
Tenerife, la isla de los capitanes
«Tal vez no sea el más indicado para arengar a los compañeros ni dar una charla en el vestuario, pero si hay que hablar con el míster o dar la cara por el grupo, lo hago encantado». Así explicaba Pedri González López su precoz capitanía en el FC Barcelona, que le llegó mucho antes de lo que habría imaginado. Esta condición ha quedado revalidada este verano por decisión de su entrenador, Hansi Flick. Una elección del entrenador alemán que dice mucho sobre la ascendencia del teguestero sobre sus compañeros, su relevancia creciente en el ecosistema Barça y además confirma que aúna las virtudes necesarias para portar uno de los brazaletes más importantes del mundo. Pudiera parecer que los futbolistas canarios, por su forma de ser o su manera de interpretar el juego, reúnen otras cualidades pero no las necesarias para ejercer el liderazgo de la capitanía. Pues bien, los hechos desmienten el relato. La responsabilidad que asume Pedri en el Barça será semejante a la que tendrán otros tres tinerfeños en otras latitudes en esta campaña recién iniciada. Así, el isleño Nico Paz acaba de estrenar galones en el emergente Como, Kirian repite en la UD Las Palmas desde la condición de capitán general (más de 200 partidos con la elástica amarilla) y David Rodríguez asciende un escalafón en el CD Tenerife de sus amores tras la retirada de Aitor Sanz, a quien considera su gran ejemplo y espejo. Hay capitanes que se eligen por votación en el vestuario, otros seleccionados a dedo por un entrenador y, lo más frecuente, lo natural es llegar por veteranía y partidos jugados. A Kirian, sus arengas se le han hecho virales. «Es algo que se lleva innato, es sentimiento, es tratar de transmitir a los compañeros el mensaje adecuado en el momento preciso», explica el de Candelaria, quien subraya que en esos instantes de máxima tensión, «las palabras salen del corazón». A David Rodríguez le repitieron un montón de veces durante su etapa de canterano que algún día sería el gran capitán del representativo. De momento asume «como un honor» la responsabilidad de llevar el brazalete las veces que falte Enric. Según dice, su gran referente es Aitor. Desde el club, el director deportivo dice del dos blanquiazul que «le da un plus al equipo por lo mucho que le importa y siente este escudo y estos colores». Por lo pronto, Sanz ha elevado la apuesta y ve a David «algún día» como el futbolista que más veces habrá lucido esta camiseta. Lo que tal vez nadie esperaba es que tan pronto le fuera a llegar el premio de la capitanía a otro isleño que luce fuera de nuestras fronteras, el mundialista Nico Paz, a quien han elegido para esta responsabilidad adicional desde el cuadro técnico. Fue decisión de Cesc, quien también alistó en al nómina de capitanes al exblanquiazul Luis Milla. Para el argentino de Tenerife, estar entre los representantes del grupo y portar el manguín es un paso adelante en una carrera sin límites, donde ya ha tenido el privilegio de jugar con Messi o sustituirle sobre el terreno de juego con la selección argentina. La capitanía para Paz llega después de la decisión crucial que adoptó en verano, cuando desechó la opción de reintegrarse en el Madrid y optó por quedarse en el Como. «Pensé que aquí era donde más crecería; creo que tomé el lado correcto y me alegro de haberlo hecho», aduce el chicharrero, quien viene de añadir otra importante línea en su currículo. Aunque de forma testimonial había debutado en la Champions League en su etapa merengue, la semana pasada lo hizo con su club actual. Y con goleada incluida al Leipzig. «Fue una noche histórica, hicimos un partido increíble», celebra Paz, que conforma el cuarteto de capitanes de su club junto a Luis Milla, Da Cunha y Jean Butez. El antecedente de Omar No es novedad que un tinerfeño sea el gran capitán de un equipo importante. Uno de los primeros en elevar su rango y adquirir un brazalete de prestigio fue el teguestero Omar Mascarell, designado para tal misión contra todo pronóstico en todo un Schalke 04. Ángel Rodríguez también llegó a portar de forma ocasional el manguín en su etapa en el Getafe, club que abandonó como uno de los grandes goleadores de su historia. Y también adquirió galones en el representativo aunque aquella etapa final de su carrera no saliera como le habría gustado. Ahora es Dani Fernández el que hace algunos días disfrutó de la capitanía por vez primera. No fue en un partido oficial ni quiere decir nada, pero sí fue un orgullo especial para alguien tan del Tenerife como el lagunero.











