
Un Mallorca resultadista
Si algo tiene este Mallorca de Luis García Fernández es que es resultadista . Es efectivo arriba –menos en el Nuevo Los Cármenes ante el Granada –, no encaja apenas goles y acumula diez puntos de quince posibles . En cinco jornadas, está donde se le presuponía en la clasificación: en la parte alta, luchando por los puestos de ascenso directo a Primera División . Sin embargo, hay un rún-rún al que no es ajeno el propio entrenador sobre el juego del equipo: el Mallorca todavía no está imponiendo un estilo propio y, por el momento, se adapta en exceso a las características del rival, con la defensa de cinco por momentos ante el Sabadell . Esta fórmula, por ahora, está dando resultado, esto está claro. Pero en el momento en el que no sea suficiente para sumar de tres surgirán los nervios, porque no se engaña a nadie al decir que el objetivo del equipo es ser ganador en todos los partidos , algo que no ocurrirá, ni mucho menos. El juego del conjunto bermellón, en el que las individualidades están siendo determinantes a la espera de que el grupo asuma el mando, todavía presenta dificultades para controlar los partidos desde la posesión y someter a los rivales durante periodos prolongados . La segunda parte de este domingo frente al conjunto arlequinado fue un buen ejemplo, con un Mallorca que perdió el control del encuentro y acabó obligado a defender su ventaja. Más allá de ciertos tramos ante el Ceuta, el Mallorca sigue sin ofrecer una imagen de equipo dominador , algo que, por nivel de plantilla, se le puede exigir ante determinados rivales. El equipo que ha conformado Luis García ofrece muchas certezas, pero también dudas , más fáciles de corregir al estar en un buen momento que en uno malo. Dentro de lo bueno, se ha demostrado que Raíllo y Valjent conforman una pareja más que solvente para la categoría . Con carencias físicas, en especial al tener que correr hacia atrás, pero suficiente para controlar a los rivales en muchos de los escenarios que plantea la Segunda División. Ante el Sabadell, el Mallorca fue efectivo en dos acciones aisladas , pero volvió a mostrar carencias en otras facetas. El centro del campo, del que ha sido desplazado Pablo Torre en favor de Alex Sala , sigue sin hacerse con el mando de la posesión. Darder y Morlanes perdieron protagonismo en la segunda parte, en la que el equipo dejó de controlar el partido y obligó a Luis García a introducir cambios. Tampoco los extremos están ofreciendo soluciones suficientes en ataque. Pueden tener un papel importante en el trabajo defensivo, pero su aportación ofensiva está siendo poco más que limitada y buena parte de la producción ofensiva está recayendo sobre Adrián Fuentes , que opera en muchas ocasiones al margen del resto y es uno de los pocos jugadores que está manteniendo un nivel similar jornada tras jornada. A este Mallorca se le puede exigir porque se ha creado una plantilla para ascender a Primera División . El plan, por ahora, ante equipos llamados a estar en la parte baja de la tabla, está obteniendo resultados. Pero tras jugar ante la Real Sociedad B este sábado, se medirá de manera seguida a Almería, Girona y Las Palmas . Será entonces cuando el equipo tenga que demostrar si su actual fórmula competitiva es suficiente también ante rivales llamados a pelear por la zona alta y si es capaz de asumir un mayor protagonismo con balón .








