
La economía circular impulsa la industria con una nueva planta de reciclaje tecnológico que creará más de 350 empleos
Atlantic Copper inaugura en Huelva la nueva planta del proyecto CirCular, tras una inversión de más de 550 millones de euros.

Atlantic Copper inaugura en Huelva la nueva planta del proyecto CirCular, tras una inversión de más de 550 millones de euros.

Tercer muerto por Fiebre del Nilo en Andalucía en lo que va de año. En este caso se trata de un hombre residente en Tomares (Sevilla), si bien la exposición al virus fue en Mazagón (Palos de la Frontera, Huelva). Según ha confirmado desde la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, el paciente, de 81 años y con patologías previas, permanecía ingresado en el Hospital San Juan de Dios Aljarafe tras ser diagnosticado de meningoencefalitis por virus del Nilo occidental (VNO) el pasado 2 de septiembre. Se trata del tercer fallecimiento por FNO en Andalucía este año, todos de edad avanzada y con patologías previas. El primer fallecido fue un vecino de Dos Hermanas (Sevilla)... Ver Más
Huelva, 14 sep (EFE).- El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha reclamado este lunes a las autoridades de México que investiguen el "terrible" asesinato de la estudiante de la Universidad de Granada Claudia Tocoronte en la ciudad de Cuautla, donde estaba de intercambio. Lo ha hecho durante su intervención en el acto inaugural de la nueva planta CirCular de Atlantic Copper en Huelva, que ha comenzado recordando a la joven canaria de 21 años y estudiante de cuarto de educación infantil en la Universidad de Granada. "Quiero mostrar nuestro pesar y nuestro cariño para su familia; el Gobierno de Andalucía está a su disposición y pedimos a la autoridad mexicana que investigue ese terrible suceso que hemos conocido en esta mañana", ha apuntado. Por último, ha trasladado su abrazo y el de todos los andaluces "a sus familiares y a sus amigos y también un abrazo especial a la Universidad de Granada". Ya esta mañana, en su perfil de la red social X, Moreno señaló que estaban "sobrecogidos con esta terrible noticia" y trasladó sus condolencias y todo el "cariño" de Andalucía a la familia de la joven: "El Gobierno andaluz se suma al profundo dolor de sus seres queridos y está a su disposición para prestar todo el apoyo y la asistencia necesaria". Claudia Tacoronte Aguilera se encontraba desde hace varias semanas realizando una estancia de movilidad académica en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y ha muerto en Cuautla (México). El Gobierno andaluz se ha puesto a disposición de la familia de la joven, de la Universidad de Granada y de las autoridades consulares de España en México para prestar todo el apoyo y asistencia necesarios. La joven ha sido asesinada en el estado de Morelos (centro) en un crimen que la Fiscalía investiga como feminicidio, según informaron este domingo autoridades locales. Los hechos ocurrieron el sábado en la Casa de la Cultura de Cuautla, municipio ubicado a unos 100 kilómetros al sur de la Ciudad de México. EFE lra/bfv/ram

El siniestro ha provocado la movilización de hasta 15 medios aéreos y 60 bomberos, generando además una gran cantidad de humo por lo que se insta a los vecinos a cerrar puertas y ventanas Berrocal, el pueblo de Huelva que 20 años después vuelve a la UCI por otro incendio forestal: “No sabemos cómo vamos a vivir” La Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA) ha enviado un mensaje Es-Alert a la población de Benahavís (Málaga) ante la evolución de un incendio forestal declarado este domingo, 13 de septiembre, sobre las 13.07 horas de la tarde. El siniestro (elevado a fase de emergencia, situación operativa 1) ha provocado el confinamiento preventivo de varias zonas de la localidad malagueña y la movilización de 15 medios aéreos del Servicio de Extinción Incendios Forestales de Andalucía, el Plan Infoca . El Servicio de Emergencias 112 Andalucía ha decretado el confinamiento preventivo del casco urbano de Benahavís, diseminados al norte y oeste, y la urbanización La Coja. En este sentido, el 112 ha detallado en declaraciones a esta agencia que sobre las 12.40 horas han recibido el primero de numerosos avisos que alertaban de la presencia de un incendio próximo a la carretera A-7175, en el término municipal de Benahavís. Esto ha obligado a cortar el carril derecho en sentido creciente de esta vía para el acceso de los vehículos de emergencia. En este contexto, se ha indicado a la población que debe seguir las instrucciones del 112 y de los operativos que se encuentran en la zona. Entre las recomendaciones hechas está evitar riesgos, que los habitantes de la zona se confinen en una vivienda o edificio de mampostería y cerrar las puertas y ventanas de las viviendas, así como proteger a las personas más vulnerables, entre ellos niños, personas mayores y enfermos ante la presencia de humo. 15 medios aéreos En estos momentos, los efectivos del Plan Infoca trabajan para estabilizar este incendio forestal, que ha provocado el desplazamiento de 15 medios aéreos. Según han indicado fuentes del Plan Infoca en su cuenta de X, en la zona se encuentran trabajando ocho helicópteros –cinco de ellos semipesados, dos ligeros y uno pesado–, así como siete aviones (cuatro con carga de tierra, dos anfibios ligeros y uno de coordinación). Además, por vía terrestre, el Infoca ha desplegado a 60 bomberos forestales, seis técnicos de operaciones, cuatro Brigadas de Refuerzo contra Incendios Forestales (Brica), un agente medioambiental, una unidad médica, un equipo de mando en incendios forestales y tres vehículos autobomba que se encuentran realizando labores de extinción.

Moeve colocará el próximo jueves, 17 de septiembre, la primera piedra de una planta de hidrógeno renovable de 300 megavatios (MW) en Palos de la Frontera (Huelva), una instalación que constituye la primera fase de su proyecto Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, informaron a Europa Press en fuentes de la compañía.

En su nuevo ensayo, Emilio Santiago y Héctor Tejero defienden que la revolución de las renovables puede resolver a la vez la crisis climática y los males crónicos del país, siempre que se sepa construir una alianza social capaz de sostenerla El último Rincón de pensar - Santiago Alba Rico: “Israel es la supervivencia de la peor Europa en Oriente Medio” Para muchos, hablar de cambio climático es sinónimo de malas noticias y es lógico que sea así. Aún más en los años recientes, cuando España ha vivido episodios agudos de fenómenos que han pasado factura: desde la dana en València hasta la última sequía en Catalunya o los incendios estivales en Madrid y Huelva. Esta acumulación de malas noticias han alimentado un relato colapsista que, paradójicamente, puede resultar tan paralizante como la negación más burda. Si el desastre es inevitable, ¿para qué actuar? El fatalismo, disfrazado de lucidez, es también una forma de rendición, diría Albert Camus. Frente a ese doble escollo, el sociólogo Emilio Santiago Muíño (Madrid, 1984) investigador del CSIC especializado en ecología política y ecosocialismo, y el biólogo Héctor Tejero (Madrid, 1981), doctor en Bioquímica y diputado de Más Madrid en la Asamblea, llevan casi una década construyendo, libro a libro, una tercera vía. La iniciaron en ¿Qué hacer en caso de incendio? (Capitán Swing, 2019) y la afinaron en Contra el mito del colapso ecológico (Arpa, 2023). Ahora la despliegan a fondo en España contra el desierto (Arpa & Alfil Editores, 2026), un ensayo que aterriza en las circunstancias concretas de nuestro país las grandes preguntas de la transición ecológica: ¿Es posible descarbonizar sin empobrecernos? ¿Puede la lucha climática ser, además de necesaria, deseable? La respuesta de los autores es un sí rotundo, aunque no caen en la ingenuidad. No se trata de negar la gravedad de la crisis, que el libro aborda en profundidad, sino de sostener que, por primera vez en dos siglos, la humanidad dispone de una base tecnológica capaz de sacarnos del “paleolítico energético” sin sacrificar el Estado del bienestar. Colocan por tanto el reto no en el plano técnico o científico, sino político. Y aquí es donde nace la utilidad de su obra, ya que la mayoría de la literatura climática camina hacia otros lugares. La revolución de las fuerzas productivas El punto de partida de Santiago y Tejero parece una inversión de sentido común: durante décadas, el ecologismo se ha asociado a “vivir con menos”, al conocido pero fallido “decrecimiento”. Los autores sostienen que esa imagen ha quedado obsoleta. La caída en picado del coste de la energía solar, la eólica y las baterías han abierto, dicen, “la llave de la abundancia dentro de los límites planetarios”. Por primera vez, entonces, la electrificación de la economía permite universalizar niveles de vida reservados hasta ahora a una minoría, sin necesidad de seguir quemando combustibles fósiles. Para aterrizar esa promesa en España, ambos recurren a un acrónimo que funciona como si fuera un mapa de ruta: ALTEA, las iniciales de Agroalimentario, Ladrillo, Turismo, Energía y Automoción, los cinco sectores que concentran buena parte de las emisiones y también de la dependencia exterior del país. Es en esa vieja España productiva, no solo en los despachos de Bruselas, donde se librará la verdadera batalla climática. Y es ahí donde los autores sitúan su propuesta de fondo: un ecosocialismo democrático que combine una relación distinta con el territorio capaz de devolver a comarcas despobladas un papel productivo en la nueva economía solar. Definen que esto pasa por apostar por la agricultura regenerativa, la electrificación del transporte y la de la industria. La maldición de Sísifo a la española España contra el desierto no es un tratado genérico sobre la relación con la energía y los procesos para optimizar su uso más verde. Es principalmente un libro sobre España. Uno de sus capítulos más certeros, “La maldición de Sísifo”, diagnostica los obstáculos sociopolíticos que arrastra el país para acometer esta transformación. Lo enmarcan en una identidad nacional narrada históricamente desde la derrota y la melancolía, un Estado con menor capacidad fiscal y administrativa que sus vecinos europeos, una clase política atravesada durante décadas por las puertas giratorias del sector energético y un territorio con condicionantes geológicos propios negativos. A ello se le suma un capítulo imprescindible dedicado a narrar la nueva normalidad que vive España, basándose en datos de la AEMET y haciendo referencia a los múltiples fenómenos adversos que llevamos atravesando los últimos años. Los autores no escatiman en cifras y ese rigor empírico es lo que distingue la obra de buena parte del ensayismo climático. Empujar sin romper: cómo construir una alianza climática La teoría política dibuja el núcleo argumental del libro. Apoyándose en referentes como Peter Gourevitch o Peter Hall, Santiago y Tejero recuerdan algo que a veces olvidamos: ninguna política, por acertada que sea técnicamente, se sostiene sin una coalición social que la respalde. “La política requiere política”, resumen citando a Gourevitch, y de ahí se desprende su cita estratégica, que es la de “empujar sin romper”. Los autores señalan que hace falta construir una mayoría lo bastante amplia como para que no se desintegre en cuanto empiece a incomodar a intereses concretos. De ese principio derivan las cinco reformas que proponen para sostener esa alianza: vivienda asequible, electricidad y climatización para todos los hogares, alimentación justa y de calidad, un nuevo pacto para el mundo rural despoblado y una fiscalidad climática progresiva que financie un Estado capaz de estar a la altura. Son, en el fondo, políticas de bienestar disfrazadas de políticas climáticas, pensadas para que la transición ecológica se perciba como una mejora tangible en la vida cotidiana de la mayoría. El libro invoca, en este sentido, precedentes históricos como el New Deal estadounidense o el “Pacto de la Vaca” sueco, que fueron grandes acuerdos que unieron a sectores sociales aparentemente distantes en torno a un proyecto común de modernización. De progreso. Tres narrativas para disputar la hegemonía Pero el relato, un sustantivo utilizado en abundancia en la política española en los últimos años, también es relevante. No solo basta con legislar o, al menos, intentarlo. Por eso el libro dedica un capítulo entero a lo que llama las tres narrativas de la coalición climática: la prosperidad ecológica, que habla de vivir mejor; la seguridad climática, que habla de vivir sin miedo y la responsabilidad planetaria, que habla de hacerse cargo del reto para poder vivir en común. Cada una, sostienen, conecta con un valor distinto de la tríada republicana (igualdad, libertad, fraternidad) y deben usarse para disputar el terreno discursivo a una derecha que, avisan, encuentra en el negacionismo climático y en el libertarismo un combustible ideológico que prende rápido. La obra, por lo tanto, ofrece también un lenguaje (como si fuera George Lakoff y su “No pienses en un elefante”) para disputar el sentido común. Que esa apuesta convenza dependerá entonces de si la izquierda ecosocialista es capaz de aplicarla con la disciplina que exige, algo que su propio diagnóstico sobre la debilidad organizativa del movimiento climático español pone en duda. Del Quijote al solarpunk La imagen del Quijote no podía faltar en una conexión visual elemental. Durante siglos la identidad nacional ha narrado desde la derrota gloriosa de Don Quijote, que se embistió contra molinos que confundía con gigantes. Ahora la tarea es a la inversa, ya que se deben cuidar a los gigantes (los aerogeneradores o las placas solares) que a simple vista parecen solo molinos. Los autores toman prestada la estética solarpunk, esa “gramática visual de las reconciliaciones improbables” en la que conviven rebaños de ovejas y turbinas eólicas o huertos urbanos y drones, para imaginar una España que deje atrás la melancolía del imperio perdido y mire hacia delante con un tipo de orgullo distinto: el de un país dueño de su propio destino energético. Se trata de “cruzar el río sintiendo las piedras bajo los pies”, dicen citando a Deng Xiaoping, el exdirigente del Partido Comunista Chino. Avanzar sin certezas absolutas, pero también sin la parálisis de quien espera un mapa perfecto antes de dar el primer paso. Ofrecen algo poco habitual, casi como una convicción argumentada de que todavía está en nuestra mano intentarlo, y una hoja de ruta concreta, con nombres, cifras y soluciones para que ese intento no se quede únicamente en buenas intenciones.

El fuego que en agosto se inició en Niebla y arrasó casi 40.000 hectáreas ha dejado muy tocado a este pequeño municipio, golpeado ya con dureza por otro siniestro en 2004. Ahora está rodeado de terreno yermo que tardará décadas en revivir y ha perdido sus dos pilares económicos, el corcho y las colmenas Berrocal pide “unidad de acción” a las administraciones para que salgan a su “rescate” tras el incendio de Niebla El navegador del coche pasa de verde a negro. No es una ilusión óptica. Cuando el municipio onubense de Berrocal se aproxima tras una sucesión de curvas y contracurvas, el paisaje deja de estar dominado por los miles de árboles que hay a ambos lados de la carretera y pasa a ceniza y troncos calcinados. Eso lo nota también la pantalla del coche, que se convierte en una guía en blanco y negro hacia un pueblo de 300 habitantes que está en la UCI. Y no es una forma de hablar. Quien acuña esa frase es Juan Romero, un maestro jubilado que es uno de los iconos del ecologismo en la provincia. Nació y siempre ha vivido en el pueblo, está al frente de Ecologistas en Acción, es activo en todos los órganos posibles de Doñana, y en 2004 fundó con otras personas Fuegos Nunca Más , la plataforma creada en el pueblo tras el fuego que se inició en Minas de Riotinto un 27 de julio y arrasó casi 28.000 hectáreas. Ahora, hace un mes, vino el que se bautizó como incendio de Niebla con casi 40.000, el más grande que se ha registrado este año en toda España , que se ha comido todo el campo en la zona sur del pueblo, y el de hace 22 años ya había arrasado el norte. Como resultado, las casas de Berrocal están rodeadas de un paisaje yermo que tardará décadas en reverdecer, en parte porque las llamas de agosto quemaron lo poco que estaba renaciendo del otro gran incendio. “Dos incendios que han acabado con todo y ninguno empezó aquí: uno fue en Riotinto y otro en Niebla”. La plaza principal está presidida por una pancarta que proclama Fuegos Nunca Más . Los últimos camiones de la cooperativa El paseo con Juan por su pueblo da para mucho. Tiene muchas paradas y un denominador común: la desolación. Esa palabra cobra todo su cruento significado en la cooperativa de la localidad. Fue creada en 1976 para gestionar el oro de sus campos, el corcho. Los alcornoques siempre han dado un producto cuyo valor añadido se les ha escapado a los vecinos, hasta que hace 50 años crearon su cooperativa, que llegó a dar un beneficio de unos 600.000 euros anuales. Eso, un pueblo con 200 vecinos que tiene censados unos 100 más que viven en otros lugares, era riqueza y prosperidad. Pero, precisamente, en el año del 50 aniversario de la cooperativa, toda su materia prima se ha quemado. Y recuperarla no va a ser cosa de unos días, unas semanas o unos meses. El árbol crece de forma lenta a partir de una bellota, y puede tardar 25-30 años para su primera saca o descorche. Este primer corcho es duro y rugoso, por lo que no sirve para tapones de vino, que es el destino del que se produce en Berrocal. Imagen superior de la cooperativa del corcho en su pleno apogeo hace años, y debajo su estado hace unas semanas. A los 9 o 12 años de la primera pela se realiza la segunda saca (corcho segundero, y la tercera se hace a los 40 años aproximadamente de vida del árbol. Un ejemplar puede ser descorchado entre 16 y 20 veces sin sufrir daños, pero para eso hacen falta al menos tres generaciones de agricultores. Y Berrocal no tiene tanto tiempo. Ignacio Romero está en la cooperativa junto a dos operarios que están cargando. Es el último camión de corcho que sale de la histórica Cooperativa Corchera de Berrocal . Es socio y trabajador, y quienes están cargando el camión se llevarán el poco corcho que queda a Jerez de los Caballeros. Desde la propia cooperativa se pueden ver campos arrasados por el fuego. “Lo de ahora ha sido terrorífico” “Esto lo conozco de toda mi vida aquí. Llevo trabajando muchos años ya en el corcho y en la cooperativa con máquinas que tiene en el campo, pero la verdad es que la barbarie que nos ha pasado nunca la hemos visto”. Ignacio, que tiene ya la jubilación a la vista, intenta no pronunciar la palabra, pero le sale: “Imposible, va a ser imposible recuperar esto. Yo ya seguramente no lo voy a conocer. Lo de ahora ha sido terrorífico”. El informe elaborado por la cooperativa tras el incendio de agosto refleja que la importancia del suceso trasciende la pérdida de una campaña concreta. “El Proyecto de Ordenación establece un turno ordinario de descorche de nueve años, contemplando excepcionalmente turnos de diez años para determinadas áreas. Esto significa que una afección grave sobre el alcornocal puede tener consecuencias económicas durante un periodo prolongado”. Cartel que anuncia la llegada a Berrocal, ante unas montañas arrasadas por el fuego. En la campaña 2011/2012, la cooperativa produjo 95.510 kilos; en la siguiente 17.067, en la siguiente 115.870. Los números han ido oscilando. Este año la previsión se ha quedado en 35.357. No se sabe cuándo entrará de nuevo corcho en sus máquinas. Dos tiendas, una farmacia y algunos niños Las cifras en torno a Berrocal dan una idea de lo difícil que ya era su día a día antes del incendio de agosto, que ahora es una dificultad añadida para levantar sus persianas cada día y luchar para que el pueblo no se vacíe poco a poco. Todo el comercio se concentra en torno a su plaza principal. Tiene dos bares y una tienda con lo básico (en realidad son dos tiendas, porque uno de los bares también da servicio de desavío). Funciona una farmacia y consultorio médico en horas alternas. Si de noche hay una urgencia, queda esperar que llegue el 112 o salir hacia Zalamea la Real, a unos 20 minutos. En uno de los bares del pueblo venden lotería de Navidad. Tiene tres números: el de la Cruz de Arriba, la de Abajo y el del bar. Los décimos los han comprado en Montequinto, en Dos Hermanas. Hasta para encontrar la suerte, los vecinos tiene que salir del pueblo. Para la carne y el pescado fresco hay venta ambulante con furgonetas un día a la semana, y para el pan del día, un panadero que llega cada día temprano. En el colegio no hay ni diez niños, que en ciclos superiores se tienen que ir a Zalamea. Dos pequeños palestinos han aumentado algo la ratio este curso. Y ninguna cifra es buena en el pueblo. Tiene 12.600 hectáreas aproximadamente y se ha quemado el 90-95%. “Tan sólo han quedado unas 1.500 hectáreas y una serie de islas y todo lo que es el cinturón que rodea el casco urbano. Lo demás está todo quemado. Pero hay que tener en cuenta que el pueblo se quemó en 2004, se quemó más de un 60% del término municipal, toda la zona norte-centro del término”, calcula Juan. Ahora no hay campo alrededor del pueblo que no esté lleno de ceniza. Y es verdad que los cadáveres de alcornoques son lo más llamativo, pero el fuego se llevó por delante más de 2.000 colmenas, otra forma de sustento de Berrocal. Se pueden reubicar las colmenas, pero sin flores alrededor, la función de las abejas será imposible. Un árbol carbonizado en mitad de un campo quemado completamente. “No sabemos cómo vamos a vivir” “El día a día, esa es la gran incógnita que tenemos, la asignatura pendiente. Los berrocaleños no sabemos cómo vamos a vivir ahora mismo con un medio de vida prácticamente destruido. El medio de vida era complementario, pero generaba actividades económicas que le permitían al pueblo vivir con cierta calidad”, lamenta, y eso que se intentaba recuperar poco a poco del incendio de 2004. Ahora, además, hay que luchar contra la burocracia. Declarar Berrocal como zona gravemente afectada por una emergencia es la única forma de conseguir que llegue la ayuda, pero no va a ser fácil. Sin contar con la cooperativa, “una reconversión es crear un vivero. Un vivero forestal generaría puestos de trabajo y recuperaríamos nuestra naturaleza, pero si no existe apoyo institucional se pueden llevar a los 200 habitantes que somos aquí a cualquier bloque de pisos, que les sería más rentable. Y que se queden con el pueblo”. De fondo se le entiende perfectamente que retener en el pueblo a la gente joven va a ser una tarea imposible, y dentro de 50 años sus casas podrían estar vacías. Juan lo explica mientras conduce una furgoneta Citroën C15 que, seguramente, sobreviva después de décadas en sus manos porque en Berrocal hay un taller con un mecánico que sigue siendo el talismán de los coches de sus vecinos. Cuánto tardará también este mecánico en bajar la persiana puede ser cuestión de tiempo, pero lo que está claro es que el pueblo está herido de muerte, parece que sólo le falta la extremaunción... pero no tiene ni cura propio, porque el suyo lo comparte con otros pueblos. Dicen los creyentes que hay Iglesia donde hay dos personas hablando de Dios, pero hasta para eso, en Berrocal, los vecinos tienen que esperar que se acuerden de ellos un rato a la semana. Y por ahora, o hay un milagro en los despachos de los políticos, o el pueblo pasará de la UCI a la autopsia con una velocidad que no merece su gente.

El seguimiento que realiza Transición Ecológica por orden de la Audiencia Nacional advierte de procesos de erosión e inestabilidad en el polémico proyecto de restauración de las marismas

Hablaremos ahora de dos equipos históricos como son el Córdoba y el recreativo de Huelva, que han ascendido de categoría y que ya empiezan también a planificar la próxima temporada. Ver vídeo