La crónica | El Villarreal da un golpe de timón en Málaga para lograr su primera victoria (1-3)
El Villarreal CF ya respira. Respira hondo, respira profundamente. El Submarino se quitó de un plumazo el miedo a ganar, la presión y la ansiedad por obtener la primera victoria. Yendo de menos a más, y con los ajustes anunciados por Iñigo Pérez en la previa, el conjunto de la Plana Baixa estrenó su casillero de triunfos venciendo 1-3 a un Málaga voluntarioso y que se había encontrado con un gol de rebote al inicio del encuentro. Liderados por unos Moleiro e Ilias Akhomach espectaculares , el Villarreal volvió a ser un equipo reconocible, dominador de juego, generador de ocasiones y sí, por fin, con goles. Uno de Moleiro y dos de Pape Gueye, el último de penalti, sirvieron al Submarino para dar un golpe de timón en Málaga para comenzar a enderezar el rumbo. Advirtió en la previa del partido Iñigo Pérez que habría rotaciones y realizaría matices en el once inicial, y así fue. El preparador navarro del Submarino realizó hasta seis cambios con respecto al equipo que se enfrentó al Real Betis con la entrada de Sergi Cardona, Freeman, Nathan Saliba, Ilias Akhomach, Moleiro y Ayoze Pérez. El míster varió el dibujo, volviendo a un esquema similar al que tan bien funcionó en Dortmund, con un 4-2-3-1 , con una medular con Comesaña y Saliba como pivotes, por delante Moleiro con libertad de movimientos, Ilias Akhomach y Buchanan abiertos en banda y Ayoze Pérez como único punta. La idea del técnico era poblar más el centro del campo, con un futbolista entre líneas para conectar la medular y el ataque, y dos extremos que trabajen en banda y ayuden en defensa y en las transiciones a los laterales, que en La Rosaleda fueron Freeman y Sergi Cardona , en detrimento de Mouriño y Carlos Romero. La idea era la de presionar muy arriba y tapar la salida de balón de un Málaga que tiene por religión iniciar el juego desde atrás. Y cierto es que comenzó funcionando. Los amarillos no dejaron pasar del centro del campo a los andaluces, pero ya se sabe, cuando la dinámica es mala, te crecen los enanos. En el minuto 12, tras una acción de control magistral en área rival de Ayoze, con falta incluida, la continuación de la jugada derivó en una contra en la que Juan Cruz llegaba por la derecha para poner un pase al punto de penalti a Dotor, cuyo remate de primeras es desviado por Pau Navarro, con tan mala suerte que entró mansamente en el marco de Gulácsi: 1-0 y los fantasmas volvían a aparecer. Moleiro y Akhomach, claves El gol dejó algo grogui unos minutos a los amarillos, hasta que la dupla Moleiro-Akhomach comenzó a aparecer . El canario se movió muy bien entre líneas y encontró en el hispano-marroquí en su mejor aliado. Ambos comenzaron a generar jugadas que terminaton en ocasiones de Buchanan, Ayoze y el propio Ilias pasada la media hora de juego, siendo el meta Herrero el mejor local. El Villarreal insistía y obtuvo la recompensa en el tramo final del primer acto, rememontando el partido en siete minutos. En el 40, Akhomach percutía por la derecha dentro del área para poner el pase de la muerte a Moleiro, que anotaba el 1-1. Minutos después, en el 45+2, el tinerfeño le servía un pase magistral dentro del área a su paisano Ayoze, que cedía a Pape Gueye, que había entrado por el lesionado Comesaña, para poner el 1-2 con el que el partido se fue al descanso, haciendo justicia. El segundo acto fue de dominio groguet. Los de Iñigo apretaron el acelerador y generaron ocasiones para romper la ventaja mínima. A yoze Pérez, con un cabezazo que sacó Herrero en boca de gol , y Mikautadze, que mandó un remate al poste tuvieron el tercero. Pero el tanto no llegaba y el Málaga se fue creciendo por momentos. Y cuando no cierras el partido... ya se sabe. Por fortuna, el Submarino aguantó el arreón del tramo final de los locales, y en una contra brillante , Carlos Maciá se plantaba ante Herrero y asistía a Carlos Romero, quien anotaba el 1-3 en fuera de juego . El gol fue anulado, pero en la acción de Maciá, el meta le hizo penalti, que transformó Gueye en el definitivo 1-3, con cabreo incomprensible de Mikautadze, que quería lanzarlo. Al final, el Villarreal se sacudió de un plumazo la presión de la primera victoria, rompiendo esa barrera psicológica obteniendo un triunfo que debe tener continuidad este domingo en La Cerámica ante el Levante.
Sport17 sept