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Ceuta: toda la infancia necesita y merece cuidado, protección y futuro

Un mes y medio después de la llegada, y pese a los esfuerzos realizados, todavía no se ha conseguido identificar y derivar a muchas personas, incluidos niños y niñas, a centros o espacios seguros. El sistema de protección se ha visto sobrepasado y las posibles soluciones no son rápidas ni inmediatas, aunque deben acelerarse Decía la célebre actriz Audrey Hepburn, Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF desde 1988 hasta su muerte en 1993, que “cuidar a los niños no tiene nada que ver con la política”. Esta máxima aplica a cada niño y niña del mundo, esté donde esté, e independientemente de su procedencia, su género o sus circunstancias. También en Ceuta, donde en las últimas semanas hay una situación retadora y difícil para los miles de niños y niñas que han llegado a la ciudad autónoma, y también para aquellos que ya vivían allí. La infancia que arriesgó su vida en el mar para llegar a España vive en la incertidumbre sobre su futuro y en unas malas condiciones de alimentación, salud, higiene y protección. Especialmente los niños y adolescentes que aún siguen en las calles o escondidos en el monte o en casas. Por otro lado, la llegada de miles de personas, una situación sin precedentes en nuestro país tanto por el número como por la velocidad ha tenido y tiene un impacto significativo en la vida de la población ceutí y de forma especial en su infancia. Las familias están preocupadas y afrontan con incertidumbre momentos tan cotidianos como un inicio de curso escolar que este año no se ha producido con la normalidad de siempre. Desde UNICEF España, nuestra mirada está puesta en todos los niños y niñas. Nos preocupa el bienestar de todos y cada uno ellos: de quienes han visto su rutina alterada y sienten la disrupción en su ciudad, y de quienes han llegado y se encuentran solos y desprotegidos. El reto, por tanto, es doble. Se debe normalizar de nuevo la vida de la infancia residente en Ceuta, que puedan acudir al colegio y acceder a espacios de ocio, juego y deporte sin incidentes. Y, al mismo tiempo, se tienen que ofrecer medidas de protección y condiciones adecuadas a los recién llegados, cuya situación es, en muchos casos, crítica. El desafío no es menor. Un mes y medio después de la llegada, y pese a los esfuerzos realizados, todavía no se ha conseguido identificar y derivar a muchas personas, incluidos niños y niñas, a centros o espacios seguros. El sistema de protección se ha visto sobrepasado y las posibles soluciones no son rápidas ni inmediatas, aunque deben acelerarse. Estas pasan por el aumento de los recursos de acogida disponibles y la agilidad de los procesos de identificación de los niños y niñas solos y de su derivación a espacios seguros. Es necesario poner a la infancia en el centro de las decisiones políticas y evaluar caso por caso la situación particular y las vulnerabilidades de cada niño, niña y adolescente para que las medidas que se adopten respondan únicamente a su interés superior, a lo mejor para cada uno, una vez que se le ha escuchado y se han valorado sus circunstancias y lo que le motivó a salir de su país. Esto responde a principios universales de protección de la infancia, recogidos en la legislación española y, por lo tanto, de obligado cumplimiento para las administraciones públicas. Para avanzar en ello, es esencial la recién puesta en marcha Unidad de Emergencia especializada en Infancia (UMAIME), propuesta por UNICEF España y liderada por el Ministerio de Juventud e Infancia, para apoyar a las administraciones y entidades que trabajan directamente con la infancia en situaciones de emergencia como esta. Así lo hemos trasladado durante estas últimas semanas a las autoridades e instituciones con las que nos hemos ido reuniendo para garantizar que todos los niños y niñas en Ceuta sean la máxima prioridad. Algo que requiere la coordinación entre todos los actores implicados y una responsabilidad compartida entre la Ciudad de Ceuta, el gobierno central y las comunidades autónomas. Ceuta no puede abordar sola una crisis migratoria de esta magnitud; una gestión adecuada y coordinada de la misma, que incluya traslados a otras Comunidades, repercutirá también en el bienestar de la infancia ceutí. Tenemos que garantizar que los niños y niñas que ya vivían en Ceuta se sientan protegidos en su propia ciudad, reforzando también servicios como los de apoyo psicosocial. Y no es aceptable que haya miles de niños y niñas solos, en las calles y sin acceso a los servicios más básicos. Toda la infancia merece que sus derechos se cumplan y que se garantice su protección. La protección de la infancia ceutí y la protección de la infancia migrante no son objetivos contrapuestos. Todo lo contrario, los espacios seguros, las condiciones adecuadas, el registro y valoración con garantías de cada niño o niña migrante, los traslados a otras Comunidades Autónomas para compartir la responsabilidad… son también el camino para normalizar la situación de la infancia ceutí. Y más allá, es el camino para garantizar que todos los niños y niñas que están hoy en Ceuta crezcan seguros, protegidos y con sus derechos plenamente respetados.

elDiario.eselDiario.esJosé María Vera15 sept

Nepal eleva a cerca de 1.400 los muertos por las devastadoras inundaciones en la frontera con China

Las autoridades de Nepal han elevado este martes a cerca de 1.400 los muertos a causa de la devastadora inundación registrada el 26 de agosto en una zona del norte del país situada en la frontera con China, al tiempo que han recalcado que más de 1.400 personas siguen desaparecidas cerca de tres semanas después de la catástrofe. La Policía nepalí ha señalado en su último balance que hasta ahora se ha localizado 1.399 cadáveres, antes de agregar que otras 4.089 siguen desaparecidas, con más de 13.700 personas rescatadas por parte de los equipos de emergencia desplegados en la zona del desastre, que dejó cerca de 50 muertos y más de 500 desaparecidos en China. El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha resaltado este mismo martes que más de 17.000 niños nepalíes afectados por las inundaciones necesitan apoyo mental y psicosocial urgente para recuperarse de la angustia y el trauma causados por las inundaciones, que tuvieron "un impacto devastador" sobre la infancia. "Más allá de la destrucción visible, estas inundaciones han dejado profundas cicatrices emocionales en los niños y sus familias", ha afirmado la representante de UNICEF en Nepal, Alice Akunga, quien ha destacado que "las inundaciones se produjeron en plena jornada escolar, rompiendo en un instante la sensación de seguridad de los niños y niñas". "Muchos de ellos presenciaron escenas angustiosas y ahora luchan contra el miedo, la ansiedad y el duelo; algunos incluso son incapaces de hablar de lo que vivieron", ha señalado. "Además del suministro de ayuda humanitaria y la reparación de infraestructuras críticas, los niños necesitan apoyo psicológico y psicosocial para ayudarles a procesar lo ocurrido, recuperar la sensación de seguridad y comenzar a sanar", ha explicado. En este sentido, Shitanshu Dhakal, médico del Hospital Trishuli en Nuwakot y exdefensor juvenil de UNICEF para la salud mental, ha relatado que "la carga invisible del trauma en los niños y sus familias afectados por las inundaciones es profundamente angustiosa". "El miedo puede persistir durante mucho tiempo después del desastre. Los niños deben ocupar un lugar central en la respuesta de salud mental, recibiendo primeros auxilios psicológicos inmediatos y apoyo continuo para prevenir consecuencias a largo plazo", ha efendido. Por ello, el organismo ha hecho hincapié en que el apoyo psicológico y psicosocial es un componente vital de la respuesta de emergencia, antes de destacar que trabaja ya con las autoridades y sus socios para dar protección a los niños damnificados por las inundaciones mediante servicios de localización y reunificación familiar, así como apoyo psicosocial.

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae15 sept
I

Más de 444.000 personas desplazadas en Sudán del Sur en los primeros siete meses de 2026

Yuba, 14 sep (EFE).- Más de 444.000 personas se vieron desplazadas dentro de Sudán del Sur entre enero y julio de 2026, principalmente a causa del conflicto y las catástrofes, en un contexto marcado por el deterioro de la seguridad y el acceso cada vez más limitado a la ayuda humanitaria, alertó UNICEF en su último informe. La agencia de las Naciones Unidas para la infancia contabilizó exactamente 444.556 desplazados internos durante los siete primeros meses del año y tan solo en julio más de 13.400 refugiados y personas retornadas llegaron al país procedentes del vecino Sudán. Estas nuevas llegadas elevan a alrededor de 1,4 millones el número de personas que han cruzado hacia Sudán del Sur desde que comenzó la guerra en Sudán en abril de 2023, según UNICEF. "Las necesidades humanitarias siguieron siendo acuciantes en julio, ya que el conflicto, los desplazamientos, la inseguridad alimentaria, las crisis climáticas y las continuas llegadas desde Sudán afectaron a las poblaciones vulnerables", señaló la organización. El desplazamiento se concentra especialmente en zonas afectadas por los combates y por fenómenos climáticos extremos, donde la población tiene dificultades crecientes para acceder a alimentos, atención sanitaria y otros servicios básicos. UNICEF alertó también de que el acceso humanitario se deterioró durante el periodo analizado, en el que los incidentes que afectaron a las operaciones de ayuda aumentaron un 51 % entre enero y julio respecto al mismo periodo de 2025. El conflicto armado, las restricciones de movimiento, los controles ilegales y los obstáculos burocráticos se sumaron a las inundaciones y al mal estado de las carreteras para dificultar la llegada de asistencia a las comunidades más aisladas. La situación es especialmente grave en zonas de los estados de Jonglei, Alto Nilo y Unidad, donde la inseguridad y los desplazamientos han interrumpido durante meses la prestación de servicios humanitarios. En Akobo Oeste, en Jonglei, UNICEF constató que muchos hogares dependían de alimentos silvestres para sobrevivir, mientras que los servicios de ayuda llevaban meses prácticamente inoperativos debido a la inseguridad. La agencia estima que alrededor de 10 millones de personas necesitan asistencia humanitaria en Sudán del Sur, entre ellas 5,3 millones de niños. Además, unos 697.000 menores están en riesgo de sufrir desnutrición aguda grave. La respuesta humanitaria se enfrenta también a una grave falta de financiación y es que a finales de julio, el llamamiento de UNICEF "Acción Humanitaria para la Infancia 2026" solo había recibido el 44 % de los fondos necesarios. "Sin una inversión adicional, los niños y las familias vulnerables podrían enfrentarse a dificultades cada vez mayores para acceder a la asistencia vital y a otros servicios esenciales", advirtió UNICEF. EFE

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae14 sept