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Cobertura, página 23

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Nunca es temprano

¿Saber o no saber cómo será el futuro? La incertidumbre angustia. Pero la certeza puede ser insoportable. Las noticias de estos días volvieron a instalar la probabilidad de la extinción de la humanidad. Nada menos. Como en los peores momentos de la Guerra Fría y la amenaza del botón rojo nuclear. Demasiado para personas impresionables. Solo soportable por la invencible esperanza y el insobornable instinto de supervivencia humanos. El posible desmadre letal de la inteligencia artificial, sin embargo, no es todo. Aunque se impone en la agenda. Por impactante, por novedoso y porque su potencial destructivo es más desconocido. El debate, cruzado por intereses económicos, geopolíticos y hasta electorales, solo es parte de un todo más complejo. El aumento sideral de las guerras puede potenciarlo todo. Pero también puede ser un buen disuasivo. Si ahí está el Tratado de no proliferación nuclear, ¿por qué no un Pacto de no proliferación (irresponsable) de la IA? ¿Tal vez porque Nagasaki e Hiroshima quedan demasiado lejos en el tiempo y el espacio? Nunca es demasiado temprano. Pero sí puede ser muy tarde. El futuro siempre viene enseguida del presente. De este presente.

La NaciónLa NaciónClaudio Jacquelin16 sept

Mantis

Brandeburgo, Alemania.- El insecto conocido como mantis debe este nombre a un término griego, que significa “adivino” o “profeta”, por la posición de sus extremidades superiores. Pero no solo en la antigüedad se reparó en esa característica. En diversas regiones de nuestro país, se lo llama con términos provenientes de lenguas autóctonas, como “tatadiós”, que remite también a su aparente posición de rezo, o “mamboretá”. Más allá de las sutiles diferencias de significado, estas denominaciones reflejan las inquietudes de los pueblos que las acuñaron. Si en lugar de lo divino y lo sobrenatural hubieran reparado en la ferocidad de este insecto al devorar sus presas, o en su singular ritual de apareamiento, en cuya conclusión la hembra termina por devorar al macho, su nombre tendría un significado diametralmente opuesto. Así de arbitrarios y aun así de esenciales son los nombres que damos a las cosas.

La NaciónLa NaciónMariano Holot16 sept