Una vieja idea, ahora con recursos y marca
El escudo es el mismo, pero casi todo lo demás ha cambiado. El Real Oviedo Femenino compite esta temporada en Segunda Federación después de perder la categoría en Primera Federación, y el club respondió al golpe con una renovación casi total: nueva dirección tras la salida de María y Marcos Suárez, un cuerpo técnico completamente nuevo y una plantilla en la que aproximadamente la mitad de las futbolistas han llegado este verano. "Es como si fuera un proyecto empezado de cero", resume para LA NUEVA ESPAÑA Ángel González, uno de los dos responsables de la sección. En el club no esconden la etiqueta de favoritas. Asumen que están entre las candidatas al ascenso y reconocen que la plantilla se confeccionó con un único fin: regresar a Primera Federación. Los resultados, de momento, acompañan. Las azules son líderes. González evita juzgar la etapa anterior. "No me toca a mí juzgar la labor de mis predecesores pero el fútbol depende a menudo de resultados", indica. Lo que sí explica el nuevo rumbo es la procedencia de quienes lo dirigen ahora. González y Gévora Durán trabajaron hace años en el Oviedo Moderno, el club histórico del fútbol femenino asturiano del que nace la actual sección azul. Allí aprendieron una forma de entender este deporte basada en la cantera y en crecer desde la base. Y allí chocaron también con su límite: la falta de tiempo y de medios. Admiten que el presupuesto se ha reducido tras el descenso de los dos primeros equipos del club, pero subrayan que sigue siendo mayor que cualquiera de los que manejó nunca el Moderno. Esa diferencia es la que les permite, por fin, llevar a la práctica lo que entonces no pasó del papel. Nueva metodología de trabajo. El gran cambio no está en el primer equipo, sino en la manera de entender la sección: como una única estructura que abarca desde las niñas de ocho años hasta las capitanas de las mayores. El objetivo no es imponer un sistema de juego común, sino una forma común de trabajar. Todos los entrenadores deben plantear las sesiones del mismo modo, dirigirse a las jugadoras de la misma manera y emplear un vocabulario compartido, para que desde pequeñas entiendan qué perfil de futbolista busca el Oviedo y se identifiquen plenamente con su cantera. El plan está estudiado al detalle. Cada equipo trabajará con objetivos semanales técnicos, tácticos, físicos y psicológicos, de modo que cada técnico sepa exactamente qué le toca entrenar cada semana, y contará con herramientas de seguimiento para evaluar si el trabajo va por buen camino. Son medidas que en el Oviedo Moderno siempre quisieron aplicar y que nunca pudieron desarrollar por falta de tiempo o de recursos. La nueva dirección señala la cantera como uno de los grandes puntos débiles que arrastraba el club, y por eso quiere que el dinero disponible no se destine solo a construir un primer equipo competitivo, sino también a dotar a la base de una identidad propia. "Para que las jugadoras de cantera lleguen tenemos que darles recursos, porque no crecen de la nada", sostiene Durán. Rejuvenecimiento de la plantilla. El segundo eje salta a la vista en la ficha del equipo. La media de edad ha bajado entre cuatro y cinco años: de los 26 o 27 de la pasada campaña a los 22 actuales. La dirección buscaba futbolistas jóvenes, con hambre y ambición, dispuestas a crecer al mismo ritmo que el proyecto. Para guiar a ese grupo, el club ha apostado por la veteranía en el banquillo. Paco Fernández, técnico ovetense con muchos años de experiencia, afronta su primer reto en el fútbol femenino. González lo conoce bien, porque lo entrenó cuando era joven y ahora vuelve a coincidir con él desde otra faceta. Gévora y Ángel lo describen como "un técnico muy pedagógico, que se esfuerza en explicarlo todo para que se entienda con facilidad", y cuentan que desde la primera reunión "transmitió la ilusión de afrontar un reto que tenía pendiente". Tras el arranque de liga, asegura, está encantado con la actitud de las jugadoras. Ambos responsables tienen confianza plena en el míster. Arraigo y cantera asturiana. El tercer pilar es el sentido de pertenencia. El Oviedo cuenta esta temporada con el doble de jugadoras asturianas que el curso pasado, y el camino desde la base ya empieza a dar señales. Tres futbolistas que hace un año estaban en el filial forman parte ahora de la dinámica del primer equipo: una tiene ficha del primer equipo y las otras dos ya han disputado minutos en Liga y en Copa. Para la dirección, este es el sentido último de la nueva metodología. Durán recurre a la imagen de una semilla que no sirve de nada guardada en casa si no se riega cada día. La cantera, en su planteamiento, no es un complemento del primer equipo, sino la base sobre la que debe sostenerse el proyecto a medio plazo. Co-liderazgo técnico y deportivo. El cuarto pilar sobre el que trabaja el Oviedo es, quizá, el más difícil de explicar desde fuera. Se trata de un modelo de gestión que ambos traen también del Oviedo Moderno. Cada uno tiene su parcela, con González más centrado en el primer equipo y Durán en la cantera, pero los dos opinan sobre todas las áreas. Las propuestas se ponen en común, se debaten y se decide conjuntamente hacia dónde ir. No necesitan que nadie les marque su lugar, explican, porque entienden la sección como un trabajo de cooperación en el que los pilares del proyecto deben ir en la misma dirección. En un momento en el que el debate sobre el liderazgo femenino en el fútbol está muy presente, González defiende que la respuesta no pasa por decidir si debe mandar un hombre o una mujer. "Un hombre y una mujer pueden coexistir perfectamente en el liderazgo de igual a igual", afirma. Ni él necesita estar un escalón por encima de Durán ni ella por encima de él: ambos son responsables de la sección femenina. La clave, a su juicio, está en hablar, escuchar al otro y anteponer el buen funcionamiento del proyecto al ego. El horizonte: la Liga F. El club tiene marcado un objetivo ambicioso: que el Real Oviedo Femenino llegue a la élite y se asiente en la Liga F. La dirección de la sección comparte esa meta, aunque la matiza. Llegar, lo ven posible, porque hay estructuras mucho más pequeñas que la del Oviedo compitiendo en la máxima categoría. Asentarse, reconocen, es otra cuestión que habrá que ver con el tiempo. El camino que dibujan es gradual. Primero, recuperar la plaza en Primera Federación. Después, sin prisas y con un periodo de trabajo por delante, empezar a pensar en la Liga F. Todo pasa, insisten, por enfocar bien los recursos disponibles y utilizarlos de forma adecuada. Lo que durante años fue una idea sin medios en el Oviedo Moderno es hoy la hoja de ruta del Real Oviedo Femenino. El ascenso es la urgencia inmediata; la cantera, la apuesta de fondo.
Sport16 sept