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Manuela Schwesig, la socialdemócrata que busca frenar a la ultraderecha en urnas alemanas

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Berichterstattung chronologisch

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    Folgemeldung18. Sept., 09:45

    El hombre de AfD que ambiciona el bastión socialdemócrata de Mecklemburgo-Antempomerania

    Berlín, 18 sep (EFE).- Leif-Erik Holm, candidato de la ultraderecha a primer ministro en las elecciones del domingo en el estado federado nororiental de Mecklemburgo-Antepomerania, goza en su campaña electoral de viento a favor tras la arrolladora victoria lograda por su formación en Sajonia-Anhalt, y quiere desbancar del Gobierno a los socialdemócratas tras casi tres décadas en el poder. Este excomunicador radiofónico de 56 años convertido en político, miembro de AfD desde que el partido vio la luz en 2013, podría conseguir la tercera victoria de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en una cita regional con las urnas, tras la de este mes en Sajonia-Anhalt y la de 2024 en Turingia. Con la excepción del sondeo publicado el jueves por la televisión pública ZDF, que veía a AfD con un 36 %, un punto porcentual por debajo del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) de la primera ministra regional Manuela Schwesig, el partido de ultraderecha ha liderado en las encuestas desde el verano de 2023. Según el sondeo de la ZDF del jueves, La Izquierda, que gobierna con el SPD en Mecklemburgo-Antepomerania, cuenta con un 9 %, por delante de Los Verdes (5 %), la Unión Cristianodemócrata (CDU, 6 %) y una izquierdista Alianza Sahra Wagenknecht (BSW, 4 %) con opciones de superar la barrera del 5 %. "Ocurre lo que pensaba: si las cosas van bien en Sajonia-Anhalt, aquí también lo notaremos", afirmó optimista Holm en un encuentro con la Asociación de la Prensa Extranjera, donde admitió que su partido se aprovecha en la actualidad de un nuevo "impulso". En la anterior cita con las urnas en Mecklemburgo-Antepomerania, AfD, entonces liderada por Nikolaus Kramer, quedó como segunda fuerza, con un 16,7 % de los votos, muy por detrás del SPD de Schwesig (39,6 %). Cinco años después, Holm, que se desempeña profesionalmente como diputado de la Cámara Baja del Parlamento alemán, espera que, del mismo modo que AfD logró movilizar a su favor 160.000 abstencionistas en Sajonia-Anhalt, en Mecklemburgo-Antepomerania su partido reciba votantes que en anteriores citas con las urnas se quedaron en casa. Junto a Holm se ha visto en la campaña a Ulrich Siegmund, victorioso candidato de AfD en Sajonia-Anhalt que ahora trata de formar Gobierno. A esa responsabilidad también aspira Holm, pues uno de sus mensajes de la campaña consiste en dejar clara su intención de gobernar. Holm y AfD también han apostado por el estilo de la campaña de Siegmund, con un "enfoque positivo y optimista", según los términos de este político que se medirá a Schwesig por uno de los escaños regionales de Schwerin, la capital de este estado federado nororiental. Su campaña incluye paseos en Simson, motos míticas de la extinta Alemania comunista, algo también utilizado por AfD como método para ganarse el favor de los votantes de Sajonia-Anhalt. Según explicó a EFE el politólogo Jan Müller, de la Universidad de Rostock, la campaña de Holm aplica una "receta parecida a la de Sajonia-Anhalt, con mucha presencia en ciudades y pueblos", donde la formación "pone énfasis en la normalización". A su entender, "normalizar" a la AfD en Mecklemburgo-Antepomerania también pasa por un "programa político light", que, pese a todo, promete, entre otras cosas, frenar la inmigración ilegal, bloquear la acogida de refugiados, reforzar la seguridad interior, desregulación y reducciones fiscales. Además, el "programa de gobierno" del partido plantea que vuelva a Alemania el gas ruso. Para la AfD, "mostrarse como un partido como los demás es muy importante", según Müller. Holm desestimó en su reunión con la prensa extranjera que pudiera ser un lastre para su campaña el haber aparecido en público junto a Siegmund, cuya AfD en Sajonia-Anhalt está considerada un "caso seguro de extremismo de derechas" por los servicios de inteligencia del ministerio regional de Interior. "No lo veo como un problema, porque nos parece un error que las autoridades nos clasifiquen como extremistas de derecha", explicó Holm, quien estimó que esos servicios de inteligencia están siendo "instrumentalizados". Una cantidad creciente de votantes piensa como Holm, explicó a EFE Thorsten Faas, politólogo de la Universidad Libre de Berlín. "Una parte del electorado de la AfD parece compartir sin duda estas convicciones", expuso Faas, aunque, sobre todo, lo que comparten es "el descontento y, a menudo, incluso la ira hacia los partidos del Gobierno, especialmente a nivel federal". Salvador Martínez Mas

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    Erste Meldung17. Sept., 10:19

    Manuela Schwesig, la socialdemócrata que busca frenar a la ultraderecha en urnas alemanas

    Rodrigo Zuleta Rostock (Alemania), 17 sep (EFE).- La campaña electoral en el estado federado nororiental de Mecklemburgo-Antepomerania de cara a los comicios regionales de este domingo se ha convertido en una pugna entre la primera ministra socialdemócrata, Manuela Schwesig, y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Si se recorren las calles de Rostock, una de las ciudades más importantes de Mecklemburgo-Antepomerania y un puerto relevante en el mar Báltico, se encuentran por todas partes carteles con la figura de Schwesig, que se ha desmarcado por completo de la política nacional y ha procurado centrar el debate en su propia imagen y en temas regionales. Hace cinco años fue reelegida con el 39 % de los votos. "Mi meta es volver a ganar en estas elecciones. La situación es difícil, la AfD tiene fuerza y encabeza las encuestas, pero confío en que conseguiremos votos los últimos días", dijo Schwesig en una reunión con la Asociación de la Prensa Extranjera. "Más del 60 % de la gente dice en las encuestas que quieren que yo siga como primera ministra. La manera de lograrlo es que voten por el Partido Socialdemócrata (SPD), y queremos convencer a la gente de ello", dijo más tarde. El desarrollo de las encuestas apunta a que los electores han tenido una reacción positiva ante la campaña de Schwesig, puesto que el SPD ha ido recortando las distancias frente a la AfD. En el último Politbarometer de la Segunda Cadena de la Televisión Alemana (ZDF), la AfD ya sólo tiene tres puntos de ventaja frente al SPD de Schwesig. En la última encuesta de INSA del miércoles para el diario Bild, la diferencia se reducía incluso a dos puntos. Schwesig gobierna actualmente con una coalición entre su partido y La Izquierda que, según las encuestas, ya no tendría mayoría, y para seguir gobernando tendría que agregar a la fórmula a Los Verdes, siempre y cuando estos logren superar el umbral del 5 % y obtengan representación parlamentaria. En todo caso, a diferencia de las elecciones en el estado oriental de Sajonia-Anhalt el pasado día 6, en la que hubo una victoria arrolladora de la ultraderecha, la AfD en Mecklemburgo-Antepomerania parece lejos de la posibilidad de una mayoría absoluta. La lucha de Schwesig estos últimos días apunta a arrebatarle el primer lugar a la AfD, aunque en ello se lleve por delante a otros partidos. "El duelo cabeza a cabeza está ahí, no es lo mismo si el SPD es el partido más votado o si lo es la AfD. Da igual lo que digan partidos más pequeños", dijo Schwesig al ser preguntada sobre quejas de otros partidos sobre la polarización. La Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido del canciller Friedrich Merz, se sitúa en las encuestas en el 7 %, lo que sería su peor resultado histórico en unas elecciones regionales. Su cabeza de lista, Daniel Peters, ha dicho que el partido está luchando por su existencia en ese estado federado, y se ha hablado incluso del peligro de que la formación no alcance el umbral del 5 %. Pese a que el SPD es socio minoritario de la CDU en el Gobierno federal, Schwesig no tiene consideraciones con ese partido en la campaña en Mecklemburgo-Antepomerania y procura marcar distancias con el Gobierno de Merz. "El canciller no da la sensación a la gente de que se tome en serio sus problemas e intente solucionarlos", dijo en la reunión con la prensa extranjera. En Mecklemburgo-Antepomerania, Merz tiene un nivel de aceptación de sólo el 5 % y eso es algo que Schwesig atribuye a la aparente indiferencia del canciller ante determinados problemas, como los altos precios de la gasolina. Ello genera un descontento que es aprovechado por la AfD que, según Schwesig, vive del mismo y busca que las elecciones sean una especie de plebiscito contra Merz. Por eso su estrategia ha sido la de poner temas regionales en el centro de la campaña como la defensa de puestos de trabajo en la industria o algunas decisiones para mejorar el nivel de vida que se tomaron durante la legislatura, como la eliminación del coste de las guarderías para los padres. EFE (foto) (vídeo)

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