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El partido del jefe de la federación de fútbol de Marruecos gana unas elecciones con la abstención más alta en dos décadas
La abstención, del 61,9%, es la más alta desde 2007 y ahora el monarca debe elegir a su candidato para líderar el Ejecutivo de entre los líderes de la formación más votada, el Partido Autenticidad y Modernidad El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM, liberal), miembro de la coalición de Gobierno saliente, se proclamó vencedor de las elecciones legislativas de Marruecos, marcadas por una abrumadora abstención del 61,9%, la más alta en veinte años, según datos provisionales del Ministerio del Interior marroquí. Casi nueve horas después del cierre de los colegios electorales, el ministro del Interior, Abdeluafi Laftit, anunció la ventaja de la formación, que se alzaría con 97 de los 395 escaños del Parlamento. El PAM se ha impuesto a sus socios de coalición: RNI (Agrupación Nacional de Independientes), que pasa de liderar el Ejecutivo a segunda fuerza con 66 escaños, e Istiqlal (nacionalista) que mantiene el tercer puesto, con 65 asientos en la Cámara. Los resultados anunciados por el titular de Interior no arrojan sorpresas sobre las proyecciones de los analistas, que vaticinaban la ventaja del PAM seguido de sus socios de coalición. El PAM fue fundado en 2008 entre otros por Fouad Ali El Himma, compañero de colegio del rey Mohamed VI y consejero real. Es también, desde hace dos meses, la formación de Fouzi Lekjaa, titular de Presupuesto, presidente de la Federación marroquí de Fútbol y una de las figuras que tendrá mayor protagonismo en la nueva legislatura, volcada en el Mundial 2030 que Marruecos organiza con España y Portugal. La sorpresa de la jornada llega de la mano del Partido Justicia y Desarrollo (PJD, islamista moderado), que se anota 54 escaños tras el desacalabro electoral sufrido hace cinco años, cuando bajó de 125 a 13 asientos. Aquella derrota puso fin a una década de predominio electoral de la PJD, que había llegado al Gobierno tras las protestas de 2011 y volvió a imponerse en las legislativas de 2016. Alegría también en las filas de la izquierda, que pese a su presencia minoritaria en el escenario político marroquí, logra avances significativos al conseguir ocho legisladores. Los escaños se reparten según un sistema que se calcula no en función de los votos válidos, sino del número de inscritos en cada circunscripción, lo que favorece la fragmentación e impide las mayorías absolutas. Con esta premisa, analistas locales coinciden en que es muy probable que se repita la actual coalición de Gobierno —PAM, RNI, Istiqlal—, aunque con mayor peso de los liberales. La abstención, la gran protagonista Las proyecciones de los expertos que anunciaban una abrumadora abstención como prueba del distanciamiento entre la clase política y la sociedad marroquí acertaron de lleno. La cita de este miércoles contó solo un 38,08% de participación, la cifra más baja desde 2007, unos seis millones de electores de los 15,8 inscritos en el censo electoral, condición necesaria para votar en el país. La elevada abstención ha sido una característica repetida en los sucesivos comicios electorales durante los últimos 25 años. En el histórico electoral, la mayor abstención sobre los electores inscritos desde que Mohamed VI ascendió al trono se registró en 2007, un 63%, seguida del 57 % de 2016. Tras la divulgación de los resultados oficiales, el rey Mohamed VI nombrará al nuevo presidente del Gobierno, que será un miembro del PAM, el partido que haya obtenido el primer puesto de estas elecciones. El favorito, según los analistas, es Lekjaa, aunque el partido cuenta con una dirección colegiada en la que participan los actuales ministros de Vivienda, Fatima Ezzara El Mansouri, y Juventud y Cultura, Mehdi Bensaid.
elDiario.es•EFE