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La crisis en Ceuta dispara los intentos de cruce del Estrecho
Rafael Peña Ceuta, 27 sep (EFE).- La crisis producida en Ceuta por la entrada de más de 80.000 personas a finales de julio y la permanencia en la ciudad de más de 10.000 migrantes ha provocado un incremento de los intentos de cruce de las aguas del Estrecho de Gibraltar. La Guardia Civil, que tiene las competencias en la vigilancia de la costa, ha tenido que aumentar los controles en las distintas zonas del litoral ceutí al advertir que muchos de los migrantes que siguen en la ciudad están intentando llegar a las costas de Cádiz y Málaga. Para ello están empleando embarcaciones recreativas, balsas neumáticas e incluso kayaks para llevar a cabo la travesía que separa las costas ceutíes de las peninsulares, distante unas quince millas náuticas (veintinueve kilómetros). Fuentes de la Guardia Civil han destacado a EFE la peligrosidad que suponen este tipo de travesías clandestinas, sobre todo por navegar en frágiles embarcaciones que suelen ir ocupadas por un mayor número de personas de las permitidas. "A ello se une la falta de conocimiento de navegación ya que muchos migrantes intentan cruzar por su cuenta desconociendo que el Estrecho es un lugar donde confluyen dos mares y hay fuertes corrientes que pueden volcar sus embarcaciones", ha dicho a EFE un funcionario policial que vigila con prismáticos las costas. De hecho, la Guardia Civil ha advertido de que en muchas ocasiones las redes que trafican con seres humanos le dan la responsabilidad de pilotar la embarcación a uno de los migrantes con la intención de eludir la acción policial. En el supuesto de que un patrón sea detenido se enfrenta a penas de cárcel por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, mientras que si el que pilota es un migrante la situación delictiva cambia. Altos precios Los precios por viajar en una embarcación son demasiado altos, por lo que solo se los pueden permitir algunas personas. Entre 2.000 y 4.000 euros por migrante suelen cobrar las redes clandestinas, que también sacan beneficios económicos cuando estas personas son previamente alojadas en pisos-patera, pagando una media diaria de unos 15 o 20 euros, dependiendo de las condiciones de habitabilidad, según han informado a EFE fuentes policiales. En los últimos días, los agentes del Servicio Marítimo del Instituto armado han aumentado las operaciones contra este tipo de negocio clandestino. De hecho, en poco más de dos días han sido sorprendidos hasta 59 migrantes que estaban utilizando distintas embarcaciones para alcanzar las costas peninsulares. La Guardia Civil ha destacado que este tipo de travesías se están centrando en la bahía norte de la ciudad, entre las playas de Benzú y Santa Catalina, a lo largo de toda la costa, ante la dificultad de que esta navegación se inicie en el litoral sur por la complicación de encarar las costas de la península desde ese punto de partida. Por ello, los operativos se están centrando en playas como Benzú, Calamocarro, San Amaro o Santa Catalina, donde ya se ha interceptado a decenas de migrantes, muchos de ellos en la misma costa y otros a bordo ya de embarcaciones o kayaks. La crisis en la ciudad ha motivado que estos intentos arriesgados de cruce estén multiplicándose por unas aguas como las del Estrecho de Gibraltar, consideradas como una de las fosas comunes más grandes del mundo por el elevado número de personas que todos los años pierden la vida en ellas. EFE (foto) (vídeo)
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