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Enrosadira Trail, la carrera de trail que convierte las Dolomitas en un espectáculo de colores
Correr por las Dolomitas ya es, de por sí, una experiencia difícil de comparar. Hacerlo en pleno otoño, cuando los bosques comienzan a teñirse de dorado y las grandes paredes de roca adquieren tonalidades rosadas y anaranjadas, añade un ingrediente especial. Ese es precisamente el escenario que propone la Enrosadira Trail , una nueva carrera de montaña que celebrará su primera edición oficial el próximo 10 de octubre de 2026 en La Val, en Alta Badia . La prueba nace con una idea clara: que el paisaje no sea únicamente el escenario de una competición, sino una parte fundamental de la experiencia. Los corredores recorrerán algunos de los rincones más reconocibles de esta zona de los Alpes, en un territorio que forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2009 . Tres distancias para descubrir Alta Badia La Enrosadira Trail contará con tres recorridos adaptados a diferentes niveles de exigencia. La distancia más corta será de 20 kilómetros y 1.250 metros de desnivel positivo , mientras que la prueba de 40 kilómetros alcanzará los 2.450 metros de desnivel . Para los corredores que busquen el mayor desafío estará el ultra de 55 kilómetros y 3.400 metros de desnivel positivo . Los tres trazados tendrán salida y llegada en La Val y permitirán descubrir distintos paisajes de Alta Badia. Por el camino aparecerán lugares como los Prati del Rit, La Crusc, Gardenaccia y Col Alto , además de zonas próximas a cumbres como Sas dla Crusc y Sasongher . Los recorridos también conectarán con otros puntos del territorio, entre ellos Badia, La Villa, Corvara y San Cassiano. No será, por tanto, una carrera limitada a un único tipo de terreno. Los trazados combinan senderos de montaña, ascensiones y sectores de diferente dificultad, con el objetivo de mantener el componente deportivo sin perder la conexión con el entorno. Image ID: 134317672 Enrosadira Trail @enrosadiratrail /clip/72b2e0c1-dc9b-4d67-991f-8a8cccd32dce_source-aspect-ratio_default_0_x600y266.jpg 1200 800 El fenómeno que da nombre a la carrera Pero hay un motivo concreto por el que la prueba se celebra en octubre. La Enrosadira es uno de los fenómenos naturales más característicos de las Dolomitas y se produce cuando la luz incide sobre las paredes de roca, que adquieren durante determinados momentos tonalidades rosadas, rojizas y anaranjadas . El efecto resulta especialmente llamativo al amanecer y, sobre todo, al atardecer. En otoño, además, los bosques de Alta Badia cambian el verde por tonos dorados, creando un paisaje completamente diferente al de los meses de verano. De ahí surge el concepto de la carrera: avanzar por los senderos mientras las montañas cambian de color. El corredor tiene por delante una distancia, un desnivel y un cronómetro, pero el paisaje se convierte inevitablemente en otro de los protagonistas. Una carrera lejos de las masas La organización también ha querido marcar diferencias con las grandes pruebas de trail. La Enrosadira Trail establece un máximo de 150 corredores por distancia , una cifra pensada para mantener una experiencia más cercana y limitar el impacto sobre los senderos y el entorno alpino. La carrera llega después de una 'Edición Zero' , que sirvió para probar los recorridos y la logística junto a corredores de montaña antes de dar el salto a la primera edición oficial. Su filosofía queda resumida en el lema 'By athletes, for athletes' , con una propuesta que busca poner al mismo nivel la competición, la montaña y la cultura local. Porque Alta Badia no solo aporta cumbres y senderos. Los recorridos atraviesan también paisajes ligados a la cultura ladina , con praderas, antiguos asentamientos y espacios rurales que forman parte de la identidad de este territorio. El próximo 10 de octubre , los corredores tomarán la salida desde la plaza de la iglesia de La Val. El ultra de 55 kilómetros comenzará a las 7:30 horas , el 40K a las 8:45 y el 20K a las 10:00 . Una jornada en la que el objetivo será llegar a meta, pero en la que, por momentos, las Dolomitas pueden conseguir algo poco habitual en una carrera: hacer que el corredor quiera levantar la mirada y detenerse a contemplarlas.
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