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El Mediterráneo, un mar cada vez más salado y caliente a miles de metros bajo la superficie

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  1. 18 September
  2. Latest18 Sept, 08:30

    El Mediterráneo se niega a enfriarse: el mar afronta septiembre con una ola de calor que ya cubre casi toda la cuenca

    El cambio climático está haciendo que nuestras tardes de verano sean cada vez más insoportables, pero también se está viendo cómo los mares están cada vez más alterados. Aquí hemos visto cómo el mar Mediterráneo está batiendo todos los récords , acercándose cada vez más a escenarios más extremos, pero más allá de la temperatura, también vemos que se está volviendo más salado, algo que puede alterar los ecosistemas marinos. Un gran calentamiento. Un estudio publicado este mismo año en la revista Geophysical Research Letters ha utilizado una extensa base de datos proveniente de campañas oceanográficas y flotadores robóticos que comprende la horquilla temporal desde 1950 hasta 2025. Con esta información, los investigadores han podido ver que desde aproximadamente el año 200, las aguas superficiales del Mediterráneo se están calentando a un ritmo de 0,5 ºC por década. Si lo ponemos en un contexto global, la realidad es que nuestro mar está por delante del resto. En concreto, este 0,5 ºC por década representa una velocidad entre 2 y 3 veces mayor que la experimentada por la superficie del océano a nivel global. Y no parece que vaya a dar marcha atrás, puesto que en algunas zonas está aumentando incluso a ritmo mayor. En Xataka El mayor problema que afronta la Tierra es también al que menos atención prestamos: los océanos están ardiendo No es solo la temperatura. Aunque lo que nos puede impactar más, sin duda, es el hecho de que el agua esté cada vez más caliente, algo que s e puede notar cuando nos vamos a bañar , la realidad es que la salinidad de la cuenca también está aumentando. En concreto, se ha visto como se incrementa la concentración de sal en torno a 0,1 gramo por cada kilogramo de agua por década. El gran problema es que estos cambios no se limitan a la superficie, ya que los datos muestran que tanto el calentamiento como la salinización son estadísticamente significativos a unas profundidades de entre 3.000 y 4.000 metros. Asimismo, el fenómeno de la "aceleración" penetra hasta profundidades de 2.500 metros. No es homogéneo. Aunque podemos entender que el Mediterráneo es el "mismo" en cada uno de sus puntos geográficos, la realidad es que esta aceleración tanto de salinidad como de temperatura es más intensa en el Mediterráneo central y oriental. Y el caso más extremo es el del mar Adriático. Aquí la investigación apunta a que las tendencias de salinidad llegan a duplicarse en las aguas profundas y cercanas al fondo, y la tasa de calentamiento también alcanzó un incremento cinco veces mayor. Por poner un ejemplo, solo en la última década, las aguas cercanas al lecho marino de esta zona sufrieron un aumento de 0,8 °C en su temperatura y un incremento de 0,2 unidades de salinidad. El mar Jónico oriental también está sufriendo las consecuencias, puesto que ya se detectaron cambios en la temperatura y la salinidad muy abruptos ocurridos entre 2022 y 2024 en sus aguas intermedias, ubicadas entre los 300 y los 1.200 metros. Allí se registraron aumentos de salinidad de 0,24 a 0,40 y un calentamiento de entre 0,7 y 1,8 °C. Estos datos refuerzan la teoría de que las tendencias de calentamiento y salinificación son muchísimo más veloces ahora que durante el siglo XX. En Xataka Los océanos de la Tierra se han convertido en un caldero: hemos registrado su temperatura más alta en la historia Qué significa. El hecho de que tengamos un mar más salado es culpa del proceso de evaporación superficial, motivado por las altas temperaturas. Y no es algo inocuo, puesto que unas aguas profundas más cálidas y saladas se traducen en que estas se vuelvan más densas. Pero lo importante es que estos bruscos cambios en los flujos de calor y la evaporación terminarán alterando procesos cruciales para el ecosistema, como la formación de aguas densas en el golfo de León, comprometiendo gravemente la circulación y oxigenación del fondo oceánico. Vía | Phys En Xataka | Pensábamos que estábamos protegiendo los océanos. La ciencia dice que apenas lo estamos haciendo - La noticia El Mediterráneo se niega a enfriarse: el mar afronta septiembre con una ola de calor que ya cubre casi toda la cuenca fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .

    XatakaXatakaJosé A. Lizana
  3. 16 September
  4. Infobae
    Follow-up16 Sept, 13:20

    El Mediterráneo,un mar cada vez más salado y caliente a miles de metros bajo la superficie

    Redacción Ciencia, 16 sep (EFE).- El mar Mediterráneo está experimentando un proceso acelerado de calentamiento y aumento de salinidad a una escala sin precedentes, unos cambios que, además, no solo se han intensificado en las capas superiores, sino que afectan a toda la columna de agua y llegan hasta las mayores profundidades marinas. Así lo advierte este miércoles un estudio liderado por la oceanógrafa física Elena Terzić y el investigador Ivica Vilibić, del Instituto Ruđer Bošković, cuyas conclusiones se han publicado este miércoles en la revista Geophysical Research Letters de la Unión Geofísica Americana (AGU). Para cuantificar la magnitud de estas transformaciones, los investigadores analizaron un extenso registro de mediciones de temperatura y salinidad recopiladas mediante cruceros de investigación y boyas robóticas entre 1950 y 2025. Los resultados indican que en los últimos años la capa superficial del Mediterráneo (los primeros 100 metros) ha alcanzado temperaturas aproximadamente dos grados por encima de la media del periodo 1950-1999. Desde el año 2000, las aguas de la superficie se han calentado a un ritmo cercano a 0,5 °C por década, una cifra -entre dos y tres veces superior a la tasa media del océano global- que supone un salto notable respecto a la segunda mitad del siglo XX, cuando el incremento era inferior a 0,1 °C por década. Pero para los autores, lo más preocupante es el alcance de esta dinámica: la elevación de temperatura y salinidad es estadísticamente significativa hasta los 3.000 y 4.000 metros de profundidad. En las zonas más afectadas, la aceleración térmica llega a 0,3 °C por década y la salinidad aumenta a razón de 0,1 gramos de sal por kilogramo de agua cada diez años, apunta el estudio. La circulación oceánica profunda depende de las variaciones de densidad del agua: el calor reduce la densidad, mientras que la sal la incrementa. En gran parte del Mediterráneo, el calentamiento predomina sobre la salinidad, lo que vuelve la superficie menos densa y dificulta su mezcla con las capas inferiores. Sin embargo, en el mar Adriático —uno de los pocos puntos donde los fríos vientos de invierno enfrían el agua superficial lo suficiente como para hundirla— se produce un fenómeno particular. En el sur del Adriático, las aguas profundas se han calentado seis veces más rápido que en la media mediterránea desde el año 2000. Aunque la concentración de sal sigue siendo lo suficientemente alta como para permitir que el agua densa se hunda y se extienda hacia las cuencas central y oriental, la naturaleza de este transporte ha cambiado. El agua que se hunden actualmente hacia el fondo marino está considerablemente más cálida y salada que en el pasado. Como consecuencia, el Adriático está actuando como una vía directa que traslada de forma acelerada el exceso de calor hacia las profundidades. Estas alteraciones acarrean consecuencias directas para los ecosistemas marinos. Aunque el estudio no midió directamente los niveles de oxígeno, el incremento de la temperatura reduce la capacidad del agua para retener gases disueltos. Así, las especies marinas se enfrentan a un escenario crítico: la geografía del Mediterráneo, cerrada por el norte, impide la migración hacia latitudes más frías, y el calentamiento de las profundidades elimina los refugios térmicos profundos. En todo el mundo, los océanos absorben más del 90 % del calor atrapado por las emisiones de gases de efecto invernadero y más de una cuarta parte del dióxido de carbono antropogénico. Pero como las aguas del Mediterráneo circulan entre la superficie y el fondo unas diez veces más rápido que en el océano abierto, este mar funciona como un laboratorio a pequeña escala que anticipa la rapidez con la que pueden reaccionar las grandes cuencas oceánicas. El fenómeno alerta sobre las limitaciones de las proyecciones climáticas lineales, las cuales podrían estar subestimando la velocidad del cambio en los océanos globales, advierten los autores. En el futuro, el equipo tratará de cuantificar los impulsores atmosféricos y oceánicos de esta aceleración (como la evaporación, las lluvias o la entrada de agua atlántica por el estrecho de Gibraltar) para determinar si los modelos actuales reflejan adecuadamente esta respuesta sin precedentes. EFE

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    First seen16 Sept, 13:15

    El Mediterráneo, un mar cada vez más salado y caliente a miles de metros bajo la superficie

    Redacción Ciencia, 16 sep (EFE).- El mar Mediterráneo está experimentando un proceso acelerado de calentamiento y aumento de salinidad a una escala sin precedentes, unos cambios que, además, no solo se han intensificado en las capas superiores, sino que afectan a toda la columna de agua y llegan hasta las mayores profundidades marinas. Así lo advierte este miércoles un estudio liderado por la oceanógrafa física Elena Terzić y el investigador Ivica Vilibić, del Instituto Ruđer Bošković, cuyas conclusiones se han publicado este miércoles en la revista Geophysical Research Letters de la Unión Geofísica Americana (AGU). Para cuantificar la magnitud de estas transformaciones, los investigadores analizaron un extenso registro de mediciones de temperatura y salinidad recopiladas mediante cruceros de investigación y boyas robóticas entre 1950 y 2025. Los resultados indican que en los últimos años la capa superficial del Mediterráneo (los primeros 100 metros) ha alcanzado temperaturas aproximadamente dos grados por encima de la media del periodo 1950-1999. Desde el año 2000, las aguas de la superficie se han calentado a un ritmo cercano a 0,5 °C por década, una cifra -entre dos y tres veces superior a la tasa media del océano global- que supone un salto notable respecto a la segunda mitad del siglo XX, cuando el incremento era inferior a 0,1 °C por década. Pero para los autores, lo más preocupante es el alcance de esta dinámica: la elevación de temperatura y salinidad es estadísticamente significativa hasta los 3.000 y 4.000 metros de profundidad. En las zonas más afectadas, la aceleración térmica llega a 0,3 °C por década y la salinidad aumenta a razón de 0,1 gramos de sal por kilogramo de agua cada diez años, apunta el estudio. La circulación oceánica profunda depende de las variaciones de densidad del agua: el calor reduce la densidad, mientras que la sal la incrementa. En gran parte del Mediterráneo, el calentamiento predomina sobre la salinidad, lo que vuelve la superficie menos densa y dificulta su mezcla con las capas inferiores. Sin embargo, en el mar Adriático —uno de los pocos puntos donde los fríos vientos de invierno enfrían el agua superficial lo suficiente como para hundirla— se produce un fenómeno particular. En el sur del Adriático, las aguas profundas se han calentado seis veces más rápido que en la media mediterránea desde el año 2000. Aunque la concentración de sal sigue siendo lo suficientemente alta como para permitir que el agua densa se hunda y se extienda hacia las cuencas central y oriental, la naturaleza de este transporte ha cambiado. El agua que se hunden actualmente hacia el fondo marino está considerablemente más cálida y salada que en el pasado. Como consecuencia, el Adriático está actuando como una vía directa que traslada de forma acelerada el exceso de calor hacia las profundidades. Estas alteraciones acarrean consecuencias directas para los ecosistemas marinos. Aunque el estudio no midió directamente los niveles de oxígeno, el incremento de la temperatura reduce la capacidad del agua para retener gases disueltos. Así, las especies marinas se enfrentan a un escenario crítico: la geografía del Mediterráneo, cerrada por el norte, impide la migración hacia latitudes más frías, y el calentamiento de las profundidades elimina los refugios térmicos profundos. En todo el mundo, los océanos absorben más del 90 % del calor atrapado por las emisiones de gases de efecto invernadero y más de una cuarta parte del dióxido de carbono antropogénico. Pero como las aguas del Mediterráneo circulan entre la superficie y el fondo unas diez veces más rápido que en el océano abierto, este mar funciona como un laboratorio a pequeña escala que anticipa la rapidez con la que pueden reaccionar las grandes cuencas oceánicas. El fenómeno alerta sobre las limitaciones de las proyecciones climáticas lineales, las cuales podrían estar subestimando la velocidad del cambio en los océanos globales, advierten los autores. En el futuro, el equipo tratará de cuantificar los impulsores atmosféricos y oceánicos de esta aceleración (como la evaporación, las lluvias o la entrada de agua atlántica por el estrecho de Gibraltar) para determinar si los modelos actuales reflejan adecuadamente esta respuesta sin precedentes.

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