Delfi Brea, de los sacrificios familiares al número uno del mundo: “Llegar a España fue una montaña rusa”
Delfina Brea abandonó Argentina con apenas 17 años persiguiendo un sueño : convertirse en la mejor jugadora de pádel del mundo. Casi una década después, la argentina consiguió hacer realidad su objetivo. Su camino hasta la cima, marcado por los sacrificios familiares, las derrotas y una enorme capacidad de superación, es el protagonista del segundo episodio de ‘Padel Life’, la serie documental de Red Bull TV, que estará disponible a partir del sábado 19 de septiembre. El capítulo se presentó este miércoles en la Sala Equis de Madrid, la ciudad que Brea considera su hogar desde que llegó a España para impulsar su carrera deportiva. A sus 26 años, la jugadora argentina mira atrás y reconoce que el proceso de adaptación no fue sencillo. “Para mí y para toda mi familia, nos llevó mucho tiempo llegar a un lugar donde nos sintiéramos felices, alcanzar un sitio donde estuviéramos cómodos, porque nos llevó muchos años adaptarnos” , explica. Nació con la pala bajo el brazo Delfi nació en Buenos Aires y creció en un entorno completamente ligado al pádel. Su padre, Nito Brea, antiguo jugador profesional y reconocido entrenador, detectó muy pronto su potencial y la animó a trabajar duro en el Club El Monasterio, situado en el barrio de Parque Chacabuco y que él mismo dirigía. Allí comenzó a forjarse una jugadora con carácter, capaz de resistir las exigencias de un deporte que acabaría convirtiéndose en su vida. Antes de dedicarse plenamente al pádel, Brea también tuvo una prometedora etapa en el tenis. Sin embargo, a los 12 años decidió apostar definitivamente por la pala . Su padre tuvo un papel fundamental en su formación, especialmente a la hora de enseñarle a enfrentarse a las rivales más agresivas. Una mentalidad que, con el paso de los años, se convertiría en una de sus grandes fortalezas. Image ID: 134403509 Delfi con familiares Roberto Ladrón de Guevara / Red Bull Content Pool /clip/6867fb45-1cd9-4763-b53b-8efd195649d1_source-aspect-ratio_default_0_x750y350.jpg 2400 1680 España, un punto de inflexión El salto a España, respaldado por su madre, Sole, supuso un punto de inflexión. Pero el éxito no llegó de inmediato. Hubo derrotas, cambios de pareja y momentos de incertidumbre antes de encontrar su lugar en la élite. “Llegar a España fue una locura. Es una experiencia que incluso ahora sigue sintiéndose como una montaña rusa”, reconoce la argentina. Durante sus primeros años en el circuito, Brea compartió pista con jugadoras como Sara Pujals, Ana Catarina Nogueira, Tamara Icardo y Sofía Araújo. Después llegó su etapa junto a Bea González, con quien conquistó varios títulos de Premier Padel y se consolidó entre las mejores del mundo . Los problemas físicos de la malagueña provocaron un nuevo cambio de rumbo y llevaron a Delfi a formar pareja con la experimentada Gemma Triay. El número uno con Gemma Triay La alianza con la menorquina resultó decisiva. Juntas alcanzaron la cima del ranking mundial y Brea cumplió el sueño que había perseguido desde que dejó Argentina. “Cambiar con Gemma me dio aire nuevo y nuevas ganas de seguir trabajando. Para mí, tener una pareja de pádel es como tener una pareja de vida”, afirma. El entrenador Jorge Martínez, que también trabaja con Ale Galán, conoce de cerca la ambición de la jugadora argentina. “Delfi es muy inteligente. Su ambición y, sobre todo, su determinación por alcanzar el objetivo de ser número uno es lo que ha convertido a una jugadora con potencial en una realidad”, asegura el técnico. El momento más especial de su carrera llegó con la victoria en el Tarragona P1 de agosto de 2025 , un triunfo que le permitió alcanzar el número uno del mundo . Sin embargo, Brea reconoce que la emoción no fue exactamente la que había imaginado. “Lo que más feliz me hizo fue ver a todos los demás. Fue más una sensación de alivio”, recuerda. Image ID: 134403685 Chingotto acompañó a Delfi en la presentación del documental Roberto Ladrón de Guevara / Red Bull Content Pool /clip/b4504ce1-c652-4384-9b58-fb856c7c1332_source-aspect-ratio_default_0_x750y333.jpg 2400 1602 Meses después, en mayo de 2026, pudo regresar a Buenos Aires como número uno mundial. La expectación que generó su presencia fue enorme y la argentina se encontró con el cariño de sus compatriotas en cada rincón de la ciudad. El título en casa, sin embargo, se le escapó tras caer por 6-3 y 7-5 ante su antigua compañera Bea González y Paula Josemaría. Lejos de lamentarse, D elfi convirtió aquella derrota en un nuevo impulso. “Me fui con la sensación de que podía hacerlo mejor, de que podía mejorar. Me reactivó y me empujó a seguir adelante”, explica. Espíritu competitivo Fuera de la pista, Brea mantiene intacto su espíritu competitivo. Le gusta jugar a videojuegos en su tiempo libre, una afición que, según Jorge Martínez, demuestra que su ambición no desaparece cuando deja la pala . Y cuando se trata de pasión, la argentina tampoco esconde su otra gran devoción: Boca Juniors. Image ID: 134403706 Delfi no se separa de sus perros Roberto Ladrón de Guevara / Red Bull Content Pool /clip/3077903b-971e-4847-bafb-5079f34d25a9_source-aspect-ratio_default_0_x884y534.jpg 2400 2175 “Cuando estoy en la grada viendo un partido de Boca, soy exactamente igual. Grito, canto. Es algo con lo que nacemos”, confiesa. “Ojalá pudiéramos jugar más veces allí. No hay ningún otro lugar que se le acerque. Por ahora, solo tenemos una oportunidad. Es todo o nada”. Con el número uno ya conquistado, Brea sigue mirando hacia delante. Su historia, marcada por el esfuerzo, la adaptación y la perseverancia, es ahora un ejemplo para las nuevas generaciones. “Las circunstancias me han colocado en una posición de referente y solo quiero utilizarla para transmitir un mensaje positivo. Seguir intentándolo hasta el final, hacer todo lo posible para llegar y tratar de transmitir eso a los demás”, concluye.
Sport17 sept