El Celta carece de instinto asesino
Al Celta le sobra balón y le faltan goles. El conjunto de Giráldez es capaz de acaparar la pelota y dominar los partidos, pero carece de instinto asesino para trasladar al marcador la superioridad en el juego que tiene en los partidos. Le ocurrió frente al Valencia en Mestalla, ante el Getafe la pasada jornada y contra Osasuna, pero el ejemplo más claro de este yermo dominio que últimamente viene ejerciendo el conjunto celeste fueron los dos puntos regalados ayer al Málaga después de tener al conjunto de Juan Funes a su merced durante más 80 minutos. Faltó malicia y contundencia al Celta para liquidar a su adversario cuando lo tuvo a tiro y acabó el cuadro olívico sucumbiendo a la más antigua de las leyes del fútbol: el que perdona, paga. El mejor juego del presente curso no le bastó al Celta para ganar. Tampoco anular al Málaga, un equipo voluntarioso y con calidad arriba que quiso proponer, pero se vio claramente superado por la agresiva presión que los celestes ejercieron en campo contrario. El Celta fue mejor con la pelota y sin ella. Manejó el balón con soltura y ocupó con inteligencia el espacio para robar en terreno rival, pero le faltó aceleración en los metros finales, precisión en el último pase y, sobre todo, claridad y puntería para rentabilizar su profuso caudal de juego. El Málaga apenas se asomó a los dominios de Radu, que vivió una tarde plácida hasta que Adrián Niño, al poco de ingresar en el campo, cazó en el borde del área chica un centro desde la esquina que dejó a Balaídos pasmado. Era el segundo tiro que el conjunto andaluz colocaba entre los tres palos y el tercero que lanzaban los de Funes con cierto peligro contra la portería celeste. Hasta ese fatal instante, el partido había sido poco menos que coser y cantar para los de Giráldez, que habían vivido una tarde apacible, sin sufrir más que algún conato de peligro por errores sueltos, como los que cometió al principio el debutante Sebastián Cáceres, al que hizo algún borrón, enseguida rectificado. Más allá de alguna aproximación a balón parado -Recio cabeceó fuera un lanzamiento desde la esquina-, el Málaga fue completamente inofensivo. El equipo de Funes tuvo que rendirse al monopolio que el Celta ejerció con la pelota, resignado a perseguir sombras. No hubo noticias de Chupe, su hombre gol, anulado por un enorme Yoel Lago. El canterano ha dado un gigantesco paso al frente este curso, hasta el punto de convertirse en el defensa más fiable del Celta en lo que va de campeonato. Carreira y Rueda progresaron con facilidad por los flancos; Miguel ajustó el tempo del juego e Ilaix rompió líneas para que el balón llegase en buenas condiciones a los delanteros, que decidieron mal en los metros finales o erraron el tiro. Giráldez tiró ayer de un nuevo trío ofensivo, el sexto en seis partidos, sin mucho mejores resultados. Hugo González, Jutglà y Hugo Álvarez fue la apuesta del técnico, que no mejoró, al menos en términos de puntería, la eficacia de encuentros anteriores. Sí hubo mejoría en la velocidad del juego y sobre en la presión alta, que permitió a los celestes robar muchos balones en terreno rival. Durante muchos minutos, el Málaga no pasó la divisoria y, cuando lo hizo, el Celta recuperó la pelota al instante. Desde muy pronto, los de Giráldez generaron un interesante volumen de juego, a ritmo de una llegada con peligro cada cuatro o cinco minutos en el primer tiempo. Hugo Álvarez fue el primero en ensayar el disparo, un chut mordido desde la frontal tras una buena acción por banda y centro de Hugo González, que volvió a aprovechar los minutos que ayer le concedió el técnico. Una galopada de Rueda, incisivo por su banda, permitió luego a Jutglà armar por primera vez la pierna, pero el lanzamiento del catalán, que se empleó a destajo en la presión, se perdió por la línea de fondo tras pegar en un defensa. No mucho después, Jutglà cabeceó fuera un servicio de Rueda desde la derecha. La mejor del Celta antes de que catalán abriese el marcador la tuvo, en una hermosa acción individual, Sergio Carreira. A lo Juan Palomo, guisándoselo y comiéndoselo él mismo, el carrilero vigués zigzagueó desde el flanco hacia el vértice en conducción y ganó el área quebrando la cintura a su marcador antes de estrellar la pelota contra el cuerpo de Herrero, que se agigantó para salvar el gol. Siguió percutiendo el equipo de Giráldez con más energía que sentido: Hugo Álvarez resolvió mal, estrellando el balón contra la defensa, un contragolpe con buena pinta, y Moriba lanzó por encima del travesaño desde fuera del área justo antes de que Hugo González rondase el gol con un peligroso tiro desde la media luna que se perdió cerca del palo corto. Tanto iba el cántaro a la fuente que acabó rompiéndose: Ilaix robó en cancha rival, combinó con González y este se la sirvió sobre la corona del área a Jutglà, que sorteó hábilmente a su marcador armó la pierna y descerrajó un potente disparo a media altura que hizo inútil la estirada de Herrero. Faltaban cinco minutos para el intermedio y el partido parecía por fin encarrilado. Tras el intervalo, Giráldez movió sus piezas de ataque buscando afilar su ataque. Entró Williot y pudo liquidar el partido tras un monumental error de Izan que lo dejó mano a mano frente al portero, pero resolvió mal, con la puntera, en lugar de regatear a Herrero o buscar una esquina de la portería. Tuvo otra Jutglà, que lanzó alto, antes de ser relevado por Iago poco después de que Driouech supliese a Hugo Álvarez. El Celta no ganó filo con los cambios, pero sí lo hizo el Málaga con la entrada de Juan Cruz y Adrián Niño, que acabaron encontrando premio. Entre ambos cocinaron el empate tras un misil del ex del Leganés que Radu desvió con una gran mano. En siguiente acción, el Málaga empató el partido, como no, a balón parado. La estrategia defensiva sigue pasando factura al Celta, esta vez con un fallo de marca que dejó completamente libre al delantero boquerón, que cabeceó a placer desde la frontal del área pequeña para batir a Radu. Poco más hubo, al margen de un malicioso disparo de Iago que ser perdió cerca de la escuadra y le costó una lesión y muy interesantes minutos de Burcio, que debutaba este curso y mostró mucha personalidad justo en el momento más complicado.
Sport13 sept