Lamine: "Con los nuevos fichajes nos llevamos como si lleváramos cuatro años juntos"
Lamine Yamal vuelve a estar en el centro del debate por el Balón de Oro después de terminar segundo en la última edición con 18 años . El delantero del Barça, campeón del mundo con España y ganador de tres Ligas, explica en una entrevista concedida a 'L'Équipe' cómo entiende el premio, cuáles considera que son sus argumentos y hasta dónde llega su ambición. " Si no gano el Balón de Oro, al año siguiente tengo que ganarlo. Y si lo gano, quiero ganar cinco más ", afirma. El futbolista azulgrana recuerda que la ceremonia del año pasado fue especial porque acudió con opciones de ganar frente a Ousmane Dembélé. " No hay muchos chicos de 18 años que vayan a una ceremonia del Balón de Oro pensando que tienen opciones de ganar ", explica. La victoria del francés, después de conquistar la Champions, no la vivió como una frustración. "Lo veo como un logro. Terminé segundo con 18 años", señala. También considera que la experiencia pudo tener importancia en aquella votación y destaca la temporada realizada por Dembélé. Para Lamine, el Balón de Oro debe reconocer al mejor jugador del año, pero no entiende que el premio se reduzca a los goles o a los títulos. "Es el premio al mejor jugador del año, al jugador diferente, al que da gusto ver jugar, al que tiene esa magia, que te hace sonreír, que te da ganas de ver un partido solo por él ", explica. Sus referentes para definir ese concepto son Lionel Messi y Ronaldinho. Cuando se le pregunta por sus argumentos para ganar esta edición, apunta a sus títulos con el Barça y, especialmente, al Mundial conquistado con España. Pero sitúa por encima de todo su manera de jugar. "Creo que mi manera de jugar es mi argumento más fuerte y lo que me hace diferente", afirma. También considera importante el rendimiento colectivo: "Es muy importante, además de ser un buen jugador, hacer ganar a tu equipo" . Y reconoce que el Mundial supone un elemento añadido en su candidatura: "La ventaja que tengo yo es que he podido ganar el Mundial este año y, evidentemente, eso me da un plus". Lamine evita, en cambio, pronunciarse sobre quién debería ganar entre los candidatos. Cita a Mbappé, Kvaratskhelia, Rodri, Dembélé, Messi y Kane como "jugadores enormes" y considera que todos tienen argumentos. "Si una persona dice 'lo merece Messi' o 'lo merece Rodri', es totalmente respetable", sostiene. Según explica, la decisión corresponde a los periodistas que votan el premio. Su mentalidad La conversación con 'L'Équipe' también muestra cómo entiende Lamine su propia ambición. El delantero asegura que prácticamente nunca afronta una situación pensando que no puede ganar. Lo explica con un ejemplo: si tuviera que enfrentarse a Michael Phelps en una carrera de natación, le diría que le va a ganar aunque supiera que tiene prácticamente imposible conseguirlo. Esa mentalidad también aparece cuando habla de sus objetivos a largo plazo. Después de conquistar tres Ligas, ya piensa en ganar siete u ocho como mínimo. Todavía no ha ganado la Champions y quiere hacerlo. Y, si consiguiera un título europeo, inmediatamente se marcaría el objetivo de repetirlo. "Creo que nunca se puede parar, siempre se puede ganar una y otra vez", resume. Su ambición también está relacionada con su deseo de formar parte de la historia del fútbol. "Yo juego para hacer historia, para que dentro de 30 años los jóvenes digan: 'Él también era realmente muy bueno'" , explica. Sin embargo, marca una diferencia respecto a compararse directamente con otros futbolistas históricos. " No quiero compararme con nadie. Quiero ser Lamine Yamal, quiero que me recuerden como Lamine Yamal y espero estar entre los grandes" . "Sigo siendo un niño" Pese a esa ambición, Lamine reivindica en la entrevista una vida cotidiana alejada de la imagen de estrella mundial. "Soy un chico de 19 años que entrena, que después vuelve a casa para estar con su familia, con su novia, y que intenta llevar una vida normal" , explica. Cuenta que intenta salir a pasear cuando puede, pasar tiempo con su hermano pequeño y quedar con amigos y familiares. Precisamente, considera que una de las cosas que más valora es poder hacer actividades normales. El dinero, explica, no significa que pueda hacer todo lo que quiera porque su profesión le obliga a cuidar los horarios, el descanso y el cuerpo. También habla de las polémicas que le han acompañado desde su irrupción en el fútbol profesional. Reconoce que cuando era más joven no entendía por qué aparecían determinados rumores sobre él. Con el tiempo, explica que ha aprendido a asumir que algunas informaciones sobre su vida son falsas y a aislarse de ellas. "Lo importante es poder aislarse. Es muy importante, tanto cuando juegas mal como cuando salen rumores ", señala. Su método consiste en concentrarse en el fútbol y asumir que la actualidad cambia rápidamente. Esa naturalidad también explica, según él, las críticas que recibe por su manera de hablar. Lamine rechaza que su seguridad sea arrogancia o provocación. "No es tanto arrogancia como decir lo que pienso, siempre, y decirlo con naturalidad" , afirma. Considera que existe cierta falta de costumbre respecto a que un futbolista responda con sinceridad y asegura que intenta decir siempre lo que piensa. Cuando se le pregunta si ha cambiado desde que llegó a la élite, distingue entre el plano personal y el futbolístico. "Más en el futbolístico. Sigo siendo un niño, ¿sabes?", responde. Más experiencia y trabajo específico Lamine considera que uno de sus principales avances en las últimas temporadas ha sido la experiencia. Recuerda que ganar una Eurocopa siendo muy joven puede generar la sensación de que el fútbol es sencillo, pero que la Champions y las derrotas le han mostrado la dificultad de competir al máximo nivel. "Creo que se aprende más de las derrotas que de las victorias" , afirma. También explica que actualmente se queda después de los entrenamientos para trabajar aspectos concretos de su juego. Está dedicando tiempo a las faltas, un apartado en el que considera que todavía puede mejorar, pero también trabaja la finalización y otros aspectos que le señala Hansi Flick. Su evolución física también ha influido en su forma de entender la profesión. Después de sufrir una pubalgia, asegura que ha comprendido que no es invulnerable. " Antes pensaba: 'Soy un niño, no me puede pasar nada, no puedo lesionarme, soy como un trozo de plástico'" , explica entre risas. Ahora intenta acudir regularmente al fisioterapeuta, acostarse antes y cuidar más su alimentación. Considera que esa experiencia le ha ayudado a ser más profesional. El Mundial cambió su papel Lamine dedica buena parte de la entrevista al Mundial conquistado con España. Explica que durante el torneo entendió que, para ganar, debía asumir un papel diferente al que desempeña habitualmente en el Barça. "Mi objetivo sobre el terreno de juego siempre es ganar. Y vi que, para ganar, tenía que cambiar de rol ", explica. Según relata, no necesitaba tener un papel tan central como en el Barça y estaba dispuesto a modificar su función si eso ayudaba a España a conquistar el título. La consigna de Luis de la Fuente, asegura, fue sencilla: "Juega para que el equipo gane". Lamine afirma que no recibió instrucciones más concretas y que su función podía cambiar de un partido a otro en función de las necesidades del equipo. En la semifinal contra Francia, destaca la intensidad del encuentro y la capacidad de España para controlar el partido. Explica que ante Francia existen dos posibilidades: permitir un encuentro abierto, con transiciones, o intentar dominar mediante la posesión. España eligió la segunda opción y, según su lectura, consiguió imponer su juego. También se refiere al penalti que provocó y que permitió a España adelantarse. Frente a las declaraciones de Didier Deschamps y Kylian Mbappé sobre la importancia de aquella acción, Lamine considera que, pese al 1-0, todavía podían suceder muchas cosas y destaca el partido completo de España . La final contra Argentina ocupa un lugar especial en sus recuerdos. "Fue uno de los días más especiales de mi vida" , explica. Recuerda que antes del saque inicial solo pensaba en no perder: "No puedo volver a casa habiendo perdido esta final". Asegura que no sintió nervios durante el partido y que disfrutó de estar disputando una final mundialista. El Barça y una plantilla que disfruta jugando Lamine también analiza al Barça actual. Define al equipo como un grupo al que le gusta atacar, tener el balón y marcar goles. Destaca especialmente el ambiente del vestuario y la relación entre los futbolistas. "Tenemos la suerte de que muchos hemos salido de la cantera, hemos vivido juntos, hemos aprendido el mismo fútbol", explica. También señala la relación con jugadores más veteranos, como Raphinha, a quien incluye dentro de esa dinámica de grupo: "Incluso con los más 'mayores', como Rapha, somos como hermanos". Respecto a los fichajes, asegura que Rodri, Anthony Gordon, Karim Adeyemi, Gabriel Jesus y Joao Cancelo se han adaptado rápidamente. "Nos llevamos como si lleváramos cuatro años juntos", explica. El delantero también reconoce que el equipo debe mejorar defensivamente. Considera que el problema no corresponde únicamente a la línea defensiva, sino que comienza con la presión, continúa con las pérdidas de balón y afecta a todo el equipo. "Somos un equipo joven que todavía puede progresar" , señala. Más presencia en el área En el plano individual, Lamine explica que uno de sus objetivos esta temporada es acercarse más al área y aumentar su producción ofensiva. Su método consiste en fijarse metas superiores cada temporada. "Si la temporada pasada hice 200 regates, esta temporada intentaré hacer 300. Si marqué 20 goles, intentaré marcar 30" , explica. Considera que precisamente la llegada al área era uno de los aspectos que debía mejorar. Se veía como un jugador eficaz entre el centro del campo y la zona ofensiva, pero entendía que necesitaba añadir presencia y eficacia cerca de la portería. La Champions como asignatura pendiente Lamine analiza también las dos últimas eliminaciones del Barça en la Champions. En su opinión, el partido contra el Inter de Milán de la semifinal de 2025 sirve para explicar algunas de las carencias del equipo. "Somos un equipo joven, hay decisiones que se toman en un segundo y, cuando tienes 20 años o cuando tienes 30, no las tomas de la misma manera ", sostiene. Relaciona esas situaciones con una mezcla de experiencia, detalles y suerte que el equipo todavía debe aprender a manejar. El objetivo, asegura, es que esas situaciones no se repitan. El doblete europeo del PSG de Dembélé también aparece en la conversación por su relación con el Balón de Oro. Lamine ad mite que el éxito del conjunto parisino supone una motivación para el Barça: "Ahora nos toca a nosotros levantar este trofeo". Y concreta el objetivo del equipo: "Todos queremos estar en Madrid para jugar la final de la Champions". Un objetivo que no termina con un Balón de Oro La ambición de Lamine no termina con conseguir el premio individual. Su discurso combina el Balón de Oro con una lista más amplia de objetivos: más Ligas, la Champions, nuevos títulos con España y una carrera que le permita ser recordado entre los grandes jugadores. "Siempre puedes superarte" , afirma. Y vuelve a situar el Balón de Oro dentro de esa lógica. Ganarlo sería otro objetivo alcanzado, pero no el último. "Si no gano el Balón de Oro, al año siguiente tengo que ganarlo. Y si lo gano, quiero ganar cinco más", repite. "Más adelante, cuando esté sentado en casa con mis hijos, quiero decirles: 'Ahora es vuestro turno, yo ya he hecho mucho'". Hasta entonces, su planteamiento es el mismo que repite a lo largo de toda la entrevista: "Ganar, ganar, ganar, siempre. Y si no gano, nos vemos el año siguiente".
Sport22 sept