El vendaval que impulsó la cara más ofensiva del Deportivo
« Es brutal lo que el estadio y nuestra gente nos da . Es una diferencia abismal. Nos ha empujado y sostenido. Han disfrutado, que para eso pagan y vienen». Antonio Hidalgo estaba más que satisfecho con el punto ante el Real Betis. Su rostro desprendía orgullo . También el de los miles de seguidores que se quedaron tras el pitido final para reconocer a su equipo el esfuerzo. Durante 45 minutos arrinconaron al equipo de Heliópolis y obligaron a Álvaro Valles a convertirse en la figura visitante para salvar los muebles. Un tanto de Diego Villares desató la locura e hizo justicia tras una segunda parte en la que los blanquiazules sacaron su otra cara: la que va a tumba abierta y enamora a su público. Hay un Dépor que no se preocupa del equilibrio . Que muerde, aprieta y hace de la necesidad su mayor virtud. Surge cuando el marcador aprieta, y demuestra que, como ya pasaba en Segunda, es una versión difícil de controlar. Hizo falta que Ximo sacase bajo palos el segundo del Cucho y que el larguero se alinease para evitar el testarazo de Natan . No sería, sin eso, posible un Deportivo que se convirtió en un vendaval. 24 tiros, más que en los anteriores tres partidos juntos El conjunto coruñés, durante la segunda parte, realizó 21 tiros . Sumados a los tres del primer tiempo, suponen un total de 24 . Más que los logrados ante el Villarreal (8), Getafe (10) y Sevilla (4) de manera combinada. Después de un primer tiempo en el que los blanquiazules prácticamente no fueron capaces de salir de su campo, el paso al frente fue notorio desde el pitido de reanudación. Tácticamente, Hidalgo solo modificó el punto de partida de Asp Jensen , intercambiando el vértice derecho avanzado del cuadrado que formaba en el medio junto por el izquierdo, en el que estaba Riki . Por detrás seguían Villares y Mario. Ximo, Giménez y Ede protegían el retorno. Mella y Quagliata hacían lucir las alas . El Dépor tomó el mando del balón (54% de posesión en la segunda mitad), generó tres ocasiones claras y rozó el gol en varias ocasiones. Álvaro Valles se impuso ante Mella o Aubameyang, en las más claras hasta que llegó el tanto de Diego Villares. De los cero córners a favor, el Deportivo pasó a generar 11. Ede y Giménez llegaron a rematar alguno, pero sin excesivo peligro. El dato de la expectativa de gol se disparó, de los 0,06 xG a 2,04xG , en total, 2,08xG, el mayor hasta la fecha en un encuentro. Ante el Sevilla, fueron 0,14 goles esperados; contra el Getafe, 0,87 xG; y ante el Villarreal, 0,83. En la victoria ante el Valencia, 1,42; en La Rosaleda, 1,12; y en el debut frente al Elche, 0,34. « El segundo tiempo fuimos nosotros. Esto es el Dépor », explicó José María Giménez tras el encuentro. El cambio fue notorio en la presión. Los blanquiazules se emparejaron por momentos y adelantaron líneas, dificultando notoriamente la salida verdiblanca. Con el esférico, Mario Soriano hizo circular con agilidad y precisión el juego . Instalado en campo rival, el Dépor es una máquina engrasada y difícil de parar. «Es cuestión de cabeza, de creérnoslo, estamos preparados para sufrir juntos, atacar, y para levantar los partidos. Tenemos que soñar». Palabra de José María Giménez, capitán espiritual sobre el campo y un nuevo ídolo para Riazor.
Sport21 sept