Santiago Roncagliolo

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hace 10 h

Más de 350 personalidades se solidarizan con Ariana Harwicz tras ser cancelada en el CULTUR ALH de Granada

Más de 350 personalidades vinculadas a la literatura, el arte, el pensamiento y la cultura han firmado un manifiesto de solidaridad con la escritora argentina Ariana Harwicz tras la retirada de su invitación al Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades CULTUR ALH de Granada. La declaración defiende "la libertad de expresión y el pluralismo y rechaza que las posiciones públicas de un autor sean motivo para excluirlo de un encuentro cultural". Entre los firmantes se encuentran del manifiesto figuran Fernando Savater, Margo Glantz, Piedad Bonnett, Óscar Tusquets, Andrés Trapiello, Cayetana Álvarez de Toledo y María Negroni. Asimismo, firman el manigiesto Santiago Roncagliolo, Enrique Moradiellos, José Luis Pardo, Anna Caballé, Victoria Cirlot, Karina Sainz Borgo, Pola Oloixarac, Carolina Sanín, Zoé Valdés, Fernando Iwasaki, Santiago Kovadloff y Manuel Valls. "Defender la libertad de expresión solo para quienes piensan como nosotros no es defenderla: es sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica", sostienen los impulsores del documento. La adhesión se produce después de que la dirección del festival cancelara la participación de Harwicz, prevista para el 26 de septiembre en una conversación con el escritor Jesús Ortega titulada Oponerse al mundo. La retirada de la invitación estuvo precedida por peticiones para reconsiderar su presencia debido a sus posiciones relacionadas con el rechazo al boicot cultural. La autora ha denunciado públicamente su exclusión pocos días antes del inicio del encuentro. Frente a esta decisión, los firmantes reivindican el debate como respuesta a la discrepancia: "La respuesta democrática a una opinión, por controvertida que sea, es el diálogo, la pregunta, la discusión pública, nunca la expulsión del programa". El manifiesto expresa asimismo preocupación por que se atribuyan a Harwicz posiciones que, según recoge la declaración, ella rechaza haber sostenido, o por que sus palabras circulen descontextualizadas sin darle la oportunidad de explicarse. "La discrepancia política, por profunda que sea, no justifica la tergiversación, la descalificación personal ni la estigmatización", añade el texto. Los firmantes celebran que la Universidad de Granada se haya desmarcado de la decisión. En un comunicado publicado el 19 de septiembre, la institución atribuyó la retirada de la invitación a la dirección del festival, aclaró que su equipo de gobierno no la había adoptado, aprobado ni respaldado y ha manifestado su desacuerdo con ella. Asimismo, la institución mostró su compromiso con la libertad de expresión y de creación, el pluralismo y el diálogo. La declaración pide a la dirección del festival que explique con transparencia su decisión, reconozca el perjuicio causado y ofrezca a Harwicz una reparación pública adecuada, así como un reconocimiento del daño causado al debate público. "Este comunicado no exige compartir las opiniones de Ariana Harwicz. Exige algo anterior: que nadie sea apartado de la vida cultural por sostener ideas propias, y que ningún desacuerdo se convierta en una condena personal", han concluido firmantes. La propia Ariana Harwicz ha publicado este miércoles a través de sus redes sociales que John Banville renuncia a ir al festival CULTUR ALH de Granada. "Basta de extorsión ideológica en la cultura", ha agregado la escritora.

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Más de 350 personalidades se solidarizan con Ariana Harwicz tras ser cancelada en el CULTUR ALH de Granada

Más de 350 personalidades vinculadas a la literatura, el arte, el pensamiento y la cultura han firmado un manifiesto de solidaridad con la escritora argentina Ariana Harwicz tras la retirada de su invitación al Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades CULTUR ALH de Granada. La declaración defiende "la libertad de expresión y el pluralismo y rechaza que las posiciones públicas de un autor sean motivo para excluirlo de un encuentro cultural". Entre los firmantes se encuentran del manifiesto figuran Fernando Savater, Margo Glantz, Piedad Bonnett, Óscar Tusquets, Andrés Trapiello, Cayetana Álvarez de Toledo y María Negroni. Asimismo, firman el manigiesto Santiago Roncagliolo, Enrique Moradiellos, José Luis Pardo, Anna Caballé, Victoria Cirlot, Karina Sainz Borgo, Pola Oloixarac, Carolina Sanín, Zoé Valdés, Fernando Iwasaki, Santiago Kovadloff y Manuel Valls. "Defender la libertad de expresión solo para quienes piensan como nosotros no es defenderla: es sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica", sostienen los impulsores del documento. La adhesión se produce después de que la dirección del festival cancelara la participación de Harwicz, prevista para el 26 de septiembre en una conversación con el escritor Jesús Ortega titulada Oponerse al mundo. La retirada de la invitación estuvo precedida por peticiones para reconsiderar su presencia debido a sus posiciones relacionadas con el rechazo al boicot cultural. La autora ha denunciado públicamente su exclusión pocos días antes del inicio del encuentro. Frente a esta decisión, los firmantes reivindican el debate como respuesta a la discrepancia: "La respuesta democrática a una opinión, por controvertida que sea, es el diálogo, la pregunta, la discusión pública, nunca la expulsión del programa". El manifiesto expresa asimismo preocupación por que se atribuyan a Harwicz posiciones que, según recoge la declaración, ella rechaza haber sostenido, o por que sus palabras circulen descontextualizadas sin darle la oportunidad de explicarse. "La discrepancia política, por profunda que sea, no justifica la tergiversación, la descalificación personal ni la estigmatización", añade el texto. Los firmantes celebran que la Universidad de Granada se haya desmarcado de la decisión. En un comunicado publicado el 19 de septiembre, la institución atribuyó la retirada de la invitación a la dirección del festival, aclaró que su equipo de gobierno no la había adoptado, aprobado ni respaldado y ha manifestado su desacuerdo con ella. Asimismo, la institución mostró su compromiso con la libertad de expresión y de creación, el pluralismo y el diálogo. La declaración pide a la dirección del festival que explique con transparencia su decisión, reconozca el perjuicio causado y ofrezca a Harwicz una reparación pública adecuada, así como un reconocimiento del daño causado al debate público. "Este comunicado no exige compartir las opiniones de Ariana Harwicz. Exige algo anterior: que nadie sea apartado de la vida cultural por sostener ideas propias, y que ningún desacuerdo se convierta en una condena personal", han concluido firmantes. La propia Ariana Harwicz ha publicado este miércoles a través de sus redes sociales que John Banville renuncia a ir al festival CULTUR ALH de Granada. "Basta de extorsión ideológica en la cultura", ha agregado la escritora.

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Más de 350 personalidades vinculadas al mundo de la cultura firman un manifiesto en contra las cancelaciones

Más de 350 personalidades vinculadas a la literatura, el arte, el pensamiento y la cultura han firmado un manifiesto de solidaridad con la escritora argentina Ariana Harwicz tras la retirada de su invitación al Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades CULTUR ALH de Granada. La declaración defiende "la libertad de expresión y el pluralismo y rechaza que las posiciones públicas de un autor sean motivo para excluirlo de un encuentro cultural". Entre los firmantes se encuentran del manifiesto figuran Fernando Savater, Margo Glantz, Piedad Bonnett, Óscar Tusquets, Andrés Trapiello, Cayetana Álvarez de Toledo y María Negroni. Asimismo, firman el manigiesto Santiago Roncagliolo, Enrique Moradiellos, José Luis Pardo, Anna Caballé, Victoria Cirlot, Karina Sainz Borgo, Pola Oloixarac, Carolina Sanín, Zoé Valdés, Fernando Iwasaki, Santiago Kovadloff y Manuel Valls. "Defender la libertad de expresión solo para quienes piensan como nosotros no es defenderla: es sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica", sostienen los impulsores del documento. La adhesión se produce después de que la dirección del festival cancelara la participación de Harwicz, prevista para el 26 de septiembre en una conversación con el escritor Jesús Ortega titulada Oponerse al mundo. La retirada de la invitación estuvo precedida por peticiones para reconsiderar su presencia debido a sus posiciones relacionadas con el rechazo al boicot cultural. La autora ha denunciado públicamente su exclusión pocos días antes del inicio del encuentro. Frente a esta decisión, los firmantes reivindican el debate como respuesta a la discrepancia: "La respuesta democrática a una opinión, por controvertida que sea, es el diálogo, la pregunta, la discusión pública, nunca la expulsión del programa". El manifiesto expresa asimismo preocupación por que se atribuyan a Harwicz posiciones que, según recoge la declaración, ella rechaza haber sostenido, o por que sus palabras circulen descontextualizadas sin darle la oportunidad de explicarse. "La discrepancia política, por profunda que sea, no justifica la tergiversación, la descalificación personal ni la estigmatización", añade el texto. Los firmantes celebran que la Universidad de Granada se haya desmarcado de la decisión. En un comunicado publicado el 19 de septiembre, la institución atribuyó la retirada de la invitación a la dirección del festival, aclaró que su equipo de gobierno no la había adoptado, aprobado ni respaldado y ha manifestado su desacuerdo con ella. Asimismo, la institución su compromiso con la libertad de expresión y de creación, el pluralismo y el diálogo. La declaración pide a la dirección del festival que explique con transparencia su decisión, reconozca el perjuicio causado y ofrezca a Harwicz una reparación pública adecuada, así como un reconocimiento del daño causado al debate público. "Este comunicado no exige compartir las opiniones de Ariana Harwicz. Exige algo anterior: que nadie sea apartado de la vida cultural por sostener ideas propias, y que ningún desacuerdo se convierta en una condena personal", han concluido firmantes.

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Más de 350 personalidades de la cultura firman un manifiesto contra cancelación de Harwicz

Madrid, 23 sep (EFE).- Más de 350 personalidades de la cultura, entre ellas Fernando Savater, Piedad Bonnett, Óscar Tusquets, Andrés Trapiello, Cayetana Álvarez de Toledo y María Negroni, han suscrito un manifiesto contra las cancelaciones tras la exclusión de la escritora argentina Ariana Harwicz del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur-Alh que se celebra en Granada. La declaración, difundida en un comunicado por la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), defiende la libertad de expresión y el pluralismo y rechaza que las posiciones públicas de un autor sean motivo para excluirlo de un encuentro cultural. Entre los firmantes se encuentran también Margo Glantz, Santiago Roncagliolo, Enrique Moradiellos, José Luis Pardo, Anna Caballé, Victoria Cirlot, Karina Sainz Borgo, Pola Oloixarac, Carolina Sanín, Zoé Valdés, Fernando Iwasaki, Santiago Kovadloff y Manuel Valls. "Ningún escritor debería ser excluido de un encuentro cultural por sus posiciones públicas", sostiene el manifiesto. Sus impulsores advierten de que "defender la libertad de expresión solo para quienes piensan como nosotros no es defenderla: es sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica". La adhesión se produce después de que la dirección del festival, que se celebra en Granada entre el 21 y el 27 de septiembre, cancelara la participación de Harwicz, prevista para el día 26 de septiembre, en una conversación con el escritor Jesús Ortega. La retirada de la invitación estuvo precedida por peticiones para reconsiderar su presencia debido a sus posiciones relacionadas con el rechazo al boicot cultural a Israel, según denunció la propia autora en sus redes pocos días antes del inicio del encuentro. Según Harwicz, la dirección argumentó que no podían garantizar su seguridad. Frente a esta decisión, los firmantes reivindican el debate como respuesta a la discrepancia: "La respuesta democrática a una opinión, por controvertida que sea, es el diálogo, la pregunta, la discusión pública, nunca la expulsión del programa". El manifiesto expresa asimismo su preocupación por que se atribuyan a Harwicz posiciones que, según recoge la declaración, ella rechaza haber sostenido, o por que sus palabras circulen descontextualizadas sin darle la oportunidad de explicarse. "La discrepancia política, por profunda que sea, no justifica la tergiversación, la descalificación personal ni la estigmatización", subraya el texto. Los firmantes celebran que la Universidad de Granada, organizadora del evento, se haya desmarcado de la decisión. En un comunicado publicado el 19 de septiembre, la institución atribuyó la retirada de la invitación a la dirección del festiva y manifestó su desacuerdo con ella. El manifiesto pide a la dirección del festival que explique con transparencia esa decisión, reconozca el perjuicio causado y ofrezca a Harwicz "una reparación pública adecuada", así como un reconocimiento del daño causado al debate público. La Red Universitaria por Palestina de Granada, de quien partió la petición al festival de que vetara a Harwicz, rechazó el pasado domingo las acusaciones de antisemitismo y de suponer un riesgo para la seguridad de la autora. En un comunicado, esta plataforma informó de que el pasado 17 de septiembre pidió por escrito a la organización del festival que reconsiderara la participación de la escritora "por sus posicionamientos públicos sobre Israel, Palestina y el boicot cultural y que explicara sus criterios". El correo, asegura, no contenía "amenazas ni convocatorias" de manifestaciones. La red mantuvo que no han atacado a nadie por su origen ni su religión, sino que critican posicionamientos públicos y rechazan "cualquier forma de racismo y discriminación". Citaron algunas publicaciones de Harwicz en su perfil de la red social X como una del 5 de septiembre de 2025 en la que, según la red universitaria, escribió: "Les angustia terriblemente que no haya genocidio. Lo desean, desean que haya genocidio para confirmar su odio a Israel". Otro grupo de escritoras, entre ellas Gabriela Wiener, Lina Meruane, Brenda Navarro o María Fernanda Ampuero, difundieron el pasado lunes otro comunicado en apoyo de la Red Universitaria y a favor de la cancelación de Harwick. "La libertad de expresión es un valor central de la vida en sociedad pero dicha libertad tiene límites tipificados por ley: la injuria, la difamación y la incitación al odio, entre otras", señalaron. Reprocharon a la autora de 'Mátate, amor' (Anagrama) o 'Perder el juicio' (Anagrama) declaraciones en las que ha descrito el boicot a Israel como "ataque antisemita" y a quienes hablan de genocidio como "víctimas de extorsión ideológica", entre otras. La desprogramación de Harwicz tuvo lugar pocos días después de que en torno a una treintena de invitados al Festival de las Ideas, celebrado en Madrid, presionaran a los organizadores para que rompiera con el patrocinador del evento, la aseguradora Allianz, por su apoyo al gobierno de Israel, cosa que lograron. EFE

InfobaeInfobaeNewsroom Infobaehace 14 h

Más de 350 autores salen en defensa de Harwicz tras ser cancelada de Cultur Alh

Más de 350 personalidades del mundo de la cultura han suscrito una declaración de apoyo a la autora argentina Ariana Harwicz tras su cancelación del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur Alh de Granada . «Ningún escritor debería ser excluido de un encuentro cultural por sus posiciones públicas», sostienen los firmantes. «Defender la libertad de expresión solo para quienes piensan como nosotros no es defenderla: es sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica». Fernando Savater, Margo Glantz, Piedad Bonnett, Óscar Tusquets, Andrés Trapiello, Cayetana Álvarez de Toledo y María Negroni figuran entre los firmantes. También otros nombres como Santiago Roncagliolo, Enrique Moradiellos, José Luis Pardo, Anna Caballé, Victoria Cirlot, Karina Sainz Borgo, Pola Oloixarac, Carolina... Ver Más

ABCABC(abc)hace 16 h

Santiago Roncagliolo retrata las intrigas contra el Papa: "Es lo más parecido a un thriller en la vida real que he visto nunca”

El escritor peruano vuelve a adentrarse, con 'El pastor y los lobos', en los entresijos de la institución católica en una investigación sobre pederastia, mafias y la figura del nuevo papa Nigeria gobierna el mundo y Londres desapareció bajo el mar: el nuevo mundo según Ian McEwan “¿Qué sabes de Robert Prevost ? Nada. ¿Te gustaría escribir un libro sobre él? Claro que sí, sin ninguna duda”. Estas dos líneas resumen la llamada que Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) tuvo con su editor el 8 de mayo de 2025, por la tarde, después de que la Capilla Sixtina emitiera fumata blanca. Habemus papam. Un tipo nacido en Chicago, con pasaporte peruano que, en su primer discurso, habló en español. Y Roncagliolo, que ya había escrito una trilogía sobre la Iglesia católica y el poder, no tenía ni la más remota idea de quién era ese señor que, a partir de ese día, comenzaría a hacerse llamar León XIV. Un hombre que había dejado las posibilidades de una ciudad como Chicago para irse de misionero a Chulucanas, un lugar pequeño en una provincia pobre “donde no hay gran cosa”. Una persona que a lo mejor era un cura que no había hecho nada interesante, que se había pasado la vida dando homilías de aquí para allá, y a ver cómo hacía él un libro sobre aquello. Sin embargo, el escritor cuenta que, durante su investigación, se dio de bruces con una biografía marcada por las luchas de poder, abusos y mafias dentro de la Iglesia. Que se encontró con una historia que, escribe su autor, comienza en Chile, durante un viaje del papa Francisco en enero de 2018, y termina en Roma, poco después de la muerte de este. Una historia que ha llegado a las librerías españolas este septiembre bajo el nombre de El pastor y los lobos (Seix Barral, 2026). “Cuanto tú te metes a bucear en una historia real no sabes qué te vas a encontrar, no sabes si habrá historia siquiera”, explica el peruano en conversación con elDiario.es, sentando en una butaca roja en una sala que hace las veces de cine privado en un céntrico hotel madrileño. “Pero, también, otra cosa que tienen las historias reales es que te transforman, porque no las controlas y te obligan a empatizar con otras personas al meterte en sus vidas. Y eso es un poco convertirte en otras personas”, confiesa. La historia que, entonces, se le apareció ante sus ojos no era la del hombre anodino que sospechaba, sino la de un cardenal que ha lidiado con todo tipo de casos de abusos e, incluso, con sicarios al servicio de sacerdotes. Todo ello para, al final, también ser acusado de encubrir a un pederasta en el seno de la Iglesia. “Esto último ocurrió en el momento en el que él se convirtió en un claro candidato a papa y, cuando yo me encontré con todo aquello, me di cuenta de que era lo más parecido a un thriller en la vida real que había visto nunca”, continúa para señalar que este ha sido el libro que más le ha impactado de todos sus trabajos. “Ha sido un viaje muy inesperado y muy fuerte”, confiesa Roncagliolo. “Suena a algo que uno debería decir con todos los libros que escribe, pero creo que soy una persona mucho más completa después de terminar este trabajo”, añade, para señalar que el año de búsqueda, investigación y escritura intensiva le ha hecho estar más tranquilo con su propia vida. “He perdonado muchas cosas, sobre todo a mi padre. Creo que ahora entiendo mucho mejor cómo son las personas y estoy más reconciliado con la parte mala e imperfecta que todos tenemos”, relata. Tintes autobiográficos Lo más llamativo de este trabajo de no ficción que se lee como novela, quizá, sea eso. Que la vida del propio autor se cuela por los resquicios, así como la relación con un padre que distaba mucho de aquello que, generalmente, se considera un buen padre. Un padre que, como muchos otros, no se da cuenta de que pueden estar tocando a su hijo. Cuenta Roncagliolo, alumno de un colegio jesuita, que él se dio cuenta de que a él y a sus compañeros les había pasado algo en la escuela cuando se empezó a hablar de los abusos de la Iglesia en televisión, en prensa y en todas partes. “Fíjate, era un hombre adulto y ni siquiera me había parado a pensar en ello. No se me había ocurrido. Tuve que verlo desde fuera para relacionarlo con mi propia historia”, observa. Y entonces escribió. Escribió en el diario El Comercio una columna sobre el padre Jaime, un sacerdote de su colegio de jesuitas, que gustaba de sentar a la chavalada en sus rodillas y acariciarles los muslos. Que ellos hacían bromas sobre el tema. Que decían: “Imagínate que te llevas a una chica buenísima a la cama. Pero está oscuro. Y cuando prendes la luz es el padre Jaime”, y se meaban de risa. Que todo el mundo lo sabía. Que les parecía normal. Que los demás sacerdotes no lo escondían, que lo compadecían a él. Que decían que era un pobre viejo que ya no controlaba su libido. Que a esa edad ya no se controla casi nada. Que era una conducta tan normalizada que a aquellos preadolescentes nunca se les ocurrió contárselo a sus padres. Hasta que él lo plasmó en un periódico décadas más tarde, se viralizó y los ataques le vinieron de la parte que él menos se esperaba, de sus antiguos compañeros de clase. De las propias víctimas. “Ellos no querían ver destruida la idea que tenían de su propia infancia”, afirma el escritor. Quién no quiere un padre que le proteja “Abusos sexuales hay en todas partes. Hay en casi todas partes donde hay un maestro, alguien con poder sobre menores de edad. Colegios, escuelas de teatro, escuelas deportivas, etc.”, sentencia el escritor. Ya sea en la Iglesia o fuera de ella. Lo complejo, para él, en el caso eclesiástico, es que el abuso siempre se produce en el entorno educativo. “Ahí entonces el culpable no es solo el abusador, sino también el colegió que albergó al abusador y, por tanto, los padres que te pusieron allí y los compañeros que dejaron que todo eso ocurriera y no dijeron nada y, entonces, todo se va extendiendo a un barrio, a una clase social, a un grupo social muy grande. Y es muy difícil, para ese grupo, asumir la responsabilidad”, ejemplifica el escritor para señalar que, por contra, es mucho más fácil pensar que la víctima “es rarito” o “se volvió loco”. Me interesaba romper esos silencios y fue ahí donde me encontré con un patrón: todas las víctimas con las que yo hablé tenían algo en común conmigo; provenían de figuras paternas alcohólicas, maltratadoras o, sencillamente, distantes Santiago Roncagliolo — Escritor La de Roncagliolo es, por tanto, y entre otras cosas, una historia sobre los silencios sociales que amparan el abuso. “Me interesaba romper esos silencios y fue ahí donde me encontré con un patrón: todas las víctimas con las que yo hablé tenían algo en común conmigo; provenían de figuras paternas alcohólicas, maltratadoras o, sencillamente, distantes. Que no estaban ahí para sus hijos”, continúa para señalar que la Iglesia lo que ofrece es precisamente eso, un padre. “La iglesia católica te ofrece un padre, es lo que te da, ahí está su seducción”, explica para continuar con que Dios es un señor “que hace las cosas que hacen los padres de toda la vida”: te pone unas normas, te castiga cuando no las cumples, pero también te protege de lo que te pueda hacer mal. Y ya se sabe que no todos los padres son buenos. “Muchos se entregaron a ese padre sustituto y fueron destruidos por él”, zanja el peruano. Asfixiando al Sodalicio Roncagliolo expone desde un principio a los lobos de su historia; el Sodalicio de Vida Cristiana , una poderosa organización católica de Perú aniquilada en 2025 por el papa Francisco tras años de investigación por abusos sexuales y corrupción económica, e introduce la figura de Prevost, primero como sacerdote agustino en Perú y después como obispo de Chiclayo. Una figura que es casi la mano derecha de Francisco a la hora de enfrentar y gestionar los abusos sexuales de esta organización criminal. Porque, asegura Roncagliolo, si en Europa la Iglesia ha abusado, en Latinoamérica mucho más. “América Latina es una sociedad tan desigual que hace que el caso sea particularmente sangrante: ver cómo todo el tema de los abusos está vinculado a las clases dominantes, lo que, por otro lado, le da un fuerte trasfondo político”, continúa. “Lo que ocurrió, con todo esto, en los países de mi entorno era una cadena que podía continuar porque aquí no existen las clases medias: eran los ricos y los pobres. Y el linaje y el sexo son las grandes obsesiones de las élites criadas en la represión del celibato”, sentencia. Los aliados de la luz no pueden ser más ingenuos que los aliados de la oscuridad, Prevost ha sabido perfectamente dónde estaba en todo momento y, considero, ha trabajado por la labor más justa. Con sus errores, claro Santiago Roncagliolo — Escritor Una cadena que otros quisieron frenar antes, pero no pudieron. Como Benedicto XVI , que acabó por dejar el cargo. Los “hombres buenos” Para Roncagliolo, Prevost/León, es, sin embargo, un hombre bueno: “Los aliados de la luz no pueden ser más ingenuos que los aliados de la oscuridad, él ha sabido perfectamente dónde estaba en todo momento y, considero, ha trabajado por la labor más justa. Con sus errores, claro”. Aunque alguno de sus errores haya sido, precisamente, el trato con las víctimas. Una reparación que, a todas luces, y tal y como reflejan los pasajes del libro dedicados a ello, parecen insuficientes. Una reparación que, opina Roncagliolo, debe hacerse y cuanto antes, porque si no, él lo tiene claro: “Si no se resuelve, el tema de los abusos en la Iglesia será su suicidio, y es una institución que también ha hecho mucho bien por mucha gente”. El bien y el mal, el abuso y la ayuda. Esas son las coordenadas en las que se ha movido, constante, Roncagliolo. Un viaje que ha sido, según sus propias palabras, “esquizofrénico”. “Sentía completamente, todo el rato, que estaba ante lo mejor y lo peor del ser humano. Frente a gente que tiene una bondad que yo jamás conseguiré y frente a auténticos monstruos”, explica para concluir con que, al final, no puede ser de otro modo: la Iglesia es una institución humana.

elDiario.eselDiario.esClara Nuño14 sept