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Mamdani y Elif Eralp, el triunfo de la esperanza

El alcalde de Nueva York y la candidata de Die Linke en Berlín han transmitido ilusión con sus programas, sin dejarse llevar por la condescendencia ni limitarse a azuzar el miedo a la extrema derecha El grito de Bernie Sanders en vísperas de la Asamblea de la ONU: “Nunca antes tan pocas personas han concentrado tanta riqueza y tanto poder” De todas las frases que el alcalde de Nueva York, Zorhan Mamdani, pronunció tras ganar las elecciones , hubo una que resumió el espíritu de su campaña y por qué logró obtener más de un millón de votos: “La esperanza sigue viva”. Menos de un año después, Elif Eralp, una admiradora suya, ha logrado imponerse en Berlín. Ahora debe forjar una coalición con Los Verdes y el SPD para poder gobernar. La ciudad alemana será un bastión frente a la extrema derecha, como otras grandes capitales, desde Roma a París, Londres o Barcelona. La excepción es Madrid, en manos de una derecha con unas formas y un programa intercambiables con el de la extrema derecha. Ambos, Mamdani y Eralp, cuya personalidad va más allá de las siglas de sus partidos, han sido capaces de transmitir ilusión en las formas, con campañas modernas, y en los mensajes, sin temor a ser tildados de radicales por referirse a “la clase trabajadora” o prometer medidas que sí son ambiciosas para frenar la crisis de vivienda. En Nueva York se va a congelar, a partir del próximo octubre, el alquiler de un millón de apartamentos. Por su parte, la candidata de Die Linke ha abierto la puerta a la expropiación de más de 200.000 viviendas en manos de fondos privados. El tiempo dirá si las medidas son efectivas, pero al menos intentan romper con la percepción de que hay poco que hacer por falta de competencias o de convicción. Además, los dos son políticos que han entendido algo que en España parece que ni el PSOE ni los que se sitúan a su izquierda acaban de comprender: una cosa es que la extrema derecha sea un peligro (que lo es) y otra es pensar que solo con el discurso del miedo basta para retener a los votantes. En el pasado funcionó, pero ya no es así. Tampoco la condescendencia es una fórmula que sirva para retener al electorado y evitar que se vaya a la abstención o cambie de papeleta. Es algo que el propio Mamdani subrayó también en ese primer discurso como ganador. El trato paternalista, la simpleza de que cada vez más electores “votan mal” o minimizar los errores propios también pasan factura. En la entrevista que concedió recientemente a El País , el alcalde de Nueva York citaba unas prioridades que serían replicables en otras ciudades. Una de sus iniciativas estrella, los supermercados públicos que ahora el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, quiere copiar, es de las más llamativas. No solo el bolsillo explica el avance de la extrema derecha, pero sin atender a las conversaciones diarias de la calle, donde preocupa más la cesta de la compra que las instrucciones judiciales controvertidas, tampoco se entiende por qué las perspectivas electorales en España son las que son. Otra de las promesas de Mamdani es mejorar el transporte público. Aquí, solo hace falta intentar moverse en Rodalies para que se entienda que el enfado de sus usuarios, que no se resuelve con mensajes del ministro del ramo en X, está más que justificado. La extrema derecha española no es distinta de la del resto. Se alimenta de propagar el racismo y alimentar una imagen nostálgica de un país que solo existe en su imaginario sepia. A su favor juega una derecha que le copia medidas y que le ha dado entrada en las instituciones. Hoy en España no ha emergido aún una nueva figura que sea parecida a Mamdani o a Eralp. Alguien que contrarreste con aire fresco el vendaval reaccionario, que hable de manera desacomplejada de seguridad o calidad de vida sin emular las recetas de la derecha, pero sin entregarles esas banderas ni embarrar más el debate público. Un discurso que permita pasar de lo antiguo a lo nuevo, en expresión del alcalde de Nueva York.

elDiario.eselDiario.esNeus Tomàshace 19 h

Merz prohibirá por ley la expropiación de viviendas para adelantarse a La Izquierda

Al canciller Merz le esperaba una complicada reunión con el grupo parlamentario de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), tras el «desastre» en las elecciones regionales del pasado domingo. Para zanjar el debate sucesorio y recuperar la iniciativa, se ha presentado ante los diputados planteando la prohibición de las expropiaciones , para adelantarse a la agenda de la izquierda radical de Die Linke (La Izquierda) en Berlín. El partido que ha ganado las regionales en la capital alemana busca a esta hora socios de coalición con los que llevar a cabo la expropiación de 200.000 viviendas. Merz ya había acordado con sus socios, los socialdemócratas del SPD, regular por ley federal que la nacionalización de viviendas privadas en alquiler no... Ver Más

ABCABC(abc)hace 22 h
I

El grupo parlamentario conservador asegura su apoyo a Merz en medio de la crisis política

Berlín, 22 sep (EFE).- El grupo parlamentario conjunto de la Unión Cristianodemócrata y la hermana bávara Unión Socialcristiana (CSU) reiteró este martes su apoyo al canciller alemán, Friedrich Merz, en medio de la crisis que vive su partido tras las sucesivas derrotas electorales en los estados federados orientales de Sajonia-Anhalt, Berlín y Mecklemburgo-Antepomerania. "El canciller cuenta con nuestro apoyo", dijo el jefe del grupo parlamentario, Thorsten Frei, antes de una reunión con los diputados para analizar la crisis. Según Frei, las reformas planeadas por el Gobierno de coalición tienen que llevarse a cabo lo más rápido posible y la CDU/CSU debe contribuir a la estabilidad de la alianza en la que el Partido Socialdemócrata (SPD) es el socio minoritario. Frei también dijo que actualmente no hay alternativa a la coalición con el SPD. No sólo los recientes resultados electorales (con victoria de la ultraderecha sobre los conservadores en Sajonia-Anhalt, la derrota de la CDU en Berlín y la primera exclusión del partido de Merz en un parlamento regional en Mecklemburgo-Antepomerania), sino también las encuestas de opinión muestran una tendencia a la baja de la Unión Cristianodemócrata y de la popularidad del canciller. Un 55 % de los alemanes considera que Merz debe dimitir, según una encuesta realizada por el instituto demoscópico Forsa por encargo de los canales privados RTL y ntv. En el este del país, los partidarios de la dimisión de Merz alcanzan el 68 %, mientras que en el oeste son un 53 %. Los resultados coinciden con la baja popularidad de Merz, que mide también la encuesta de Forsa, según la cual sólo un 11 % se declara satisfecho con la gestión del canciller, mientras que el 87 % se considera descontento. Dentro de los votantes de su propio partido, un 21 % está a favor de una dimisión de Merz. Entre los votantes de su socio de coalición, la cifra alcanza el 43 %. Si hubiera elecciones generales este domingo, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ocuparía el primer lugar con el 27 % de los votos, seguida por el bloque conservador, formado por la CDU de Merz y la CSU, con 20 %; Los Verdes, con un 17 %; y el SPD y La Izquierda, con un 12 % cada uno. Un 66 % de todos los encuestados y un 43 % de los partidarios de la CDU consideran que la pérdida de caudal electoral del partido se debe a Merz. Un 81 % de los encuestados considera, además, que la CDU se ocupa demasiado poco de las preocupaciones cotidianas de la gente y un 64 % cree que al partido le está pasando factura el haber roto la promesa de no aumentar la deuda pública. EFE

InfobaeInfobaeNewsroom Infobaehace 22 h

Merz radicaliza su política de inmigración para frenar la fuga de votos hacia AfD

El canciller Friedrich Merz presentó este lunes una postura inmovilista: no sólo no respondió a las peticiones de dimisión, incluso desde su propio partido , sino que insistió en que su gobierno seguirá el curso de las reformas estructurales «porque Alemania las necesita» y se dio «semanas, meses, para seguir entendiendo este cambio profundo, un cambio en la estructura de partidos que tiene lugar no sólo en Alemania, sino también en otros países». Se refería al hecho de que tanto su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), como los socialdemócratas del SPD, las dos formaciones sobre las que ha pivotado la política alemana desde la fundación de la República Federal, estén quedando incluso sin presencia parlamentaria en los 'Länder'. Merz no... Ver Más

ABCABC(abc)21 sept

Tiembla Alemania

El deterioro de la economía alemana tiene un fuerte impacto negativo en la UE, de la que ha sido motor económico durante décadas. Pero aún es mucho más importante la inestabilidad política producida por el auge de la extrema derecha, aunque éste no es desde luego un problema de Alemania, sino de toda Europa La victoria del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) en dos de las tres elecciones celebradas en Estados federados ( länder ) los días el 6 y 20 de septiembre, aunque esperada, ha conmocionado - por su contundencia - los fundamentos de la democracia alemana y puesto en duda el futuro de su estabilidad política. Solo la ciudad- estado de Berlín, ha quedado a salvo de la marea reaccionaria, dando la victoria a La Izquierda (Die Linke) que gana 13,5 puntos respecto a 2023 pero si gobierna tendrá que hacerlo en coalición con los socialdemócratas del SPD y los Verdes (Grünen), para tener mayoría. AfD ha quedado tercero ganando 7,2 puntos, probablemente de la CDU (democristianos) que baja 9,4, o del SPD que se deja 6,3. Desde la reunificación, en Berlín siempre había gobernado el SPD, en coalición con CDU o con otros partidos. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde había gobernado desde 1998 el SPD en coalición con la CDU o con otros partidos, ha ganado AfD subiendo nada menos que 21,5 puntos respecto a 2021. El SPD ha perdido 4,1 y la CDU, que no supera el umbral del 5% y se queda fuera del parlamento de un land , por primera vez desde la reunificación, se deja 8,4. Aquí es probable que funcione el cordón sanitario contra el ganador con una coalición del SPD, los Verdes, y la Izquierda. Esta victoria de AfD viene a sumarse a la que logró el día 6 en Sajonia-Anhalt donde obtuvo el mejor resultado de todas las elecciones a las que se ha presentado, un impresionante 43,79% de los votos, en parte obtenidos de la abstención ya que hubo una participación 77,8%, 17,5 puntos más que en las precedentes. AfD sube 22,97 puntos respecto a 2021, y CDU, que había sido el partido más votado desde 2002, pierde 19,98. Esto completa un cuadro de las tres elecciones cuya figura más visible es en éxito indudable de AfD, pero donde tal vez lo más trascendental políticamente es el rotundo desplome electoral de CDU, que deja al canciller Friedrich Merz en una posición política muy delicada, hasta el punto de que quizá tenga que dimitir. Tiembla Alemania y con ella tiembla Europa. Cabe además la posibilidad de que el cordón sanitario establecido alrededor de AfD - que ya había ganado en Turingia en 2024 pero no pudo gobernar allí -se rompa en Sajonia- Anhalt. La formación ultraderechista y el conjunto de partidos que optan por impedir que gobierne- CDU, SPD, Die Linke, Die Grünen – están empatados a 43 escaños después de las recientes elecciones, así que todo depende de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) que tiene cinco y es la que va a decantar la balanza hacia uno u otro lado. Este partido, aun con el añadido de “Razón y Justicia”, lleva el nombre de su fundadora, lo que ya indica un cierto culto a la personalidad, que sería compatible con el carácter autoritario e intransigente que la adjudican muchos de los que han abandonado la formación, y será ella probablemente la que tome la decisión final. Wagenknecht procede de Die Linke de la que llegó a ser vicepresidenta. En octubre de 2023 salió del partido, del que estaba a punto de ser expulsada y en enero de 2024 fundó BSW, que se presentó ese mismo año a las elecciones de Turingia, Sajonia y Brandeburgo, quedando tercero en las tres, pero no consiguió por muy poco entrar en el Bundestag en 2025. BSW se convirtió en el mejor ejemplo de lo que se ha venido en llamar partidos rojipardos , formaciones provenientes de la izquierda -o que simplemente se apropian de la etiqueta de ser de izquierdas- pero comparten importantes ideas y propuestas con la ultraderecha. BSW es un partido claramente nacionalista que, junto a propuestas de carácter social y laboral progresistas -pero que solo se aplican a los alemanes de origen-, coincide con AfD en líneas políticas esenciales, claramente de extrema derecha, como el rechazo a la emigración, la limitación del derecho de asilo, la supresión de medidas de protección medio ambiental, restricciones al colectivo LGTBI, y la propuesta de dejar de apoyar a Ucrania y restablecer cuanto antes las relaciones con Rusia. Wagenknecht ha declarado que los cordones sanitarios le parecen ridículos, y eso en Alemania solo se puede referir a AfD, así que cabe la posibilidad de que finalmente se incline por romperlo y facilitar su primer gobierno al partido de extrema derecha, lo que despejaría finalmente la ambigüedad sobre la verdadera adscripción ideológica actual de BSW. El imparable (?) ascenso de la extrema derecha Mucha gente se pregunta como el país que vivió la locura del régimen nazi, y sufrió durante décadas sus consecuencias, vuelve a otorgar tanta confianza a un partido de extrema derecha. Pero no ha sido ninguna sorpresa. En la República Federal de Alemania surgieron ya a partir de los años 50 partidos y movimientos de extrema derecha nostálgicos del nazismo. El Partido Nacional Democrático Alemán (NPD), del que nació en 2023 La Patria, es una formación claramente neonazi que estuvo a punto de ser ilegalizada pero tuvo notable éxito en los años 60, llegando a entrar en las legislaturas de siete länder occidentales y después de la unificación, ya en el siglo XXI, en otros dos, precisamente en Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. En 2014 surgió Patriotas Europeos Contra la Islamización de Occidente (PEGIDA), un movimiento racista e islamófobo que tuvo repercusión a través de manifestaciones semanales, especialmente en Sajonia, y acogió a muchos extremistas de ultraderecha. AfD fue creada en la periferia de Frankfurt, en 2013, como un partido nacionalista moderado, formado en parte por académicos y economistas, con un programa básicamente euroescéptico que rechazaba el camino hacia la unión política de la UE, la corresponsabilidad económica o fiscal en su seno, y sobre todo la moneda única, aunque ya existía en sus planteamientos iniciales una crítica de la inmigración y la política de asilo. A partir de la crisis migratoria de 2015, cuando la canciller Angela Merkel acogió a casi un millón de refugiados procedentes de Siria, se fue radicalizando hacia posiciones ultranacionalistas y xenófobas, acogiendo en su seno a numerosos extremistas de derecha, muchos de ellos procedentes de PEGIDA, disuelto en 2024, y del NPD, que perdió en 2016 sus últimos representantes en los parlamentos estatales, hasta que prácticamente los ha absorbido por completo. El crecimiento de AfD ha sido fulgurante. En las elecciones federales al Bundestag de 2013, las primeras a las que se presentó apenas siete meses después de su creación, quedó en cuarto lugar con 4,7% de los votos -2,05 millones- que no le dieron acceso al reparto de escaños al no superar el umbral del 5%; en las de 2025 fue segundo con un 20,8% de los votos -10,32 millones-, solo 1,8 puntos por detrás de la CDU/CSU y 4,4 por delante del SPD. En las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 quedó en quinto lugar con 2,07 millones de votos -un 7,1%-; en las de 2024 fue segundo con 5,32 millones -un 15,9%-. En agosto de 2014 entró por primera vez en un parlamento estatal, Sajonia, y en poco más de cuatro años tenía representación en los 16 que forman la federación, aunque ahora la ha perdido en Schleswig-Holstein y en Bremen. Sus mejores resultados los obtiene en los cinco länder de Alemania oriental, donde ha logrado en las últimas elecciones resultados entre el 29,2% y el 43,8% y ha sido el partido más votado en tres, y segundo en los otros dos. Pero también en los länder occidentales su crecimiento ha sido significativo: en 2023 quedó segunda en Hesse y en 2026 obtuvo un 18.8% en Baden-Württenberg, y un 19,5%, en Renania -Palatinado, 3,7 y 6,9 puntos más, respectivamente, que en 2016. Si finalmente BSW le da el gobierno de Sajonia- Anhalt a AfD, será un hito político -negativo- en la historia de Alemania, que podría reproducirse en otros en el futuro. Pero lo importante es si ese éxito puede ser extrapolado a nivel federal. Las últimas encuestas sobre unas futuras elecciones al Bundestag -realizadas hace una semana- dan a AfD la victoria con un 29-30% de los votos, diez puntos por delante del segundo, que sería la CDU/ CSU. Faltan teóricamente tres años para esas elecciones, y pueden pasar muchas cosas, pero si esto se confirmara sería un suceso terrorífico, no solo para Alemania sino para toda Europa. Desde luego, cabe esperar que en ese caso funcionaría el cordón sanitario , pero no se puede descartar que la extrema derecha llegara a un acuerdo con los conservadores, algunos de los cuales, como Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo lo verían con buenos ojos, aunque la terrible experiencia histórica del Partido Popular Nacional Alemán apoyando en 1933 el nombramiento de Hitler como canciller, debería servirles de lección. Crisis económica, manipulación política Cabe preguntarse por las causas que han llevado a AfD a situarse primero en las encuestas a nivel federal, a solo trece años de su fundación. Sin duda una de ellas es el deterioro que ha sufrido la economía alemana en los últimos años, en buena parte consecuencia de la ruptura radical con Rusia por la guerra en Ucrania que por otra parte AfD propone terminar cuanto antes. El corte súbito del barato gas ruso fue un duro golpe para la industria de Alemania, que había renunciado a la energía nuclear y no tenía ninguna planta de regasificación de Gas Natural Licuado, es decir, que tenía una enorme dependencia energética de Rusia. El resultado es que de una tasa de crecimiento del 3,7% en 2021 pasó al 1,4% en 2022 y a entrar en recesión los dos años siguientes para recuperarse en 2025 con un crecimiento raquítico del 0,2%, mientras que un país como España crecía con tasas que iban desde el 6,2 % en 2022, hasta el 2,7 en 2025, gracias precisamente, según el Fondo Monetario Internacional, al incremento del número de trabajadores por la llegada de inmigrantes, y a una energía más barata por el mayor peso de las energías renovables, incluyendo la nuclear, en el mix eléctrico. Al encarecimiento de la energía se ha unido la falta de competitividad de la industria electrónica y de bienes de consumo, y sobre todo del automóvil, por la competencia de China. El gobierno alemán está tratando de superar este estancamiento con una fuerte inversión pública, relajando los controles de déficit y deuda, especialmente en el sector de defensa, pero los resultados apenas son aún perceptibles. La crisis ha golpeado los hogares alemanes, que han perdido poder adquisitivo, especialmente en los länder orientales que nunca lograron completar la equiparación con el oeste, ni en crecimiento ni en empleo, lo que ha causado profundo descontento. Sin duda un empeoramiento de las condiciones económicas hace más atractivo un partido como AfD que promete mejorarlas milagrosamente con medidas tan brillantes como expulsar a los emigrantes. No obstante, ni el deterioro de las condiciones económicas, ni la necesidad de buscar soluciones para revertirlo, han sido las herramientas políticas principales de AfD -aunque las haya aprovechado- como no lo son casi nunca para la extrema derecha y los partidos neofascistas, que no se ocupan de hacer estudios racionales y basados en datos, sino que se dedican, como todos los demagogos que en el mundo han sido, a utilizar las emociones, en particular las negativas, como el miedo, el resentimiento, el odio, la frustración, y a exacerbarlas en su beneficio. Dependiendo de la población a la que se dirigen, usan en mayor o menor medida los argumentos más tradicionales, como la desconfianza hacia los políticos de otros partidos, que no se preocupan por la gente y solo les interesan sus luchas partidistas y enriquecerse -como si ellos mismos no fueran también políticos-, la exaltación del nacionalismo, el rechazo hacia los que vienen de fuera para aprovecharse de lo que ellos han construido, el aumento de la criminalidad. Y otros más actuales como el negacionismo del cambio climático, la oposición a la igualdad de la mujer y a la libertad de las personas no binarias, la resistencia a la globalización, que en el caso europeo implica también en muchos casos la hostilidad hacia la Unión Europea. Y también una cierta añoranza de la comodidad que aportaban los valores tradicionales, y una falsa sensación de seguridad -falsa porque la verdadera seguridad viene de la cohesión social, no de la represión- que atrae hacia estos partidos a clases medias sin problemas económicos y que no compiten con los emigrantes. Un problema europeo El deterioro de la economía alemana tiene un fuerte impacto negativo en la UE, de la que ha sido motor económico durante décadas. Pero aún es mucho más importante la inestabilidad política producida por el auge de la extrema derecha, aunque este no es un problema de Alemania, sino de toda Europa. En el Parlamento Europeo elegido en 2024 esta ideología es la más representada con 196 diputados en tres grupos pertenecientes a 48 partidos de 24 Estados miembros. Partidos de extrema derecha han participado ya en el gobierno -o lo han apoyado parlamentariamente- en siete Estados miembros, en algunos casos dirigiéndolo, como en Hungría hasta abril de este año. o en Italia en la actualidad, y amenazan con hacerlo en Francia. Si AfD lograra gobernar algún día Alemania el terremoto político podría hacer saltar por los aires la UE. En el PE los populares votan cada vez en más asuntos con la extrema derecha, perfilando una mayoría muy peligrosa para la estabilidad de la Unión. Y la influencia de esta ideología ha llegado más lejos, como en el endurecimiento de la Ley de migración y asilo con la aprobación este año del Reglamento europeo de retornos que permite establecer centros de deportación en países situados fuera de la UE para emigrantes irregulares. Estas políticas alimentan el sentimiento antinmigración que es la base principal del auge de la extrema derecha en Europa y del avance de AfD en Alemania. Impedir la inmigración -o aún peor, expulsar inmigrantes- no va a fortalecer la economía ni la sociedad alemana ni de ningún otro país europeo. Tampoco mejorará la vida de la población autóctona o de los trabajadores, al contrario, los emigrantes son una fuente muy importante de crecimiento y saneamiento de las finanzas públicas, como demuestra el caso de España, lo que al final se traduce en una mayor capacidad de mejorar los servicios públicos y las prestaciones sociales. En el caso de Alemania, la OCDE estima que para mantener el nivel de vida actual necesita un saldo anual positivo (es decir, descontando las salidas) de 600.000 emigrantes, lo que supone tres millones hasta 2030. Y esto es aplicable a toda Europa, en decadencia demográfica. Esto lo saben perfectamente los dirigentes de partidos de extrema derecha que saben leer, e incluso cuentan con algún economista en sus filas. Si usan y abusan del argumento de la emigración es por la adhesión y el rédito electoral que pueden obtener convenciendo a muchas personas, a veces con una formación política muy deficiente, de que todos sus problemas no vienen de quienes los explotan para enriquecerse, sino de los que son aún más pobres que ellos, y cuando se expulse a estos, su vida mejorará sensiblemente. La extrema derecha, que es en realidad un instrumento del ultraliberalismo, no arregla ninguno de los problemas de la población común, sino que provoca ruptura social, división e indefensión de la mayoría frente a su verdadero objetivo que es la acumulación de la riqueza y el poder en manos de unos pocos, sin sujetarse a reglas restrictivas de protección de los trabajadores o del medio ambiente. Para comprobarlo basta mirar a los EEUU de Trump o la Argentina de Milei. Pero logra adhesiones masivas en tiempos de miedo e incertidumbre, con un discurso demagógico lleno de falsedades, ofreciendo soluciones simples a problemas complejos - algo muy fácil cuando no se tiene el poder-, porque mucha gente necesita mantener la esperanza, quiere creer que su vida puede mejorar con quien reconoce su frustración y anima su egoísmo, ya que los partidos clásicos no son capaces de satisfacer sus necesidades. La solución no está en acercarse a sus posiciones, como trata de hacer en muchos lugares la derecha tradicional, porque eso les da más impulso, sino en confrontarlas abierta y enérgicamente. Por supuesto, dando prioridad a las políticas sociales y a la resolución de los problemas reales de la población, como la carestía de la vivienda o el deterioro de los servicios públicos, porque esas son las causas de que muchos busquen la respuesta en el extremismo. Pero también combatiendo su relato, hablando alto y claro de sus mentiras, del mundo amargo, resentido y violento al que quieren llevarnos, y confrontarlo con un modelo de sociedad unida, tolerante, solidaria, justa, y ética, la única que puede conseguir realmente un futuro mejor. Hay que repetirlo en todas partes, en las redes, en los medios, en nuestras relaciones personales. Tenemos que levantar la voz, y tenemos que hacerlo ya, porque si nos callamos estamos perdidos.

elDiario.eselDiario.esJosé Enrique de Ayala21 sept

Merz acelera una ley para prohibir las expropiaciones tras la victoria de La Izquierda en Berlín

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha anunciado este lunes su intención de dar un nuevo impulso a una ley a nivel federal que prohíba las expropiaciones de inmuebles después de que el partido La Izquierda ganara las elecciones en la ciudad-estado de Berlín con la promesa de expropiar a las grandes empresas propietarias de viviendas. "Alemania tiene que dejar claro a los inversores internacionales que la propiedad privada no se expropia. Los primeros borradores están siendo ya trabajados por los ministerios de Justicia e Interior", ha explicado Merz en rueda de prensa desde Berlín. La decisión final sobre la ley se tomará "relativamente rápido", ha augurado. La Unión Demócrata Crisitana (CDU) de Merz y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) que apoya su Gobierno acordaron en julio impulsar una ley federal que impida las nacionalizaciones a nivel estatal de las viviendas privadas alquiladas. "Al final no van a poder permitírselo", ha afirmado Merz, "pero el mensaje que envían tales iniciativas tanto a nivel nacional como internacional ha sido tan devastador que es necesario aclarar por ley que esta práctica es inaceptable". En cuanto al resultado de las elecciones en Berlín, Merz ha afirmado que más del 40% han votado opciones "destructivas", "que cuestionan nuestro sistema político parlamentario y que intentan ganarse a la gente con soluciones radicales y simplistas". Mientras, desde La Izquierda insisten en su intención de expropiar a empresas de alquiler apelando al referéndum de 2021 en el que la mayoría de berlineses apoyaron la socialización de las grandes empresas tenedoras de vivienda. La iniciativa implicaría la nacionalización de más de 240.000 viviendas, con lo que el gobierno estatal pasaría de tener el 20% a más del 30% del parque de viviendas de la capital alemana. Actualmente los alquileres públicos son sensiblemente inferiores a los que se pagan a las grandes empresas propietarias. En las elecciones al parlamento de la ciudad-estado de Berlín celebradas el domingo La Izquierda ha sido el partido más votado (25,7%), seguido de la CDU (18,8), AfD (16,3%), Los Verdes (14,3%) y SPD (12,1%). Con estos resultados, La Izquierda podría gobernar con los ecologistas y el apoyo del SPD. La alternativa sería una coalición entre CDU, SPD y Los Verdes.

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae21 sept

Merz expresa su agradecimiento al SPD por mantenerse en la coalición de Gobierno en Alemania

El canciller alemán, Friedrich Merz, de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), ha expresado este lunes su agradecimiento al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) por mantenerse en el Gobierno de coalición a pesar de las críticas, algunas procedentes del propio SPD, y de los últimos reveses en las elecciones regionales. "Estoy agradecido tras escuchar esta mañana a los socialdemócratas que tienen intención de mantener la coalición en Berlín. Esto también lo mantenemos nosotros", ha afirmado Merz, que ha apelado a "afrontar los desafíos históricos de nuestro país". "Se trata ni más ni menos que del futuro democrático de nuestro país", ha subrayado. Merz ha reconocido que la política federal ha tenido peso en los malos resultados obtenidos por la CDU en los últimos comicios. "Sé que las elecciones estatales (...) la política federal y yo mismo han tenido un peso fundamental", ha planteado. Sin embargo, los motivos de estos resultados "van más allá de lo personal", ha apuntado en rueda de prensa recogida por la televisión pública alemana ARD. Ante esta situación, ha apelado a realizar "un gran esfuerzo". "Siendo franco, ya no tenemos respuestas satisfactorias a demasiadas preguntas". "Tenemos que cambiar eso y lo vamos a hacer", ha recalcado. Merz ha puesto como ejemplo que las personas con seguros sanitarios privados reciban atención inmediata mientras que en la sanidad pública se tardan "semanas o meses". "Eso es exacamente un problema de justicia. Algo tiene que cambiar", ha planteado. El SPD ha apoyado la continuidad del Gobierno de Merz, pero ha advertido de que "no podemos seguir como si nada", en palabras de la copresidenta del partido y ministra de Trabajo, Baerbel Bas. El otro copresidente del SPD y vicecanciller del Gobierno, Lars Klingbeil, ha mencionado la reforma de las pensiones como ejemplo de políticas que generan malestar. La líder del SPD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Manuela Schwesig, ha sido una de las voces más críticas con el acuerdo de coalición entre CDU y SPD y su posición se ha visto reforzada tras mantener sus resultados electorales tras la votación del domingo. Schwesig podrá seguir gobernando la región, ahora con más peso personal a nivel federal, si bien el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) fue el más votado.

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La victoria de La Izquierda en Berlín cierra la puerta a los Juegos Olímpicos en 2036: "Son un despilfarro"

Elif Eralp, que está a punto de convertirse en la próxima alcaldesa de Berlín tras el triunfo del partido Die Linke (La Izquierda) en las elecciones celebradas el domingo en la capital alemana, considera que la candidatura de la ciudad para albergar los Juegos Olímpicos no tiene prácticamente ninguna posibilidad de éxito y que organizar la cita supondría "un despilfarro del dinero de los contribuyentes". "Creo que la decisión ya está tomada, porque hemos ganado las elecciones en parte gracias a estas declaraciones sobre los Juegos Olímpicos y, en ese sentido, quienes plantean esta cuestión también tendrán que plantearse si tiene sentido adjudicar una candidatura de este tipo. Y creo que eso está bastante claro", afirmó Eralp este lunes. Berlín, junto con Múnich y la región del Rin-Ruhr, compite por ser elegida como sede olímpica de Alemania para los Juegos de Verano de 2036, 2040 o 2044. La decisión se tomará este sábado en una asamblea general extraordinaria de la Confederación Alemana de Deportes Olímpicos (DOSB). Sin embargo, La Izquierda se opone a la candidatura, al igual que su posible futuro socio de coalición, Los Verdes. Los socialdemócratas (SPD), tercer partido de la posible coalición, han sido, por su parte, una fuerza impulsora de los planes como parte del actual Gobierno. "He dejado muy claro que considero, por ejemplo, que los seis millones de euros que ya se han gastado en la candidatura olímpica son un despilfarro del dinero de los contribuyentes. Y se supone que a eso hay que sumar muchos más millones y miles de millones. Y no veo ningún beneficio para Berlín", indicó Eralp. "Por eso decidimos no apoyar los Juegos Olímpicos. Y sigo pensándolo así hoy en día. Y no espero que Berlín se adjudique la candidatura, porque está bastante claro que defendemos una política diferente", explicó.

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae21 sept
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Merz asegura que "nadie" ha pedido su renuncia, pero admite que la CDU debe cambiar

Berlín, 21 sep (EFE).- El canciller alemán y presidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Friedrich Merz, calificó este lunes de "punto de inflexión" para su partido el resultado obtenido en las regionales del domingo, y aunque subrayó que "nadie" de la cúpula ha pedido su renuncia, reconoció que la fuerza conservadora necesita cambiar. "Esta elección supone un profundo punto de inflexión. Es un resultado dramático y sin precedentes para la CDU en Alemania: no hemos podido superar el umbral del 5 % y una bancada parlamentaria regional completa queda fuera del Parlamento regional" del estado federado nororiental de Mecklemburgo-Antepomerania, dijo en una rueda de prensa en la sede de la CDU en Berlín. "Es un duro golpe y tendrá consecuencias que nos acompañarán durante mucho tiempo", añadió. Merz sostuvo que el resultado en Mecklemburgo-Antepomerania, donde la CDU logró solo un 4,9 % de los votos, el peor en la historia del partido, es fruto también de la "fuerte polarización" que se produjo entre el Partido Socialdemócrata (SPD) y Alternativa para Alemania (AfD), el partido de ultraderecha. En los comicios de la ciudad-estado de Berlín, a su vez, la CDU perdió el Gobierno que había encabezado desde 2023 con el SPD, a favor de La Izquierda, aunque quedó segunda fuerza. Merz consideró el resultado "considerable", pese a haber quedado la CDU "por debajo de sus expectativas y sus posibilidades", y recalcó que ahora corresponde a Los Verdes y el SPD decidir si optan por unirse a La Izquierda o a los conservadores en Berlín. El canciller aseguró ser consciente de que tanto en estas regionales como en las de Sajonia-Anhalt hace dos semanas, donde la ultraderecha rozó la mayoría absoluta, "la política federal ha influido de forma importante", incluida su propia persona. Sin embargo, opinó, "las razones (...) van mucho más allá". "Estamos experimentando una profunda transformación del sistema político y de partidos en Alemania, así como en muchos otros países del mundo, y eso también se ha reflejado en las elecciones de ayer. Aquí, en Berlín, por ejemplo, más del 40 % de los votos fueron para fuerzas que son destructivas, que cuestionan nuestro sistema político y parlamentario y que intentan entusiasmar a la gente con soluciones radicales y sencillas", sostuvo. Eso sí, admitió como evidente que la CDU debe evaluar qué significa el resultado para el rumbo de la CDU y el Gobierno federal de coalición con la hermana bávara de la Unión Socialcristiana (CSU) y los socialdemócratas tras solo 16 años en el Ejecutivo. "Sabemos que ahora tenemos por delante un enorme esfuerzo. Sabemos que el Gobierno federal y los estados federados tienen que mantenerse unidos y unir sus fuerzas. Tenemos que encontrar -y encontraremos- una nueva forma de trabajar juntos", recalcó. "Debemos dar respuestas a las preocupaciones y los temores de la gente. Muchas personas están preocupadas por su puesto de trabajo, por sus familias, por sus ingresos durante la jubilación y por la atención sanitaria", dijo. Pero advirtió, en referencia a la AfD y La Izquierda, que "las soluciones sencillas" que sugieren "los extremistas no existen". El canciller reconoció también que la CDU ya no tiene "respuestas satisfactorias para demasiadas cuestiones", y que "ya solo en parte" es un partido popular o de masas. Merz consideró que no cabe dudar del camino elegido porque lo importante es "la estabilidad y un rumbo claro", pero se mostró abierto a hablar con los socialdemócratas y su cúpula para evaluar "cómo seguir trabajando juntos". "Que sigamos trabajando juntos es lo correcto", dijo, y agradeció al SPD que haya reiterado su apoyo a la coalición. "Lo celebro y, por cierto, esa fue también esta mañana la opinión unánime, sin excepción, de la dirección federal de la CDU", recalcó. Según añadió sobre su futuro inmediato, "ni ayer por la noche ni esta mañana nadie planteó ninguna cuestión personal, y mucho menos ningún debate sobre cambios de personas o cargos". EFE (foto)(vídeo)

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Cuánto más puede resistir Friedrich Merz al frente de Alemania

Los poscomunistas de La Izquierda ganan en Berlín y la ultraderecha de Alternativa para Alemania, AfD, es primera fuerza en Mecklemburgo-Antepomerania, donde los democristianos del canciller se quedan fuera del Parlamento La ultraderecha vuelve a ganar en Alemania y la CDU de Merz sufre un descalabro histórico Poco antes de que las encuestas a pie urna en Schwerin anunciasen el peor resultado de la historia de los conservadores de la CDU en unas elecciones regionales, una noticia saltaba el domingo en Berlín: Friedrich Merz comparecería poco después de las seis de la tarde en la central democristiana en la capital federal, justo después del cierre de los locales electorales. No se recuerda algo similar en Alemania: que un canciller se adelante a las valoraciones de los candidatos regionales de los partidos y tome la palabra robando el protagonismo al resto de actores políticos. “El resultado en Mecklemburgo-Antepomerania es un desastre. La CDU ha peleado, pero ha quedado destrozada por la polarización entre SPD y AfD”, dijo Merz con gesto de derrota y evidente cansancio. El canciller y presidente democristiano calificó el resultado de su partido de “respetable” en las otras elecciones de la jornada: en Berlín, la CDU perdió más de nueve puntos y quedó en segunda posición, por detrás de los poscomunistas de La Izquierda, que ganaron claramente las elecciones en la capital. Contra pronóstico, cuando todo apuntaba a una bomba informativa, Merz sorprendió una vez más: “Alemania es capaz de llevar a cabo reformas. Me atrevo incluso a afirmar que estas reformas son el antídoto contra el veneno autoritario”, dijo el canciller, sin nombrar expresamente a AfD. “Lo que hay que hacer ahora requiere firmeza, constancia y paciencia. Yo voy a poner de mi parte. Como presidente del partido CDU y, sobre todo, como canciller federal de nuestro país”. Merz se mantiene al frente de Alemania y de su partido. El canciller pronunció esas palabras antes de que hubiese resultados definitivos en Mecklemburgo-Antepomerania. Cuatro horas más tarde, poco después de medianoche, se hacía oficial el peor escenario para los conservadores: la CDU, con 4,9% de los votos, se queda fuera del Parlamento regional, situación inédita en la historia de la República Federal. El partido que reconstruyó la Alemania de posguerra cae en el extraparlamentarismo en el noreste del país. Las palabras de Merz de media tarde habían envejecido meses en tan sólo unas horas. Dudas sobre la Gran Coalición Merz unió este domingo su futuro político a la capacidad del Gobierno federal de la Gran Coalición de sacar adelante su agenda de reformas económicas y políticas . Pero los resultados de la doble cita electoral dejan aún más dudas sobre el futuro del Ejecutivo liderado por Merz. Democristianos y socialdemócratas perdieron juntos más de 15 puntos en Berlín, ciudad que han gobernado también en Gran Coalición durante los últimos tres años. El castigo a los partidos que hoy dirigen Alemania es innegable en la capital, que se enfrenta ahora a la difícil tarea de formar Gobierno. El mensaje que las urnas lanzan desde el norte, en Mecklemburgo-Antepomerania, no es mucho más alentador para Merz: los conservadores de la CDU pierden más de ocho puntos y caen en la irrelevancia política del extraparlamentarismo. La primera ministra regional, la socialdemócrata Manuela Schwesig, pierde las elecciones frente a la ultraderecha, pero probablemente podrá mantenerse en el poder si consigue armar una coalición con los poscomunistas de La Izquierda y Los Verdes. Se puede decir que Schwesig ha conseguido aguantar el pulso a la ultraderecha, que gana casi 20 puntos respecto a las últimas elecciones regionales, pese a su partido: la primera ministra ha hecho campaña centrándose en su figura, muy popular en Mecklemburgo-Antepomerania, y no ha dudado en atacar algunas de las reformas propuestas por la Gran Coalición de Merz, de la que su partido forma parte, como, por ejemplo, la prolongación de la edad de jubilación o los recortes sociales. Los resultados lanzan un mensaje común al Gobierno de Merz: si la única respuesta del canciller federal es mantener inalterado el curso de sus impopulares reformas, la crisis dentro del Gran Coalición parece servida en badenja. Cuesta imaginar cómo Merz conseguirá agotar la legislatura y mantener el Gobierno unido, con una dirección socialdemócrata muy desacreditada y una creciente oposición interna dentro de las filas conservadoras. La destrucción de la CDU Los resultados de este domingo vuelven a confirmar el auténtico proyecto de la ultraderecha de AfD: la destrucción de la democracia cristiana de la CDU para alcanzar la hegemonía política y electoral en un país esencialmente conservador. AfD quiere convertir ese conservadurismo en voto reaccionario para poner en marcha proyectos como el de la “remigración: es decir, la expulsión de millones de personas para recuperar la homogeneidad etnocultural de Alemania, una posición que raya claramente con el neonazismo. La salida de los democristianos del parlamento regional de Mecklemburgo-Antepomerania confirman que la ultraderecha va por buen camino. La buena noticia para Merz es que las elecciones del pasado domingo cierran un año electoral que ha dejado dos victorias electorales de la ultraderecha –una en Sajonia-Anhalt y otra en Meclemburgo Anteporania– y una de los poscomunistas de La Izquierda –en Berlín–. Hasta abril del próximo año las urnas no se volverán a abrir en Alemania. Será con tres comicios regionales en Schleswig-Holstein, el Sarre y Renania del Norte-Westfalia, en esta ocasión en el Occidente del país. El plan de Merz parece ser resistir en el poder y al frente de su partido hasta entonces. Pero durante estos meses, Alemania podría tener su primer ministro regional ultraderechista en Sajonia-Anhalt , estado en el que Ulrich Siegmund se quedó al borde de la mayoría absoluta a inicios de este septiembre. Entre las filas de la CDU las voces críticas con la gestión de Merz amenazan con convertirse en una rebelión dentro del conservadurismo. La dimisión a plazos que Merz podría entonces convertirse en una renunciada forzada. A estas alturas la cuestión no es si Merz caerá, sino cuándo.

elDiario.eselDiario.esAndreu Jerez Ríos21 sept
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La Izquierda pide la dimisión de Merz y el fin de los recortes tras derrota conservadora

Berlín, 21 sep (EFE).- La Izquierda, el partido que salió vencedor en las elecciones regionales del domingo en Berlín, pidió este lunes la dimisión del canciller, Friedrich Merz, y el fin de su política de recortes, tras la derrota de su Unión Cristianodemócrata (CDU) en la capital y en la región de Mecklemburgo-Antepomerania, donde quedó incluso fuera del parlamento regional. La copresidenta de La Izquierda, Ines Schwerdtner, afirmó en una rueda de prensa en Berlín que cuando Merz compareció el domingo "todos contábamos con que iba a dimitir" y que, por el contrario, le sorprendió que a falta de conocerse aún los resultados finales de los comicios, el canciller reafirmase su intención de seguir con las reformas. "La señal está clara, hay que parar las reformas. La señal de las elecciones ha sido clara", dijo ante la prensa Schwerdtner, que compareció con las candidatas con las que su partido había concurrido a los comicios de Berlín y de Mecklemburgo-Antepomerania, Elif Eralp y Simone Oldenburg. La copresidenta de La Izquierda instó a la CDU y también a su socio menor de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), a comprender esta necesidad. "No esperamos que Merz entre en razón, por desgracia, y tampoco tengo ganas de que (Markus) Söder o algún otro asuman la Cancillería", dijo en alusión al líder del hermano bávaro de la CDU, la Unión Socialcristiana (CSU), una de las figuras que se barajan como posible reemplazo del canciller Merz si éste llegara a dimitir debido a la actual crisis política. En cuanto al SPD, con quien La Izquierda aspira a formar una alianza tanto en Berlín como en Mecklemburgo-Antepomerania, instó a la formación a plantearse "si puede seguir como parte de esta coalición" y a no "encadenarse a una CDU moribunda" ni a un canciller que se aferra al cargo. Schwerdtner recordó que La Izquierda ha convocado, junto con los principales sindicatos, una serie de movilizaciones el próximo sábado para exigir un "cambio político", frente a las polémicas reformas previstas en ámbitos como las pensiones o la sanidad. La colíder también aludió a la victoria histórica de su partido en Berlín, donde se convirtió en primera fuerza con más del 25 % del voto, y la citó como ejemplo de que "las cosas pueden ser distintas" y de que se "puede detener el giro hacia la derecha". Desde Berlín se ha enviado una señal "no sólo hacia la política federal, sino a nivel internacional" de que la estrategia de La Izquierda es la "mejor" contra el auge de la ultraderecha, que ganó en Mecklemburgo-Antepomerania, pero quedó tercera en la capital alemana. Eralp, la vencedora de los comicios berlineses, subrayó la importancia de salir a la calle a hablar con los ciudadanos, "aunque alguno te cierre la puerta en las narices", y conversar con los que se sienten descontentos y furiosos para convencerlos de que "AfD no es ninguna alternativa". Al mismo tiempo, si la población se hallase en una mejor situación económica, con menos miedos de descenso social, estarían "menos abiertos a teorías que buscan chivos expiatorios", aseguró la candidata izquierdista, que reiteró su aspiración de formar gobierno con el SPD y con los Verdes. EFE (vídeo)(foto)

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Los socialdemócratas defienden coalición con CDU de Merz, pero piden adaptar las reformas

Berlín, 21 sep (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) expresó este lunes su lealtad a la coalición de gobierno del canciller conservador, Friedrich Merz, cuyo partido se ha visto castigado en los comicios regionales del domingo en Mecklemburgo-Antepomerania y Berlín, pero pidió no ignorar al descontento ciudadano y hacer adaptaciones en las reformas que quiere impulsar el Ejecutivo. "Nuestra máxima premisa es que seguimos apoyando esta coalición, pero tal y como han ido las cosas en los últimos meses, no podemos seguir así; necesitamos cambios", dijo el copresidente del SPD y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, durante una rueda de prensa en Berlín para analizar los resultados de los comicios. El también vicecanciller defendió que Alemania necesita reformas, pero ignorar lo que los votantes han expresado en tres elecciones regionales -las dos del domingo en Mecklemburgo-Antepomerania y Berlín y las de Sajonia-Anhalt del pasado 6 de septiembre, "es inaceptable". "Necesitamos reformas, pero estas deben ser justas y contar con el apoyo de la población", añadió, y reconoció que el rumbo seguido en los últimos meses ha aumentado la incertidumbre en el país. Si los ciudadanos perciben las reformas como algo que amenaza sus vidas y que sólo conduce a un empeoramiento de la situación, entonces "no sólo es nuestra comunicación la que debe mejorar, sino también, en uno u otro aspecto, la sustancia de las reformas", afirmó. En la misma línea se expresó la copresidenta del SPD y ministra de Trabajo, Bärbel Bas, quien afirmó que la población es consciente de que hay que hacer reformas, pero estas deben ser sometidas "a una evaluación realista, por un lado, y sobre todo, a una evaluación en términos de equidad", defendió. "Formamos parte de esta coalición y queremos seguir haciéndolo; sin embargo, de las campañas electorales también hay que extraer la conclusión de que la gente no está satisfecha con las reformas previstas", afirmó, sobre todo las que el Gobierno impulsa en materia de pensiones y sanidad. Bas advirtió de que "no hay nada más fatal que dejar que esta coalición se rompa ahora por cualquier cuestión concreta" y se mostró convencida de que es posible hallar soluciones para las reformas que se avecinan. En los comicios de Mecklemburgo-Antepomerania, la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merz quedó con sólo el 4,9 % de apoyos por primera vez en su historia fuera de un Parlamento regional, mientras los socialdemócratas de la primera ministra regional en funciones, Manuela Schwesig, sumaron el 35,5 % de los votos, pero quedaron por detrás de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que se disparó hasta el 38,2 %. En Berlín, la CDU del alcalde-gobernador en funciones, Kai Wegner, perdió el Gobierno que encabezaba junto al SPD desde 2023 y quedó en segundo lugar con el 18,8 %, casi diez puntos menos que en los anteriores comicios, adelantada por La Izquierda (25,7 %). Los socialdemócratas quedaron en cuarto lugar, con el 12,1 % de los apoyos, su peor resultado con más de seis puntos menos que en las anteriores elecciones, adelantados por AfD, que subió del 9,1 % al 16,3 %. EFE (foto)(vídeo)

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Gobierno alemán reivindica su capacidad de actuación pese a la debacle del partido de Merz

Berlín, 21 sep (EFE).- El Gobierno alemán aseguró este lunes que retiene "absolutamente" su capacidad de actuación, pese a la debacle de la Unión Cristianodemócrata (CDU) del canciller Friedrich Merz el domingo en las elecciones regionales en los estados federados de Mecklemburgo-Antepomerania y de Berlín. "Sí, absolutamente", respondió el portavoz adjunto del Gobierno de coalición formado por la CDU de Merz, la hermana bávara Unión Socialcristiana (CSU) y el Partido Socialdemócrata (SPD), Sebastian Hille, en una rueda de prensa ordinaria tras ser preguntado si, a la luz del fracaso electoral el Ejecutivo, aún tiene capacidad para actuar o tomar medidas. La CDU se hundió la víspera en Mecklemburgo-Antepomerania, donde no logró entrar por primera vez en su historia en un Parlamento regional, y donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se impuso al SPD. A su vez, en el estado federado de Berlín, la CDU perdió el Gobierno que encabezaba desde 2023 con el SPD, tras imponerse claramente y por primera vez La Izquierda. Pese a sufrir el peor resultado jamás registrado por la CDU en el noreste alemán; pese a que desde la Reunificación, conservadores y socialdemócratas se habían alternado siempre como los partidos más votados en Berlín, y pese a la baja popularidad del canciller, Merz se negó la víspera a dimitir como presidente del partido y como canciller, y prometió continuar con el camino de las reformas, aunque no arrojen inmediatamente resultados. En una inusual comparecencia tras los primeros sondeos a pie de urna -antes de saber que la CDU se quedaba incluso fuera del Parlamento de Mecklemburgo-Antepomerania, Merz calificó el resultado de "desastre". Antes de que se dirigiera desde la sede de la CDU en Berlín a la población, Merz se había reunido con la cúpula del partido y los ocho primeros ministros de la formación en estados federados, quienes no le retiraron la confianza. Sin embargo, se reunieron posteriormente durante más de dos horas por separado en la representación de Renania-Palatinado en Berlín, sin el canciller y presidente del partido, según la revista Stern. "No está prohibido en ninguna parte ni tiene nada de sospechoso, ni nada por el estilo, que los políticos se reúnan y hablen entre ellos. Por lo tanto, no hay absolutamente nada que nos haga pensar en ello ni que nos parezca extraño de ninguna manera", señaló Hille. Al ser preguntado cómo queda la autoridad del canciller después de esta noche de reuniones, Hille respondió con un simple "bien". El portavoz adjunto no cree, por ende, que la debacle electoral afecte al calendarios de reformas económicas y sociales -incluida la intención del Gobierno de coalición de suprimir la prejubilación a los 63 años sin sufrir reducciones para quienes hayan cotizado 45 años, pese a las protestas de tres primeros ministros orientales. El canciller, dijo Hille, envió el domingo "una señal muy clara sobre la dirección que se seguirá: continuaremos con nuestro rumbo de reformas", enfatizó. Sí concedió, ante las voces en el SPD que piden ajustar o adaptar las reformas, que "naturalmente, la política consiste constantemente en reconsiderar y reflexionar sobre las cosas". "Pero eso no significa ahora que pongamos en cuestión todo el rumbo de reformas", insistió. EFE

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La ultraderecha alemana admite que no alcanzará a formar Gobierno en el noreste

Berlín. 21 sep (EFE).- El líder de la ultraderechista Alternativa para Alemana (AfD), Leif-Erik Holm, admitió este lunes que -pese a su victoria en las elecciones regionales de Mecklemburgo-Antepomerania, todo apunta a que no podrá formar Gobierno en ese estado federado del noreste alemán y dijo que todo apuntaba a una coalición entre el Partido Socialdemócrata (SPD), La Izquierda y Los Verdes. "Hemos logrado un gran resultado, somos la primera fuerza. Hemos acabado con la coalición roja-roja. Lamentablemente todo apunta a que ahora vendrá una coalición roja-roja-verde", dijo, en alusión a los colores que representan los diversos partidos, en una conferencia de prensa en Berlín. La AfD se impuso en las elecciones de Mecklemburgo-Antepomerania con un 38,2 %, por encima del SPD, que tuvo el 35,5 %. La Izquierda logró el 6.5 % y Los Verdes el 5,7 %. La Unión Cristianodemócrata (CDU) -el partido del canciller Friedrich Merz- se quedó por fuera del Parlamento regional con el 4,9 % -una situación inédita desde la fundación de esta formación- al igual que la Alianza Sarah Wagenknecht (BSW), populista de izquierdas, con el 4,8 % y el Partido Liberal (FDP) con un 1,0 %. Holm dijo que durante la noche hubo un momento en que se hubiera podido dar una constelación que le diera la mayoría absoluta a AfD, puesto que Los Verdes y La Izquierda sólo superaron estrechamente el umbral del 5,0 % y hubieran podido quedarse por fuera del Parlamento. En la conferencia de prensa Holm estuvo acompañado de los dos copresidentes federales de su partido, Tino Chrupalla y Alice Weidel, que celebraron el resultado y aseguraron que la AfD ha desplazado a la CDU como opción de derecha en el este de Alemania. Weidel insistió en una frase que viene repitiendo desde hace semanas según la cual "la CDU nunca volverá a ganar unas elecciones". Por su parte, la jefa del Gobierno en funciones de Mecklemburgo-Antepomerania, la socialdemócrata Manuela Schwesig, anunció que propondrá a su partido mantener conversaciones con Los Verdes y La Izquierda. "Para el SPD de Mecklemburgo-Antepomerania está claro que tenemos el mandato de formar parte del Gobierno junto con los partidos democráticos que han entrado en el Parlamento regional", dijo durante una rueda de prensa en Berlín junto a los copresidentes de los socialdemócratas, Bärbel Bas y Lars Klingbeil, y el candidato a la alcaldía de la capital, Steffen Krach. Se mostró convencida de que el 35,5 % que votó por su partido desea que continúe su labor como primera ministra regional y la formación de "un Gobierno democrático y estable". EFE

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La CDU de Merz se queda fuera del Parlamento Mecklemburgo-Pomerania Occidental por primera vez en su historia

La CDU del canciller alemán, Friedrich Merz, no ha alcanzado el umbral del cinco por ciento de los votos requeridos para tener representación en el Parlamento de Mecklemburgo-Pomerania Occidental por primera vez en su historia. Merz reconoció que el resultado en este estado federal al norte del país fue un «desastre». Pero estas declaraciones son previas al resultado definitivo, que dejó al partido conservador expulsado de la Cámara, donde Alternativa para Alemania alcanzó el 38,2% de los votos, seguidos de los socialistas del SPD con el 35,5. La CDU, quinta fuerza más votada, se quedó en el 4,9%.

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Merz reconoce el "desastre" electoral de la CDU pero promete seguir las reformas

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha reconocido el "desastre" del resultado obtenido por su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) en las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, pero ha prometido seguir adelante con su contestado programa de reformas políticas. "No podemos suavizar el resultado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Es un desastre", ha afirmado Merz en una comparecencia pública tras conocerse las encuestas a pie de urna en esta región alemana, en la que la CDU corre el riesgo de quedarse sin representación parlamentaria. "La CDU ha luchado, pero al final ha sido derrotada claramente por la polarización entre el SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania) y AfD", Alternativa para Alemania, ha argumentado. Para Merz Mecklemburgo-Pomerania Occidental se ha convertido en "un estado muy complicado". "Nuestra economía está en medio de una profunda agitación y el tono y las interacciones en nuestra sociedad son más duras y menos reconciliables", ha planteado. Merz ha advertido del "hundimiento" de la "confianza en las instituciones" resultado de un "ataque activo de partidos radicales de izquierda y derecha". "En Alemania y en toda Europa tenemos que repensar de raíz la libertad, la seguridad del día a día, la paz y nuestras propias fortalezas y debilidades", ha propuesto antes de alertar de "amenazas muy concretas". El canciller ha expresado su "intención" de "sacar nuestro país adelante" porque "hay reformas que no se pueden posponer". "Estoy firmemente convencido de que el éxito de nuestras reformas no solo mejora nuestra coexistencia, sino nuestro autoconcepto y nuestra imagen en el exterior. Alemania puede cambiar", ha propuesto. Pero para ese cambio es necesario "fortaleza de carácter, firmeza y paciencia" y ha pedido también "tiempo". "Nuestro país tienen que ser otra vez la tierra de los nuevos comienzos", ha apelado antes de mencionar el "ascensor social" y la "prosperidad" a la que también deben tener acceso los jóvenes, "especialmente los jóvenes". SCHWESIG PIDE MÁS "HUMILDAD" La líder del SPD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Manuela Schwesig, ahora convertida en una de las principales figuras de su partido, se ha mostrado "muy irritada" y ha criticado la respuesta de Merz a los resultados en las elecciones regionales y le ha emplazado a tener "más humildad". "Estoy muy irritada. Creo que sería más apropiado que el canciller tuviera más humildad", ha afirmado Schwesig en declaraciones a la televisión pública alemana. "¿Por qué? Cuando veo lo mal que le ha ido a la CDU aquí, un partido con el que yo misma he colaborado durante muchos años, el canciller y el Gobierno federal en pleno tendrían que preguntarse qué necesitan cambiar", ha argumentado. Además ha pedido "no subestimar" a AfD porque si no se modifica nada, "AfD será cada vez más fuerte en todas partes", ha advertido. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental AfD ha ganado 21,6 puntos, hasta el 38,3%, para situarse ligeramente por delante del SPD de Schwesig, que obtiene un 35,4% de votos, 4,2 puntos menos que en 2021, según la última proyección publicada por la televisión alemana. Muy lejos se sitúa la tercera fuerza política, La Izquierda que logra un 6,5% de apoyo, 3,4 puntos menos, mientras que Los Verdes conseguirían un 5,5%, 0,8 puntos menos. La CDU obtiene un 4,9%, 8,4 puntos menos, la misma cifra que BSW (4,9%), también al del 5%. AfD ha celebrado el "sensacional resultado" en Mecklemburgo-Pomerania Occidental en palabras de su colíder Tino Chrupalla, quien considera que tienen "claramente mandato para gobernar" y ha manifestado su disposición a "dialogar con todos los partidos". Mientras, la otra colíder de AfD, Alice Weidel, ha destacado el fracaso de "las políticas de izquierda" de CDU-SPD y ha abogado por dialogar con fuerzas políticas como la Alianza Sahra Wagenknecht. "Si hay puntos en común, podemos hacerlo. Incluso un gobierno en minoría. En lo que a mí respecta está totalmente abierto", ha afirmado en la cadena ARD.

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