Los números detrás de la goleada sufrida por el CD Tenerife en Castalia
El Castellón remató cinco veces entre los palos y marcó media decena de goles. El CD Tenerife dirigió cuatro hacia la portería y se quedó con su tanteador a cero. Visto así, se podría pensar que el del pasado sábado fue un pulso parejo decidido solo por la pegada. Nada más lejos de la realidad. Lo sucedido en Castalia no fue tan simple. "Nunca me había visto tan desarbolado desde el principio", reconoció Álvaro Cervera después del 5-0 sin querer entrar en detalles a la hora de buscar y explicar los motivos de un naufragio en el que quedaron a flote algunos números llamativos, como ese de los tiros a puerta. Y es que la actuación de los blanquiazules en Castalia dejó datos que, en cierto modo, ayudan a entender el inusual desarrollo de un partido que siempre manejaron a su conveniencia los locales. "Desde el minuto uno, ellos lo tuvieron controlado", asumió el técnico visitante. El número de faltas cometidas podría servir de pista. Y no es que esa sea la medida más fiable para saber si un equipo está aplicando o no la intensidad necesaria en el césped, ya que hay faltas y faltas, y casi todas dependen de la interpretación de los árbitros . Pero que el Tenerife hiciera solo tres en el primer tiempo fue un síntoma de que la presión al rival no funcionó de la manera conveniente. Llegando tarde, ni siquiera hay posibilidad de contacto. Luego, tras el descanso, con el duelo totalmente decantado para los albinegros (3-0), la tendencia tampoco cambió tanto. El representativo añadió cuatro faltas a su estadística para salir del campo con siete –por doce el Castellón–, la mitad de las que hizo en el estreno liguero, en Eibar (1-3), y en el compromiso siguiente, ante el Almería en el Heliodoro Rodríguez López (1-0). A continuación bajó a diez ante el Sporting (perdió 0-1) y subió a doce en Zubieta, frente a la Real Sociedad B (1-1), para saltar a 15 en el triunfo frente al Leganés en casa (2-0). Lo dicho, no es que un número ' normal ' de faltas en contra sea sinónimo de un partido defensivo redondo, pero en el caso del Tenerife sí es una señal más de que el rival no consigue desplegar con comodidad su plan. Y el Castellón estuvo muy cómodo. Demasiado. "Ellos son buenos, rápidos, intensos y tienen buen pie, y nosotros salimos del vestuario con la idea de frenarlos de una manera, pero nos pasaron por encima; táctica y técnicamente fueron mejores", dijo resignado el técnico. Casualidad o no, en Castalia no participó el futbolista blanquiazul más molesto para los oponentes. No es otro que Enric Gallego, que se presentó en la sexta jornada de Liga como el jugador de Segunda División con más faltas cometidas. Nada nuevo para un delantero que no se limita a esperar centros en el área para intentar marcar goles, sino que se convierte en el defensa más avanzado, en un obstáculo en la salida del balón desde el campo contrario. Tampoco intervino Nacho Gil, en su caso por una lesión. Y puede que el valenciano sobresalga más por lo que produce, pero los técnicos valoran tanto o más la otra parte de su trabajo, su implicación en la recuperación de balones. "Ante el Leganés me pareció el mejor no solo por cómo jugó, sino por las cosas que hizo sin la pelota para que el contrario no tuviera soluciones", comentó Cervera sobre Nacho Gil dos días antes de la fatídica visita a Castalia. Y claro, no tener a Enric y tampoco a Nacho se debió notar. Porque el frente de ataque del Tenerife perdió dos piezas por decisión técnica, la citada de Enric Gallego y también la de Dani Fernández –el último en ser titular en el extremo derecho, el puesto más abierto del equipo–, y otra por una lesión, la de Nacho Gil. Solo se mantuvo en el cuarteto de ataque Víctor Moreno. L os demás, Iván Chapela en el carril diestro, Marc Mateu en el zurdo –su debut en el presente ejercicio– y Gomis en punta –su estreno como titular–. Un nivel de acierto inusual Sin un primer filtro tan eficaz como en otras partidos, el Castellón lo tuvo más fácil para ganar duelos, para salirse con la suya en la recuperación tras pérdida, para invadir el campo contrario con una mayor frecuencia... Y así empezó a generar ocasiones de gol. Remató nueve veces en todo el partido, cinco entre los tres palos –Dani Martín hizo una parada al principio, pero en posición de fuera de juego de Camara–, tres fuera y uno taponado por la defensa. Pocas veces tendrá el conjunto de Pablo Hernández tal nivel de eficacia, un 62,5 por ciento, cuando su récord estaba en el 20 por ciento del 1-2 logrado ante el Celta Fortuna. La cuestión es que, aunque no lo parezca, el Tenerife no estuvo tan lejos en lo que a números se refiere . De hecho, remató doce veces, cuatro con buena puntería y la respuesta de Matthys –cuatro paradas–. La principal diferencia estuvo en que los disparos del Castellón fueron limpios, casi sin oposición, con ventaja para el delantero. Al equipo de Álvaro Cervera le pasó lo contrario que en Ipurua. Ante el Eibar acumuló siete ensayos y batió al portero en tres ocasiones (1-3). No necesitó más . Luego subió la producción frente al Almería (15 remates y un gol) y el Sporting (10 y ningún acierto). En Zubieta bajó a cinco (un gol) y frente al Leganés probó suerte con once golpeos (dos tantos de Enric). Ni siquiera el total de saques de esquina dejó en mal lugar al Tenerife en Castalia. Tampoco es un consuelo. Lo cierto es que tuvo cinco a favor, por ninguno del Castellón. Los mismos que en el triunfo ante el Almería, pero más que los que intentó aprovechar en Ipurua (tres), ante el Sporting (cuatro), en Zubieta (tres) y contra el Leganés (tres). O lo que es lo mismo, tanto por el volumen de remates a puerta como por el de saques de esquina ejecutados –incluso el de fueras de juego, cuatro–, se podría hablar de un Tenerife que sí buscó el gol. Sin éxito, pero lo buscó. Otra cosa fue que lo hiciera con la claridad suficiente –Christian Gomis falló un mano a mano delante de Romain Matthys justo antes del cuarto tanto local–. El ‘problema’ de la posesión Una claridad que no está directamente relacionada con la posesión del balón. El Tenerife lo tuvo un 35 por ciento del tiempo. Pero ese no fue su problema. Solo hay que mirar sus anteriores partidos para comprobar que no necesita mandar en ese apartado para imponerse a los rivales. En la primera jornada (Eibar) el reparto fue el mismo (65 y 35 por ciento) y el desenlace fue muy diferente (1-3). La dinámica fue parecida en la victoria frente al Almería (39 y 61). En los otros encuentros hubo una mayor igualdad (a medias en el Tenerife-Sporting, un 56/44 en Zubieta y un 42/58 ante el Leganés), siempre teniendo en cuenta que la posesión no obsesiona a los equipos entrenados por Cervera. Sí la simplificación de los procedimientos para llegar al mismo punto, el control de los partidos, la suma de puntos. El Tenerife venía de ofrecer una más que convincente imagen en el duelo con el Leganés. Ese día, de los 345 pases que intentó, llegaron 278 a los destinatarios. Y en Castalia no estuvo tan distante de esa proporción:360 y 287. De ahí se puede extraer la lectura de que la clave no estuvo tanto en la circulación del balón, sino en un criterio con verdaderas posibilidades de superar líneas y generar peligro. Cervera quedó desconcertado por la sensación que dejó la derrota de que el Tenerife parecía de una categoría inferior. " Tenemos que solucionarlo, y no jugando mejor, sino no dejando que el rival juegue tan bien", planteó con el convencimiento de que la coincidencia de tantos factores adversos "no volverá a pasar" y el temor de que el 5-0 erosione la confianza de sus futbolistas. "Con un resultado así no hay que volverse loco, hay que intentar que este golpe no nos haga daño", advirtió el entrenador. Autocrítica y mirada al frente ¿Qué efecto tendrá el 5-0 en unos jugadores que se habían adentrado en la competición con paso firme y un balance de tres victorias y un empate en cinco jornadas, y siete goles a favor y tres en contra? La respuesta se empezará a descubrir el sábado que viene en el Rodríguez López, con el Cádiz como rival. El portador del brazalete de capitán en Castalia, David Rodríguez destacó la conveniencia de "hacer autocrítica" y encajar la derrota "de la mejor manera posible, aunque duela". El defensa tinerfeño lamentó la falta de actitud que, a su juicio, acusó el Tenerife, "desde el primero al último". Su compañero José León aconsejó hacer "borrón y cuenta nueva" sin perder la perspectiva, ya que el Tenerife continúa en una "posición privilegiada", con los 10 puntos de 18 posibles que ha sumado, y tiene "claro el camino" que debe seguir a partir de ahora. Un camino que, en el corto plazo, tendrá un poco de todo. Lo más cercano será el enfrentamiento con un Cádiz en apuros por una racha de tres empates seguidos y tres derrotas encadenadas. Después la visita a un Córdoba que puso fin el viernes, en Albacete, a una serie de tres jornadas sin sumar (1-2), y en las dos jornadas posteriores, la novena y la décima, el potente Girona en el Heliodoro y el viaje a Vigo para tratar de sumar en el campo del Celta Fortuna
Sport20 sept