Ricardo Rodríguez, ex del Real Oviedo y técnico en Japón: "He evolucionado, pero me hice entrenador en El Requexón"
Carbayón formado en las categorías inferiores del Real Oviedo, una grave lesión en edad juvenil apartó a Ricardo Rodríguez "Richi" (Oviedo, 1974) del campo y le empujó al banquillo. Desde entonces ha entrenado en seis países (España, México, Arabia Saudí, Tailandia, Japón y China), ha ganado una Liga de Campeones asiática y ha transformado a tres equipos japoneses. Hoy dirige al Kashiwa Reysol, con el que debuta esta semana en la Liga de Campeones de Asia. —Empezó en las inferiores del Oviedo. ¿Qué queda de aquel chaval en el entrenador de hoy? Queda todo, aunque obviamente he evolucionado en muchas cosas. En aquel momento tenía la formación como jugador y la formación de la carrera, y ahí empecé a interesarme por la faceta de entrenador. Con la idea de llegar a ser entrenador principal, llegué más lejos de lo que pensaba: entonces ni vislumbraba la posibilidad de entrenar tanto fuera de España. Pero a partir de 2014 llegó la primera salida a Arabia y de ahí nació una carrera de muchos años fuera. Sobre todo, cuando fui a México con las escuelas del Real Madrid me di cuenta de que lo que quería era ser entrenador, hacer el título UEFA Pro y dedicarme profesionalmente a ello. La vida me ha traído hasta Japón, que es donde más tiempo llevo, y la verdad es que estoy muy contento de todo el camino y de todo el proceso. Pasó por Girona y Málaga, dos clubes que hoy están en Primera. ¿Sentaron ustedes las bases? Sobre todo en Girona. Llegué a un equipo que estaba en Tercera, para entrenar al juvenil, e hicimos un año espectacular. Allí faltaba un poco esa mentalidad de creerse un equipo grande, porque el deporte principal en la ciudad era el baloncesto. Empecé en el juvenil, luego estuve en el primer equipo y ascendimos a Segunda B. Al año siguiente me fui al Málaga y ellos volvieron a ascender, a Segunda. Estuvieron un tiempo largo ahí y después, cuando el City compró el club, hubo un cambio muy grande, con mayor aportación de capital, que les permitió hacer lo que hicieron años después en la Liga de Campeones. ¿Y en Málaga? Fue parecido. Llegué para entrenar al filial, estuve de asistente del primer equipo con Muñiz y ascendimos a Primera División. Después me tocó esa transición de mantener el equipo en Primera con muy poco presupuesto. Conseguimos un octavo puesto en la primera temporada. Fue un tiempo de consolidación hasta que Fernando Sanz vendió el club: otra vez mucha aportación de capital, en este caso del grupo catarí, y llegaron los años de la Champions, la mejor etapa del Málaga. Fueron dos proyectos de sentar las bases y de iniciar la escalada hacia los mejores años de ambos clubes. ¿Coincidió con Cazorla en Málaga? No, con Cazorla coincidí en el Oviedo. Él era juvenil cuando yo empecé allí, y cuando yo trabajaba en el primer equipo venía a entrenarse con nosotros; tendría 16 o 17 años. Él y Jairo entrenaban con nosotros de vez en cuando, en 2003. Lleva muchos años fuera de Asturias y ha pasado por muchas culturas. ¿Qué ha cambiado en su forma de entender el fútbol? A partir de la llegada a Japón encontré mi filosofía como entrenador. Sobre todo el juego de posición como filosofía principal, buscando que mis equipos sean propositivos, con mucha capacidad de ataque y de generar volumen ofensivo. Me gusta también que tengamos alta capacidad de presión. Vas encontrando tu estilo y definiéndolo, y creo que ahora mismo esa es mi mayor virtud: tener un estilo muy claro y las ideas muy definidas. Se dice que el jugador japonés es muy serio y fácil de moldear. ¿Cuánto cuesta implantar esa identidad? No cuesta mucho, porque una identidad de fútbol ofensivo, de tener el balón, es lo que todo futbolista quiere. Si eres de lo contrario, de defender y salir al contraataque, quizá cuesta más, porque el jugador lo que quiere es atacar y jugar. Ese estilo, de por sí, le motiva mucho. Luego, obviamente, hay que trabajarlo. ¿Hay nivel en Japón? Mucho nivel. Cada vez más jugadores jóvenes quieren jugar en Europa y algunos van directamente de la universidad al fútbol europeo. Hay ciento y pico futbolistas japoneses en Europa; en la última selección japonesa, prácticamente solo tres jugadores militaban en la J-League. El resto estaba en las principales ligas europeas. Vuelve a afrontar una Champions asiática. ¿Cuánto pesa la experiencia previa? Mi primera experiencia fue con el Urawa y fue muy bien, porque la ganamos en 2022. Tengo muchas ganas de hacer un gran papel y llegar a las fases finales en Arabia. Si somos capaces de ser competitivos en Japón, como lo fuimos en 2025 y como lo estamos siendo ahora, podemos hacer un buen papel. ¿Se ven ganándola? La ambición la tenemos. Nuestro lema es "Ambition to be the best" (Ambición para ser los mejores). Tenemos una plantilla muy equilibrada, con jugadores de mucho talento y humildes, muy bien trabajada a nivel táctico, y toda la ambición por ganar la Champions. A nivel personal, ¿le gustaría volver a entrenar en España? No es algo en lo que piense. Estoy muy cómodo en Japón. Siempre tienes retos y expectativas, pero ahora mismo mi foco principal es ganar títulos con el Kashiwa Reysol: ojalá sea el de la liga japonesa o el de la Champions, que son nuestras dos competiciones principales. El Oviedo acaba de descender y está compitiendo bien en Segunda. ¿Cómo lo ve desde la distancia? La verdad es que no veo mucho, entre el cambio de horario y lo que tengo encima: este año vamos a jugar casi sesenta y pico partidos. El año pasado, con el equipo en Primera, sí vi alguna cosa más, pero no tengo un conocimiento del día a día ni exacto de la plantilla. Estoy muy focalizado en lo que tengo entre manos y no tengo tiempo para opinar con conocimiento de causa de lo que está sucediendo allí. La semana que viene hay derbi. Y en el último Mundial no hubo ningún futbolista asturiano en la selección. ¿Qué hace falta en Asturias para sacar más jugadores? Creo que el talento depende mucho del fútbol base y de que haya oportunidades desde abajo para dar cabida a esos jugadores. Eso sí, tienen que ser futbolistas capaces de marcar diferencias en el primer equipo. En mi época se trabajaba mucho eso, se fomentó mucho la inversión en el fútbol base y salieron grandes jugadores: Cazorla, Mata, Michu, gente que llegó al máximo nivel nacional e internacional, o Villa en el Sporting.
Sport19 sept