
Óscar Sánchez envió un mensaje al Valencia CF y al vestuario en Vitoria
Óscar Sánchez sacó tres puntos en Vitoria a base de hacer cosas normales. Y eso no va de quitar mérito a sus decisiones, sino todo lo contrario. De hecho, lo que hizo Óscar Sánchez debería ser lo normal, así lo es en muchos clubes, pero en el Valencia CF hacía tiempo que no era así. El técnico sacó a Mayol como en el Celta han metido a muchos jugadores del segundo equipo en los últimos años y eso les ha llevado a Europa. Como en la Real Sociedad han apostado por nombres de la casa. Los últimos de ellos Marchal y Ochieng. Gente que se quiere comer el césped, que no está viciada por un mal ambiente y que sabe que es su gran oportunidad para vivir del fútbol de élite. Lo de Mayol no fue una apuesta al azar. Un sí de cara a la galería para quitarlo a las pruebas de cambio. Lo aguantó con amarilla y demostró que la apuesta va más allá de un contexto puntual. Es también un mensaje para el futuro entrenador. Y también un legado. Ahí hay un futbolista, pero sobre todo una idea. Mejor apostar por lo de casa que invertir fuera en incógnitas caras y sin demasiado sentido. Con Mayol no acabó su apuesta. Otorbi, que el primer día en casa contra el Celta, con 0-0, se quedó sin minutos, entró en Mendizorroza para aguantar el resultado. Un mensaje de que no por más edad se toman mejores decisiones. Otorbi estiró al equipo y amenazó al Alavés. Y eso también cierra partidos. Por último, aunque forzado por el contexto, Córdoba fue otra de las soluciones y debe ser un jugador que veamos mucho en el Valencia este año. Con errores puntuales como ante el Sevilla en un bote que no midió bien, pero con un nivel altísimo en todo lo demás, Córdoba tiene que ser otra apuesta. Como la de Yoel Lago en el Celta en los últimos años o como la de otros futbolistas que, asumiendo errores de juventud, dan mucho en otros escenarios a otros equipos de Primera. Y es ahí donde Óscar Sánchez mandó un mensaje al vestuario, al Valencia CF y como no al próximo entrenador del Valencia CF. Lo difícil a veces es lo más fácil. Apostar por los que se quieren comer el mundo casi siempre da resultado. Mensaje global En una liga cada vez más venida a menos, pero al mismo tiempo en una Segunda cada vez más fuerte y en una 1, 2 y 3 Federación cada vez con más nivel, el jugador está más preparado para ese salto. Sobre todo el que tiene nivel. Y ese que ya tiene monitorizado debe tener, como mínimo, la oportunidad de demostrar que no es tan bueno. Porque el problema no es Dieng, Sato, Elliott o De Haas (uno de la liga de Egipto, otro de Japón, otro de Inglaterra y otro de Portugal), el problema es fiar todo a que solo esa sea la apuesta. Sin mejorar los extremos, sin mejorar la delantera y sin mejorar el equipo en general. Porque a veces ahorrarse un par de esas fichas y de fichajes, para apostar por gente de la casa y hacer un fichaje de nivel en una posición que te cuesta más dinero merece más la pena. Al menos ahora, eso sí, el Valencia CF está en buenas manos. Braulio ha demostrado que su línea de fichajes son casi siempre gente que conoce el mercado español. Budimir que venía del Mallorca, Boyomo del Valladolid, Rosier del Leganés, Galán oportunidad tras no reventarla en el Atlético, y soluciones como las de Abde, Bryan, Víctor Múñoz o Moro para las bandas . Fútbol español y fútbol español. No solo debe ser eso, pero sí debe ser la parte más importante. Ojalá Braulio siga por esa línea y el próximo entrenador acierte en sus decisiones. Y mire, por supuesto, a los de la casa.









