
Baena y David aceleran hacia el derbi
Estaba el Atlético dubitativo en este inicio de temporada. Ganando partidos en los que no terminaba de carburar y perdiendo aquellos en los que parecía comerse el mundo. Pero ante Osasuna no hubo conflicto. Enseñó su mejor cara para golear a Osasuna en un partido sin fisuras. Un gol de Jonathan David y otro polémico tanto anulado a Arguibide marcaron el primer acto, antes de que los rojiblancos se desataran después del descanso con los tantos de Kang in, Le Normand y Baena. Aitor Fernández evitó un castigo todavía mayor. Presentó Simeone un once con ausencias notables en virtud de las rotaciones y la cercanía del duelo ante el Madrid del domingo. Faltaban Giuliano, Pubill, Hancko, Hujlmand… Pero el Atlético presume de plantilla amplía, y en el césped comparecieron otros nombres igual de interesantes, en especial un David que se estrenaba como delantero titular. No hubo camisetas de apoyo a Ceuta, pero sí una pancarta tras la que se pusieron, sin que se conozcan ausencias, los 22 primeros protagonistas del duelo. En apenas dos ratos, David ha demostrado que puede ponerle las cosas difíciles a Julián y Sorloth en cuanto a olfato. A los actuales y a los que un día coparon la producción ofensivas de los colchoneros. Ante Osasuna contó con la compañía de apenas unos minutos, los mismos que tardó el Atlético en descubrir que Osasuna había llegado al Metropolitano sin ganas de dar demasiada guerra y también plagado de rotaciones. Enseguida el internacional nigeriano se marchó hacia la izquierda y Baena centró su posición en busca de mayor contacto con el balón. Sabía que lo iba a tener. Y mucho. Fue un movimiento imprescindible para entender todo lo que pasó después, porque el equipo de Simeone mandó desde la posesión, con el internacional español como eje principal de un ataque generoso y abundante. El Atlético elaboró con calma, adelantó metros y acabó jugando en campo contrario. Grimaldo fue una vía constante por la derecha y Kang-in Lee apareció en casi todo lo que olía a peligro. De sus botas nació la primera ocasión clara, un centro que Lookman cabeceó alto en el segundo palo. Después probó el propio coreano con un disparo que obligó a Aitor Fernández a sacar una gran mano. Osasuna aceptó el reparto de papeles sin descomponerse. Orden atrás y carrera cuando apareciera el espacio. Su plan encontró una ocasión enorme: Raúl Moro filtró un pase para Raúl García, que se plantó ante Oblak. El esloveno ganó el mano a mano y evitó que el partido cambiara de dueño cuando el Atlético aún no había traducido su control en el marcador. La ventaja llegó tras otra aparición de Grimaldo. El lateral centró desde la derecha, Jonathan David remató y Aitor respondió con una parada soberbia, pero el rechace volvió al canadiense. A la segunda no perdonó. Un tanto de nueve puro. Fue su segundo gol consecutivo y el premio lógico para un Atlético que había avisado también con un cabezazo del Cuti Romero y un disparo a bocajarro desde el punto de penalti de Grimaldo que bloqueó Boyomo. Como tantas veces se le ha acusado, no puede decirse que el Atlético diese un paso atrás esta vez. Pero la resaca del tanto permitió un segundo acercamiento de Osasuna que terminó con Arguibide mandando el balón a la red. Osasuna celebró el empate hasta que el árbitro señaló una polémica falta previa de Torró sobre Le Normand. El Atlético respondió atacando. Baena rozó el poste, Kang-in cruzó demasiado un remate al que Lookman no llegó por centímetros y Aitor sostuvo a Osasuna con un doble paradón: primero ante el coreano desde lejos y luego frente a Jonathan David a bocajarro. El paso por el vestuario no cambió nada. Baena volvió a probar desde lejos a Aitor nada más comenzar, y el internacional volvió a adoptar el rol de surtidor en el segundo gol colchonero, en el que el balón pasó por los tres de arriba antes de que Kang In lo cruzase hasta la red. La respuesta de Ramis fue cambiar a los tres de arriba y confiar en Budimir, pero antes de que el croata pudiese tocar ni un balón, Le Normand había hecho el tercer gol de los locales. Un tanto que nació en un saque de esquina que lo encontró en el primer palo, tan libre de marca que le dio tiempo a acomodarse el balón y cruzarlo de un derechazo hasta la red. También hubo premio para Baena, merecido gol para él en los minutos finales, después de un gran pase filtrado por Johnny para que el jiennense pegase el balón junto al palo. Un póker concluyente que permite al Atlético encarar el derbi con su mejor cara.





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