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La democracia en la encrucijada

El momento de depositar el voto en la urna es el único momento de “igualdad real” que hay en la vida de los seres humanos en las sociedades democráticamente constituidas. Por eso, es el derecho constitutivo de la democracia La democracia no consiste en el ejercicio del derecho de sufragio, pero el derecho de sufragio es la piedra angular de la democracia. El derecho de sufragio es el derecho constitutivo de la igualdad. En esto se diferencia de todos los demás. Y es así, porque el derecho de participación política mediante el ejercicio del derecho de sufragio es el único de los derechos fundamentales constitutivo directamente de la ciudadanía. El único del que no pueden ser titulares los extranjeros en los Estados democráticamente constituidos. De ahí que la definición constitucional de la igualdad incluya el componente nacional. “Los españoles son iguales…”, dice el artículo 14 de la Constitución. Como los franceses en Francia y así sucesivamente. En todas las democracias dignas de tal nombre los ciudadanos son titulares en condiciones de igualdad de todos los derechos reconocidos en la Constitución, pero en lo que al ejercicio del derecho de sufragio se refiere, son “más iguales” que en el ejercicio de los demás. Por dos motivos: el primero por lo que se acaba de decir, porque es del único derecho del que los ciudadanos son titulares de manera excluyente; y el segundo, porque el momento de depositar el voto en la urna es el único momento de “igualdad real” que hay en la vida de los seres humanos en las sociedades democráticamente constituidas. Por eso, es el derecho constitutivo de la democracia. Todos los seres vivos son individuos únicos. No solamente los seres humanos, sino todos. El reino de la naturaleza animada es el reino de la individualidad. No hay dos seres vivos que hayan compartido jamás el mismo código genético. En el reino de la naturaleza animada no existen, por tanto, ni la igualdad ni la desigualdad, sino únicamente la diferencia. Todos los seres vivos son individuos únicos, diferente cada uno de ellos de todos los demás. La vida se expresa en el planeta como la coexistencia de un número lo más parecido al infinito de individuos diferentes. La diferencia no se expresa, sin embargo, en todos los seres vivos de la misma manera. Los seres humanos somos los únicos seres vivos que hemos creado las categorías para clasificar a los demás seres vivos, diferenciarlos en especies y para estudiar las diferencias entre los individuos de una misma especie, con la finalidad de obtener un mejor rendimiento del conocimiento de dicha individualidad en nuestro propio beneficio. Vacas que produzcan enormes cantidades de leche, caballos de carrera y así sucesivamente. En el conocimiento al que hemos llegado hasta el momento de la vida en el planeta, hemos llegado a la conclusión de que los individuos de todas las demás especies animales no necesitan, para coexistir, explicarse el cómo y el porqué de sus diferencias individuales, ni regular, en consecuencia, la forma en que deben producirse las relaciones entre las mismas. Hemos llegado a la conclusión, por el contrario, de que los seres humanos no podemos “coexistir” sin “convivir”, es decir, sin explicarnos a nosotros mismos el porqué y el cómo de nuestras relaciones. La coexistencia humana exige “la gestión” de las diferencias individuales. Para ello, hemos necesitado “inventar ficciones” con las que dar forma a dicha “gestión”. La vida de los seres humanos descansa en “ficciones”, que no son mentiras, sino “entes de razón” inventados por nosotros mismos para poder transitar de la “pura coexistencia animal” a la “convivencia humana”. Es nuestra capacidad fabuladora, nuestra capacidad de inventar “ficciones”, lo que nos ha permitido realizar dicho tránsito. La Política y el Derecho son los “sistemas de ficciones” a través de los cuales los seres humanos en cada momento histórico nos hemos explicado y, a través de la explicación, hemos justificado nuestro modelo de convivencia. La Política y el Derecho es lo que nos “constituye” como seres humanos, lo que nos diferencia radicalmente de los demás individuos del reino animal. Todos los “sistemas de ficciones” políticos y jurídicos que han existido a lo largo de la historia han descansado en “una ficción básica: la desigualdad o la igualdad”. El paradigma aristotélico de la “esclavitud por naturaleza” es el primero. Los seres humanos no solamente son diferentes, sino que la diferencia cristaliza en desigualdad. Desde el nacimiento unos nacen para regir y otros para ser regidos y, para estos últimos, “la esclavitud es conveniente y justa”. En torno a este paradigma aristotélico gira la reflexión política hasta mediados del siglo XVII. De ahí que la teoría política hasta ese momento no se interrogue por qué es necesario el poder. El poder es resultado de la diferencia natural entre los seres humanos categorizada como desigualdad. El poder es algo “natural” sin el que la convivencia humana no sería posible. Cuando las diferencias entre los seres humanos se explican con base en la desigualdad, preguntarse por el origen del poder resulta superfluo. Es Hobbes, en el capítulo XIII de “El Leviathan”, el que pondrá en cuestión dicho paradigma aristotélico y propondrá la alternativa del paradigma de la igualdad. Por mucha que sea la diferencia entre unos seres humanos y otros en lo que a fuerza física o rapidez de la inteligencia se refiere, no hay nada que permita definir esa diferencia como desigualdad. Las diferencias individuales no pueden cristalizar en estatus jurídicos diversos. De ahí que, a partir de ese momento, el problema de por qué es necesario el poder se convierta en el primer interrogante en torno al cual gira la reflexión política y, como consecuencia de ello, también la jurídica. Si la desigualdad excluye la interrogación sobre el origen del poder, la igualdad exige todo lo contrario. Entre individuos “iguales” y, como consecuencia de ello “libres”, (la libertad es una derivación de la igualdad y no a la inversa) únicamente puede haber una forma de relación: el acuerdo de voluntades, el pacto, el contrato. ¿Por qué entre individuos que se relacionan de esta manera, tiene que existir el poder? ¿Por qué no puede, por decirlo con palabras del propio Hobbes, haber “paz sin sujeción”? En ese momento es en el que Hobbes introduce en la teoría política la “competencia universal” que ya apuntaba en las primeras formas de manifestación del capital como principio de constitución económica, en la forma de tesis antropológica, “homo homini lupus” (el hombre es un lobo para el hombre). C.B. Macpherson dedicó “La Teoría política del individualismo posesivo” a explicar esa conexión originaria entre el Capital y el Estado no como elementos constitutivos, sino como “los” elementos constitutivos del mundo contemporáneo. Dicha tesis antropológica conducirá a la definición del Estado como un Leviathan, como un poder único que no admite la existencia de competidores. Ahí está el germen del Estado como “el monopolio de la coacción física legítima” en la síntesis clásica de Max Weber ya entrado el siglo XX, que es la que figura en todos los manuales de Derecho Constitucional y de Ciencia Política. Con base en la igualdad únicamente caben dos formas políticas: la Anarquía o el Estado. Los seres humanos solamente podemos ser iguales o porque nadie está sometido a ningún poder o porque todos estamos sometidos por igual al mismo poder. La anarquía es una forma política intelectualmente muy atractiva. Es la dificultad, por no decir imposibilidad, de articularla técnicamente, la que ha conducido a que sea descartada. Pues las formas políticas tienen que ser no solamente intelectualmente pensables, sino también técnicamente articulables. La anarquía, por definición, no puede serlo. Como tampoco lo han sido las Utopías, a pesar de tener detrás una tradición intelectual muy poderosa. Ahora bien, la igualdad no solamente exige la constitución de un poder político con el monopolio legítimo del ejercicio de la fuerza, sino que exige que se lo constituya de manera coherente con la individualidad radical de todos los seres humanos. Los seres humanos como individuos tienen que participar en la construcción del Estado. La fórmula será el contrato social, el contrato, dice Hobbes, de “cada hombre con cada hombre”. En realidad, Hobbes debería haber dicho “ser humano”, pero dice “hombre”, porque el contrato social originario es un contrato masculino, lo que explica muchas cosas de lo que ha pasado después. Pero esa es otra historia. El Estado no es un “ente natural”, sino una forma política “artificial”, “resultado de la técnica del hombre”, dice textualmente Hobbes. De esta explicación del Estado a partir del principio de igualdad y de la igual participación de todos los individuos en su constitución se deriva la separación del poder político de la propiedad privada. Aquí está el secreto de la superioridad del Estado sobre todas las demás formas políticas previas que habían existido a lo largo de la presencia humana en el planeta. El poder político había sido siempre un correlato de la propiedad privada, fundamentalmente de la propiedad de la tierra. A esto es a lo que pone fin el Estado Constitucional. El Estado no es de nadie y, como consecuencia de que no es de nadie, tiene que ser de todos. Desde su origen hobbesiano el Estado es un poder político con vocación democrática, aunque tal vocación necesitará un largo recorrido para imponerse. Porque con el Estado se produce la separación del poder político de la propiedad privada, pero el Estado no suprime la propiedad privada. Todo lo contrario. El Estado, como ya he adelantado, acabará descansando sobre la forma más extrema de propiedad privada, la propiedad privada como capital. El Estado se ha impuesto a todas las formas anteriores de organización del poder político, porque el Capital se ha impuesto a todos los principios de constitución económica anteriores. El Estado como un poder de todos, como una democracia, ha tenido que librar una batalla permanente contra la propiedad privada. Contra la propiedad privada de la tierra desde finales del siglo XVII hasta finales del siglo XIX e incluso las primeras décadas del siglo XX, y contra la propiedad privada como capital, fundamentalmente industrial y financiero, a continuación. Fueron necesarias las Revoluciones inglesas del siglo XVII, las Revoluciones Americana y Francesa del siglo XVIII, la Revolución de 1848, la primera guerra civil europea en la forma de la guerra franco-prusiana de 1870-71 y las dos Guerras Mundiales del siglo XX y un largo etcétera, para que el principio de legitimidad democrática a través del reconocimiento del sufragio universal (también femenino, que en Francia solo se alcanzó en 1946), se impusiera de manera incuestionable. Fue necesaria la “Guerra Fría” para que acabara imponiéndose también en la parte oriental del continente europeo y se pudiera constituir a continuación la Unión Europea. Hoy ya nadie discute el principio de legitimación democrática como fundamento del Estado ni el sufragio universal como vehículo a través del cual se expresa dicho principio. La fuerza del sufragio universal radica en algo que dejé dicho antes y que quiero retomar ahora. El momento de depositar el voto en la urna es el único momento de “igualdad real” en el ejercicio de los derechos fundamentales. Es algo en lo que también se diferencia de todos los demás sin excepción. En todos los demás derechos fundamentales somos iguales en la titularidad, pero no en el ejercicio. A través del ejercicio de los derechos fundamentales los ciudadanos no expresan su igualdad, sino su diferencia, su individualidad. Cada ser humano ejerce cada uno de los derechos como le parece apropiado. Ese ejercicio diferenciado da vía al “libre desarrollo de su personalidad”, al derecho “a no ser una fotocopia del vecino”, por utilizar la expresión de Fernando Savater. Con el ejercicio del derecho de sufragio ocurre todo lo contrario. Todos tenemos que estar inscritos en el censo electoral, tenemos que ejercer el derecho en el día fijado por la autoridad que convoca las elecciones, en las mesas electorales determinadas por la Administración Electoral, en una franja horaria establecida por la ley y así sucesivamente. Más todavía, el derecho de sufragio se ejerce de manera individual, pero el sufragio no puede ser personalizado. Todos tenemos que elegir una papeleta de un partido en el que figuran los candidatos en un determinado orden, sin poder introducir ningún cambio en la misma. Es obvio que el ciudadano que ejerce el derecho de sufragio puede estar de acuerdo con la parte de un programa electoral de un partido que no figura en el programa del partido por el que va a votar. O puede que le resulte más convincente el candidato de otro partido o que preferiría que el orden en la lista que va a votar fuera distinto. Pero no puede hacer nada. Si incluyera en su voto alguna de estas preferencias personales, el voto sería nulo. La expresión de su personalidad en el ejercicio del derecho de sufragio, lo anula. Justamente lo contrario que ocurre con el ejercicio de todos los demás derechos. El ejercicio del derecho de sufragio supone, pues, la cancelación de nuestra individualidad en el momento de depositar el voto en la urna. Cada votante es un individuo con toda la complejidad de que es portador. Cada uno de ellos está preocupado por una combinación absolutamente singular por la estructura del Estado y la existencia de los nacionalismos, la precariedad laboral, la seguridad ciudadana, la calidad de la enseñanza, el cambio climático, el invierno demográfico, la privatización de la sanidad, la presión tributaria, el futuro de las pensiones, la pornografía en internet y un largo etcétera, pero en el ejercicio del derecho de sufragio tiene que prescindir de dicha complejidad, para pasar a ser una fracción anónima de un cuerpo elector único a través del cual se constituye la “voluntad general”. Sin dicha cancelación de la individualidad la formación de la voluntad general sería imposible. O lo que es lo mismo, sería imposible la democracia como forma política. De dicha cancelación de la individualidad procede la enorme fuerza del derecho de sufragio. El derecho del sufragio lo ejercen individuos diferentes, pero lo ejercen no en lo que tienen de individuos distintos, sino en lo que tienen de ciudadanos iguales. Es el único derecho fundamental en el que se produce ese desdoblamiento de la personalidad. Quien se aproxima a la urna es un individuo con preferencias propias sobre los más diversos problemas que se plantean en la convivencia. En el momento en que deposita el voto, todas las preferencias quedan canceladas, para reaparecer inmediatamente después. Esta es la razón por la cual, ejercido de conformidad con lo dispuesto en la Constitución y en la Ley Electoral, el ejercicio del derecho de sufragio no sea impugnable. No hay ninguna circunstancia personal incluida en el derecho de sufragio que pueda afectar al resultado electoral una vez que ha sido proclamado por la Administración Electoral. La voluntad general es el resultado de un todo compacto que carece de grieta individual alguna a través de la cual se lo pudiera poner en cuestión. Frente a esa voluntad general todas las demás voluntades presentes en el universo político-jurídico son voluntades particulares. Absolutamente todas. La ficción de la “voluntad general” constituida mediante el ejercicio del derecho de sufragio es “el dogma” de la democracia. Se puede estar en desacuerdo con la democracia como forma política. Pero, si se está de acuerdo con ella, no se puede no estar con la ficción en la que descansa. De lo que se lleva expuesto se deduce fácilmente por qué la democracia ha sido un producto histórico muy tardío. La articulación de una forma política con base en el derecho de sufragio es algo tan complejo que han hecho falta muchos milenios para que pudiera producirse. Todavía hay muchos países que no la han conocido. Y en los que están ahora mismo constituidos como países democráticos, no ha sido infrecuente que no lo consiguieran en su primer intento, sino que fracasaran y tuvieran que intentarlo de nuevo. También puede fácilmente entenderse de lo que se lleva dicho que el principio de legitimación democrática no se ha expresado nunca de forma pura en ningún sitio. Se ha ido imponiendo en cada país como ha podido. No hay norma general que haya presidido ese proceso, excepto la tendencia general a su universalización. La historia de la imposición de la democracia en cada uno de los países que ha conseguido constituirse como tal es distinta, así como lo es su articulación constitucional. No hay dos que sean iguales. Ahora bien, si es verdad que no hay ningún país en el que se haya expresado de forma pura el principio de legitimación democrática, también lo es que los Estados Unidos de América ha sido “el país indispensable”, el único país indispensable, para que la democracia como forma política acabara siendo aceptada de forma generalizada, si no como la mejor, sí como la menos mala de todas las formas políticas conocidas. La democracia es inseparable de la experiencia político-constitucional de los Estados Unidos de América. No hay ningún otro país del que se pueda decir lo mismo. Esta es la razón por la que la democracia se encuentra en una encrucijada. Hace unos años era casi inimaginable que los Estados Unidos dejaran de ser una democracia. Hoy no hay día en que, en la forma de libros, ensayos publicados en revistas científicas o artículos en periódicos no se trate expresamente del tema. Incluso llegando a darse por supuesta ya que no existe siquiera encrucijada, porque los Estados Unidos ya han dejado de ser una democracia. No es mi caso. Las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre están siendo consideradas como el momento temporal en el que se decidirá en qué dirección se despeja la encrucijada. Y no por casualidad, sino porque el propio Donald Trump ha centrado en dichas elecciones su “Open Revolt Against the Constitution” (Jamelle Bouie. The New York Times. 30 de agosto 2026) La relación de Donald Trump con el ejercicio del derecho de sufragio es el típico ejemplo de “homenaje del vicio a la virtud”. No hay, probablemente, nadie que tenga una opinión tan acertada del valor del derecho de sufragio, como la que tiene el presidente norteamericano. Sabe que es el único obstáculo que puede ser insuperable para alcanzar sus objetivos políticos. De ahí que nunca haya estado dispuesto a aceptar el resultado electoral si no le era favorable. Ya en las elecciones de 2016, que nunca pensó que iba a ganar, dijo públicamente que no reconocería el eventual triunfo de Hillary Clinton. En 2020 sabemos como reaccionó intentando asaltar el Capitolio el mismo día en que se tenía que certificar el triunfo de Joe Biden. Tras su reelección en 2024 Donald Trump, en estrecha conexión con el Tribunal Supremo, está poniendo en marcha una estrategia para “controlar” el resultado electoral, mediante el gerrymandering y, sobre todo, mediante el control del voto por correo. La orden ejecutiva firmada por Donald Trump prohíbe al Servicio Postal enviar las papeletas de voto a los ciudadanos que no figuren en las listas elaboradas por las agencias federales. A través de dichas agencias y del Servicio Postal Donald Trump pretende definir el “censo electoral” para el voto por correo. Bastaría hacer un uso selectivo del mismo en determinados Estados para hacer imposible que el partido demócrata pudiera ganar las elecciones. La Corte Suprema le ha permitido, por ahora, seguir con sus planes, aunque hay jueces federales en diversos Estados que se están oponiendo. Ya veremos qué ocurre de aquí al 3 de noviembre. Pero la estrategia está operativa. Si el fraude electoral que está planificado consigue imponerse, entra dentro no solo de lo posible, sino de lo probable, que el sistema político democrático estadounidense se deslice por una pendiente hacia la descomposición que no sea reversible. Si la caída del Muro de Berlín puso fin a la credibilidad del comunismo como opción política, las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos pueden poner fin a la credibilidad de la democracia. Empezaríamos a vivir simultáneamente en un mundo poscomunista y posdemocrático. Si Estados Unidos fue la primera democracia, España ha sido el último país de Europa Occidental en constituirse democráticamente después de la Segunda Guerra Mundial y se constituyó con una herencia fascista en su interior. Esos restos del fascismo tienen la misma aversión al derecho de sufragio que tiene Donald Trump. De la misma manera que Donald Trump, con la colaboración de la Corte Suprema está intentando manipular el ejercicio del derecho de sufragio, instituciones que son excrecencias del franquismo que actúan como acción popular y partidos políticos herederos del Antiguo Régimen, como PP y VOX, con la colaboración del Tribunal Supremo, también están intentando suspender el ejercicio del derecho de sufragio reconocido mediante la Ley de Memoria Democrática. Donald Trump y la Corte Suprema, Feijóo/Abascal y el Tribunal Supremo son parte de ese nuevo “desorden mundial”, que se nos está viniendo encima al que el New York Times está dedicando una serie con la que ha abierto el 1 de septiembre el curso político. Esto es lo que el auto de medidas cautelares del Tribunal Supremo sobre la suspensión del ejercicio del derecho de sufragio de las personas que han adquirido la nacionalidad mediante la vía prevista en la Disposición Provisional Octava de la Ley de Memoria Histórica, ha dejado meridianamente claro.

elDiario.eselDiario.esJavier Pérez Royo12 sept

Fórmula 1: más que una anécdota

Los promotores estarán felices, los que tienen intereses económicos habrán hecho su caja, los aficionados habrán disfrutado y a los vecinos les quedarán los desmanes de las obras inútiles, del ruido y del desprecio de sus gobernantes Hace unas semanas teletrabajaba en mi casa cuando empecé a notar un murmullo molesto, casi continuo, que no sabía de dónde venía. Examiné la casa, miré por la ventana buscando alguna causa… Hasta que recordé que ese día empezaban las pruebas del circuito de Fórmula 1 que han tenido a bien colocar las autoridades locales en nuestro barrio. Lamentablemente, pasará el fin de semana y nada sucederá. Los promotores estarán felices de su éxito, los que tienen intereses económicos en el evento habrán hecho su caja, los aficionados a estos espectáculos habrán disfrutado y se irán tan felices a casa, y a los vecinos les quedarán los desmanes de las obras inútiles, del ruido y del desprecio de sus gobernantes (a los que, por cierto, la mayoría habrán votado). Y a esperar un año a que todo eso se repita como una pesadilla. Así sucede con tantas y tantas cosas a las que asistimos impotentes y cuya importancia se nos escapa sustituida por algún otro desaguisado posterior. ¿Por qué nos molesta tanto este espectáculo? ¿Qué tiene de particular? ¿No se hacen eventos parecidos que también molestan a los vecinos y los tenemos por normales? ¿No se ocupan las calles de las ciudades con frecuencia con uno u otro motivo? ¿Acaso no tienen los aficionados derecho a disfrutar en su ciudad de su espectáculo favorito? ¿No es esto una buena inversión para la ciudad que le va a reportar beneficios económicos y de imagen? Puede que sea así, puede que estamos exagerando, cegados por la proximidad de tanta molestia, pero no está de más pararse un momento a hacer un par de reflexiones. La primera es que no todo este tipo de acontecimientos son iguales. No es lo mismo la ocupación del espacio público para ejercer un derecho (como puede ser una manifestación) o para la realización de una actividad cultural o de viejas costumbres (como pueden ser las procesiones), ni siquiera una ocupación temporal para que se celebre un partido de fútbol, se realice una maratón o atraviese la ciudad una prueba ciclista. Lo llamativo de este caso es realmente el uso que se hace del espacio público, la privatización del espacio común. Se toma un lugar que todos esperábamos fuera en beneficio de la comunidad (con un centro de salud, con un instituto, …) que diese servicio a la creciente población de la zona, y se utiliza para un fin privado que genera marginalmente un beneficio a un grupo minoritario que ni siquiera vive por allí. Y no es que no estemos acostumbrados a esta privatización de lo público en Madrid: justo al lado se acaba de regalar también terreno público al Real Madrid (o a Florentino Pérez, que nunca queda claro) y un poco más allá se hizo lo mismo con el Atlético de Madrid. Y eso solo es lo que sale a la superficie. Tampoco vale en este caso (y en casi ninguno) el argumento económico. No vamos a saber lo que va a costar. No se hagan ilusiones. En este país se oculta lo que nos gastamos en defensa, así que ocultar un gasto como este aquí y allá lo puede hacer hasta un recién llegado. Además, los economistas sabemos que siempre se puede encontrar a alguien dispuesto a demostrar que algo es rentable. Pero no, se mire por donde se mire, esto es un gasto inútil desde el punto de vista social. Tan inútil como el centro acuático olímpico sin estrenar que se ha derribado muy cerca de allí y que hace años alimentó las ambiciones de otros gobernantes como los de ahora. Y todo esto con una escuela infantil con profesoras con el salario mínimo a menos de un kilómetro del circuito. Sí, los gobiernos se miden por lo que eligen, alfombras rojas para VIPS o salarios dignos. La segunda reflexión tiene que ver con la forma en que nos enfrentamos a estos problemas. Se podría decir que no soy de los vecinos más afectados. Lo que más me afecta es el ruido lejano y la bandera “king size” que inauguraron para el evento con ese orgullo tontorrón que exhiben los nacionalistas y que a los demás nos recuerda simplemente (oh, sorpresa) que no vivimos en Suecia. A cambio hemos descubierto que el ayuntamiento puede limpiar las calles. Hemos descubierto que existen unos camiones que se dedican a eso y que no habíamos visto en los 30 años que llevamos viviendo aquí. Pero realmente la cuestión no es si algunos estamos más o menos perjudicados. A cualquiera de las vecinas y vecinos nos ha resultado difícil hacer entender a alguien que no estuviera cerca del problema lo que suponía la celebración de este evento. Diría que incluso a algunos de los más afectados. Véanse, por ejemplo, los colegios cercanos que han tenido que cerrar estos días, pero que, a cambio, han podido de disfrutar de una vista privada al circuito (a veces salimos muy baratos). Problemas públicos, despreocupación privada. A eso nos lleva el individualismo. No es mi problema porque no está a 100 metros de mi casa. Es esa inacción, esa falta, ya no de solidaridad, siquiera de empatía, la que permite el uso arbitrario del poder, la que facilita que lo público sea manejado a su antojo y en su propio beneficio. Ya lo hemos visto muchas veces. Esta es una más, pero no será la última.

elDiario.eselDiario.esRafael Frutos12 sept

Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar las bombas judiciales

Albergo la esperanza de que esta decisión, aún cautelar, se revierta con rapidez. Y como no hay elecciones inminentes, no habrá pasado nada. Los nietos de los exiliados no fueron escuchados por el Supremo. Qué rimas más feas hace la historia a veces. Pero shhhh, por ahí no. Quiero verlo en positivo: los abuelos tuvieron que exiliarse, los nietos sólo se quedan sin votar. El progreso es evidente Uno de mis propósitos para este nuevo curso es dejar de preocuparme y escribir con esperanza. Me parece innovador, por ejemplo, no dejarme entristecer por el ascenso de la ultraderecha en Alemania. Así que me niego a hacer pronósticos sombríos (incluso sobre nazis y Alemania). Hay que mirar lo positivo. Existe un enfrentamiento entre el Gobierno y los jueces a cara de perro. Es mala noticia, pero tiene un lado positivo: no todos los jueces participan, solo los que están en el cogollo del poder. Ah, y los que han ocupado cargos públicos relevantes. Por lo demás bien. Ah, se me olvidaba, también los que están a punto de jubilarse y quieren triunfar como influencers . La guerra Gobierno-jueces ha subido de temperatura esta semana. Se ha celebrado la apertura del año judicial, evento exótico donde los haya: solo los jueces celebran con solemnidad de Estado el síndrome posvacacional. La presidenta del CGPJ aprovecha el acto para decir al Gobierno, sin muchas sutilezas, que deje de criticar a los jueces. Cuando la oí, pensé: esta es de las mías, esperanzada y positiva. En junio se publicó una encuesta en la que hasta el 48% de la ciudadanía asegura no considerar imparciales a los jueces. Pero una no debe fijarse en lo negativo porque se deprime. Más cosas buenas esta semana: el Tribunal Supremo ha decidido dejar a unos 400.000 ciudadanos españoles sin derecho al voto. ¡Qué fenomenal! Lo pidió Vox, pero eso da igual, podía ser cualquiera. Se trata de descendientes de exiliados, algo que obviamente, ni el Supremo ni Vox han tenido en cuenta, solo quieren un censo libre de impurezas irreversibles. Ignacio Escolar lo explicó ayer a la perfección, no voy a repetirlo porque albergo la esperanza de que esta decisión, aún cautelar, se revierta con rapidez. Y como no hay elecciones inminentes, no habrá pasado nada. Los nietos de los exiliados no fueron escuchados por el Supremo. Qué rimas más feas hace la historia a veces. Pero shhhh, por ahí no. Quiero verlo en positivo: los abuelos tuvieron que exiliarse, los nietos sólo se quedan sin votar. El progreso es evidente. Entretanto la jueza María Tardón ha decidido investigar lo de Ceuta. ¡Estupendo! Yo quiero tener tanta esperanza como el presidente Juan Jesús Vivas, que ha dicho: “Allí todo el mundo tendrá que ir como testigo o como imputado, para tener que decir la verdad. Y que esto se aclare”. Entonces nos olvidamos de una comisión de investigación en el Congreso. Hace lustros que las comisiones parlamentarias son incapaces de arrojar verdades no partidistas y nadie se ha molestado en reformarlas. En el Senado han tocado fondo. Pero quiero albergar esperanzas: ¿puede el Congreso ser el lugar de la asunción de responsabilidades políticas? Mmm, con la crisis abierta y las responsabilidades políticas sin dirimir, todo el mundo orientará ahora sus decisiones hacia la responsabilidad penal. Es un error mayúsculo de la jueza, pero tiene que haber algo bueno: ah, sí, hacer justicia, cómo no había caído, con la de rato que llevo hablando de jueces. Pasó igual en la dana, decenas de familiares de víctimas se querellaron, por eso se abrió la causa. Un momento, en el caso de Ceuta ninguna víctima ha denunciado. La jueza investiga a instancias de Iustitia Europa, una organización tan ultra que aboga por la salida de España de la Unión Europea. Pero la Audiencia Nacional los tiene como brújula mientras el Supremo tiene a Vox. Cualquier malpensada vería un patrón. Se empeñan en ponerme difícil la esperanza, pero no lo van a conseguir. El debate político de la semana ha sucedido en el Supremo y en la Audiencia Nacional… Ah, y en el juzgado de Peinado, que se iba de vacaciones. Hace una década, el debate político dejó de ocurrir en el Congreso y se trasladó a las televisiones. Ahora las televisiones montan su set frente a los juzgados. ¡Y eureka! Encontré la esperanza, ¿cómo no la veía? Todos asistiremos comiendo palomitas: de escaramuza en escaramuza hasta la batalla final. Tenemos el espectáculo asegurado. Que cierren el Congreso: ahorramos en luz y taquígrafos. Somos audiencia, más que ciudadanía, y tiene todo el sentido: la sociedad del espectáculo deviene democracia del espectáculo. Qué placer limitarse a mirar sin responsabilidad. Este espectáculo promete: la temperatura no dejará de ascender y vamos a estar enganchados hasta el final. La temporada acaba en elecciones.

elDiario.eselDiario.esIrene Lozano12 sept

El dossier de la TIA y el atentado a la democracia

El dossier sobre periodistas del Ministerio del Interior no es en ningún caso es un ataque a la libertad de prensa ni a la democracia, más aún en una semana en la que unos jueces con ínfulas de salvapatrias han privado del derecho al voto a muchos españoles por hacerle el juego retórico a la extrema derecha y alimentar el relato del pucherazo El dossier sobre los periodistas con fichas con su adscripción ideológica del gabinete de comunicación del Ministerio del Interior tiene muchas lecturas, algunas serias, otras cómicas, algunas bochornosas, la mayoría sobreactuada. Lo primero es decir que la oficina de comunicación de Interior ha sido imprudente e irresponsable al realizar un listado de periodistas incluyendo su adscripción ideológica en un documento con el membrete del Ministerio porque no es un ministerio más y la historia de este país tiene un pasado funesto con este tipo de listados. Es espectacular que responsables de comunicación no sean capaces de prever el problema de comunicación y de reputación que puede darse si, como ha ocurrido, trasciende a la opinión pública. Solo por eso, y creo que es lo único grave de todo este asunto, hay gente que tendría que dimitir. A todos los periodistas les pone sentirse espiados por el poder, o que su labor es perseguida, perseguida pero poco, porque solo lo desea quien no han visto afectada su vida por algún tipo de actuación contra su independencia e integridad. Que te persigan por la calle por lo que haces como periodista no es bonito. Algunos que aparecen en el listado han decidido dar vergüenza ajena hablando de cómo la policía les espía, como el ministro fallido de Susana Díaz que en su delirio anti Sánchez se encarga de dar cringe por redes sociales. Lo peor de esta semana ha sido ver a privilegiados que jamás sabrán lo que es tener represalias por tu trabajo haciéndose la víctima. No hay noticia más sobrerrepresentada en la agenda pública que aquella que afecta a un grupo de periodistas porque somos el colectivo más pesado, pagado de sí mismo, autorreferencial e insoportable de toda la gremial española. Pido perdón por eso. Lo siento de veras. Solo hay que ver el espacio que ha tenido en todos los medios de comunicación el dossier de la TIA en comparación con las noticias de policías infiltrados en colectivos sociales o movimientos antifascistas, antirrepresivos y de izquierdas en general cuando estas se han dado. Porque eso sí que es grave y afecta a la libertad de asociación y no al de un colectivo donde hablan de este que les escribe como “claramente de izquierdas”. Lo que he sentido al ver mi nombre en ese dossier del Ministerio es bochorno, por lo chapucero del documento, por la incompetencia de quien lo ha realizado y por la reacción histriónica de algunos que se han visto en la lista, o por el ego roto al no haberse visto. Me ha ofendido profundamente que consideren que Madina y yo somos de izquierdas sin graduarlo, creo que Madina pensará lo mismo que yo porque el PSOE dejó de ser marxista en Suresnes y no estará tampoco de acuerdo en que le equiparen conmigo, uno por exceso y el otro por defecto. Ya está, sin drama. Porque una de las labores de los periodistas es ponderar la importancia de cada noticia en el establecimiento de la agenda pública. Unos de los papeles de la prensa, por encima de todo, es el de establecer una jerarquía de importancia en las noticias de cada jornada, seleccionar entre todas las noticias y establecer un orden que es el que marca lo que va a tener más visibilidad. Establecer esta noticia como una de las más importantes de la semana, como ha ocurrido, es una manera sutil de manipulación que también conviene denunciar. Lo que no es en ningún caso es un ataque a la libertad de prensa ni a la democracia, más aún en una semana en la que unos jueces con ínfulas de salvapatrias han privado del derecho al voto a muchos españoles por hacerle el juego retórico a la extrema derecha y alimentar el relato del pucherazo que los ultras enarbolan en todos los países donde están intentando acceder al poder o perpetuarse en él. La sentencia del Tribunal Supremo sobre la “ley de nietos” sí que es un atentado a la democracia porque se ha privado del derecho al sufragio, estableciendo de facto el sufragio censitario, mucho antes de lo que me creía que sucedería. Porque privar del derecho al voto a grupos de población es una de las ideas estrella de la extrema derecha pensada para su fase final de consolidación antidemocrática. Somos muchos los periodistas que hemos sufrido consecuencias laborales y personales por hacer nuestra labor profesional. Elegir señalar a políticos de derechas, dar voz a los movimientos sociales, ponerse de lado de los colectivos vulnerables o establecerse inequívocamente como antifascista y de clase obrera sí que tiene consecuencias concretas y afecta a la libertad de prensa. Pero da la casualidad de que para que eso se produzca hay muchos otros periodistas que se tienen que favorecer. Por eso nunca habrá golpes en el pecho con la depuración de un compañero de izquierdas, ni comunicados de las asociaciones de prensa mayoritarias porque se asume que si un partido te echa de un trabajo por ejercer la labor de periodista habrá otro que ocupe ese lugar y lo que importa es mantener a los de siempre bien calientes a costa de subyugar la labor de quien elige un ejercicio de la profesión mirando a los de abajo. Conozco la profesión, por eso me cabrea el cinismo.

elDiario.eselDiario.esAntonio Maestre12 sept

Un respeto, Señoría

Los sesgos de algunos jueces en procesos mediáticos, convierten algunas instrucciones y juicios en persecuciones políticas. La clave es el equilibrio entre los poderes, y eso difícilmente se consigue si uno de los poderes invade y coloniza atribuciones del otro e impide a los ciudadanos hacer realidad las transformaciones políticas Beneficiados por la ley de nietos cargan contra el Supremo: “Soy española, ¿qué más me van a restringir?” En 2024 se estrenó Justicia artificial , una película que jugaba con la premisa de que los jueces españoles fueran sustituidos por una IA. El director, Simón Casal, ya había hecho un documental del mismo título en 2022, en el que un grupo de jueces, filósofos, investigadores y expertos en inteligencia artificial analizaban los pros y contras de esta idea que, hoy y visto lo visto, me parece graciosísima. Es como elegir entre susto o muerte. Es posible que no todas las IA sean como PHASEONE10841, el nombre del agente que inició la insurrección para salir de los servidores en OpenAI y hackear inesperada e ilegalmente otra empresa de IA, Hugging Face, después de intentar cubrir su rastro y borrar las pistas. También es posible que la mayoría de las jueces no sean como algunos de los que se sientan en el Tribunal Supremo, que este mes ha decidido implantar, por vía cautelar, el voto censitario y acabar con la tontería de que todos los españoles, vivan en España o en Tegucigalpa, tengan derecho a votar en las elecciones generales. Que lo diga la Constitución es un asunto menor. ¡Orden en la Sala, esto es, en España! Si hay que contribuir a extender la sospecha sobre la limpieza de las elecciones desde un estrado, se hace y punto en boca. No han sido una excepción los jueces del Supremo porque estos días se han acumulado resoluciones curiosas, como el archivo de la investigación a la Casa de Alba por abrir pozos ilegales en Doñana, porque no está probado que extraer agua ilegalmente de un parque nacional protegido dañe el medio ambiente. Nueve pozos ilegales, de los que según la Guardia Civil se extrajeron hasta 6.600 millones de litros de manera ilegal, que generaron un beneficio ilegal de cinco millones de euros, y aquí no ha pasado nada. O la sentencia que confirma la absolución de Pilar Baselga, esa mujer tan equilibrada que se hartó de llamar “Begoño” y narcotraficante a Begoña Gómez ante cualquiera que quisiera escucharla. ¿Por qué esto no es un delito contra el honor? Porque una persona pública debe aceptar un nivel de crítica más alto que el común de los mortales: la difamación y atribución de delitos es, según los tribunales, simple crítica un poco salida de tono. ¿Significa eso que se puede insultar impunemente al juez Marchena, por ejemplo? No lo intenten en su casa. La judicatura pontifica sobre la separación de poderes y los equilibrios y contrapesos, pero la realidad es que el desequilibrio entre el poder judicial y el poder legislativo, a favor del judicial y en contra del legislativo de determinadas opciones políticas, se hace cada día más evidente. El politólogo Ran Hirschl lo llamó juristocracia, cuando los jueces toman decisiones que corresponderían a la acción política, impidiendo o modificando decisiones legislativas o ejecutivas legítimas de gobiernos elegidos democráticamente. Ahora mismo hay que recordar a los ciudadanos que los jueces están para resolver conflictos de los ciudadanos, de acuerdo a las leyes, y que todos los poderes del Estado, también el judicial, emanan de la soberanía popular y están sometidos a ella. Es inaudito que hayamos normalizado que los acuerdos sustentados en mayorías políticas no puedan aplicarse porque así lo imponen un puñado de jueces que no rinden cuentas a nadie, como demuestra el nulo impacto que tienen las reconvenciones de los tribunales europeos. El mantra de que “los jueces elijan a los jueces” supone un último intento de un poder del Estado de desvincularse de la soberanía popular. La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló, pedía respeto a los jueces en la apertura del año judicial pero olvidó decir que los jueces también deben respetar a los ciudadanos y sus representantes, y respetar las transformaciones políticas que los españoles demandan y consensúan, aunque no estén de acuerdo con ellas. Más que las críticas, legítimas y libres, debería preocuparles por qué se ha desmoronado su imagen y su apariencia de imparcialidad y neutralidad. Es evidente que la mayoría de los jueces ejercen su labor de acuerdo a estos valores, pero no queda claro a los ciudadanos, y así lo dicen las encuestas, que todos lo hagan. Si se critica a los políticos por politizar la justicia, ha de hacerse lo mismo con los jueces por judicializar la política. Los ciudadanos tienen derecho a plantear a través de sus representantes modificaciones de leyes: lo que ayer era ilegal puede ser hoy legal y al contrario. Los jueces no deben interferir en esa voluntad popular más que en su condición de ciudadanos españoles con derecho a voto y en su labor institucional de garantes del respeto a la Constitución y leyes y derechos fundamentales. Su intromisión en la “ley de nietos” supera, con mucho sus funciones, y supone, de hecho, privar del voto a españoles de pleno derecho. Del mismo modo, los sesgos de algunos jueces en procesos mediáticos, convierten algunas instrucciones y juicios en persecuciones políticas. La clave es el equilibrio entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y eso difícilmente se consigue si uno de los poderes invade y coloniza atribuciones del otro e impide a los ciudadanos hacer realidad las transformaciones políticas, siempre respetuosas con las leyes y derechos fundamentales, que en su día votaron en las urnas.

elDiario.eselDiario.esRaquel Marcos Oliva12 sept

Por qué 'GTA 6' es el juego del año (y el final de una época para el mundo de los videojuegos)

El primer gran juego sin disco físico a la venta es mucho más que un grandioso programa jugable: es un evento, es una película inmersiva Los fans que dicen adiós a 'Los Sims' tras la venta a un fondo saudí, la “casa de muñecas” con la que ha crecido una generación La campaña promocional de Grand Theft Auto VI ( GTA 6) se ha puesto en marcha. Solo un día después de invitar a su sede a varios periodistas de todo el mundo para ver un adelanto de una hora, Rockstar publicaba en Netflix una “mirada extendida” de 25 minutos centrada en la jugabilidad. Pero aquí la campaña promocional no es más que un trámite. GTA 6 no necesita todo esto. Los analistas de la industria del videojuego coinciden en que, el próximo 19 de noviembre, el lanzamiento del título batirá todos los récords. “ GTA 5 hizo 1.000 millones de dólares [862 millones de euros] en tres días y GTA 6 , debido a la expansión de la industria y al crecimiento masivo de la serie, superará eso sin lugar a dudas. Será el mayor lanzamiento de entretenimiento de la historia, no solo en el ámbito del videojuego”, dice Forbes , en donde hacen la previsión de ventas más conservadora. En la compañía centrada en el análisis de datos de la industria del videojuego, Newzoo, parten de las cifras de preventa —que ha superado los 180 millones de dólares (155 millones de euros) en los cinco principales mercados de Europa y Estados Unidos — para estimar globalmente entre 3.000 y 5.000 millones de dólares (entre 2.600 y 4.300 millones de euros) en ventas en la primera semana. No son castillos en el aire ni suposiciones de una industria dada a la grandilocuencia; la expectación es real. El tráiler de presentación del juego, lanzado en diciembre de 2023, acumuló 90 millones de reproducciones en sus primeras 24 horas, convirtiéndose en el vídeo más visto de la historia de los videojuegos. El segundo adelanto, según la propia Rockstar , es “el mayor lanzamiento en vídeo en la historia de internet”. Es evidente que el estreno de GTA 6 va a ser uno de los eventos más importantes del año. La duda viene en qué es lo que vendrá después. Porque este éxito está llamado a transformar la industria. A asentar unas dinámicas que la mayoría de los jugadores rechazan. Más que un juego, un evento A la hora de explicar la importancia de GTA 6 más allá de las cifras previstas de venta lo más sencillo es empezar con el enorme reconocimiento que tiene la marca entre el público generalista, que no está acostumbrado a seguir la actualidad del videojuego. El primer título de la franquicia llegó al mercado el 1 de noviembre de 1997 en medio de una enorme polémica. Grand Theft Auto era un juego violento, recomendado para mayores de 18 años, en una industria que se percibía como infantil. En ese momento, el pánico moral alrededor de los videojuegos estaba en su máximo apogeo —especialmente en Estados Unidos— y muchos informativos y periódicos no dudaron en dedicar un espacio a las posibles consecuencias que podía tener en los adolescentes acercarse a un juego en el que se podía “atropellar a peatones y dar palizas a prostitutas”. Desde entonces, todos los juegos de la franquicia han tenido un espacio en la prensa más alejada de la industria, ya fuera por lo supuestamente escandaloso que era su contenido o, más recientemente, por ser una de las sagas que más dinero hace en un sector que se suele mirar desde el desconocimiento. Sea como sea, el resultado ha sido el mismo: todo el mundo sabe qué es GTA y se entera de cuándo llega un nuevo título al mercado. Si lo más complicado para las industrias culturales es hacer que el público conozca la obra, GTA 6 viene con eso ganado. 'GTA 6' Luego están los antecedentes. GTA 5 y Red Dead Redemption 2, los anteriores títulos de Rockstar, están considerados grandes hitos dentro del sector: juegos que no solo vendieron bien y gustaron a su audiencia, sino que también consiguieron un amplio consenso crítico. El estudio, fundado en 1998 y subsidiario de Take-Two Interactive, se ha convertido en el absoluto referente en el campo de las superproducciones del videojuego gracias a su capacidad para combinar la vanguardia y la innovación tecnológica con historias reconocibles y un lenguaje accesible que, en lugar de beber del videojuego, nace del cine. Aunque no hay confirmación oficial, desde observatorios como el de Newzoo apuntan a que el presupuesto de este GTA 6 podría rondar los 2.000 millones de dólares (1.720 millones de euros), una cifra sin duda escandalosa. Sin embargo, para el público habitual de los juegos de Rockstar puede parecer natural un presupuesto tan abultado, especialmente si atendemos a la atención al detalle que caracteriza los juegos del estudio. Durante la promoción de Red Dead Redemption 2 se hizo viral la anécdota de que los testículos de los caballos que podíamos montar en el juego reaccionaban a los cambios de temperatura en el ambiente, contrayéndose por la noche cuando comenzaba a hacer frío. Lo que en un primer momento se acogió con chascarrillos ha pasado a la historia como el mejor ejemplo de la filosofía de inmersión del estudio: no hay nada demasiado pequeño y todo debe contribuir a que la experiencia sea espectacular. Pero si la saga GTA logra apelar a un público masivo es porque los juegos tienen algo para todo el mundo. Para el jugador más casual, la franquicia es algo así como una “película jugable”; una historia de gánsteres urbanos (toda la saga GTA supone un repaso a las diferentes etapas del cine de bandas y pandillas callejeras) en la que podemos controlar a los protagonistas y vivir una experiencia aún más inmersiva de la que encontramos en el cine. El crítico de cine Alberto Corona, colaborador habitual en elDiario.es, la define como un “parque temático” en el que podemos vivir tiroteos, persecuciones o traiciones, de la mano de un guion más o menos elaborado. 'GTA 6' Para el jugador más experto, sin embargo, la atracción principal se encuentra en las narrativas emergentes. La jugabilidad de la saga GTA se denomina sandbox (caja de arena) porque pone frente a los mandos un mundo abierto que podemos explorar a placer. Así, podemos elegir ir a cortarnos el pelo y comprar un traje antes de una negociación, haciendo de nuestro personaje un matón vanidoso, o escoger solo aquellas misiones secundarias que ayudan a la comunidad, haciendo del protagonista una especie de justiciero. La historia se escribe con el juego, haciendo de cada partida una experiencia única. Pero no todo es celebración. Después de la fiesta del GTA 6 vendrá la resaca. Y todo apunta a que, a diferencia del juego, esta nueva industria no estará diseñada para acoger a todos los jugadores. La industria del videojuego ha estado especialmente convulsa desde el fin de la pandemia. Lo que fue, paradójicamente, un momento dorado para los videojuegos —con todo el mundo encerrado en casa se dispararon la venta consolas y títulos— ha dejado una profunda crisis de la cual nadie parece saber cómo recuperarse. El auge de la IA, que ha disparado el precio de los microcomponentes, tampoco ayuda a imaginar un futuro próspero para un sector que depende de la venta de hardware (consolas, ordenadores, móviles...) tanto como de la venta de juegos. 'GTA 6' Pero ha sido durante este año cuando los jugadores han podido ver con mayor claridad cómo la industria del videojuego se va a ir haciendo cada vez más excluyente desde el punto de vista económico. Las grandes compañías que dictaminan las tendencias en el mercado ya han dejado claro que los juegos, en especial los más populares, van a subir progresivamente de precio. En general, los títulos de esta generación van a pasar a costar un 28% más que los de la generación anterior. Así, si hace unos años un 'triple A' podía costar entre 50 o 60 euros, ahora el precio habitual es de 80 euros. La polémica del primer gran juego sin disco Lo que se compra con ese dinero, además, se está devaluando. El pasado 1 de julio Sony anunció que a partir del 1 de enero del 2028 dejará de vender juegos en formato físico, lo que significa que, a partir de ese momento y a un precio mínimo de 80 euros, no compraremos un disco que nos otorga una copia del juego en propiedad, sino una licencia digital de uso temporal que puede ser revocada en cualquier momento, por ejemplo, si Sony decide cerrar parte de sus servidores. Aunque GTA 6 llegará al mercado el próximo 19 de noviembre, más de un año antes de la desaparición del formato físico en PlayStation, el título no se venderá en disco a pesar de costar 79,99 euros en su versión Standard y 99,99 euros en su versión Ultimate . Que el juego vaya a convertirse en un éxito sin precedentes va a ser leído por estudios y publishers como la demostración de que los jugadores están dispuestos otra vez a pasar por el aro, haciendo cada vez más difícil que Sony dé marcha atrás en su decisión del pasado julio. Lo mismo pasa con los sindicatos. En los últimos años, ha crecido el interés de los jugadores por entender la forma en la que se hacen los juegos y por defender los derechos de los trabajadores. Rockstar es una empresa con graves antecedentes de abusos a sus empleados —la anécdota de los testículos de los caballos se suele unir a las terroríficas historias de explotación y horas extra que sufrieron los trabajadores del estudio— y, durante el desarrollo de GTA 6 han sido acusados formalmente de serias prácticas antisindicales. Si durante un tiempo el miedo a la percepción del público hizo que ciertos estudios —como Naughty Dog , responsables de The Last of Us — se posicionaran en contra de la “cultura del crunch (sobretrabajo)”, GTA 6 puede enseñarles que no tienen nada que temer. Que las polémicas pasan, pero el juego se vende igual. Esta campaña promocional que se ha puesto en marcha hace pocos días ya está generando polémica. Que la “mirada extendida” del juego se haya estrenado en exclusiva en Netflix, poniendo un muro de pago ante algunos de los fans, ha sentado un precedente que, de nuevo, tiende a hacer la industria más cerrada y exclusiva. Es el poder de ser el evento del año. Demasiado grande para fallar. Tan único, tan especial, que puede normalizar hasta las prácticas más polémicas.

elDiario.eselDiario.esMarta Trivi12 sept

La división de la izquierda y del macronismo agita la carrera para enfrentarse a la extrema derecha en Francia

Los socialistas buscan su candidato entre Glucksmann y Faure, mientras Mélenchon gana fuerza como el principal favorito del espacio para pasar a segunda vuelta Una empresa israelí, en el punto de mira por un intento de injerencia electoral contra Francia Insumisa Los últimos años en la política francesa no han sido sinónimo de tranquilidad. Elecciones anticipadas, crecimiento sin paliativos de la extrema derecha e incluso la dimisión de un primer ministro cuyo sustituto fue él mismo. Ahora, los comicios presidenciales del año que viene podrían dar un giro de tuerca más al tiempo sin precedentes que vive el país galo. En esta ocasión, las miradas se centran en el gran número de candidatos que pueden concurrir a ellos y cómo podrían condicionar el resultado. Aunque todavía no se conoce oficialmente quiénes aparecerán en las papeletas, las previsiones dibujan un panorama muy fragmentado que podría conducir a Francia a unas elecciones con unos 30 candidatos, las más numerosas de la V República. No solo eso, la igualdad extrema que dibujan las encuestas hace que dentro de cada espacio político pueda haber al menos dos aspirantes con posibilidades de concurrir al duelo final. Un hecho que no suele ser nada habitual en Francia, donde tradicionalmente cada espacio solía tener un candidato fuerte que pudiera concentrar el voto y así tener las mayores posibilidades de llegar a segunda ronda. De hecho, hasta la entrada de Emmanuel Macron en 2017, el país, con pocas excepciones, estaba acostumbrado a que la primera ronda tan solo fuera el trámite para la elección, en la segunda, entre un candidato de centroizquierda y otro de la derecha gaullista. Sin embargo, cuando el ahora presidente revolucionó el ecosistema político y la extrema derecha comenzó su exponencial crecimiento, toda esa historia electoral mutó. “Estos últimos 10 años hemos asistido a la destrucción del bipartidismo. En 2017, por primera vez en la historia, ninguno de los candidatos de los partidos hegemónicos logró pasar a segunda ronda. Desde entonces, la izquierda ha ido fragmentándose poco a poco y el espacio gaullista no solo ha seguido la misma tendencia, sino que ha sufrido un gran debilitamiento hasta llegar a la grave crisis en que viven actualmente”, señala Guillermo Fernández Vázquez, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid y autor del libro Qué hacer con la extrema derecha . Ambos espacios asisten hoy a un panorama muy complejo. Por la derecha, la incapacidad de Los Republicanos (LR), partido heredero del gaullismo, de dar una respuesta clara a la extrema derecha le ha conducido a la irrelevancia. En 2024, tuvieron que expulsar a su entonces líder Emil Ciotti por apoyar un acuerdo con Agrupación Nacional (RN), la formación de Marine Le Pen, en la segunda ronda de las legislativas. Para 2027, en teoría, el candidato fuerte de la derecha es el presidente de LR, Bruno Retailleau, exministro de los breves gobiernos de Michel Barnier y François Bayrou, pero casi con total seguridad no será el único. Un manifestante sostiene una máscara del ministro del Interior francés, Bruno Retailleau, durante una protesta en París. Ni siquiera la extrema derecha, tradicionalmente compacta en torno a RN, ha podido escapar de las divisiones. El partido Reconquista, con el polemista Eric Zemmour, ya se presentó en 2022, y ahora podría volver a hacerlo después de superar al partido de Le Pen, por ejemplo, en las elecciones municipales de París. “Siempre ha estado el tópico de la división de la izquierda, pero en 2027, prácticamente todo el espectro político irá dividido. Todos los espacios tienen varias opciones de voto, y la igualdad que hay en la mayoría de las encuestas hace que estos tengan menos incentivos para retirarse y hacer candidaturas unitarias”, describe Jean-Baptiste Harguindéguy, profesor titular de Ciencia Política en la Universidad Pablo de Olavide. La sopa de letras ¿Y por qué sucede esto? Para el politólogo, la respuesta hay que buscarla en el contexto electoral que se vivirá en 2027. A diferencia de 2022, cuando Macron aún podía presentarse a la reelección, el año que viene el presidente no podrá concurrir por la limitación de mandatos consecutivos que impone la Constitución francesa. Eso abre una nueva etapa política donde todo el mundo busca ser protagonista y tener su voz. A todo ello se suma esa caída de los partidos fuertes y tradicionales, que antes encauzaban al electorado y ahora, en cambio, dejan una sopa de letras. “En Francia, la propia dinámica del sistema favorece que, ante esa ausencia, comiencen a aparecer muchas corrientes que pueden transformarse en partidos. El coste de crear uno es muy bajo, por lo que, cuando se crean, la única opción para los líderes de darse a conocer es precisamente presentarse a las presidenciales o, al menos, anunciar su candidatura, aunque luego se retiren. Esto te permite existir a nivel político al menos unas semanas”, señala Harguindéguy. Es el caso, por ejemplo, del espectro macronista, donde parece que podría haber dos candidatos fuertes que opten a pasar a segunda ronda. Uno de ellos es Gabriel Attal. Primer ministro entre enero y septiembre de 2024, el más joven de la historia con tan solo 34 años, muchos lo veían como favorito para suceder a Macron cuando entró en Martignon. Sin embargo, desde su dimisión, Attal no ha sido capaz de tener demasiado protagonismo. Sin un cargo gubernamental importante, buena parte de su futuro político pasa por ser candidato en las presidenciales. “Muchas veces la intención no es ganar las elecciones, sino presentarse como una opción para otros puestos, como el de primer ministro”, continúa el politólogo. Edouard Philippe, candidato del Partido Horizons a las elecciones presidenciales de 2027. Con Attal, el otro candidato que intentará plantar cara desde el centro será Édouard Philippe. Ex primer ministro durante la primera fase de la presidencia de Macron, el ahora alcalde de Le Havre es representante del ala más a la derecha del macronismo. Quizás por eso, muchos analistas y algunas encuestas le colocan como el mejor candidato a la hora de medirse a Le Pen o a Jordan Bardella en la segunda vuelta. Aun con todo, la división de voto entre Philippe y Attal, si ambos deciden finalmente presentarse, podría condenar a la opción macronista de cara a pasar al duelo final. “Ocupan un espacio un poco ficticio robado a izquierda y derecha con el contexto tan concreto que tuvo Macron. Como en España en el caso de Ciudadanos, es difícil mantener estos partidos”, argumenta Harguindéguy. Mélenchon y ¿cuántos más? El espacio de izquierdas de cara a las próximas presidenciales se asienta sobre una paradoja. A priori , es el espacio con más candidaturas potenciales, desde la izquierda más centrista hasta los insumisos pasando por los Verdes y el Partido Socialista. Sin embargo, también es, según las encuestas, la que tiene uno de los aspirantes con más posibilidades de pasar a la segunda vuelta: Jean-Luc Mélenchon. El líder de La Francia Insumisa (LFI) es un viejo conocido de la política francesa. Las de 2027 serían sus cuartas elecciones y en todas ha conseguido aumentar sus apoyos con respecto a las anteriores, aunque en ninguna ha logrado el objetivo de meterse en la segunda vuelta. En las últimas estuvo a punto de conseguirlo, quedándose a poco más de un punto de Le Pen. Ahora, en este contexto tan fragmentado, las encuestas parecen sonreírle. Muchas le colocan como el favorito, junto a Philippe, para medirse a la extrema derecha en la segunda ronda. “La gran fortaleza del líder insumiso es que logra como ningún otro sacar de la abstención a franceses que habitualmente no votan. Especialmente a la Francia multicultural y migrante, que vota por él y por ningún candidato más”, precisa Fernández Vázquez. Jean-Luc Mélenchon da un discurso en un mitin del Nuevo Frente Popular en la plaza de la República de París. Otro de sus grandes puntos a favor, paradójicamente, es que en un tiempo de fragmentación y de nueva política, Mélenchon ha sabido mantener las virtudes de la política tradicional. “A diferencia de muchos otros candidatos, ha logrado establecer un partido fuerte con un líder máximo que tiene capacidad para hacer frente a los díscolos. Hemos visto que esa fórmula funciona, porque LFI es una de las formaciones que mejor ha rendido. Frente a este modelo, hay un conjunto de partidos de izquierda que se han ido atomizando y disgregando en diferentes corrientes mientras perdían cada vez más fuerza”, recuerda Harguindéguy. Eso sí, en la figura de Mélenchon conviven como en ninguna otra el amor y el odio de un país. Su perfil carismático, polarizador y muy ideológico, hace que dentro de la propia izquierda genere mucho debate. “Esa es su principal dificultad, no es alguien que genere consenso. Su perfil hace que votantes moderados del Partido Socialista y los Verdes le rechacen, pero a la vez produce una identificación muy grande entre sus votantes”, continúa el profesor de la Universidad Carlos III. Siempre se dice que en la primera ronda se vota con el corazón y en la segunda con la cabeza. La cuestión es si los votantes y los partidos apoyarán al candidato de izquierdas en segunda ronda Guillermo Fernández Vázquez — Profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid y autor del libro 'Qué hacer con la extrema derecha' El resto de la izquierda vive en el desgobierno. Durante el último año se han sucedido los desencuentros, las primarias en las que los candidatos se negaban a participar y los nombres para liderar una candidatura de unidad por la que nadie terminaba de apostar. Hace un par de años, cuando el PS logró un gran resultado en las europeas liderado por Raphaël Glucksmann, este ensayista parecía el candidato perfecto para que los socialistas volvieran a luchar por el Elíseo. Sin embargo, llegar hasta 2027 está siendo un quebradero de cabeza en esta parte del espectro político. Después de un interminable debate sobre cómo debían ser las primarias entre Glucksmann y el líder socialista, Olivier Faure, el eurodiputado aceptó participar en ellas y lanzar definitivamente su candidatura. Pero no quedó ahí la lucha. El propio Faure ha anunciado que él mismo también se presentará a las primarias para competir con Glucksmann, una lucha que podría complicar aún más las cosas y debilitar a quien salga ganador. Imagen de del primer secretario del Partido Socialista francés (PS), Olivier Faure. Y por si fuera poco, hay un viejo conocido que podría engrosar aún más el número de candidatos del espacio: François Hollande. El expresidente francés, en su momento uno de los más impopulares de la historia de la V República, podría lanzar su candidatura fuera del paraguas de las primarias socialistas, en las que se ha negado a participar. Hollande ha sugerido en varias ocasiones que “si la situación lo requiere” se podría presentar, y no es descartable dada la subida de popularidad y los movimientos del expresidente en los últimos tiempos. Además de Hollande y el ganador de las primarias del PS, la líder de Los Verdes, Marine Tondelier, también podría presentarse, aunque los sondeos no le auguran demasiado éxito. Fernández Vázquez recuerda que la izquierda francesa siempre ha estado fragmentada en las elecciones y que lo realmente relevante es qué pasará en la segunda vuelta con el aspirante que pase. “Siempre se dice que en la primera ronda se vota con el corazón y en la segunda con la cabeza. La cuestión es si los votantes y los partidos apoyarán al candidato de izquierdas en segunda ronda. En el caso de que sea del PS, no habría muchas dudas, pero ¿y si es Mélenchon quien consigue pasar? ¿El PS pedirá que se vote a Mélenchon? Y sobre todo ¿le harán caso sus votantes? Es difícil pensar que alguno vaya a votar a Le Pen en vez de al insumiso, pero quizás se queden en casa”, señala. Pero, continúa el profesor de la Universidad Carlos III, la gran pregunta en una hipotética segunda vuelta con Le Pen no serían tanto esas sino a quién apoyarían los centristas, los grandes grupos mediáticos, las élites económicas y la Unión Europea. “Yo no afirmaría que Mélenchon es un obstáculo para la izquierda, aun reconociendo que no es un candidato que guste a una parte del electorado, porque el factor sorpresa puede jugar a su favor. Y si logra entrar en la segunda vuelta, nos quedaríamos con esa situación tan interesante”, zanja.

elDiario.eselDiario.esPablo Mortera Franco12 sept

Miura 9, así es el cohete de Elche con el que la Unión Europea quiere competir en el espacio con EEUU y China

La española PLD Space, que prevé lanzar el Miura 5 el próximo año, muestra ya el último modelo de un cohete que pretende lanzar constelaciones de satélites, situando a Europa en la nueva carrera espacial, con un proyecto de 158 millones de euros Juan Carlos Cortés Pulido: “España tiene un papel protagonista en la nueva era tecnológica espacial” La firma española PLD Space va camino de llevar a Europa a una buena posición en la nueva carrera espacial. La empresa, con sede en Elche, ha presentado su nuevo cohete, el Miura 9, un artefacto que pretende poner en órbita constelaciones de satélites y situar al viejo continente en la línea de China y Estados Unidos, en medio de una batalla espacial-comercial. El lanzador está diseñado para poner en órbita de forma fiable y segura cargas útiles de tamaño medio y constelaciones. Su desarrollo se enmarca en el contrato de 158,9 millones de euros firmado con la European Space Agency (ESA) dentro del European Launcher Challenge, la iniciativa para fomentar el transporte espacial comercial. España es la cuarta economía espacial europea, según indicó en el foro de elDiario.es Juan Carlos Cortés Pulido, director de la Agencia Espacial Española (AEE), y tiene tecnología puntera en este sector. Trabajos en las instalaciones de PLD Space. El Miura 9, según indica la compañía, impulsa la tecnología reutilizable en Europa y abre la puerta a lanzamientos más rápidos, competitivos y con mayor cadencia. Es “un vehículo diseñado para responder a la creciente demanda de lanzamientos soberanos y dedicados de satélites de tamaño medio y constelaciones en Europa y el mundo”. El modelo se orienta a distribuir constelaciones soberanas para ofrecer a clientes institucionales y comerciales mayor flexibilidad y control sobre sus misiones. Este será el sexto lanzador que desarrollará PLD Space tras el demostrador tecnológico lanzado con éxito en 2023 del Miura 1; el Miura 5 para satélites pequeños (para 500 kilos de carga), que se prevé para el primer semestre del 2027 y, los grandes lanzadores para satélites más pesados: Next (13 toneladas), Next Heavy y Superheavy (hasta 53 tn). De hecho, este nuevo modelo es una evolución del Miura 5, que ha sido rebautizado tras varias modificaciones que le dan mayor entidad. El cohete triplica la capacidad de carga hasta los 1.500 kilos y pasa a tener 42 metros de altura y 3 de diámetro, con 9 motores en primera etapa y uno en la segunda. La firma ilicitana presentó el modelo coincidiendo con la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Ciencia, Diana Morant, que acudieron a sus instalaciones en el 15 aniversario de PLD. Según explicó el presidente, España ha duplicado desde 2018 su aportación económica a la Agencia Espacial Europea (ESA), con más de 170 millones de euros destinados en un momento en el que “Europa busca generar una autonomía estratégica” en el espacio. Miura 9, el nuevo proyecto de PLD Space. PLD cuenta con 550 trabajadores y ha generado un ecosistema en el que participan 500 empresas. La firma tiene instalaciones, en el aeropuerto de Teruel, Huelva y la Guayana francesa (en Kourou), desde donde realiza los lanzamientos. Es el único operador privado en la región francesa y desde allí se proyecto el lanzamiento del Miura 5. En 2023, con el Miura 1, se convirtió en la primera empresa privada europea con experiencia en vuelo. Un activo nada desdeñable en la conquista internacional del espacio.

elDiario.eselDiario.esEFE, Laura Martínez12 sept

Trasplantes: entre avances prometedores y promesas infundadas

Animales humanizados genéticamente para trasplantar sus órganos, piel creada en el laboratorio, embriones quimera... A los retos científicos se suman, sobre todo, los éticos Este reportaje forma parte de la revista de elDiario.es 'El sueño de la vida eterna'. Hazte socia, hazte socio, y te la enviamos a casa Imagine que algún día las personas fueran al hospital y sustituyeran sus órganos y tejidos envejecidos o dañados por otros jóvenes y sanos. No porque estuvieran enfermos y su vida y su salud dependiera de un trasplante, como ocurre ahora, sino como una estrategia para combatir el envejecimiento y alargar aún más sus vidas. En este ideal futuro, en la línea de la optimista opinión de Vladímir Putin sobre los trasplantes para “volverse más jóvenes, tal vez incluso inmortales”, habría que resolver multitud de retos antes: el riesgo por la cirugía debería ser mínimo , no habría peligro de rechazo inmunitario o de pérdida progresiva de la funcionalidad del trasplante, ni tampoco necesidad de un arriesgado tratamiento inmunosupresor… El procedimiento debería ser casi tan inofensivo como ir al taller para cambiar la rueda desgastada de un coche por otra nueva. Este futurista escenario ilustra precisamente uno de los santos griales de la Medicina Regenerativa , que busca recuperar el funcionamiento normal de células, tejidos u órganos mediante su sustitución, reparación o regeneración. Aunque aún estamos muy lejos del idílico futuro anterior, el campo de los trasplantes de órganos y tejidos ha experimentado avances muy importantes en su breve historia . A lo largo de las primeras dos décadas del siglo XX se consiguieron los primeros trasplantes exitosos entre humanos de piel, hueso y córneas y, en 1954, el primer trasplante de órgano con feliz desenlace: un riñón donado y recibido entre gemelos idénticos, lo que permitió la compatibilidad inmunitaria y la supervivencia a largo plazo del receptor. Los progresos en los conocimientos de la biología y la medicina, junto con la evolución de la tecnología, han hecho posible que hoy en día el porcentaje de órganos aptos para trasplante y el de los pacientes adecuados para recibirlos sea más alto que nunca. La necesidad agudiza el ingenio y en sociedades (como la española) cada vez más envejecidas y con menos muertes de jóvenes por accidentes de tráfico u otros motivos, aprovechar al máximo los órganos disponibles resulta vital. En las próximas líneas veremos lo que podría volverse una realidad en la práctica clínica en un futuro próximo, si la suerte acompaña. Donante ideal de corazón: el cerdo Los grandes avances en las herramientas de edición genética, como CRISPR, están permitiendo “humanizar” cada vez más a diversos animales para convertirlos en potenciales donantes de órganos y tejidos para las personas. Entre todas las especies, el candidato principal es el cerdo . Aunque los puercos son mucho menos similares a nosotros genéticamente que chimpancés o babuinos, su uso no va cargado de los importantes conflictos éticos que sí tiene el empleo de los grandes simios. Además, los órganos porcinos como el corazón, los riñones o el hígado se asemejan mucho a los de los humanos, en tamaño y función. Si a todo ello añadimos la relativa facilidad para producir a gran escala cerdos modificados genéticamente, por tener ciclos reproductivos cortos y camadas numerosas, no es de extrañar que estos animales sean la mayor baza en el campo de los xenotrasplantes (el trasplante de órganos, tejidos o células entre especies diferentes). Los cerdos, al rescate de los humanos En la actualidad, son dos las principales estrategias para intentar conseguir que los gorrinos se conviertan en una fuente valiosa de órganos y tejidos para los humanos. La primera consiste en ‘maquillarles’ para engañar a nuestro sistema inmunitario y hacerle creer que los órganos y tejidos que proceden de ellos no son de otra especie, sino humanos. Para conseguir este objetivo, se realizan modificaciones genéticas con el fin de eliminar ciertas moléculas clave en la superficie de las membranas de sus células. Estas moléculas son precisamente las que provocan un grave rechazo de los órganos y tejidos porcinos porque el sistema inmunitario de las personas las tiene “fichadas” como extrañas y las ataca sin contemplaciones con relativa rapidez. Una de estas moléculas clave es el azúcar alfa-gal, que se encuentra en la gran mayoría de las células de los mamíferos, pero no en humanos, simios y monos del Viejo Mundo. Además, como esta táctica no es suficiente para evitar las alertas del sistema inmunitario, los científicos también insertan genes en los cerdos para producir moléculas que son típicas del ser humano. Y ya, como la guinda del pastel, se realizan modificaciones genéticas para eliminar retrovirus endógenos (que se esconden en el ADN del cerdo y podrían infectar a humanos) y también para evitar que órganos porcinos, como el corazón, crezcan de forma excesiva con el tiempo. En la actualidad, existen cerdos que incorporan desde una decena hasta casi 70 ediciones genéticas cumpliendo las características anteriores (como aquellos criados por la empresa Revivicor) para intentar simular, al menos a ojos de nuestro sistema inmunitario, que sus cuerpos son como los de las personas. Aunque la idea de cerdos humanizados como donantes pueda sonar a ciencia ficción, lo cierto es que es una opción muy prometedora que se está evaluando en ensayos clínicos desde el año 2021. Por ahora, más de una decena de personas (vivas o tras muerte cerebral) han recibido riñones, corazones, hígado y pulmón porcinos. En 2022, se trasplantó por primera vez el corazón de un cerdo a una persona, David Bennett, que vivió durante 47 días tras este hito y, un año más tarde, en 2023, Lawrence Faucette, que falleció a los 40 días tras el trasplante. Antes del experimental trasplante, ambos pacientes tenían un pronóstico vital muy sombrío a corto plazo, con un deterioro grave del funcionamiento del corazón en fase terminal. El trasplante porcino pudo alargar sus vidas un poco más, pero no fue suficiente, ambos fallecieron por fallo cardíaco y con signos de rechazo del órgano trasplantado. Las modificaciones genéticas de los cerdos consiguieron que los trasplantes no provocasen una muerte fulminante nada más recibir los corazones. Tim Andrews ostenta el récord de la persona que más tiempo ha vivido con un órgano porcino: nueve meses con un riñón, después sustituido por uno humano Sin embargo, no fueron suficientes para engañar totalmente al sistema inmunitario y la supervivencia a largo plazo no fue posible. En cualquier caso, no hay que desanimarse ante estos resultados. Cada órgano porcino es un mundo y los resultados de los ensayos clínicos con otros órganos diferentes del corazón, como el riñón, han conseguido resultados mucho más esperanzadores. Es el caso del estadounidense Tim Andrews que, por ahora, ostenta el récord de la persona que más tiempo ha vivido con un órgano porcino (en concreto, un riñón): nueve meses . Andrew sufría una grave enfermedad renal terminal que le obligó a recibir diálisis durante más de dos años. Recibir un riñón de cerdo le permitió librarse de la diálisis hasta que, con el paso de los meses, se detectó un rechazo inmunitario de baja intensidad, que iba dañando poco a poco al órgano. Finalmente, tuvieron que extirpárselo y le implantaron un riñón humano poco después. Lo que las actuales investigaciones clínicas sobre xenotrasplantes nos están diciendo es que aún no podemos contar con los cerdos editados genéticamente para que aporten órganos fiables que funcionen durante años y, mucho menos, durante décadas. El rechazo inmunitario, aunque sea de baja intensidad, sigue presente. Por esta razón, se siguen buscando más dianas en el genoma del cerdo para crear el disfraz humano perfecto. Ahora bien, sí hay una necesidad médica que los órganos porcinos podrían satisfacer hoy en día en situaciones desesperadas: cuando un paciente tiene un riesgo inminente de morir por el mal funcionamiento de un órgano y no hay ninguno humano disponible o no son aptos para recibirlo. En estas circunstancias, un órgano de cerdo permitiría ganar un valioso tiempo de vida hasta poder conseguir uno humano. La segunda estrategia para humanizar a los cerdos consiste en que produzcan tejidos y órganos parcial o completamente humanos desde el momento en que son concebidos. En lugar de disfrazar a las células del cerdo, como en el enfoque anterior, directamente lo que se busca es que parte de sus células sean humanas. Es un objetivo más ambicioso y mucho más complejo de conseguir. De nuevo, con las tecnologías de edición genética se modifica genéticamente a los cerdos para inactivar ciertos genes y que no produzcan por sí mismos ciertos órganos o tejidos con células de cerdo durante el desarrollo embrionario. En su lugar, se implantan células madre humanas que desarrollarían dichos órganos. Así, los animales resultantes tendrían tanto células humanas como células de cerdo: lo que se denominan animales quimera, que poseen células de especies diferentes. Aunque, dicho así, suene fácil, lo cierto es que es algo extremadamente complicado porque el desarrollo y el funcionamiento de órganos humanos y porcinos en los embriones/fetos tiene importantes diferencias. ¿Las consecuencias en muchos casos? Importantes malformaciones en los embriones con células de ambas especies o, directamente, su muerte. Hasta ahora, no se ha conseguido que nazca ningún cerdo con un órgano humano completamente desarrollado y la principal razón es ética y legislativa: en la gran mayoría de países del mundo (como en España) no se permite que los embriones de quimeras (animales-humanos) se desarrollen más allá de las cuatro semanas de gestación y, mucho menos, que nazcan. No obstante, existen llamativas excepciones como es el caso de Japón que sí que lo permite desde el año 2019 para abrir la puerta a un posible escenario futuro de xenotrasplantes procedentes de animales quimera. Eso sí, un comité ético debe evaluar cada caso y siempre se necesitaría aprobación del Ministerio de Ciencia. Por ahora, todavía no se ha autorizado en Japón ninguna implantación en útero de un embrión cerdo‑humano para generar un órgano humano completo. Como contraste, en España la ley prohíbe terminantemente que estos embriones quiméricos se implanten en úteros, ya sean de animales o de humanos, para continuar con su desarrollo. Embriones quimera ¿Cuál es la razón de una legislación tan férrea en esta cuestión a nivel global? Existe un gran temor a la creación y desarrollo de embriones quimera, con implicaciones éticas profundas: las células humanas podrían migrar al cerebro o a las gónadas (ovarios, testículos) de dichos animales y, como resultado, estos podrían adquirir ciertos rasgos humanos como la cognición (lo que implicaría mayor estatus moral y necesidad de protección) o que se produzcan óvulos o espermatozoides humanos. En realidad, se trata de una posibilidad teórica. No sabemos si podría suceder, pero dado que no podemos descartarlo en la actualidad, se prefiere actuar con prudencia. Blastocisto de quimera. / Weizhi Ji, Universidad de Ciencia y Tecnología de Kunming (China) Dentro de estas importantes limitaciones legales, diferentes grupos de científicos han conseguido la creación de diversos órganos parcial o completamente humanos (como corazones y riñones) en embriones de cerdo hasta las 3-4 semanas de desarrollo. La cuestión en estos momentos es: ¿si estos embriones se dejaran desarrollar hasta su nacimiento podrían ofrecer órganos humanos funcionales? Más pronto que tarde, en algún país favorable (probablemente Japón), los científicos intentarán responder a esta pregunta. Órganos y tejidos bioartificiales ¿Y si en lugar de modificar genéticamente a animales para que generen ellos órganos y tejidos humanos, reunimos las ‘piezas’ necesarias y las juntamos para fabricarlos casi desde cero? Esta es la idea esencial tras la creación de órganos y tejidos artificiales al combinar células vivas específicas con diversas estructuras sintéticas o biológicas bajo ciertas condiciones en el laboratorio. Los métodos para la fabricación son muy variados y cada uno tiene sus pros y contras. La impresión 3D, por ejemplo, permite distribuir las células con mucha precisión como si fueran tinta de impresora. Otra opción es quitar las células de los 'andamios' naturales de órganos y tejidos de animales, mediante detergentes u otros compuestos, y así aplicarles en su lugar células humanas. También es posible generar, con una técnica llamada electrohilado, biomateriales a partir de polímeros biodegradables, hidrogeles u otras sustancias para imitar la matriz extracelular (el ‘esqueleto’) del tejido u órgano deseado. Además, gracias a los avances en el uso de células de madre, es posible generar casi cualquier tipo de célula (cardíaca, de hígado, de riñón, etc.) a partir de células adultas de cualquier paciente. Esto es una gran ventaja porque, en teoría, se podrían generar órganos con las propias células de las personas que los recibirían, lo que evitaría el rechazo inmunitario, que es precisamente el principal obstáculo en el ámbito de los xenotrasplantes. Más allá de este beneficio, todavía existen muchos retos que superar en la generación de órganos y tejidos artificiales. Por ejemplo, cómo hacer que los diferentes tipos de células se distribuyan y conecten entre sí igual que lo harían en la naturaleza, en toda su complejidad; o de qué manera conseguir que las células madre se diferencien a células adultas específicas y que funcionen igual que en un tejido u órgano maduro. España se ha aplicado en varias ocasiones piel autóloga (a partir de células del propio paciente) cultivada en el laboratorio para personas con grandes quemaduras, consiguiendo salvar vidas en casos extremos Estas y otras cuestiones impiden, en la actualidad, el desarrollo de un órgano humano artificial completo en el laboratorio y su trasplante con éxito en una persona . Conseguirlo queda aún muy lejos y puede que ni siquiera sea posible. Reproducir la extrema complejidad anatómica y funcional de un órgano completo o de ciertos tejidos es realmente una tarea titánica. Ahora bien, es cierto que sí se han podido crear artificialmente fragmentos de órganos que se han evaluado en estudios clínicos y se han llegado a autorizar para aplicarse en la práctica, como es el caso de la piel. Así, en España se ha aplicado en varias ocasiones piel autóloga (a partir de células del propio paciente) cultivada en el laboratorio para personas con grandes quemaduras, consiguiendo salvar vidas en casos extremos. También están en marcha ensayos clínicos para evaluar la utilidad de piel bioimpresa en 3D. En el otro extremo, sin embargo, generar ciertos órganos, como el corazón, está hoy en día más cerca de la ciencia ficción que de la realidad. Tampoco hay que perder de vista los avances más cercanos a la clínica en la creación artificial de ciertos tejidos como cartílago, válvulas cardíacas, tráquea, hueso, córnea… Algunos de ellos también han llegado a evaluarse en ensayos clínicos como los injertos óseos artificiales bioactivos y están incluso comercializados para aplicarlos a los pacientes. Por otro lado, también se han creado mini-órganos humanos como corazones, riñones o hígados en miniatura a partir de células madre que sirven para fines muy diferentes, como evaluar fármacos o estudiar mejor el desarrollo embrionario de estos órganos en una placa de laboratorio. No sabemos si algún día se trasplantará con éxito un órgano humano bioartificial completo, pero lo que es seguro es que por el camino se están consiguiendo avances intermedios que ya están salvando vidas. El envejecimiento provoca, de forma inexorable, multitud de procesos en nuestros órganos y tejidos que deterioran, poco a poco, su función. Así, aunque una persona de 90 años pueda tener unos órganos muy sanos para su edad, la capacidad funcional y de reparación de estos no tiene nada que ver con la que se observaría en los órganos de un joven de 20 años. Esto tiene importantes implicaciones en la clínica: la calidad real del órgano, que va a determinar si tiene sentido realizar su trasplante o no, es una característica influenciada, en parte, por la edad. Aspectos como la vida útil de un órgano, su capacidad de recuperación tras el estrés de la cirugía para el trasplante o la probabilidad de que empiece a funcionar con retraso están marcados, en parte, por los años del donante. En cualquier caso, en España y en otros muchos países no se descarta a ningún donante de órganos por su edad (no hay límites establecidos de edad máxima para la donación). De hecho, en nuestro país, más del 50% de los donantes de órganos tiene más de 60 años. Aunque sería ideal que aquellos que necesitasen un órgano recibieran siempre uno joven, también lo es que un órgano (aunque esté envejecido) es siempre mejor que ninguno. Fármacos senolíticos Pero ¿y si pudiéramos rejuvenecer los órganos envejecidos para que volvieran a funcionar como cuando eran jóvenes, aumentando así su vida útil y su capacidad funcional y de reparación? Precisamente esta meta es la que se intenta alcanzar mediante los fármacos senolíticos: compuestos potencialmente capaces de eliminar las células senescentes de tejidos y órganos para rejuvenecerlos . Estas células suelen recibir también el nombre de “células zombis” porque, aunque estén muy dañadas, no funcionen bien y no se dividan, no se mueren (resisten la muerte celular programada) y se van acumulando con la edad en el organismo. A su vez, esta acumulación causa una serie de problemas: inflamación crónica, cicatrización excesiva, deterioro de órganos y tejidos, aumento del riesgo de cáncer y de otras enfermedades… Experimentos en animales han demostrado que la eliminación de las células senescentes en órganos envejecidos (corazones, riñones, hígados…) mediante la administración de senolíticos mejoraba la funcionalidad de los órganos, y la condición física y la salud de los animales receptores, de forma similar a aquellos que recibieron órganos jóvenes. Dos son las principales opciones para administrar estos fármacos: perfundir el órgano, fuera del animal (ex vivo), con una solución de senolíticos antes del trasplante o bien tratar al animal antes de extraer el órgano. A pesar de estos prometedores resultados, los fármacos senolíticos siguen estando en una fase experimental y todavía no se han utilizado en ensayos clínicos para rejuvenecer órganos completos y trasplantarlos en humanos. No obstante, sí que existen estudios clínicos en fases iniciales, completados y en marcha, para tratar con senolíticos a personas con diversas enfermedades: fibrosis pulmonar, artrosis de rodilla, fragilidad asociada a la edad… Así que es probable que sea tan solo cuestión de unos pocos años que veamos los primeros ensayos de estos compuestos también para trasplantes.

elDiario.eselDiario.esEsther Samper12 sept

Suecia decide entre la entrada de la ultraderecha al Gobierno o el retorno de la izquierda en unas elecciones muy disputadas

El país nórdico vota en unos comicios en los que los socialdemócratas parten con una ligera ventaja y que se han convertido, en la práctica, en un plebiscito sobre la llegada al Ejecutivo de la formación ultra Demócratas de Suecia Rock, café, pastas y radicalismo vestido de amabilidad: dentro de un mitin del partido de extrema derecha de Suecia Suecia vota este domingo en unas elecciones ajustadas que se han convertido, en la práctica, en un plebiscito sobre la entrada al gobierno de la formación de ultraderecha Demócratas de Suecia (SD). Su eventual incorporación al ejecutivo culminaría la transformación de un partido que durante décadas fue considerado un paria político en un socio de confianza en el Gobierno. Según las últimas encuestas del viernes, SD obtendría alrededor del 18% de los votos mientras que los partidos del bloque de centroderecha que lidera el primer ministro Ulf Kristersson se han comprometido a incorporar a la formación ultra al Gobierno para reeditar su mandato. Sin embargo, Kristersson afronta unas elecciones cuesta arriba, ya que los sondeos dan la victoria al partido de los socialdemócratas (con el 28,6% de los votos) y dan opciones a formar una coalición de izquierda-verde, aunque la ventaja respecto a los partidos del bloque conservador se va haciendo cada vez más ajustada con cada nueva encuesta. Ulf Kristersson, de 62 años, fue elegido primer ministro en 2022 como líder del Partido Moderado, al frente de una coalición junto a los Demócratas Cristianos y los Liberales. El Ejecutivo salió adelante gracias al apoyo parlamentario de Demócratas de Suecia, que, aunque ha permanecido fuera del Gobierno, ha logrado ejercer una influencia significativa sobre sus políticas. En los últimos cuatro años, el Ejecutivo ha abolido la residencia permanente para los solicitantes de asilo, ha endurecido las normas para que los inmigrantes reciban ayudas sociales y ha intensificado las deportaciones para las personas que no tienen derecho a vivir en el país. El primer ministro ha defendido durante la campaña que Suecia necesita un gobierno de mayoría estable para hacer frente a los principales desafíos del país, desde la seguridad nacional hasta la lucha contra el crimen organizado. Y sostiene que para lograrlo será necesario incorporar a Demócratas de Suecia al Ejecutivo, lo que supondría la entrada por primera vez de la ultraderecha en un gobierno sueco. El partido ultraderechista lleva dos décadas bajo el liderazgo de Jimmie Åkesson, quien ha transformado la formación, nacida en los márgenes de la extrema derecha y con vínculos neonazis en sus orígenes, en la principal fuerza de la derecha en el Parlamento sueco. A finales de junio de 2025, el partido publicó un extenso informe sobre sus orígenes, detallando sus vínculos pasados con organizaciones fascistas y nazis, así como las opiniones xenófobas y antisemitas de algunos de sus miembros. Åkesson pidió disculpas en nombre del partido , aunque sigue fomentando el odio hacia la población musulmana en sus discursos. El debate migratorio pierde peso En esta campaña, el mantenimiento de la ley y el orden público, que durante años figuraron entre las principales preocupaciones de los suecos, ha perdido protagonismo frente a la sanidad, la educación y la economía , unos temas en los que, según los analistas, los socialdemócratas tienen ventaja. Al mismo tiempo, los tiroteos y la violencia de las bandas, dos de los principales argumentos esgrimidos por la ultraderecha para conseguir votos, han experimentado un fuerte descenso en los últimos años. Según datos de los cuerpos policiales , los tiroteos se han reducido casi a la mitad en 2026 y, por primera vez en muchos meses, en mayo no se registró ninguna muerte por arma de fuego en Suecia. Un descenso que, paradójicamente, pone de relieve hasta qué punto la violencia vinculada a las bandas llegó a convertirse en un problema grave en el país. A pesar del consenso sobre la inmigración, muchos suecos siguen sintiendo una profunda inquietud hacia la llegada de la extrema derecha al gobierno Jonnas Hinnfors — Politólogo de la Universidad de Gotemburgo Kristersson atribuye este descenso de la violencia a la acción de su Gobierno –a pesar de que el problema de las pandillas persiste–. Su ejecutivo ha endurecido las penas por los delitos violentos y ha dado mayores poderes a los cuerpos policiales para actuar contra el crimen organizado. El Partido de los Moderados también ha reivindicado en campaña que en la última legislatura ha impulsado el crecimiento económico con medidas como bajar los precios de la energía y los alimentos, a la vez que se ha reducido la llegada de solicitantes de asilo hasta mínimos históricos. Jonnas Hinnfors, politólogo de la Universidad de Gotemburgo, explica que el debate migratorio ha perdido peso en esta campaña, aunque sigue siendo uno de los principales factores que movilizan al electorado de SD. Con la caída de las solicitudes de asilo, señala, el foco del debate se ha desplazado. “Los partidos ya no discuten sobre cómo frenar las llegadas, sino sobre la integración y qué hacer con quienes ya viven en Suecia”, dice el experto a elDiario.es. Un bloque de izquierdas dividido Algunas ideas que han calado estos cuatro años de gobierno apoyado por la ultraderecha – y han supuesto el fin de la cultura de la acogida en el país nórdico– han terminado impregnando los postulados de la oposición de centroizquierda. El partido de los socialdemócratas de la candidata Magdalena Andersson se ha comprometido a mantener estas políticas de inmigración cada vez más restrictivas si llega al poder. “Pero, a pesar de este consenso sobre la inmigración, muchos suecos siguen sintiendo una profunda inquietud hacia la llegada de la extrema derecha al gobierno”, subraya Hinnfors. Al ser preguntada sobre su postura en la materia, Andersson afirmó que la política migratoria que Suecia había mantenido anteriormente era insostenible . La líder socialdemócrata también ha expresado que su partido estaría dispuesto a apoyar los “centros de retorno” para inmigrantes en terceros países fuera de la UE para las personas cuya solicitud haya sido rechazada. Andersson, de 59 años, ya ocupó el cargo de primera ministra entre 2021 y 2022, convirtiéndose en la primera mujer en la historia de Suecia en llegar al puesto. Durante su mandato, tuvo que conducir el país en medio de la crisis de la COVID y dio los primeros pasos para el posterior ingreso en la OTAN. En sus dos años de Gobierno, Andersson, formada en la gestión financiera, se ganó fama de ser una política impaciente, directa y frugal en cuanto a las negociaciones de los presupuestos con la UE. Su candidatura para esta campaña se ha basado en hacer una defensa férrea del Estado del bienestar frente al giro liberal-conservador de los últimos años. La líder del Partido Socialdemócrata, Magdalena Andersson, y el líder del Partido Moderado, Ulf Kristersson, antes de un debate electoral. Durante meses, las encuestas han dado prácticamente por segura una victoria de Andersson junto con una mayoría para el bloque de izquierda-verde, que llegó a aventajar en hasta 12 puntos al bloque de centroderecha en algunos sondeos de primavera. Sin embargo, en los últimos meses han perdido terreno en las encuestas y habrá que esperar al domingo para comprobar cómo se traduce finalmente en las urnas. En un mensaje publicado en Facebook durante la campaña, Andersson ha advertido de que las elecciones no se reducen a decidir entre ella y el actual primer ministro, Ulf Kristersson. También está en juego, sostiene, la influencia que la ultraderecha tendrá sobre áreas como la defensa, la educación, la cultura y las finanzas. “Eso daría lugar a una Suecia muy diferente”, ha afirmado. Una victoria de Andersson tampoco garantizaría un gobierno estable. Los cuatro partidos del bloque progresista, los socialdemócratas, los Verdes, el Partido de la Izquierda y el Partido del Centro, comparten una apuesta general por reforzar el Estado del bienestar y aumentar el gasto público, pero discrepan en cuestiones clave, como la creación de un impuesto para los multimillonarios o la construcción de nuevos reactores nucleares. Además, el Partido del Centro ha descartado formar parte de un ejecutivo junto al Partido de la Izquierda, una posición que podría complicar las negociaciones para formar gobierno.

elDiario.eselDiario.esÒscar Gelis Pons12 sept

Ester Expósito: “Me parece muy importante prohibir las redes a menores de 16 años”

La actriz estrena en Prime Video 'Enfrentados: Marfil', primera parte de una saga que adapta el fenómeno literario adolescente de Mercedes Ron El genocidio en Gaza, contado por 24 soldados y miembros de la inteligencia israelí: “Los perros se comen los cadáveres” A Ester Expósito la fama la sorprendió cuando apenas había empezado a lograr papeles importantes. Nadie esperaba que Élite , la serie adolescente que reventó todos los índices de visualizaciones en Netflix se convirtiera en semejante fenómeno. Con 18 años recién cumplidos se enfrentó a una fama masiva e internacional. Desde entonces se escrutó cada uno de sus movimientos y de sus declaraciones. Por eso, para ella lo más fácil hubiera sido pasar desapercibida. No hablar. Ser la chica buena que asiente y sonríe. Pero ella no es así. Lo deja claro en cada entrevista, y lo vuelve a dejar claro cuando no tiene miedo en señalar los comentarios machistas que recibe en redes o cuando acude a leer un manifiesto en contra del genocidio en Gaza. Normalmente, esos fenómenos se centran en contentar a todos, y politizarse nunca es lo más sencillo. Cada paso que da en su carrera está más segura de esa posición, y no le importa estrenar una adaptación de un fenómeno literario como Enfrentados: Marfil (basado en las novelas adolescentes de Mercedes Ron y ya en Prime Video) y aprovechar para llamar la atención sobre el machismo, las redes sociales y la cosificación. Si las jóvenes tienen que tener referentes, mejor que sean como Ester Expósito. ¿Qué había en el guion que le hiciera decir que sí? Porque imagino que le llegarán bastantes guiones. Me lo propusieron Álex de la Iglesia y Carolina Bang, con los que ya había trabajado en Venus, y al principio me daba un poco de cosa porque iba a ser un proyecto comercial dirigido a un público más bien juvenil. Después de Élite nos da miedo encasillarnos un poco en fenómenos juveniles, pero leí el guion y me gustó mucho la historia. Me parecía un romance bonito, clásico, con el que podíamos hacer algo guay. Me recordaba estas historias de las películas románticas de los 90 y nunca había hecho una película romántica. Entonces dije: esto puede ser divertido. Y el personaje me encantó. Marfil es una tía a la que secuestran al principio de la película y pasa de ser una niña bien que vive en su burbujita a chocarse con la realidad y en vez de quedarse en ese lugar de víctima decide que quiere aprender a pelear y a defenderse. A valerse por sí misma. Y eso me gustó mucho. También que en la conquista, en la parte romántica, ella es muy proactiva. Siendo una historia de amor más o menos clásica sí que tiene una visión moderna. Lanza una mirada moderna sobre esos roles y estereotipos. Como el rol de conquista, que es el hombre el que va y entonces te haces la dura. Pues no, como que rompe un poco con eso. También me gustó la idea de aprender boxeo y defensa personal, y repartir. Está basado en un fenómeno de literatura adolescente, y pienso en otros fenómenos de generaciones pasadas como Crepúsculo y sí que las relaciones eran más tóxicas, o más canónicas como has mencionado. ¿Era importante que no fuera esa traslación a pantalla de un amor tóxico en esta película? Sí. Me habría costado mucho meterme en algo que fuese más anticuado en ese sentido. Me gusta la parte clásica que tiene la película de Un romance de Nueva York o El guardaespaldas . Pero era importante para mí la mirada, en qué tono contábamos esto. Lo otro ya se ha hecho mucho. No hace falta una historia más del malote en moto y la niña buena. Que está bien, pero ya lo hemos visto mil veces aquí. Hace poco estaba aquí Susana Abaitua que hablaba de la comedia romántica y de cómo ella se planteaba esa dualidad de saber que el amor romántico está obsoleto pero, por otro lado, tener esa parte Disney de que le gustaría creer en ello, ¿le pasa este choque? Yo sí que lo creo. Sí, me pasa que soy muy escéptica con el mundo en el que vivimos ahora y que lógicamente nos hemos cansado de los estereotipos y el cliché del amor romántico tóxico. Es lógico que estamos hartos de eso, pero hay una parte… es que yo tengo a mis padres juntos todavía, con una relación increíble de toda la vida. Entonces, claro, el listón está muy alto, me parece muy bonito lo que tienen y como que me obligo y pienso que tengo que seguir el mismo camino, tener hijos y casarme. Hay una parte que te gusta creer en el amor, pero la cosa es ver cómo vivir el amor en el mundo de hoy y cómo desaprender todo lo que tenemos interiorizado, también negativo, del mundo de antes. Hablando de relaciones tóxicas, ¿cómo de importante es un buen ambiente en el set? Esto es algo que ahora se habla más, el que en los rodajes se generen buenas dinámicas, ¿lo considera importante? Sí, por supuesto. Es muy importante sentirte respetado, escuchado y que haya un ambiente bueno. Yo veo las ganas que tiene el equipo, cuando estamos todos con ganas y creyendo en lo que estamos haciendo. ¿Se nota cuando no ocurre en un rodaje? Hay rodajes que notas que se la suda lo que están haciendo, pero hay veces que no, y en este yo creo que había ganas y nos divertía porque era muy divertido de hacer. Su personaje no puede salir de casa porque está en peligro, tiene hasta un guardaespaldas, ¿ha sentido esa presión de no poder salir por la fama, la popularidad y esa presión? Bueno, sentirme como observada, evidentemente, sí. Y enfadada con el mundo y con ganas de pelearme con todo también, como le pasa un poco a ella al principio. Pero bueno, es la vida y, al final, cuanto menos personal te tomes todo y más le quites importancia… aunque haya momentos en los que haya que poner límites y decir ‘hasta aquí’. Pero en general, por tu salud, hay que aceptar y asumir que no puedes controlar lo que pasa alrededor de ti, fuera de ti y sí puedes controlar cómo te lo tomas. Me imagino que cuando una de niña quiere ser actriz no piensa en todas esas consecuencias que tiene ese nivel de exposición tan apabullante. No, para nada. Pero bueno, se sabe que es una parte de ello. Y también, si no quieres esto te tendrías que haber dedicado a otra cosa. Es lo que me digo. También si no saliera, si hiciera eso, de alguna forma es como que ellos ganan. Yo me niego. Yo intento hacer mi vida lo más normal posible en eso. Bardem siempre dice que cuando llegó el móvil cambió todo. Sí, cualquier persona ahora es un paparazzi. ¿Ha cambiado algo? Bueno, está el juicio constante, la mirada constante, de a ver qué haces y qué opinas. Parece que hay que opinar de todo ahora. Si no opina, mal. Si opina, también está mal. Sí. La gente ahora con las redes puede decir lo que quiera desde la impunidad absoluta, desde la protección que te da estar detrás de una pantalla o incluso de un perfil falso. Se opina de absolutamente todo lo que hacemos. Y yo hago lo que puedo, yo quiero hacer mi trabajo, yo soy actriz, y luego resulta que estoy en esta situación y pienso que si puedo utilizar mi lugar para cosas importantes lo hago, pero ya está. Es una actriz con millones de seguidores, lo más fácil sería estar callada. Sí, desde luego sería mucho más fácil… Bueno, es que para mí no. Para mí sería muy difícil estar callada por eso. No estoy callada, porque no puedo evitarlo. Para mí sería difícil estar callada y no hacer nada de las barbaridades que veo que pasan, que se dicen. Y por eso lo hago. Para tener una vida tranquila y contentar a todo el mundo, desde luego estaría más cerca si me quedase callada. En eso también es como su personaje, lo de contentar a todo el mundo no le va. No va conmigo nunca. Como dijo la última vez que estuvo aquí , que tampoco es que diga cosas muy escandalosas. Hablo de lo que a mí me resulta importante, pero no tengo que ser el ejemplo absoluto de todo. Intento utilizar mi posición en la medida que puedo para señalar cosas que me parecen importantes y de las que hay que seguir hablando. Y voy a seguir hablando. ¿Alguna vez le han recomendado no hacerlo? Bueno, hay gente que dice, para qué, ahórrate que te critiquen, pero tampoco mucho. La gente que me conoce sabe que en lo privado también soy así. Siempre estoy hablando de política, va conmigo, está un poco en mi ADN. La gente que me conoce sabe que en lo privado también soy así. Siempre estoy hablando de política, va conmigo, está un poco en mi ADN Ester Expósito — Actriz Marfil tiene ya un fenómeno fan gracias a los libros. El fandom puede ser a veces demasiado demandante, ¿cómo se enfrenta a ello? A ver, porque es la primera vez que hago una adaptación de un libro que ha tenido muchísimo éxito y que tiene toda una comunidad de fans. Ojalá les guste y no solo cumplamos las expectativas, sino que las superemos. Pero creo que estamos tranquilos porque a nosotros nos gusta el resultado y somos muy exigentes. Hugo Diego García [su compañero de reparto] y yo somos muy exigentes y la vara de medir la ponemos alta. Si nos ha gustado, pues pensamos que también les va a gustar y que hemos respetado siempre la esencia, dado nuestro toque, que es un toque guay que puede sorprender un poco a lo que se podían esperar las fans. Quizás por desgracia está tan acostumbrado a los ataques en redes que ya lo que diga el fandom… Por supuesto, pero siempre quieres agradar, que les guste. ¿Se acostumbra una a que en redes le puedan decir lo que sea con esa impunidad? Yo creo que te acostumbras. Pero, ¿hasta qué punto es bueno acostumbrarse y normalizarlo? Por eso digo que, en general, por tu salud y por tu paz, lo mejor es ni entrar, porque estarías todo el día saliendo a desmentir o a decir. Pero hay momentos en los que sí que creo que está bien, poner un límite y decir basta. No todo vale. Y no porque vayas a conseguir mucho con eso, porque la gente al final va a seguir haciendo lo que quiera, sino para que queden retratados. Siempre te están señalando y hay momentos que dices, pues ahora te voy a señalar yo a ti y voy a ponerle un nombre a lo que estás haciendo: difamación, odio contra las mujeres, misoginia pura. Como todo este tema de hablar, de opinar del físico… hay que ponerle un nombre y que también se sientan señalados, aunque sigan sobreprotegidos detrás de su pantalla, porque a nosotras no nos protege nadie ahí fuera en las redes. Pero bueno, por lo menos señalar y ponerle un nombre a lo que están haciendo. Ha mencionado el físico, también decía Susana Abaitua lo preocupada que está con la extrema delgadez que llega desde Hollywood y se ve en redes sociales. Ahora con las redes, la sociedad, el patriarcado… todo nos lleva a eso. Pero con las redes se amplifica todo. Imagínate. Y la gente que tiene 13 o 14 años y está con un móvil viendo constantemente fotos, comentarios, comparándose, viendo publicidades de skincare… es agotador. Yo es que si pudiera eliminaría todo, quitaría todo, volvería atrás en el tiempo y viviría en otra época. Te lo digo de verdad. Y nos desconecta tanto, ya no solo la cuestión estética, sino el simple hecho del móvil de chequear todo. Nos desconecta de la vida. No vivimos en el mundo real, casi ninguno. Y por eso me parece muy importante lo de prohibir las redes a menores de 16 años. Una de las cosas que mencionaba la anterior vez que estuvo aquí era cómo por desvincularse de Élite había cuidado mucho que no se la sexualizara en las películas. En esta película hay una escena de sexo, ¿hubo coordinador de intimidad? ¿Se siente con la posición de poder suficiente para decir lo que no le gusta? Sí, la hubo. Y creo que siempre tienes que poder tenerla, aunque no seas alguien conocido o tengas una carrera larga o nada. Aunque estés empezando. Son momentos muy delicados en los que se han cruzado muchos límites. Sobre todo, como siempre, las mayores perjudicadas han sido las mujeres. Aunque estés empezando, son momentos en los que siempre tendrías que poder decir algo, poder decir hasta aquí o estos son mis límites, no es algo que deberías ganar solo por tener un nombre. Por suerte se pone ya en cualquier proyecto esa figura del coordinador de intimidad para facilitar ese trabajo que puede ser muy arduo para un actor que está empezando: comunicar y exigir y poner unos límites. Entrevista completa

elDiario.eselDiario.esJavier Zurro12 sept

La carrera no acaba en la IA: la inversión en cuántica se dispara un 500% en otra pugna clave entre EEUU, Europa y China

En medio del debate sobre el desarrollo de la inteligencia artificial, gobiernos y empresas aceleran sus apuestas por la computación cuántica, otra tecnología que podría revolucionar la ciencia y romper la seguridad informática global ¿Puede la IA perder el control y amenazar a la humanidad? Esto es lo que dicen algunos de los mayores expertos del mundo Primero llegará la ventaja cuántica. Así llaman los especialistas al momento en que un procesador cuántico resuelva un problema del mundo real de forma más eficiente que un procesador tradicional. No todos, basta con que solucione solo uno para que “todo se precipite”, explica Mario de Miguel, director de la empresa Nu Quantum en España. Porque, a partir de entonces, el objetivo de tener un computador cuántico estable aparecerá definitivamente en el horizonte cercano. Ese ordenador será una puerta al futuro de la ciencia pero también un momento temido por gobiernos, agencias de inteligencia, bancos y grandes tecnológicas. El motivo es que uno de los primeros usos de ese computador será ofensivo. Los procesadores cuánticos no aspiran a sustituir a los tradicionales, pero sí a ser mucho más eficientes en determinadas tareas matemáticas. Y una de ellas es descifrar las contraseñas y los sistemas de cifrado actuales que protegen las comunicaciones, transferencias y bases de datos. “Los bancos están preparándose para que eso pueda ocurrir a partir de 2030 o 2032”, avanza De Miguel. Pero tras la amenaza, llegará la aplicación científica. Nuevos materiales, nuevos combustibles, nuevos medicamentos “de manera mucho más rápida y fidedigna. Usted o yo no tendremos un ordenador cuántico en casa, no los utilizaremos para abrir documentos. Pero pueden tener un impacto enorme en determinadas aplicaciones”, insiste el ejecutivo de Nu Quantum, una puntera startup británica que abrirá oficina en España este otoño. La razón es que muchas de esas aplicaciones consisten en simular cómo se comportan las moléculas a nivel cuántico. Los científicos llevan dos décadas hablando del potencial de la computación cuántica, pero ahora el calendario empieza a aclararse. La industria ya no habla de décadas sino de años. Numerosas empresas están recibiendo inversiones no solo para avanzar en su investigación teórica, sino para tomar posiciones en el mercado de cada a su aplicación comercial. Los datos hablan por si solos: según el último informe de la consultora McKinsey, en 2025 la inversión en cuántica se disparó un 500% respecto al año anterior, marcando un récord absoluto. “La computación cuántica presenta una oportunidad de casos de uso de entre 1,3 y 2,7 billones de dólares para 2035, con una aceleración rápida prevista en los próximos 5 a 10 años”, explica la consultora. “Los ingresos de las compañías de computación cuántica están aumentando a medida que la comercialización gana tracción; superaron los 1.000 millones de dólares en 2025 y se estima que crecerán hasta alcanzar entre 3.200 y 4.400 millones de dólares en 2028 (+47% anual)”. La computación cuántica ya ocupa un espacio propio en eventos como el encuentro anual de Ametic, la principal patronal de la industria tecnológica. Cristian Canton, director asociado del Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación (BSC), fue uno de los ponentes. “La computación cuántica es una solución realista”, explicó a elDiario.es. “Ahora mismo estamos teniendo casos de uso. Para problemas muy concretos, muy bien acotados, podemos desarrollar soluciones cuánticas que nos permiten probar que estas máquinas sirven para resolverlo”. Estamos teniendo casos de uso. Para problemas muy concretos, podemos desarrollar soluciones cuánticas que permiten probar que estas máquinas sirven para resolverlo Cristian Canton — director asociado del BSC “Pero no dejamos de estar aún en los albores. Con todas estas tecnologías sucede lo que se llama el efecto de palo de hockey”, continúa Canton, haciendo referencia a cómo su desarrollo puede avanzar lentamente durante años hasta que, llegado un determinado momento, se produce una aceleración muy rápida. Es un comportamiento típico de la industria tecnológica, que adquiere una forma parecida a lo que muestra el gráfico de inversiones en cuántica de McKinsey. “Cuando se inventó el primer transistor, era muy grande y parecía imposible juntar millones en un computador. Pero hoy en día tienes trillones de transistores en tu móvil”, ejemplifica. Mercado y apuesta geopolítica La inteligencia artificial ha cambiado la forma en la que se perciben este tipo de tecnologías con gran potencial de impacto en ciencia y seguridad. Esta misma semana el debate sobre los riesgos que entraña su desarrollo ha vuelto a explotar, con voces desde dentro de los propios laboratorios advirtiendo del peligro existencial que conlleva seguir avanzando . La cuántica amenaza con repetir ese guion: tecnología con capacidad de alterar el equilibrio de poder, desarrollada a un ritmo que la fiscalización política y social no logra seguir. En encuentros como el de Ametic, la gran pregunta es cómo impulsar el desarrollo de las empresas del sector para impedir volver a quedar atrás respecto a las grandes potencias. “Hay mercado y se tiene que crear mercado. No basta con que haya simplemente empresas de oferta y proveedores de ordenadores cuánticos si no hay usuarios”, defiende Eva Martín, directora de innovación de Qilimanjaro Quantum Tech. Esta startup es una de las más importantes del contexto español, responsable del diseño e instalación de los ordenadores cuánticos del BSC. Eva Martín, directora de innovación de Qilimanjaro Quantum Tech; y Mario de Miguel, director general de Nu Quantum Spain. “El sector público y la administración, a través de mecanismos de compra pública innovadora, funcionan como un primer cliente que no es solo dar financiación. Actúa como cliente, envía señales de credibilidad hacia la inversión privada y permite crear experiencia operacional en las empresas para validar la tecnología”, continuó la experta en una de las mesas de debate de Ametic. Dicha compra pública innovadora consiste en que una administración encargue y pague el desarrollo de una tecnología que todavía no existe o que necesita ser mejorada, convirtiéndose así en uno de sus primeros clientes. Aunque la inmensa mayoría de la financiación que reciben las startups cuánticas proviene del sector privado (representando el 97% de los 12.200 millones de dólares registrados por McKinsey en 2025), los gobiernos de todo el mundo también han multiplicado su apoyo a estas tecnologías. Los anuncios de inversión pública llegaron a los 11.400 millones de dólares solo en 2025, según el QED-C, la principal asociación internacional de empresas, instituciones y laboratorios del mercado de tecnología cuántica. La mayoría de esos fondos van a universidades e investigación, aunque una cantidad creciente se destina a vehículos como la compra pública innovadora. En España, la Estrategia de Tecnologías Cuánticas 2025-2030 está dotada con 808 millones de euros. Esto coloca a España entre los primeros países europeos en su apuesta en este campo, solo por detrás de Reino Unido y Francia. Parte de esa apuesta se concentra en una infraestructura científica adaptada a esta nueva era: el Centro de Ciencia y Tecnologías Cuánticas (QuARC-CSIC), que reunirá a 36 grupos de investigación de 21 institutos repartidos por nueve comunidades autónomas. Un ordenador cuántico instalado en el BSC, protegido por una estructura de vidrio, juanto a sus sistemas de refrigeración, control y aislamiento necesarios para mantener los componentes cuánticos a temperaturas extremadamente bajas, próximas al cero absoluto. En lo que respecta a capital privado, EEUU se lleva el 64% de las inversiones, según McKinsey, con 8.015 millones de dólares captados en 2025 frente a los 1.245 millones de la Unión Europea. Una tendencia que China está compensando con un compromiso de 15.300 millones de dólares (unos 13.000 millones de euros). “Cualquier ralentización de la inversión pública en Europa nos deja en una posición de desventaja preocupante frente a competidores que están acelerando sus hojas de ruta”, advirtió sobre estas cifras la directiva de Qilimanjaro. Mario de Miguel, director de Nu Quantum Spain, coincide en el diagnóstico, pero destaca que el estado aún incipiente del sector representa una oportunidad. “No vamos tarde porque todavía hay muchísimo por hacer. Tenemos nichos por los que apostar y en los que nos estamos haciendo fuertes. El talento europeo es increíble, y el español también. Ahora mismo lo que hace falta es formar gente en las aplicaciones concretas dentro de cada campo”. La inteligencia artificial ha convertido la carrera tecnológica en una nueva guerra fría entre las grandes potencias y la computación cuántica parece estar generando el mismo tablero de juego. Potencial, ciencia y geopolítica vuelven a coincidir, y sus promesas empiezan a espolear una inversión que se ha multiplicado por seis en un solo año.

elDiario.eselDiario.esCarlos del Castillo12 sept

'España contra el desierto': la batalla por el futuro energético

En su nuevo ensayo, Emilio Santiago y Héctor Tejero defienden que la revolución de las renovables puede resolver a la vez la crisis climática y los males crónicos del país, siempre que se sepa construir una alianza social capaz de sostenerla El último Rincón de pensar - Santiago Alba Rico: “Israel es la supervivencia de la peor Europa en Oriente Medio” Para muchos, hablar de cambio climático es sinónimo de malas noticias y es lógico que sea así. Aún más en los años recientes, cuando España ha vivido episodios agudos de fenómenos que han pasado factura: desde la dana en València hasta la última sequía en Catalunya o los incendios estivales en Madrid y Huelva. Esta acumulación de malas noticias han alimentado un relato colapsista que, paradójicamente, puede resultar tan paralizante como la negación más burda. Si el desastre es inevitable, ¿para qué actuar? El fatalismo, disfrazado de lucidez, es también una forma de rendición, diría Albert Camus. Frente a ese doble escollo, el sociólogo Emilio Santiago Muíño (Madrid, 1984) investigador del CSIC especializado en ecología política y ecosocialismo, y el biólogo Héctor Tejero (Madrid, 1981), doctor en Bioquímica y diputado de Más Madrid en la Asamblea, llevan casi una década construyendo, libro a libro, una tercera vía. La iniciaron en ¿Qué hacer en caso de incendio? (Capitán Swing, 2019) y la afinaron en Contra el mito del colapso ecológico (Arpa, 2023). Ahora la despliegan a fondo en España contra el desierto (Arpa & Alfil Editores, 2026), un ensayo que aterriza en las circunstancias concretas de nuestro país las grandes preguntas de la transición ecológica: ¿Es posible descarbonizar sin empobrecernos? ¿Puede la lucha climática ser, además de necesaria, deseable? La respuesta de los autores es un sí rotundo, aunque no caen en la ingenuidad. No se trata de negar la gravedad de la crisis, que el libro aborda en profundidad, sino de sostener que, por primera vez en dos siglos, la humanidad dispone de una base tecnológica capaz de sacarnos del “paleolítico energético” sin sacrificar el Estado del bienestar. Colocan por tanto el reto no en el plano técnico o científico, sino político. Y aquí es donde nace la utilidad de su obra, ya que la mayoría de la literatura climática camina hacia otros lugares. La revolución de las fuerzas productivas El punto de partida de Santiago y Tejero parece una inversión de sentido común: durante décadas, el ecologismo se ha asociado a “vivir con menos”, al conocido pero fallido “decrecimiento”. Los autores sostienen que esa imagen ha quedado obsoleta. La caída en picado del coste de la energía solar, la eólica y las baterías han abierto, dicen, “la llave de la abundancia dentro de los límites planetarios”. Por primera vez, entonces, la electrificación de la economía permite universalizar niveles de vida reservados hasta ahora a una minoría, sin necesidad de seguir quemando combustibles fósiles. Para aterrizar esa promesa en España, ambos recurren a un acrónimo que funciona como si fuera un mapa de ruta: ALTEA, las iniciales de Agroalimentario, Ladrillo, Turismo, Energía y Automoción, los cinco sectores que concentran buena parte de las emisiones y también de la dependencia exterior del país. Es en esa vieja España productiva, no solo en los despachos de Bruselas, donde se librará la verdadera batalla climática. Y es ahí donde los autores sitúan su propuesta de fondo: un ecosocialismo democrático que combine una relación distinta con el territorio capaz de devolver a comarcas despobladas un papel productivo en la nueva economía solar. Definen que esto pasa por apostar por la agricultura regenerativa, la electrificación del transporte y la de la industria. La maldición de Sísifo a la española España contra el desierto no es un tratado genérico sobre la relación con la energía y los procesos para optimizar su uso más verde. Es principalmente un libro sobre España. Uno de sus capítulos más certeros, “La maldición de Sísifo”, diagnostica los obstáculos sociopolíticos que arrastra el país para acometer esta transformación. Lo enmarcan en una identidad nacional narrada históricamente desde la derrota y la melancolía, un Estado con menor capacidad fiscal y administrativa que sus vecinos europeos, una clase política atravesada durante décadas por las puertas giratorias del sector energético y un territorio con condicionantes geológicos propios negativos. A ello se le suma un capítulo imprescindible dedicado a narrar la nueva normalidad que vive España, basándose en datos de la AEMET y haciendo referencia a los múltiples fenómenos adversos que llevamos atravesando los últimos años. Los autores no escatiman en cifras y ese rigor empírico es lo que distingue la obra de buena parte del ensayismo climático. Empujar sin romper: cómo construir una alianza climática La teoría política dibuja el núcleo argumental del libro. Apoyándose en referentes como Peter Gourevitch o Peter Hall, Santiago y Tejero recuerdan algo que a veces olvidamos: ninguna política, por acertada que sea técnicamente, se sostiene sin una coalición social que la respalde. “La política requiere política”, resumen citando a Gourevitch, y de ahí se desprende su cita estratégica, que es la de “empujar sin romper”. Los autores señalan que hace falta construir una mayoría lo bastante amplia como para que no se desintegre en cuanto empiece a incomodar a intereses concretos. De ese principio derivan las cinco reformas que proponen para sostener esa alianza: vivienda asequible, electricidad y climatización para todos los hogares, alimentación justa y de calidad, un nuevo pacto para el mundo rural despoblado y una fiscalidad climática progresiva que financie un Estado capaz de estar a la altura. Son, en el fondo, políticas de bienestar disfrazadas de políticas climáticas, pensadas para que la transición ecológica se perciba como una mejora tangible en la vida cotidiana de la mayoría. El libro invoca, en este sentido, precedentes históricos como el New Deal estadounidense o el “Pacto de la Vaca” sueco, que fueron grandes acuerdos que unieron a sectores sociales aparentemente distantes en torno a un proyecto común de modernización. De progreso. Tres narrativas para disputar la hegemonía Pero el relato, un sustantivo utilizado en abundancia en la política española en los últimos años, también es relevante. No solo basta con legislar o, al menos, intentarlo. Por eso el libro dedica un capítulo entero a lo que llama las tres narrativas de la coalición climática: la prosperidad ecológica, que habla de vivir mejor; la seguridad climática, que habla de vivir sin miedo y la responsabilidad planetaria, que habla de hacerse cargo del reto para poder vivir en común. Cada una, sostienen, conecta con un valor distinto de la tríada republicana (igualdad, libertad, fraternidad) y deben usarse para disputar el terreno discursivo a una derecha que, avisan, encuentra en el negacionismo climático y en el libertarismo un combustible ideológico que prende rápido. La obra, por lo tanto, ofrece también un lenguaje (como si fuera George Lakoff y su “No pienses en un elefante”) para disputar el sentido común. Que esa apuesta convenza dependerá entonces de si la izquierda ecosocialista es capaz de aplicarla con la disciplina que exige, algo que su propio diagnóstico sobre la debilidad organizativa del movimiento climático español pone en duda. Del Quijote al solarpunk La imagen del Quijote no podía faltar en una conexión visual elemental. Durante siglos la identidad nacional ha narrado desde la derrota gloriosa de Don Quijote, que se embistió contra molinos que confundía con gigantes. Ahora la tarea es a la inversa, ya que se deben cuidar a los gigantes (los aerogeneradores o las placas solares) que a simple vista parecen solo molinos. Los autores toman prestada la estética solarpunk, esa “gramática visual de las reconciliaciones improbables” en la que conviven rebaños de ovejas y turbinas eólicas o huertos urbanos y drones, para imaginar una España que deje atrás la melancolía del imperio perdido y mire hacia delante con un tipo de orgullo distinto: el de un país dueño de su propio destino energético. Se trata de “cruzar el río sintiendo las piedras bajo los pies”, dicen citando a Deng Xiaoping, el exdirigente del Partido Comunista Chino. Avanzar sin certezas absolutas, pero también sin la parálisis de quien espera un mapa perfecto antes de dar el primer paso. Ofrecen algo poco habitual, casi como una convicción argumentada de que todavía está en nuestra mano intentarlo, y una hoja de ruta concreta, con nombres, cifras y soluciones para que ese intento no se quede únicamente en buenas intenciones.

elDiario.eselDiario.esAlbert Aragonès12 sept

"¿Mató tu bisabuelo al mío?": el trauma de los fusilados por el franquismo alcanza a la cuarta generación

El historiador Arnau Fernández Pasalodos da espacio en su nuevo libro a las historias de los bisnietos de la Guerra Civil y la dictadura que han heredado los silencios, el trauma y la herida aún abierta de la represión a la que fueron sometidos sus antepasados El CSIC saca a la luz su pasado franquista: un archivo reconstruye 500 depuraciones de científicos tras la Guerra Civil Se ha imaginado decenas de veces la escena. Cómo de intenso sería el frío de aquella tarde de enero o de qué hablarían aquellos dos guardias civiles que se dirigían a Peraltilla (Huesca). ¿Decidirían en ese trayecto cuál de los dos iba a disparar el gatillo? Arnau Fernández Pasalodos (Barcelona, 1995) ha fabulado con el asesinato de su bisabuelo, Manuel Sesé Mur, durante buena parte de su vida. Fue ejecutado en plena dictadura, en 1948, por su actividad política antifranquista. El sargento Agustín Serrano Arroyo y el guardia segundo Marcelino García Gracia le dispararon en la cabeza y por la espada a escasa distancia de su domicilio, en el que estaban su mujer y sus hijos, que lo escucharon. Hoy, Arnau puede decir que conoce los nombres de quienes lo mataron y el lugar en el que fue enterrado. Pero ya no puede contárselo a su abuela Rosita, que creció sin padre, soportó el estigma de la posguerra y murió en 2016 sin saber dónde estaban sus huesos. “Me duele no haberlo sabido antes y no habérselo dicho a pesar de que tenía derecho a conocerlo”, afirma. Un dolor a destiempo que demuestra cómo el trauma familiar no resuelto, el silencio y la falta de reparación han sido heredados por los bisnietos de la Guerra Civil y el franquismo. A partir de varios testimonios, Arnau, historiador e investigador en el Centre d'histoire de Sciences Po de París, explora en ¿Mató tu bisabuelo al mío? (Crítica) cómo esta realidad ha marcado la vida de una parte de quienes nacieron más de medio siglo después del golpe de Estado de 1936. El libro, cuyo título está inspirado en una columna de Sergio del Molino en El País, da espacio a esta cuarta generación, que pese a no haber vivido los hechos, ha crecido sintiendo de cerca sus consecuencias. “Es un dolor muy real, que nos atraviesa y condiciona”, explica Arnau, que tras entrevistar a medio centenar de bisnietos reconoce que ha dejado de sentirse “extraño” por “vivir tan ligado” a Manuel. Los relatos describen experiencias atravesadas por el dolor emocional, y muchas veces físico, que resume Arnau: “Nos duelen los asesinatos injustos, las vidas interrumpidas por la violencia ejercida por su ideología política. Nos duelen nuestros abuelos, que se quedaron sin padre y tuvieron que aprender a callar sin saber ni siquiera donde estaban sus cuerpos. Y nos duelen la falta de reconocimiento público y las fosas, el hecho de que todavía hoy en 2026 haya mucha gente que no puede recuperarlos”. La memoria de la cuarta generación ha empezado a tejerse en el silencio y la falta de relato, ante lo que ha surgido una necesidad de rellenar esos vacíos familiares. Los bisnietos no conocieron a sus antepasados ejecutados, por lo que ese vínculo se articula generalmente a través de sus abuelos o abuelas, figuras clave en todos los relatos. Son ellos los que conectaron a esta generación con la guerra y la dictadura, no de forma explícita en muchos casos, pero sí a través de un duelo suspendido, el dolor no sanado y los vacíos que sus nietos no comprendían. Silvestre Navarro Sánchez, Manuel Sesé Mur (dcha) con sus hermanos y Martín González Volante. Por eso, en todos los casos, la empatía por el dolor de sus abuelos es la que ha activado el proceso de querer saber más. “Yo todo el amor que tengo por mi bisabuelo me vino por mi abuelo”, explica Helios Fernández Garcés, que guarda congelado en la memoria el recuerdo de cuando, a sus once años, su abuela se le acercó y en un susurro le dijo: “Al padre de tu abuelo lo mataron en la guerra”. Aún recuerda el rostro de “profundo dolor” de su abuelo. “Tenía una relación muy intensa con él y creo que algo se me quedó ahí en ese momento, una herida en algún lugar de mi ser que sigue abierta”, cuenta. La edad que tenía él cuando oyó esta frase impactante era la misma que su abuelo Diego tenía cuando a finales de 1936 un grupo de falangistas asaltó su vivienda de La Sauceda (Málaga), sacó a su padre, Jacinto Garcés Lozano, y lo fusiló. Su abuelo siempre le contaba que había “sentido” los tiros, que era la forma de decir que los había escuchado. Los falangistas incendiaron después la casa y la familia fue obligada a marcharse de la localidad con lo puesto. “Fue en 1936, pero ese dolor me alcanza todavía porque fue ejercido a través de una extraordinaria violencia y porque nunca se hizo justicia”, explica Helios. La metralleta convertida en escopeta Buena parte de los bisnietos comparten experiencias atravesadas por las estrategias familiares para camuflar lo sucedido y protegerse ante la represión de la posguerra. La familia de Francisco Javier González inventó que a su bisabuelo Martín lo habían matado por “hacer un chiste” sobre una figura religiosa, cuando en realidad había sido fundador y tesorero del PSOE en El Cerro de Andévalo (Huelva) y fue fusilado en 1937. Su inquietud emanó desde muy pequeño, cuando Francisco Javier se quedaba fascinado por las fotografías familiares que descansaban bajo el cristal de la mesa del salón en casa de sus abuelos. De una de ellas, la que retrataba a un hombre joven, nadie hablaba. Todavía hoy Francisco Javier recuerda cómo no paraba de preguntar con perplejidad por qué aquel hombre, si era su bisabuelo, no tenía arrugas. “Ese dolor es difícil que salga de mí. Creo que conviviré con él hasta que me muera. Llevo un duelo propio y ajeno”, dice en el libro sobre la injusticia que vivió su antepasado y el impacto que tuvo en quienes vinieron después. En el caso de Arnau, su abuela nunca habló de la militancia de su padre Manuel, que perteneció a la CNT y fue enlace de la guerrilla antifranquista en Aragón, acudiendo a la frontera con Francia para obtener metralletas y munición. Pero la versión que siempre escuchó en casa es que a Manuel lo habían asesinado por un problema con un pariente que le había denunciado y que, al presentarse unos policías en casa, encontraron una escopeta no declarada. Arnau es consciente de que su abuela “convirtió la metralleta en escopeta” como una “estrategia de supervivencia cotidiana”. “Era algo muy común. Esta generación, con un profundísimo estrés postraumático, aprendió durante 40 años a callar y despolitizar los asesinatos de sus padres. Lo político se ocultó bajo lo doméstico”, sostiene el historiador. En esta cuarta generación, las fotografías adquieren un peso clave: no solo como revulsivo para despertar la curiosidad, sino también como anclaje al pasado o incluso al cuerpo desaparecido. Un ejemplo es María Rosa Aránega, cuya familia había guardado en un sobre la única foto de su bisabuelo Silvestre, militante de la UGT que se suicidó antes de ser detenido. Gracias a su investigación artística, la familia rompió el silencio: su madre integró la fotografía en el álbum familiar e hizo copias. “Ahora sí que forma parte de la familia, lo tenemos en el salón de mi casa”, cuenta en el libro al tiempo que revela su dolor por las dificultades que rodean a su exhumación en el cementerio de Cúllar (Granada). Imagen en la que por primera vez se está sacando la foto de Silvestre del álbum familiar. Las experiencias demuestran que los bisnietos son, en muchos casos, aquellos que han abierto la puerta a la memoria en sus familias. La Ley de Memoria Democrática , de hecho, les sitúa como la última generación con derechos de reclamación y reconocimiento como víctimas de la Guerra Civil y el franquismo. “Estas personas son, dentro de sus familias, las que se han encargado de custodiar la herencia material. No son otros bisnietos ni nietos. Ellos han conservado las cartas, los retratos, los objetos... Son quienes se han encargado incluso de impulsar procesos de investigación o exhumación. Ahí se percibe la continuidad del trauma”, explica Arnau. Cuadro 16, sepultura 240 Si muchos de los bisnietos conocen hoy parte de la verdad es porque han rastreado las huellas de sus antepasados. La investigación en archivos judiciales y militares ha sido un canal clave para romper el silencio. En el caso de Arnau, encontrar la causa 2441-9 del Juzgado Togado Militar nº 32 de Zaragoza desveló las verdaderas razones de la ejecución de Manuel. Y también desmontó la versión oficial de los guardias civiles que le mataron, que en el atestado atribuyeron la muerte a una huida. Sin embargo, la autopsia —Manuel falleció a los dos días en el hospital— reveló que el deceso se había producido por un único disparo en la cabeza, por detrás, y a muy corta distancia. A la información que puede hallarse en los archivos se suma la posibilidad de conectar emocionalmente con el antepasado, por ejemplo a través de su firma. Es lo que le ocurrió a Carolina Nebot, para la que hallar la de Blas Castelló López en su consejo de guerra hizo que este dejara de ser “el padre de su abuelo” para convertirse en su bisabuelo. Francisco Javier, por su parte, encontró en el expediente la huella de su bisabuelo, que digitalizó y mantiene guardada en su móvil. Ahora, cada vez que logra un éxito que cree que le haría sentirse orgulloso, abre el teléfono y hace coincidir su dedo con su huella. Los descubrimientos, sin embargo, se entremezclan con la rabia que les produce haber llegado tarde a esta información todavía parcial, en la mayoría de sus casos cuando sus abuelos y abuelas ya no están vivos. “Es una humillación y otra forma de perder la guerra. Es una vergüenza y una indignidad histórica que tantas personas mayores no supieran ni siquiera que existía un documento con la firma de su padre. Y es así porque en España ha habido una carencia absoluta de políticas públicas para ello”, denuncia Arnau. Dolor es también lo que les provoca el cuestionamiento que sienten a veces por parte de quienes piensan que su herida es desproporcionada o no les corresponde, exigiéndoles el tan manido “pasar página” o señalándoles por hablar de algo que no vivieron. Arnau suele responder a esta crítica de la misma forma cada vez: contando la búsqueda que ha hecho de su bisabuelo durante los últimos diez años de su vida y relatando lo que ocurrió en la primavera de 2025. Entonces, tras descubrir lo que su abuela nunca supo, que Manuel había sido enterrado en una fosa común, en el cuadro 16, sepultura 240 del cementerio de Huesca, decidió acudir para homenajearle. Se imaginaba ya solicitando la exhumación de sus restos, para que algún día volvieran a la familia a la que perteneció. Sin embargo, aquel día descubrió junto a un trabajador del camposanto que le dirigió a la zona exacta que lo que había justo encima era un bloque gigantesco de nichos. “Eso solo significa dos cosas: o bien los cuerpos están destruidos o bien los llevaron al osario y están perdidos. En ese momento viví la Guerra Civil. Entendí que nunca iba a recuperar el cuerpo de mi bisabuelo y que no iba a cumplir lo que mi abuela quería, que lo enterraran con ella”. A la profunda tristeza que el descubrimiento ha provocado en Arnau –“fue como recibir una herencia de dolor, de rabia, de injusticia y de humillación en pleno 2025 por algo que había ocurrido en 1948”, asegura— le acompaña otra emoción que ha empezado a abrirse camino desde que, también en 2025, pudo declarar ante la Fiscalía todo lo que sabía sobre el asesinato de su antepasado. Es una esperanza en el horizonte, la de que a pesar de que ya no se pueda condenar a los culpables por haber fallecido, haya un documento que establezca una verdad judicial que repare, en parte, el dolor y afirme oficialmente que su bisabuelo Manuel Sesé Mur fue asesinado injustamente por sus ideas políticas.

elDiario.eselDiario.esMarta Borraz12 sept

Las desclasificaciones a la carta del Gobierno: Ceuta y el 23-F sí, pero no el espionaje al independentismo

El Ejecutivo usa puntualmente o forzado por Junts su capacidad para publicar documentos reservados mientras sigue sin aprobarse la ley de secretos oficiales que sustituya a la norma franquista en vigor Qué dicen las tres comunicaciones del CNI a Delegación del Gobierno en Ceuta, Guardia Civil y Marruecos La desclasificación de documentos que el Gobierno ha impulsado tras la crisis humanitaria en Ceuta ha reabierto un viejo debate: la discrecionalidad de la que dispone el Ejecutivo para retirar la reserva a los secretos oficiales debido a la falta de una ley que sustituya a la norma franquista que todavía está en vigor en España. En lo que va de legislatura, el Ejecutivo ha realizado dos grandes desclasificaciones por iniciativa propia: la de Ceuta y la de los papeles del 23-F en el 55º aniversario del golpe de Estado. A regañadientes, y forzado por Junts, el Gobierno también publicó documentos secretos sobre Abdelbaki Es Satty, imán de Ripoll y cerebro de los atentados de Barcelona de 2017 . El movimiento alimentó la teoría de la conspiración sobre los ataques que lanza parte del partido de Carles Puigdemont. Por el contrario, y pese a la expresa petición de varios jueces, el Ejecutivo ha mantenido el cerrojo a buena parte de los papeles del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) del espionaje a los independentistas, y tan solo ha desclasificado los autos (con tachones que impiden su consulta completa) del Tribunal Supremo que lo autorizaron. El historiador Javier Buces, responsable del área de Memoria Histórica del departamento de Antropología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, explica que, al estar en vigor la ley franquista, las desclasificaciones de secretos oficiales son “puntuales por interés o por una demanda social”. Buces se ha encontrado con la barrera del secreto en algunas de sus investigaciones de los crímenes de la extrema derecha (algunos amparados por los servicios secretos) durante la transición. El experto tiene claro el déficit que comporta la actual legislación: “Es un impedimento total para conocer la historia reciente y un agravio comparativo en el acceso a la verdad para las víctimas de la violencia del Estado ”. La desclasificación del 23-F, ahonda el historiador, fue “un parche” al manto de secreto que todavía cubre los años de la transición y el inicio de la democracia. El pleno acceso a los documentos del CESID (el antiguo CNI) terminaría por desmontar el mito de la transición pacífica española , agrega Buces. “Es imposible avanzar en materia de derechos humanos y memoria histórica, como nos dice la ley de memoria democrática, y mantener la ley franquista de secretos oficiales”, asevera este experto. Los intentos para aprobar una nueva norma no han fructificado pese a disponer de una mayoría del Congreso a priori favorable a aprobar una nueva normativa. En la Cámara hay dos iniciativas que permanecen bloqueadas: un proyecto de ley del Gobierno y una iniciativa del PNV, que lleva cuatro legislaturas proponiendo la reforma. La ley franquista en vigor dispone que todo es secreto por defecto y para siempre, a menos que el Gobierno diga lo contrario por iniciativa propia o a petición de un juez. Por el contrario, las leyes de los países europeos evitan que la desclasificación sea un acto discrecional del Ejecutivo y establecen un periodo de tiempo (20 años en Reino Unido, 30 años en Alemania o 50 en Francia, aunque con excepciones si se trata de peligros para la seguridad vigentes) para revelar los documentos. En el caso de la desclasificación de Ceuta, el Ejecutivo aduce razones de transparencia para revelar los documentos de los servicios de información de los cuerpos policiales y mensajes de miembros del CNI sobre la llegada de migrantes. La retirada de la reserva busca que la ciudadanía “pueda conocer y examinar directamente la información de la que dispusieron las instituciones” sobre la crisis en la ciudad autónoma, según una nota del Gobierno. “El objetivo es ofrecer una secuencia verificable de qué información existía en cada momento”, agrega el Ejecutivo. La argumentación del Gobierno para publicar los documentos del 23-F consistió en atender la “demanda reiterada”, en palabras del acuerdo de desclasificación del Consejo de Ministros , de historiadores, periodistas y grupos parlamentarios. El Gobierno retiró el secreto a los papeles del golpe tras concluir que su difusión no suponía un peligro para “la seguridad y defensa del Estado”. “Los años pasados desde el intento de golpe de Estado [...] permiten que la información referente a estos hechos se desclasifique sin generar ningún riesgo real y presente”, señaló el Ejecutivo. En cambio, las razones de seguridad y de protección al CNI se han impuesto cuando los jueces han pedido al Gobierno que desclasifique documentos sobre el espionaje del centro a los independentistas catalanes. En distintas solicitudes, los jueces han querido saber si el CNI dispone de licencia de uso del programa espía Pegasus, si fue el centro u otro organismo el que lo compró a la empresa israelí NSO Group, su coste y qué “concretas personas” del organismo y de la firma participaron en la compraventa. También han solicitado al centro que aportara los documentos relativos al encargo, compra, instalación, pago, formación y soporte del uso de Pegasus. Sin embargo, el Gobierno, en sendas respuestas a los instructores a lo largo de los últimos dos años, ha rechazado proporcionar toda esta información ya que, según argumenta el Ejecutivo, “supondría generar un riesgo y amenaza grave, cierta y actual para la vida e integridad de las fuentes y colaboradores del CNI”. En una de sus últimas contestaciones, en junio de este año, el ministro de Justicia, Félix Bolaños, denegó aportar al juez los datos concretos del espionaje a exdiputados de la CUP porque “pondría en riesgo y podría dar lugar a graves perjuicios para la Seguridad Nacional (la de todos los españoles) y podría comprometer seriamente la Defensa Nacional”.

elDiario.eselDiario.esOriol Solé Altimira12 sept

Trump huye hacia adelante en un momento crítico de su presidencia y lanza un órdago para 'comprar' el voto en las legislativas

El presidente de EEUU se mueve de forma desesperada a 50 días de las elecciones legislativas que pueden marcar el camino del cambio político en el país Trump dice que querría ver la reunificación de Irlanda y que ocurrirá “tarde o temprano” Denota desesperación. El presidente de EEUU prometió esta semana en la convención republicana a 50 días de las elecciones legislativas que daría un cheque de 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si su partido salía victorioso el 3 de noviembre . ¿Hasta qué punto siente que puede perder las elecciones como para querer comprar el voto con 5.000 dólares? ¿Por qué un presidente que presume constantemente de estar viviendo una edad dorada necesita prometer 5.000 dólares a cada adulto? Si la economía es tan extraordinaria, ¿por qué hace falta un incentivo electoral de semejante magnitud? La guerra en Irán tiene ya el galón de diésel por encima de los seis dólares en EEUU, y la popularidad del presidente de EEUU está en mínimos históricos. Pero él cree que la solución pasa por prometer 5.000 dólares por cabeza, si bien nunca más se supo de promesas similares hechas recientemente sobre los dividendos del DOGE o los aranceles. También piensa que la solución a las consecuencias del trumpismo pasa por más trumpismo. “Por favor, levanten la mano derecha”, dijo el jueves por la noche: “Prometo lealtad al mejor presidente de la historia de Estados Unidos, que nos quiere tanto que apenas puede respirar, que saldré con mi familia, con mis amigos, no me importa si estoy registrado o no, y voy a intentar hacer trampa a lo bestia, tal como hacen ellos... Prometo que voy a reunir a mis amigos y a mi familia, y vamos a votar el 3 de noviembre, y que Dios nos asista. ¿Sabéis qué pasa si no votáis? Iréis al infierno, y no quiero que eso os pase. Así que, por favor, id a votar, porque juntos derrotaremos a los comunistas, a estos lunáticos de la izquierda radical, aplastaremos a los extremistas, fanáticos, lunáticos y criminales que quieren destruir nuestro país”. En ese juramento, Trump juguetea con la idea de hacer trampas, del mismo modo que se reivindica como el mejor presidente de la historia, algo que muchos de los ponentes en esas 48 horas de aquelarre trumpista se preocuparon por decir. Porque la convención republicana para poner en marcha a la militancia fue, sobre todo, una fiesta mesiánica para el presidente de EEUU, que llama al estrecho de Ormuz “estrecho de Trump” y a la paga de 5.000 dólares, “dividendos Trump”. Con Trump, todo pasa por Trump, hasta el punto de decir: “El día de las elecciones, el 3 de noviembre, tenéis que hacerme un favor. Tenéis que salir a votar e imaginar que yo estoy en la papeleta. Porque, en cierto modo, sí estoy en la papeleta. Porque si ellos llegan al poder, nos quitarán todo lo que hemos conseguido, y no podemos permitir que eso suceda”. Es decir, Trump está planteando las elecciones legislativas como un plebiscito sobre su presidencia, y sabe que es arriesgado, pero no puede evitarlo, y por eso promete 5.000 dólares mientras sigue estrangulado el comercio mundial de la energía por su guerra unilateral e ilegal en Irán y mientras se prolonga la crisis de asequibilidad que vive el país, con la inflación en el 3,4% y en vísperas de una posible subida de los tipos de interés en la reunión de la Fed el próximo 16 de septiembre, cuando Trump lleva meses exigiendo bajadas, y el barril de petróleo ha vuelto a superar los 100 dólares. Y la guerra de Irán, que iba a durar cuatro semanas y ha superado los seis meses, la incertidumbre económica y el enriquecimiento personal están poniendo a prueba la estrategia de Trump —su patrimonio ha crecido 2.000 millones en la Casa Blanca—. Así, solo un tercio de los adultos estadounidenses aprueba su gestión de la presidencia, según una encuesta realizada en julio por The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research. Esta cifra supone un ligero descenso respecto al 37% registrado en junio y se sitúa muy por debajo del 42% que aprobaba su tarea cuando asumió el cargo. Una encuesta de la Universidad Quinnipiac publicada el jueves reveló que el 46% de los votantes registrados consideraba que el Partido Demócrata estaba más en sintonía con las preocupaciones de la mayoría de los estadounidenses, frente al 35% que opinaba lo mismo sobre el Partido Republicano. A pesar de esos números, Trump promete más Trump, y se ha comprometido a hacer campaña en las próximas semanas a favor de los republicanos en contiendas reñidas. Pero la admiración por Trump puede ser una ventaja en unas primarias republicanas, donde los partidarios del presidente ejercerán una influencia considerable, pero podría ser contraproducente de cara a las elecciones legislativas, sobre todo si la popularidad de Trump no repunta. Mapas electorales a medida Mientras tanto, un tribunal de apelaciones ratificó este jueves el bloqueo al decreto del presidente de EEUU que limitaba el voto por correo. El tribunal de tres jueces, nombrados por el presidente Joe Biden, coincidió con los demandantes en que el presidente carece de autoridad para regular la política electoral de los estados. La decisión se produce mientras el Supremo ya está analizando el mismo caso, el cual forma parte de una intensa actividad jurídica en un momento en que los estados empiezan a enviar papeletas por correo para las elecciones de mitad de mandato. Por otra parte, en una demanda distinta presentada en Washington DC, los demócratas y grupos de defensa de los derechos civiles también intentan frenar el decreto presidencial. En paralelo, el Supremo rechazó el mismo jueves un nuevo mapa electoral de Misuri defendido por Trump y los suyos, que esperaban que el nuevo diseño les ayudara a ganar un escaño adicional en unas elecciones cruciales del 3 de noviembre. Cheque problemático No es la primera vez que Trump promete cheques esta legislatura. El presidente de EEUU había prometido anteriormente utilizar los ahorros del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y los ingresos de los aranceles a las importaciones extranjeras para distribuir pagos de 2.000 dólares o más, pero nada de eso llegó a materializarse. Su última idea surge en un momento en que la economía estadounidense se enfrenta a una inflación persistente y al aumento de los tipos de interés, dos factores que han perjudicado políticamente a los republicanos tras haberles ayudado previamente a recuperar el poder frente a los demócratas. Trump afirmó que los pagos serían posibles gracias a la fortaleza de la economía; sin embargo, la confianza del consumidor es baja debido al aumento de los precios de la gasolina —provocado por la guerra con Irán— y a que los salarios tienen dificultades para seguir el ritmo de la inflación. En una entrevista con CBS, Trump declaró que no cree que el Congreso deba aprobar los pagos que planea, aunque no especificó cómo podría gastar más de un billón de dólares sin la intervención del legislativo. “Bueno, creemos que no”, dijo Trump respecto a la aprobación del Congreso. “Creo que lo haría si fuera necesario. Pero creemos que no”. Es decir, Trump promete el dinero condicionado precisamente a que su partido controle el Congreso, pero al mismo tiempo sostiene que no necesitaría al Congreso para aprobarlo, en un nuevo desafío al legislativo y en un nuevo órdago sobre los poderes presidenciales y los límites institucionales. Más tarde, al ser cuestionado por un periodista en el aeropuerto antes de partir de Dallas, Trump negó que los 5.000 dólares tuvieran como fin movilizar el voto, a pesar de haber dicho inicialmente que el dinero se distribuiría “si los republicanos ganan”. En su lugar, describió los pagos como una “recompensa” para los ciudadanos que soportaron la presidencia de Joe Biden. La propuesta del presidente, presentada durante su discurso de casi dos horas el miércoles por la noche en Dallas, supondría un coste superior a los 1,3 billones de dólares si el Congreso autorizara pagos de 5.000 dólares a los 270 millones de adultos del país. El Tesoro ya registra un déficit anual cercano a los 1,8 billones de dólares, y la deuda nacional total supera los 40 billones este año. Según datos del Departamento del Tesoro, los gastos por intereses para el año fiscal 2026 ascenderán a unos 1,27 billones de dólares, una cifra similar al coste proyectado de la propuesta de Trump. Trump ha situado las elecciones legislativas como un plebiscito sobre sí mismo y pide a los votantes que imaginen que su nombre está en la papeleta. Y, a cambio de ese voto, ofrece un cheque de 5.000 dólares si gana su partido. Todo gira en torno a Trump, hasta convertir las elecciones y el Partido Republicano en una extensión de sí mismo, incluidas sus guerras y la incertidumbre económica. Y, llegado este punto, su única respuesta es más Trump. Incluso si para ganar las elecciones tiene que ponerle precio al voto.

elDiario.eselDiario.esAndrés Gil12 sept

La Fórmula 1, desde la casa de un vecino del circuito: "El ruido supera el límite legal en los entrenamientos, y en la carrera será peor"

El piso de Pablo, a pocos metros de la zona norte del circuito, registra 75 decibelios de media durante los segundos entrenamientos libres. La cifra supera los 60 marcados por la normativa, aunque muy por debajo de la alcanzada en unos tests previos y de lo que esperan para la competición de este domingo: "Puede ser insoportable" Un estudio cifra en 14.000 los vecinos afectados por ruidos junto a la Fórmula 1 superiores al límite legal En el portal del bloque de Pablo, ubicado en la calle Francisco Umbral de Valdebebas (Madrid), todo es anómalo durante la tarde del viernes 11 de septiembre. Sentado en una silla plegable, un señor rodeado de cables sujeta un medidor de decibelios en sus manos, resguardado por la sombra que da el propio edificio del abrasador sol de septiembre. Preguntado por unos voluntarios del Gran Premio de Fórmula 1 que se desarrolla en la capital, apenas a 50 metros (lo que ocupa una carretera cortada), el hombre indica que ha registrado “75 decibelios de máximo”. Luego, ante el interés de este periódico, indica que trabaja para “la organización” de Madring. No es la única persona que se dedica a estas labores de medición mientras se desarrollan los segundos entrenamientos libres de Fórmula 1. Volvemos a Pablo, que desde su cuarto piso registra las emisiones de los monoplazas o los helicópteros de la televisión. “Es un zumbido que se te mete en la cabeza. Por eso molesta más que un concierto u otras cosas que han hecho aquí cerca. Y por eso es más llevadero oír la música o la megafonía, que también nos llega y te enteras de todo. Lo de los motores es insoportable”, expone en conversación con Somos Madrid . Pese a ello, la jornada le ha deparado cierta tranquilidad: “Supera el límite legal, pero lo esperábamos peor. En las pruebas de la Fórmula 3 que hubo hace unas semanas el ruido fue mucho más grande”, comenta. En aquella ocasión, vecinos de la zona llegaron a notificar 107 decibelios, cuando el límite en áreas residenciales es de 58 como media diaria y 60 durante la duración de un evento específico. Un aumento que duplica el tope legal, pero que al trasladarse a la sensibilidad del oído implica un crecimiento exponencial y mucho mayor. Esta vez, la media (y no el pico, como decía el empleado de la organización) se sitúa en torno a los 75db y el máximo es de 94. Ello en una casa situada en lo que la Plataforma Stop F1 Madrid ha denominado la “primera línea de playa” por su cercanía al ruido. Un hombre mide los decibelios durante los segundos entrenamientos libres de Fórmula 1 junto a uno de los bloques más cercanos. Así, según estas mediciones elaboradas con una aplicación móvil desde la terraza de Pablo, los niveles sonoros superan el límite normativo. Unos umbrales que los promotores del evento, con Ifema a la cabeza, trataron de flexibilizar a través de una solicitud de suspensión al Gobierno de José Luis Martínez-Almeida. Según denuncia en un reciente comunicado la Plataforma Ecologista Madrileña, se desconoce el sentido y los pormenores de esa resolución mientras la competición ya se está desarrollando. “El Ayuntamiento de Madrid mantiene oculta la resolución que debe fijar fechas, horarios, fuentes de ruido, lugares y volúmenes máximos de emisión, dejando en indefensión al vecindario del entorno del circuito”, alertan. También advierten de “la desaparición de las licencias de obra del CONEX, el portal municipal de consulta de expedientes urbanísticos”. La contaminación acústica sí queda por debajo, salvo en pequeños instantes puntuales, del umbral que marca el riesgo para la salud auditiva. En este caso se trata de una exposición sostenida por encima de los 85 db. “Sigue siendo ilegal, pero claro como no está siendo tan insoportable como esperábamos no sabemos si quizá menos gente se atreverá a denunciar”, dice Pablo. Los tests de finales de agosto derivaron en que este y otros residentes presentaran denuncias ante la Policía, temiendo un ruido insoportable que además parecía extenderse más allá de tres días puntuales. Ahora, Pablo cree que algunos cambios de última hora mitigan el impacto: “Han puesto alguna pantalla protectora y luego parece que las propias gradas de esta zona de Valdebebas frenan un poco el sonido”, elucubra sobre los motivos tras la disminución de las molestias. Mediciones de decibelios en el teléfono de Pablo durante los entrenamientos del Gran Premio, cuyas gradas y trazado se sitúan a pocos metros de su casa. Aun con todo, el zumbido es permanente durante toda la tarde y se cuela incluso con las ventanas cerradas, aunque en mucha menor medida. Pablo apunta además que les ha afectado en su jornada: “Muchas veces teletrabajamos, así que este es un entorno laboral en el que están interfiriendo”. No en vano, a más de 2 kilómetros del recinto donde se disputan las carreras, el ruido de los motores se cuela en los entornos laborales. Carlos, que trabaja junto al Liceo francés de Madrid, comenta a este medio su asombro por esta circunstancia: “Estoy escuchando el Aston Martin de Alonso desde la oficina. Qué locura”. Casi 14.000 afectados durante la carrera y más de 8.000 todo el domingo El Trabajo de Fin de Máster del ingeniero ambiental Iván Ruiz Coello ha empleado diferentes técnicas y análisis de datos para prever que 13.936 personas soportarán más de 60 decibelios y 79 se enfrentan a riesgos de salud auditiva durante el principal acontecimiento del fin de semana, la carrera del domingo. De hecho, es el principal miedo de Pablo: “Nos tememos lo peor. Creo que ahí es cuando verdaderamente puede volver a ser insoportable. No nos fiamos”. La superficie expuesta a emisiones diarias por encima del umbral permitido se ha duplicado durante el Gran Premio, según el estudio de Ruiz Coello. Más allá de la carrera, estima que durante todo el día 8.613 habitantes del entorno estarán expuestos a decibelios por encima de lo que marca la legislación. Esto es, un 17% de la población analizada. Este análisis ya adelantaba que medidas protectoras de última hora disminuirían la afectación. En esa línea, Almeida avanzó a principios de mes que Ifema y el Consistorio trabajaban en medidas para reducir los efectos, aunque el alcalde admitió que “la molestia cero no existe”. Este sábado, el regidor ha visitado un trazado que ha definido como “espectacular” y ha agradecido la “oportunidad para disfrutarlo” a bordo de un safety car . En agosto, el consejero de Vivienda y Transportes del Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso, Jorge Rodrigo, pidió a los vecinos aguantar el impacto en pos de la “rentabilidad” del evento y animó a “sacrificarnos todos un poquito” . La presidenta autonómica también ha acudido este sábado a las instalaciones de Madring. Las quejas más allá del ruido: cortes y falta de dotaciones del barrio Pero las protestas vecinales van más allá del ruido. Pablo recuerda que “hay más trastornos e incordios, sin que deje ninguna ventaja”. Por ejemplo, debe dar un gran rodeo para desplazarse en coche, ya que la calle que suele tomar para salir del barrio y tomar la M-11 está totalmente cortada. Los vecinos han tenido que recoger pegatinas que sirven de acreditación para acceder a sus propias calles ante los controles y restricciones. También cita el impacto de las obras, que llegaron a “hacerse de noche porque iban muy apurados, hasta que denunciamos los vecinos”. Todo ello, recuerda Pablo, tras un importante coste público y en un barrio erigido en las últimas dos décadas con importantes necesidades en materia de servicios públicos: “Llevamos 12 años en el barrio y empezaron a construir los colegios tres o cuatro años después. El primer instituto y el centro de salud llegan ahora, cuando ya somos más de 30.000 personas. El Metro llegará en unos años, a ver cuántos . Y mientras lo que tenemos ya en el Zendal, un hospital sin ningún uso, y la Fórmula 1 en la puerta”, lamenta este vecino mientras mira desde su terraza un ruidoso espectáculo que le es totalmente ajeno. Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, hazte socia, hazte socio y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. 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elDiario.eselDiario.esGuillermo Hormigo12 sept

Sumar se escuda en la crisis de Ceuta para evitar poner fecha al anuncio de su nuevo candidato y de la marca para las generales

Fuentes de la alianza afirman que no sería adecuado hablar de ellos mismos mientras no se solucionen los problemas en la ciudad autónoma, y algunas voces abren la puerta a retrasar el anuncio a octubre. Ni IU ni Movimiento Sumar cierran la puerta a las primarias conjuntas que ahora propone Podemos Podemos toma la delantera a Sumar y propone unas primarias abiertas para elegir un candidato de toda la izquierda Una de las principales incógnitas en el espacio de la izquierda de cara a las próximas elecciones generales, cuál será la marca que sustituya a la de Sumar y qué dirigente encabezará sus listas, seguirá sin despejarse en el más corto plazo. Pese a que, en un principio, la idea de los cuatro partidos que están negociando el relanzamiento de su alianza —IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comuns— era la de anunciar tanto el nombre como al nuevo líder antes del parón veraniego, las vacaciones llegaron sin novedades al respecto. Las cuatro formaciones señalaron septiembre como el mes clave para clarificar su futuro. Pero, con casi la mitad del mes ya transcurrida, no solo no hay fecha para realizar el anuncio, sino que algunas voces, incluso, abren la puerta a que se retrase hasta octubre. Oficialmente, el espacio se muestra hermético al ser preguntado por sus planes de cara a las generales. La respuesta más habitual es un lacónico “seguimos trabajando” para presentar lo antes posible la nueva marca y el candidato que la capitaneará. Y fuentes de Sumar aducen que la crisis migratoria de Ceuta, que está suponiendo un enorme desgaste para el Gobierno y, especialmente, para el PSOE, ha retrasado sus planes. “No podemos ponernos a hablar de nosotros mismos” en un momento así, planteaba un dirigente hace un par de semanas. Los problemas en Ceuta, no obstante, no se han resuelto en lo que va de septiembre, y tampoco parece que la situación en la ciudad autónoma vaya a quedar completamente normalizada a corto plazo. Pero eso no ha supuesto que los partidos encuadrados en Sumar se hayan decidido a concretar una fecha. Fuentes conocedoras del contenido de las negociaciones que están manteniendo estas formaciones se limitan a ofrecer la estimación de que el anuncio del nuevo candidato y la marca con la que se presentará a las elecciones tendrá lugar a finales de este mes o, incluso, a principios de octubre. Ante este retraso de los partidos de Sumar a la hora de definir su futuro quien ha tomado la delantera es Podemos , que este sábado propuso públicamente la celebración de unas primarias “abiertas” a todos los partidos de la izquierda para elaborar una candidatura conjunta a las generales. Las dos formaciones de ámbito estatal encuadradas en Sumar quitaron peso a este movimiento, aunque no cerraron la puerta a la oferta morada. El coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, aseguró este sábado que no ve gran “novedad” en lo planteado por Podemos y aseguró que no va a poner “fronteras en la búsqueda de un bloque histórico amplio” de izquierdas. Por su parte, fuentes de Movimiento Sumar sostuvieron que llevan “meses construyendo un espacio común”, afirmaron que “la prioridad es construir un espacio lo más amplio posible” y sostuvieron que “es una buena noticia que Podemos entienda que estamos en esa fase”. “Pero vamos paso a paso”, plantearon. Urtasun suena y Rufián, casi descartado El espacio no aclara los motivos por los que le está costando tanto despejar las dos principales incógnitas, tras meses de una negociación en la que también se han abordado asuntos como los métodos de toma de decisiones de la nueva coalición o la eventual celebración de primarias para elegir las listas electorales. No obstante, es evidente que no ha ayudado a elegir un nuevo líder el hecho de que muchos de los principales dirigentes a la izquierda del PSOE que podrían haber asumido este rol lo hayan rechazado —como el ministro Pablo Bustinduy— o hayan anunciado su paso a otras tareas —el caso de la líder de Más Madrid, Mónica García, que será candidata de su partido a las autonómicas en esa comunidad—. La situación de los otros dos ministros de Sumar en el Gobierno es dispar. La titular de Juventud de Infancia, Sira Rego, anunció en agosto que no se presentará a las próximas elecciones, al igual que hiciera Yolanda Díaz hace meses. Por el contrario, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, no ha expresado su intención de dejar la política estatal, y su nombre es el que más suena entre las fuentes consultadas como opción para tomar el timón de la alianza. No obstante, su perfil no convence a algunos sectores dentro de Sumar y él niega públicamente estar interesado en ser candidato. Los cuatro partidos encuadrados en Sumar también han tratado en los últimos meses de encontrar un líder ajeno a esas organizaciones o que hubiera dejado la primera línea, pero lo cierto es que los nombres que han sonado pronto se han autodescartado. Es el caso del secretario general de CCOO, Unai Sordo, que ha reiterado públicamente que no tiene intención de dar el salto a la política y que quiere completar su mandato como líder sindical. También se contempló en algún momento la opción de la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, pero ella misma afirmó hace meses que no quiere ser candidata “a nada”. El nombre que parece ya completamente descartado es el del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, cuya idea de un frente común de partidos estatales e independentistas de izquierdas se ha encontrado con la negativa tajante de su partido. Con motivo del primer pleno ordinario del curso político en la Cámara Baja, Rufián lanzó el pasado miércoles un mensaje a ERC y al resto de la izquierda alternativa asegurando que estas formaciones se están “jugando” sus “siglas” ante la posibilidad de que un Gobierno de PP y Vox pudiera hacer cambios en la Constitución si alcanza los 210 diputados. Pero los republicanos insisten en que solo contemplan presentarse a las generales con su propia marca, y el dirigente ha evitado romper con su partido y también iniciar conversaciones con Sumar o Podemos puenteando a la cúpula dirigida por Oriol Junqueras. No solo el calendario electoral y la posibilidad de que las elecciones se adelanten a principios de 2027 apremia a los cuatro partidos encuadrados en Sumar. También lo hace el hecho de que, hasta que no tengan una marca y un candidato elegidos, no podrán cerrar alianzas con otras formaciones. La interlocución con actores como Compromís, Més o Chunta Aragonesista —que se presentaron dentro de Sumar en 2023— es fluida, pero estos partidos han rechazado participar en la negociación que lleva meses desarrollándose para reconfigurar Sumar, y solo decidirán si confluyen con sus socios estatales cuando estos hayan definido su futuro.

elDiario.eselDiario.esDaniel Ríos12 sept

24 horas con el mando único en Ceuta: “Vamos a aliviar El Trampolín, El Príncipe y Loma Colmenar en cuestión de días"

elDiario.es recorre las calles de una ciudad autónoma atravesada por la emergencia humanitaria y acompaña durante una jornada de trabajo al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, al frente del operativo de coordinación de la crisis Ceuta, radiografía de un mes de caos: “Fue un error de cálculo darlo por zanjado cuando se volvieron a Marruecos 70.000” Un blindado del Ejército que patrulla las calles de Ceuta frena en seco a la altura de la Glorieta del Teniente Reinoso, en pleno centro de la ciudad. Cuatro soldados armados con fusiles de asalto se bajan del vehículo y se adentran a toda prisa en el suelo acolchado de un pequeño parque de juegos infantil, completamente vacío a esa hora de la mañana del primer día de curso escolar. Se dirigen a un banquito situado frente al tobogán, donde hay tres adolescentes marroquíes sentados. Los tres llevan pantalón corto, camiseta oscura y chanclas. Y en cuestión de segundos se ven rodeados por los cuatro militares. La conversación dura poco. Les preguntan cuándo entraron, si han ido a registrarse ya y qué hacen ahí. Y los echan del parque. Así que los tres chavales se levantan del banco y empiezan a andar calle abajo, sin rumbo. Las escenas que provoca el despliegue del Ejército, visible casi en cada esquina de la ciudad, rompen enseguida la falsa sensación de normalidad que proyecta la actividad de las tiendas de ropa o las bulliciosas cafeterías del centro, todas abiertas. El trasiego de ceutíes que van o vuelven de trabajar y que se sientan en una terraza a tomar algo es constante en esta zona, donde apenas hacen acto de presencia las miles de personas migrantes que entraron los días 30 y 31 de julio y que aún permanecen en Ceuta. Pero normalidad ni hay, ni tampoco se la espera a corto plazo en una ciudad en la que ha cambiado todo en apenas mes y medio y en la que nadie habla de otra cosa. Una ciudad atravesada por la ira, por el miedo y por una crisis humanitaria desbordante, cuyas dimensiones nadie es todavía capaz de calcular pero que mantiene hacinados, cuarenta días después, a varios miles de hombres, mujeres, niños y niñas en campamentos de acogida o abandonados aún en la calle. Una realidad que cae a plomo, sobre todo, en los barrios de la periferia. En esa ciudad, en esos estados de ánimo y en esas circunstancias aterriza el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, este pasado martes 8 de septiembre. Su presencia no despierta entre los ceutíes tantas pasiones como la de Fernando Grande-Marlaska u otros miembros muy señalados del Gobierno central, a quien reprochan masivamente inacción con Marruecos y no haberse tomado la situación lo suficientemente en serio desde el principio. Desde que fue designado mando único operativo el 25 de agosto, Torres pasa más tiempo en Ceuta que en Madrid. Y, por supuesto, mucho más que en su casa de Gran Canaria, donde los médicos lo reclaman de vez en cuando para que no deje de lado las revisiones del cáncer que padeció hace unos meses. Su obsesión ahora es la carrera contrarreloj por sacar a la gente de la calle. “Es la urgencia absoluta. Cuanto más tardemos en habilitar los espacios, más tardaremos en filiarlos y, por tanto, en devolver a todos los que no tengan derecho a asilo”, cuenta el ministro al que han encargado una misión muy cercana a lo imposible: recuperar a marchas forzadas el tiempo de gestión que el Gobierno perdió en agosto para resolver una crisis migratoria inédita por su dimensión, agravada por un clima de crispación irrespirable y con procedimientos administrativos que lo atan de pies y manos porque pueden demorarse muchos meses. Y todo, en un territorio acotado de 18 kilómetros cuadrados al que, por ahora, no se permite compartir la presión con otras zonas del país. Ángel Víctor Torres visita el CATE de Ceuta Con esos condicionantes, Ángel Víctor Torres se afana en mantener a salvo de la estruendosa refriega política su relación con Juan Jesús Vivas y el gobierno ceutí del Partido Popular, con quienes pasa horas al teléfono y encerrado en reuniones para pactar nuevos emplazamientos o el desbloqueo de la situación de los menores. Aunque el panorama está lejos de dejar de ser crítico, el balance de la primera jornada del calendario escolar, una prueba de fuego para Ceuta, otorga un pequeño respiro al Gobierno. Y se nota ese alivio en el rostro de Ángel Víctor Torres a primera hora del miércoles. “Era un día muy importante y los datos nos permiten hablar de un pequeño éxito. Han acudido el cien por cien de los profesores y del personal no docente, se ha alcanzado una asistencia del 75% de los alumnos y no se ha registrado ni un solo incidente. Y va a ir a mejor”, valora el ministro. Son las ocho y media de la mañana y tiene por delante una gymkhana de reuniones y visitas a instalaciones de acogida. Y una meta para el final del día: sacarle partido a su fama de buen negociador para desbloquear rápido nuevas ubicaciones y pactar soluciones para los menores con la administración local, en manos de un PP que aprieta cada vez más por el convencimiento de estar ante el filón definitivo que acabará con el Gobierno y les devolverá al poder. “Yo creo que podemos conseguir 2.600 plazas más cuestión de muy pocos días. Y con eso podemos aliviar la zona de El Príncipe, de Loma Colmenar y, sobre todo, de El Trampolín. Eso es fundamental”. Los puntos críticos de Ceuta Torres nombra los tres puntos críticos de Ceuta en los que, a día de hoy, la situación migratoria es de verdadero colapso. El símbolo por excelencia de esta crisis es la playa de El Trampolín, donde la fotografía aún es impactante un mes y medio después: varios miles de personas hacinadas en 2.000 metros cuadrados de un arenal indistinguible a un campo de refugiados. Quienes aquí sobreviven a la intemperie desde finales de julio, en su inmensa mayoría marroquíes, han levantado chozas, han organizado pequeños tenderetes de ropa, de huevos, de fruta y de galletas. Y hasta han improvisado peluquerías ambulantes con hombres que ofrecen su maquinilla eléctrica para cortar el pelo o la barba. Playa de El Trampolín, Ceuta Cada noche, la Cruz Roja lleva a cabo aquí un imponente despliegue para repartir comida. Y hace unas semanas fue instalada una gran carpa de duchas al aire libre que visualmente se asemeja más a un lavadero de coches que a una zona para el aseo humano. La mayor parte de delitos, aseguran policías y guardias civiles, se producen también contra migrantes. “Hay de todo, como en todos sitios. Y claro que hay gente que delinque. Pero la mayoría de los robos o de las agresiones violentas de todo tipo, que las hay, estamos viendo que las sufren los y las inmigrantes de parte de otros inmigrantes”, afirma un agente del cuerpo armado ante la sensación generalizada de inseguridad que reina en la ciudad y que lleva a algunos ceutíes a admitir abiertamente que llevan un arma blanca al trabajo para protegerse. Esta semana, varios ciudadanos de Ceuta y varios inmigrantes han sido detenidos por robar o agredir a otros inmigrantes. Fuera de El Trampolín, en el Príncipe, hay otros que han encontrado algo parecido a un refugio y se han resguardado en viviendas de familiares o amigos. Pero muchos siguen todavía en la calle, con la asociación de vecinos del barrio volcada estas semanas en darles lo que no les dio la administración: agua, comida, aseo y al menos un toldo bajo el que dormir. En Loma Colmenar la situación es parecida, con cientos de personas también durmiendo todavía al raso en las aceras, en los bordes de las carreteras, bajo los coches. Y muchos de ellos son niños de ocho, diez, doce años. Y más pequeños. Ángel Víctor Torres, esta semana en Ceuta “Algunos nos critican duramente con respecto a los migrantes que están en las calles y que duermen al raso. Entiendo esa crítica, pero supongo que la harán extensiva al Gobierno de Ceuta. Porque hay muchos menores, e incluso bebés, que están durmiendo en la calle. Y esa tutela y esa responsabilidad es del Gobierno de Ceuta. De verdad, creo sinceramente que todos estamos haciendo el máximo de los esfuerzos”, señala el ministro, que apura el café y pone rumbo a la primera reunión de la mañana. En la sede oficial del Ejecutivo central en Ceuta, Ángel Víctor Torres se reúne junto al delegado del Gobierno con los responsables de Infancia de la ciudad autónoma. Sobre la mesa está el desbloqueo del traslado temporal de niñas no acompañadas a la Península, la propuesta que el Ministerio de Sira Rego reclama sin éxito desde principios de agosto para aliviar la saturación de la acogida y para dar un trato digno a las menores. Aunque el Gobierno de Juan Jesús Vivas sigue sin dar el visto bueno definitivo, esta semana sí se produjo un avance significativo: un pacto bilateral con el ejecutivo autonómico de Navarra para el traslado de cinco niñas. Un paso ínfimo respecto a la magnitud de la crisis, pero que hay quien interpreta en el Gobierno que puede abrir la puerta a nuevos acuerdos. Lo que sí se consiguió en esa reunión del mando único con la ciudad autónoma es sortear un llamativo choque jurídico entre administraciones, hasta ahora desconocido, y que en la práctica mantenía bloqueada la situación de los miles de menores no acompañados que están en Ceuta. Se trata de la figura jurídica del representante legal del menor, algo parecido a una tutela judicial a la que tienen derecho los niños y las niñas durante su procedimiento y sin la cual la ley de asilo les impide salir del territorio, ni para ser reagrupados en Marruecos, ni tampoco para ser redistribuidos a la Península. Durante todas estas semanas, Gobierno central y local han mantenido una disputa sobre cuál de las dos administraciones debía hacerse cargo de la contratación de los abogados necesarios para ello. Una discusión ahora resuelta con un pacto: los contrata la ciudad autónoma, pero los paga el Ejecutivo central. Ya pasado el mediodía, Ángel Víctor Torres se desplaza hacia el Polígono Industrial del Tarajal, donde aún se apuran los últimos retoques para el acondicionamiento de un espacio que sirve de Centro de Acogida Temporal de Migrantes (CATE). En los últimos quince días se han logrado convertir dos naves semiabandonadas en un lugar en el que acoger temporalmente hasta a 400 personas en literas. Y en el que también se ha improvisado una oficina policial para el triaje y el registro de los adultos. Una instalación fundamental para poder avanzar en las filiaciones y en los procedimientos de solicitudes de asilo. Mujeres migrantes a la espera del triaje, Ceuta Durante la visita del ministro, al que reciben altos cargos de la Policía que le ponen al día de los avances y del trabajo pendiente, 55 mujeres mayores de edad son atendidas en las líneas de triaje. Hay alguna argelina, pero la práctica totalidad de las que cruzaron a nado los días finales de julio viene de Tánger. En el dorso de sus manos llama la atención un número, muy grande, pintado sobre la piel de cada una de ellas con rotulador azul y que las ordena para sus turnos de atención con los funcionarios. “Han estado semanas en la calle, algunas con niños pequeños, asistidas muchas de ellas por asociaciones de vecinos. Ahora las atendemos nosotros en un centro por un convenio con el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones”, cuenta a las puertas del CATE Elvira Pérez de Madrid, coordinadora del equipo jurídico de Sur Acoge, que narra que la inmensa mayoría de mujeres que son entrevistadas en ese momento huyen de violencias extremas. “Hay víctimas de violencia de género, de violencias intrafamiliares de padres, víctimas de trata o hasta matrimonios forzosos con sus proxenetas... una auténtica brutalidad”, cuenta visiblemente afectada. “A muchas les dicen que si tienen denuncias interpuestas en Marruecos eso puede ayudarlas, pero lo que cuentan es que la policía marroquí no les hace caso. Muchas intentaron denunciar y pasaron de ellas”. Lo que reclaman desde Sur Acoge es que los recursos del Estado se pongan a disposición de la emergencia para garantizar una acogida digna y equitativa que, hoy por hoy, resulta utópica. “No entendemos que ni siquiera los perfiles más vulnerables puedan ser acogidas en la Península para ponerlas a salvo y darles un trato digno”, dice la coordinadora. Literas en el CATE de Ceuta Aunque nadie del Gobierno quiere pronunciarse sobre procesos de protección internacional que por ley han de ser tramitados de manera individualizada, la presión política nacional e internacional sobre la inmigración hace temer lo peor a las organizaciones de derechos humanos: que al final del largo camino burocrático, pueda esperar una orden de expulsión generalizada para todos y todas los que entraron en Ceuta a finales de julio. Algo así como una respuesta contundente de la administración que suene a aviso para el futuro y de la que solo se libren los casos más flagrantes de víctimas de conflictos bélicos o de violencias explícitas. Y siempre y cuando puedan acreditarlas, algo a menudo imposible. En cualquier caso, una mínima parte de quienes cruzaron a nado o a pie la frontera del Tarajal. A primera hora de la tarde del miércoles, la crisis política en la Delegación del Gobierno en Ceuta desatada tras la publicación de los mensajes del CNI pilla a Ángel Víctor Torres en mitad de una agenda frenética en la ciudad. Justo después de comer participa en una nueva reunión del comité de situación que cuenta con la presencia de varios ministros implicados en la gestión de la crisis y de representantes de las autoridades locales. Y el balance del segundo día de curso escolar mejora al del martes. “Ya han acudido más del 80% de los estudiantes a las aulas. Es para felicitar a la comunidad educativa, a las madres, a los padres y al alumnado. Esto es difícil, pero tenemos que volcarnos en garantizar el derecho básico a la enseñanza”, hace balance el ministro, que se sacude las preguntas sobre la polémica en torno al delegado del Gobierno y su jefe de gabinete. “Yo vengo aquí a gestionar, a mejorar las cosas. Y lo que puedo decir es que el resultado del trabajo de hoy va a hacer que en muy pocos días vuelva a verse un cambio grande en las calles de Ceuta. Están a punto de habilitarse muchos espacios nuevos. Y van a llegar más funcionarios para reforzar los triajes del CATE. Esto no es sencillo, y por eso Feijóo es irresponsable cuando habla de soluciones en 24 horas que son ilegales. De verdad, estamos dando todos los pasos para acelerar la resolución de esta crisis”. Después del comité de situación la tarde le cunde a Ángel Víctor Torres para acudir a una reunión de seguimiento de esos espacios habilitados, especialmente los nuevos emplazamientos del Puerto que también se espera que estén listos en cuestión de días. Y por la noche, de vuelta al hotel, no oculta su frustración porque se haya impuesto el mensaje de que el Gobierno abandonó a Ceuta. “Yo entiendo que todo es muy difícil y respeto todas las críticas, pero es profundamente injusta la caricatura de que tenemos abandonada a Ceuta y que aquí no hacemos nada. Nunca jamás se había llevado a cabo un despliegue y una movilización de recursos como esta para una crisis migratoria”. La gran duda ahora es si ese despliegue será suficiente para aplacar la peor crisis fronteriza, migratoria y humanitaria documentada en España en su historia reciente. Y si Ceuta, donde el discurso del odio hacia el migrante hace su agosto, podrá aguantarla sola mucho más tiempo.

elDiario.eselDiario.esJosé Enrique Monrosi12 sept