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Una técnica de La Paz evita el rechazo en dos pacientes trasplantados

En resumen

Médicos del Hospital Universitario La Paz han desarrollado una técnica que permite a dos pacientes mantener una función orgánica estable cinco años después del trasplante. Los pacientes presentan una cantidad mínima de signos de rechazo y necesitan muy pocos fármacos inmunosupresores. El método busca que el sistema inmunitario acepte los órganos como propios.

Resumen redactado por HeraldLoop a partir de 3 fuentes · actualizado hace 6 h

Qué ha cambiado

  1. 21 sept, 19:00Médicos españoles crean los trasplantes del futuro: Yassine y Nora ya viven con órganos "de por vida y sin rechazo" · elDiario.es
  2. 22 sept, 10:58Preguntas y respuestas sobre el doble trasplante que evita el rechazo inmunológico: así serán los órganos del futuro · elDiario.es
  3. 22 sept, 11:48Un método pionero que emula a la naturaleza evita el rechazo en 2 pacientes trasplantados · Infobae
  4. 22 sept, 16:20Comunidad Madrid | Una técnica pionera evita el rechazo en dos pacientes trasplantados · ConSalud
  5. 22 sept, 20:08Los médicos que han logrado trasplantes sin rechazo: “Queremos acabar con los retrasplantes y las pastillas de por vida” · elDiario.es
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Cobertura cronológica

  1. Ayer
  2. Más reciente22 sept, 20:08

    Los médicos que han logrado trasplantes sin rechazo: “Queremos acabar con los retrasplantes y las pastillas de por vida”

    Francisco Hernández-Oliveros y Antonio Pérez Martínez, médicos del Hospital Universitario de La Paz, acaban de abrir la puerta a los trasplantes del futuro con una técnica que evita el rechazo y prescinde de los medicamentos de inmunosupresión Exclusiva - Médicos españoles crean los trasplantes del futuro: órganos “de por vida y sin rechazo” Según la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), si la nueva técnica de trasplantes creada en el Hospital Universitario de La Paz pasa la fase de seguridad y se consolida, podría cambiar radicalmente la vida de los pacientes trasplantados. Se trata de una fórmula que permite realizar trasplantes que el cuerpo del receptor reconoce como propios y no necesitan medicación, gracias a un pasaporte inmunitario obtenido de la médula del donante. Sus creadores son el oncólogo Antonio Pérez Martínez y el cirujano Francisco Hernández-Oliveros . Además de enseñar al sistema inmunitario a que admita un órgano trasplantado como propio y que el receptor no requiera la agresiva medicación inmunosupresora de por vida, la técnica permitiría que hubiera más órganos disponibles. Si eliminamos la necesidad de retrasplantes continuados en los pacientes más jóvenes, explican los especialistas, se liberarían entre un 20 y un 50% de las listas de espera de retrasplante, con un gran impacto para el sistema. Hablamos con los dos médicos que han creado la técnica en la redacción de elDiario.es. ¿Cómo creen que esta nueva técnica puede marcar un antes y un después? Pérez Martínez: Es un gran progreso, principalmente porque la extracción del órgano sólido junto con la extracción de la médula y de ahí hacer ese cóctel celular que hacemos le permite al receptor generar una tolerancia al órgano que ha recibido. Por lo tanto, disminuimos considerablemente las posibilidades de que lo acabe rechazando. Y además, el objetivo final es que consigamos minimizar la inmunosupresión farmacológica, que, por otro lado, la tienen que tomar de por vida. ¿Es un nuevo tipo de trasplante? ¿Podríamos llamarlo así? Hernández: La idea no es totalmente nueva porque ya se intentó en los inicios del trasplante de órgano sólido, pero no teníamos la tecnología para seleccionar las células que van a promover esa tolerancia sin hacer daño. Hay que rescatar una idea antigua con los medios que tenemos hoy. ¿Cómo describirían de una manera muy sencilla lo que consiguen con esta técnica? Pérez Martínez: Estamos muy acostumbrados a hablar del éxito del trasplante, pero hay una cara B: los pacientes, para tolerar el órgano, necesitan tomar medicación de por vida. Es inevitable. Cuanto más joven eres o más niño eres, la necesidad de un retrasplante es la norma. Entonces, para evitar el retrasplante o las complicaciones derivadas de la inmunosupresión farmacológica de por vida, la propuesta que realizamos es: ¿por qué no, con un único trasplante, podemos generar una tolerancia a ese órgano y que, por lo tanto, no sea rechazado porque entiende que forma parte del propio paciente? Ese juego es el que hacemos con la tolerancia y lo hacemos a través de las células encargadas de reconocer lo propio de lo extraño, que son las células del sistema inmune. Hernández: La ventaja de este nuevo enfoque es que el donante proporciona el órgano y además proporciona ese cóctel celular para evitar que sea rechazado. Es una nueva estrategia y todo partiendo del propio donante. Evidentemente, vamos a seguir necesitando los fármacos, pero la idea genérica es un aprovechamiento mejor, una optimización de esa terapia celular que proviene del donante. El donante proporciona el órgano y además proporciona ese cóctel celular para evitar que sea rechazado ¿Cómo explicarían, de manera muy gráfica, cómo es el proceso del “doble trasplante”? Pérez Martínez: En el momento que aparece un donante cadáver, se genera un flujo organizado por la Organización Nacional de Trasplantes. Los cirujanos extraen los órganos y, en aproximadamente 25 o 30 minutos, procedemos a la extracción mediante aspiración de los cuerpos vertebrales de la médula ósea que está contenida en esa materia esponjosa. Hasta obtener aproximadamente 100 mililitros de ese valioso líquido. Una vez hemos acabado, volvemos todos al hospital donde está el paciente. El equipo quirúrgico comienza el implante de los órganos que necesita y en el equipo hematológico hacemos lo que llamamos la cirugía celular, que consiste en separar o quedarnos con las células que queremos infundir que tienen esas propiedades de inducir la tolerancia. Este proceso dura 24 o 36 horas y el producto queda congelado y guardado. Al paciente se le realiza el trasplante de órgano sólido, se recupera de todas las complicaciones derivadas del procedimiento y, una vez que el paciente se ha recuperado, procedemos a la infusión de nuestro cóctel celular. La inspiración le llegó a partir de su experiencia profesional y personal, ¿verdad? Pérez Martínez: La verdad es que fue una serendipia, como me gusta decir. Yo estaba trabajando en trasplante de médula en leucemias, donde se les puede quitar la inmunosupresión y pensaba cómo trasladar esa técnica al trasplante sólido. A esto se sumó la circunstancia familiar de que mi padre recibe un trasplante hepático y es un excelente paciente que toma la medicación rigurosamente, pero el pobre desarrolló un segundo tumor a los pocos años del trasplante, probablemente favorecido por la inmunosupresión farmacológica que estaba tomando. Luego también la serendipia de que con Paco coincidimos en los años 2013-2014, empezamos a ver que teníamos problemas clínicos muy comunes y ahí fue donde empezamos a trasladar técnicas y conocimiento del campo hematopoyético al trasplante de órgano sólido. El último estudio, han pasado ya casi seis años, se basa en dos pacientes que han sido un éxito. Pero el primero fue un caso extremo, ¿qué pasaba con Yassine? Hernández: Tenía 15 años y lo que llamamos en el argot un trasplante de alto riesgo inmunológico: había una alta probabilidad de que volviera a ocurrir un rechazo, como había pasado en sus dos trasplantes anteriores y como había ocurrido en los tres trasplantes que había recibido su hermano, que finalmente falleció. Pensamos todo el equipo que si volvíamos a hacer la misma estrategia de órgano sólido y medicación exclusivamente farmacológica, íbamos a volver a fracasar. Es un trasplante multivisceral, lo que quiere decir que se trasplanta desde el estómago hasta el colon, todo el intestino, y el injerto también incluye el hígado y el páncreas, de manera que es prácticamente todo el contenido de la cavidad abdominal. Rechazaba sus propios tejidos y los injertos por una enfermedad genética. Cuando uno tiene problemas tiene que ser humilde y preguntar a quien sabe, y tiene que ocurrir también que la otra parte a la que vas a pedir ayuda sea generosa, que fue lo que ocurrió con Antonio. Le pedimos ayuda para ver qué estrategia podíamos seguir con este paciente. Yassine y Nora, los dos pacientes trasplantados con la nueva técnica. Pérez Martínez: Recuerdo todavía que nos fuimos al animalario experimental a empezar a hacerlo con cerdos y, estando en el primero o segundo cerdo, llegó Paco con su jefe de aquel momento, Manolo López Santamaría, y me dijo: “¿Estás preparado?”. Dijimos: “Pues no, pero hay que ir”. El otro caso es el de Nora, que aplicaba la estrategia en una persona con un caso muy distinto. ¿Cómo fue? Pérez Martínez: Era una mujer de 40 años que estaba en diálisis y con una calidad de vida bastante nefasta. Nora había recibido tres trasplantes renales previos y tenía un título elevadísimo de anticuerpos (estaba hipersensibilizada), por lo que un cuarto injerto lo iba a rechazar inmediatamente. Nos planteamos hacer el mismo procedimiento que habíamos hecho en Yassine (con un donante cadáver completamente incompatible HLA) pero con su hermano, teniendo la certeza de que era idéntico en HLA y en la identidad inmunológica. Pasamos del escenario más complejo de Yassine a un escenario mucho más favorable. Con Yassine tardamos casi 80 días en administrar la terapia celular y con Nora fueron solamente dos semanas. Hizo su pico de quimerismo y afortunadamente todo fue bien. La situación de los dos ahora mismo es que están recibiendo dosis mínimas de medicación, ¿verdad? Pérez Martínez: La técnica persigue la tolerancia. ¿Y cómo sabemos si hay tolerancia? Eso se evalúa con técnicas específicas como el cultivo mixto linfocitario y la secuenciación de alto rendimiento del TCR. Esta monitorización nos permite identificar si los linfocitos que rechazan el órgano han desaparecido. Cuando eso ocurre, tenemos la garantía de que el paciente ha tolerado y no va a rechazar. Eso ha pasado con Nora; con Yassine no podemos saberlo con esa precisión porque no tenemos la muestra del donante cadáver para enfrentarla. Ambos están con una inmunosupresión farmacológica mínima por seguridad, porque retirar la inmunosupresión da respeto a los médicos. Lo máximo que hemos conseguido y consensuado es mantenerlos en monoterapia con un único fármaco a dosis tremendamente bajas. Para hacerse una idea, un paciente como Yassine tendría que estar con varias drogas y una paciente como Nora al menos con tres a dosis altas. Los dos médicos españoles, durante la entrevista. También está en marcha un ensayo clínico con diez pacientes para probar la seguridad. ¿En qué consiste? Pérez Martínez: El ensayo clínico tiene dos partes: una de donante vivo y otra de donante cadáver. Lo que persigue es afinar la técnica, ver cómo de posible es hacerlo y garantizar la seguridad del procedimiento en pacientes tan vulnerables. En este ensayo clínico en fase 1 el objetivo no es la retirada de la inmunosupresión, sino comprobar que es seguro. En un segundo estudio en fase 2 el objetivo sí será la retirada de la inmunosupresión cuando monitoricemos que los linfocitos T encargados del rechazo desaparecen tras la inducción del quimerismo mixto con el cóctel celular del donante. ¿Cuál es el escenario que se dibuja en un hipotético caso de éxito? ¿Cómo serían los trasplantes del futuro gracias a este quimerismo mixto? Hernández: El futuro será mucho mejor a largo plazo del que tienen ahora los pacientes trasplantados. Será una combinación de este cóctel celular (u otros que vayamos probando) con fármacos. La farmacología no va a desaparecer del todo, al menos en el periodo inicial de un par de años, pero veo el futuro con una mejoría de la técnica donde las drogas se reduzcan mucho o casi se eliminen, y en casi todos los trasplantes se utilice algún tipo de terapia celular. Siempre les decimos a los pacientes que a nadie se le ocurra dejar la medicación de forma descontrolada. La tolerancia espontánea existe en la naturaleza y es la base de nuestro trabajo, pero no sabemos quién puede ser tolerante de forma natural ni cuánto dura a largo plazo. Por favor, mensaje claro: jamás dejen la inmunosupresión si no es dentro de un ambiente controlado y aconsejado por los especialistas. Veo el futuro con una mejoría de la técnica donde las drogas se reduzcan mucho o casi se eliminen, y en casi todos los trasplantes se utilice algún tipo de terapia celular Pérez Martínez: Coincido plenamente con Paco. Se habla mucho del xenotrasplante ante la falta de órganos, pero considero que la inducción del quimerismo mixto hematopoyético con nuestro cóctel celular es un mecanismo mucho más fisiológico y acorde con lo que observamos en la naturaleza. Los profesores Owen y Medawar observaron a mediados del siglo pasado que bovinos genéticamente dispares que compartían circulación placentaria en la gestación podían aceptar injertos de piel en la época posnatal. Esa placenta compartida permitía compartir progenitores hematopoyéticos. Esa convivencia es la que ustedes tratan de imitar, ¿verdad? Pérez Martínez: Eso es. Tratamos de imitar algo que ocurre en la naturaleza, haciendo artificialmente esa convivencia transitoria o permanente para identificar el umbral necesario que genere tolerancia al órgano como si fuera propio. Si este tipo de técnicas prosperan, ¿cómo podrían aliviar la tensión del sistema? Hernández: En el trasplante pediátrico hepático e intestinal hay un alto riesgo inmunológico. En riñón se sabe que a los 10-15 años la norma es el retrasplante, y en hígado en la infancia el 10% de los pacientes necesitará un nuevo trasplante, cifra que a 20-25 años puede llegar al 50%. Si eliminamos la necesidad de retrasplante, además del beneficio directo para el paciente, liberaríamos entre un 20 y un 50% de las listas de espera de retrasplante, con un gran impacto para el sistema. Pérez Martínez: El proyecto nace con ese objetivo que plantea Paco: lo llamamos “un trasplante para toda la vida” ( One Transplant for Life ) a través del Dual Graft (doble injerto). Si eliminamos la necesidad de retrasplante, además del beneficio directo para el paciente, liberaríamos entre un 20 y un 50 % de las listas de espera de retrasplante, con un gran impacto para el sistema Somos pioneros a nivel mundial en número y calidad de trasplantes, pero en la investigación, ¿nos queda camino por recorrer? Pérez Martínez: Ese es el mensaje clave. La ONT y la marca España son un motivo de orgullo internacional, pero España necesita liderar la investigación e innovación en este campo. A diferencia de otros países, no tenemos un foro común o un centro nacional de investigación en inmunología del trasplante donde trabajar conjuntamente. Necesitamos impulsar un centro o instituto nacional de investigación en trasplante para acelerar estos avances. Hernández: Estoy totalmente de acuerdo. Los clínicos tenemos que cambiar de mentalidad, ser humildes y generosos para trabajar juntos, dejando de ver los órganos como parcelas aisladas. La investigación tiene sentido cuando responde a las preguntas de los pacientes y de la clínica, y nuestros pacientes nos piden soluciones a largo plazo para liberarse de la carga de la inmunosupresión de por vida.

    elDiario.eselDiario.esAntonio Martínez Ron
  3. Infobae
    Seguimiento22 sept, 11:48

    Un método pionero que emula a la naturaleza evita el rechazo en 2 pacientes trasplantados

    Madrid, 22 sep (EFE).- Médicos del Hospital de La Paz de Madrid han desarrollado una estrategia médica pionera que ha conseguido que, cinco años después de un trasplante, dos pacientes mantengan una función orgánica estable sin signos de rechazo y con "una cantidad mínima" de fármacos inmunosupresores. Los resultados de la técnica -desarrollada por Antonio Pérez Martínez, jefe de Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica del Hospital de La Paz, y por el cirujano Francisco Hernández-Oliveros, dentro del proyecto OneTrasplant4Life- se han publicado en la revista Communications Medicine. Los resultados del estudio, una estrategia que combina el trasplante de órganos sólidos con un trasplante de células madre hematopoyéticas del mismo donante, han abierto la puerta a un nuevo ensayo clínico de fase I que servirá para probar la seguridad de este método que pretende reducir la dependencia de fármacos crónicos y mejorar la calidad de vida de los trasplantados. La técnica pionera se basa en una observación de la naturaleza: "Hay animales bovinos que en gestaciones de mellizos, aunque son genéticamente distintos, comparten la circulación placentaria", después de nacer, ambos hermanos, que genéticamente no tienen nada que ver, "son capaces tolerar injertos de piel de uno a otro", explica a EFE Antonio Pérez Martínez. Esta ventaja, cuyo descubrimiento le valió a Sir Peter Medewar el Premio Nobel de Medicina en 1960, quedó sin desarrollar debido al 'boom' de los medicamentos inmunosupresores que evitan que el cuerpo rechace el órgano trasplantado, comenta el investigador. Sin embargo, esta medicación, que se toma durante toda la vida -habitualmente dos o tres fármacos simultáneamente- puede producir efectos secundarios a largo plazo como problemas cardiovasculares, diabetes, infecciones, toxicidad renal o tumores y, lo más importante, "que el órgano acaba rechazándose". El objetivo de la nueva técnica es evitar o disminuir estos fármacos para mejorar las expectativas y la calidad de vida de los pacientes y para ello, el equipo médico induce de forma artificial algo que ocurre en condiciones normales en la naturaleza. Para ello, se extraen células hematopoyéticos -células madre- de la médula ósea del mismo donante del que procede el órgano sólido que será trasplantado. Al transferir estas células al receptor, "mimetizamos lo que ocurre en la placenta y generamos una convivencia temporal entre las defensas del paciente y las del donante" que hace que el sistema inmune del paciente "se resetee" y su organismo vea al nuevo órgano como algo familiar, no como una amenaza que debe rechazar. "Es como si dos madres vivieran en un paciente durante un tiempo y sus hijas aprendieran a convivir, y a llevarse bien, incluso aunque cuando la madre ya desaparezca, porque lo que generamos es un quimerismo mixto (coexistencia de células del sistema inmunitario del donante y del receptor) transitorio, que dura unos 200 días. Eso genera un reseteado del sistema inmune que ha funcionado en los dos pacientes en los que se ha llevado a cabo", destaca. La ventaja es que al inducir este estado de tolerancia o quimerismo en el organismo, permite reducir drásticamente el tratamiento de fármacos inmunosupresores y, con ello, todas las complicaciones y la toxicidad que provocan estos medicamentos crónicos. Después de probar esta terapia en dos pacientes hace más de cinco años, "ambos siguen sin ningún signo de rechazo, y solo mantienen una mínima dosis de fármacos inmunosupresores porque realmente los médicos no se atreven a quitárselo completamente", apunta el investigador. Estos dos pacientes, que eran dos casos "tremendamente complejos", son, por tanto, la prueba de concepto de esta técnica "esperanzadora" cuyos resultados han permitido iniciar un nuevo ensayo clínico con 14 pacientes reclutados -dos que ya han iniciado el procedimiento- con los que "vamos a tratar de demostrar la seguridad y la eficacia de la técnica", avanza a EFE Pérez Martínez. El primer paciente de esta técnica -un joven de 15 años- padecía una enfermedad congénita que le impedía la absorción de nutrientes por el intestino, por lo que tenía que ser alimentado desde su nacimiento con nutrición parenteral. El joven había recibido dos trasplantes (uno de intestino y otro multivisceral) que acabó rechazando. En 2020, recibió un tercer trasplante multivisceral y uno hematopoyético del mismo donante cadáver. Al año siguiente, un segundo paciente -una mujer adulta- recibió un trasplante de riñón (el tercero, tras dos rechazos previos), combinado con uno de médula ósea, procedente de un hermano. EFE

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  4. Seguimiento22 sept, 10:58

    Preguntas y respuestas sobre el doble trasplante que evita el rechazo inmunológico: así serán los órganos del futuro

    Médicos del Hospital Universitario de La Paz acaban de abrir el camino con una técnica que evita el rechazo del trasplante y prescinde de los medicamentos inmunosupresión Exclusiva - Médicos españoles crean los trasplantes del futuro: Yassine y Nora ya viven con órganos “de por vida y sin rechazo” Una nueva técnica de trasplantes , liderada por médicos del Hospital Universitario de La Paz, evita el rechazo y le ahorra al paciente la medicación inmunosupresora y los retransplantes. El trabajo, que se ha presentado esta semana en una revista científica y ha adelantado elDiario.es , puede ser el primer paso hacia un tipo de trasplante que mejore la calidad de vida de los pacientes, además de garantizar su supervivencia. Estas son las claves: ¿En qué consiste el nuevo tipo de trasplante? Se trata de un “injerto doble”. Además del órgano, el receptor recibe un “cóctel de células” de su médula (donante cadáver) o de su sangre (donante vivo) que se infunden al paciente en las semanas posteriores y enseñan a su sistema inmune a reconocer ese riñón, hígado o intestino como propios. Así funciona el doble trasplante con pasaporte inmunológico 1 2 Se extraen el órgano y la médula ósea del donante Se filtran las células de la médula en el laboratorio y se elabora un cóctel celular que será infundido en los meses sucesivos al receptor 3 El cóctel actúa como pasaporte inmunitario que enseña al cuerpo a reconocer el órgano como propio GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA Así funciona el doble trasplante con pasaporte inmunológico 1 Se extraen el órgano y la médula ósea del donante 2 Se filtran las células de la médula en el laboratorio y se elabora un cóctel celular que será infundido en los meses sucesivos al receptor 3 El cóctel actúa como pasaporte inmunitario que enseña al cuerpo a reconocer el órgano como propio GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA ¿Qué ventajas tiene para los pacientes? Aunque los trasplantes son un éxito en España, el hecho de que los pacientes reciban inmunosupresión de por vida les expone a un mayor riesgo de desarrollar determinados tipos de tumores y otros efectos secundarios. Además, a día de hoy todos los órganos tienen una durabilidad limitada y muchos pacientes (sobre todo los niños) necesitan segundos y terceros trasplantes. Esta técnica evitaría o reduciría mucho la medicación y evitaría el rechazo, generando “trasplantes de por vida”. Según la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), la nueva técnica “podría cambiar radicalmente la vida de los pacientes trasplantados” y permitiría que hubiera más órganos disponibles. Si eliminamos la necesidad de retrasplantes continuados en los pacientes más jóvenes, explican los especialistas, se liberarían entre un 20 y un 50% de las listas de espera de retrasplante, con un gran impacto para el sistema. ¿En qué estado está la investigación? El equipo acaba de presentar en una revista científica los resultados de los dos primeros pacientes, Yassine y Nora, tras seis años sin efectos adversos. También está en marcha un ensayo clínico de Fase I con diez pacientes para evaluar la viabilidad y seguridad de este procedimiento. El ensayo clínico tiene dos partes —una de donante vivo y otra de donante cadáver— y persigue es afinar la técnica. En un segundo estudio en fase 2 el objetivo será la retirada de la inmunosupresión tras confirmar la desaparición de los linfocitos T encargados del rechazo. Al mismo tiempo, los médicos trabajan en simplificar la logística del trasplante con ayuda de la ONT: enseñar a otros equipos a hacerlo y establecer unos protocolos claros y seguros para que sea repetidle y extensible. “Estamos trabajando para profesionalizar y formar a más personal técnico en el país para que este procedimiento tan bonito, estratégico y fisiológico se convierta en una rutina clínica sencilla en el futuro”, resume el doctor Pérez Martínez. ¿Cómo se pondría en la práctica? Al protocolo habitual de extracción de órganos, coordinado por la ONT, se sumaría un equipo de hematólogos que extraen 100 mililitros de médula ósea de los cuerpos vertebrales del donante. Mientras se realiza el trasplante de órgano, el equipo hematológico realiza la llamada “cirugía celular”: separa y congela las células específicas que inducen la tolerancia inmunológica. Cuando el paciente se recupera de la cirugía del trasplante, recibe la infusión de este cóctel celular para proteger el nuevo órgano. ¿Es una idea totalmente nueva? Todo parte de un viejo sueño de la inmunología, que empezó en la década de 1950, cuando los científicos Ray Owen y Peter Medawar descubrieron un fenómeno natural fascinante: cuando dos terneros gemelos genéticamente distintos compartían la placenta en el vientre materno, intercambiaban células madre sanguíneas (progenitores hematopoyéticos) a través de la sangre compartida. Al desarrollarse juntos desde la etapa fetal, el sistema inmunitario de cada ternero aprendía a reconocer las células de su hermano como propias, lo que les permitía de adultos aceptar injertos de piel —uno de los tejidos que más severamente se rechazan— sin activar sus defensas. Este hallazgo demostró que la convivencia prolongada de células de dos organismos diferentes induce tolerancia inmunológica de forma natural, conocida como quimerismo. A partir de los años 90, investigadoras pioneras como Megan Sykes recuperaron este viejo sueño de la medicina y trataron de aplicar este principio a trasplantes de médula, riñón e intestino. Este es un campo todavía por desarrollar, pero el equipo de La Paz ha extendido el quimerismo a muchos más órganos, con una técnica propia y más amable para los pacientes. Y ha conseguido la supervivencia de un paciente cuyos órganos eran totalmente imcompatibles. ¿Cómo serán los trasplantes del futuro? El futuro será una combinación de este cóctel celular (u otros que vayamos probando) con fármacos, según los investigadores. La farmacología no va a desaparecer del todo, al menos en el periodo inicial de un par de años, pero se irá limitando hasta su eliminación. Según los especialistas, en el futuro casi todos los trasplantes utilizarán algún tipo de terapia celular para evitar el rechazo y que el órgano dure mucho más tiempo.

    elDiario.eselDiario.esAntonio Martínez Ron
  5. 21 de septiembre
  6. Primera noticia21 sept, 19:00

    Médicos españoles crean los trasplantes del futuro: Yassine y Nora ya viven con órganos "de por vida y sin rechazo"

    Un equipo del hospital de La Paz avanza hacia el “santo grial” de la medicina de trasplantes al conseguir que el sistema inmunitario del receptor admita los órganos como propios. La ONT cree que esta fórmula podría eliminar la inmunosupresión y "cambiar radicalmente la vida de los pacientes” Hemeroteca - Vivir después de seis trasplantes de riñón: “Llevo toda mi vida entrando y saliendo del hospital” En el año 2020, las vidas de Yassine y Nora se encontraban en un callejón sin salida tras una sucesión de trasplantes y rechazos. Al primero, un adolescente de 15 años, le había fallado su segundo trasplante completo de vísceras y su supervivencia pendía de un hilo. A la mujer, de 49, le había fallado su tercer implante de riñón y, después de toda una vida de enfermedad, se le agotaban las opciones. Seis años después ambos están sanos y disfrutan de un trasplante realizado con una técnica experimental que no genera rechazo y les puede durar el resto de sus vidas. “Pensaba que no iba a tener futuro, pero me salvaron para poder seguir hacia delante”, dice Yassine. “Estoy sana, viva y feliz”, celebra Nora. Con 21 y 55 años, estos dos pacientes son la prueba viviente de que se puede hackear al sistema inmunitario para que admita un órgano trasplantado como propio y el receptor no requiera la agresiva medicación inmunosupresora de por vida, un objetivo que ha sido el santo grial de la medicina de trasplantes. Ambos han sido los primeros receptores de órganos gracias a la técnica desarrollada por el equipo del oncólogo Antonio Pérez Martínez y el cirujano Francisco Hernández-Oliveros en el Hospital Universitario de La Paz, que colideran el proyecto OneTrasplant4Life . Órganos con pasaporte Con esta nueva técnica de “doble injerto”, el equipo no solo toma el órgano del donante, sino que también extrae células madre de su médula ósea o de su sangre para crear —mediante una complejísima técnica de depuración— un cóctel inmunológico que se administra en los meses siguientes. El resultado es que cada órgano viene ahora con su propio pasaporte inmunitario para que el cuerpo del paciente termine reconociéndolo como propio. “El mismo donante te da la solución al problema del rechazo”, asegura Hernández-Oliveros. “El objetivo es lograr que convivan dos sistemas inmunes y que el receptor tolere el nuevo órgano igual que tolera su propio corazón”, resume Pérez Martínez. Así funciona el doble trasplante con pasaporte inmunológico 1 2 Se extraen el órgano y la médula ósea del donante Se filtran las células de la médula en el laboratorio y se elabora un cóctel celular que será infundido en los meses sucesivos al receptor 3 El cóctel actúa como pasaporte inmunitario que enseña al cuerpo a reconocer el órgano como propio GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA Así funciona el doble trasplante con pasaporte inmunológico 1 Se extraen el órgano y la médula ósea del donante 2 Se filtran las células de la médula en el laboratorio y se elabora un cóctel celular que será infundido en los meses sucesivos al receptor 3 El cóctel actúa como pasaporte inmunitario que enseña al cuerpo a reconocer el órgano como propio GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA “El viejo sueño de la medicina es conseguir que el injerto dure de por vida y no necesite de inmunosupresión”, explica Beatriz Domínguez-Gil , directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), que ha apoyado este proyecto desde el principio. A día de hoy, todos los órganos tienen una durabilidad limitada y muchos pacientes necesitan segundos y terceros trasplantes, lo cual es especialmente dramático en el caso de los niños, detalla. Y el hecho de que reciban inmunosupresión de por vida les expone a un mayor riesgo de desarrollar determinados tipos de tumores y otros efectos secundarios. “Si esta técnica se verifica, podría cambiar radicalmente la vida de los pacientes trasplantados”, explica. “Desde la ONT estamos entusiasmados con estos dos primeros casos”. Los resultados se publican en la revista Communications Medicine . Un viejo sueño de la ciencia La inspiración del doctor Antonio Pérez-Martínez nació de una doble realidad: su trabajo con trasplantes de médula en niños en el Hospital de La Paz y una dolorosa pérdida personal. “Mi padre falleció en el año 2009 debido a un segundo tumor provocado por la inmunosupresión crónica tras un trasplante de hígado”, recuerda. “Así que me planteé que si en los niños con trasplante de médula podíamos retirar la inmunosupresión, también deberíamos poder hacerlo en los de órgano sólido”. Si esta técnica se verifica, podría cambiar radicalmente la vida de los pacientes trasplantados. Estamos entusiasmados con estos dos primeros casos Beatriz Domínguez-Gil — Directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) El médico español había hecho su tesis sobre el trabajo de la investigadora Megan Sykes , una de las pioneras que recuperó la idea de inducir la tolerancia a partir de la exposición temprana a células de otro individuo, el conocido como quimerismo mixto transitorio . Durante décadas, la complejidad de reproducir en otros pacientes lo que se había visto en trasplantes de gemelos y en experimentos animales llevó a que se impusiera el uso de fármacos inmunosupresores. Hasta que, a partir de los años 80 y 90, Sam Strober , de la Universidad de Stanford, demostró su viabilidad en trasplantes renales , y Sykes abrió el camino aplicando el concepto al intestino . Ahora, el equipo de Pérez Martínez ha llegado más lejos al lograr esta tolerancia celular en hasta cinco órganos a la vez, de donante fallecido, sin ninguna compatibilidad genética y con su propio “cóctel” personalizado. El secreto de esta técnica reside en las células madre hematopoyéticas del donante —encargadas de fabricar y regenerar toda nuestra sangre y defensas—, las cuales se extraen de su médula ósea o sangre y se filtran en el laboratorio para eliminar los linfocitos T inexpertos (o naïve) que habrían reconocido los tejidos del receptor como enemigos. Este procedimiento conserva intactas las células madre, que educan a los linfocitos del receptor para que ignoren el nuevo órgano, y las de memoria, que hacen que el paciente siga protegido frente a infecciones externas. Para estar al cien por cien seguros, los científicos analizaron la sangre de ambos pacientes y vieron que sus defensas ignoraban por completo los nuevos órganos, pero seguían reaccionando con toda su fuerza ante las amenazas externas. “Quiero abrir el camino” Como en tantas ocasiones, este avance médico nació de una situación desesperada. “Yassine ya había rechazado dos trasplantes multiviscerales previos y se estaba muriendo”, resume el doctor Pérez Martínez. Tenía una displasia epitelial intestinal que le impedía absorber nutrientes, lo que le obligaba a recibir nutrición parenteral de por vida y le estaba causando una cirrosis hepática. “Yassine tiene un hermano que ha fallecido después de tres trasplantes de intestino por rechazo o por tumor, por lo que si hacíamos lo mismo se iba a repetir la historia”, revela su cirujano, Hernández-Oliveros. “Necesitaba un tercer trasplante completo de estómago, intestinos, páncreas, riñón e hígado, pero sabían que si hacían lo mismo, lo rechazaría de inmediato”, resume el oncólogo. “Sin haber terminado nuestro modelo animal, la ONT nos autorizó por uso compasivo excepcional realizar el procedimiento”. Yassine, con su médico Esther Ramos, tras la operación en 2020. El caso de Nora había rechazado tres riñones previos de cadáver a lo largo de 20 años y estaba condenada a diálisis de por vida. Los médicos le propusieron usar el riñón de uno de sus hermanos y probar la nueva técnica con mayores garantías de evitar un nuevo rechazo. “Después de pensarlo me decidí, porque si estoy viva es gracias a los médicos y la sanidad pública”, asegura. “Les debo toda mi vida, así que como forma de devolverlo me presenté como voluntaria y les dije: quiero abrir el camino”. La operaron en 2021. Después de pensarlo me decidí, porque si estoy viva es gracias a los médicos y la sanidad pública. Les debo toda mi vida Nora — Paciente trasplantada de riñón con la nueva técnica, 55 años El éxito en el caso de Yassine fue contundente. “No hubo enfermedad de injerto contra receptor ni reactivaciones virales y el injerto funciona perfectamente tras más de seis años de seguimiento”, recalca el doctor Pérez Martínez. “El chaval hace vida completamente normal y solo toma una dosis mínima de un único inmunosupresor”. “Cada año que cumple el niño es un hito para nosotros”, asegura su cirujano. “Además, en la evaluación que le están haciendo no hay ningún signo de que haya un rechazo a la vista, y eso es muy esperanzador para él y para el resto”. Nora, en un parque de Madrid, lleva cinco años con el nuevo trasplante. “Hablamos del niño que requería un tercer trasplante multivisceral que no tenía ningún tipo de compatibilidad con su donante”, asegura la directora de la ONT. “Y no solamente ha salido adelante, sino que prácticamente desde el tercer mes tras el trasplante está con una mínima dosis de medicación, con lo cual ha cambiado la expectativa de supervivencia y la calidad de vida. Lo que se ha conseguido con esta intervención es impresionante”. El caso de Nora es muy similar: no ha sufrido ninguna complicación viral ni rechazo, lleva más de cinco años con un riñón perfectamente funcional y con una dosis mínima de inmunosupresión. Carlos Jiménez , jefe de trasplantes en nefrología de La Paz, recuerda que su caso era complicado porque tenía un alto nivel de anticuerpos (del 89%) debido a las múltiples transfusiones que recibió de niña, lo que multiplica el riesgo de rechazo incluso si el riñón es de un hermano con 100% de compatibilidad. Yassine, que ahora tiene 21 años, recibió el trasplante a vida o muerte con 15 años. “En ella no se han dado las condiciones para retirar toda la inmunosupresión, pero realmente recibe muy pocas (un fármaco de tres)”, explica el nefrólogo de Nora. “Si no hubiera recibido células progenitoras del hermano mediante esta técnica, lo más probable es que estuviera ahora con dos o tres fármacos inmunosupresores”. Por otro lado, su equipo ya ha realizado otros dos trasplantes con esta técnica y mantienen el quimerismo más de seis meses, por lo que lo más probable es que a ellos les retiren toda la inmunosupresión. De momento, solo se está aplicando a trasplantes de riñón en vivo, pero en algún momento se ampliará a más pacientes. Un esfuerzo colectivo Desde la ONT recuerdan que hay otros grupos que están tratando de generar tolerancia inmunológica o buscando tratamientos que permitan reducir la inmunosupresión sin que esto se traduzca en un rechazo agudo. Es el caso de Rafael Correa , director del Laboratorio de Inmunorregulación del Hospital Gregorio Marañón, que está administrando células T reguladoras (Treg), las células del sistema inmunitario encargadas de frenar las respuestas inmunes excesivas y favorecer la tolerancia en niños sometidos a trasplante cardíaco . Antonio Pérez Martínez y Megan Sykes, durante una visita al CNIO. “Abordajes como este establecerán un nuevo paradigma en la supervivencia de los órganos y en la calidad de vida de los pacientes trasplantados”, asegura el doctor Correa. A su juicio, el nuevo trabajo constituye un gran hito que demuestra la factibilidad, seguridad y eficacia de una estrategia muy audaz, que emplea células del donante del órgano a trasplantar para inducir una tolerancia inmunológica. “El éxito en estos dos pacientes constituye una sólida base para instaurar una nueva generación de terapias avanzadas para evitar el rechazo, mediante la inducción de tolerancia empleando células vivas”, concluye. Jordi Ochando , científico titular del ISCIII y experto en modelos de tolerancia en trasplante en los que lleva trabajando más de 20 años, recalca que estos dos casos son coherentes con los de otros estudios recientes. “Si se confirman los resultados, esta metodología podría tener un impacto especialmente relevante en pacientes pediátricos, para quienes reducir la carga de inmunosupresión de por vida y el riesgo de necesitar nuevos trasplantes posteriores supondría una mejora sustancial de su calidad de vida, además de liberar órganos para otros pacientes en lista de espera”, señala. Esta metodología podría tener un impacto especialmente relevante en pacientes pediátricos, además de liberar órganos para otros pacientes en lista de espera Jordi Ochando — Científico titular del ISCIII y experto en modelos de tolerancia en trasplante “Actualmente, tenemos en marcha un ensayo clínico de Fase I para evaluar la viabilidad y seguridad de este procedimiento en otros diez pacientes”, anuncia Pérez Martínez. “Y estamos trabajando para profesionalizar y formar a más personal técnico en el país para que este procedimiento tan bonito, estratégico y fisiológico se convierta en una rutina clínica sencilla en el futuro”. Además, recalca, están infinitamente agradecidos a los coordinadores de trasplante de los hospitales y a los familiares, porque en unos momentos tan dramáticos no solo donaron los órganos, sino también la médula. “Ahora mismo estamos en manos de la industria farmacéutica y no hay una revolución en el mundo de la inmunosupresión desde hace 20 o 30 años”, afirma Hernández-Oliveros. “Queremos ir hacia una terapia personalizada hecha en el propio hospital y no a un producto comercial, que al final ofrece el mismo inmunosupresor para todos. Creo que dentro de 20 años probablemente eso se verá como una barbaridad”. Evidentemente, señala Domínguez-Gil, hay que hacerlo progresivamente y antes hay que evaluar la seguridad de la estrategia, que requerirá un gran despliegue logístico durante la recogida de órganos. “El abordaje que hemos planteado es que, en el momento preciso, tenemos que saltar a un ensayo multicéntrico, porque nuestro objetivo final sería llevar esta terapia al mayor número posible de receptores en España, ya que cambiaría radicalmente los resultados del trasplante”. “Esto no ha hecho más que empezar”, resume Pérez Martínez. “Ahora es el momento de hacer universal este sueño”.

    elDiario.eselDiario.esAntonio Martínez Ron