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Los quebraderos de cabeza de Mourinho más allá de los árbitros

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    El Madrid de Mourinho se parte en dos en el parón más difícil

    Ronda estos días en el cuerpo técnico de José Mourinho la sensación de que la derrota frente al Atlético ha sido un varapalo demasiado temprano, aunque el paso del tiempo ayuda a asumir el tropiezo como parte del fútbol. "Para disfrutar de las victorias también tienes que pasar por estos malos momentos", comentan desde el entorno de un entrenador que tiene ante sí uno de los parones más difíciles de gestionar. Tanto por la resaca de la derrota como por lo que vendrá y, sobre todo, por los recursos humanos con los que contará durante la ventana internacional, que termina el 6 de octubre. Entretanto, el Madrid queda partido en dos: los que se quedan y los que se van. Solo siete jugadores disponibles Mourinho tiene siete futbolistas de la dinámica del primer equipo disponibles que no están lesionados. Dos son porteros: Courtois , que ha pausado su participación con Bélgica para priorizar su estado físico, y Lunin , ausente de la convocatoria de Ucrania. El actual seleccionador, Andrea Maldera, ha elegido a Trubin (Benfica), Riznyk (Shakhtar) y Yermakov (Kharkiv). A ellos se suman Rüdiger, retirado de la selección alemana, Asencio y Carreras . Tchouaméni , por su parte, realizará una pretemporada particular, según explicó el técnico portugués. Thiago Pitarch alternará dinámicas con el Castilla para recuperar ritmo competitivo después de perderse la preparación estival. Image ID: 133648773 Tchouaméni, jugador del Real Madrid. AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press /clip/435b3fb2-965a-422f-acb4-07c4d7ccefe0_source-aspect-ratio_default_0_x559y586.jpg 2000 1333 También permanecerán en Madrid los cuatro lesionados. Militao , al que ya se ha visto trabajar sobre el césped, es quien apunta con más claridad a regresar después del parón. Valverde acaba de iniciar la recuperación del esguince de grado 3 en el tobillo izquierdo que sufrió en el derbi tras la entrada de Kang-in Lee . El club no ha concretado un plazo de baja y las diferentes estimaciones publicadas impiden dar por segura su presencia en los próximos compromisos, incluido el Clásico del 25 de octubre. Con Mendy y Rodrygo, los horizontes siguen siendo lejanos. El francés, un habitual de la enfermería del Real Madrid en los últimos años, fue intervenido el pasado 11 de mayo por una lesión en el recto femoral de la pierna derecha. Las previsiones optimistas del verano hablaban de septiembre u octubre, pero informaciones posteriores sitúan su vuelta a finales de año o después de Navidad, sin una fecha oficial de regreso. Rodrygo se rompió el ligamento cruzado anterior y el menisco externo de la rodilla derecha en marzo. Ya corre sobre el césped y ha aprovechado la recuperación para ganar masa muscular y reducir grasa sin aumentar de peso. Con todo, su incorporación a la dinámica del equipo apunta a enero del próximo año. La preocupación por controlar a los internacionales La derrota en el derbi no alteró el plan inicial de Mourinho, que contemplaba conceder varios días de descanso durante la primera semana a los jugadores disponibles que no han viajado con sus selecciones. Un respiro compatible con programas individuales y visitas puntuales a Valdebebas para supervisar su estado físico, antes de intensificar el trabajo específico. Los lesionados, mientras tanto, mantienen sus rutinas de recuperación en la ciudad deportiva. En esta planificación dividida, a Mourinho le inquieta perder el control sobre la preparación de sus futbolistas. En rueda de prensa ya expresó su preocupación por los desplazamientos de Vinicius y Endrick, que afrontan con Brasil una gira por Australia e India para disputar tres amistosos . "Vamos a intentar acompañar al máximo", explicó sobre el seguimiento de los internacionales, aunque advirtió que "no todos los entrenadores nos darán acceso" a sus datos. Con Ancelotti, en cambio, confía en poder intercambiar información sobre las cargas de trabajo gracias a la estrecha relación que mantienen. Más allá de la expedición brasileña, Brahim también afronta un largo desplazamiento: Marruecos jugará en Rabat, viajará a Sudáfrica para medirse a Lesoto y regresará a Tánger. Tanto el malagueño como Diomande, convocado por Costa de Marfil, combinarán partidos de clasificación para la Copa de África con un amistoso. Los diez madridistas citados por selecciones europeas absolutas tendrán cuatro encuentros de Nations League por combinado, m ientras que Espí afrontará tres compromisos de clasificación para el Europeo sub-21. La inquietud del portugués no se limita al desgaste de quienes acumulen minutos. También le preocupa cómo regresarán los convocados que apenas participen y pasen estas semanas alejados de las rutinas del club. De ahí su intención de seguir tanto la competición como los datos de preparación a los que pueda acceder, para ajustar las cargas a la vuelta y reducir el riesgo de lesiones. El margen para preparar el regreso será reducido: las selecciones de España e Inglaterra terminan el 6 de octubre, apenas cuatro días antes de recibir al Villarreal, un rival siempre complicado. Después, el Madrid encadenará encuentros cada tres o cuatro días hasta visitar el Camp Nou. El Clásico abrirá una secuencia de cuatro desplazamientos consecutivos, con paradas posteriores en Santander, Atenas y Valencia, mientras el Bernabéu se prepara para acoger el partido de la NFL del 8 de noviembre. De ahí la importancia de minimizar el desgaste antes de un regreso exigente, con el estadio blanco como primer juez de un equipo sobre el que ya se han sembrado dudas.

    SportSport
  3. 22 de septiembre
  4. Primera noticia22 sept, 08:25

    Los quebraderos de cabeza de Mourinho más allá de los árbitros

    Dos derrotas en ocho partidos han bastado para devolver a la realidad a los aficionados madridistas que confiaban en el efecto Mou , la capacidad del carismático técnico luso para unir al vestuario y sacar lo mejor de unos jugadores con un rendimiento decepcionante la pasada campaña. Los nuevos, como Cucurella, Konaté, Dumfries o Espí han tapado socavones y mejorado el fondo de armario, y futbolistas como Bellingham o Huijsen han encontrado una mejor versión de sí mismos, pero eso no ha bastado. El derbi contra el Atlético terminó de corroborar que algunos de los problemas del equipo el curso pasado siguen ahí. Por mor del largo parón internacional, el Real Madrid no vuelve al terreno de juego para disputar un partido oficial hasta el próximo 10 de octubre , cuando recibirá en el Santiago Bernabéu al Villarreal de Íñigo Pérez. Veinte días en total desde la derrota en el Metropolitano para olvidar los lógicos lamentos por el terrible arbitraje de Ortiz Arias , analizar en profundidad los problemas del equipo y modificar quizás el plan inicial con el objetivo de dejarlos atrás. Mourinho y su cuerpo técnico tienen trabajo por delante . Sobre la mesa tienen cuestiones como el pobre desempeño de Vinicius , que contrasta con las llamativas actuaciones de Diomandé cada vez que ha estado sobre el césped, las dificultades de la pareja Tchouameni-Valverde para llevar el timón del juego o la mejor disposición del frente de ataque. La principal tara del equipo en lo que va de temporada es, indudablemente la aportación -o más bien la falta de ella- de Vinicius . Es evidente que el brasileño, que ya flojeó el año pasado, no ha vuelto fino del Mundial ni física ni mentalmente. El que fuera terror de las defensas rivales no solo pierde la mayor parte de los duelos que plantea a sus marcadores, sino que cuando consigue una opción de jugar o rematar casi siempre elige la peor opción posible. Hasta el momento la estrategia de Mourinho ha sido la de proteger al internacional brasileño , poniendo en valor su importante aportación defensiva y asegurando que estaba muy cerca de conseguir ese punto de velocidad necesario para volver a decidir partidos. Pero que Vini pasase por el derbi sin pena ni gloria quizás ha sido un punto de inflexión que obligue al entrenador portugués a tomar una decisión complicada. Pues a la par que el '7' merengue firmaba una actuación mediocre tras otra, Yan Diomandé brillaba en cada uno de los pocos minutos que ha tenido desde su fichaje este verano, pidiendo a gritos un sitio en el once. El costamarfileño derrocha velocidad y desborde, precisamente las cualidades que Vinicius ha extraviado y que aumentarían la sensación de amenaza de la línea de ataque blanca. Más aún si el joven africano es capaz de mezclar con Mbappé mejor que Vinicius, pues francés y brasileño se entorpecen más que se ayudan cuando están juntos en el terreno de juego. La siguiente cuestión acuciante es la del timón del equipo, pues la pareja formada por Tchouameni y Fede Valverde , por mucho que vuelva a estar bien avenida tras su grave incidente del curso anterior, no es capaz de armar el juego de los blancos. Con Güler integrado en la línea de tres que forma Mourinho por detrás de Mbappé para estar más cerca del área, en el mediocentro falta un futbolista con criterio para mover la pelota y cambiar el ritmo de juego según las necesidades del partido. Para solventar esta deficiencia en el centro del campo Mourinho dispone de su compatriota Bernardo Silva , mucho más dotado como director de juego, o Thiago Pitarch , joven pero con una movilidad y atrevimiento para pedir la pelota que pueden resultar muy útiles. Recurrir a uno de ellos mandaría al banquillo a Tchouameni, muy del gusto de Mourinho como ancla del equipo, o a Valverde, poco dotado para el pase corto pero un pulmón incansable capaz de taponar cualquier vía de agua abierta en el dibujo durante los partidos. También Güler, pese a estar lejos de dominar los mecanismos del mediocentro, podría aportar su calidad en la medular, pero alejar al talentoso jugador turco del área, donde es mortal con sus pases filtrados y su gran entendimiento con Mbappé, generaría otros problemas en el costado derecho del ataque. Mourinho puede centrarse en ambas partes del campo gracias a la tranquilidad que le está ofreciendo la defensa, donde el equipo se ha reforzado y ha visto renacer la mejor versión de Dean Huijsen pese a su error del domingo en el derbi . Ahí el luso tiene piezas intercambiables, como Cucurella y Carreras, o Dumfries y Trent como no hubo en temporadas anteriores. E incluso si fuera Valverde el sacrificado en el centro del campo contaría con otra pieza más para el lateral derecho, siempre y cuando convenza al uruguayo. Llegan días de reflexión en Valdebebas , pero decida lo que decida el portugués no podrá trabajarlo hasta dos o tres días antes de volver a jugar en la Liga. Porque pese a las urgencias del Madrid ahora lo que mandan son las selecciones.

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