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Sorogoyen, Alana S. Portero, Paul B. Preciado y otros 23 participantes amenazan con retirarse del Festival Ideas si no rompe con Allianz por sus vínculos con Israel

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Cronologia relatărilor

  1. 16 septembrie
  2. Continuare16 sept., 11:00

    Festival de (mis) ideas

    Cada 35 minutos un nuevo episodio actualiza la 'Historia universal de la infamia' de Borges: la atroz redención de Morell a los esclavos acaba ejecutada sobre los lectores a quienes, por su bien, se aportan versiones atenuadas de las tragedias y los clásicos; la epidemia de la simplificación y la impostura, algo así como «ponga un Tom Castro en su programación cultural», por la vía de la cancelación, y ya ni hablar de las versiones de la viuda Ching con los nuevos piratas del botín cultural, quienes se han inventado un reglamento para transgredir. La violencia gratuita que ejercen determinadas militancias, así como la multiplicación de hojas de parra morales sobre cualquier modalidad visible de verdad, han convertido la vida cultural en un Santo Oficio contra cualquier clase de impudicia, según quién la defina. Las jornadas de quienes patrullan las acciones del prójimo son interminables y extenuantes. Esta semana no más ocurrió un nuevo incidente, esta vez en el Festival de las Ideas que organizan el Círculo de Bellas Artes y La Fábrica en la ciudad de Madrid. El martes 15 de septiembre de 2026, apenas 48 horas antes de que comenzara la tercera edición del Festival, más de una veintena de participantes —el número fue creciendo hasta superar la treintena— anunciaron que ponían en suspenso su participación mientras el Festival mantuviera el patrocinio de Allianz. Los firmantes sostenían que la aseguradora tenía vínculos financieros relevantes con Israel mediante inversiones en deuda pública y consideraban ese vínculo incompatible con su participación en el festival. Allianz rechazó expresamente las acusaciones y defendió sus prácticas empresariales. El patrocinio, sin embargo, llego a su fin. La organización del Festival prescindió de Allianz a la vez que defendió la continuidad del encuentro como espacio de «intercambio libre de ideas, debate abierto y diversidad de perspectivas». Un festival concebido explícitamente para «cuestionar certezas» y fomentar el pensamiento crítico no había comenzado aún su tercera edición cuando ya tuvo que decidir, antes incluso de abrir sus puertas, qué relaciones económicas serían o no compatibles con la pluralidad del debate. En la primera edición del festival, celebrada en 2024, la participación de la socióloga franco-israelí Eva Illouz generó debate y polémica precisamente por las contradicciones que caracterizan este tipo de boicots. A pesar de ser una intelectual reconocida por sus posturas críticas con el gobierno de Benjamin Netanyahu —lo que incluso le costó represalias académicas en Israel—, la mera nacionalidad y procedencia de Illouz suscitaron tensiones dentro del sector cultural más alineado con el boicot total. No se trata de un comportamiento aislado. Lo que ha ocurrido en España esta semana comenzó hace ya mucho. Ha ido evolucionando en intensidad y motivos —raza, género, temas coloniales, etc— hasta conseguir en el señalamiento israelí su ejemplo más elocuente. Justo después del pogromo de Hamás contra Israel el 07 de octubre de 2023 y la contundente respuesta israelí que escaló a masacre continuada en Gaza, el mundo cultural occidental reprodujo un comportamiento moral implacable. Una de las primeras en manifestarse fue la Premio Nobel Annie Ernaux . Según la autora francesa, mantener silencio ante lo ocurrido en Gaza dejaba de ser neutralidad para convertirse en complicidad, por lo que, para ella, tanto los escritores como los artistas tenían, y tienen, la obligación moral de pronunciarse. Sally Rooney, Arundhati Roy, Abdulrazak Gurnah, Judith Butler, Rachel Kushner, Jhumpa Lahiri, Viet Thanh Nguyen y Percival Everett estuvieron entre quienes respaldaron el boicot a instituciones culturales israelíes consideradas cómplices. Ese mismo año, más de mil escritores y figuras culturales —entre ellas Herta Müller y Elfriede Jelinek, ambas Nobel de Literatura— se rebelaron contra el sabotaje y segregación cultural a Israel. Lo calificaron de «iliberal y peligroso». Actuar dentro de nuestras propias certezas sin ponerlas a prueba es una paradoja, por no decir una infamia. Podemos participar en el Festival de las Ideas, siempre y cuando sean las nuestras. Es como luchar contra el racismo ejerciéndolo.

    ABCABC(abc)
  3. Continuare16 sept., 11:00

    Festival de (mis) ideas

    Cada 35 minutos un nuevo episodio actualiza la 'Historia universal de la infamia' de Borges: la atroz redención de Morell a los esclavos acaba ejecutada sobre los lectores a quienes, por su bien, se aportan versiones atenuadas de las tragedias y los clásicos; la epidemia de la simplificación y la impostura, algo así como «ponga un Tom Castro en su programación cultural», por la vía de la cancelación, y ya ni hablar de las versiones de la viuda Ching con los nuevos piratas del botín cultural, quienes se han inventado un reglamento para transgredir. La violencia gratuita que ejercen determinadas militancias, así como la multiplicación de hojas de parra morales sobre cualquier modalidad visible de verdad, han convertido la vida cultural en un Santo Oficio contra cualquier clase de impudicia, según quién la defina. Las jornadas de quienes patrullan las acciones del prójimo son interminables y extenuantes. Esta semana no más ocurrió un nuevo incidente, esta vez en el Festival de las Ideas que organizan el Círculo de Bellas Artes y La Fábrica en la ciudad de Madrid. El martes 15 de septiembre de 2026, apenas 48 horas antes de que comenzara la tercera edición del Festival, más de una veintena de participantes —el número fue creciendo hasta superar la treintena— anunciaron que ponían en suspenso su participación mientras el Festival mantuviera el patrocinio de Allianz. Los firmantes sostenían que la aseguradora tenía vínculos financieros relevantes con Israel mediante inversiones en deuda pública y consideraban ese vínculo incompatible con su participación en el festival. Allianz rechazó expresamente las acusaciones y defendió sus prácticas empresariales. El patrocinio, sin embargo, llego a su fin. La organización del Festival prescindió de Allianz a la vez que defendió la continuidad del encuentro como espacio de «intercambio libre de ideas, debate abierto y diversidad de perspectivas». Un festival concebido explícitamente para «cuestionar certezas» y fomentar el pensamiento crítico no había comenzado aún su tercera edición cuando ya tuvo que decidir, antes incluso de abrir sus puertas, qué relaciones económicas serían o no compatibles con la pluralidad del debate. En la primera edición del festival, celebrada en 2024, la participación de la socióloga franco-israelí Eva Illouz generó debate y polémica precisamente por las contradicciones que caracterizan este tipo de boicots. A pesar de ser una intelectual reconocida por sus posturas críticas con el gobierno de Benjamin Netanyahu —lo que incluso le costó represalias académicas en Israel—, la mera nacionalidad y procedencia de Illouz suscitaron tensiones dentro del sector cultural más alineado con el boicot total. No se trata de un comportamiento aislado. Lo que ha ocurrido en España esta semana comenzó hace ya mucho. Ha ido evolucionando en intensidad y motivos —raza, género, temas coloniales, etc— hasta conseguir en el señalamiento israelí su ejemplo más elocuente. Justo después del pogromo de Hamás contra Israel el 07 de octubre de 2023 y la contundente respuesta israelí que escaló a masacre continuada en Gaza, el mundo cultural occidental reprodujo un comportamiento moral implacable. Una de las primeras en manifestarse fue la Premio Nobel Annie Ernaux . Según la autora francesa, mantener silencio ante lo ocurrido en Gaza dejaba de ser neutralidad para convertirse en complicidad, por lo que, para ella, tanto los escritores como los artistas tenían, y tienen, la obligación moral de pronunciarse. Sally Rooney, Arundhati Roy, Abdulrazak Gurnah, Judith Butler, Rachel Kushner, Jhumpa Lahiri, Viet Thanh Nguyen y Percival Everett estuvieron entre quienes respaldaron el boicot a instituciones culturales israelíes consideradas cómplices. Ese mismo año, más de mil escritores y figuras culturales —entre ellas Herta Müller y Elfriede Jelinek, ambas Nobel de Literatura— se rebelaron contra el sabotaje y segregación cultural a Israel. Lo calificaron de «iliberal y peligroso». Actuar dentro de nuestras propias certezas sin ponerlas a prueba es una paradoja, por no decir una infamia. Podemos participar en el Festival de las Ideas, siempre y cuando sean las nuestras. Es como luchar contra el racismo ejerciéndolo.

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  4. 15 septembrie
  5. Continuare15 sept., 13:21

    Allianz se retira del Festival de las Ideas después de que más de 30 participantes amenazaran con cancelar su presencia por su vinculación con Israel

    En la lista figuraban nombres como Rodrigo Sorogoyen, Alana S Portero, Nerea Pérez de las Heras, Rodrigo Cuevas e Inés Hernand. "La cultura no es un espacio neutro", defienden https://www.eldiario.es/cultura/cine/200-cineastas-israelies-firman-carta-apoyo-directores-naza-discurso-violento-deberia-preocuparnos_1_13510289.html - Más de 200 cineastas israelíes firman una carta de apoyo a los directores de 'Naza': “El discurso violento contra ellos debería preocuparnos a todos” El Festival de las Ideas, que se celebrará en Madrid del 17 al 20 de septiembre, no contará con Allianz entre sus patrocinadores. Su retirada llega después de que más de treinta participantes hubieran amenazado con cancelar su presencia tras enterarse de la vinculación de la aseguradora con el evento. “Hemos decidido en conjunto poner en suspenso nuestra participación hasta que el Festival no se comprometa públicamente a desvincularse de Allianz y a no aceptar apoyos económicos, ni en esta ni en futuras ediciones, de entidades que colaboran con el Estado de Israel en la destrucción del pueblo palestino”, habían explicado en un comunicado más de treinta personalidades del mundo de la cultura como Rodrigo Sorogoyen , Alana S Portero , Nerea Pérez de las Heras , Rodrigo Cuevas e Inés Hernand , entre otros. Los firmantes indicaron que Allianz es actualmente “el mayor comprador mundial de bonos del Estado israelí” y, por lo tanto, “financiador fundamental del genocidio en curso”. También incidían en que la compañía aseguradora no puede alegar “desconocimiento” porque su nombre forma parte del informe de 2025 de la relatora de Naciones Unidas Francesa Albanese De la economía de la ocupación a la economía del genocidio , precisamente por la compra de estos bonos. Los participantes afirmaron que habían tomado la decisión “unides en una posición común de solidaridad con el pueblo palestino y de rechazo a cualquier forma de complicidad cultural o empresarial con la vulneración de los derechos humanos”. “La cultura no es un espacio neutro”, alegaron, “es un campo atravesado por relaciones de poder, intereses económicos y conflictos políticos”. Paula Ducay, Alberto Velasco, El Niño de Elche, Javier Gallego, Laila Yousef Sandoval, Rocío Molina, Cristina Consuegra, Luz Arcas y Eugenia Tenenbaum son otros de los firmantes que iban a participar en el evento y que criticaron el eje central elegido para la edición. “Un Festival de las Ideas que hace del cuerpo su tema central de reflexión no puede, al mismo tiempo, contribuir a blanquear a los actores económicos que permiten que tenga lugar un exterminio, una ocupación y un apartheid”, defendieron. Por último, insistían en que su reflexión “no pretende señalar ni denunciar a las personas que organizan, trabajan o participan en el festival”. Al contrario, esperaban que su gesto sirva para “abrir una reflexión colectiva, para que el festival revise sus vínculos, y ojalá, para que dé una respuesta pública, positiva e implicada a este comunicado, que nos permita sumarnos a los debates y hacer de ellos un lugar de pensamiento y de ampliación del espacio democrático”. “Creemos en una cultura comprometida con la justicia, los derechos humanos y la dignidad de todos los pueblos”, concluía su texto.

    elDiario.eselDiario.esLaura García Higueras
  6. Infobae
    Continuare15 sept., 11:03

    Artistas, filósofos y cineastas apoyan un boicot contra un festival financiado por Allianz

    Madrid, 15 sep (EFE).- Una veintena de artistas, escritores, cineastas y filósofos han firmado un manifiesto de boicot al Festival de las Ideas que se celebra esta semana en Madrid financiado por la aseguradora Allianz por su apoyo a Israel. Entre los firmantes figuran el cineasta Rodrigo Sorogoyen, los escritores Sergio C. Fanjul y Alana S. Portero, la filósofa Laila Yousef Sandoval, los músicos El Niño de Elche y Rodrigo Cuevas y periodistas y comunicadores como Nerea Pérez de las Heras y Carlos del Castillo. Responden así a las petición de la Campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS), de que se posicionen ante su patrocinador principal, Allianz, señalado por financiar la deuda pública israelí. Así, a través de un comunicado, los firmantes han anunciado que suspenden su participación en esta edición “hasta que el festival no se comprometa públicamente a desvincularse de Allianz y a no aceptar apoyos económicos, ni en esta ni en futuras ediciones, de entidades que colaboran con el Estado de Israel en la destrucción del pueblo palestino”. Entre los firmantes figuran también historiadores, periodistas y comunicadores que tenían previsto participar en los debates, conferencias y mesas redondas del Festival de las Ideas organizado conjuntamente por el Círculo de Bellas Artes y La Fábrica con financiación de Allianz. El festival, que se celebra en Madrid del 17 al 20 de septiembre, plantea debates sobre filosofía, historia y el pensamiento en plena calle, con un escenario principal en la Plaza de España y eventos en El Museo del Prado, el Reina Sofía o la Fundación Telefónica, entre otros. En su texto, los firmantes señalan que un Festival de las Ideas basado en la reflexión “no puede, al mismo tiempo, contribuir a blanquear a los actores económicos que permiten que tenga lugar un exterminio, una ocupación y un apartheid”. El comunicado, publicado por varios firmantes en sus redes sociales, señala que han decidido “poner en suspenso” su participación hasta que el festival no se comprometa públicamente a “desvincularse de Allianz y a no aceptar apoyos económicos, ni en esta ni en futuras ediciones de entidades que colaboran con el Estado de Israel en la destrucción del pueblo palestino”. Según el texto, la cultura no es un espacio neutro, sino “un campo atravesado por relaciones de poder, intereses económicos y conflictos políticos” y Allianz es “el mayor comprador extranjero de bonos israelíes”, con al menos 2.670 millones de dólares acumulados. Por ello, subraya que “para Israel, la venta de estos bonos ha sido crucial para financiar el genocidio, la limpieza étnica y el apartheid en Palestina y las guerras en Líbano e Irán” y que confían en que esta iniciativa “sirva para abrir una reflexión colectiva y para que el festival revise sus vínculos”. EFE

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