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Tres semanas para crecer
La victoria contra el Racing de Santander ha calmado las aguas en un inicio de curso agitado por la dificultad para generar ocasiones y la escasez de goles. La contundencia del resultado, pese a los problemas en la primera media hora encuentro, ha confirmado que el Celta cuenta con talento y recursos para hacer daño con un amplio reparto del gol que, como sospechaba Claudio Giráldez, ha llegado en abundancia en cuanto el equipo ha ajustado el punto de mira. Faltaba esa primera victoria que generase confianza en el juego y esta ha llegado en el momento oportuno, justo antes de un primer parón de selecciones que esta temporada será una semana más largo y que el técnico celeste pretende exprimir al máximo para ensayar aspectos del juego que el calendario, a ritmo de un partido casi cuatro días, le ha impedido trabajar. «El parón nos va a venir bien para entrenar, recuperar gente y tener tiempo para jugadores como Galán, Aleix, Driouech o Faye. Nos permitirá trabajar y coordinar situaciones, no solo centrarnos en el plan de partido, sino también en aspectos del modelo», apuntaba el entrenador celeste en vísperas del choque contra los racinguistas. En otras palabras, las próximas tres semanas servirán a Giráldez para recuperar efectivos, avanzar en la adaptación al modelo de los nuevos fichajes y ajustar resortes del juego, a la vez que ensayar nuevas situaciones con las que sorprender a los rivales cuando se reanude la competición el próximo 11 de octubre con la vista al Martínez Valero. Luego, el Celta recuperará el ritmo de competición europeo, en una semana de tres partidos que incluye las visitas a Balaídos de la Juventus y el Alavés. Adaptación de los nuevos No todos los jugadores estarán disponibles para avanzar en este trabajo. El técnico no va a poder contar hasta la última semana con los cinco internacionales celestes convocados por sus respectivas selecciones: Starfelt con Suecia; Radu, con Rumanía; Ilaix Moriba con Guinea; Sebastián Cáceres con Uruguay; y Altay Bayindir con Turquía. La ausencia de Cáceres, llegado en el último día de mercado, y Altay supone un pequeño contratiempo, si bien el central charrúa ya ha ofrecido rendimiento inmediato en dos partidos con muy pocos entrenamientos a sus espaldas y el portero no necesita tanto tiempo de adaptación y lleva ya un par de meses trabajando con el equipo. Sí podrá trabajar Giráldez en la adaptación de jugadores que deben ser importantes este curso y que, por distintos motivos, han tenido poco tiempo para integrarse en el modelo. El caso más evidente es el de Couhaib Driouech. "Shu", como él prefiere que le llamen, ha tenido poco tiempo para asimilar el estilo de juego en el que debería encajar bien un encarador puro como él. Las próximas semanas la dedicará a mecanizar automatismos y coordinarse mejor con sus nuevos compañeros de ataque. No menos importante será el trabajo con Abdoulaye Faye. El joven central senegalés tiene condiciones para llegar a ser un jugador importante, según el técnico, pero está verde para la Primera División y precisa no poca faena. Las próximas tres semanas le permitirán seguir avanzando en su crecimiento. Giráldez citaba también a Galán y Aleix Febas. El extremeño conoce bien el club y jugó como carrilero durante su etapa frente al Huesca, pero debe ajustarse aún al esquema de Giráldez. El ilerdense, mientras, fue el primero de los fichajes incorporados este verano y ha realizado la mayor parte de la pretemporada, pero ha tenido problemas de lesiones que le han impedido trabajar varias semanas con el grupo con la competición ya en marcha. Lesionados En lo que se refiere a la recuperación de las lesiones, el foco está puesto en Iago Aspas tras la rotura de fibras en el recto anterior de la pierna izquierda que el capitán celeste sufrió durante la última visita del Málaga a Balaídos con los cambios ya agotados. Los servicios médicos le han pronosticado un periodo de recuperación de cuatro semanas, con lo que, si no se produce ningún contratiempo, el talento moañés estaría en plazo para reaparecer contra el Elche en cuanto se reanude LaLiga. Aunque no pertenece en esencia al primer equipo, Giráldez estará pendiente también de la evolución de Andrés Antañón, con un esguince de tobillo con un pronóstico de dos semanas de baja que no debería impedirle estar disponible para el primer equipo, si el técnico finalmente decide convocarlo. Mención aparte merece el caso de Borja Iglesias, flamante campeón mundial con la selección española en Nueva York, que no ha sido convocado por Luis de la Fuente para los próximos compromisos de la Liga de Naciones contra Inglaterra, Croacia y Chequia. El Panda no tiene necesidad alguna de adaptación a un equipo del que es máximo goleador desde su regreso, pero debe afinar su puesta a punto debido a su corta pretemporada y una posterior lesión muscular que le ha impedido estar al cien por cien de su nivel. Una balsa de aceite El contundente triunfo firmado contra el Racing de Santander ha dado al Celta la tranquilidad y confianza que necesitaba para trabajar sin el agobio de los malos resultados. El equipo recupera gol y avanza a la zona templada de la tabla en un momento de incertidumbre que era preciso superar para templar los nervios. Giráldez tendrá tres semanas para trabajar sin el agobio de pensar un plan de partido cada tres días, lo que le va a conceder tiempo para profundizar en el trabajo, mejorar la coordinación en todas la línea del equipo y ensayar nuevas situaciones de juego que hagan al Celta menos predecible. De no haber conseguido esta primera victoria del curso, con el equipo en puestos de descenso, estas próximas tres semanas sin competir habrían sido muy complicadas.
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