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España presenta en Bruselas su veto a la ampliación de la UE si el catalán no es lengua oficial y los socios le avisan: "Son cuestiones que no se deben vincular"

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Cronologia relatărilor

  1. Ieri
  2. Cea mai nouă22 sept., 11:32

    Varios socios afean a España que vincule la oficialidad del catalán con la ampliación de la UE

    Los ministros de Asuntos Europeos de varios socios han avisado este martes a España de que no ven aceptable la nueva estrategia del Gobierno de condicionar que los Veintisiete cedan al reconocimiento del catalán, euskera y gallego como lenguas oficiales de la UE para que España no frene el proceso de ampliación de nuevos Estados miembro, despachando en cinco minutos el debate. El secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, ha llevado como punto de información al Consejo de Asuntos Generales celebrado en Bruselas esta cuestión, dedicando cerca de diez minutos a exponer la propuesta de España en un "punto de información" que no permite a los 27 tomar decisiones. Este formato no prevé un debate extenso tras la exposición del país interesado, pero sí permite tomar la palabra a otros socios y, en este caso, fuentes europeas confirman a Europa Press que hubo tres países que intervinieron para rechazar que se vincule la ampliación con la cuestión de las lenguas. Otras fuentes estiman que estas intervenciones apenas sumaron cinco minutos a la intervención inicial de Sampedro y aclaran que ningún otro socio tomó la palabra para respaldar la propuesta española. En línea con lo expuesto en declaraciones a la prensa a su llegada a la reunión, los ministros de Suecia, Alemania y Lituania han expresado en la sala su descontento, han señalado a Europa Press fuentes diplomáticas. "Para Lituania esto no es aceptable", ha advertido a su llegada de la reunión de ministros europeos el vicemininistro de Asuntos Europeos del país, Sigitas Miktus, al ser preguntado por la prensa por cómo valora su Gobierno la amenaza del Gobierno de Pedro Sánchez de bloquear el proceso de ampliación --con Montenegro y Albania como los países candidatos más avanzados-- si antes la UE no cede y reconoce como lenguas oficiales europeas el catalán, el euskera y el gallego. En línea similar, el secretario de Estado de Alemania para Europa, Gunther Krichbaum, ha avisado de los riesgos de abrir debates que puedan poner en riesgo la unidad de Europa y ha considerado que "no es útil" trasladar una reclamación de carácter doméstico al debate europeo sobre ampliación. "Estoy en contra de una bilateralización de la integración europea", ha argumentado el político alemán, que ha advertido de que si la defensa de la oficialidad de lenguas cooficiales debe entenderse como parte de la política de integración de la Unión, es algo que entonces debería decidirlo el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Por su parte, la ministra de Asuntos Europeos sueca, Jessica Rosencrantz, ha reclamado un "proceso serio" que pase por discusiones a nivel técnico de los Veintisiete para analizar "qué implica realmente" reconocer como lenguas oficiales de la Unión las tres cooficiales que España quiere incorporar en el reglamento de lenguas común. "No es un debate nuevo como tal. Como ya hemos dicho en anteriores ocasiones en las que hemos abordado esta cuestión, al igual que con otros asuntos, necesitamos llevar a cabo un proceso serio. Me refiero a analizar, a nivel de grupo de trabajo, qué implica realmente esta propuesta en lo que respecta a la introducción de más lenguas", ha remachado. Además, la política sueca ha querido "dejar muy claro" que no deben mezclarse las negociaciones sobre ampliación con las de las lenguas porque son cuestiones muy distintas. Así, Rosencrantz ha subrayado que "en lo que respecta a la ampliación, Suecia es una firme defensora de avanzar con Montenegro y con muchos de los otros países que están progresando. Y no creo que estas cuestiones deban vincularse de esa manera". La secretaria de Estado para Europa de Croacia, Andreja Metelko-Zgombic, ha concedido también que no espera "ningún debate" sobe el asunto dado que se limita a un punto en el que esperan "recibir información" del colega española sobre los argumentos para defender que España condicione cualquier ampliación de la UE a que se integren antes el catalán, el euskera y el gallego en la Unión. "Sólo puedo decir que hemos debatido a fondo la propuesta española (en el pasado) y decidimos mantenerla en nuestro agenda de una forma y otra. Sería de gran ayuda contar también con el respaldo de los servicios jurídicos a las propuestas concretas al respecto", ha zanjado, para recordar que hay socios que siguen reclamando al Gobierno evaluaciones de impacto realizadas por las instituciones europeas para responder a sus dudas. Esta es la octava ocasión en que el Gobierno lleva el asunto a una discusión de los Veintisiete a nivel de ministros, aunque esta vez lo hace como "punto de información", lo que permitirá a España plantear sus argumentos ante el resto de socios de los Veintisiete, sin que se pueda dar por hecho que entonces vaya a haber debate entre ministros. Aunque varios socios reclaman avanzar las discusiones a nivel técnico en grupos de trabajo, España ha optado hasta ahora por abordar las discusiones en bilateral con las capitales más reticentes, como es el caso de Alemania, y llevarlo a Bruselas sólo a nivel de ministros. El formato elegido esta vez por España permite a un Estado miembro pedir la palabra para informar sobre un asunto, pero no permite que se tomen decisiones de fondo. Otros ministros o los representantes del Consejo y de la Comisión Europea pueden intervenir si lo desean, pero no garantiza ninguna intervención, como sí ocurre cuando se incorporan los asuntos como puntos de debate. ESPAÑA INSISTE EN QUE HA RESUELTO TODAS LAS DUDAS En este contexto, Sampedro ha defendido que España lleva "explicando la propuesta tres años" ante sus socios de la Unión y ha "atendido todas las dudas surgidas" con respecto a la viabilidad legal, económica y práctica de la oficialidad de las lenguas cooficiales. "Creo que queda absolutamente claro que no hay ningún motivo para continuar demorando esta decisión", ha insistido el secretario de Estado en declaraciones a la prensa a su llegada a la reunión en Bruselas, para después mostrarse "convencido" de que la reclamación de España será aceptada "a la mayor brevedad". "Sabemos que requiere una unanimidad", ha continuado, para después afirmar estar dispuesto a abordar "cualquier duda" de los países más reticentes --una decena de socios se expresó en contra del cambio en el reglamento lingüístico la última vez que se abordó a 27 en julio de 2025--. Así, ha indicado que la petición de España no requeriría ningún cambio de los Tratados porque no reclama que sean "lenguas auténticas" de la UE, sino reconocidas como "oficiales" en el reglamento de lenguas. En todo caso, ha argumentado, "no existen motivos, ni en materia de coste, ni en materia legal, ni en materia técnica, ni en materia de precedentes que puedan justificar (el no) reconocer los derechos lingüísticos de 20 millones de europeos, que ya tienen estas lenguas como oficiales en su día a día".

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  3. Continuare22 sept., 11:17

    Varios socios afean a España que vincule la oficialidad del catalán con ampliación y zanjan en 5 minutos el debate

    Los ministros de Asuntos Europeos de varios socios han avisado este martes a España de que no ven aceptable la nueva estrategia del Gobierno de condicionar que los Veintisiete cedan al reconocimiento del catalán, euskera y gallego como lenguas oficiales de la UE para que España no frene el proceso de ampliación de nuevos Estados miembro, despachando en cinco minutos el debate. El secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, ha llevado como punto de información al Consejo de Asuntos Generales celebrado en Bruselas esta cuestión, dedicando cerca de diez minutos a exponer la propuesta de España en un "punto de información" que no permite a los 27 tomar decisiones. Este formato no prevé un debate extenso tras la exposición del país interesado, pero sí permite tomar la palabra a otros socios y, en este caso, fuentes europeas confirman a Europa Press que hubo tres países que intervinieron para rechazar que se vincule la ampliación con la cuestión de las lenguas. Otras fuentes estiman que estas intervenciones apenas sumaron cinco minutos a la intervención inicial de Sampedro y aclaran que ningún otro socio tomó la palabra para respaldar la propuesta española. En línea con lo expuesto en declaraciones a la prensa a su llegada a la reunión, los ministros de Suecia, Alemania y Lituania han expresado en la sala su descontento, han señalado a Europa Press fuentes diplomáticas. "Para Lituania esto no es aceptable", ha advertido a su llegada de la reunión de ministros europeos el vicemininistro de Asuntos Europeos del país, Sigitas Miktus, al ser preguntado por la prensa por cómo valora su Gobierno la amenaza del Gobierno de Pedro Sánchez de bloquear el proceso de ampliación --con Montenegro y Albania como los países candidatos más avanzados-- si antes la UE no cede y reconoce como lenguas oficiales europeas el catalán, el euskera y el gallego. En línea similar, el secretario de Estado de Alemania para Europa, Gunther Krichbaum, ha avisado de los riesgos de abrir debates que puedan poner en riesgo la unidad de Europa y ha considerado que "no es útil" trasladar una reclamación de carácter doméstico al debate europeo sobre ampliación. "Estoy en contra de una bilateralización de la integración europea", ha argumentado el político alemán, que ha advertido de que si la defensa de la oficialidad de lenguas cooficiales debe entenderse como parte de la política de integración de la Unión, es algo que entonces debería decidirlo el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Por su parte, la ministra de Asuntos Europeos sueca, Jessica Rosencrantz, ha reclamado un "proceso serio" que pase por discusiones a nivel técnico de los Veintisiete para analizar "qué implica realmente" reconocer como lenguas oficiales de la Unión las tres cooficiales que España quiere incorporar en el reglamento de lenguas común. "No es un debate nuevo como tal. Como ya hemos dicho en anteriores ocasiones en las que hemos abordado esta cuestión, al igual que con otros asuntos, necesitamos llevar a cabo un proceso serio. Me refiero a analizar, a nivel de grupo de trabajo, qué implica realmente esta propuesta en lo que respecta a la introducción de más lenguas", ha remachado. Además, la política sueca ha querido "dejar muy claro" que no deben mezclarse las negociaciones sobre ampliación con las de las lenguas porque son cuestiones muy distintas. Así, Rosencrantz ha subrayado que "en lo que respecta a la ampliación, Suecia es una firme defensora de avanzar con Montenegro y con muchos de los otros países que están progresando. Y no creo que estas cuestiones deban vincularse de esa manera". La secretaria de Estado para Europa de Croacia, Andreja Metelko-Zgombic, ha concedido también que no espera "ningún debate" sobe el asunto dado que se limita a un punto en el que esperan "recibir información" del colega española sobre los argumentos para defender que España condicione cualquier ampliación de la UE a que se integren antes el catalán, el euskera y el gallego en la Unión. "Sólo puedo decir que hemos debatido a fondo la propuesta española (en el pasado) y decidimos mantenerla en nuestro agenda de una forma y otra. Sería de gran ayuda contar también con el respaldo de los servicios jurídicos a las propuestas concretas al respecto", ha zanjado, para recordar que hay socios que siguen reclamando al Gobierno evaluaciones de impacto realizadas por las instituciones europeas para responder a sus dudas. Esta es la octava ocasión en que el Gobierno lleva el asunto a una discusión de los Veintisiete a nivel de ministros, aunque esta vez lo hace como "punto de información", lo que permitirá a España plantear sus argumentos ante el resto de socios de los Veintisiete, sin que se pueda dar por hecho que entonces vaya a haber debate entre ministros. Aunque varios socios reclaman avanzar las discusiones a nivel técnico en grupos de trabajo, España ha optado hasta ahora por abordar las discusiones en bilateral con las capitales más reticentes, como es el caso de Alemania, y llevarlo a Bruselas sólo a nivel de ministros. El formato elegido esta vez por España permite a un Estado miembro pedir la palabra para informar sobre un asunto, pero no permite que se tomen decisiones de fondo. Otros ministros o los representantes del Consejo y de la Comisión Europea pueden intervenir si lo desean, pero no garantiza ninguna intervención, como sí ocurre cuando se incorporan los asuntos como puntos de debate. ESPAÑA INSISTE EN QUE HA RESUELTO TODAS LAS DUDAS En este contexto, Sampedro ha defendido que España lleva "explicando la propuesta tres años" ante sus socios de la Unión y ha "atendido todas las dudas surgidas" con respecto a la viabilidad legal, económica y práctica de la oficialidad de las lenguas cooficiales. "Creo que queda absolutamente claro que no hay ningún motivo para continuar demorando esta decisión", ha insistido el secretario de Estado en declaraciones a la prensa a su llegada a la reunión en Bruselas, para después mostrarse "convencido" de que la reclamación de España será aceptada "a la mayor brevedad". "Sabemos que requiere una unanimidad", ha continuado, para después afirmar estar dispuesto a abordar "cualquier duda" de los países más reticentes --una decena de socios se expresó en contra del cambio en el reglamento lingüístico la última vez que se abordó a 27 en julio de 2025--. Así, ha indicado que la petición de España no requeriría ningún cambio de los Tratados porque no reclama que sean "lenguas auténticas" de la UE, sino reconocidas como "oficiales" en el reglamento de lenguas. En todo caso, ha argumentado, "no existen motivos, ni en materia de coste, ni en materia legal, ni en materia técnica, ni en materia de precedentes que puedan justificar (el no) reconocer los derechos lingüísticos de 20 millones de europeos, que ya tienen estas lenguas como oficiales en su día a día".

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  4. Continuare22 sept., 11:03

    España vuelve a chocar con la negativa de la UE para hacer oficiales el catalán, el gallego y el euskera

    La amenaza velada por vetar la adhesión a la UE de Montenegro o Albania por parte del Gobierno de España no ha convencido a los países europeos para aprobar la oficialidad europea de las tres leguas España ve “impensable” la ampliación de la UE sin la oficialidad del catalán, el gallego y el euskera Una indiferencia que se ha traducido en negativa. El secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro Marcos, ha llevado sin éxito este martes la petición de España de hacer lenguas oficiales de la UE al catalán, el gallego y el euskera, en un nuevo intento tras la pretensión del Gobierno de Pedro Sánchez de cumplir con los acuerdos de investidura que cerró con el presidente de Junts, Carles Puigdemont. La fracasada propuesta española solo ha ocupado siete minutos durante el Comité de Asuntos Generales que se celebra este martes en la capital europea, en la que han participado otros tres países, Alemania, Suecia y Lituania, para mostrar su rechazo a la iniciativa, mientras el resto ha optado por el silencio. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, había advertido hace unas semanas de que siendo “totalmente favorables a la ampliación, urge resolver el asunto de las lenguas oficiales, porque es impensable que haya un nuevo idioma si no están el catalán, gallego y euskera”, durante un encuentro con periodistas en Bruselas. Sin embargo, la sutil amenaza de veto a la adhesión de Montenegro y Albania, los países que están más cerca de empezar los trámites para su inclusión en la UE, no ha causado efecto en un grupo de países que ven como menor el tema de las lenguas españolas. Fuentes diplomáticas de varios países europeos ya habían avisado que la petición española no tenía cabida en la agenda europea cuando se están negociando “otros aspectos más relevantes” como el presupuesto plurianual o la respuesta a la guerra híbrida de Rusia contra Europa. “España un gran defensor de que las instituciones deben estar cercanas a la ciudadanía y no perder ese contacto directo y que ello implica el reconocimiento de las lenguas de todos sus ciudadanos. España recuerda que hace tres años el ministro Albares hizo esa propuesta de reconocimiento de todas las lenguas oficiales españolas y esperamos que ese reconocimiento pueda producirse antes que otras lenguas”, ha defendido el secretario de Estado para la Unión Europea a su llegada a Bruselas Sampedro ha argumentado que las tres lenguas españolas “se pueden incorporar al listado de lenguas oficiales de la Unión Europea simplemente porque ya es hora, después de 40 años de la adhesión de España a la Unión Europea, de acabar con esa discriminación que sufren 20 millones de españoles, 20 millones de europeos que viven en territorios con más de una lengua oficial en comparación con otros europeos que tienen más de una lengua oficial”. La posición española se hizo más beligerante ante la posibilidad de que una lengua como el montenegrino pueda ser idioma oficial de la UE cuando la hablan 260.000 personas, mientras que el catalán es hablado por más 10 millones ciudadanos, más de tres millones hablan gallego y el euskera es usado diariamente por más de un millón de personas. En otras ocasiones en los que España ha pedido la inclusión del catalán, el gallego y el euskera como lenguas oficiales de la UE solo tuvo el apoyo de países como Bélgica, Irlanda Eslovenia y Chipre. Irlanda como país que ocupa la presidencia rotatoria de la UE tiene que mantener la neutralidad en esta ocasión y no puede respaldar la posición española.

    elDiario.eselDiario.esRodrigo Ponce de León
  5. Continuare22 sept., 09:46

    Varios socios avisan a España de que "no es aceptable" vincular la oficialidad del catalán a la ampliación de la UE

    Los ministros de Asuntos Europeos de varios socios han avisado este martes a España de que no ven aceptable la nueva estrategia del Gobierno de condicionar que los Veintisiete cedan al reconocimiento del catalán, euskera y gallego como lenguas oficiales de la UE para que España no frene el proceso de ampliación de nuevos Estados miembro, tal y como defenderá este mismo martes en una reunión en Bruselas el secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro. "Para Lituania esto no es aceptable", ha advertido a su llegada de la reunión de ministros europeos el vicemininistro de Asuntos Europeos del país, Sigitas Miktus, al ser preguntado por la prensa por cómo valora su Gobierno la amenaza del Gobierno de Pedro Sánchez de bloquear el proceso de ampliación --con Montenegro y Albania como los países candidatos más avanzados-- si antes la UE no cede y reconoce como lenguas oficiales europeas el catalán, el euskera y el gallego. En línea similar, el secretario de Estado de Alemania para Europa, Gunther Krichbaum, ha avisado de los riesgos de abrir debates que puedan poner en riesgo la unidad de Europa y ha considerado que "no es útil" trasladar una reclamación de carácter doméstico al debate europeo sobre ampliación. "Estoy en contra de una bilateralización de la integración europea", ha argumentado el político alemán, que ha advertido de que si la defensa de la oficialidad de lenguas cooficiales debe entenderse como parte de la política de integración de la Unión, es algo que entonces debería decidirlo el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Por su parte, la ministra de Asuntos Europeos sueca, Jessica Rosencrantz, ha reclamado un "proceso serio" que pase por discusiones a nivel técnico de los Veintisiete para analizar "qué implica realmente" reconocer como lenguas oficiales de la Unión las tres cooficiales que España quiere incorporar en el reglamento de lenguas común. "No es un debate nuevo como tal. Como ya hemos dicho en anteriores ocasiones en las que hemos abordado esta cuestión, al igual que con otros asuntos, necesitamos llevar a cabo un proceso serio. Me refiero a analizar, a nivel de grupo de trabajo, qué implica realmente esta propuesta en lo que respecta a la introducción de más lenguas", ha remachado. Además, la política sueca ha querido "dejar muy claro" que no deben mezclarse las negociaciones sobre ampliación con las de las lenguas porque son cuestiones muy distintas. Así, Rosencrantz ha subrayado que "en lo que respecta a la ampliación, Suecia es una firme defensora de avanzar con Montenegro y con muchos de los otros países que están progresando. Y no creo que estas cuestiones deban vincularse de esa manera". La secretaria de Estado para Europa de Croacia, Andreja Metelko-Zgombic, ha concedido también que no espera "ningún debate" sobe el asunto dado que se limita a un punto en el que esperan "recibir información" del colega española sobre los argumentos para defender que España condicione cualquier ampliación de la UE a que se integren antes el catalán, el euskera y el gallego en la Unión. "Sólo puedo decir que hemos debatido a fondo la propuesta española (en el pasado) y decidimos mantenerla en nuestro agenda de una forma y otra. Sería de gran ayuda contar también con el respaldo de los servicios jurídicos a las propuestas concretas al respecto", ha zanjado, para recordar que hay socios que siguen reclamando al Gobierno evaluaciones de impacto realizadas por las instituciones europeas para responder a sus dudas. Esta es la octava ocasión en que el Gobierno lleva el asunto a una discusión de los Veintisiete a nivel de ministros, aunque esta vez lo hace como "punto de información", lo que permitirá a España plantear sus argumentos ante el resto de socios de los Veintisiete, sin que se pueda dar por hecho que entonces vaya a haber debate entre ministros. Aunque varios socios reclaman avanzar las discusiones a nivel técnico en grupos de trabajo, España ha optado hasta ahora por abordar las discusiones en bilateral con las capitales más reticentes, como es el caso de Alemania, y llevarlo a Bruselas sólo a nivel de ministros. El formato elegido esta vez por España permite a un Estado miembro pedir la palabra para informar sobre un asunto, pero no permite que se tomen decisiones de fondo. Otros ministros o los representantes del Consejo y de la Comisión Europea pueden intervenir si lo desean, pero no garantiza ninguna intervención, como sí ocurre cuando se incorporan los asuntos como puntos de debate.

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