Groenlandia

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Trump celebra el acuerdo sobre Groenlandia y asegura que dará a EEUU control permanente de su seguridad

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha celebrado la firma del acuerdo anunciado con Dinamarca y Groenlandia que, según sus propias palabras, permitirá a Washington asumir de forma permanente el control de la seguridad y de otras necesidades estratégicas de la isla ártica. El pacto, suscrito en Nueva York en los márgenes de la Asamblea General de Naciones Unidas, pretende reforzar la cooperación militar y la seguridad en el Ártico y el Atlántico Norte. Trump ha presentado el entendimiento como un acuerdo de alcance excepcional y lo ha vinculado directamente con la defensa del territorio norteamericano. "Como anuncié hace apenas unos días, Estados Unidos también ha alcanzado un acuerdo sin precedentes con respecto a la frontera norte de Norteamérica: el extenso territorio de vital importancia estratégica conocido como Groenlandia", ha expresado el mandatario. El inquilino de la Casa Blanca ha subrayado que el pacto concede a las autoridades estadounidenses competencias permanentes en materia de seguridad sobre la isla y ha enfatizado la dimensión defensiva del acuerdo, asegurando que tendrán "la plena capacidad de hacer lo necesario para defender el continente americano". DINAMARCA REIVINDICA LA COOPERACIÓN Y LA SOBERANÍA La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha calificado la rúbrica como un nuevo punto de inflexión en la relación entre las partes y ha recordado que existe un precedente histórico de cooperación militar sobre Groenlandia. "Este día representa un hito en nuestra larga cooperación. Hace 75 años, firmamos un acuerdo sobre la defensa de Groenlandia. Hoy, firmamos un acuerdo aún más importante y mejor: un acuerdo que puede perdurar para siempre", ha declarado. Por otro lado, Frederiksen ha defendido que el pacto tiene implicaciones que van más allá de una mera cooperación bilateral entre Washington y Copenhague. A su juicio, el acuerdo beneficia a Estados Unidos, Groenlandia, Dinamarca y la OTAN y, por extensión, contribuye también a la seguridad europea. "En otras palabras, reforzamos nuestra seguridad común, aumentamos nuestra capacidad de disuasión común y demostramos a nuestros adversarios quiénes somos, y lo hacemos juntos", ha aclarado la primera ministra. El ministro danés de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, ha coincidido con Frederiksen al destacar que este entendimiento incrementa la asegurado tanto en el Ártico como en el Atlántico Norte y, si bien ha reconocido las dificultades afrontadas durante el proceso de negociación, ha defendido el resultado alanzado. "Hoy es un momento importante. Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos han firmado un acuerdo que refuerza la seguridad en el Ártico y el Atlántico Norte", ha insistido Rasmussen, quien ha añadido que el acuerdo refleja una responsabilidad compartida sobre la seguridad de la región. El ministro danés ha hecho especial hincapié en que el nuevo marco se ha alcanzado manteniendo el respeto por la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca, así como por el derecho de los groenlandeses a decidir su propio futuro. "La historia nos une. Nuestro futuro exige que permanezcamos unidos", ha apostillado. GROENLANDIA RESPALDA EL VÍNCULO CON EEUU El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, ha defendido igualmente el carácter estratégico de la relación con Washington y ha aseverado que Groenlandia continuará vinculada a Estados Unidos y al bloque occidental. "Somos, hemos sido y seguiremos siendo un amigo incondicional de Estados Unidos y parte de la alianza occidental", ha afirmado Nielsen, que ha establecido además una relación directa entre la seguridad de la isla y la estadounidense: "Su seguridad es nuestra seguridad y nuestra seguridad es la suya". Así las cosas, Nielsen ha expresado su satisfacción por el resultado final de las negociaciones, al considerar que el acuerdo profundiza tanto la seguridad compartida como los vínculos entre los territorios. "Este acuerdo es histórico", ha concluido. LA OTAN DESTACA EL VALOR ESTRATÉGICO DEL ÁRTICO El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha respaldado también públicamente el contenido de este acuerdo tripartito y ha argumentado que, en un contexto marcado por las amenazas existentes en el Ártico y el Atlántico Norte, aumentar la seguridad en esta zona resulta esencial tanto para Europa como para Norteamérica. Según el secretario de la Alianza Atlántica, el acuerdo en cuestión y el papel cada vez mayor de la organización en la protección d esta región contribuyen a fortalecer la seguridad colectiva y a crear un entrono más estable. BRUSELAS DESTACA EL RESPETO A LA AUTODETERMINACIÓN Desde las instituciones europeas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha aplaudido el pacto, poniendo el foco en la importancia estratégica del Ártico, tanto por su valor geopolítico como por el calibre de los desafíos existentes. "Celebro el acuerdo alcanzado hoy para reforzar la seguridad en el Ártico y el Atlántico Norte. Mi visita a Groenlandia a principios de este mes puso de relieve la importancia estratégica de la región y la magnitud de los desafíos", ha expuesto Von der Leyen. "Desafíos que afrontaremos juntos", ha sentenciado. La presidenta de la Comisión ha garantizado asimismo que la Unión Europea seguirá trabajando de manera coordinada con Dinamarca, Groenlandia y los socios internacionales. En la misma línea se había pronunciado previamente el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien calificó el acuerdo de "paso positivo" para la cooperación transatlántica y la seguridad en el Ártico, ensalzando los tres principios estrucutrales del pacto: el respeto a la soberanía, la integridad territorial y el derecho de la población groenlandesa a la autodeterminación. El acuerdo firmado mantiene formalmente la soberanía danesa sobre Groenlandia y reconoce el derecho de su población a la autodeterminación, al tiempo que contempla un refuerzo de la presencia militar estadounidense en el territorio ártico. Su firma pone fin, al menos en este marco, a meses de desencuentros entre Washington, Copenhague y Nuuk provocados por las aspiraciones expresadas por Trump respecto al control de Groenlandia. El mandatario norteamericano había planteado incluso la posibilidad de hacerse con el control total de la isla, una posición que justificó apelando a razones relacionadas con la seguridad nacional de Estados Unidos.

InfobaeInfobaeNewsroom Infobaehace 16 h

Trump, Groenlandia, sus tierras raras y la envidia hacia Canadá

Lo que Washington busca blindar con el acuerdo sobre la isla no es tanto una frontera frente a un enemigo lejano como una posición dominante frente a un socio y competidor cercano, en un mercado de tierras raras del que depende directamente su industria de defensa y de comunicaciones Según ha expresado Trump en su plataforma Truth Social, el nuevo acuerdo entre Estados Unidos y Dinamarca sobre Groenlandia otorga “el control permanente sobre la seguridad y sobre todas las otras necesidades de EEUU en dicho territorio”, una cláusula “sin fecha de caducidad y válido de forma infinita”. Sin conocer el texto completo, hay varias cosas que sabemos desde hace tiempo, y una de ellas tiene que ver con Canadá, no con China o Rusia. En diciembre de 2024, Trump ya publicó en su plataforma lo siguiente: “Por razones de seguridad nacional y de la libertad en todo el mundo, Estados Unidos considera que la propiedad y el control de Groenlandia son una necesidad absoluta. La gente se beneficiará enormemente cuando se convierta en parte de nuestra nación”. Un año después amenazó con quedarse la isla, por las buenas y por las malas, creando una enorme tensión en Europa y en la OTAN. Había cinco motivos que movían a Trump en esta obsesión, que viene de antiguo: el control territorial del hemisferio Occidental, proyectarse militarmente hacia el Ártico desde Groenlandia, impedir que China y Rusia hagan negocios en la isla, evitar que China aproveche el deshielo ártico y utilice esta ruta para su comercio, y tener el control de la explotación de sus riquezas minerales, en especial las tierras raras, necesarias para las industrias de defensa, energía, comunicaciones y automoción. Los tres últimos motivos van unidos, por lo que me centraré en ellos, sobre todo en las tierras raras, y más cuando en el acuerdo que anunció Trump con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, a principios de este año, que no fue discutido ni aprobado en la OTAN en su totalidad, ya parecía que uno de los puntos era la concesión de derechos mineros a Estados Unidos, en particular para impedir la presencia o las inversiones chinas, o incluso un posible derecho de veto de Washington sobre los proyectos rusos o chinos en la isla, algo que vulneraba la soberanía de la isla. Esto es lo que ahora Trump quiere tener atado y bien atado. Pekín, que extrae el 60% de las tierras raras del mundo y procesa más del 90%, impuso en abril del año pasado restricciones a la exportación de tierras raras, como parte de su disputa comercial con Trump. Ambos países alcanzaron una tregua, aunque el control de Pekín sobre el sector ha agravado la excesiva dependencia de Occidente y ha provocado una búsqueda global de suministros en otros lugares, y Groenlandia es uno de los preferentes. Durante años, China ha intentado establecerse en la isla mediante inversiones en infraestructuras, pero ninguna llegó a materializarse debido a las preocupaciones geopolíticas. En 2018, supuestamente bajo presión de Estados Unidos, Dinamarca bloqueó una oferta de una empresa estatal china para ampliar una red de aeropuertos groenlandeses. Una empresa china también fue bloqueada para comprar una base naval abandonada en Groenlandia dos años antes. Entre 2012 y 2017, la inversión extranjera directa de China en Groenlandia representó más del 11% del PIB del territorio, un porcentaje mucho mayor que en otros países árticos. Desde entonces, apenas ha invertido en la isla. El deseo de Groenlandia de atraer inversión china para ayudarle a explotar sus recursos minerales ha estado en ocasiones en conflicto con las preocupaciones de seguridad de Dinamarca, que hasta ahora ha controlado la seguridad y los asuntos exteriores del territorio. El Gobierno de Groenlandia tiene una página web en la que expone todas las licencias mineras concedidas. Entre 2003 2025, se aprobaron 138 licencias a 52 empresas diferentes. Entre 2003 y 2024, la media de licencias aprobadas fue de 4 al año, pero en 2025 ascendieron a 43, y hasta el 8 de septiembre de este año, 38, lo cual indica que el Gobierno tiene interés en que el sector minero se expanda, siempre y cuando se respeten las medidas ambientales, que son muy estrictas. Las subvenciones de Dinamarca al Gobierno de Groenlandia suponen el 20% del PIB de la isla, que es de unos 3.000 millones de dólares, y por ello intentan diversificar los ingresos, más allá de la pesca y el floreciente turismo. Lo interesante, sin embargo, es ver de dónde son las 58 empresas que ahora están establecidas, pues ello explica en buena parte el enfado de Trump. Casi todas las empresas presentes en Groenlandia y con licencia ya concedida son de Dinamarca, Reino Unido, Groenlandia, Australia y Canadá. De Estados Unidos solo hay una, Critical Metals, aunque es la más ambiciosa en cuanto a proyectos con la mina de Tanbreez. Solo en 2026, Canadá obtuvo licencias para cuatro de sus empresas, que se suman a bastantes más ya establecidas, lo cual fastidia, y mucho, al presidente Trump, ya que el país vecino controla la cuarta parte de las licencias de Groenlandia. La manía de Trump hacia el primer ministro canadiense, no es solo por el fentanilo, sino porque tiene demasiada presencia en Groenlandia. En enero de 2025, el CEO de Critical Metals, Tony Sage, hizo unas declaraciones a la revista “Fortune”, señalando que “con el Pentágono planeando un aumento sustancial en la adquisición de cazas F-35 en las próximas décadas, garantizar un suministro fiable de elementos de tierras raras pesadas será crucial. Para que te hagas una idea, Tanbreez en Groenlandia tiene una concentración particularmente alta de elementos raros pesados. Estados Unidos sigue siendo fuerte y poderoso. Sin embargo, las batallas futuras pueden ganarse o perderse no en función de nuestra fuerza actual, sino del acceso y la utilización de los Poderosos 17” (las tierras raras). Uno de los avaladores de Critical Metals es el multimillonario Howard W. Lutnick, actual secretario de Comercio del Gobierno de Trump. Lutnick fue CEO de Cantor Fitzgerald, una firma de corretaje, antes de unirse al gabinete de Trump. Cantor posee una participación significativa en Critical Metals Corp, que ha recibido del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos un préstamo valorado en 120 millones de dólares para financiar la mina de tierras raras Tanbreez, en lo que ha sido la primera inversión extranjera de la administración Trump en un proyecto minero. La vinculación entre la minería de tierras raras y el complejo militar-industrial de Estados Unidos, es muy clara. Existe un contrato de diez años bajo el cual Critical Metals suministrará hasta 10.000 toneladas de concentrado de tierras raras al año de su proyecto Tanbreez, a la planta financiada por el Departamento de Guerra en Luisiana. No ha de extrañar tampoco que, en enero, en Davos, el secretario general de la OTAN, Rutte, dijera que “aseguremos que los chinos y los rusos no tengan acceso militar a la economía Groenlandia”. Rutte y Trump tienen pánico al poderío comercial de los chinos. El potencial de Groenlandia ha atraído también a algunos multimillonarios de renombre, como Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Bill Gates o Michael Bloomberg, la mayoría cercanos al presidente Trump. Todos ellos han invertido en la empresa estadounidense KoBold Metals, que ha estado prospectando tierras raras utilizadas en infraestructuras de centros de datos de IA. Sal Altman, CEO de OpenAI, ya invirtió en 2022, y el año anterior, Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir, apoyó a Praxis, una startup que propone un concepto tecnológicamente avanzado de “ciudad de libertad” para la isla, algo muy delicado en una isla que ya tiene uno de los índices de suicidios más alto del mundo, un tema sociocultural ligado al mantenimiento de la identidad. En suma, y como han señalado bastantes analistas chinos, es improbable que Groenlandia llegue a ser ocupada por Rusia o China, pues ninguno de los dos tiene motivos claros para buscarlo, y los límites políticos, jurídicos y el riesgo de escalada lo vuelven un escenario muy poco verosímil. Si se pretende conservar la estabilidad ártica, el reto no es frenar invasiones imaginarias, sino encauzar la rivalidad sin debilitar los diques institucionales (normas, acuerdos y mecanismos operativos de coordinación), que sostienen una seguridad duradera en el Ártico. Visto así, Groenlandia es menos un frente de guerra que una prueba de madurez estratégica. En el fondo, ese “control permanente de la seguridad” que Trump reclama sobre Groenlandia tiene menos de dispositivo militar que de cláusula de exclusividad minera. Ni Moscú ni Pekín disputan hoy el territorio con inversiones o presencia real, como muestra el bloqueo sistemático de sus intentos desde 2016; quien sí acumula licencias, capital y presencia industrial en la isla es Canadá, con una cuarta parte de las concesiones frente a la práctica ausencia estadounidense fuera de Critical Metals. Lo que Washington busca blindar con este acuerdo no es tanto una frontera frente a un enemigo lejano como una posición dominante frente a un socio y competidor cercano, en un mercado de tierras raras del que depende directamente su industria de defensa y de comunicaciones. La retórica de la amenaza rusa o china sirve, sobre todo, para justificar ante la OTAN y la opinión pública una disputa que es, en esencia, comercial y se libra entre vecinos del propio bloque occidental.

elDiario.eselDiario.esVicenç Fisas22 sept

Trump despliega en Naciones Unidas su diplomacia de la fuerza

El presidente de EEUU amenaza con "aniquilar" Irán en la Asamblea de Naciones Unidas, poco antes de sellar un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia que le permitirá expandir la presencia militar de EEUU en el Ártico Ya lo dijo el secretario de Guerra de Donald Trump, el ex presentador de la Fox Pete Hegseth: “Negociamos con bombas”. Y este martes el presidente de EEUU ha hecho una demostración ante la Asamblea General de Naciones Unidas, organismo nacido tras la Segunda Guerra Mundial para garantizar la paz en el planeta. “Tengo que tomar una decisión importante”, ha dicho Trump en su intervención de media hora: “¿Se llegará a un acuerdo con Irán que les permita reconstruirse y crear un país mucho más grande de lo que jamás fue?... ¿O aniquilo a la República Islámica y lo hago rápidamente, sin darles jamás la oportunidad de volver a matar y destruir personas y países? ¿Los envío al infierno sin posibilidad de supervivencia ni esperanza de grandeza para ellos o para las generaciones futuras? Pero creo que llegaremos a un acuerdo justo después de las elecciones”. No es la primera vez que Trump amenaza con algo similar. La primera vez, en primavera, amenazó en un post de Truth Social con “borrar una civilización”. Y aquel día hubo una cascada de condenas ante alguien que se mostraba dispuesto a realizar un genocidio. Este martes, sin embargo, la afirmación de Trump ha resonado en la sede de Naciones Unidas como una demostración de la diplomacia por la vía de la fuerza a la que se ha ido acostumbrando el resto del mundo, que en su gran mayoría se sitúa enfrente de la Casa Blanca. Más tarde, en una reunión con gobernantes del Golfo, ha afirmado, mientras informaba de una reunión de sus representantes con los iraníes: “Estamos aislando a Irán completamente en el ámbito ecómico. Estamos ejerciendo presión porque esperamos que hagan lo correcto rápidamente, antes de que sea demasiado tarde. Llegará un momento en que será demasiado tarde y no tendremos ninguna posibilidad de permitirles sobrevivir como nación. Quizás haya que volar la Pickaxe Mountain”. El propio secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, acababa de enunciar un discurso antagonista a la mirada de Trump: “Las fracturas de nuestro mundo se están agrandando, y las grietas se han convertido en abismos. En el transcurso de la última década han estallado guerras de consecuencias devastadoras que se han prolongado con una crueldad abyecta. Se ha tomado como blanco a la población civil. Se han pisoteado los derechos humanos. Se ha utilizado el hambre como arma. Se ha asesinado a trabajadores humanitarios. Se ha dejado de lado el derecho internacional. Se han ahondado las divisiones geopolíticas. Se han acentuado las desigualdades. Se ha resquebrajado la confianza. La crisis climática dejó de ser una amenaza lejana y se volvió una realidad de todos los días. Y la inteligencia artificial avanzó a una velocidad que ha tomado por sorpresa incluso a quienes la crearon. No se trata de crisis aisladas, sino de capítulos de una misma historia... la historia del poder: quién lo tiene, a quién se le niega, cómo se utiliza y cómo está cambiando”. Cuando Trump atacó Irán de forma unilateral e ilegal el 28 de febrero pasado, afirmó que los bombardeos durarían cuatro semanas. Siete meses después, EEUU se encamina a unas elecciones legislativas de mitad de mandato con los precios de los combustibles disparados y la Reserva Federal subiendo los tipos de interés porque sigue sin resolverse la guerra que desataron Trump y Benjamín Netanyahu. El propio presidente de EEUU está conociendo los límites de su poder en Irán, a pesar de disponer del mayor Ejército del mundo, pero eso no le hace cambiar de manual: “Hemos realizado decenas de ataques contra barcas con droga que venían por mar, hace tres meses acabamos con el Tren de Aragua, es inaceptable compartir esa frontera con un territorio [mexicano] controlado por los cárteles. Mi Gobierno busca un cambio en Cuba, donde el régimen está con la mayor presión jamás sufrida. Es un Estado fallido, va a caer”. La dialéctica de Trump siempre está mediada por el uso de la fuerza, ya sea militar, arancelaria o por cualquier medio que le permita obtener sus objetivos, ya sea en Venezuela, Irán, Cuba, Dinamarca o Colombia. Así, por la vía de la presión de la primera potencia del mundo sobre un aliado de la OTAN al que amenazaba con anexionarse un territorio propio, como Groenlandia, Trump ha logrado expandir la presencia militar estadounidense en el Ártico, si bien no ha logrado la soberanía de la isla, que es lo que ansiaba. “Vamos a hacer algo con Groenlandia, les guste o no”, ha venido diciendo en el pasado Trump, hablando incluso de “poseer” la isla danesa con la excusa de protegerlas de la ocupación china o rusa . “Si no lo hacemos, Rusia o China se apoderarán de Groenlandia y no vamos a tener a Rusia ni a China como vecinos. Me gustaría llegar a un acuerdo, ya sabe, por las buenas; pero si no lo hacemos por las buenas, lo haremos por las malas”. Y el acuerdo, firmado en Naciones Unidas con Dinamarca y Groenlandia, ratifica la integridad danesa y el derecho de autodeterminación de Groenlandia. Pero concede mucho poder militar a EEUU en la región, con capacidad para abrir nuevas bases y poder vetar que otros países lo hagan. Según dijo Trump, el acuerdo concede a “Estados Unidos el control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades en Groenlandia, abordando por completo todas nuestras numerosas inquietudes, garantizar que EEUU tenga para siempre la capacidad total de hacer lo necesario en Groenlandia para asegurar y defender la seguridad tanto de Groenlandia como de EEUU”. El presidente brasileño, Lula da Silva, que tiene elecciones presidenciales en octubre frente a Eduardo Bolsonaro, apoyado por Trump y toda su Administración, ha dado la voz de alarma en el mismo escenario en el que Trump ha exhibido su ardor guerrero: “La guerra es el colapso total de la política, liderar es conciliar los intereses de la nación con los de la humanidad”, ha dicho Lula: “En el contexto de renovadas tentaciones hegemónicas, Brasil no encaja en el 'patio trasero'. Los países de la región han vivido los horrores de regímenes autoritarios y hemos recorrido un largo camino para restaurar la voluntad popular, pero la democracia se encuentra nuevamente bajo amenaza”. “Somos testigos de una creciente interferencia en los procesos internos”, ha denunciado Lula aludiendo a las injerencias de la Administración Trump: “Dividir el mundo en zonas de influencia y realizar incursiones neocoloniales en busca de recursos estratégicos son gestos anacrónicos. El pueblo venezolano merece definir su propio destino. Nicaragua no resolverá su crisis impidiendo que la oposición participe en las elecciones. La crisis en Haití sigue poniendo a prueba los límites de la indiferencia de la comunidad internacional. En cuanto a Cuba, el mundo observa con horror cómo se impone un castigo colectivo a diez millones de personas mediante un embargo económico y energético ilegal. No delegaremos a terceros la responsabilidad de defender nuestras fronteras y garantizar a nuestra población el derecho a vivir sin miedo. No necesitamos portaaviones custodiando nuestras aguas; necesitamos cooperación para bloquear el flujo de armas y dinero que alimenta al crimen organizado. Ese es el espíritu de la propuesta que entregué personalmente al presidente de los Estados Unidos”. En este sentido, Trump ha sido muy claro durante una reunión de su alianza militar con los gobiernos afines de América Latina, llamada el Escudo de las Américas: “Ha habido un gran cambio en sus naciones, hay un gran giro hacia la derecha. Quiero agradecerles por unirse a la Coalición contra los Cárteles en las Américas del Departamento de Guerra. Ahora, nosotros les declaramos la guerra a ellos. Por ello, hoy pido a todas las naciones que integran el Escudo de las Américas que apliquen sanciones contundentes contra las 24 organizaciones terroristas extranjeras designadas por Estados Unidos”. Y ha añadido: “Avísennos y las eliminaremos, o elimínenlas ustedes mismos. Nosotros lo haremos por ustedes. He dado mi respaldo a algunos de ustedes y han logrado grandes victorias electorales; grandes victorias electorales de momento. Creo que llevo nueve de nueve. Y acabamos de obtener una gran victoria en Colombia, como saben, logramos una gran victoria en Argentina hace no mucho tiempo. Estamos ganando mucho. Creo que veré a algunos de ustedes esta noche. Me reuniré con ustedes, estrecharé sus manos y nos tomaremos fotos; esperamos con ilusión ese momento”. En efecto, ya sea con bombas, aranceles o interferencias electorales, Trump ha exhibido su diplomacia de la fuerza en el lugar creado para promover la paz.

elDiario.eselDiario.esAndrés Gil22 sept

Trump construirá dos nuevas bases militares en el sur y el este de Groenlandia

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , ha firmado este martes un acuerdo de seguridad con los líderes de Groenlandia y Dinamarca y ha aliviado, así, la tensión provocada por sus llamamientos a hacerse con el control sobre la isla durante los últimos meses. Según el texto , Washington construirá dos bases militares en el sur y en el este de este territorio europeo en el ártico y dispondrá de amplia libertad de movimiento. El acuerdo, que Trump ha definido como el inicio de una relación «fantástica» y beneficiosa «para Europa, para Estados Unidos y para todos», se ha sellado al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen,... Ver Más

ABCABC(abc)22 sept

Sánchez, en la CNN, sobre Ceuta: "Es evidente que el control fronterizo de Marruecos falló"

"Les hemos pedido acciones y respuestas", señala el presidente del Gobierno acerca del país marroquí El Gobierno, ante las manifestaciones convocadas por la derecha: “Los menores no salen de Ceuta porque no quiere el PP” El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha afirmado ante el canal de televisión estadounidense CNN que “el control fronterizo de Marruecos falló”, por lo que han pedido “explicaciones”. Sánchez ha hablado con la cadena aprovechando su presencia en Nueva York para acudir a la Asamblea General de las Naciones Unidas. “¿Qué se hizo mal?”, ha sido una de las preguntas realizadas por la entrevistadora, Christiane Amanpour, a lo que Sánchez recordaba que era una zona “difícil” y que se trataba de la frontera de Europa con África. Por ello, pedía “solidaridad” de la Unión Europea. “Por desgracia, sufrimos la falta de solidaridad por parte de muchos de sus gobiernos durante la crisis”. “Mostramos esa solidaridad, por ejemplo, en Lampedusa, en Italia, cuando sufrieron la crisis de migrantes. Mostramos solidaridad en Groenlandia cuando otros gobiernos cuestionaron la integridad territorial de Groenlandia y Dinamarca. Así que pedimos esa solidaridad cuando se trata de Ceuta”. Además de esa solidaridad europea, el presidente señalaba la cuestión de la relación de España con Marruecos. “Durante los últimos ocho años hemos desarrollado una positiva relación bilateral con Marruecos y les hemos pedido acciones y respuestas” para saber si “el mecanismo de control de la frontera falló”. Acerca de la gestión de esta crisis migratoria, Sánchez aseguró que debían garantizar “el orden y la seguridad”, pero manteniendo “la dignidad humana”. De acuerdo al líder del Ejecutivo, la ciudad de Ceuta está “recobrando la normalidad” y, a la vez, se está atendiendo a esos migrantes de acuerdo a lo que dice el marco legal de protección internacional: “Los migrantes no son ganado, sino humanos”.

elDiario.eselDiario.eselDiario.es22 sept
I

Dinamarca y Groenlandia resaltan que el acuerdo con EE.UU. respeta sus "líneas "rojas"

Copenhague/Naciones Unidas, 22 sep (EFE).- La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el presidente autonómico de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, resaltaron que el acuerdo de seguridad firmado este martes con Estados Unidos en los márgenes de la Asamblea General de la ONU respeta todas sus líneas "rojas". "En el acuerdo está muy claro en el preámbulo que hay un respeto absoluto por la soberanía del Reino de Dinamarca, la integridad territorial de Groenlandia y su derecho de autodeterminación", dijo en rueda de prensa conjunta Frederiksen, que destacó que se trata de un documento "jurídicamente vinculante". Frederiksen admitió no obstante que no puede dar "garantías" de "qué dicen otros", pero se mostró "contenta por ver a un presidente estadounidense que está feliz con este acuerdo". Nielsen, quien abrió la rueda de prensa en groenlandés, dijo, por su parte, sentirse "seguro" y "muy satisfecho" con el acuerdo, y habló de "día histórico". "Queridos compatriotas, ahora podemos respirar con alivio", afirmó Nielsen, quien habló no obstante de que ahora será necesario "reconstruir" la confianza con Washington después de las amenazas lanzadas en los últimos meses contra este territorio autónomo del Reino de Dinamarca por el presidente estadounidense, Donald Trump, y que eso "llevará tiempo". Frederiksen resaltó que el acuerdo se basa en otro anterior de defensa entre Copenhague y Washington de 1951 y que reconoce el "importante rol" de Estados Unidos en la defensa de la isla ártica, además de impulsar "un mayor compromiso de la OTAN en el Ártico". El acuerdo de 1951 ya concedía a Estados Unidos libre acceso a la isla por tierra, mar y aire, destacó Frederiksen, quien añadió que el nuevo pacto mantiene que todas las partes deben ser consultadas antes de dar nuevos pasos. También se habla de la posibilidad de incluir a Groenlandia en el sistema de defensa estadounidense Golden Dome (Cúpula Dorada), aunque Frederiksen cree que todavía es "muy pronto" para decir si eso implicará que haya misiles estadounidenses en su territorio. "El pacto excluye inversiones, entre otras cosas en infraestructura crítica, de actores extranjeros que amenazan nuestra seguridad", afirmó Frederiksen, quien resaltó que países miembros o asociados de la OTAN o miembros de la Unión Europea sí podrán acceder a esas áreas de la isla ártica. Frederiksen mencionó también en su comparecencia que el acuerdo no tiene fecha final: "tampoco la tiene nuestra pertenencia a la OTAN o a la UE", dijo. Preguntado por la ausencia de referencias a la limpieza de los residuos que aún quedan en la isla de las antiguas bases estadounidenses, Nielsen afirmó que mantienen un diálogo con Washington al respecto y que éste continuará, porque es "necesario". Asimismo, el presidente autonómico groenlandés resaltó que el nuevo acuerdo asegura que se respetará al cien por cien "el modo de vida groenlandés" y el "medio ambiente". "Ahora vamos a tomarnos una cerveza fría", dijo aliviada Frederiksen al término de la comparecencia. EFE (foto)

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae22 sept
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Los pilares del acuerdo de defensa firmado entre EE.UU., Dinamarca y Groenlandia

Naciones Unidas/Copenhague, 22 sep (EFE).- EE.UU., Dinamarca y Groenlandia firmaron este martes en los márgenes de la Asamblea General de la ONU un acuerdo de defensa que otorga a Washington de forma indefinida una amplia presencia militar y que pretende blindar a la isla ártica de crecientes actividades de "adversarios". Estos son los principales elementos de un acuerdo, que se rubricó después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara en varias ocasiones con hacerse con el control del territorio autónomo danés, incluso por la vía militar, con el argumento de la creciente presencia rusa y china en el Ártico. - El acuerdo, que respeta la soberanía y la integridad territorial del reino de Dinamarca y el derecho a la autodeterminación del pueblo groenlandés, alude ya en su preámbulo a los "desafíos de seguridad en el Ártico y el Alto Norte derivados del aumento de la actividad militar de adversarios y del creciente interés estratégico en la región" como argumento para la firma del mismo. - El documento complementa el acuerdo de defensa de 1951, enmendado en 2004 para incluir a Groenlandia, que ya concedía a EE.UU. amplias prerrogativas para establecer nuevas zonas de defensa en la isla. - EE.UU. solo mantenía en Groenlandia la base espacial de Pituffik (en el norte), tras décadas de reducción de su presencia, pero ahora el acuerdo permitirá a Washington específicamente establecer bases adicionales en Narsarsuaq (sur) y Mestersvig (oeste). -Estados Unidos también podrá establecer zonas de defensa adicionales y reforzar sus operaciones o instalaciones militares en consulta con Copenhague y Nuuk. -  Asimismo, Dinamarca y Groenlandia deberán examinar las solicitudes para establecer instalaciones militares sin personal militar permanentemente desplegado fuera de esas zonas de defensa. - EE.UU. gozará asimismo, para sus buques, aeronaves y vehículos del derecho de "libre acceso y circulación" entre las zonas de defensa a través de Groenlandia, incluidas las aguas territoriales, "por tierra, aire y mar". Esto también podrá aplicarse a las instalaciones militares. - Los aviones estadounidenses podrán "sobrevolar y aterrizar en cualquier territorio" de Groenlandia, incluidas las aguas territoriales, y los buques estadounidenses podrán tener "acceso submarino" y moverse dentro de las aguas territoriales "sin restricciones", en principio. - Washington, Copenhague y Nuuk acuerdan también que el territorio situado en las proximidades de una base estadounidense "no se utilizará de ninguna manera que amenace su seguridad" y se comprometen a trabajar conjuntamente "para combatir el espionaje" en la isla ártica. - El acuerdo deja claro que "no se permitirá que ningún Estado que no sea miembro de la OTAN establezca sus propias instalaciones militares" con o sin personal en Groenlandia, ni se le permitirá mantener "una presencia permanente de fuerzas militares", salvo que Dinamarca, Nuuk y EE.UU. lo acuerden de diferente manera. - Lo mismo se aplica a la inversión directa de países considerados enemigos en la isla, dada "la amenaza para la seguridad nacional y el orden público que supone el aumento de los esfuerzos de los adversarios por ampliar su influencia y control en Groenlandia". - Así, "los Estados o inversores procedentes de un Estado que no sea miembro de la OTAN, socio de la OTAN o Estado miembro de la Unión Europea (UE) no podrán tener control, influencia importante o acceso a información no pública que pueda constituir una amenaza para la seguridad nacional o el orden público dentro de sectores o actividades particularmente sensibles en el territorio de Groenlandia, incluidas las aguas territoriales. - Solo si las partes acuerden que las actividades de dichos Estados o inversores no constituirían una amenaza para la seguridad nacional o el orden público podrá permitirse su presencia e inversión. - El acuerdo no tiene fecha de expiración y solo podrá modificarse mediante consentimiento mutuo, de manera que Washington se garantiza su presencia en Groenlandia de manera indefinida, incluso en el caso de que la isla ejerza su derecho a la autodeterminación para convertirse en un Estado independiente. EFE

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae22 sept
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Dinamarca y Groenlandia resaltan que acuerdo con EE.UU. respeta sus "líneas "rojas"

Naciones Unidas/Copenhague, 22 sep (EFE).- La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el presidente autonómico de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, resaltaron que el acuerdo de seguridad firmado este martes con Estados Unidos en los márgenes de la Asamblea General de la ONU respeta todas sus líneas "rojas". "En el acuerdo está muy claro en el preámbulo que hay un respeto absoluto por la soberanía del Reino de Dinamarca, la integridad territorial de Groenlandia y su derecho de autodeterminación", dijo en rueda de prensa conjunta Frederiksen, que destacó que se trata de un documento "jurídicamente vinculante". Frederiksen admitió no obstante que no puede dar "garantías" de "qué dicen otros", pero se mostró "contenta por ver a un presidente estadounidense que está feliz con este acuerdo". EFE (Foto)

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae22 sept