
Flick, el genio de Heiderlberg:
Hay entrenadores que necesitan focos, banderas y discursos. Y hay entrenadores como Hansi Flick, que sencillamente van llenando la sala de trofeos mientras hablan poco y trabajan mucho. No tiene el pdoer de seducción de Cruyff, ni la magia de Pep, ni el carisma de Luis Enrique. Pero con un perfil bajísimo, casi de funcionario alemán cumplidor, Flick está escribiendo una de las páginas más brillantes de la historia reciente del Barça . Y conviene decirlo sin esperar a mayo: esto no es casualidad, esto es genio silencioso. Recordemos el verano. Se fueron Lewandowski y Ferran, con ellos 39 goles de la pasada campaña, y no llegó el nueve que muchos pedían a gritos. Cualquier otro técnico hubiera parcheado el agujero. Flick, en cambio, convirtió la ausencia en una idea: coger a un extremo puro y reconvertirlo en delantero centro encubierto, tal y como hizo Luis Enrique con Dembélé en el PSG campeón de Europa. Image ID: 134069929 Luis Enrique, en la rueda de prensa de Champions EFE /clip/eedb9dbb-dcc3-478d-97e5-3eb77f8bf7b3_source-aspect-ratio_default_0_x539y226.jpg 1200 675 El gran acierto de Flick ha sido soltar a sus extremos —Raphinha, Yamal, Adeyemi, Gordon— para atacar la profundidad a la velocidad que ya es marca de la casa, sumado a una intensidad en la recuperación del balón que empieza a recordar a la del propio PSG de Luis Enrique: un equipo que no solo ataca rápido, también roba rápido y arriba, sin dar tregua al rival. Flick no ha copiado un dibujo, ha copiado una filosofía. Y la ha hecho suya. El 7-2 final ante el Racing no es solo una goleada, es un monumento. Siete goles, cinco autores distintos, ninguna dependencia de un solo hombre. Image ID: 133545192 Guardiola celebra un gol del City la temporada pasada TOLGA AKMEN / EFE /clip/56357ae8-5d48-4569-a3ca-94097eb5ddb1_source-aspect-ratio_default_0_x899y392.jpg 1799 1178 Vayamos a los números, porque el entusiasmo sin datos es solo ruido. El Barça llegaba a esta sexta jornada con 21 goles en sus primeros cinco partidos de Liga, un registro que solo un antecedente en 128 años de historia superaba: el mítico Barça de Ferdinand Daudík en 1950-51, con 23 tantos en el mismo tramo. Pues bien, con los siete goles de esta noche, el equipo ha pulverizado esa marca centenaria y se planta en 28 goles en seis jornadas. Nunca, en la era moderna del club, se había marcado tanto tan pronto. Lo más importante no es solo cuánto se marca, sino quién marca. Raphinha y Lamine Yamal ya sumaban seis goles cada uno antes de ayer como máximos goleadores del equipo, pero detrás aparecen Fermín López, Adeyemi, Xavi Espart, Gabriel Jesus, que amplía su casillero particular, además de João Cancelo, lateral de formación convertido en verdugo con su segundo doblete consecutivo. Flick ha cogido a un grupo de futbolistas jovencísimos, muchos sin apenas experiencia en la élite, y los ha convertido en una coral perfectamente afinada. No hace falta ser Cruyff para ser revolucionario, ni hace falta la varita de Guardiola para construir un equipo histórico . A veces basta con la cabeza fría de un alemán de Heidelberg que sabe exactamente qué pieza necesita cada partido y que ha encontrado, sin ruido y sin discursos, la fórmula perfecta para que este Barça, aún en construcción, ya huela a gigante europeo. Image ID: 130866841 La familia Cruyff, en los años 70 ANTONI CAMPAÑA / Archivo /clip/7e363bfc-0b22-44a9-9780-b6ca78818b7f_source-aspect-ratio_default_0_x1000y442.jpg 2000 1327 El propio Santi Cañizares lo definía así: "El que marca diferencias no es Adeyemi ni Lamine ni Raphinha, es Hansi Flick. El Barça ha tenido otros entrenadores y ninguno ha jugado como con él, salvo Guardiola, Luis Enrique... es decir, los buenos entrenadores, los que hacen jugar muy bien a los grandes jugadores. Y los malos, dicen que no tienen plantilla . Este equipo lo cogen otros entrenadores que han estado en el Barça no hace tanto tiempo y no vemos hacer este fútbol. Sin embargo, Flick coge otro equipo, el que sea, y estoy convencido de que lo hace jugar mejor al fútbol de lo que está jugando. El que marca diferencias es Hansi Flick"













