El PSOE acusa de "cobardía" al diputado de Vox que niega su grito homófobo en el Congreso
Madrid, 23 sep (EFE).- El diputado socialista Lázaro Azorín ha lamentado este miércoles "la cobardía" del diputado de Vox Joaquín Robles de negar haber proferido el grito homófobo que se oyó durante el pleno del Congreso. Cuando el martes Azorín confesaba desde la tribuna del hemiciclo que como adolescente homosexual que no había salido del armario pensaba en desaparecer de este mundo, se oyó desde la bancada de Vox que le decían "buena idea" y "deberías haberlo hecho". Dado que Robles ha asegurado a algunos periodistas que lo que dijo es "vaya tela", en declaraciones a la prensa Azorín ha dicho que "problemas de audición" no tiene, pues claramente se le escuchó "buena idea". El diputado del PSOE ha añadido: "Lamento muchísimo esa cobardía del señor Robles al no reconocer lo que hizo". "Una persona que desea la muerte a otra no es digna de representar a la sociedad y no debería estar sentada en el Congreso de los Diputados", ha agregado Azorín. Ha explicado que a él le estaba costando mucho "abrirse" desde la tribuna del Congreso a la sociedad española para relatar durante el debate de la proposición de ley de familias presentada por Podemos su "dura" experiencia como adolescente homosexual, al que desde los 14 a los 23 años le "robaron" la etapa de los "primeros amores". En ese momento, "escuchas eso" de un diputado de Vox y "piensas en un retroceso" en la sociedad, ha relatado Azorín, al indicar que espera que no vuelva a haber adolescentes que tengan que vivir en el armario. "No podemos consentir seguir estigmatizados cuando salimos a la calle, a nosotros nos costó muchísimo salir del armario y no podemos consentir que esta gente nos quiera meter dos o tres candados", ha añadido el diputado socialista. Ha lamentado que el Congreso sea "el templo de la palabra" y que algunos diputados de lo derecha lo conviertan "en templo del odio" y ha agradecido a diputados del PSOE, Sumar y otros grupos que hayan valorado que narrara su experiencia personal en el hemiciclo. EFE
