Mike Leigh

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Brad Pitt conquista San Sebastián: “Deberíamos dedicar más tiempo a lo que nos une y prestar a atención a lo que nos divide”

El actor ha sido la estrella del Zinemaldia en la rueda de prensa de su nueva película, 'En el corazón de la bestia', que se ha presentado fuera de concurso Todo sobre el Festival de San Sebastián - Mike Leigh se despide del cine con una mirada a los cuidados tan bella como desoladora La expectación por ver a Brad Pitt se notaba por las calles de San Sebastián. Las señoras donostiarras hablaban de él en las terrazas y desde el lunes, cuando llegó, la gente se agolpaba a las afueras del Hotel María Cristina, sede del certamen y donde se alojan las estrellas, para ver si robaba alguna foto de la estrella de más tamaño que iba a pisar el Zinemaldia. Ya con su llegada, Pitt eclipsó a todos, y tras dos días en la ciudad (donde la gente especulaba dónde estaba porque fue como una sombra para los curiosos y sus móviles) el actor se presentó en la rueda de prensa más multitudinaria de esta edición para presentar En el corazón de la bestia , un filme de supervivencia donde él es la absoluta estrella de la función… junto a un perro. Pitt recibió la ovación de la sala de prensa del Kursaal y habló del momento de la industria, donde “ha habido cambios enormes a lo largo de la historia y una consolidación de los estudios”. “El streaming nos ha brindado muchas más oportunidades. Y por un lado están las grandes superproducciones que permiten recuperar la inversión y, por otro, las películas independientes de bajo presupuesto; pero la franja intermedia, digamos, de 30, 40 o 60 millones, lo tenían muy difícil para salir adelante. Incluso películas como la nuestra sufrían, porque a los distribuidores les cuesta mucho recuperar la inversión en ese tipo de presupuesto medio. Sin embargo, ahora estamos viendo cambios; en cuanto a los costos de postproducción, existen nuevas herramientas que ayudarán a reducirlos. Así que tengo la esperanza de que esas películas... bueno, todavía queda mucho camino por recorrer”, dijo. En el corazón de la bestia está producida por él con su compañía Plan B, una empresa con la que ayuda a financiar filmes independientes y grandes producciones, y por eso insistía en que cree que “la situación actual ha favorecido realmente al cine independiente; porque estos proyectos están llegando a más público”. Para él, “se percibe una fuerza comparable a la de los años 90”. El actor norteamericano Brad Pitt saluda al público a su llegada este domingo al Festival de Cine de San Sebastián, donde presenta 'En el corazón de la bestia'. EFE/ Javier Etxezarreta. EFE/Javier Etxezarreta A pesar de ser preguntado por el mundo actual, por un mundo en guerra y por cómo afrontar esos momentos, Pitt se zafó de las cuestionas menos centradas en los temas de la película aunque abordándolos de una forma genérica. Subrayó que, precisamente por lo comentado, le encanta esta película, porque “en el fondo es una historia de amor, además de una historia de supervivencia”. “Personalmente, creo que podríamos dedicar más tiempo a aquello en lo que somos iguales, que es la mayor parte de las cosas. Pensar qué es lo que nos une, lo que nos conecta. Y creo que también podríamos escuchar mejor a algunos de estos grupos y prestar atención a las líneas que nos dividen. Quizás debamos empezar por ocuparnos de las personas que nos rodean y asegurarnos de que estén bien. Si todos hiciéramos eso... bueno, diría que es un buen punto de partida”, apuntó. También habló de los soldados y el estrés postraumático, uno de los temas del filme, y habló de estas personas que “no solo sufren daños físicos, sino también perjuicios morales y psicológicos, una transición que les descoloca por completo”. Con esta historia quisieron “ilustrar la situación de un hombre que ha sufrido la pérdida y ha vivido cosas terribles, pero que luego intenta encontrar la paz y cómo se desenvuelve en ese mundo”.

elDiario.eselDiario.esJavier Zurrohace 12 h

Mike Leigh se despide del cine con una mirada a los cuidados tan bella como desoladora

El director de 'Secretos y Mentiras' presenta en el Zinemaldia la que será la última película de su filmografía, 'Tender Loving Care', la primera gran opción por la Concha de Oro Todo sobre el Festival de San Sebastián - Mariana Enriquez y Pablo Larraín dan voz a los fantasmas de la memoria argentina: “Abordamos la política desde lo artístico” Cuando uno piensa en el cine social, el primer nombre que suele venirle a la cabeza es el de Ken Loach. Y es normal, pocos cineastas como él han dedicado su filmografía a retratar las condiciones de la clase obrera y los desfavorecidos. Loach ha sido el martillo pilón que ha plasmado en imágenes el desmantelamiento del sistema de bienestar social con Thatcher a la cabeza. Sin embargo, tan importante como Ken Loach , aunque desde un sitio completamente diferente, pero absolutamente complementario, es Mike Leigh . Porque tan importante como mostrar las duras condiciones de las personas en las fábricas es mostrar sus rutinas, sus conversaciones, su cotidianidad. Tan político es enseñar la cadena de montaje como a dos mujeres sentadas hablando de su vida en torno a una copa de vino. Quizás no hablen ni del trabajo, pero Leigh ha sabido retratar esos rostros a los que la vida les pasa por encima. Captar las casas que habita la gente de a pie y a las que el cine no suele dar el espacio necesario. Si Loach es la denuncia en el púlpito, absolutamente necesaria, Leigh es el que ha dejado constancia de cómo la intimidad de esos personajes está absolutamente atravesada por la precariedad. El cine de Leigh es tan político como el de Loach. Y, por tanto, en su película de despedida, Tender Living Care , tenía sentido que volviera a las raíces de su cine. Tender Loving Care —que se ha presentado en el Festival de San Sebastián donde debería llevarse la Concha de Oro— será la última película de la filmografía del director de obras maestras como Secretos y mentiras . No es una predicción ni una intuición. Lo ha dicho él. A los 83 años el cuerpo ha dicho basta. No puede afrontar físicamente otro rodaje. Mike Leigh durante el rodaje de 'Mi única familia', su anterior filme Tras ver el filme uno puede decir que, si esta es su despedida, tiene todo el sentido y es una despedida perfecta. Porque en Tender Loving Care vuelve a dejarnos mirar a la intimidad de la clase obrera con ternura, elegancia y belleza; con una mezcla de humor y tristeza tan imposible de lograr. A través de la relación de dos amigas que vuelven a vivir juntas cerca de los 40 tras la separación de una de ellas, Leigh realiza una película de aparente sencillez donde lo que consigue es muy complicado. Porque lo que consigue es que veamos la vida. El director, a través de las conversaciones aparentemente banales de las amigas, del trabajo de ambas como trabajadoras sociales, y de la relación de una de ellas con sus padres, realiza una defensa sin subrayados ni aspavientos de la importancia de los cuidados. Unos cuidados que ya no los da el servicio público, que desde Thatcher, a la que se cita directamente, ha abandonado a la gente. “En los 50 hasta los Tories pensaban en la gente, aunque me cueste reconocerlo. Ya no”, dice uno de los personajes avanzando el otro de los ejes del filme, que es la ausencia de justicia social, la ausencia de un sistema que nos cuide. Estas cuatro personas se tendrán la una a la otra para cuidarse. En una ruptura, en las malas tardes de curro, en las citas que no salen, hasta en la enfermedad y el deterioro físico. Pero lo que eleva la película a una obra mayor es su capacidad para trascender esos cuatro personajes. Lo hace con un recurso que, de nuevo, parece sencillo, y es magistral y de una inteligencia descomunal. Un personaje que abre la película y la cierra en una situación absolutamente diferente. Retratada con la cámara de una forma opuesta, y que culmina mirando a la pantalla, con unos ojos que atraviesan al espectador y se le quedan grabados de por vida. Espero que la película no se malinterprete como una obra de escapismo romántico, porque no lo es. Es una mirada cruda a la realidad. Pero, ante todo, trata sobre la compasión Mike Leigh — Cineasta Es imposible, además, no pensar que esos ojos son los del propio Mike Leigh. Primero, por el parecido físico que tiene con el actor que aparece. Segundo, porque también hay algo de despedida en la mirada. De reconocer que por más que quiera él ya no puede más, y esta es su carta de despedida. Una carta absolutamente magistral. Bella y desoladora, como la vida misma. El adiós de un cineasta En la rueda de prensa de la película, Mike Leigh entró por vía telemática, ya que no pudo viajar físicamente a San Sebastián. El director fue preguntado por la prensa si, realmente, esta es su última película, y él lo confirmó y argumentó. “Es bastante sencillo. Tengo una afección médica que afecta a mis movimientos oculares y me resulta bastante difícil desplazarme; sin duda, más difícil de lo que debería ser para un cineasta. Por tanto, es más que probable que esta película tenga que ser la última. Pero eso es todo; es una cuestión práctica relacionada con mi estado de salud, una condición física”, dijo quitándole dramatismo a la decisión. El cineasta estuvo parco en sus respuestas, pero también compartió su visión sobre el mundo. Una que, por desgracia, no es muy optimista. “No es difícil ser pesimista porque, como ya se ha mencionado, están sucediendo muchas cosas en el mundo que resultan alarmantes y negativas. Y, en realidad, eso es todo lo que puedo decir. No es una cuestión de blanco o negro”, dijo sobre su mirada al mundo actual. No quiere que su película “se malinterprete con una obra de escapismo romántico, porque no lo es”, sino como “una mirada cruda a la realidad, pero, ante todo, a compasión, y la compasión es tan importante en estos tiempos como en cualquier otra época”. “No hemos dejado de ser humanos ni nos hemos detenido. La calidad de vida no desaparece simplemente porque estemos atravesando tiempos difíciles; al contrario, es una razón más para transmitir positividad siempre que podamos”, zanjó el director en una de las ruedas de prensa más emocionantes de este Zinemaldia, que se rindió ante la última obra de uno de los directores más importantes del cine de las últimas décadas.

elDiario.eselDiario.esJavier Zurro22 sept

Mike Leigh dice adiós al cine con el estreno en San Sebastián de 'Tender Loving Care'

Hace un par de años, Mike Leigh vino al Festival de San Sebastián con una pequeña gran película titulada 'Mi única familia (Hard Truths)'. Tenía por entonces 81 años y una presencia poderosa no por su físico, ya agotado y siempre con la mano en el bastón, sino por un legado que se evidencia en sus respuestas cortas y certerísimas. Dos años después, su cine ha vuelto a España con 'Tender Loving Care' pero él se ha quedado en casa. Su salud ya no le permite ni acompañar al estreno de la película con la que esta leyenda se despide del cine. El pasado mes de julio anunció en 'IndieWire' que esta sería su última película. Una enfermedad, miositis, le... Ver Más

ABCABC(abc)22 sept

Leigh ve "más que probable" que 'Tender Loving Care' tenga que ser su último filme por su "condición médica"

El cineasta británico Mike Leigh ha presentado en la Sección Oficial del 74 Festival Internacional de Cine de San Sebastián su nuevo filme 'Tender Loving Care', del que ha señalado que es "más que probable" tenga que ser la última película que ruede debido a su "condición médica", que afecta a su "movimiento muscular". "Me es muy difícil moverme", ha explicado. Leigh ha intervenido, por videoconferencia, en la presentación en el Zinemaldia de su filme a cargo de la actrices Alice Bailey Johnson y Marion Bailey, el actor Paul Jesson y la productora Georgina Love. El cineasta ha reconocido que tiene "una condición médica" que afecta a su "movimiento muscular" y le hace "muy difícil" moverse, al menos para lo que debería hacerlo un realizador, por lo que "es más que probable que esta tendrá que ser mi última película". Preguntado por el tono optimista de su filme en un momento como el actual, Leigh ha reflexionado sobre el hecho de que "la humanidad es la humanidad, nunca dejamos de ser humanos" y, por tanto, a su juicio, hay "más razón para reflejar la positividad donde podamos". En todo caso, ha esperado que esta película "no se malinterprete como un escapismo romántico" de la realidad, de la que muestra "una visión dura", pero que "tiene que ver con la compasión que es tan importante en este momento, como en cualquier otro". Sobre su forma de trabajar, el cineasta ha recordado que hace sus películas sin un guion previo. "La improvisación desempeña un papel enorme en la evolución de los personajes y sus relaciones", ha señalado, para añadir que "todo sale de una conversación y una improvisación durante un gran periodo antes de rodar". OPTIMISMO Preguntado sobre como ve el futuro, Leigh ha señalado que no existe una respuesta "correcta", pero quiere "ver la luz al final del túnel y ser optimista" porque tiene hijos y nietos. "Quiero que el mundo del futuro sea bueno y su vida positiva, aunque tampoco es difícil ser pesimista porque muchas cosas están pasando que dan miedo y son negativas". "No es cuestión de blanco o negro", ha opinado. Por su parte, Lowe ha reconocido que es "un privilegio" rodar con el cineasta británico, que, además, ha reunido a un reparto "fantástico". "La mayoría de actores y del equipo técnico habían trabajado ya con él, crea como una especie de familia", ha señalado. Alice Bailey, que interpreta a Rosie, una asistente social, con la que se va a vivir su amiga Amy (Kate O'Flynn), una trabajadora social de protección a la infancia tras el fracaso de una relación amorosa y que se enfrenta a diario a la ira y el resentimiento de las personas a las que atiende, ha explicado que habló con "muchas trabajadoras sociales que cuidan y siguen cuidando" y también trabajaron "con la comunidad de mayores". "Leímos todo lo posible e intentamos entrar en el mundo de este trabajo lo más profundo posible", ha señalado, para añadir que el sector del Trabajo Social "como en cualquier otro, hay personas mejores y peores a la hora de hacer su trabajo", que es "durísimo". "No todo el mundo puede sobrellevarlo, mi personaje sí, porque le preocupa profundamente lo que hace y, además, se conoce a sí misma y creo que eso te hace una buena trabajadora social, conocerse a sí mismo", ha apuntado. También ha reflexionado sobre la conciliación familiar en este tipo de trabajos, en especial en lo que respecta a las mujeres, de las que se dice "que lo pueden hacer todo", aunque "vivimos en una sociedad que no ayuda exactamente" a ello. "Es un tema del que se debería hablar mucho más", ha opinado. "Buscamos a hombres que nos van a apoyar y ayudarnos a hacerlo, pero es bueno que se mantenga una conversación abierta sobre esto", ha apuntado sobre la maternidad, para añadir que "muchas mujeres eligen sus caminos pero no hemos alcanzado el nivel que queremos, queda mucho por recorrer". LA IMPORTANCIA DE LOS CUIDADOS Por su parte, Paul Jenson ha reflexionado sobre la importancia de los cuidados. "Tenemos que cuidarnos, también a los extraños", ha señalado, para subrayar que "es muy duro cuando el mundo es tan egresivo y lo controlan personas con mucho dinero que gobiernan a sus países de manera brutal". Finalmente, Marion Bailey, que interpreta a Rosie, madre en la ficción de su hija Alice, ha explicado que las protagonistas del filme "sufren, no se ven perfectas" y son "muy conscientes de que debido al sistema, a las circunstancias, no pueden realizar el trabajo que deberían hacer". Por otra parte, ha señalado que existe en el mundo actual "la obligación moral de ser optimistas, aunque sea muy difícil". "Cuando éramos jóvenes, pensábamos que íbamos a destruir muros y tabús y que la gente tendría una vida mejor tras la guerra, me hubiera sorprendido entonces ver lo que estoy viendo", ha lamentado, para añadir que desconoce "en qué momento todo se torció o si es un rebote". "Es fácil ser pesimista pero intento no serlo", ha reiterado, al tiempo que ha confesado que le gustaría poder rodar con Leigh "para siempre, pero lamentablemente no se puede".

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae22 sept
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Mike Leigh se despide en San Sebastián: "Es más que probable que sea mi última película"

San Sebastián (España), 22 sep (EFE).- Mike Leigh, de 83 años, ha presentado este martes en el Festival de San Sebastián 'Tender Loving Care', una mirada compasiva sobre una realidad social compleja que compite por la Concha de Oro y que, según ha dicho el director de cine británico, "es más que probable" que sea su última película, debido a la enfermedad que padece. "Tengo una condición médica que afecta mi movimiento muscular y es muy difícil moverme, así que es más que probable que esta sea mi ultima película, es una cuestión práctica que tiene que ver con mi condición médica", ha indicado por videoconferencia en la rueda de prensa el cineasta, que ya había explicado hace unas semanas que padece miositis. En 'Tender Loving Care' Amy (Kate O'Flynn, 'La maldición de Widow's Bay') es una trabajadora social en el servicio público de protección a la infancia que se va a vivir con su mejor amiga (Alice Bailey Johnson, 'Sexy Beast') tras el fracaso de una relación amorosa. Los padres de Amy (Marion Bailey, 'The Crown', y Paul Jesson, 'Mr Turner'), ya mayores y preocupados por la felicidad de su hija, se ven obligados de pronto a afrontar una crisis propia. El director, ganador del máximo premio del Festival de Cannes en 1996 por 'Secretos y mentiras', del León de Oro en Venecia en 2004 por 'El secreto de Vera Drake' y nominado al Óscar en siete ocasiones, ya presentó en San Sebastián hace dos años su anterior trabajo, 'Mi única familia' ('Hard Truths'). "Espero que la película no se malinterprete como un escapismo romántico, no lo es. Es una visión dura de la realidad, pero tiene que ver con la compasión, y la compasión es tan importante en estos tiempos como en cualquier otro momento", ha remarcado. El hecho de que se estén viviendo "tiempos duros" es para Leigh "más razón para reflejar la positividad donde podamos". Pero reconoce que "aunque uno quiere ver luz al final de túnel y ser optimista", no es difícil ser pesimista, "porque muchas cosas están sucediendo en el mundo que dan miedo y son negativas". "Mi nieto más joven tiene 2 años y si todo va según el plan vivirá hasta el siglo XXII, tendrá mi edad en el siglo XXI. Así que yo quiero que ese mundo sea un mundo bueno, quiero que su vida y la de su generación sea positiva", ha anhelado. Sobre su manera de realizar esta película, Leigh ha explicado que como es su práctica habitual, no empezó con guión, sino con una conversación. "La improvisación desempeña un papel enorme en la evolución de los personajes, las relaciones y la premisa de la historia", ha destacado. El realizador, que intenta grabar casi en orden cronológico para dar más verosimilitud a sus historias, ha remarcado que su deseo es "hacer películas acerca de cómo vivimos a todos los niveles de una manera realista". Por eso, aparecen escenas en las que los protagonistas beben alcohol, algo que es habitual en la cultura occidental y que "forma parte de la textura y la fibra de la vida diaria", ha dicho. EFE (foto)(vídeo)

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae22 sept