
Una odontóloga explica cómo desgastan el esmalte dental los refrescos y bebidas energéticas: “Provoca sensibilidad y dolor"
La dentista Carlota Muñoz aclara que aunque las versiones sin azúcar evitan las caries, su acidez también destruye la capa protectora del diente y comparte tres pautas para minimizar su efecto Un nutricionista explica los riesgos reales de las bebidas energéticas: “La diferencia es la gran cantidad de cafeína y azúcar” Millones de consumidores recurren cada día a refrescos o bebidas energéticas sin pensar que, más allá de otros efectos en la salud , incluso en su versión ‘cero’ son un enemigo para la salud bucodental debido a la acidez. “Tanto las bebidas energéticas como los refrescos, en su versión con o sin azúcar , tienen en común la acidez, son muy ácidos, lo que provoca una erosión del esmalte”, aclara la odontóloga Carlota Muñoz, de la clínica dental MónBlanc . Muñoz advierte además de que el consumo continuado de este tipo de producto causa un desgaste progresivo en la dentadura que, a menudo, pasa desapercibido hasta que aparecen los primeros síntomas de dolor. “Al erosionar el esmalte nos quedamos sin esa capa protectora del diente que lo hace fuerte. Cuando desaparece, aparecen los túbulos de la dentina, lo que desencadena sensibilidad y dolor en el paciente”, explica Muñoz. Las señales de alerta más claras son la aparición de muescas visibles, zonas de aspecto “carcomido” o áreas donde la dentina ha quedado expuesta. Para minimizar los daños en el esmalte sin renunciar por completo a los refrescos, la odontóloga recomienda seguir una serie de pautas sencillas: No beber a sorbos Tan relevante como la composición de la bebida es el patrón de consumo. “Uno de los principales problemas con las bebidas energéticas es que la gente se las bebe poco a poco. Al hacerlo, como el líquido permanece más tiempo en la boca, el ácido actúa y erosiona mucho más; para el esmalte es muchísimo peor”, apunta la especialista, que ve preferible beberlas de golpe en lugar de espaciar el consumo en pequeños sorbos por esta razón. Acompañar con comida Tomar estas bebidas durante las comidas es menos perjudicial que hacerlo de forma aislada, ya que reduce el impacto del ácido en la dentadura. “Si se consumen cuando estamos comiendo, no se va manteniendo durante tanto tiempo en la boca”, enfatiza la doctora Muñoz. Enjuagarse con agua “Lo ideal es que te enjuagues con agua después de meter cualquier ácido en la boca”, recomienda la dentista, ya que ayuda a diluir la acidez presente tras el consumo de refrescos o bebidas energéticas. Esperar antes del cepillado Es un error habitual por ser un gesto intuitivo, pero Muñoz destaca que el cepillado justo después de tomar un elemento ácido es contraproducente: “Si te lavas los dientes inmediatamente, la fricción de la pasta con el ácido que ha quedado en la boca es peor todavía para el esmalte”. “Si puede ser, tendríamos que enjuagarnos con agua y esperar como mínimo 30 minutos para lavarnos los dientes”, incide. Por último, la doctora subraya la importancia de someterse a una revisión odontológica anual, que permita identificar las zonas de esmalte debilitado o dentina expuesta a tiempo, así como malas prácticas, para evitar complicaciones.












