Universidad de Stanford

Organización · 9 artículos
Compartir

Toda la cobertura

página 1 de 1

Luz roja e infrarroja Bestqool; el truco definitivo para eliminar el dolor articular y disminuir las arrugas

Pasar horas frente a la computadora, cargar peso o el simple desgaste diario suelen pasar factura en el cuerpo en forma de rigidez muscular, molestias en las articulaciones y un rostro visiblemente cansado. Para evitar depender de analgésicos o tratamientos invasivos, la tecnología de la luz roja se ha consolidado como un gran aliado. Investigaciones recientes en fotobiomodulación , incluyendo análisis de instituciones como la Universidad de Stanford demuestran que las frecuencias específicas de 660 nm y 850 nm estimulan la producción natural de colágeno , mejoran la circulación y reducen la inflamación celular. Una excelente opción para llevar esta ciencia a tu hogar es el panel portátil Bestqool , disponible en Amazon por $2,656.70 MXN . Gracias a su combinación de luz roja e infrarroja cercana, basta con sesiones diarias de 10 a 30 minutos mientras trabajas o descansas para ayudar a tus células a regenerarse, calmar el dolor articular y devolverle la firmeza a tu piel . ¿Cómo funciona? Cuenta con 40 LEDs de alta precisión: luz roja de 660 nm , que actúa en la superficie de la piel para activar la producción de colágeno, y luz infrarroja cercana (NIR) de 850 nm , que llega a músculos y articulaciones . Esta combinación genera más energía en las células (ATP), acelerando la desinflamación y la regeneración de tejidos desde adentro. Lo mejor es que la puedes llevar contigo a todos lados. Beneficios principales Alivio del dolor: Reduce rigidez en espalda, rodillas, cuello y manos. Rejuvenecimiento: Atenúa arrugas y mejora la firmeza de la piel. Recuperación física: Acelera la reparación muscular tras hacer ejercicio. Seguridad: Bajo calor y cero emisión de campos electromagnéticos (EMF). ¿Por qué elegir Bestqool? A diferencia de lámparas rojas comunes que solo iluminan, Bestqool garantiza frecuencias exactas de 660 nm y 850 nm con una irradiancia real de hasta 70 mW/cm² a 15 cm de distancia. Esto asegura que la luz penetre en la piel y los tejidos profundos . Incluye temporizador digital y 3 años de garantía. ¿Qué incluye la caja? Dispositivo portátil de luz Bestqool. Lentes de protección ocular. Cable de alimentación. Soporte ajustable para mesa. Manual en español. ¿Cuándo puedo ver resultados? Con un uso de 5 a 7 días por semana (10 a 30 minutos) : 1 a 2 semanas: Alivio progresivo del dolor y la rigidez articular . 1 a 2 meses: Mayor firmeza en la piel, más colágeno y confort muscular constante. 🔖 Aprovecha el descuento de superventas en Amazon 🔖 Aprovecha el 7% de descuento por tiempo limitado en Amazon México y llévatelo por solo $2,656.70 MXN (precio regular $2,852.64 MXN) . Además, si es tu primera compra desde la app de Amazon, puedes aplicar el código PRIMERA926 al finalizar tu pedido para obtener $100 MXN extra de descuento . Cuentas con envío gratis , 30 días de devolución sin costo y la comodidad de pagarlo a 3 meses sin intereses de $885.56 MXN . ¿Buscas más descuentos? Eso te interesa 👇🏻 8 recipientes de vidrio EasyWare por 430 pesos en Amazon; una opción práctica para guardar, congelar y recalentar comida ¿Cansado de atornillar? Este es el taladro rotomartillo Anirona con 2 baterías; la solución definitiva para tu hogar

El UniversalEl UniversalKaren Armenta22 sept

Adiós a los artículos científicos: esta IA puede convertir los 'papers' en agentes capaces de trabajar por sí solos

La publicación de investigaciones científicas puede cambiar su formato por completo. Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford presentó Paper2Agent, una herramienta de inteligencia artificial que convierte cualquier estudio académico en un agente de IA interactivo y funcional. Este nuevo marco tecnológico es capaz de leer un artículo y asimilar sus datos, códigos informáticos y metodologías. Así, el sistema crea un «coautor virtual» al que otros científicos pueden pedirle que ejecute análisis, pruebe hipótesis con nuevos datos o explique los hallazgos del trabajo, todo ello con lenguaje cotidiano. «Los artículos han sido documentos estáticos durante siglos», explicó James Zou, informático y profesor de ciencia de datos biomédicos en Stanford, en LinkedIn , «Paper2Agent los convierte en agentes de IA activos que pueden responder preguntas, aplicar sus métodos y colaborar con otros artículos para realizar nuevos descubrimientos». Hasta ahora, aplicar los métodos de un estudio ajeno requería instalar software y configurar entornos informáticos, toda una barrera para muchos investigadores. Paper2Agent utiliza una estructura llamada Protocolo de Contexto de Modelo (MCP, por sus siglas en inglés) que conecta los modelos de lenguaje con los datos y herramientas del estudio original. En las primeras pruebas, el sistema tardó unos 45 minutos y costó 14 dólares (12 euros) convertir el complejo modelo AlphaGenome en un agente operativo capaz de responder preguntas de genética con una precisión casi perfecta. En otra evaluación, a gran escala con 100 artículos de biología computacional, la herramienta transformó 74 de ellos en agentes funcionales. Para evitar que los agentes de IA muestren «alucinaciones» (es decir, que se inventen datos), los creadores han diseñado un proceso en el que cada herramienta creada por el agente se valida y contrasta con los resultados del propio estudio antes de ser aprobada. «Consideramos Paper2Agent como una herramienta para aumentar el descubrimiento científico y mejorar el acceso, la reproducibilidad y la reutilización de los artículos, más que como una fuente autónoma o autoritativa de conclusiones científicas», explica el estudio. Igualmente, los agentes no operan aislados, ya que pueden interactuar entre ellos de forma autónoma, aunque estén basados en diferentes investigaciones. Tienen la capacidad de combinar análisis de datos con pruebas experimentales para identificar informaciones concretas. Toda la comunidad científica puede acceder a Paper2Agent, pues su código fuente está abierto al público.

ABCABC(abc)22 sept
I

Las emisiones de la última década han intensificado significativamente las olas de calor

Redacción Ciencia, 22 sep (EFE).- Las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero producidas durante la última década, posteriores al Acuerdo de París de 2015, han intensificado de una manera muy significativa las olas de calor que se han registrado en Europa. Lo ha comprobado un equipo de la Escuela de Sostenibilidad Stanford Doerr (Universidad de Stanford, Estados Unidos), que centra su labor investigadora en el cambio climático y en la sostenibilidad, y hoy publican los resultados de su trabajo en la revista Geophysical Research Letters. Gracias a la combinación de sistemas de inteligencia artificial generativa y de modelos científicos, los investigadores determinaron que el calor extremo del verano de 2025 habría sido más moderado sin la contaminación de la última década, unos hallazgos que demuestran que incluso los incrementos mínimos en la temperatura global, como un tercio de grado, elevan drásticamente los riesgos de mortalidad y daños socioeconómicos. Según el resumen de la investigación facilitado por la Universidad, este trabajo marca un hito técnico al separar con éxito la influencia humana de la variabilidad climática natural en eventos meteorológicos específicos. Los expertos han advertido además de que las temperaturas extremas continuarán agravándose, lo que exige una preparación urgente frente a desastres climáticos inminentes. "Hemos encontrado pruebas contundentes de que si la ola de calor que azotó Europa en el verano de 2025 se hubiera producido sin las emisiones registradas desde 2015, muy probablemente habría sido más fría", ha manifestado el autor principal, Jared Trok , y ha asegurado que este resultado no es exclusivo de la ola de calor de 2025, sino que también se cumple para la semana más calurosa de Europa en cada año desde al menos 2021. Los científicos llevan mucho tiempo estudiando si la quema de combustibles fósiles desde la Revolución Industrial a mediados del siglo XIX ha contribuido a los cambios en las temperaturas medias globales y otros aspectos del clima terrestre. En las últimas dos décadas, los investigadores han desarrollado métodos para estudiar cómo las emisiones históricas han afectado a las olas de calor, los huracanes, las sequías, los incendios forestales y otros fenómenos meteorológicos extremos. El estudio publicado hoy se basa en investigaciones previas y utiliza inteligencia artificial generativa entrenada con modelos climáticos para cuantificar si ciertos subconjuntos de las emisiones de origen humano han influido en fenómenos meteorológicos específicos en los últimos años. Los investigadores han recordado en el resumen que el Acuerdo de París sobre el Clima de 2015 comprometía a la comunidad internacional a limitar el calentamiento global por debajo de los 2 grados por encima de los niveles preindustriales, pero han advertido de que ya se acerca al umbral de 1,5 grados. Así, estabilizar la temperatura global requerirá reducir las emisiones a "cero neto", el punto en el que los gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera se compensan mediante mecanismos naturales o tecnologías avanzadas, han apuntado.

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae22 sept

El cerebro humano no es uno, sino dos órganos distintos y 'acoplados' por la evolución

Nuestro cerebro, o lo que creíamos que era, no es más que una ilusión. Siempre se ha dicho que tenemos un 'cerebro interno' más primitivo, reptiliano, que esconde las emociones primarias, y que la parte 'externa' es la que contiene todo lo que nos distingue como 'humanos'. Dos partes, sí, pero de un mismo 'todo'. Nadie, de hecho, dudaba que a pesar de esas diferencias, cuando hablamos del cerebro nos referimos a un único órgano , procedente de una única célula progenitora en las primeras etapas del desarrollo. Es decir, que todas las partes del cerebro comparten un origen común. Pero un nuevo estudio liderado por la Universidad de Stanford acaba de dinamitar esa idea al afirmar que lo que... Ver Más

ABCABC(abc)18 sept

Científicos injertan neuronas humanas en ratones con medio cerebro y recuperan sus capacidades

Un equipo de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) con participación española ha logrado trasplantar organoides corticales -fragmentos de tejido cerebral humano cultivado en laboratorio- en ratones modificados mediante bioingeniería para carecer de casi toda su corteza cerebral, la capa del cerebro responsable, entre otras cosas, de la cognición y el lenguaje. El tejido humano no solo sobrevivió, sino que además creció y desarrolló conexiones funcionales con el cerebro y la médula espinal de los roedores. El objetivo, sin embargo, no es crear un animal con capacidades humanas. Según los investigadores, el llamativo experimento, respaldado por un comité ético externo, puede abrir una nueva vía en la comprensión de enfermedades neurológicas hoy en día incurables, como la esquizofrenia, la epilepsia,... Ver Más

ABCABC(abc)16 sept

El primer ratón con una corteza cerebral ‘humana’ permitirá investigar mejor la parálisis cerebral y la demencia

La creación de un modelo híbrido humano-animal supera las limitaciones de los actuales organoides y servirá para desbloquear el estudio de algunas enfermedades psiquiátricas y hallar posibles tratamientos, según los investigadores Hemeroteca - La científica que cultiva minicerebros para entender la esquizofrenia en su familia: “Nos llamaban los hijos de la loca” El equipo de Sergiu Pașca , de la Universidad de Stanford, ha dado un gran salto en la investigación con organoides cerebrales al implantarlos en animales vivos. Los investigadores han creado un modelo de ratón al que han trasplantado 4 millones de neuronas humanas que crecieron en su corteza y se extendieron con éxito hasta la médula espinal. Para su sorpresa, los animales no solo se desarrollaron conexiones funcionales, sino que aparecieron tipos neuronales raros como las neuronas de von Economo , que hasta hace poco se creían exclusivamente humanas. En un trabajo que se publica este miércoles en la revista Nature , Pașca describe la creación de estos ratones diseñados para que más del 90% de su corteza cerebral sea de origen humano como un paso decisivo para desbloquear la investigación en psiquiatría. Pero previene contra interpretaciones erróneas y advierte de que no se trata de super-ratones. “Estos ratones no tienen ninguna hipercapacidad; no hemos encontrado que estos animales tengan un mejor rendimiento en ninguna tarea específica”, explica. El objetivo es crear una tecnología que permitirá investigar en vivo los orígenes del autismo, la parálisis cerebral o la demencia frontotemporal. “Hemos construido un nuevo modelo que nos permite capturar aspectos de la función del cerebro humano de una manera que antes no era posible”, señala. Organoides en animales vivos Pașca trabaja desde hace más de una década en la creación de organoides cerebrales, que son cultivos de laboratorio con tejidos de nuestro encéfalo que permiten estudiar su desarrollo y diferentes enfermedades. A partir de células madre obtenidas de la piel humana, los científicos pueden construir “minicerebros” que replican mutaciones genéticas específicas, observar las neuronas y diseñar tratamientos. “Las células que implantamos llevan el material genético de la persona de la que derivan, lo que nos permite estudiar los efectos posteriores de la enfermedad en las células y redes cerebrales”, explica el investigador. Hace alrededor de una década, este científico de origen rumano introdujo un nuevo modelo denominado “ensembloide”, que elevaba el nivel de complejidad, pero seguían existiendo muchas limitaciones, porque no crecen lo suficiente ni reciben las entradas ni salidas sensoriales y motoras que son tan importantes para el cerebro humano en desarrollo. “No podíamos estudiar el comportamiento humano complejo en una placa de cultivo”, asegura. Añadimos alrededor de 4 millones de células humanas. La mitad del volumen del cerebro es corteza, y el 90% de ese volumen cortical faltante está cubierto por células humanas Sergiu Pașca — Investigador de la Universidad de Stanford y autor principal En 2022, el equipo de Pașca probó por primera vez a injertar estos tejidos en animales para superar estas dificultades. El investigador sembró regiones corticales de ratas con tejido cerebral de pacientes jóvenes con una condición genética rara pero devastadora llamada síndrome de Timothy , lo que les permitió identificar el defecto molecular del trastorno y encontrar un fármaco candidato para tratarlo, que está a punto de ser probado en un ensayo clínico. Pero incluso en estos experimento se encontraron dificultades, como que las neuronas de rata se desarrollaban mucho más rápido que las humanas. Por ese motivo se decidieron a diseñar genéticamente animales que nacen sin su propia corteza cerebral a los que han llamado “ratones apaliales” y que dejan sitio a las neuronas humanas para desarrollarse. Un injerto de neuronas humanas En los experimentos que describen ahora en Nature, los investigadores colocaron quirúrgicamente organoides que contenían alrededor de 100.000 células cada uno en las cavidades cerebrales agrandadas de animales apaliales de dos días de vida. El tejido humano sobrevivió y prosperó en los cerebros de los ratones con corteza mermada y, tres meses después del procedimiento quirúrgico, más del 90% por volumen del tejido cortical en los cerebros de los ratones era humano. “Las células humanas se proyectan a lo largo de todo el sistema nervioso”, explica el científico en un encuentro con periodistas. “Las imágenes muestran muchos haces que salen del injerto, proyectándose principalmente de arriba hacia abajo hasta la médula espinal. Las células son eléctricamente activas y muestran ondas de actividad eléctrica que viajan por todas las células corticales humanas en el animal”. Tres meses después del procedimiento quirúrgico, más del 90% por volumen del tejido cortical en los cerebros de los ratones era humano A estos ratones los han llamado “xenocorticales” (del griego xeno -, que significa “extranjero” o “extraño”,) porque tienen un tejido cortical que no es de ratón y contiene millones de neuronas humanas. “El cerebro del ratón tiene alrededor de 70 millones de células, con 14 millones en la corteza y el hipocampo”, explica Pașca. “En los animales apaliales, el 98% de esas 14 millones de células no se forman, y añadimos alrededor de 4 millones de células humanas. En términos de volumen, la mitad del volumen del cerebro es corteza, y el 90% de ese volumen cortical faltante está cubierto por células humanas”. Experimentos con parálisis y demencia Durante sus pruebas con estos nuevos tejidos cerebrales híbridos, los autores confirmaron la vulnerabilidad singular de las neuronas humanas a la falta de oxígeno perinatal, lo que conecta con las dificultades motoras observadas en la parálisis cerebral infantil . Los investigadores sometieron a los ratones a cinco horas con niveles reducidos de oxígeno vieron que solo se produjo un daño severo en el tejido de origen humano, por lo que este modelo podría ser plataforma para estudiar en vivo la parálisis cerebral infantil y evaluar posibles estrategias farmacológicas. Mapa de las vías estimadas de fibras nerviosas en el cerebro de un ratón xenocortical. Por otro lado, el hallazgo de neuronas de von Economo (VEN), abre una vía para estudiar la demencia frontotemporal . Este tipo de neurona gigante y alargada solo se había visto hasta ahora en cerebros autopsiados y resultaba imposible de cultivar en placas de laboratorio. “Fueron descritas hace más de un siglo y al principio se pensó que eran específicas de los humanos”, señala el investigador. “Son neuronas gigantescas que se sitúan en partes de la corteza responsables de la interacción social y la cognición”. Al lograr que estas células maduren dentro del ratón xenocortical, los investigadores abren la vía para derivar células de pacientes afectados, estudiar los fallos de su red biológica y probar fármacos candidatos. Todavía no se puede afirmar que las neuronas humanas sean necesarias o suficientes para producir conductas concretas del animal Iván Fernández Vega — Especialista en organoides de la Universidad de Oviedo Por supuesto, el estudio ha despertado dudas éticas, sobre hasta qué punto es legítimo hacer estos experimentos y qué implicaciones tiene poner neuronas humanas en animales vivos. “Hemos tomado medidas extraordinarias en términos de supervisión ética durante los últimos años”, asegura Pașca. “La aplicación del sistema será para un número de condiciones específicas. El trasplante en primates, como los macacos, es mucho más problemático y no esta justificado. Cada aplicación debe ponerse en el contexto de la pregunta específica que se quiere responder, con una supervisión ética adecuada”. El estudio para afecciones específicas como la demencia frontotemporal o la parálisis cerebral con estos modelos está justificado, a juicio de los autores, debido a los posibles beneficios para los pacientes. “Comprender los trastornos del cerebro es extremadamente difícil, y estas condiciones tienen consecuencias devastadoras, ya que casi una de cada cinco personas sufre una condición neuropsiquiátrica”, señala el investigador. “Necesitamos mejores modelos que incluyan células humanas para comprender estas afecciones”. Nuevas fronteras éticas Liset M. de la Prida , directora del Centro de Neurociencias Cajal (CNC) del CSIC, cree que este modelo puede ser una herramienta muy potente para estudiar el desarrollo y las enfermedades del cerebro humano en un entorno vivo. “Pero evitaría interpretarlo como un ‘cerebro humano en un ratón’: son circuitos derivados de células humanas, incompletos y en desarrollo”, advierte. “Primero generan un ratón apalial, eliminando genéticamente gran parte de las neuronas glutamatérgicas de la corteza y el hipocampo, y después ocupan esa cavidad con organoides corticales humanos”. Sin duda este tipo de preparaciones adelanta nuevas fronteras éticas para la investigación biomédica Liset M. de la Prida — Directora del Centro de Neurociencias Cajal (CNC) del CSIC Este tipo de xenotransplantes, recuerda la neurocientífica, ya se hacían para estudiar enfermedades neurológicas, pero había problemas técnicos porque el tejido humano tenía que competir por espacio y conectividad con un circuito cortical de ratón ya existente. “Aquí le proporcionan literalmente un territorio en el que desarrollarse y pueden usarlo como plataforma para estudiar mecanismos o testar fármacos”, explica a elDiario.es . “Pero sin duda este tipo de preparaciones adelanta nuevas fronteras éticas para la investigación biomédica”. Iván Fernández Vega , especialista en organoides de la Universidad de Oviedo, cree que es una evolución lógica de los trabajos previos de este grupo. A pesar del éxito, considera que persisten algunas limitaciones importantes. “El injerto sigue siendo inmaduro: no presenta una laminación cortical canónica”, señala al SMC . Y, en su opinión, la creación de un modelo híbrido humano-animal como este “podría contribuir a reducir el número de animales si permite obtener más información por experimento, pero eso todavía deberá demostrarse”. Tim Viney , profesor asociado de Neurociencia de la Universidad de Oxford, recibe el resultado con cautela y cree que las células de los organoides no se organizan en circuitos cuando se inyectan en los ratones, sino que se encuentran libres en solución. “Cabe señalar que los organoides en sí mismos no representan las complejidades del cerebro humano”, explica a SMC. “La ventaja de los organoides radica en el bagaje genético del donante y en la posibilidad de manipular determinados genes para observar cómo las mutaciones pueden afectar a vías celulares concretas. Pero no son cerebros en una placa de cultivo, ya que la conectividad es muy artificial”, sentencia.

elDiario.eselDiario.esAntonio Martínez Ron16 sept