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Banderas y carteles inundan Lourdes ante la llegada del papa León XIV: "Impacta mucho"

Edgar Sapiña Manchado Lourdes (Francia), 24 sep (EFE).- Lourdes, situada en el suroeste de Francia, se llena estos días de banderas de la Ciudad del Vaticano y de carteles del papa León XIV, apenas unas horas antes de que el pontífice pise este viernes suelo galo por primera vez desde que fue elegido el 8 de mayo de 2025. "Es un lugar que nos transmite una profunda espiritualidad por la aparición de la Virgen y venimos con mucha fe y con mucha esperanza, como miles de cristianos y personas que piensan y sienten como nosotros, a ponernos a los pies de la Virgen para pedirle su ayuda y protección", dijeron a EFE Manuel y Pura, que son pareja. Lourdes es uno de los principales destinos de peregrinación católica del mundo y cada año recibe numerosos peregrinos, incluidos enfermos y personas con discapacidad. "Es la primera vez que vengo, me he quedado bastante impresionado por la cantidad de creyentes, las personas... eso te impacta mucho y, no sé, la obra de Dios es grandísima", contó visiblemente sorprendido Manolo quien, junto a su mujer, Ana García, viajó desde Sevilla para visitar Lourdes en los días previos a la llegada del Santo Padre. Y es que Lourdes se ha convertido en un símbolo internacional de la fe, la esperanza y la atención a las personas enfermas. Encarna vino desde Madrid y es la quinta vez que visita Lourdes. "Mi hijo se quedó parapléjico y para mí venir aquí es poner la foto de mi hijo... me emociona y todo", dijo, interrumpiendo su experiencia fruto del sentimiento al contar la historia. Se han atribuido numerosas curaciones al agua y a la peregrinación a Lourdes. La Iglesia mantiene un proceso médico y religioso para investigar estos casos, pero solo una pequeña parte ha sido reconocida oficialmente como milagrosa. La presencia del papa es muy esperada en una localidad donde la fe católica resuena por todas las esquinas. Los hoteles y restaurantes se han llenado de banderas amarillas y blancas, los colores del Vaticano. También se ven muchos banderines de colores con el nombre de León XIV. La visita tendrá lugar este fin de semana y prevé reunir a más de 150.000 personas. Los locales y empleados, por su parte, aseguran desconocer si podrán trabajar con normalidad. A medida que uno se acerca al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, las tiendas de recuerdos se amontonan, igual que los creyentes que van a rezar y visitar este lugar sagrado. Algunos de ellos compran botellas de plástico de hasta cinco litros para llenarlas de agua de Lourdes, que fluye de un manantial de la Gruta de Massabielle donde la pastora francesa Bernadette Soubirous (1844-1879) aseguró haber presenciado hasta 18 apariciones de la Virgen María. Se prevé que León XIV hable del final de la vida, tal y como indicó el presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, el cardenal Jean-Marc Aveline. El pontífice hará especial énfasis en la vulnerabilidad de los más frágiles, el suicidio asistido y la eutanasia, una medida aprobada recientemente en Francia. Otro punto señalado será el encuentro privado con siete víctimas de abusos en la Iglesia. La reunión está prevista para el domingo a las 18:00 horas. Según la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia (CIASE), 330.000 menores franceses sufrieron agresiones sexuales y violaciones en el seno de esta institución entre 1950 y 2020. Se calcula que hubo entre 2.900 y 3.200 religiosos abusadores en ese mismo periodo. EFE (foto) (vídeo)

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La bambalina trasera del palio del Mayor Dolor de Córdoba estará bordada para el Miércoles Santo de 2027

Le llega al turno al bordado de la bambalina trasera del palio de Nuestra Señora del Mayor Dolor . La hermandad del Calvario acaba de firmar el contrato de su realización con la bordadora cordobesa Mercedes Castro con el objetivo de que este elemento patrimonial se estrene el Miércoles Santo de 2027. La iconografía contempla una cartela central en plata cincelada con un pasaje profético hacia la Virgen como nueva Hija de Sión, del Libro de las Lamentaciones, que dice: «'Attendite et videte si est dolor sicut dolor meus' ('Mirad y ved si hay dolor como mi dolor')», como detalla el hermano mayor del Calvario, Juan Hinojosa, a ABC. El orfebre Emilio León será el que se encargue de esta... Ver Más

ABCABC(abc)hace 6 h

De joya patrimonial a hotel de lujo: el plan de Granada para cambiar la Abadía del Sacromonte para siempre

El Ayuntamiento, a petición del Arzobispado, estudia que una parte del edificio pueda tener uso hotelero. Vecinos y oposición municipal lo rechazan por la presión turística que genera y por el posible daño al patrimonio cultural El Albaicín se planta contra el nuevo urbanismo de Granada por no frenar los pisos turísticos: “El barrio se muere” La Abadía del Sacromonte, una de las joyas patrimoniales de Granada, podría cambiar para siempre. El Ayuntamiento de Granada está tramitando un proyecto, a petición del Arzobispado, para cambiar el uso de una parte del conjunto y permitir su conversión en un hotel de lujo. El plan, que está todavía en una fase inicial, contempla además tres plantas de aparcamiento subterráneo con 115 plazas y afecta a un espacio cuyo valor histórico, paisajístico y cultural trasciende al propio edificio. No en vano, las historias del propio barrio del Sacromonte y de la Granada cristiana están íntimamente ligadas a la Abadía, bajo la que, presuntamente, se encontraron unos libros sagrados que recogían supuestas revelaciones de la propia Virgen sobre un cristianismo hermanado con el islam. Aunque hoy se considera que aquellos documentos fueron una falsificación elaborada en un contexto de persecución de los musulmanes, acabaron dando el nombre de sagrado al monte y a la Abadía que posteriormente se levantaría allí. De ahí que no solo esté en juego el futuro patrimonial de un edificio construido entre los siglos XVII y XVIII, sino también parte del acervo cultural que se ha construido alrededor de él. Por eso, los vecinos han presentado alegaciones y la oposición municipal también cuestiona el proyecto. Pese a las dudas, el Ayuntamiento de Granada tramita desde hace meses la modificación del uso de parte del edificio para permitir un hotel de lujo que tendría una ubicación privilegiada, con vistas al propio Sacromonte y a la Alhambra, y que podría convertirse en un nuevo referente de la oferta turística de la ciudad. Sin embargo, además de las reservas por lo que supone la propia Abadía para Granada, hay más elementos que ponen en cuestión el futuro uso hotelero de este lugar. Sin ir más lejos, la Abadía tiene protección como Bien de Interés Cultural (BIC) y el entorno en el que se encuentra, el Valle del Darro, también está protegido como tal desde 2024. La propia declaración autonómica define el valle como un paisaje cultural formado por siglos de relación entre el territorio, el agua y las distintas formas de ocupación humana, e incluye expresamente las laderas de Valparaíso sobre las que se asienta el Sacromonte. Un hotel para “conservar” la Abadía El punto de partida del Arzobispado es relativamente claro: hay una parte del conjunto que está en desuso y mantener una construcción histórica de estas dimensiones requiere recursos. La solución que estudia la Iglesia pasa por permitir un nuevo uso en parte de la Abadía y ofrecerlo a inversores privados para que desarrollen allí un hotel. El Arzobispado insiste en que no está construyendo ningún hotel. Lo que hace, explica, es estudiar esa posibilidad para que un inversor pueda hacerse cargo del proyecto y contribuir con su actividad al mantenimiento del conjunto. “Se está estudiando un posible uso de una parte de la Abadía, que está en desuso, para ayudar al mantenimiento de este lugar”, señala la institución. Todavía no hay, por tanto, un hotel aprobado ni siquiera se conocen todos los detalles de cómo sería. El Ayuntamiento está tramitando el cambio urbanístico que permitiría ese uso y el proyecto contempla una inversión de 24,4 millones de euros. Pero una de las principales incógnitas sigue siendo precisamente la dimensión que tendría el establecimiento y cuántas habitaciones acabaría teniendo. Sí hay, en cambio, una cifra concreta: 115 plazas de aparcamiento repartidas en tres plantas bajo tierra. Y es ahí donde las dudas empiezan a crecer. Las alegaciones presentadas por los colectivos vecinales cuestionan que la documentación explique con suficiente claridad qué relación tendrá ese aparcamiento con el futuro hotel. El proyecto prevé unos 4.200 metros cuadrados de aparcamiento subterráneos, mientras que en superficie existen actualmente plazas de estacionamiento, árboles, paseos y miradores. Los colectivos consideran que la intervención sobre este espacio no está suficientemente explicada y reclaman que se aclare incluso el carácter de ese aparcamiento, que aparece definido como público. El número de habitaciones tampoco figura en la documentación que se ha hecho pública. Y esa ausencia resulta relevante porque no genera el mismo impacto un pequeño alojamiento que un hotel con una actividad más intensa, restaurante, servicios complementarios o celebración de eventos. La arquitecta y especialista en patrimonio Blanca Espigares pone precisamente el foco en esa cuestión. Cree que las 115 plazas de aparcamiento hacen pensar en un establecimiento de cierta dimensión y plantea qué tipo de actividad se permitirá en el futuro espacio hotelero, incluida la posibilidad de celebrar bodas, bautizos, comuniones o grandes eventos. La controversia tiene que ver también con algo más difícil de medir que los metros cuadrados: qué significa la Abadía para Granada. Los Libros Plúmbeos, las Santas Cuevas, los restos atribuidos a los discípulos de Santiago, la tradición de San Cecilio y la propia construcción de la Abadía forman parte de un relato que terminó dando nombre al monte y configurando la identidad del Sacromonte. El conjunto no es, por tanto, una construcción aislada que pueda entenderse únicamente desde su arquitectura. “Tenemos que entender cómo surge la Abadía”, explica Espigares, que recuerda que su historia está ligada a las cuevas y al aislamiento del lugar respecto de la ciudad. A su juicio, convertir una parte del conjunto en un establecimiento hotelero puede acabar alterando también esa relación histórica entre el edificio, el barrio y el paisaje. Las alegaciones presentadas al Consistorio van precisamente en esa dirección. Los colectivos consideran que el cambio de uso no debe estudiarse únicamente como una operación urbanística, sino teniendo en cuenta los valores históricos, culturales y paisajísticos que justifican la protección del lugar. Y hay otro elemento que hace especialmente sensible cualquier transformación: no solo la Abadía está protegida. También lo está el territorio que la rodea. El Valle del Darro cuenta con protección como BIC y el Sacromonte forma parte de ese paisaje histórico. De ahí que los alegantes cuestionen que el proyecto pueda valorarse únicamente desde lo que ocurre dentro del edificio y reclamen que se tenga en cuenta todo lo que puede cambiar alrededor. “Urbanismo a la carta” Por otro lado, los colectivos consideran que el Ayuntamiento de Granada está modificando el planeamiento para hacer posible un proyecto concreto y califican el procedimiento de “urbanismo a la carta”. El cambio consiste en pasar una parte de la Abadía de su actual uso como equipamiento religioso a un uso residencial singular hotelero. Para los alegantes, el problema no es que Granada pueda tener nuevos hoteles, sino que el planeamiento se adapte cada vez que aparece un proyecto privado que necesita un cambio de uso . El documento, al que ha tenido acceso elDiario.es Andalucía , recuerda que la planificación urbanística debe responder al interés general y no únicamente a las necesidades de un propietario o de un inversor. Y cuestiona especialmente que el proyecto presente la transformación como una necesidad para el lugar. “El cambio de uso no es una necesidad. Puede ser, en todo caso, una conveniencia para la propiedad, que vislumbra con ese cambio de uso un negocio y un beneficio propio”, sostienen los alegantes. La diferencia es importante porque el Arzobispado justifica el proyecto precisamente desde la necesidad de encontrar recursos para mantener la Abadía. Para los colectivos, esa necesidad no obliga a elegir un hotel y existen otras posibilidades que deberían estudiarse antes de modificar el planeamiento. A su vez, el PSOE, desde la oposición consistorial, coincide en reclamar que se analicen alternativas. Su portavoz Juanjo Ibáñez insiste en que el debate no es “hoteles sí u hoteles no” y rechaza que la ciudad tenga que elegir entre convertir la Abadía en hotel o dejarla deteriorarse. “No es hotel o ruina”, sostiene. Una duda a la que se le añade el tamaño del propio aparcamiento. Las alegaciones advierten de que las obras afectarían a una zona actualmente ocupada por aparcamiento en superficie, árboles, paseos y miradores. También cuestionan la valoración que hace el proyecto de las rampas y otros elementos que tendrán que construirse para acceder a las plantas subterráneas. Pero además de lo que se verá, está lo que puede aparecer durante la excavación. El Sacromonte es un territorio de cuevas y de ocupación histórica. Las propias alegaciones recuerdan los restos arqueológicos conocidos en el entorno y la relación de las cuevas con el origen de la Abadía. Por eso reclaman que se concrete qué actuaciones arqueológicas se realizarán antes y durante la excavación. Espigares incide también en este punto, precisamente por la singularidad del lugar. La historia de la Abadía está ligada a las cuevas y a los hallazgos que se produjeron en ellas, por lo que una excavación de tres plantas bajo tierra añade una intervención especialmente delicada. Las obras no se quedarían, además, bajo tierra. El proyecto contempla intervenir sobre los paseos y miradores y las alegaciones cuestionan que se haya estudiado suficientemente el efecto que tendrán las nuevas rampas, posibles elementos asociados a los accesos y el arbolado existente. Los coches y el paisaje No solo eso. El hotel estaría en uno de los lugares más singulares de Granada, pero también en uno de los más complicados para llegar. Las 115 plazas previstas significan, como mínimo, que el proyecto está pensado para recibir un número considerable de vehículos. A ellos habría que sumar los desplazamientos de trabajadores, proveedores, servicios y, dependiendo de cómo termine configurándose el establecimiento, visitantes que acudan a restaurantes o eventos. Los vecinos reclaman que se estudie con detalle el incremento de tráfico y sus consecuencias sobre el entorno. El PSOE también ha pedido conocer cuántos desplazamientos generaría el hotel, qué vehículos utilizarían los accesos y qué capacidad tienen las carreteras para asumirlos. Una realidad que afecta especialmente al Camino del Sacromonte, que ya soporta el paso de taxis y minibuses turísticos. Blanca Espigares recuerda que el problema de la localización es que los clientes de un hotel situado allí dependerán en buena medida de vehículos para desplazarse por la ciudad. También aparece el acceso por El Fargue, una vía cuya adaptación para soportar un incremento de tráfico tendría igualmente consecuencias sobre el paisaje del Valle del Darro. Es uno de los puntos donde la protección patrimonial deja de ser una cuestión exclusivamente arquitectónica. No basta con decidir qué se puede hacer dentro de la Abadía si para que ese uso funcione hay que modificar caminos, aumentar el tráfico o transformar el entorno. Por otro lado, los colectivos consideran que la documentación utiliza criterios demasiado generales y que no analiza con suficiente detalle cómo cambiará la percepción de la Abadía desde su entorno. Entre las cuestiones que señalan están las rampas del aparcamiento, posibles elementos verticales, el arbolado, los accesos y las nuevas instalaciones que pueda necesitar el hotel. El PSOE reclama además que se estudien los corredores visuales hacia la Abadía y la Alhambra, la iluminación nocturna y la señalización. Porque en un lugar como el Sacromonte el paisaje no es simplemente el escenario sobre el que se coloca un edificio. Es parte de lo que se está protegiendo. Y eso explica también la preocupación de Espigares. Para la arquitecta, la intervención puede ser compatible con el patrimonio si se hace con criterios adecuados, pero el resultado dependerá enormemente de cómo se intervenga en el edificio y de qué tipo de proyecto termine desarrollándose. Una rehabilitación respetuosa y un hotel que transforme profundamente los espacios interiores y exteriores pueden ser dos cosas muy diferentes. Más presión turística Por si fuera poco, el futuro hotel ayudaría a tensionar aún más a un entorno urbano que ya sufre desde hace tiempo la presión turística . El Albaicín y el Sacromonte llevan años soportando un turismo extranjero que no deja de crecer y los colectivos vecinales consideran que un nuevo establecimiento hotelero añadiría más visitantes y más actividad en un espacio que ya tiene problemas de movilidad, ruido, limpieza y ocupación del espacio público. Su preocupación no se limita a la Abadía, sino en la transformación progresiva del barrio. “El Sacromonte no puede convertirse en una sucesión de negocios turísticos que termine destruyendo precisamente aquello que lo hace único, como está pasando en el Albayzín”, advierten desde Albayzín Habitable. Y recuerdan que el proyecto no tiene en cuenta el aumento de servicios que hará falta llevar hasta el entorno del Sacromonte. En sus alegaciones recuerdan que un hotel genera una población flotante formada por huéspedes, trabajadores y visitantes. El PSOE plantea la misma cuestión desde el modelo de ciudad y reclama estudiar los efectos acumulativos de las nuevas instalaciones turísticas. Su argumento es que cada proyecto puede parecer asumible por separado, pero que la suma de hoteles, apartamentos y visitantes termina teniendo efectos sobre la movilidad, los servicios, la vivienda y los barrios. “Ningún territorio tiene una capacidad infinita”, dice Ibáñez. Hay una cuestión más. Según las alegaciones, la Abadía ha recibido al menos 2,5 millones de euros del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana a través del 1,5% Cultural y otros 1,1 millones de la Junta mediante el Plan Alhambra. En total, al menos 3,6 millones de euros de fondos públicos identificados en la documentación. De ahí que los vecinos se pregunten hasta qué punto se puede sufragar con dinero de todos un edificio que acabará teniendo parte de uso hotelero privativo si el Consistorio da luz verde. También aquí el Arzobispado mantiene su argumento inicial: el futuro negocio serviría para generar recursos con los que mantener la Abadía. Espigares pone el foco en la otra parte de la ecuación: la obligación de conservar un BIC existe con independencia de que el propietario consiga o no convertir parte del conjunto en una actividad económica. Silencio institucional Mientras el cambio de uso llega, el Ayuntamiento de Granada, que es quien está llevando adelante el expediente urbanístico, evita entrar al fondo de todas las cuestiones planteadas. Preguntado por las características concretas del proyecto, el Consistorio se limita a decir que se encuentra en un momento “muy incipiente” para avanzar detalles y remite a las explicaciones del Arzobispado como promotor. Y el Arzobispado, por su parte, señala que todavía está estudiando la posibilidad, que no construirá directamente el hotel y que no hay nada aprobado hasta el momento. Por eso, tampoco concreta todavía aspectos como el número de habitaciones o el funcionamiento del establecimiento. En cuanto a la protección de la Abadía y del paisaje, la Junta tampoco da detalles. La Delegación de Cultura señala que el proyecto todavía no ha llegado al momento de las autorizaciones patrimoniales y que no existe por ahora ninguna previsión oficial sobre cómo se llevará a cabo dicha protección. Así, el hotel todavía no existe. No se conoce la dimensión final del mismo en cuanto a la presión turística que añadirá y el proyecto puede sufrir modificaciones durante su tramitación, pero sí existe ya una propuesta para cambiar el uso de una parte de la Abadía y hacer posible ese futuro negocio. Una propuesta que pone en jaque el patrimonio cultural de uno de los enclaves más importantes de Granada. La ciudad, que lleva siglos construyendo alrededor del Sacromonte su propia historia, debe decidir cómo abordar su futuro. Primero fueron las cuevas, después los hallazgos de los Libros Plúmbeos y la construcción de la Abadía. Ahora, cuatro siglos después, el Ayuntamiento tramita la posibilidad de añadir una nueva pieza a esa historia: un hotel de lujo. La duda es si esa nueva pieza puede incorporarse sin cambiar demasiado el paisaje, el barrio y el patrimonio que precisamente hacen de la Abadía uno de los lugares más importantes de Granada.

elDiario.eselDiario.esÁlvaro Lópezhace 16 h

Horario e itinerario de la procesión de la Virgen del Rayo en Córdoba

Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo protagonizará el próximo domingo 29 de septiembre su procesión anual por las calles del Campo de la Verdad, y se mostrará con la policromía original del rostro y las manos primitivas recuperadas, plena de belleza tras la restauración integral a cargo de Ana Infante de la Torre. Tras esta intervención, el arco temporal de su hechura se ha concretado entre los años 1604 y 1606, lo que la lleva a ser una de las Dolorosas más antiguas de Córdoba, aunque su autor concreto sigue sin desvelarse. Los devotos la han recibido estos días previos en su parroquia de San José y Espíritu Santo con un gran fervor y ahora es el momento... Ver Más

ABCABC(abc)23 sept
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El Meadows Museum de Dallas adquiere una obra del pintor barroco español Mateo Cerezo

Austin (EE.UU.), 21 sep (EFE).- El Meadows Museum en Dallas, Texas, anunció este lunes la adquisición de 'La Virgen y el Niño' apareciéndose ante san Francisco de Asís, una pintura realizada entre 1663 y 1664 por el artista español Mateo Cerezo. La obra, un óleo sobre lienzo, fue adquirida con fondos aportados por los Amigos del Meadows Museum y se incorporará a la colección permanente de la institución, especializada en arte español. La pintura representa a san Francisco de Asís arrodillado ante una aparición de la Virgen y el Niño. La escena se basa en la tradición según la cual ambos se aparecieron ante el santo después de que este se arrojara a un zarzal para resistir las tentaciones terrenales y las espinas se transformaran en rosas. En la composición, la Virgen aparece entre las ramas de un roble y el Niño Jesús extiende hacia Francisco una corona de rosas. La obra incluye otros elementos simbólicos, como un lirio, un libro abierto y una calavera, relacionados con la pureza, la contemplación y la mortalidad. La directora del museo, Amanda W. Dotseth, describió a Cerezo como uno de los pintores "más refinados y sensibles del Barroco español" y destacó que su producción fuera escasa debido a su temprana muerte. Nacido en Burgos en 1637, Cerezo se trasladó durante su juventud a Madrid, donde se formó en el entorno de Juan Carreño de Miranda. Influido por Tiziano, Van Dyck y Rubens, murió en 1666, a los 29 años. La adquisición se anuncia después de que en julio se revelara la localización en una colección privada española de un retrato desconocido del conde-duque de Olivares atribuido a Diego Velázquez. La obra, fechada en 1626, será exhibida en Estados Unidos a partir de enero de 2027 en el Instituto de Artes de Detroit. El Meadows Museum, que pertenece a la Southern Methodist University (SMU), abrió sus puertas en 1965 y alberga una de las mayores colecciones de arte español fuera de España, con piezas que abarcan desde el siglo X hasta el XXI. EFE (foto)

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae21 sept

El Meadows Museum adquiere 'La Virgen y el Niño apareciéndose a san Francisco de Asís' de Mateo Cerezo

El Meadows Museum de Dallas (Estados Unidos) ha adquirido 'La Virgen y el Niño apareciéndose a san Francisco de Asís' (1663-64), de Mateo Cerezo. La obra está realizada al óleo sobre lienzo y mide algo más de 2 metros. Ahora pasará a formar parte de la colección de la pinacoteca, tras su adquisición por el museo con fondos aportados por los amigos del Meadows Museum. La pintura representa a san Francisco de Asís arrodillado ante una aparición de la Virgen y el Niño. Según la tradición, la Virgen y Cristo se aparecieron a Francisco después de que este se arrojara a un zarzal para resistir las tentaciones terrenales. Cerezo da vida a esta historia mediante una dinámica composición barroca: la Virgen aparece entre las ramas de un roble, mientras el Niño Jesús tiende la mano hacia Francisco con una corona de rosas. "Mateo Cerezo se encuentra entre los pintores más refinados y sensibles del Barroco español. Se formó en el círculo de Juan Carreño de Miranda, pintor de corte que sucedió a Velázquez y cuya obra está representada por tres pinturas en la colección Meadows. La obra de Cerezo refleja la influencia de artistas como Tiziano, Van Dyck y Rubens, cuyas obras habría conocido en las colecciones reales españolas", ha indicado Amanda W. Dotseth, titular de la Dirección Linda P. y William A. Custard del Meadows Museum.

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El pregón a la Virgen de la Merced de Córdoba, a cuatro voces por el 50 aniversario

Cada año la cofradía de la Merced asiste al pregón en honor de Santa María de la Merced en septiembre como preludio de sus cultos. La novedad esta vez es que el sábado 19 de septiembre tiene la particularidad de reunir las voces de cuatro hermanos de manera extraordinaria por el 50 aniversario de la llegada de la Virgen. Son Manuel Jesús Sánchez Fernández, Miguel Ángel de Abajo, José Fernández y Francisco Mellado Calderón los que pondrán en palabras sus vivencias, recuerdos y experiencias en primera persona como devotos de la Virgen. La corporación del Lunes Santo lleva meses festejando la efemérides con numerosos actos, como conferencias y una exposición. El pregón comenzará a las 21.30 horas en la parroquia... Ver Más

ABCABC(abc)19 sept
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Dos detenidos tras robar joyas de distintas vírgenes en varias iglesias españolas

Sevilla, 18 sep (EFE).- La Guardia Civil ha detenido a dos hombres, de los que no han trascendido datos, tras robar joyas de varias vírgenes en distintas iglesias del territorio español, después de que en su último robo se llevasen alhajas de la Virgen del Rosario de El Saucejo (Sevilla). Según han informado a EFE fuentes de la investigación y la hermandad que sufrió el robo, los autores pertenecían a una organización que habría cometido más robos similares en otros templos por varias provincias españolas, sin que por el momento se haya recuperando las joyas sustraídas. El robo en El Saucejo se produjo en torno a las 10:00 de la mañana del pasado 5 de diciembre, cuando los ahora detenidos treparon por el retablo de la Capilla del Sagrario, accedieron al camarín de la imagen de Virgen del Rosario y sustrajeron las joyas de mayor valor que en ese momento tenía puestas para la celebración de las fiestas de La Inmaculada. Durante el acto la imagen sufrió daños en las manos y el desprendimiento de parte de la encarnadura de los dedos, y se produjo un acto de profanación puesto que manipularon el Sagrario y tiraron una vela votiva. Desde la hermandad se ha agradecido la labor de la Guardia Civil, Policía Local y demás cuerpos de seguridad para que se haya podido efectuar la detención de los presuntos autores. Una vez detenidos, los investigadores los han relacionado con otros robos similares que se han producido en iglesias españolas. EFE fcs/fs/jlp

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae18 sept

Horario, itinerario y detalles de la procesión de la Virgen de Araceli en Córdoba

La hermandad de Nuestra Señora María Santísima de Araceli en Córdoba se encuentra inmersa en la celebración de las Fiestas Aracelitanas 2026, que van a tener sus horas centrales en la solemne procesión de su titular por las calles el sábado 19 de septiembre por la tarde. La imagen saldrá desde su parroquia, en la calle Ángel Ganivet y pasará por las calles del Centro urbano hasta la parroquia de la Compañía, en un recorrido en el que la banda de cornetas y tambores Nuestra Señora de la Fuensanta interpretará las marchas. Encabeza la cuadrilla de santeros David Carrasco Reyes y durante la jornada tendrán protagonismo los Fandangos de Lucena, que interpretará el cantaor El Parri durante el recorrido y... Ver Más

ABCABC(abc)18 sept

Un azulejo recuerda la estancia de la Virgen de las Lágrimas en el antiguo hospital de los Desamparados de Córdoba

Un nuevo azulejo habla de la historia de una imagen de la Semana Santa de Córdoba a todo aquel que pasea por las calles. La hermandad de la Misericordia de situarlo lo ha dispuesto en Ramírez de las Casas Deza, con un diseño de Álvaro Vizcaíno inspirado en los elementos ornamentales del bordado del palio de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo, su titular. El día escogido para la colocación fue el 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen María, y así dejar constancia, como broche del 75 aniversario de la incorporación de la Virgen a la hermandad, de que la imagen permaneció en esa casa, cuando era ermita de los Desamparados, durante 49 años... Ver Más

ABCABC(abc)15 sept

La vida es breve, etcétera: adelanto del nuevo libro de relatos de Veronica Raimo

En la escuela primaria tuve una maestra muy devota. Tan devota que se llamaba Devota. Era una mujer pequeñita, con la palidez típica de los católicos convencidos, una tez que se alimenta de las privaciones y el miedo. La maestra Devota nos hacía rezar todas las mañanas antes de clase; insistía en particular en la oración dirigida al Niño Jesús. Era una oración carente de métrica, carente de ritmo y carente de versos memorables. Hoy tengo la sospecha de que se la había inventado ella, pero el caso es que, si busco en Google “oraciones para el Niño Jesús”, no encuentro nada mejor en línea; yo diría que es un espacio de experimentación poco explotado aún. En clase había un niño judío que no quería rezar con nosotros. La maestra Devota intentaba convencerlo todos los días: —Así vas a hacer llorar al Niño Jesús. —Es que yo no creo en el Niño Jesús. —Así vas a hacer llorar también a la Virgen. —Es que tampoco creo en la Virgen. Y así seguían durante un buen rato, hasta que la maestra Devota rezaba a Dios para que lo perdonara y lo eximía del ritual. Él se quedaba sentado en el escritorio con los brazos cruzados, mientras todos los demás rezábamos de pie al Niño Jesús. No sé cuáles serán los efectos psicológicos de una práctica repetida de esa manera durante cinco años, pero son preguntas que nadie se hacía en aquel entonces. La maestra Devota, en su devoción, había instituido otras prácticas, incluida la concesión de premios al final del curso a los niños más destacados. Eran el Premio Italiano, el Premio Matemáticas, el Premio Geografía, el Premio Historia, el Premio Ciencias y el premio más codiciado de todos: el Premio Generosidad. Sobre su escritorio, tenía un frasco para donaciones destinadas a los “huérfanos de la Iglesia”. Nadie sabía exactamente quiénes eran estos huérfanos; para nosotros, eran pequeñas criaturas mitológicas de ojos implorantes y famélicos, recién nacidos abandonados en pañales en la anteiglesia durante un día de tormenta y criados en medio de penurias indescriptibles, niños necesitados de nuestra ayuda, a los que se utilizaba ya fuera como dispositivo automático para generar sentimientos de culpa en una versión doméstica de la lejana Biafra (“No puedes dejarte la tortilla en el plato, piensa en los huérfanos de la Iglesia”), o como incentivo motivacional para despertar nuestra generosidad, un incentivo en clave corporativa, porque el verdadero objetivo era ganar el premio al niño más generoso del año. Durante cuatro años seguidos, gané el Premio Italiano con suma facilidad. El primer año yo era la única de la clase que sabía leer y escribir, y luego viví más o menos de las rentas, entre otras cosas porque nadie estaba particularmente interesado en quitarme esa plusmarca, considerando que el premio consistía en un par de cuadernos a rayas y un boli bic. Los premios de Matemáticas, Historia, Geografía y Ciencias podían presumir de un reparto más heterogéneo de ganadores, pero lo que se disputaban eran cuadernos cuadriculados, atlas y, como mucho, un libro ilustrado de Historia en el que la única perversión era buscar las imágenes de mujeres semidesnudas, o por lo menos un muslo que sobresaliera de un péplum. En cambio, con el Premio Generosidad lo que nos disputábamos eran juguetes de verdad y durante cuatro años solo hubo una ganadora moral y efectiva: Vania Millefoglie. Vania era una niña rubia y muy dulce, como dejaba entrever su estúpido apellido, que la inducía a llevar a clase un milhojas comprado en la pastelería el día de su cumpleaños. La maestra Devota la llamaba “cachorrita” y le acariciaba su melenita suave y lisa al entregarle, al final del curso: En primero de primaria: una barbie. En segundo de primaria: un pequeño pony (falso). En tercero de primaria: un muñeco del Equipo A. En cuarto de primaria: una caja del programa televisivo “El almuerzo está servido”. Vania se sonrojaba puntualmente, daba las gracias y pronunciaba su desgarrador discurso, en el que declaraba ser una niña afortunada y que con mucho gusto donaría el premio a los huérfanos de la Iglesia (especialmente en tercer curso, cuando le tocó el muñeco de “Fénix”). La maestra Devota nos pedía que le diéramos un aplauso y luego, sin dejar de acariciar la cabecita de su cachorrita, la tranquilizaba: —No, Vania, tú ya has hecho mucho por los huérfanos de la Iglesia. Esto es tuyo, te lo has ganado. Ahora, recemos. Vania había logrado hacerse cada año con el Premio Generosidad gracias a que destinaba al tarro para los huérfanos de la Iglesia el dinero suelto que sus padres le daban cada día para comprarle la merienda al sujeto grasiento que nos vendía unas pizzas pequeñas rojas y blancas en el colegio, una contrata quinquenal vagamente sospechosa. Nuestros ojos codiciosos la veían ayunar con una sonrisa de felicidad en los labios. Un día, un compañero de clase decidió desafiar a la maestra Devota: —Maestra, si me enseña a los huérfanos de la Iglesia, le prometo darles mis zapatillas de tenis. La maestra Devota reaccionó poniéndonos al corriente del deplorable escepticismo de santo Tomás. Al día siguiente Vania apareció en clase con un par de zapatillas rosas Superga en la mano: —Maestra, son para los huérfanos de la Iglesia. El gesto nos costó cinco minutos de sentido aplauso. En quinto curso decidí que sería yo quien ganara el premio de los cojones. Por desgracia, mis padres no me daban dinero para comprar una pizza en el colegio, sino que me preparaban ellos mismos un bocadillo. Pero el fondo de los bolsos de mi madre siempre estaba forrado de calderilla, así que empecé a robarle monedas y a dejarlas tintinear ruidosamente en el tarro de ofrendas. En el recreo, me escondía en el váter para comerme mi bocadillo. Una vez terminado el recreo, me volvía hacia Vania, con la sonrisa impregnada de emmental y jamón de York. —Maestra —dijo Vania antes de Navidad—, me gustaría hacer más por los huérfanos de la Iglesia. Al día siguiente, trajo unos suéteres, una manta y un peluche con forma de koala. El niño que se había atrevido a pedir pruebas de la existencia de los huérfanos de la Iglesia nos dijo que se había encontrado a la maestra Devota en el supermercado junto con su hija, y que la niña llevaba uno de los suéteres de Vania, pero como ya se había convertido en santo Tomás, nadie le hizo mucho caso. Yo nunca me había molestado en investigar el estatus ontológico de los huérfanos de la Iglesia: su existencia, para mis propósitos, no me parecía de gran relevancia, como nunca me había parecido fundamental creer en la existencia del Niño Jesús cuando rezaba una oración, o la de Adán y Eva cuando la maestra Devota se prodigaba en extraños azares cognitivos, intentando salvar a la vez la cabra y la col, el árbol del bien y del mal y los Homo sapiens. A fin de cuentas, lo único que quería era ganar el Premio Generosidad. Una tarde, durante las vacaciones de Navidad, mi madre le dijo a Elvira, la señora que venía a limpiar a casa, que estaba muy dolida por su comportamiento. Se había dado cuenta de que le estaba robando dinero del bolso. —A mí, que hasta te he comprado un panetone de marca —añadió, con un deje de rabia que iba a sumarse a su dolor. Elvira protestó con indignación al principio, pero luego poco a poco fue cediendo, mientras mi madre movía la cabeza implacablemente, hasta llegar a un ultimátum: —Si confiesas, te perdono y no te despediré. Así que Elvira admitió ese crimen que no había cometido y yo me sentí fatal. Había asistido al interrogatorio desde el pasillo y sabía que debería haber intervenido, pero no lo hice. El fin justifica los medios, me dije y, dadas las circunstancias, decidí rehabilitar el estatus ontológico de los huérfanos de la Iglesia. Lo hacía por ellos: enfangar a los pobres para dar a los pobres. Pero, en ese momento, me encontré metida en un enorme dilema: ¿debía seguir robando la calderilla y provocar el despido de Elvira, con su indemnización de panetone de marca, o poner fin a los robos y hacer peligrar mi premio? Evalué la situación atentamente. Si mi madre la despedía y contrataba a otra mujer, solo para encontrarse otra vez sin calderilla, ¿encauzaría sus sospechas hacia otra persona? ¿Me expondría a semejante riesgo? Pensé que, si dejaba las cosas como estaban, quedaría claro que Elvira había sido la ladrona y que, afortunadamente, había aprendido la lección y eso. Cosa que mi madre no se cansaba de repetirnos, ni a mí ni a ella. Cuando Elvira nos abandonó, al final, por voluntad propia, se aseguró de robar el dinero directamente del cajón de mi padre. Un fajo de billetes. Mucho respeto. En todo caso, yo seguía teniendo el problema de dónde conseguir más calderilla. La reflexión me provocó dos días de fiebre falsa, porque no podía presentarme en la escuela sin mi óbolo. Luego, al tercer día, llegó la iluminación: ¡el frasco de las donaciones! Me sorprendió que a nadie se le hubiera ocurrido en todos esos años. Volví a clase y esa primera mañana me salté la donación, pero, al final de la tarde, cuando me quedé en el colegio esperando a entrar a la clase de gimnasia artística a la que asistía los jueves por la tarde, regresé a hurtadillas al aula, abrí el armario, saqué el frasco, eché su contenido en un par de medias, guardé el frasco y volví al gimnasio. Al día siguiente, la maestra Devota nos esperaba en clase con su habitual palidez catecúmena, que se había teñido de un tono antracita. El frasco vacío señoreaba el centro del escritorio del profesor, irradiando una sensación de amenaza en el aire. —Alguien ha decidido hacer llorar a los huérfanos de la Iglesia —afirmó la docente—. Pero no dejaremos que se salga con la suya. Esa mañana rezamos durante mucho tiempo al Niño Jesús para que nos señalara el camino, pero también al culpable. El aula vibró con un terror sólido. No tengo idea de cómo debieron de ser esos largos minutos de oración para el niño judío. ¿Sentiría sobre él la acusación silenciosa de la maestra?, ¿su posible transformación en chivo expiatorio? Pero, afortunadamente, nada de eso ocurrió. Parte del dinero de las donaciones se reemplazó con lo que nuestros padres nos habían dado para una excursión al Museo Etnográfico Pigorini. Así que nos quedamos para siempre sin saber todo lo que tenían que decirnos los olmecas y los totonacas. El resto siguió llenándose gracias a los ayunos diarios de Vania y a mis nuevas ofrendas, realizadas con las antiguas ofrendas, según un principio de circularidad kármica que podría haber tendido al infinito. Y, por fin, llegó el día de la entrega de premios, y después de recibir los dos cuadernos y el bic azul habituales, esperaba ansiosamente el anuncio. La maestra Devota jugó la carta del suspense al recordarnos la terrible atrocidad que había ocurrido ese año y nos pidió que reflexionáramos en lo más profundo de nuestro corazón sobre la gravedad del asunto. Luego pronunció el nombre, ese nombre, ese nombre de los cojones: Vania Millefoglie. Partí el bic en dos.

El UniversalEl UniversalVeronica Raimo13 sept