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De "hotel icónico" junto a Mestalla a torre de oficinas de 20 pisos: cuenta atrás para las obras que 'Salvem' evitó junto al Botánico

La mercantil HCG Levante, nueva propietaria de la parcela de la venida de Aragón número 35 en la que se ubicaba un edificio del Ayuntamiento, obtiene la cédula de garantía urbanística, paso previo a los permisos de obras para levantar un edificio de 20 alturas con aparcamiento subterráneo El propietario de la parcela junto al viejo Mestalla advierte de que no tiene por qué construir el “hotel icónico” y podría hacer oficinas El culebrón del hotel de Jesuitas que derivó en el movimiento vecinal 'Salvem el Botànic' que logró frenar su construcción junto al simbólico jardín y su traslado a una parcela municipal aledaña al estadio de Mestalla finalizará sin la construcción del polémico recinto hotelero. La mercantil HCG Levante, nueva propietaria de la parcela de la venida de Aragón número 35 en la que se ubicaba un edificio del Ayuntamiento, obtuvo el pasado 29 de abril la cédula de garantía urbanística, un documento que se suele pedir como paso previo al permiso de obras para edificar, en concreto, la empresa pretende levantar una torre de 20 alturas dedicada a oficinas y bajos comerciales con un aparcamiento subterráneo. Según la resolución firmada por el concejal de urbanismo, Juan Giner, a la que ha tenido acceso elDiario.es, se expide la cédula de garantía urbanística solicitada por HCG Levante, con un plazo de vigencia de un año “por no tener pendiente el cumplimiento de los deberes de cesión, equidistribución o urbanización”. Así, los servicios municipales concluyen que la parcela está urbanizada y en buen estado de conservación, aunque deberán realizarse obras para adaptar la urbanización existente a las necesidades de la futura edificación. La parcela está ordenada por el Plan de Actuación Territorial Estratégica Valencia Club de Fútbol (ATE), aprobado en 2015 y modificado en julio de 2024. Está clasificada como suelo urbano y calificada con uso terciario con una edificabilidad de 16.554 metros cuadrados. La empresa también ha efectuado una consulta al Ayuntamiento para obtener una concesión administrativa para la construcción de rampa de acceso al aparcamiento subterráneo sobre suelo público, una posibilidad que en este caso sí que contemplaría el planeamiento. En el informe municipal emitido el pasado 7 de mayo se especifica que HCG Levante ha presentado “Proyecto Básico para construir un edificio de oficinas con aparcamiento en la parcela”. De esta manera, finalmente no se construirá el prometido “hotel icónico”, tal y como venía reflejado en la ATE. El Ayuntamiento ya advirtió en un escrito de alegaciones presentado al juzgado en el que se dirime la legalidad de las fichas urbanísticas del plan del viejo y del nuevo estadio aprobadas en julio de 2024 que no era el Valencia CF el responsable de llevar adelante este edificio, sino la firma propietaria de los terrenos, antes Expo Grupo y ahora HCG Levante. En el mismo procedimiento judicial que está pendiente de fallo, la mercantil también alegó que “esta obligación de edificación y, si se quiere entender así, de edificación de un hotel icónico recaía sobre el promotor de la actuación, esto es, el Valencia C.F. y no sobre Expo Grupo (anterior propietario), por lo que HCG Levante no queda vinculado por lo que en su día acordase el Valencia, C.F. y la Administración en el Plan de la ATE”. La empresa añadió que tras la caducidad de la ATE “con la extinción de la condición de promotor del Valencia C.F. decaen también los compromisos asumidos” por la actual propietaria de la parcela. Es por esta razón que, “en la actualidad, sobre la mercantil HCG Levante recae simplemente la obligación de edificación en la parcela, no la obligación de edificar un hotel icónico”. Con este planteamiento, añade la mercantil, “en dicha parcela puede construirse previa solicitud de licencia en el plazo indicado en la ficha de gestión, cualquier edificación expresamente permitida o compatible por el planeamiento urbanístico de aplicación (PGOU)”. La lucha de 'Salvem el Botànic' La construcción de este edificio de oficinas en la parcela en la que se ubicaba un edificio del Ayuntamiento es la consecución de un éxito del movimiento vecinal organizado bajo la plataforma 'Salvem el Botànic'. Fue el 17 de junio de 1995 cuando la entidad convocaba un abrazo cívico para unir simbólicamente la manzana de Jesuitas y el Jardín Botánico en el que se proyectó inicialmente un hotel. Unas mil quinientas personas participaron en aquel acto, que fue el inicio de una serie de movilizaciones que se sucedieron a lo largo de 13 años para hacer frente a la presión inmobiliaria. Finalmente, la exalcaldesa Rita Barberá firmó un acuerdo con la propietaria de los terrenos, entonces Expo Grupo, para trasladar la edificabilidad terciaria al edificio municipal de la avenida de Aragón 35, cuyas dependencias se iban a ubicar en la rehabilitada Tabacalera. En su lugar, se construye un jardín como prolongación del Botánico, cuyo proyecto aprobó el anterior ejecutivo municipal presidido por Joan Ribó , que lo bautizó con el nombre de la historiadora del arte, activista vecinal e hija predilecta de la ciudad Trini Simó . Las obras de la nueva zona verde están en la fase final de su ejecución y la actual alcaldesa, María José Catalá, rechazó en marzo de 2024 cambiar el nombre del jardín , como habían propuesto sus socios de Vox.

elDiario.eselDiario.esCarlos Navarro Castelló14 sept

Rafael Rubio, ex subdelegado del Gobierno procesado en el 'caso Azud', niega ser el "RR" de las mordidas

La defensa de Rafael Rubio niega los encuentros con el supuesto corruptor y tilda la instrucción de la causa de "policial", con una acumulación de "sospechas" y de "hipótesis no contrastadas" Hemeroteca - La UCO vincula 200.000 euros en fajos con las 24 visitas a una caja de seguridad del excargo socialista imputado en 'Azud' La defensa de Rafael Rubio, ex subdelegado del Gobierno y exconcejal socialista en el Ayuntamiento de València, ha recurrido su procesamiento en el 'caso Azud' al considerar que el presunto cohecho que se le imputa estaría prescrito. El escrito, al que ha tenido acceso este diario, pide el sobreseimiento libre y archivo del procedimiento y alega que la jueza instructora no “individualiza una dádiva, favor, retribución, ofrecimiento o promesa efectivamente recibida, solicitada o aceptada por él”. Virgilio Latorre, letrado de Rubio, también desliza que las iniciales “R” o “RR” vinculadas a supuestas mordidas que constan anotadas en la documentación intervenida al empresario Jaime Febrer, considerado el presunto corruptor de la trama, no prueban por sí solas la entrega al investigado de 300.000 euros, tal como sostiene la instructora, “ni el pacto corrupto”. Además, el recurso también reprocha que el importe de la supuesta mordida ha ido variando en el marco de la investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, oscilando finalmente en una amplia horquilla de entre 300.000 y 750.000 euros . La UCO mantiene la tesis de que Rafael Rubio habría cobrado durante su etapa de concejal en el Ayuntamiento de València la supuesta mordida a cambio de callar o de aflojar las críticas contra una de las operaciones urbanísticas vinculadas a la presunta trama. Rubio fue detenido en 2021 , cuando era subdelegado del Gobierno en València. El escrito también desliza que las iniciales de “R” o “RR” cuenta con unas variables “infinitas” de atribución a una persona en concreto. La defensa de Rafael Rubio desliza —“sin ánimo de causar perjuicios a nadie”— que una de las personas investigadas en el 'caso Azud' fue “Ricardo Rubio” y otra de las personas “sospechosas” fue un individuo apellidado “Ramírez”. Por otro lado, el recurso asegura que la defensa desconoce la finalidad y a quién estaban dirigidas las cantidades anotadas en las tablas de costes de Febrer. “O a quien se pretendía hacer creer con las mismas lo que quiera que allí se anotó”, apostilla. Por el contrario, el letrado alude a la “absoluta seguridad” por parte del expolítico socialista de que “no existió acto de ofrecimiento ni aceptación de dádiva alguna en relación al objeto de la imputación cuya formulación se pretende autorizar”. La defensa tilda la instrucción del 'caso Azud' de “policial” y “no judicial”, habiendo asumido “aquella información e interpretación que aparece en los informes como dogmas de fe, sin la más mínima fiscalización ni cuestionamiento propio”. El auto de procedimiento abreviado, que procesa a un total de 38 personas, se erige en “una suerte de resumen o compendio de diversos informes” de la UCO, agrega. La defensa ve meras “especulaciones de terceros” “No consta identificada una transferencia, entrega, intermediario, soporte documental de pago o comunicación atribuible a mi mandante que cierre la cadena inferencial de la proposición y aceptación de la recepción de una dádiva concreta”, argumenta el recurso. Además, la defensa también niega la “realidad material” de las citas entre Rafael Rubio, el abogado José Luis Vera y Jaime Febrer reseñadas en la agenda del empresario. El escrito ve una acumulación de “sospechas”, de “hipótesis no contrastadas” y de “especulaciones de terceros”, aunque “sin individualizar el elemento nuclear del cohecho” imputado indiciariamente a Rubio. Por otro lado, también cuestiona que los regalos navideños de Febrer acrediten la supuesta comisión de 300.000 euros “ni el pacto de silencio o de omisión funcional que se pretende conectar a la operación de las parcelas”, una de las subtramas de la causa.

elDiario.eselDiario.esLucas Marco14 sept

El patrimonio cultural y la responsabilidad de conservar lo “unicum”: el Tesoro de Villena

Si conservar constituye una obligación esencial, cuando un bien absolutamente excepcional desaparece de un museo público no basta con perseguir a los ladrones, aunque evidentemente se deba hacer porque estos son los primeros responsables del expolio Se ha escrito mucho sobre robos en museos, uno de los más espectaculares y bastante reciente lo tenemos en el precedente del Louvre, el gran museo estatal de Francia. El 19 de octubre de 2025 unos ladrones penetraron en el museo parisino a pleno día y sustrajeron ocho joyas de la Corona francesa de los siglos XVIII y XIX. El golpe puso de inmediato en cuestión los sistemas de gobernanza del museo más visitado del mundo y hubo consecuencias. Su directora, Laurence des Cars, compareció ante el Senado francés. Reconoció públicamente que se había producido un grave fracaso, admitió deficiencias en la videovigilancia exterior y explicó que había presentado su dimisión a la ministra de Cultura, Rachida Dati, quien inicialmente decidió no aceptarla. Meses después, en febrero de 2026, la dimisión fue finalmente aceptada. También presentó su dimisión la propia ministra de cultura, aunque el presidente Macron no la aceptó. Hubo una rendición de cuentas por parte de los responsables ante los máximos órganos del Estado y la sociedad francesa, con una investigación administrativa donde se analizaron las deficiencias, se reconstruyó los hechos, se determinó qué falló y quién debía haberlo previsto, se averiguó si existieron advertencias desatendidas (que las hubo) por los responsables del museo. El tribunal de cuentas francés (la Cour des Comptes) informó que durante años el Louvre había priorizado las adquisiciones de nuevas piezas frente al mantenimiento de edificios e instalaciones técnicas esenciales para la seguridad. La institución concluyó que se habían privilegiado las operaciones “vistosas y atractivas” en detrimento de instalaciones relacionadas con la seguridad y protección de las colecciones. Todo esto se hizo con independencia del proceso judicial y las actuaciones de la policía que poco tiempo después detenía a los ladrones, aunque sin recuperar las piezas robadas. Hace poco más de un año visité el Museo de Villena y tuve la fortuna de contemplar el Tesoro de la Edad del Bronce allí expuesto. Tenía un gran interés por conocer personalmente esta colección excepcional y aproveché que el museo se había acondicionado para exponer al público las piezas excepcionales dispuestas en el interior de una gran vitrina que se consideraba blindada. He conocido muchos museos a lo largo de mi vida y he tenido la responsabilidad de gestionar a lo largo de más de veinte años dos grandes instituciones museísticas y un centro cultural con su edificio declarado patrimonio de la humanidad. Quizá por eso no esperaba sorprenderme frente a la colección de un museo local. Estaba muy equivocado, me quedé maravillado frente a aquellos recipientes, brazaletes y piezas de oro delicadamente trabajadas hasta la perfección hace más de tres mil años y expuestas con una museografía perfecta. Es difícil describir la sensación de encontrarse ante tan extraordinario testigo que expresara tan perfectamente la capacidad creadora del ser humano en aquellos albores de las culturas mediterráneas. Cuando en 2005 el Consell declaró el Tesoro de Villena Bien de Interés Cultural (BIC), la misma resolución utilizó una palabra excepcional en el lenguaje administrativo: lo calificó como un “ unicum ”. Además, recogía la valoración del arqueólogo Armando Perea y señalaba, citando al especialista Alfredo Mederos, que se trataba del segundo tesoro de vajilla áurea más importante de Europa tras el de las Tumbas Reales de Micenas. Esto es lo que nos han robado la madrugada del pasado 27 de agosto, un tesoro de valor histórico cultural único, unas piezas irrepetibles de nuestra arqueología. Y conviene remarcar lo de valor cultural único porque valorar lo robado calculando el precio de mercado de 9 o 10 kilos de oro sería una forma grotesca de no entender nada. El oro se puede comprar y vender. El Tesoro de Villena no es una mercancía, es unicum . Su valor arqueológico, histórico, científico, artístico y simbólico es incalculablemente superior al del metal precioso con el que fueron fabricadas sus piezas. Aquellos objetos nos hablaban de mucho más, de cómo podían ser las formas de vivir, los conocimientos, las creencias y rituales de nuestros antepasados. La declaración como BIC, el mayor rango que la ley otorga en el patrimonio cultural, destaca precisamente que algunas de las piezas contienen la evidencia más antigua del uso del oro y el hierro en nuestro territorio. Por su significado y valor cultural el Tesoro de Villena trascendía a su condición de un descubrimiento local. Ni siquiera pertenecía sólo a los valencianos porque por su extraordinario valor constituía un patrimonio de la humanidad que debía conservarse para su estudio y contemplación presente y para la transmisión de conocimientos a las futuras generaciones. Ésta es probablemente la idea esencial sobre la que se construye todo el sistema que en nuestro derecho tiene por objeto la conservación y gestión adecuada del patrimonio cultural. Somos depositarios temporales de bienes que hemos recibido de quienes nos precedieron y que tenemos la obligación moral y jurídica de transmitir a quienes vendrán después. El artículo 46 de la Constitución española lo expresa inequívocamente: los poderes públicos deben garantizar la conservación y promover el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. La propia Ley del Patrimonio Cultural Valenciano empieza afirmando que nuestro patrimonio constituye un legado de “ inapreciable valor ” cuya conservación corresponde especialmente a las instituciones y poderes públicos. Y ahí aparece la primera cuestión. Si conservar constituye una obligación esencial, cuando un bien absolutamente excepcional desaparece de un museo público no basta con perseguir a los ladrones, aunque evidentemente se deba hacer porque estos son los primeros responsables del expolio. Cabe preguntarse también si quienes tenían la obligación de custodiarlo hicieron todo lo razonablemente exigible para impedir que pudiera producirse el robo. Y aquí aparece la responsabilidad por la custodia de la que también es necesario hablar. Hemos visto cómo actuaron las instituciones en el caso del Louvre. ¿Cómo se está actuando aquí? De momento, más allá de echarse la culpa unas administraciones a otras, se sabe muy poco. El caso del Museo de Villena contiene un elemento adicional. Meses antes del 27 de agosto se habían producido otros dos asaltos a museos españoles con colecciones arqueológicas, el de Badajoz y el de Albacete. Los tres compartían el interés de los saqueadores por piezas de oro. El riesgo, por tanto, ya no debía considerarse hipotético. ¿Qué análisis de riesgos tenía el museo de Villena?, ¿había sido actualizada tras los robos de Albacete y Badajoz?, ¿se revisaron entonces las condiciones de seguridad de las colecciones de oro de los museos valencianos?, ¿quién debía hacer esta evaluación?, ¿existía vigilancia presencial?, ¿cuánto tiempo transcurrió entre la activación de la alarma y la llegada de la policía local? ¿se había realizado simulacros de intrusión?, ¿la Conselleria como responsable de Sistema Valenciano de Museos había inspeccionado las condiciones de seguridad del Tesoro y con qué resultado? ¿Comparecerá la Consellera de Cultura en Les Corts para rendir cuentas y responder a todas estas preguntas?, ¿comparecerá el alcalde de Villena?, ¿comparecerá el director?, ¿Alguien lo ha solicitado? Porque la Ley 4/1998, del Patrimonio Cultural Valenciano lo dice con bastante claridad de quién era la responsabilidad. La primera responsabilidad corresponde al titular y custodio del museo. El MUVI es un museo municipal. Y la ley dispone que los propietarios y poseedores de bienes incluidos en el Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano están obligados a “ conservarlos y mantener la integridad de su valor cultural ”. El incumplimiento de ese deber está incluso tipificado por la ley como infracción grave. Pero existe una obligación aún más específica. El artículo 68 establece cuáles son las funciones esenciales de cualquier museo. Y la primera que enumera no es organizar exposiciones, atraer visitantes, realizar actividades didácticas ni incrementar las colecciones, que está muy bien, pero no, la primera función de un museo es conservar: conservar, catalogar, restaurar y exhibir sus colecciones, dice literalmente la ley, y el orden de las funciones es significativo. Sin conservación no existe colección y sin colección no hay museo. La responsabilidad primaria corresponde, por tanto, a la institución titular: el Ayuntamiento de Villena. Pero la Generalitat también es responsable. El MUVI forma parte del Sistema Valenciano de Museos y esto tiene consecuencias jurídicas. El artículo 70.2 de la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano atribuye expresamente a la Conselleria competente en patrimonio cultural “ la inspección y tutela” de todos los museos y colecciones integrados en el Sistema Valenciano de Museos. Y añade: las actuaciones que implican cambios en las condiciones de conservación o exposición de los fondos requieren autorización previa de la Conselleria. Por tanto, resulta difícil sostener que todo lo que ha pasado pertenece exclusivamente al ámbito municipal. Más aun, tratándose del Tesoro de Villena. Porque no estamos ante unas piezas ordinarias de una colección municipal. Estamos ante una colección declarada Bien de Interés Cultural por el propio Consell de la Generalitat en 2005. Y la ley concede a la Generalitat instrumentos extraordinariamente poderosos para ejercer esta tutela. Efectivamente, el artículo 73.3 establece que, excepcionalmente, la Conselleria puede disponer el depósito de los fondos de un museo integrado en el Sistema Valenciano de Museos en otro centro cuando existan “razones urgentes de conservación, seguridad o accesibilidad” . ¿Hicieron nuestras instituciones todo lo que razonablemente podían y legalmente debían hacer para proteger uno de los bienes arqueológicos de la Edad del Bronce más importantes de Europa? Si comparamos las consecuencias y formas de actuar después del robo del Louvre con las que se están produciendo aquí después del robo del Tesoro de Villena, se vuelve a evidenciar que en nuestra democracia no existe una cultura de rendición de cuentas de políticos y altos cargos de la administración. Los que corren para ponerse medallas cuando las cosas vienen bien dadas, pasan de dar explicaciones y asumir responsabilidades cuando vienen mal encaradas. Entonces, la culpa siempre es de los otros.

elDiario.eselDiario.esJoan A. Llinares Gómez14 sept

Una biblioteca en la antigua Clínica del Doctor Lozano de Zaragoza: piden que el fin del histórico edificio no sea residencial

Numerosos comentarios en redes sociales, donde los usuarios plantean convertir el inmueble del paseo de Sagasta en un recinto cultural frente al proyecto para viviendas El palacio Larrinaga de Zaragoza: nació como una historia de amor y acabó teniendo varias vidas Hay quien imagina una biblioteca entre sus paredes, quien añadiría una cafetería, una librería y quien directamente apuesta por convertirla en un museo o en un espacio cultural. La antigua clínica del Doctor Lozano vuelve a generar conversación en Zaragoza a raíz de una simple pregunta: ¿para qué podría servir este edificio histórico si volviera a abrir sus puertas? La cuenta de Instagram DstyleZgz planteó recientemente esta posibilidad a sus seguidores y la respuesta fue clara. Entre los comentarios aparecen propuestas para crear un espacio comunitario artístico y educativo, una biblioteca con cafetería o incluso un museo acompañado de biblioteca. La propia publicación resume la reacción de sus seguidores: “A la mayoría de comentarios les gustaría ver una biblioteca en este antiguo edificio ‘abandonado’ junto al paseo Sagasta de Zaragoza”. Sin embargo, la propuesta choca con el futuro que actualmente está previsto para la antigua clínica. Este inmueble está incluido en un proyecto residencial promovido por Inmo Criteria Caixa que contempla rehabilitar el edificio para convertirlo en viviendas y levantar un nuevo bloque en la parte posterior. De clínica y residencia a edificio vacío Para entender por qué el edificio despierta tanto interés hay que remontarse a comienzos del siglo XX. La antigua Clínica del Doctor Lozano fue construida en 1903 por el arquitecto Felix Navarro y se construyó para albergar tanto la propia clínica del doctor Ricardo Lozano Monzón como la residencia de su familia. El edificio fue diseñado para combinar ambas funciones y contaba con instalaciones médicas muy modernas para la época. La clínica disponía de habitaciones para pacientes, consultorio y quirófano, mientras que en la parte posterior se encontraban algunos de los elementos más singulares de la construcción. Por ejemplo, hay dos cuerpos semicilíndricos que correspondían al quirófano y la capilla. Finalmente, la clínica cerró en 1977. Desde entonces el edificio dejó de tener actividad y comenzó un largo periodo de espera. En 2009 fue declarado Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés, reconociendo así su valor arquitectónico. Un edificio que no seguirá vacío El futuro del inmueble comenzó a concretarse con el Plan Especial para las parcelas de Lagasca 2-4, promovido por Inmo Criteria Caixa. El Ayuntamiento aprobó inicialmente la propuesta en 2023 y, tras el periodo de alegaciones, la aprobó definitivamente en julio de 2024. El proyecto mantiene la antigua clínica, pero cambia su uso. Según la licencia solicitada por la propiedad, el edificio histórico será rehabilitado íntegramente para acoger diez viviendas. En el jardín y la parte de atrás se plantea además un nuevo edificio de siete plantas con 44 viviendas. En total, el proyecto contempla 54 viviendas. Y es precisamente ahí donde entra la propuesta que ha vuelto a circular por redes sociales. Una biblioteca entre las paredes de una antigua clínica Los comentarios publicados imaginan un futuro completamente diferente para el inmueble. Una biblioteca como una de las ideas que más se repite, aunque no es la única. También hay quien pone el foco en el propio edificio y no tanto en el uso concreto. “Se podría hacer cualquier cosa excepto demolerlo”, apunta uno de los comentarios. Otro resume su propuesta de manera sencilla: “Sería una biblioteca preciosa”. El proyecto previsto conserva el edificio protegido, pero lo integra en un nuevo conjunto de viviendas. Mientras tanto, en redes sociales algunos zaragozanos plantean otra opción, recuperar sus antiguas salas y convertirlas en espacios con libros, actividades culturales y lugares abiertos para todos.

elDiario.eselDiario.esCandela Duce14 sept

Cuarte de Huerva ya tiene su iglesia al aire libre: un parque diseñado a instancias del párroco pagado con dinero público

El municipio ha estrenado este verano el denominado Jardín del Monasterio, para cuya financiación el Ayuntamiento ha echado mano de fondos de la Diputación Provincial. El Gobierno del PP recuerda que "es, ante todo, una infraestructura hidráulica de seguridad", lo que ha condicionado su diseño La alcaldesa de Cuarte, de 15.000 habitantes, tiene el segundo salario más alto de una corporación en Aragón El denominado Jardín del Monasterio de Cuarte de Huerva, en Zaragoza, ya está operativo. Se trata de un espacio verde que simula una iglesia al aire libre y que de hecho ha sido diseñado a instancias del párroco, como recoge el propio proyecto. El parque, que incorpora elementos de simbología cristiana como un altar con crismón incorporado, ha sido financiado con dinero público: el Gobierno del PP en la localidad ha echado mano de fondos procedentes de la Diputación Provincial. El Consistorio recuerda que “es, ante todo, una infraestructura hidráulica de seguridad”, lo que ha condicionado su diseño. Esta semana se cumplen dos meses del estreno oficial de la zona verde, que fue adjudicada a la empresa Solceq SL por 265.147 euros. Como reflejaba el proyecto, “durante la redacción se habló con [el párroco] don Gustavo y se propuso reproducir el templo de Santa María en el espacio público en la nueva zona verde, de forma que pudiera impartir misa en este nuevo espacio”. De ahí las gradas de hormigón y las plataformas horizontales. “Una piedra en la zona del altar, como ARA, permitirá oficiar la misa. Las familias, muchas con niños y niñas de todas las edades podrán asistir a la misa, ahora en un espacio amplio, natural, y sagrado (al reproducir las mismas medidas y proporciones del templo del monasterio). Los asistentes podrán estar de pie en la zona central, poner sillas si se requiere o sentarse en las gradas laterales”, añade. La inauguración se produjo el pasado 17 de julio, como acto oficial en la jornada inaugural de las fiestas de Santa Ana del municipio. Fuentes del equipo de gobierno explican que su “función principal es proteger el municipio frente a episodios de lluvias torrenciales, recogiendo, laminando y canalizando las escorrentías procedentes de los barrancos del entorno antes de su evacuación hacia el río Huerva”. Esto es lo que ha hecho que el espacio no se planteara “como un parque convencional” y lo que llevó, “por ejemplo”, a descartar “la instalación de zonas de juego infantil permanentes sobre la superficie”. Bodas civiles “Desde su inauguración permanece abierto al público y puede utilizarse libremente, siempre de forma compatible con su naturaleza y características”, indican las mismas fuentes municipales, que apuntan que uno de los posibles usos es “la celebración de bodas civiles”. “Actualmente el Ayuntamiento todavía no ha registrado ninguna solicitud para celebrar un enlace en este espacio, pero es una posibilidad que está disponible para aquellas parejas que quieran escogerlo como escenario para su boda”, especifican. El cartel que se puede observar en el mismo parque constata en todo caso la simbología religiosa del espacio público, que “se inspira en el Real Monasterio de Santa María de Santa Fe” y que “reinterpreta algunos de los espacios más representativos del conjunto monástico cisterciense”. Respecto del altar, “ejecutado en una sola pieza de piedra caliza”, incorpora el mencionado crismón, “símbolo cristiano usado por el Císter”. “El símbolo del Crismón remonta su origen a la época romana. Expresa los principios de la creación y sus leyes”, apunta el texto. Inicialmente, la obra tenía por objetivo –como consta en el acto público que oficializó, en julio de 2024, la cesión del suelo por el Ayuntamiento de Zaragoza al de Cuarte, con las alcaldesas de ambas localidades– a “mejorar las condiciones de seguridad y accesibilidad, creando un nuevo acceso” al mencionado centro educativo y “dotando a este espacio de una parada de autobús escolar, de una zona de estacionamiento para las familias que acuden a diario al instituto y un ‘pump track’”. Sin embargo, el concepto se amplió posteriormente hasta convertirse en una auténtica misa al aire libre. En su inauguración, eso sí, el Consistorio indicó que se trataba de una actuación “hidráulica capaz de laminar y drenar el agua de lluvia hacia el río Huerva, una infraestructura pensada para reducir el impacto de las tormentas” en el municipio. Para financiar esta actuación, el Ayuntamiento de Cuarte ha recurrido al plan de subvenciones Plus 2024 de la Diputación Provincial de Zaragoza, como consta en la documentación oficial. En principio, para adecuar una zona verde y a la implantación de carril bici en la zona del Monasterio de Santa Fe. Se da la circunstancia de que los trabajos se vieron afectados por las fuertes lluvias de finales de septiembre del año pasado, lo que obligó a retrasar su estreno. Respecto al programa de actividades en esta zona verde, las fuentes municipales dice que está trabajando para las propuestas decara a los próximos meses. “Las asociaciones y entidades del municipio pueden plantear iniciativas para desarrollar allí”, inciden.

elDiario.eselDiario.esLuis Faci14 sept

El Madring aprueba como evento, pero suspende como carrera

La organización del nuevo GP de España en Madrid estuvo muy por encima de lo que hemos visto en otros estrenos recientes aunque la carrera fue, directamente, un bodrio. Lo analiza el Podcast Técnica Fórmula 1 El primer Gran Premio de España en el Madring deja una sensación extraña. Por un lado, la organización estuvo muy por encima de lo que hemos visto en otros estrenos recientes de la Fórmula 1. Por otro, la carrera fue, directamente, un bodrio. El Podcast Técnica Fórmula 1 analiza lo bueno y lo malo, que un Gran Premio como este se lo merece. Bueno y malo, un poco de todo Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo. Conviene empezar por lo positivo, porque también hay que ser justos. El Gran Premio llegó preparado. Desde fuera, y siempre con la prudencia de quien no estuvo allí sufriendo accesos, gradas, transporte o colas, la sensación fue bastante buena. No hubo esa imagen de improvisación que sí hemos visto en otros circuitos nuevos. No fue Las Vegas llegando a medio hacer, ni Bakú en sus primeros pasos, ni Jeddah con esa sensación de circuito metido a toda prisa donde cupiera. El Madring pareció un evento serio. El problema es que la carrera no acompañó. Cero adelantamientos en pista La carrera fue una prueba plana, bloqueada, sin ritmo competitivo real y sin el glamour que permite perdonarle casi todo a Mónaco. Porque Mónaco también puede ser un atasco, pero tiene historia, paisaje, tensión en cada muro y una liturgia propia. Madrid todavía no tiene nada de eso. Tiene que ganárselo. La pregunta, por tanto, es evidente: ¿de quién fue la culpa? La respuesta fácil sería señalar sólo al circuito. Y algo hay. El trazado necesita cambios si quiere ofrecer carreras mejores. Max Verstappen lo dijo con bastante claridad: hay zonas que pueden tocarse, curvas que pueden ajustarse y soluciones que ayudarían a generar más oportunidades. No tiene sentido negar lo evidente: si en un Gran Premio no se adelanta absolutamente nada, el circuito no puede salir ileso del análisis. Tampoco sería justo cargarlo todo sobre el Madring. La Fórmula 1 de 2026 sigue teniendo problemas estructurales. Los coches no siempre pueden atacar como deberían. La gestión de energía condiciona demasiado las maniobras. En Madrid, la Monumental podía haber sido una zona espectacular, pero los monoplazas no pudieron ir a fondo allí con la libertad que habría hecho falta para abrir más posibilidades. Entre la propia pista y una normativa que ya venía tocada, el resultado fue una carrera pobre. Culpa compartida Y quizá ahí esté también la parte esperanzadora. Porque si el problema fuera sólo de concepto, sería mucho más preocupante. Pero hay elementos corregibles. El circuito puede ajustarse. La reglamentación también tendrá parches. Y, sobre todo, a todos les interesa que esto funcione. La Fórmula 1 no ha firmado diez años para tener diez domingos de bostezo en Madrid. El estreno fue malo como carrera, pero no necesariamente condena el proyecto. Ya hemos visto otros trazados crecer. Bakú, sin ir más lejos, empezó dejando más dudas que certezas y terminó regalando carreras espectaculares. Algunos circuitos necesitan tiempo, rodaje, cambios y también memoria. La primera edición no siempre define el futuro. Dicho eso, el domingo fue lo que fue. La victoria volvió a ser para Andrea Kimi Antonelli, que sigue estando siempre donde tiene que estar. No tuvo el coche más rápido de carrera, pero aprovechó lo que había que aprovechar. McLaren tenía la prueba en la mano con Lando Norris, claramente el piloto con más ritmo, pero la perdió con una estrategia mal ejecutada y una parada pésima. En una carrera sin adelantamientos, regalar posición desde el muro es casi regalar la victoria. Norris lo sufrió de forma cruel Tenía velocidad, tenía control y tenía una oportunidad clara. Pero el coche de seguridad virtual salió en el peor momento para él y McLaren terminó de complicarlo todo. El británico acabó tercero, por detrás de Antonelli y Verstappen, en una de esas carreras que duelen más por lo que se escapa que por el resultado en sí. Verstappen hizo de Verstappen. Terminó segundo con un coche que, probablemente, no daba para tanto. Es lo de casi siempre: cuando Red Bull no está para ganar, él encuentra la forma de estar más arriba de lo razonable. No cambia el campeonato, pero sí confirma que sigue siendo el piloto que más estira los límites de su material. La carrera dejó también algunas notas secundarias. Lawson terminó sexto y vuelve a alimentar preguntas incómodas en Red Bull. Colapinto fue séptimo y sumó otro resultado importante para Alpine. Lindblad y Hülkenberg volvieron a entrar en los puntos. Aston Martin sigue hundido, con Alonso muy lejos y Honda moviendo piezas en plena crisis de rendimiento y fiabilidad. Pero nada de eso cambia la lectura principal: Madrid organizó bien, pero el Gran Premio, como carrera, suspendió. Ahora toca decidir si se quiere arreglar. Porque el Gran Premio tiene margen, público, interés y una década por delante. Lo que no tiene es permiso para repetir muchas veces un domingo como éste. La Fórmula 1 puede permitirse una primera carrera mala, lo que no puede permitirse es no aprender nada de ella.

elDiario.eselDiario.esRaúl Molina14 sept

Pedro Sánchez: "Nos hemos dado de aquí al final del año para arreglar la situación en Ceuta"

El presidente del Gobierno tacha de "bulo" que tema a Marruecos por el espionaje de Pegasus: "Está bien para una serie de Neftlix, otra cosa es la realidad; lo inteligente es tener buena relación con un país vecino si queremos el retorno de los migrantes" 24 horas con el mando único en Ceuta: “Vamos a aliviar El Trampolín, El Príncipe y Loma Colmenar en cuestión de días” El Gobierno fija por primera vez un horizonte temporal para la resolución de la crisis de Ceuta. En una extrevista este lunes por la noche en laSexta, Pedro Sánchez ha asegurado que espera el procedimiento administrativo y el retorno de la mayoría de migrantes pueda completarse antes de acabar el año. “Hemos fijado el mando único hasta final de año, esperamos tener esa situación resuelta para entonces”, ha dicho el presidente. Cuestionado por la falta de contundencia con Marruecos y si teme el espionaje con Pegasus, Sánchez ha sido tajante. “Eso está muy bien para una serie de Neftlix, otra cosa es la realidad. Pero lo inteligente, aunque sea desde un punto de vista pragmático, es tener una buena relación con Marruecos si además queremos el retorno de los migrantes que no tengan derecho a asilo”, ha dicho. El presidente ha vuelto a negar que la información disponible que tenía el Gobierno antes del 30 de julio fuera suficiente para prever la magnitud de la crisis. “Los mensajes del CNI con la Delegación del Gobierno no son prueba de que hubiera una alerta, más bien al revés. Las alertas de este tipo en un país serio se trasladan al máximo nivel de manera formal”, ha asegurado. Sánchez ha criticado, además, la decisión del Tribunal Supremo de suspender cautelarmente el derecho a voto de los familiares de exiliados recogido en la 'ley de nietos', tras los recursos de Vox y Iustitia Europea. “¿De verdad se puede suspender la ciudadanía, que es el derecho al voto, a 400.000 españoles?”, se ha preguntado, durante la entrevista en El Intermedio, en La Sexta. El presidente del Gobierno ha dicho que “no puede haber ciudadanos de primera y de segunda y representantes de tercera”, en alusión a partidos como PP y Vox que en los últimos meses han asegurado que esa nacionalización recogida en la Ley de Memoria Democrática suponía una suerte de intento de 'pucherazo' por parte del Gobierno. Sánchez ha defendido la “independencia” de la Justicia y de la mayoría de los jueces, aunque ha criticado abiertamente al juez Juan Carlos Peinado, que ha instruido la causa contra Begoña Gómez, por su actividad profesional. “Peinado ha hecho mucho daño a la Justicia”, ha concluido.

elDiario.eselDiario.esJosé Enrique Monrosi14 sept

Colágeno sin suplementos: los distintos tipos que hay en tu cuerpo y cómo cuidarlos con lo que comes

Aunque los suplementos de colágeno se han hecho populares en los últimos años, no todo el que hay en tu cuerpo es igual ni responde a la dieta del mismo modo Un neurólogo, sobre los suplementos de omega-3 para la memoria: “La prevención del deterioro cognitivo requiere un abordaje múltiple” Si en tu supermercado hay suplementos de colágeno, no es casualidad. El mercado global de suplementos de colágeno superó los 4.500 millones de dólares en 2025 y sigue creciendo. La promesa varía según el producto que se venda: piel más firme, articulaciones sin dolor, músculos mejor recuperados tras el esfuerzo, huesos más densos. Parte de esa promesa tiene base científica, pero la relación entre comer colágeno y tener más colágeno en el cuerpo es más complicada de lo que parece. Qué es el colágeno y dónde está El colágeno es la proteína más abundante del organismo humano: representa entre el 25% y el 30% de la proteína total del cuerpo. Los investigadores han identificado 28 tipos distintos de colágeno , pero los más comunes son los tipos I al IV, siendo el tipo I el que constituye más del 90% del colágeno presente en el cuerpo humano. Todos comparten una estructura característica: una triple hélice formada por tres cadenas de aminoácidos, en la que cada tercer aminoácido es glicina y en la que la prolina y la hidroxiprolina son especialmente abundantes. Es esta estructura en hélice la que hace la molécula resistente y por eso se emplea en el organismo como soporte de estructuras. El colágeno sostiene el espacio extracelular del tejido conjuntivo, ya que su rigidez y resistencia al estiramiento lo hacen ideal como “andamio” para piel, tendones, huesos y ligamentos. Si no tenemos suficiente colágeno, los tejidos que dependen de él se desmoronan. Estos son los tipos de colágeno más importantes: Colágeno tipo I: es el más abundante y está presente en huesos, tendones, ligamentos, piel y córneas. Proporciona resistencia a la tracción. Cuando se deteriora, aparece la fragilidad ósea, una cicatrización deficiente de las heridas y pérdida de firmeza cutánea. Algunas mutaciones congénitas en los genes de colágeno tipo I producen “huesos de cristal”, que se fracturan con facilidad. Colágeno tipo II: predomina en el cartílago articular, donde proporciona resistencia a la compresión. Es el que forma la matriz extracelular del cartílago que recubre las superficies articulares, como en el hombro, las rodillas y cualquier otra articulación del cuerpo. Cuando se degrada llega la artrosis. Sin suficiente colágeno tipo II, la articulación pierde sus amortiguadores y aparecen el dolor y la limitación del movimiento. Colágeno tipo III: aparece frecuentemente junto al tipo I, especialmente en tejidos que necesitan ser a la vez resistentes y elásticos. Es el colágeno de la piel, los vasos sanguíneos y el músculo. Es el primer colágeno que se sintetiza en la cicatrización de heridas. Si falta, la piel se vuelve hiperlaxа y hay mayor riesgo de rotura de los vasos sanguíneos. La relación entre colágeno en la dieta y colágeno en el cuerpo Comer alimentos con colágeno o suplementos no quiere decir que ese colágeno pase mágicamente a nuestra piel, huesos y tendones. El organismo no incorpora el colágeno dietético directamente a sus tejidos. La mayor parte del colágeno de la dieta (por ejemplo, el pollo con su piel o un buen caldo de huesos) se descompone en el intestino en sus aminoácidos componentes, principalmente glicina, prolina e hidroxiprolina. Los aminoácidos pasan a la sangre y son usados como bloques de construcción por los fibroblastos, condrocitos y osteoblastos, las células que fabrican colágeno nuevo en nuestro organismo. Para que la síntesis funcione hacen falta otros ingredientes, principalmente los aminoácidos glicina, prolina y lisina, vitamina C y niveles suficientes de cobre y zinc. Estos tres últimos son cofactores necesarios para las reacciones de síntesis. Sin embargo, no todo el colágeno se descompone. Una revisión publicada en Nutrients en 2022 encontró que algunos péptidos de colágeno hidrolizado (agrupaciones más pequeñas de aminoácidos) producen efectos beneficiosos en piel, cartílago y hueso, posiblemente porque pasan intactos a la sangre y a los tejidos diana. Estos resultados son los que justifican el auge de los suplementos de colágeno, pero lo cierto es que el efecto es muy pequeño y depende mucho de la condición de partida, es decir, de si la dieta contenía ya los ingredientes antes mencionados en cantidad suficiente. En otras palabras, con una dieta nutricionalmente completa, es menos probable que tomar colágeno marque una diferencia, porque ya tenemos todo lo necesario. Sin embargo, si hay alguna carencia, puede mejorar la situación. Cada tipo de colágeno necesita estos nutrientes en una medida u otra: Alimentación para el colágeno tipo I (huesos, tendones y piel) La prioridad es una ingesta suficiente de proteínas (1,2-1,6 g/kg/día en adultos activos) con fuentes ricas en glicina y prolina, que se encuentran especialmente en caldos de huesos, carnes con tejido conjuntivo, piel de pollo y pescado. La vitamina C también es imprescindible, con 75-90 mg diarios como mínimo, y más en personas con mayor demanda de síntesis, como las que hacen ejercicio intenso o están cicatrizando. El zinc se puede obtener de carnes, legumbres y semillas. Alimentación para el colágeno tipo II (cartílago) Además de todo lo mencionado para el tipo I, el cartílago responde especialmente bien a la glucosamina y la condroitina , presentes de forma natural en caldos de huesos de animales y en mariscos con caparazón. Aunque no tiene que ver, el omega-3 del pescado azul y las semillas de lino previenen la inflamación, uno de los factores que degrada el cartílago de forma acelerada. Alimentación para el colágeno tipo III (piel, vasos, músculo) Este tipo responde especialmente a los antioxidantes que protegen las fibras de colágeno del daño oxidativo. A la vitamina C se suman los polifenoles de frutas y verduras de colores intensos (frutos rojos, tomate, espinacas, berzas) que neutralizan los radicales libres que degradan las fibras de colágeno tipo III en la piel y los vasos. El magnesio, presente en frutos secos, legumbres y verduras de hoja verde, también interviene en la síntesis del colágeno vascular. Hay que tener en cuenta que la síntesis de colágeno decrece naturalmente a partir de los 25-30 años, pero el declive es más rápido con el tabaco, el exceso de azúcar y la exposición solar sin protección. Ninguna dieta o suplemento puede compensar esos daños si no los prevenimos nosotros mismos.

elDiario.eselDiario.esMartín Frías14 sept

Qué revelan las grabaciones secretas de John Coltrane sobre el gran transgresor del jazz

La estrella del saxo dio la espalda a la fama para abrazar el free jazz y unas grabaciones recién descubiertas ('The Tiberi Tapes'), captadas con una grabadora oculta en un abrigo, revelan cómo lo hizo Pirate Queen, las bucaneras del metal: “Eres pirata si te atreves a serlo, aunque trabajes en un súper” En agosto de 1965, en la cima de su fama, el saxofonista John Coltrane encabezó el cartel del festival de jazz DownBeat en Chicago. Al subir al escenario junto a un nuevo miembro de su banda —el joven músico experimental Archie Shepp al saxo tenor—, el cuarteto de Coltrane se lanzó a una serie de improvisaciones libres y abruptas; se alejaron de las composiciones estructuradas para, en su lugar, descargar torrentes de sonido tan fuertes y agresivos que, según se cuenta, provocaron que gran parte del público abandonara la sala. El propio crítico de DownBeat escribió más tarde: “Ofrecieron una exhibición de destreza musical de tan mal gusto como cualquiera que haya escuchado jamás... Shepp y Coltrane parecían más interesados en ver quién lograba emitir los graznidos, chillidos y balidos más estridentes que en tocar música”. Aquella actuación de 1965 debería haber sido un momento triunfal, tras cinco años de ascenso meteórico de Coltrane. Desde que dejó el “primer gran quinteto” de Miles Davis —con el que había grabado el álbum de jazz más vendido de todos los tiempos, Kind of Blue (1959)—, Coltrane había creado un lenguaje armónico totalmente nuevo para el jazz con el lanzamiento en 1960 de su álbum en solitario Giant Steps , había logrado un éxito radiofónico con su versión de 1961 de My Favorite Things (de Sonrisas y lágrimas) y, en enero de 1965, había plasmado su propia visión espiritual del jazz en el álbum A Love Supreme, nominado al Grammy. Ya era un gigante del género y había aportado docenas de composiciones al repertorio estándar; sin embargo, dos años después, en 1967 y con tan solo 40 años, fallecería a causa de un cáncer de hígado. “Arruinó su atractivo comercial al pasarse a la vanguardia”, afirma el escritor y biógrafo de Coltrane, Ben Ratliff. “No le interesaba provocar el enfado de la gente, pero quería asimilar nuevas influencias y colaborar con músicos más jóvenes para explorar lo desconocido. Siempre quiso seguir avanzando y escuchándose a sí mismo. Estaba en plena búsqueda, trabajando en pos de una especie de música infinita”. Para conmemorar el centenario del nacimiento de Coltrane este mes, esa búsqueda está quedando documentada en una serie de grabaciones inéditas —auténticas joyas de valor incalculable— de sus experimentos en clubes nocturnos. Coltrane solía realizar residencias de cuatro a seis semanas en locales como el Jazz Gallery de Manhattan, el Showboat de Washington DC o el Pep’s Lounge de Filadelfia; allí interpretaba extensas sesiones de material nuevo que existía únicamente en el instante de su creación: espontáneo y desenfrenado. Conocidas como The Tiberi Tapes (las cintas de Tiberi) —en honor a Frank Tiberi, el saxofonista que las realizó—, estas cintas de bobina abierta surgieron inicialmente como un recurso de estudio personal para el propio Tiberi. Llevaba un voluminoso magnetófono Magnavox TR-100 a los clubes, con el micrófono oculto en la manga de su abrigo, y grababa los conciertos, logrando cambiar las cintas en la oscuridad cada 30 minutos para capturar la mayor cantidad posible del virtuosismo de Coltrane. Siguiendo al cuarteto de Coltrane entre 1960 y 1964 —justo antes de la grabación de A Love Supreme—, Tiberi acumuló 80 bobinas y más de 60 horas de música que empezó a compartir con colegas y alumnos selectos: un mapa de la sinuosa trayectoria de Coltrane hacia una música infinita. Era algo inspirador, porque ya se podía apreciar cómo interpretaba un mismo tema durante 35 minutos o más; se expandía realmente para seguir a la música y dejarse llevar adonde ella quisiera ir Joe Lovano — Saxofonista La leyenda del saxofón Joe Lovano tocó con Tiberi en la Woody Herman Big Band en 1976 y recuerda haber quedado maravillado con aquel material. “Frank venía, me ponía los auriculares y reproducía ciertas secciones para ilustrar cómo Coltrane trabajaba los cambios armónicos o las melodías”, comenta Lovano. “Era algo inspirador, porque ya se podía apreciar cómo interpretaba un mismo tema durante 35 minutos o más; se expandía realmente para seguir a la música y dejarse llevar adonde ella quisiera ir. Esa libertad, característica de su obra posterior, ya estaba presente en la forma en que trazaba su propio camino melódico y dejaba espacio para los demás”. Más tarde, Lovano tocó con McCoy Tyner —pianista de Coltrane entre 1960 y 1965—, quien le contó que “todos sabían que Frank estaba grabando, pero contaba con su beneplácito. La banda sabía que el objetivo era la educación y anteponer la música a todo lo demás”. Tiberi, que ahora tiene 97 años y no pudo conceder entrevistas, ofreció recientemente las cintas a Impulse!, el último sello discográfico de Coltrane, como una forma de preservar su historia. La recopilación Tiberi Tapes, que condensa esas 26 horas de música en 11 composiciones recién remasterizadas, no oculta la calidad de audio —a menudo deficiente— de unas grabaciones improvisadas ni el ambiente bullicioso en el que se realizaron. Se puede escuchar al público charlando de fondo o gritando en respuesta a pasajes llenos de energía, mientras las líneas de saxofón de Coltrane se entretejen entre el siseo de la cinta para producir interpretaciones de una belleza asombrosa: una versión más lenta y melódica de Giant Steps , así como una extensión de 33 minutos de Resolution (parte de A Love Supreme). “La energía de estas grabaciones es importante porque captura la chispa creativa que alimentaba a Coltrane”, afirma el historiador de jazz Ashley Kahn. “Era música social; la gente charlaba o hacía ruido, pero si logras adentrarte en ella, te recompensa tanto como tú te involucras”. Para Lovano, estas cintas son un testimonio de las relaciones que Coltrane mantenía con cada uno de los músicos de su banda. “Era legendaria la cantidad de tiempo que dedicaba a practicar y tocar: todo el día, todos los días. Y luego actuaba hasta las cuatro de la mañana antes de conducir hasta su casa para estar con sus hijos pequeños. Era simplemente un joven que luchaba por abrirse camino a sus treinta y tantos años, y transmitía esa energía inspiradora”, comenta. “Se nota cómo apreciaba a nuevos talentos como Archie Shepp, el batería Rashied Ali o el saxofonista Pharoah Sanders; se querían mutuamente y él permitía que cada uno se valiera por sí mismo. Siempre se pueden percibir los gérmenes de hacia dónde se dirigiría después”. Lo que vino a continuación fue el álbum más intransigente de la carrera de Coltrane. Grabado en junio de 1965 (pocas semanas antes de la actuación en el festival DownBeat) y publicado al año siguiente, Ascension supuso la primera muestra grabada de esta música indómita y capaz de distanciar al oyente. Coltrane amplió su cuarteto incorporando a siete músicos adicionales provenientes de las vertientes experimentales del free jazz , entre ellos Sanders y John Tchicai, quienes llegarían a ser pioneros por mérito propio. La suite de 40 minutos se grabó sin ensayos y en dos tomas; suena como una big band que se desplaza en espiral a través de solos estridentes, los cuales luchan por mantener el equilibrio sobre las placas tectónicas de la melodía, que se desplazan constantemente. Por momentos, la cacofonía resulta tan abrumadora que da la sensación de estar escuchando siete conversaciones a la vez. “El periodo posterior a 1965 marca un punto de inflexión decisivo y sigue siendo, para muchos, la etapa más desafiante de la carrera de Coltrane”, afirma Kahn. “Era algo tan novedoso y revolucionario que ni siquiera tenía nombre. ¿Se trataba de Energy Music? ¿De The New Thing? Fue tan radical que a la gente le costaba realmente comprender lo que estaba sucediendo”. Para 1966, después de que Tiberi dejara de grabar y emprendiera su propia carrera, Coltrane había incorporado a su grupo a varios músicos nuevos y transgresores, entre ellos el saxofonista de free jazz Albert Ayler, famoso por interpretar versiones en vivo que se prolongaban hasta 40 minutos a partir de temas sencillos ejecutados con gran intensidad. Durante un concierto en el Lincoln Center de Nueva York, en febrero de aquel año —en el que participaron Ayler, dos baterías y la esposa de Coltrane, la pianista Alice—, una gran parte del público abandonó la sala en masa tras percibir la dirección explosiva y sin ataduras que estaba tomando su música. El escritor Amiri Baraka describió aquella experiencia atonal como un sonido “de una naturaleza verdaderamente aterradora... ¡te devoraba!”, mientras que el saxofonista Dave Liebman estimó que casi la mitad de los 2.600 asistentes se marchó durante la hora que duró la actuación. “En la última etapa de Coltrane, nos encontramos ante un artista de tal maestría que su forma de tocar trascendía nuestra comprensión inmediata”, afirma el saxofonista y admirador de Coltrane, James Brandon Lewis. “Sus frases musicales siempre tenían una intención y un rumbo, pero es posible que nuestros oídos no estuvieran lo suficientemente entrenados para captar lo que él intentaba resolver. Él conectaba la improvisación con la historia tribal y espiritual de la música, concibiéndolo todo como una unidad: el folclore y el futuro”. En sus últimos años, parecía intentar hallar una vibración divina, libre de cualquier limitación preconcebida. Estaba profundamente inmerso en el sonido y era totalmente libre Melissa Aldana — Saxofonista Tras seguir actuando y grabando hasta pocos meses antes de su repentina muerte en julio de 1967, la incógnita sobre qué camino habría tomado Coltrane a continuación ha intrigado a sus seguidores y oyentes desde entonces. “Siempre estaba buscando su sonido; nunca se detuvo”, comenta la saxofonista Melissa Aldana. “En sus últimos años, parecía intentar hallar una vibración divina, libre de cualquier limitación preconcebida. Estaba profundamente inmerso en el sonido y era totalmente libre. Eso es lo que siempre me hace volver a él; significa que, al seguir escuchándolo, siempre encontraremos algo nuevo en su música”. Aunque es posible que su público disminuyera en sus últimos años, esa misma búsqueda incesante es la que hoy parece atraer a los oyentes más jóvenes, cien años después de su nacimiento. Irónicamente, Ascension —el álbum que marcó el inicio de su “difícil” etapa final— fue reeditado en junio de este año debido a la demanda. “No lo analices, simplemente escucha”, dice Lewis. “Abre el corazón y recibe el mensaje. Sea cual sea el que creas que es”.

elDiario.eselDiario.esAmmar Kalia14 sept

La 'madrileñización' de À Punt: programas en castellano comprados a productoras de Ana Rosa y Telemadrid

La radiotelevisión pública valenciana compra dos programas a Telemadrid y colabora con la productora de Ana Rosa Quintana para la elaboración de contenidos audiovisuales À Punt emite este viernes un documental sobre la imputación de Zapatero comprado a Telemadrid “Bienvenidos al nuevo concurso de Telemadrid. Tenía muchas ganas de que llegara aquí, a la tele de todos los madrileños”. Es la primera frase que pronuncia Jota Abril, presentador de Sopa de Letras, el nuevo formato que estrena À Punt este lunes. El panel de muestra, con el que se explica el concurso, se compone de tres palabras: Alcalá, Retiro, Cocido. “Mira qué buen plan, muy madrileño todo”, prosigue. La televisión pública valenciana se va 'madrileñizando'. Frente al compromiso adquirido de potenciar el sector audiovisual valenciano, la cadena pública À Punt va comprando por goteo programas a productoras de Madrid, una serie de contenidos en castellano y con una vinculación territorial cuestionable. La cadena valenciana ya adquirió el documental El caso Zapatero: los datos , un reportaje sobre la imputación del expresidente del Gobierno que se emitió a la par en Telemadrid , obra de la productora madrileña La Cometa TV. El reportaje, que contaba con periodistas y excompañeros del PSOE, se emitió en junio, en vísperas de la declaración del exdirigente socialista ante la Audiencia Nacional y la dirección no informó sobre su coste. Semanas después, a finales de agosto, À Punt estrenó el programa Historias de la Peluquería , una producción elaborada por Unicorn Content, productora en la que participa la popular presentadora Ana Rosa Quintana. Es la primera coproducción entre la cadena pública y Telemadrid, gestionada a través de la Forta (La Federación de Organismos o Entidades de Radio y Televisión Autonómicos). El programa, presentado por la valenciana Inés Ballester, quien recientemente presentó en À Punt el programa En casa d’Inés, recorre ocho salones de belleza para mostrar confidencias o historias curiosas de la clientela. Este lunes, la televisión pública estrenará un programa que ha recibido numerosas críticas antes de comenzar: Sopa de letras . No por el contenido en sí —un concurso de conocimientos y agilidad mental, formato clásico en televisión— sino por la adquisición: ya se ha emitido en Telemadrid y se traslada el mismo formato, presentador incluido. Según apuntan desde la televisión pública valenciana, los derechos de emisión se han adquirido a la valenciana VITV (Valencia Imagina Televisió), que es parte del grupo Mediapro. El contenido original lo realiza Globomedia y, al ser parte del mismo grupo, VITV puede vender estos derechos, explican fuentes de À Punt. VITV es la misma empresa que produce para À Punt los programas de entretenimiento Atrapa'm si pots y A la saca , y también varias galas de las campanadas de Nochevieja. Se trata de una coproducción con otras televisiones autonómicas, señalan desde la televisión que dirige Francisco Aura. La compra de formatos que ya emiten otras cadenas públicas es habitual. No lo es tanto, o no lo había sido hasta la fecha en autonomías con lengua propia, mantener el contenido íntegro. Canal Sur y Aragón Televisión también emiten Sopa de letras , pero en la televisión andaluza lo presenta Antonio Garrido y en Aragón Miki Nadal. Los valencianos verán el programa con el presentador de Telemadrid, Jota Abril, y el nombre del programa se mantiene en castellano. La cadena pública emitió un comunicado el pasado enero en el que afirmaba que el 100% de su producción externa se sustentaba en productoras audiovisuales valencianas, salvo un contenido elaborado con otras televisiones autonómicas a través de la FORTA. Esta incorporación de contenidos está levantando numerosas críticas, pues se considera que la empresa pública debería impulsar el sector autonómico y en valenciano, que además ya ha vivido recortes notables con el Consell de PP y Vox. El último: las ayudas para los premios audiovisuales Lola Gaos.

elDiario.eselDiario.esLaura Martínez14 sept

Vendrán tiempos mejores, Emma Bonino

La legitimidad de quienes se apuntan a tantas causas nobles no se consigue despotricando desde el sofá. Esa legitimación, Emma Bonino se la ganó a pulso y con creces, incansablemente. En Italia lo han reconocido respetuosamente casi todos Ha muerto Emma Bonino. En una campaña para hacerla presidenta de la República, en 1999, la presentaron con el lema “Finalmente, l’uomo giusto” (“Por fin, el hombre adecuado”). En el diario La Repubblica (que le ha dedicado seis páginas) la han presentado diciendo que “ha sido la mejor presidenta de la República que Italia nunca ha tenido”. La conocí en Barcelona y congeniamos al instante (a veces los caracteres muy diferentes se atraen a primera vista). Entonces yo fumaba casi tres paquetes al día, y ella mucho más. Una vez se lo comenté y se encogió de hombros, con un gesto resignado. Ha muerto de un cáncer de pulmón que arrastraba desde 2012. Uno podía estar más o menos de acuerdo con sus posiciones, siempre radicales, siempre inmediatas y tajantes; pero, en cualquier caso, de resignación nada de nada. ¡Cuánta energía, qué enorme empuje político! Estaba siempre en las barricadas, con un Partido Radical que capitaneó haciendo tándem con Marco Panella; un partido que hizo mucho ruido, estuvo muy de moda, y ha desaparecido prácticamente con ella. Combatió por la reforma del derecho de familia, por el divorcio, por el derecho al aborto, por la objeción de conciencia, por el voto a los dieciocho años, por el Tribunal Penal Internacional; contra las dictaduras, contra el hambre en el mundo, contra la pena de muerte. La legitimidad de quienes se apuntan a tantas causas nobles no se consigue despotricando desde el sofá. Esa legitimación, Emma Bonino se la ganó a pulso y con creces, incansablemente. En Italia lo han reconocido respetuosamente casi todos, del presidente de la República a Giorgia Meloni y Elly Schlein. El Papa Francisco, diametralmente contrario a algunas de sus posiciones, la visitó en su domicilio en noviembre de 2034, después de una intervención quirúrgica, y dijo que era “un ejemplo de libertad y resistencia”. La Repubblica escribe que “la estrella que ha iluminado los últimos lustros de vida de aquella que The Economist definía en 1999 como un ‘astro naciente de la política europea’ ha sido el gran sueño de los Estados Unidos de Europa. Una verdadera federación, con un presidente elegido directamente, un solo ejército, una sola diplomacia. A esta misión se dedicó en cuerpo y alma”. Ella recordaba con orgullo los años en los que fue comisaria europea, con una cartera que incluía la ayuda humanitaria. Ejerció un Soft Power europeo con coherencia y a cien por hora: en Ruanda, en Somalia, en el Kurdistán iraquí, en Bosnia, en Afganistán, donde fue detenida por los talibanes, en Oriente Próximo… El ex primer ministro italiano Mario Monti, que fue comisario europeo con ella, ha recordado que Emma Bonino se perdió la primera reunión de la nueva Comisión Europea, en 1994, porque “estaba en Nueva York trabajando para la formación del Tribunal Penal Internacional, y esa era su prioridad”. Ha añadido un comentario triste: «Encuentro espantosamente simbólico que Emma nos haya dejado precisamente en los días del triunfo de la AfD, cuando Trump exhorta a los aliados a trabajar por la abolición del Tribunal Penal Internacional y en Italia se afianzan partidos soberanistas que sobre Europa, y sobre las mujeres, tienen las posiciones que sabemos». «Los tiempos están cambiando», aquel canto emblemático de la juventud de Emma Bonino (y de sus coetáneos, hoy octogenarios, hoy supervivientes) tenía resonancias inequívocamente optimistas: “El orden se deshace deprisa / Y el primero ahora será el último / Porque los tiempos están cambiando”. La canción manifiesto de Bob Dylan tenía, en los años 60 del siglo pasado, un sentido muy claro: acompañaba en los EE. UU. al movimiento por los derechos civiles y por la paz en Vietnam, y se entendía en el mundo entero como un himno por la justicia y la libertad. Ahora los tiempos también están cambiando, y de momento no para bien. A diferencia de entonces, el viento sopla ahora hacia la derecha y hacia atrás. En Europa, sin ir más lejos, decir ahora que «los primeros serán los últimos» suena más a profecía de declive y retroceso que a exigencia de mayor igualdad. El fracaso de las políticas neoliberales de las últimas décadas ha abierto la puerta a fuerzas nacionalpopulistas, iliberales, que defienden un capitalismo más desregulado, más depredador, y amenazan la democracia. Lo menos que se puede decir es que no abundan los motivos para el optimismo. Sin embargo, el pesimismo puede generar sus propios equívocos y engaños, tanto o más que el optimismo,. Entre el optimismo generacional de hace 60 años y los temores de hoy puede haber un punto en común de credulidad, de candidez ingenua, con sus posibles malas consecuencias. Un exceso de optimismo puede llevar a la pasividad (el progreso vendrá por sí solo) del mismo modo que el pesimismo puede llevar a la apatía del todo es inútil, del no hay nada que hacer. Emma Bonino se revolvió contra estas dos ingenuas pasividades durante toda su vida. Lo hizo con pasión (“con sentimientos tibios no se llega a ninguna parte”, decía) y con una esperanza que no hay que confundir nunca con el optimismo beato. No era la suya una evasión subjetiva frente a la realidad sino una energía que empujaba a la acción incluso cuando las perspectivas parecían muy poco prometedoras. Esta es su lección. No todo se puede cambiar, pero nada se puede cambiar si no se actúa.

elDiario.eselDiario.esRaimon Obiols14 sept

Por qué los primeros 30 minutos después de despertar determinan el resto del día

Los primeros minutos del día no son iguales biológicamente al resto, y las hormonas y el estado del cerebro influyen en lo que hacemos y dejamos de hacer El efecto “vuelta al cole” y por qué septiembre es la mejor época del año para cambiar de hábitos En su popular libro de 2001 titulado Cómete esa rana, el autor Brian Tracy recomendaba algo aparentemente simple, pero nada fácil: haz la tarea más desagradable nada más empezar por la mañana. Intuitivamente sabemos que por las mañanas hay más energía, que la fuerza de voluntad flojea a medida que avanza el día, y que dejar las cosas difíciles para después aumenta la probabilidad de no hacerlas. Pero todas esas intuiciones tienen una explicación en nuestra biología y la forma en que influye en el cerebro. El cortisol matutino y el cerebro por la mañana El cortisol es conocido como “la hormona del estrés”, ya que se segrega en situaciones que percibimos como peligrosas. Pero no se habla tanto de que lo necesitamos para levantarnos de la cama. “El cortisol comienza a aumentar durante las primeras horas de la mañana, alcanza valores elevados alrededor del despertar y después desciende progresivamente a lo largo del día hasta alcanzar sus niveles más bajos durante la noche”, explica la doctora Andrea Azcárate, jefa de servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja. Esa subida matutina, conocida en la literatura científica como respuesta de cortisol al despertar (CAR por sus siglas en inglés), no es un fenómeno de estrés sino una preparación activa del organismo para el día. Un estudio de 2021 que combinó neuroimagen y manipulación farmacológica del cortisol encontró que la CAR prepara las conexiones entre el hipocampo (a cargo de la memoria) y la corteza prefrontal (donde se produce el razonamiento) para afrontar los retos cognitivos del día. Esta es, literalmente, la secuencia de arranque del cerebro por las mañanas. Los estudios que han medido el efecto de la CAR sobre el rendimiento cognitivo a lo largo del día encuentran que una CAR más robusta se asocia con mejor función ejecutiva, mayor capacidad de atención sostenida y mejor inhibición de respuestas impulsivas. El cortisol no es la única hormona que participa en este programa, las catecolaminas como la dopamina, adrenalina y noradrenalina, que tienen mucho que ver con la alerta y la activación de los músculos, también aumentan por la mañana. “Muchas de nuestras hormonas siguen un ritmo circadiano, es decir, varían a lo largo de las 24 horas siguiendo el reloj biológico del organismo”, corrobora la doctora Azcárate. “Esto significa que nuestro organismo no funciona exactamente igual a cualquier hora del día: el sueño, la ingesta de alimentos, la actividad física y la exposición a la luz interactúan continuamente con estos ritmos hormonales”, añade. Muchas de nuestras hormonas siguen un ritmo circadiano, es decir, varían a lo largo de las 24 horas siguiendo el reloj biológico del organismo (...) El sueño, la ingesta de alimentos, la actividad física y la exposición a la luz interactúan continuamente con estos ritmos hormonales Andrea Azcárate — endocrinóloga El desayuno como señal para regular el día Por todo lo anterior, la primera comida del día no es solo combustible, sino una señal circadiana. Cuando se come, cuánta cantidad y qué nutrientes, son señales para el reloj biológico y determinan cómo evoluciona nuestro apetito el resto del día. Por ejemplo, las proteínas tienen un mayor efecto saciante que los carbohidratos o las grasas porque elevan los niveles de colecistoquinina y GLP-1, hormonas que regulan la saciedad. Un ensayo controlado de 2024 que comparó tres tipos de desayuno en mujeres con sobrepeso encontró que el desayuno alto en proteínas y bajo en carbohidratos aumentó la sensación de saciedad durante las horas posteriores y, de forma especialmente relevante, mejoró en un 3,5 puntos porcentuales el rendimiento en un test de concentración cognitiva antes del almuerzo. La combinación de proteína matutina con la CAR en su punto máximo produce una ventana de alerta cognitiva que no se repite en ningún otro momento del día. El riesgo de la procrastinación a lo largo del día Si no aprovechamos esta ventana de tiempo por las mañanas con su entorno favorable, puede que luego no tengamos la misma capacidad de afrontar nuestras tareas. “Se ve mucho con el tema del gimnasio”, pone como ejemplo Kaja Chmielowiec, psicóloga sanitaria de PsiCoConducta. “Si puedes ir todo el día a todas horas, eso hace que no vayas nunca. Es decir, si no hay un compromiso concreto, en que tienes una hora cerrada, como una clase, en el que tienes la sensación de que o vas a esa hora o lo pierdes, si puedes ir en cualquier momento, la tendencia al final es dejarlo”, añade. El mecanismo que describe Chmielowiec se denomina procrastinación intradía. No se trata de dejarlo para otro día, sino de dejarlo para más tarde. “Si lo voy posponiendo al final del día, es menos probable que ocurra. Si llegan las ocho, ya tengo la excusa de que el día ya se ha acabado y ya lo haré mañana. Es un círculo vicioso”, dice la psicóloga. La solución que recomienda Chmielowiec en su consulta combina dos estrategias: “Un buen truco es quitarnos primero de encima las cosas que más nos cuestan. Si lo que más ansiedad me genera es, por ejemplo, buscar trabajo, empiezo la mañana por ahí”. A esto se suma hacer que los compromisos sean concretos y no haya lugar para la ambigüedad: “Intentar ser lo más concretos posible, hacer una lista de las cosas que quiero conseguir y a qué hora”, añade. Un buen truco es quitarnos primero de encima las cosas que más nos cuestan. Si lo que más ansiedad me genera es, por ejemplo, buscar trabajo, empiezo la mañana por ahí Kaja Chmielowiec — psicóloga sanitaria Automatizar para no decidir Cada decisión que se toma por la mañana consume parte de los recursos cognitivos disponibles. La literatura sobre fatiga de decisión apunta a que los recursos para tomar buenas decisiones se agotan progresivamente a lo largo del día, y que las elecciones tomadas más tarde son peores, algo que se pudo comprobar con profesionales sanitarios . La solución no es tener más fuerza de voluntad sino conocer esta limitación y tomar menos decisiones, es decir, automatizar conductas. Cuando una conducta beneficiosa se vuelve automática, tiene un efecto secundario interesante de refuerzo, haciéndonos sentir más competentes y autónomos. “Sobre todo si es algo con lo que tenía dificultad y de repente soy capaz, gracias a esos cambios, mejora mi percepción de mí misma”, afirma Chmielowiec. Qué hacer en los primeros 30 minutos del día De poco sirve querer aprovechar esa ventana de mayor energía por las mañanas si nos levantamos sin fuerzas por una mala noche de sueño, y esto quiere decir que la preparación comienza el día anterior. “Mantener horarios relativamente estables para acostarse y levantarse, exponerse a luz natural especialmente durante las primeras horas del día y reducir la luz intensa y el uso de pantallas por la noche ayuda a sincronizar nuestro reloj interno”, recomienda la doctora Azcárate. “Nuestro reloj biológico utiliza diferentes señales para saber en qué momento del día se encuentra, principalmente la luz, pero también el sueño, las comidas y la actividad física. Cuanto más coherentes sean esas señales entre sí, más fácil será mantener unos ritmos biológicos bien organizados”, añade. Nuestros hábitos, por tanto, ayudan a crear esa ventana de oportunidad de las mañanas, para lo que tener una rutina puede ser de mucha ayuda. Los ingredientes de esta rutina matinal deberían incluir la exposición a luz natural en los primeros minutos (abrir persianas o salir al exterior brevemente activa el reloj circadiano y amplifica la CAR), un desayuno con una fuente de proteínas (huevo, yogur, queso fresco), algún tipo de movimiento aunque sea breve (cinco minutos de estiramientos o una sentadilla profunda mantenida para activar la circulación), y finalmente, enfrentarnos a la tarea más exigente del día antes de abrir el correo o revisar las notificaciones. Lo que se deja para después en la mañana rara vez ocurre por la tarde. No porque la fuerza de voluntad sea débil, sino porque el día no espera. Darío Pescador es editor y director de la Revista Quo y autor del libro Tu mejor yo .

elDiario.eselDiario.esDarío Pescador14 sept

De Mussolini a la Marbella franquista: la herencia turística de las dictaduras

La artista Irene de Andrés inaugura 'Por un lugar en el sol', una exposición individual que recorre la historia de dos ciudades de vacaciones construidas bajo los regímenes de Franco y Salazar y su transformación en la era del turismo de masas La cabeza de Mussolini enterrada en Mallorca: “Sería la prueba de que querían un laboratorio fascista en la isla” ¿Qué tiene que ver una ciudad de vacaciones construida por el franquismo en Marbella y una colonia de vacaciones levantada durante el Estado Novo portugués en Caparica? Para la artista ibicenca Irene de Andrés (Eivissa, 1986), ambas forman parte de una misma historia que arranca en la Italia de Mussolini y atraviesa los proyectos turísticos de las dictaduras europeas: la del turismo como herramienta política, como promesa de bienestar y, finalmente, como industria capaz de transformar radicalmente los territorios que ocupa. En la exposición Por un lugar en el sol , inaugurada en la Galería Juan Silió en el marco de Apertura Madrid Gallery Weekend, la creadora confronta archivos, propaganda, fotografías, vídeos y souvenirs para seguir la evolución de ambos complejos desde su nacimiento bajo regímenes autoritarios hasta el presente. El proyecto prolonga una investigación desarrollada desde 2018 en torno al ocio, el turismo y las arquitecturas que lo hacen posible, desde las discotecas abandonadas de Eivissa hasta los grandes resorts y cruceros. El punto de partida fue un trabajo sobre Prora , el gigantesco complejo turístico que la Alemania nazi comenzó a construir en 1936 en la isla de Rügen como ciudad de vacaciones para trabajadores y que, décadas después, acabó convertido en apartamentos de lujo. En su nueva exposición individual en Madrid, la artista conecta Marbella y Caparica, dos ciudades de vacaciones levantadas bajo dictaduras que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial y que compartían una concepción nacionalcatólica del ocio. La artista Irene de Andrés durante la inauguración del proyecto en la galería Juan Silió. “Quería saber cómo actúa el turismo, más allá de lo que conocemos hoy”, cuenta De Andrés, quien lo define como “una terraformación del lugar, del imaginario, que acaba sustituyendo la historia de un lugar con una tarjeta postal que funciona como un bien de consumo”. Así, el proyecto muestra la Ciudad Residencial Tiempo Libre de Marbella, levantada durante el franquismo, y la Colónia de Férias Um Lugar ao Sol de Caparica, construida durante el Estado Novo. Separadas por más de 700 kilómetros, nacieron de una lógica común. “Ambas ciudades de vacaciones están pensadas para las familias de clase trabajadora, en lugares donde la principal fuente de ingresos desde hace años es el turismo”, resume la artista. El proyecto muestra la Ciudad Residencial Tiempo Libre de Marbella, levantada durante el franquismo, y la Colónia de Férias Um Lugar ao Sol de Caparica, construida durante el Estado Novo. Separadas por más de 700 kilómetros, nacieron de una lógica común El origen de este modelo se remonta, según la creadora, a la Italia de Mussolini y la Opera Nazionale Dopolavoro , que la Alemania nazi replicaría con el programa Kraft durch Freude . Portugal desarrolló su propia versión a través de la Fundação Nacional para a Alegria no Trabalho y España mediante la Obra Sindical de Educación y Descanso. Todos estos organismos respondían, en parte, a una conquista previa del movimiento obrero: el derecho al descanso, la reducción de la jornada laboral y las vacaciones pagadas. “Los regímenes dictatoriales no podían ignorar esas conquistas, pero sí apropiárselas y organizarlas desde el Estado. Era una propaganda muy potente”, resume la creadora. El modelo no se desarrolló, además, de forma aislada en cada país. La artista señala que los organismos portugués y español mantuvieron durante años intercambios, una circulación de ideas y experiencias que permite entender estas ciudades de vacaciones como parte de una red más amplia de políticas de ocio bajo las dictaduras. El objetivo no era solo facilitar el descanso: también organizar el tiempo libre y ofrecer una determinada forma de vida bajo el paraguas del Estado. Tras la Segunda Guerra Mundial, esa dimensión abiertamente adoctrinadora comenzó a diluirse, según la artista, a medida que los regímenes intentaban adaptarse y mantenerse en el poder, pero las infraestructuras y el modelo turístico permanecieron. Los regímenes dictatoriales no podían ignorar las conquistas [sociales], pero sí apropiárselas y organizarlas desde el Estado. Era una propaganda muy potente Irene de Andrés — Artista Irene de Andrés confronta carteles, fotografías, vídeos y souvenirs para seguir la evolución de ambos complejos desde su nacimiento hasta el presente. Iglesia, turismo y familias En estas colonias, la familia nuclear y católica ocupaba además un lugar central. De Andrés aborda esta cuestión desde las teorías de la reproducción social: “Tenían ese interés por mantener a la familia unida, la familia nuclear, nacional y católica, y al final es una forma también de seguir reproduciendo trabajadores”. El periodo vacacional permitía, además, una pausa en las tareas reproductivas que recaían fundamentalmente sobre las mujeres: “Allí podían descansar para que normalmente también otras mujeres se encarguen de alimentar a su familia”. La presencia de capillas y otros elementos religiosos formaba parte de esa concepción de los complejos. “Al estar construido en esa época, era un elemento que tenía que estar ahí. Al final, son como una especie de pueblos donde viajar de vacaciones”, asegura De Andrés. El periodo vacacional permitía una pausa en las tareas reproductivas que recaían fundamentalmente sobre las mujeres: 'Allí podían descansar para que normalmente también otras mujeres se encarguen de alimentar a su familia', afirma la artista La Ciudad Residencial de Marbella se construyó además en paralelo a los llamados pueblos de colonización franquistas, diseñados para intentar frenar el éxodo rural de la población española. “Se crean en paralelo a los pueblos de colonización que se estaban construyendo para el trabajo de agricultores que nunca iban a ir a esos otros pueblos”, explica la artista. La propia lógica de aquellos desplazamientos tenía, además, un reverso turístico: mientras unos territorios expulsaban población rural hacia las ciudades y las zonas costeras en expansión, otros empezaban a recibir a esos trabajadores para construir los hoteles y las infraestructuras del nuevo sector turístico. La relación entre ambos modelos le interesa precisamente porque unos organizaban la vida laboral y otros el tiempo de descanso: “Es bastante similar”. Souvenir y fotografías de la Ciudad Residencial Tiempo Libre de Marbella. Pero aquellas vacaciones tampoco estaban abiertas indiscriminadamente a toda la clase trabajadora. En Marbella, los principales usuarios eran funcionarios del Estado y trabajadores de empresas vinculadas al Instituto Nacional de Industria. “No necesariamente eran franquistas, pero eran trabajadores más amparados por el Estado”, matiza la artista. Precisamente por eso Por un lugar en el sol no se detiene en la caída de las dictaduras, sino que sigue qué ocurre después. “Yo he elegido algunos de los modelos que han seguido en funcionamiento, porque me parecía especialmente interesante estudiar esa evolución, que también es parte de la evolución de la propia historia del turismo, y no me interesaba estudiarlos como ruina, sino cuál ha sido esa transformación de ese uso social de esos espacios”, afirma la creadora. En Marbella, los principales usuarios eran funcionarios del Estado y trabajadores de empresas vinculadas al Instituto Nacional de Industria. 'No necesariamente eran franquistas, pero eran trabajadores más amparados por el Estado', matiza la artista Vacaciones sociales en la ciudad del lujo En Marbella, la Ciudad Residencial Tiempo Libre sobrevivió a la Transición y mantuvo durante décadas una función de turismo social. Con la transferencia de las estructuras de patrimonio sindical, pasó a manos de Comisiones Obreras y UGT y siguió ofreciendo vacaciones de bajo coste, incluidos viajes del Imserso y programas para personas con discapacidad. “Son unas vacaciones de bajo coste en un lugar como Marbella, que tiene esa connotación también de turismo un poco lujoso”, señala la ibicenca. En plena Marbella, aquella arquitectura funcionaba como una anomalía: un lugar donde las vacaciones seguían siendo accesibles para quienes no podían asumir los precios del resto de la ciudad. Hasta que dejó de hacerlo. De Andrés ha investigado en el Archivo de Comisiones y en el Archivo Histórico de Sevilla la evolución del complejo y recoge las denuncias de sus propios trabajadores. “Recientemente, por ejemplo, la de Marbella ha sido privatizada, y ya denunciaban los propios trabajadores de la ciudad residencial la desinversión, un poco cómo estaban dejando morir un poco ese espacio para luego tener la excusa de la privatización”. “Hay en esos lugares quienes sirven y quienes son servidos, pero para quién es ese lugar en el sol, para quién es esa promesa de un lugar en el sol”, plantea la artista. Durante la pandemia, sus instalaciones llegaron además a ponerse a disposición de trabajadores sanitarios que no podían desplazarse. Para la artista, el deterioro no era inevitable. “Me parece que ya que está esa arquitectura y que está esa infraestructura hubiese sido lo suyo mantenerlo, no dejar de invertir. Porque, claro, llega un momento en el que ya el coste de la reforma excede lo que supuestamente se puede pagar, pero eso se podía haber evitado”, reivindica De Andrés. En Marbella, la Ciudad Residencial Tiempo Libre acabó en manos de los sindicatos y siguió ofreciendo vacaciones de bajo coste hasta que ha sido privatizada Por otro lado, el caso portugués ofrece una evolución diferente. La FNAT fue sustituida por el Instituto Nacional de Aprovechamiento de los Tempos Libres, INATEL, que mantiene una actividad vinculada al turismo social y gestiona el complejo de Caparica. La propia artista ha estado allí como usuaria: “Ahora puedes ser socio, puedes no ser socio, y yo he ido allí como usuaria”. Dos edificios nacidos bajo dictaduras sobreviven, por tanto, de formas distintas a los regímenes que los construyeron. Esa transformación también aparece en la exposición, donde imágenes de archivo, postales, materiales publicitarios y fotografías turísticas se mezclan con vídeos realizados durante sus recorridos. La creadora ibicenca trabaja con diferentes capas temporales que se proyectan hacia el presente del turismo de masas. La metodología de Irene de Andrés busca precisamente poner en relación esas diferentes capas temporales. “Intento trabajar con muchas capas y datos temporales. No me interesa quedarme en el pasado, en dónde y cómo se construyó, sino cuál ha sido la evolución”, asegura la creadora. Para ello combina documentos de archivo con imágenes tomadas durante sus propios recorridos, entrevistas a personas que pasaron allí sus vacaciones y materiales turísticos contemporáneos, desde fotografías de TripAdvisor hasta postales que adquiere y digitaliza. El resultado evita convertir estos complejos en simples restos de un pasado autoritario y los presenta como espacios cuya historia continúa escribiéndose. La promesa turística en Eivissa La investigación conecta con el lugar de origen de Irene de Andrés, Eivissa, donde la promesa turística de prosperidad ha transformado por completo la isla. “Hay en esos lugares quienes sirven y quienes son servidos, pero para quién es ese lugar en el sol, para quién es esa promesa de un lugar en el sol”, plantea la artista. El desarrollo turístico supuso allí el paso de una economía prácticamente de subsistencia a otra basada en el turismo, pero también ha dificultado que muchos de los trabajadores que sostienen esa industria puedan vivir en la isla. “Igual el camarero que te está sirviendo el champán está viviendo en una tienda de campaña. A mí eso me parece una vergüenza”, critica la creadora. Vista de sala de la exposición 'Por un lugar en el sol'. Igual el camarero que te está sirviendo el champán está viviendo en una tienda de campaña. A mí eso me parece una vergüenza Irene de Andrés — Artista De Andrés recuerda también el caso de Can Rova y Can Rova II , donde personas que vivían en asentamientos “estaban pagando por un pedazo de tierra sin acceso a luz eléctrica”. “O sea, esto está pasando en Ibiza”, denuncia. Asimismo, rechaza que la solución pase simplemente por sustituir el turismo de masas por un supuesto “turismo de calidad” si eso significa reservar determinados territorios a quienes tienen mayor poder adquisitivo: “¿Que unas personas son de calidad o no por su poder adquisitivo? Vamos a volver a que solo los súper ricos puedan viajar. Pues tampoco es eso”. Su alternativa pasa por “encontrar un equilibrio” mediante “una regularización de la vivienda” y “un reparto justo de los recursos”. Ese es, en último término, el recorrido de Por un lugar en el sol : de las vacaciones como derecho conquistado a las vacaciones como instrumento político y, finalmente, al turismo como una de las grandes industrias contemporáneas. Una historia que parte de las arquitecturas de las dictaduras europeas, pero acaba planteando una pregunta muy presente: quién puede vivir en los lugares convertidos en destinos, quién puede permitirse disfrutarlos y quién trabaja para que otros puedan hacerlo.

elDiario.eselDiario.esAlejandro Alcolea14 sept

El tiempo, implacable, nos come los pies

Es insoportable ver pululando por las tierras ceutíes a centenares, quizá miles, de seres fantasmales sin que un Estado europeo del siglo XXI sea capaz de encontrarles techo y darles comida y aspirinas, más de un mes después de aquel nefasto 31 de julio El tiempo, el implacable -siempre Pablo- tiende a hacernos trampas. Exacto y riguroso hasta la desesperación, un segundo, un minuto, una hora, un día, una semana, un mes, un año. Implacable, lo dijo Milanés. Así diluvie o luzca un sol resplandeciente, los terremotos asolen países enteros, los tsunamis se coman centenares de kilómetros de costa, unos asesinos bombardeen Gaza, otros se estrellen contra las Torres Gemelas, el reloj ni se inmuta. Segundo a segundo, minuto a minuto. Tic, tac, tic, tac. Pero nuestra percepción del tiempo no es esa. Ni mucho menos. Los días se nos hacen eternos en el trabajo tedioso, pero vuelan mientras nos bañamos en la playa. Menos vueltas y revueltas, que el Ojo ha decidido hoy cambiar de vía y adentrarse en caminos abstrusos, pero todo tiene un límite y vamos a lo que vamos: habrá elecciones en 2027, porque es cuando tocan, nos anunció Pedro Sánchez hace muchísimo tiempo. Una eternidad nos pareció entonces. Pues hoy, ya ven ese trampantojo maldito del tiempo, el 2027 se nos ha echado encima y las urnas, que tan lejanas veíamos, hoy las tenemos esperando ahí mismo, a la vuelta de la esquina. Reloj, no marques las horas, que tu tic-tac me recuerda mi irremediable dolor. Han sido cuatro años, que digo cuatro, ocho, de asedio permanente, de guerra sin prisioneros, de napalm para borrar de la Tierra a comunistas y bolivarianos comandados por ese perro Sanxe, más bien Belcebú, esa tragedia que ha destrozado a nuestra España querida, te llevo en el alma. Esta derecha que tenemos enfrente, salvaje, despiadada, canallesca, sucia y vengativa, no va a parar en su campaña de destrucción. Cuenta para ello con los ricos del mundo, con los jueces de togas embarradas, con una prensa repugnante y un entorno mundial que favorece el sindiós de esta extrema derecha que desde Reagan ha irradiado Estados Unidos hacia el mundo, hasta llegar a esa excrecencia que se llama Donald Trump, la aberración suprema de un sistema corrupto y corruptor. Porque quien piense que una cosa no viene atada con la otra, ya saben, aquello de los racimos, es que no sabe dónde tiene la mano izquierda y la derecha. O sea, los llamados estúpidos neutrales. Claro que no se trata de mecanicismos baratos ni silogismos de barra de bar, este manda y aquel obedece o esto pasa porque si “a” hace “b” y “b” hace “a” tiene que pasar “c”. Es todo un poco más complejo, pero quien piense que la subida estrepitosa de los neonazis alemanes de Afd no tiene nada que ver con el poderío de Trump, o que este no se retroalimenta con los Musk de este universo nuevo es que cree que existen los unicornios. Las corrientes poderosas en el mundo invierten miles de millones en arrasar a las izquierdas con todos los medios, legales e ilegales que tienen a su alcance. Y cuando no pueden lograr sus objetivos, utilizan la fuerza bruta. Hartos estamos de verlo en todo el universo y todavía nos creemos que los Reyes Magos existen. ¿Tampoco creen ustedes que las negras togas actúan en la misma dirección que Feijóo y Abascal para acabar con Pedro Sánchez, no digo si hay una relación de amo y esclavo, pero sí una evidente confluencia de intereses? Si así lo piensan, es que ustedes no son tuertos, como este Ojo, son ciegos, pero de entendederas, y desgraciadamente no tienen remedio. Desahuciados. Deberíamos pensar si la espantosa dificultad de comprensión de los alumnos que muestra el informe Pisa es culpa de los profesores o de esos padres y esas madres que no ven, ni entienden, ni quieren ver ni entender lo que tienen delante. O sea, de tales asnos, tales pollinos. Acostumbra el Ojo a comentar, con lágrimas que ustedes no ven, los hechos que cada semana acontecen en las rúas españolas. Lo que nos llevaría hoy a volver a hablar de las negras, negrísimas togas, ese gigantesco disparate de la ley de nietos, para simplificar, o la bizarra intervención de la presidenta del CGPJ y del Supremo, Isabel Perelló, ejemplo bochornoso de una justicia más que ofuscada, además de arrogante y pendenciera. Y deberíamos guardar algún espacio, pequeñito, que la interfecta tampoco se merece más, para esa reina del vermú, Isabel Díaz Ayuso de nombre, tan proclive a los fastos de la Fórmula 1 y similares, donde puedan disfrutar todos los vips que tanto la quieren porque tanto le deben, desde el rey hasta el último cayetano. El ático, señora, el ático. O de Ceuta, claro, vergonzante y maliciosa actuación por parte del PP y Vox, primero, de la miserable Europa que hoy nos avergüenza, después, con los extemporáneos, pero significativos, exabruptos de Trump, Musk, Israel o el Aznar miserable que todos conocemos. Y de postre, qué miedo, chihuahua ladrador, García Page. Lo cual no debe ocultarnos esa guerra de Gila que hemos tenido que soportar, servicios de inteligencia que se comunican por wasap, hola, tío, soy el espía, que dice el enemigo que tengamos cuidado. Vale que se peleen los ministros, pero es que ahora están a la greña hasta los jefes de gabinete, que pronto veremos la encarnizada batalla entre conserjes de los distintos ministerios. Un horror. Es insoportable ver pululando por las tierras ceutíes a centenares, quizá miles, de seres fantasmales sin que un Estado europeo del siglo XXI sea capaz de encontrarles techo y darles comida y aspirinas, más de un mes después de aquel nefasto 31 de julio. Ninguna entrevista de televisión, ninguna intervención parlamentaria puede librar a Pedro Sánchez del oprobio que nos acongoja ¿Que el popular Vivas protesta? Como si se opera. El Gobierno debe hace lo que corresponde y tomar las decisiones jurídicas que sea menester. Mando único y todo lo que haga falta. Sabemos de la complejidad de solucionar las corrientes de fondo, el drama universal de la emigración o las peleas geopolíticas, devolver a los marroquíes o a los senegaleses, menores o mayores, al tiempo que respetar sus derechos, pero muestren, ya, en un día, dos días, una semana, que saben cómo solucionar los problemas de logística. Es lo mínimo exigible a un gobierno eficiente. Primero, el techo, luego la política. Pero volvamos al comienzo, que íbamos por buen camino, pero enseguida nos hemos ido de carril. Decíamos, así, a pelo, que el tiempo se nos agota. Amanecimos un día en el que quedaban cuatro años para resolver los grandes problemas de esta sociedad, digamos la vivienda. Pues ahora nos quedan, como mucho, nueve meses. Nada, lo que dura un embarazo, larga espera sin duda para la madre, pero efímera para el ginecólogo. Decía el alcalde de Nueva York, Zoran Mandami en una entrevista en El País que “La democracia no sirve si la gente no puede cubrir sus necesidades”. Teníamos muchos problemas sociales entonces y seguimos teniendo muchos problemas sociales hoy. Y muy poco tiempo para solucionar, o paliar, cuando menos, algunos de ellos. ¿Cómo es posible que vayamos a enfrentar el último trimestre del año con la amenaza de una huelga general de médicos, con los alquileres en capas estratosféricas, con salarios siempre por debajo del coste de la vida? Ya sabemos que las fuerzas extraterrestres de las que hemos hablado, los tribunales y sus sentencias, por ejemplo, tienen vida propia, como los Alien de Ridley Scott, pero tenemos que ser capaces de encontrar salida para alguna de las crisis que nos aprietan. Y hay que demostrarlo antes de ser llamados a las urnas. O la izquierda demuestra, más pronto que tarde, nos pilla el tren, que es útil para las gentes de a pie, al tiempo que hace evidente las promesas mentirosas de la derecha o el futuro se presenta negro. Y el Ojo, y seguro que muchos de ustedes, no quieren que pase eso. Aceleración a tope, los malos van a seguir cortando cuellos, pero los buenos tenemos que ofrecer soluciones gigantescas, espectaculares. Y saber venderlas. Ayer ya es tarde. Y conste que el trabajo no solo le corresponde a los socialistas, aunque en primerísimo lugar, por supuesto, les corresponde a ellos. Es que la izquierda más izquierda llega en cueros, desnudas todas sus debilidades, costurones al descubierto, heridas que no han sabido cerrar en toda la legislatura. ¿No podían aprender un poquito de la marcialidad de la derecha, cierren filas, ajusten las bayonetas y a los higadillos del enemigo? Las discusiones sobre el tamaño de las raciones, cuando hayamos ganado y tengamos algo que repartir. Adenda. A todas esas fuerzas oscuras que nos han exprimido durante años, los consorcios económicos y multinacionales o el complejo político militar, se ha unido últimamente la apocalíptica amenaza de la Inteligencia Artificial, en manos de unos lunáticos tecnomultimillonarios, siempre aliados con esas fuerzas descomunales que ya existían. Porque se necesitan miles y miles de millones para engordar al monstruo, y como es obvio, el dinero está en las manos que todos sabemos. Malo, espantoso, terrorífico es que esa potencia casi infinita se quede en las garras de unos cuantos aventados, gentes sin escrúpulos, que si antes los genios eran tipos despistados y melenudos, hoy son listísimos hombres de negocios expertos en saberes indescifrables, pero también en cómo sacar dinero -y mucho, muchísimo dinero- debajo de esas fórmulas mágicas. Y son, también, profundamente reaccionarios. Locos, sí, pero de avaricia. Pero aún nos aterra más, se nos acaban los adjetivos, ante ese horizonte pavoroso, espeluznante, enloquecedor que se dibuja en los últimos tiempos de que sean las propias máquinas, sin control humano, quienes decidan qué, cómo y cuándo actuar. ¿Puede alguien frenar esta barbaridad? ¿Es posible alguna regulación independiente, que no esté al servicio de sus dueños? Y en esa batalla galáctica entre los señores de Estados Unidos -Trump mediante- y China, ¿tenemos las organizaciones europeas, los gobiernos de nuestro continente, algo que decir o hacer? Y ya puestos, ¿qué pintamos en esta película de ciencia ficción usted, por ejemplo, o mismamente el Ojo? ¡Qué distinta era la vida hace 10.000 años, cuando veías al tipo cejijunto y malencarado que venía a por ti con un garrote gigantesco!

elDiario.eselDiario.esJosé María Izquierdo14 sept

Baja Sajonia: ciegos, sordos y fatalmente mudos

El auge del voto a la extrema derecha responde a algo y el combate democrático que se debe llevar a cabo debe centrarse en ese “algo”. Hasta ahora las fuerzas democráticas han combatido el efecto y no la causa La mayoría de las informaciones sobre la victoria de la extrema derecha en las elecciones regionales en Baja Sajonia del domingo pasado siguieron el guion de este tipo de acontecimientos: sorpresa, alarma, llamada de atención, incredulidad. Palabras y expresiones que se vienen repitiendo desde hace exactamente diez años, a raíz del referéndum del Brexit en Reino Unido y de la elección de Donald Trump en Estados Unidos. Sorpresa e incredulidad que entonces estaban justificadas, pero ¿ahora? Ciegos Hemos perdido la cuenta de las victorias de las distintas fuerzas de extrema derecha, nacional populistas, xenófobas, nacionalistas y demás encarnaciones del odio que se han ido produciendo a lo largo de esta década en todo el mundo, y aun así algunos siguen maravillándose, sorprendidos y se diría que felizmente aterrados, ante cada una de ellas, sin parecer que hayan aprendido nada, como si hubiesen estado todo este tiempo en Plutón. ¿Qué sorpresa puede deparar el resultado de Baja Sajonia, cuando todas las encuestas lo anunciaban? Es más, solo había que retrotraerse al resultado de las elecciones federales del año pasado, cuando AfD ya rebasó el medio millón de votos, más que doblando su resultado de cuatro años antes. Estaba cantado, para cualquiera que quisiera verlo. Pero vivimos en un mundo en presente continuo, sometidos a una dieta de escándalos concatenados, que aparecen con la mayor estridencia y desaparecen sin dejar nada atrás, desconectados de cualquier referente, sin pasado ni futuro, puro presente. Vendrán más elecciones regionales en Alemania… y nos harán igual de ciegos. Y seguiremos hablando (y escribiendo en grandes titulares) que sus resultados serán un “señal de alarma para Europa”, sin querer entender que la alarma ya hace tiempo que está instalada en el mismo corazón de Europa, en el que actúa con total normalidad una coalición política entre la derecha tradicional y las fuerzas emergentes de la extrema derecha. Su última actuación conjunta fue la concentración de eurodiputados de estas fuerzas a las puertas del Europarlamento en apoyo (sic) de Ceuta. Ahí, en esa foto, se expresaba la nueva coalición dominante en nuestra Europa democrática: los populares junto con la extrema derecha, bendecidos por el jefe del PPE, Manfred Weber, el gran arquitecto del acercamiento a los ultras. Precisamente el partido de Weber, la CDU, ha sido la gran derrotada en Baja Sajonia. Pero no solo eso. Según los sondeos, uno de cada cuatro de los que votaron a los cristianodemócratas en 2021 habrían optado esta vez por AfD. Ese es el precio que está pagando la derecha en todo el continente por su acercamiento al lado oscuro. Ese sí que es el gran remplazo. Próxima parada, Francia. Sordos Otra de las “sorpresas” que nos deja el resultado en Baja Sajonia es la intensísima movilización del electorado, el principal beneficiario de la cual ha sido (¿quién lo diría?) la extrema derecha. Nada nuevo. Llevamos viendo esto elección tras elección. Una parte muy significativa de los buenos resultados de los partidos ultras se explica por su capacidad de atraer a las urnas a una parte muy importante de la población que, hasta la aparición de estas fuerzas, no se sentía llamada a participar en el proceso democrático. He ahí la paradoja: fuerzas que propugnan en mayor o menor medida la desaparición de la democracia son capaces de activar para el juego democrático a grandes capas de la sociedad, a los dejados de lado por el sistema, los que se sienten abandonados por los partidos tradicionales, los partidos democráticos. Partidos que se han mostrado sordos, cuando no desdeñosos, a los llamados de atención de estas personas. Hillary Clinton, en la campaña de 2016, cuando todo empezó, los calificó de “basket of deplorables”. Desde entonces se han sucedido los descalificativos hacia esa parte del cuerpo electoral. Se les ha llamado genéricamente fachas, racistas, se ha dicho de ellos (la mayoría son hombres) que estaban mal informados, intoxicados con fake news (lo cual es cierto), que votaban mal (sí, no solo Vargas Llosa dice estas cosas) porque lo hacían “contra sus intereses”. Incluso se ha llegado a dudar de la legitimidad de sus reivindicaciones, de sus miedos, para desacreditar su angustia en esa especie de concurso para decidir quien es más víctima que quien, ergo quien puede tener voz, quien tiene derecho a quejarse (y quien no). Todo ello los ha lanzado en brazos de la extrema derecha, que ha sabido manipular ese desasosiego, que no lo ha cuestionado y, fundamental, le ha dado un sentido coincidente a sus intereses (a los intereses de la extrema derecha): los culpables de tu situación son los inmigrantes, las feministas, los partidos tradicionales, la corrección política. La extrema derecha ha sabido dar una respuesta (falsa, torticera, pero respuesta, al fin y al cabo) a un desasosiego, a un miedo que se siente como real y que los ultras no cuestionan, al contrario, abrazan, legitiman. Con ello la extrema derecha consigue algo políticamente muy valioso: crear comunidad, establecer vínculos, dar identidad. Acoger, abrazar, consolar. Como cantaban The Who en Tommy: “see me, feel me, touch me, heal me”, las fuerzas democráticas no han querido ni ver, ni notar, ni tocar, ni por supuesto curar a una parte de la sociedad que se siente abandonada. No los han escuchado, o lo que es peor, no los han querido escuchar. Mudos Si la extrema derecha ha conquistado el apoyo de tanta gente es, en buena medida, porque ha sido la única opción capaz de proponer una alternativa a la actual situación. Precisamente, de ahí viene la AfD, como respuesta al discurso de Merkel, de resonancia thatcherianas, de que “no hay alternativa”. Obviamente, la extrema derecha es una alternativa-trampa, que en ningún momento aboga por corregir las desigualdades del sistema actual, por muy antisistema que se presente, pero emite un relato que da respuesta, aparente, al estado actual de cosas, a la incertidumbre, al miedo y la sensación de amenaza que recorre grandes capas de todas las sociedades democráticas. Algo que es muy real y ante lo que, desgraciadamente, las fuerzas democráticas no emiten señal, no dan respuesta. Si una parte de la sociedad vota por la extrema derecha es, en gran medida, por ese silencio, amplificado por unas redes sociales que basan su negocio en el comercio del odio (que es el núcleo del discurso ultra). Ante la respuesta categórica y violenta de la extrema derecha (“¡echémosles!”), las fuerzas democráticas emiten resignación. El sistema no se toca. Tiene problemas, sí, habría que reparar algo, claro, hay que ajustar alguna pieza, obvio. Pero el sistema es un tótem, no se puede tocar, no se puede ni cuestionar. Vivimos en el mejor de los mundos posibles. Pero para una parte de la sociedad la democracia se cae a cachos, incapaz de dar respuesta al desasosiego, a la desigualdad, a un futuro que se ve cada vez más oscuro que incierto. Y ahí, en esa inmovilidad, en ese agarrotamiento, en esa esclerosis de las vías democráticas, es donde cala el mensaje de los ultras: abajo con todo (con todo menos con el establishment, ya se entiende). Ante un problema grave como el de la vivienda, la escuela o la sanidad, la extrema derecha propone la exclusión de los inmigrantes como solución. Es inhumano, es tramposo, pero ¿cuál es la propuesta desde las fuerzas democráticas? Pues que es un tema muy complejo, que hay que “abordarlo” desde diversos frentes, que se necesitan años para resolverlo, que las propuestas ultras son irrealizables, que los problemas complejos no admiten soluciones simples. En resumen, nada. Todo muy cierto, sí, pero lo que se emite desde las fuerzas democráticas suena a resignación y palabrería. Es decir, nada. O aún peor, porque una de las salidas más manidas en estos casos es simplemente desacreditar las “soluciones” de la extrema derecha sin ofrecer alternativa, sin emitir una respuesta propia, una propuesta mínimamente comprensible, un relato sobre cuáles son las causas y como atacarlas ¿Quién es el malo, para las fuerzas democráticas? Para la extrema derecha está claro. Es el inmigrante, la feminista, el woke, los “políticos” (como si ellos no lo fuesen). Pero, ¿y para las fuerzas democráticas? Es la extrema derecha. Pura tautología. Mientras la extrema derecha se sitúa en un plano social (tramposo, repito), el discurso de las fuerzas democráticas se sitúa en el plano político. Habla en político, emite en político. Es decir, no emite para una gran mayoría del cuerpo electoral. Hay que impedir que la extrema derecha llegue al gobierno para que no aplique sus políticas discriminatorias, que profundizan la desigualdad, el odio y la división social. De acuerdo. Pero ¿para qué?, ¿para hacer qué? Silencio. El auge del voto a la extrema derecha responde a algo y el combate democrático que se debe llevar a cabo debe centrarse en ese “algo”. Hasta ahora las fuerzas democráticas han combatido el efecto y no la causa. Tal vez el enemigo sea la extrema derecha, pero la tarea no es impedir que gane unas elecciones, la tarea de fondo no es impedir que gane en Suecia, en Francia, en los sucesivos länder alemanes y en España. La tarea es hacer que no tenga sentido para mucha gente (cada vez más) votar a la extrema derecha. Y eso requiere decirle algo a esta gente, atenderles, proponerles una alternativa democrática a sus miedos. No vale decir que lo que propone la extrema derecha está muy mal (que lo está) o que es una trampa (que lo es) si no se es capaz de darles soluciones en el marco de una democracia que no se resigna, que lucha y defiende los valores que dice encarnar. Ver, escuchar y hablar. Analizar, entender y proponer. Es tiempo de construir una respuesta democrática.

elDiario.eselDiario.esOriol Bartomeus14 sept

Símbolos

Me niego a que, como están las cosas, parezca que, cuando uno quiere desplegar la bandera de su país, todo el mundo suponga que uno es franquista, o fascista de cualquier pelaje o nacionalista de ultraderecha. ¿Con qué derecho se han apropiado de la bandera que nos representa a todos? Hace unos días, después de un tiempo casi recluida en casa por cuestiones de trabajo, se me ocurrió ir al centro de Elche a dar una vuelta y, con gran sorpresa, me encontré con un montón de gente por la calle, mucha más de lo que sería normal en una tarde/noche de miércoles, aunque estuviéramos en agosto. Muchos de ellos, tanto hombres como mujeres, jóvenes y menos jóvenes paseaban envueltos en banderas españolas compradas en bazares chinos, a juzgar por la calidad del tejido. Mi primera idea fue que debía de haber algún partido internacional de fútbol y la población ilicitana se había lanzado a la calle a apoyar a la selección nacional, pero conforme nos acercábamos al Ayuntamiento, empezaron a oírse gritos y ruido de gente aunque, al llegar, vimos que no habría más allá de doscientas personas arracimadas frente a la fachada. Desde un coche de policía, dos agentes contemplaban con total tranquilidad la agitación mientras un cámara y un periodista empuñando un micrófono miraban desde el techo de una furgoneta lo que sucedía a su alrededor. No había pancartas ni explicaciones de la razón que había reunido allí a aquellas personas y supuse que sería alguna cuestión local, aunque el asunto de las banderas no avalaba mi idea. Entré a comprar algo en una droguería de la plaza y aproveché para preguntar a una de las dependientas si sabía de qué se trataba. “Están protestando por la invasión”, me dijo. “¿La invasión? ¿Qué invasión?”, pregunté, perpleja. “Los moros, que nos están invadiendo otra vez. ¿No te has enterado?”. A aquella chica de veinte años, casi escandalizada, le parecía increíble que una mujer de mi edad no tuviera constancia de algo que para ella estaba tan claro, que no supiera que estábamos siendo invadidos -¡otra vez!, insistió- por “los enemigos de siempre”, como me explicó a continuación, y que teníamos que defendernos. No le gustó el comentario que se me escapó de “¡cuánta ignorancia!”, pero decidí pagar lo que había comprado sin más explicaciones y salí a la calle a tiempo para oír “¡Pe-dro-Sán-chez-hi-jo-de-pu-ta!” berreado por una jovencita (y coreado por la concurrencia) que, a continuación pasó a gritar que las madres españolas -entre las cuales parecía contarse a sí misma a pesar de ser adolescente- tienen derecho a proteger a sus hijos de los invasores africanos con la violencia que sea necesaria. Por fortuna no eran muchos, pero eran gente llena de rabia, de odio, gente aficionada a insultar, a mentir, a dejarse arrastrar por cualquier estupidez que alguien gritara ayudándose de un megáfono, sin plantearse si lo que decía tenía algún sentido. Tengo que confesar que me asustó el potencial de violencia que se respiraba en aquella plaza. Me recordó emocionalmente a las cargas de los grises de mi época universitaria, cuando la tensión y el miedo tenían olor y color; cuando se notaba que había gente deseando que pronto desaparecieran los frenos impuestos por la civilización y empezaran los golpes, los palos, los gritos, la sangre, los botes de humo. Sin embargo, lo que más me impresionó y de lo que yo quería hablar ahora, además de ese potencial de violencia que va subiendo en nuestro país y en otros países civilizados de nuestro entorno, es la desfachatez con la que los elementos ultraderechistas, nacionalistas, fascistas de nuestra sociedad se han apropiado de la bandera nacional que es el símbolo que nos engloba a todos y que es propiedad y derecho de todos y todas los españoles y españolas independientemente de su orientación política. Me niego a que, como están las cosas, parezca que, cuando uno quiere desplegar la bandera de su país, todo el mundo suponga que uno es franquista, o fascista de cualquier pelaje o nacionalista de ultraderecha. ¿Con qué derecho se han apropiado de la bandera que nos representa a todos? Hace tiempo que empezaron a hacerlo con ciertos conceptos, con las palabras que representan esos conceptos y que parece que ellos se hayan apropiado para la eternidad. Me refiero a palabras como “honor”, “justicia”, “libertad”, “patria” incluso y muchas otras. En ambientes de izquierdas ya no está bien visto usarlas porque parece que ahora pertenecen a los otros en exclusiva, aunque ya no signifiquen lo que significaban hasta ahora, aunque la libertad sea la de tomarte unas cañas o la de decir cualquier estupidez sin base objetiva en una tertulia televisiva, aunque la justicia sea en demasiadas ocasiones arbitrariedad y deseo de notoriedad de ciertos profesionales, aunque la patria sea el concepto más rancio conservado en naftalina y heredado de la época del dictador. Hemos llegado al punto en que nuestra bandera solo la lucen y despliegan los que quieren volver al “glorioso pasado de nuestra voluntad de imperio” como propagaban las canciones de la Falange, mientras que el hablar bien de España y estar orgulloso de sus logros presentes y actuales es algo que ya no gusta: a unos porque supondría confesar que nuestro gobierno ha hecho una buena gestión y a otros porque eso del orgullo les suena a ultraderecha y les da vergüenza ajena. No me gusta que me coarten, que me quiten palabras y conceptos que son de todos y que se los apropien unos cuantos para su uso; no me gusta que me quiten los símbolos que representan bienes y valores comunes a todos los españoles. No me hace ninguna gracia que, envueltos en esa bandera que es de todos, inciten al odio y a la violencia, como si cuanto más agresivo y brutal sea uno, más patriota fuera. Tampoco me gusta que se haya puesto de moda insultar en público a nuestros gobernantes democráticamente elegidos y que a nadie se le pase por la cabeza que con frecuencia se trata de injurias y calumnias que deberían tener consecuencias legales. Uno puede pedir la dimisión de un político cuya actuación no le satisface; está en su derecho al expresar una opinión y fundamentarla. Lo que no es correcto es insultar y calumniar a ese político -y a su madre, de paso- y pensar que estás en tu derecho. No, señores, eso no es un derecho. Además de ser una vulgaridad, es delito de injurias y vulneración del derecho al honor. Y, sí, la gente de izquierdas también tenemos honor, señoras y caballeros de derechas. Estamos creando un funcionamiento social repugnante en el que nadie parece tener el menor interés en el bien común, ni en oír lo que dicen y opinan los demás, ni en argumentar con datos objetivos, ni mucho menos en cambiar de opinión al escuchar otras opiniones y darse cuenta de que uno no tenía razón. Hay demasiada gente interesada en destruir la convivencia nacional apoyándose en símbolos comunes a la población entera que ya nos robaron sus abuelos para convertirlos en algo que les pertenecía en exclusiva. Los símbolos son importantes. Ayudan a unirse y a trabajar juntos por un ideal común. No podemos permitir que solo una parte de España se arrogue el derecho a usarlos y no podemos dejarnos arrebatar ese derecho porque nos da vergüenza que nos confundan con esa parte de España. Y ya que estamos hablando de símbolos que nos representan a todos, es una auténtica lástima que nuestro himno nacional sea el único en Europa (descontando a Bosnia-Herzegovina, San Marino y Kosovo) que no tenga letra. Da entre pena y ridículo que nuestros futbolistas y atletas tengan que limitarse a un la-la-la como si fueran Massiel en la Eurovisión de 1968 porque no hemos sido capaces de ponernos de acuerdo en un texto que nos represente como país ni dentro ni fuera de nuestras fronteras. Ese es el gran problema: que no hemos conseguido salir de las “dos Españas” machadianas y parece que ni siquiera hay interés en lograrlo.

elDiario.eselDiario.esElia Barceló14 sept

Un grupo de apoyo mutuo para vivir juntos hasta el final: "Envejecer acompañado da sentido a la vida"

Cada vez más personas mayores se decantan por crear grupos de ayuda mutua con el compromiso de acompañarse unos a otros. Varios integrantes de un grupo de Poble Nou, en Barcelona, relatan sus deseos y anhelos ahora que viven y disfrutan su vejez Una nueva arquitectura para el futuro: cómo hacer que la ciudad sea amigable con la vejez Aceptar la muerte, la propia y la de los allegados, vivir los últimos años con curiosidad, sortear la idea de sufrir alguna demencia, disfrutar del tiempo con actividades con las que aprender y no solo entretenerse. Son realidades que atraviesan cada vez más personas en su vejez —según el INE, España alcanzará un máximo de personas mayores de 65 años en 2076 , con el 30,9 % de la población— y para las que prepararse para una vida más reposada y con ciertas limitaciones pasa por la construcción de comunidad. Así lo defienden, y practican, en el grupo de ayuda mutua del barrio de Poble Nou, en Barcelona, donde todos sus integrantes tienen el compromiso de acompañarse si alguien lo necesita. Anna Freixas dice que no es que envejezca, es que ya es vieja. Y lo dice el mismo día en que cumple 80 años. Llega a esta edad con retos, desafíos, alegrías, con y sin dificultades. “Yo ya he vivido momentos muy complicados a mis 20, 30 o 40 años. Ahora algunas cosas se simplifican y otras se complican, como siempre ha ocurrido”, comenta esta profesora universitaria jubilada. La también gerontóloga feminista, una de las personas que integra el grupo de ayuda mutua de Poble Nou, donde se estableció tras vivir más de cuatro décadas en Córdoba, reconoce que uno de sus principales retos actuales es enfrentar la pérdida de las personas queridas. “Cuando tienes 30 años vas a bodas, con 80 vas a entierros ”, comenta con cierta socarronería. Este es uno de los aspectos en los que la comunidad se yergue como una muleta sin la que afrontar estas experiencias sería mucho más complicado: “Envejecer acompañado es infinitamente más ligero que hacerlo solo. Da sentido a la vida, te aleja de ti al no estar tan ensimismado, piensas más en y con los demás”, añade la también autora de “Yo, vieja” (Capitán Swing, 2021). Ella, que en la monografía se decanta por utilizar términos como 'veterana', 'sénior', 'pionera', 'longeva' y 'viejales' en lugar de 'anciana', 'mayor' o 'abuela', sabe bien que la construcción de esa comunidad “tampoco cae del cielo”. La escritora Anna Freixas Sin miedo a la soledad Su alegría llega al despertar y ver que hay un nuevo día por delante. “Envejecer con curiosidad es importante”, afirma. Además, siempre habrá una cosa que les distinguirá de aquella ciudadanía más joven. “Nosotras conocemos el buen hacer, sabemos cómo se hacen las cosas y cómo no se deben hacer, lo que contribuye a la civilización de una manera muy importante”, abunda. Freixas, de todas formas, admite que tiene algo de miedo a cómo será el final del trayecto, tal y como define la vida. “No lo vivo con un sentimiento trágico, sino realista. Sabíamos que íbamos a morir, esto estaba en el programa desde que nacimos”. Mari Pla es su compañera de grupo de ayuda mutua. Ella fue la artífice de esta iniciativa, que busca no dejar atrás a ninguna de las personas sénior del barrio. Valenciana de nacimiento, afirma a sus 73 años que “todo comienza cuando ya pasa un tiempo tras la jubilación, ahí te preguntas qué hacer con tu vida”. Tras un proyecto frustrado de cohabitación junto a otras personas que decidieron envejecer juntas, esta antigua enfermera comunitaria impulsó un taller de envejecimiento activo en la asociación vecinal del barrio, el germen del grupo de ayuda mutua. “No tengo ningún miedo a morir, es lo natural. Sí siento cierto temor a las incertezas de lo que me espera en relación con el mundo cognitivo, a la posible pérdida de capacidad mental, pero no tengo temor a hacerme más vieja de lo que soy”, se explaya. La soledad es otro de los puntos que Pla menciona al hablar de miedos, aunque asegura que se ve aplacado por la comunidad. “El objetivo es acompañarnos y transmitir unos valores, hacer nuevas amistades en el barrio. Si le pasa algo a cualquiera de nosotros, ahí estaremos para acompañar. Aquí nadie se queda solo”, destaca certera. Esta valenciana asentada en Barcelona desde hace apenas unos diez años sostiene que “en casa no se aprende, se aprende fuera”, en relación con su defensa de no perder la actividad según se vayan cumpliendo años. “Y no quiero ir a actividades que me entretengan, yo quiero aprender”, reclama. Así ha sucedido con la pintura de acuarela o cada vez que se enfrenta a la elaboración de una receta nueva. “Uno de los grandes valores de esta etapa es el tiempo. Hay que saber gestionarlo sin que pienses que lo pierdes”, agrega. Hacia el envejecimiento digno Merche Delgado, de 66 años, ha trabajado de muchas cosas, pero se jubiló como subalterna en la Diputación de Barcelona hace un año. “La vida te tiene que sorprender, tengas la edad que tengas”, introduce. Ella también piensa que “la comunidad hay que conservarla, regarla, intentar estar lo mejor posible con la gente que te rodea”. Dice que no le tiene miedo a nada, excepto al dolor. “No temo a la muerte, pero sí a sufrir, o al dolor de que a mis hijos les pasase algo”. Un estimulante para Delgado son las actividades intergeneracionales. “Parece que al hacerte mayor solo te puedes juntar con gente mayor”, como si eso fuera un compartimento estanco de un sector de la población y no comportara todo un grupo heterogéneo de experiencias, deseos y anhelos. “Dentro de 20 años quizá me habré muerto, que es lo que toca, pero dentro de diez seguiré con vida, aprendiendo, relacionándome con la gente y haciendo mis siestas, que me encantan, y viviendo, pero viviendo con conocimiento y emotividad, con ganas de hacer cosas”, se explaya. Dos décadas después de llegar a Poble Nou, Josep María Gordillo es uno de los pocos hombres que componen el grupo de ayuda mutua del barrio. Maestro de escuela retirado, a sus 73 años aclara que es consciente de que la vida tiene un límite. Eso no es óbice para que siga viviendo centrado en determinadas preocupaciones e intereses, pues Gordillo está ligado al activismo social. “En absoluto me preocupa la muerte. Además, todo aquello que has adquirido a lo largo de la vida te ayuda a reinterpretar las cosas de otra manera”, esgrime. Una de sus principales reclamaciones es un envejecimiento digno, una meta que se ve enturbiada por el edadismo que impregna la sociedad. “Todavía hay muchos estigmas y estereotipos, ideas prefijadas sobre las personas mayores cuando cada uno y cada una somos absolutamente diferentes por nuestras posibilidades físicas y mentales y por nuestros intereses”, se queja. Lourdes Casanovas lleva viviendo en Poble Nou los 74 años que cuenta su vida. También maestra jubilada, siempre estuvo acompañada de diversos grupos. “Quizá soy la que voy a menos cosas de ocio, pero el objetivo es el compromiso, y eso lo tienen por mi parte. Nos iremos ayudando unos a otros según surjan limitaciones”, explica. Hay cosas que echa de menos, claro. Viajar y tener más movilidad personal son dos de ellas. Asimismo, le perturba la idea de terminar sus días con dolor o que pueda acecharle alguna demencia . “Si llega un momento que no conozco a mi gente, mejor morir, que se termine la vida”, sostiene. “Me gustaría saber vivir bien la pérdida de amistades. Lo veo con mi madre, que tiene 100 años, quien dice que de sus amigos de verdad solo queda ella, aunque ha tenido la capacidad de ir haciendo amistades más jóvenes”, finaliza.

elDiario.eselDiario.esGuillermo Martínez14 sept

Esos hombres buenos fascistas

El 87% de sus votantes creen que “si bien hay algunos políticos de extrema derecha, en general AfD ocupa el centro del espectro político”. Es decir, son los hombres buenos votando el término medio en una ventana de Overton escorada hacia el abismo Hace poco más de un año, se sentó a mi lado en el tren un señor mayor que iba leyendo un artículo científico en inglés. Yo acababa de salir de una gripe y aún tosía como si guardase un perro aferrado al pecho, ante lo cual el hombre reaccionaba con inquietud: se meneaba en la butaca, me miraba de soslayo… Ya no pude más y le dije: “usted es médico”; cuando me preguntó cómo lo había adivinado le respondí que el contenido del artículo y su preocupación mal disimulada por mi salud lo delataban. Fue ese el comienzo de una larga conversación tan agradable que no he olvidado los detalles: estaba a punto de jubilarse, y había desarrollado una carrera académica deslumbrante, en varios países, sin abandonar la consulta; yo le conté que viajaba para dar una charla sobre mi libro Vivir peor que nuestros padres , por el cual se mostró muy interesado. Todo iba bien hasta que, en relación al deterioro social que estamos sufriendo, él culpó al temido sanchismo y yo argumenté que nuestra sanidad pública destrozada era competencia del gobierno andaluz, del PP. De repente, se acabaron las risas y los gestos amables: “no puede haber sanidad para todos”, afirmó. Y yo: “¿de verdad quiere desmantelar el sistema al que ha dedicado toda su vida?”. El silencio se volvió hielo para mi garganta aún inflamada, y el trayecto concluyó como si jamás nos hubiésemos cruzado. He pensado mucho en aquella anécdota, y en otras que me han hecho descubrir a funcionarios públicos que arremeten contra su medio de subsistencia –el estado–; a familias que apenas llegan a fin de mes pero desean eliminar los servicios asistenciales; a migrantes que detestan a otros migrantes y piden deportaciones masivas, y un largo etc. La psicología de la persona de (ultra)derecha me interesa desde la convivencia vecinal al devenir del mundo, como objeto de estudio de lo ignoto, lo incomprensible, como si me jugase en esa búsqueda de lógica mi propio valor como ciudadana. En mi indagación, me he ayudado de un concepto clave que aparece en una novela del escritor portugués Valter Hugo Mãe: “el fascismo de los hombres buenos”; ciudadanos que trabajan diligentemente, cuidan a sus hijos, pero albergan en las entrañas una suerte de gen destructivo, de pulsión de muerte freudiana, que brota ocasionalmente. Leo en este periódico , a propósito de las elecciones alemanas de Sajonia-Anhalt, donde arrasó el partido ultra AfD, que el 87% de sus votantes creen que “si bien hay algunos políticos de extrema derecha, en general AfD ocupa el centro del espectro político”. Es decir, son los hombres buenos votando el término medio en una ventana de Overton escorada hacia el abismo; en sus cabezas, representantes de la moderación, aunque desprecien los derechos humanos y practiquen un odio visible. El dato arroja muchas lecciones. La primera es que el miedo a la ultraderecha –estrategia adoptada, entre otros líderes europeos, por Pedro Sánchez– no funciona. Si su electorado no se percibe como tal, y sus políticas van calando cual lluvia fina en un edificio semiderruido, siendo emuladas, además, por la derecha tradicional y hasta sectores socialdemócratas, hay que aceptar una normalización que puede provocar pánico en algunas personas, pero no en las mayorías. Las izquierdas –el escaso remanente vivo que llegue a las próximas elecciones españolas, francesas, italianas…– deberían actuar entonces con una innovación y energía inusitadas, sabiéndose el margen del horror vigente, la excepción y no la norma. Un aviso claro lo ejemplifica el surgimiento de nuevas formaciones extremistas hacia el lado oscuro de la historia, como en nuestro país demuestra SALF o Núcleo Nacional. El renacer progresista no se está produciendo; más bien, se perpetúa una parálisis que obedece a la incapacidad de leer el mundo, mientras su oposición hace papilla las palabras para alimentar a la IA. Al fin y al cabo, solo necesitan cuatro consignas y, eso sí, mucha tecnología. Y ahí quiero llegar, porque el fracaso de la socialdemocracia –el nacimiento de los hombres buenos cuyas tripas y voto apuntan al precipicio, entiéndaseme la ironía prestada– se encuentra estrechamente vinculado al despliegue de la manipulación digital, desde la más profunda intimidad hasta los despachos de Washington o Moscú. En este sentido, el catedrático estadounidense Timonthy Snyder, exiliado en Canadá desde que Trump ganara los últimos comicios presidenciales, describe la instauración de lo que él denomina “política de la eternidad”, la cual consistiría en el abandono de las reformas sociales para abrazar un marco temporal desdibujado, siempre cuajado de “enemigos definidos y crisis artificiales”. Terreno fértil para las emociones, no serían precisas ya medidas concretas a favor de la vivienda, ni bajar la ratio en las aulas, ni subir las pensiones, pero sí mantener bien inflado –ojo, y esto requiere planificación– el imaginario teratológico de los malvados rivales y las debacles. ¿Cómo? Según Snyder, desde el Brexit y la primera victoria de Trump, esto se hace mediante la intervención en la opinión pública a través de las redes sociales, proceso que explica exhaustivamente en su libro El camino hacia la no libertad . Cuando he intentado compartir estos argumentos en foros, me han reprochado una cierta condescendencia para con la gente. Nada más lejos de la realidad; sin embargo, es imperativo reconocer que los niveles de control y dominación por internet han alcanzado cotas estratosféricas nunca antes vistas en el mundo conocido. Es cierto que la democracia liberal ha incumplido un sinnúmero de promesas y apuntalado un descontento sin par desde la implantación del neoliberalismo, pero ese factor, por sí solo, no esclarece el porqué del ascenso de quien no promete nada más que el confort de una ficticia raza superior, violencia o el derrame de los derechos humanos en una fosa común. De lo que sí tenemos constancia es de la opacidad del algoritmo, del oligopolio tecnológico en manos sospechosas, de la circulación vertiginosa de fake news , de la financiación explícita de entramados cibernéticos ultras, y hasta de cómo el candidato vencedor de AfD le ha dado las gracias a Elon Musk. ¿Casualidad? Por último, vale la pena notar un imperdonable descuido de Snyder, pero no de Naomi Klein: en plena emergencia climática, las “crisis” ya no necesitan fabricación expresa; vendrán rodadas cada vez con más frecuencia, incluso nos desbordarán cuando ocurran de manera simultánea, tornándose prácticamente imposible su resolución no solo por la falta de medios o previsión, sino por la insistencia entorpecedora de quien únicamente persigue su eternidad particular. Aquí podríamos preguntar: ¿se habría ido Pedro Sánchez de vacaciones si no hubiese estado posiblemente agotado tras hacerse cargo de la primera emergencia nacional por incendios de nuestro país? No es una excusa; al contrario, la constatación de cuánto temblor inabarcable nos va dejando el planeta hecho trizas, ¡ay!, con los partidos negacionistas al alza y sus fans izando antorchas. Así que a la Doctrina del shock se le podrá aplicar su choque mediante la guerra o el lawfare , aunque también cabe simplemente esperar a que llueva de manera torrencial o caiga un rayo sobre el campo seco. Pero qué sabré yo, que apenas quiero a los hombres buenos de verdad, a los bomberos… al médico de cabecera a tiempo para curarme de una vez la tos… A las mujeres, por supuesto.

elDiario.eselDiario.esAzahara Palomeque14 sept

Pozos sin contador, informes estatales ambiguos y 'no' a la Guardia Civil: así ha regateado el banquillo la Casa de Alba

El juez archiva la causa al considerar que no puede atribuirse un delito ambiental porque la ausencia de estos medidores (que son obligatorios) impide saber lo que se ha extraído. También se ha apoyado en análisis técnicos estatales no concluyentes orillando la rotunda conclusión incriminatoria del Seprona El juez archiva el caso de los pozos ilegales de la Casa de Alba al descartar que exista delito contra el medio ambiente Una ilegalidad que permite escaparse de un posible delito. Esta rocambolesca situación es una de las claves que ha permitido a la Casa de Alba esquivar el banquillo, después de que el juez haya archivado la causa por sus pozos sin licencia en su finca sevillana de Aljóbar, en Aznalcázar, pese a admitir que existen. Hablamos de la ausencia del obligatorio contador de agua (una de las irregularidades asociadas a las nueve captaciones sin permiso localizadas por la Guardia Civil), que ha llevado al magistrado a concluir que al no existir es imposible saber cuántos recursos se han sacado sin permiso. Y como no se sabe esta cuantía, no puede acreditarse que haya delito contra el medio ambiente. El de los contadores es uno, pero no el único elemento que esgrime el instructor en el auto en el que motiva su decisión de archivar el procedimiento por unas captaciones sin licencia a las puertas de Doñana. Hay otros dos factores importantes: el instructor se ha basado en informes de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (la CHG, el organismo estatal que ejerce de autoridad del agua) que no eran concluyentes, mientras que en paralelo ha dejado de lado estudios de la Guardia Civil demoledores para la Casa de Alba. Lo de los contadores de los pozos es una pintoresca pescadilla que se muerde la cola, un argumento que ya esgrimió la propia defensa durante la instrucción: si no hay medidores de volumen, no se puede demostrar si se ha sacado más agua de la permitida o no. Lo chocante es que, entre otras cuestiones, es ilegal precisamente por la falta de estos contadores. La empresa Eurotécnica Agraria, que gestionan los Martínez de Irujo para llevar esta hacienda y otras de la familia, ha insistido en todo el proceso en que nunca ha extraído más recursos de los que tiene concedidos, y que no había nadie que pudiese demostrar lo contrario. “No puede concluirse” un delito El juez es de la misma opinión, y como no hay contador, pues es imposible determinar la existencia o no de un delito ambiental. “Ni los pozos autorizados ni los no autorizados cuentan con contadores volumétricos”, esgrime, lo que lleva a tener que hacer “cálculos de estimación” de las posibles extracciones de agua no autorizadas. Esto, unido a informes de la CHG no concluyentes sobre el daño al acuífero, le lleva a afirmar que “no puede concluirse, ni de manera indiciaria”, la existencia de hecho penal. Distribución de los pozos en la finca propiedad de los Martínez de Irujo. ¿Y cuáles son estos informes y decisiones de la CHG que han jugado a favor de la Casa de Alba? Porque aquí hay otra paradoja, y es que fue la propia Confederación la que más ha batallado en este caso junto a la Fiscalía, pero los pasos que ha ido dando en paralelo le han venido bien a la defensa. En concreto, a petición del propio juez hizo dos análisis sobre la situación del acuífero Aljarafe Sur, del que bombean los pozos, y ambos llegaron a la misma conclusión: estas aguas subterráneas presentan cada vez peor estado, pero no se puede atribuir la “exclusividad” de la responsabilidad a Aljóbar porque hay otras fincas que también extraen en esta zona. La otra decisión sí ha sido más controvertida, y es que en pleno proceso judicial ha permitido que la Casa de Alba iniciara el proceso de regularización de estos pozos para un cambio de régimen de riego. El paso –un derecho recogido en la Ley de Aguas– lo dio Eurotécnica Agraria al poco tiempo de que empezara la investigación judicial y cristalizó el pasado mayo en el correspondiente permiso oficial , lo que reforzó a la defensa para a renglón seguido reclamar el archivo de la causa. “No parece” que hayan causado daño Finalmente, este proceso ha sido esgrimido por el juez como un elemento exculpatorio. Si la Comisaría de Aguas ha procedido a la “legalización” de estos pozos, “no parece que esas extracciones hayan venido causando un impacto negativo en el caudal y/o en la calidad de las aguas del acuífero”, que en el actual Plan Hidrológico está catalogado como en buen estado. “No se cuenta con informe técnico que pueda determinar que esas extracciones, por sí mismas, hayan alterado o puedan alterar el balance hídrico del acuífero generando un riesgo de daño grave para el mismo”, concluye. Pero el caso es que sí había informes que apuntaban en esta dirección, y han sido los elaborados por el Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, que han sido muy contundentes en este sentido. Así lo apuntaron dos estudios elaborados por el instituto armado a petición de la Fiscalía de Medio Ambiente, y así lo ratificaron después las agentes en su declaración como testigos ante el magistrado. Entrada a la hacienda Aljóbar, en término municipal de Aznalcázar. La Guardia Civil considera que con estos pozos se extrajo más agua de la que tiene autorizada Eurotécnica, lo que le habría permitido multiplicar sus regadíos y obtener así hasta cinco millones de euros de “beneficio ilegal” tras bombear sin licencia hasta 6.600 millones de litros durante once años. A esto hay que añadir un daño ambiental que, en total, ascendería a 1,1 millones de euros. Sorprendidos dos veces funcionando Al final, y en la práctica, el juez ha considerado estos análisis un informe de parte que viene a equipararse con el contrainforme que hizo la Casa de Alba para apuntalar su versión, anulándose el uno al otro. La defensa, de hecho, llegó a esgrimir que sus pozos ilegales han ayudado a mejorar el acuífero , ya que al aumentar los puntos de extracción se evita tener que ahondar a más profundidad que si el agua se obtiene de una sola captación. El magistrado no ha llegado ni a entrar por lo tanto en el que era el principal argumento de la propiedad, que no había sacado más agua de la autorizada. Tampoco ha considerado agravante que los pozos fueran clausurados, se desprecintaran por orden judicial y fueran sorprendidos una segunda vez en pleno uso , con la investigación del Juzgado ya en marcha. Y asimismo no ha tenido en cuenta que durante varios de los años en los que habrían sucedido los hechos se sufrieron graves episodios de sequía, lo que agrava la cuestión, antes al contrario: esgrime que las últimas lluvias, tiempo después de lo ocurrido, han mejorado la situación de estas aguas subterráneas. En última instancia, el magistrado concluye que nadie ha podido acreditar ni siquiera la posibilidad de que estos pozos hayan supuesto un riesgo para el medio ambiente. De hecho, considera que en realidad estamos ante una cuestión administrativa (la falta de licencia de unas captaciones) que acabó en la vía penal por la mala reacción inicial que tuvo la Casa de Alba, que cuando fueron a precintar los pozos impidió el acceso a la Guardia Civil y a la Comisaría de Aguas . Ahora, archivada la vía judicial, se reactiva la causa administrativa que ya inició la CHG y que puede derivar en una sanción que, llegado el caso, será infinitamente menor a la que habría llegado de la mano del Código Penal.

elDiario.eselDiario.esAntonio Morente14 sept