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El Oviedo vuelve a reinar en el derbi: victoria merecida (2-0) ante un Sporting con dudas
Hubo golpes, ocasiones, tensión, ambientazo. Hubo VAR, cómo no. Volvió el derbi, y lo hizo en una noche preciosa de fútbol, con exaltación de asturianía desde la previa. Y hubo, cosas de los derbis, un goleador fantasma: un par de toques, balón a la red y lesión. El fútbol, caprichoso, le guardaba otro protagonista para el final: Enzo Pérez , ovetense, asturiano, de solo 17 años. Él puso la rúbrica a un derbi que mostró a un Oviedo mucho más decidido frente a un dubitativo Sporting . Un canterano cerrando el choque como mensaje de reivindicación de la cantera, pero eso es otro tema. El derbi regresó tras un año de paréntesis y lo hizo con un partido de los que dejan poso. Ganó el Oviedo, 2-0 , y lo hizo con merecimiento. Creyó más en su plan, apretó más y fue mejor. Salió trepidante el primer tiempo. Tanto, que no parecía un derbi. Nada de minutos para medirse. Los dos salieron a pecho descubierto, con la presión alta y sin rehusar el cuerpo a cuerpo. El partido empezó con pequeños detalles. Del Oviedo fue el primer envío al área, Villahermosa, sencillo para Yáñez . De los rojiblancos, el primer golpe, de Otero a Aarón . También de los visitantes el primer córner, que casi le da una alegría a Duñabeitia . De los locales, la primera explosión. HTML ID: 134742827 Fue antes de los 10 minutos, en un balón largo que se acercaba a los dominios de Pablo Vázquez . Pero el zaguero no midió la llegada, zancada a zancada, de Chris Ramos , especialista en birlar la cartera de los centrales más confiados. Tocó el gaditano con la punta, y con ello se ganó una cita íntima con Yáñez . Definió pulcro a la red por el palo más cercano. Estalló el Tartiere con el 1-0. Una alegría no compartida por el goleador, que se tiró al suelo con gestos de dolor intenso. La repetición mostró las razones: un choque fuerte con Yáñez después de la definición. Ramos se agitaba en el suelo con dolor en la rodilla. Muy mal augurio. El delantero tuvo que retirarse en camilla. Su derbi no había llegado a los 10 minutos. Suficiente, no obstante, para dejar su firma. Reina entró en liza y Jacobo pasó a hacer de improvisado 9. Así que Oviedo y Sporting se encontraron con un marcador desequilibrado casi al salir de la caseta. El tanto no tranquilizó el inicio nervioso ya comentado. Se empezó a ver un encuentro de ida y vuelta, ideal para velocistas. Aarón detuvo un balón peinado de Vázquez, sencillo, antes de la más clara del Sporting . Manu combinó con Casas y definió con la zurda. Aarón quedó petrificado, inmóvil, pero la pelota se fue al lateral de la red. Tras los mejores momentos del Sporting en el primer tiempo, el Oviedo se rearmó. Esperó un poco más atrás, empezó a recuperar balones y ganar segundas jugadas. Por poner un ejemplo descriptivo, miremos a los diferentes. Gelabert nunca pareció del todo cómodo mientras que Goti , novedad en la media punta, entró en juego y dio soluciones. El último cuarto de hora fue azul, con llegadas y varios córners. Carlos Domínguez cabeceó alto y poco después pidió un penalti tras una inesperada incursión en el área rival. Más clara fue la de Jacobo , a los 35. Goti filtró un pase a la carrera de Jacobo y este, lanzándose al suelo, impactó con la zurda. Yáñez detuvo con una estética estirada. Un choque de cabezas entre Duñabeitia y Reina y otra lesión, esta de Iosifov , puso el colofón a una primera parte que había tenido de todo. Como los buenos derbis. Entró en calor el segundo acto con dos galopadas, de Rosas y de Sáenz , que prometieron más de lo que dieron. Parecía advertir otro reto de carreras como en la primera media hora, pero lo cierto es que fue algo engañoso, porque a continuación el partido entró en una fase mucho más trabada, mucho más derbi. A la vista del resultado, el escenario le encajaba más al Oviedo . Por eso Larcamón intentó alterar el guion con los cambios. Entraron Sarco y Gaspar y el asturiano se presentó con un latigazo que hizo lucir a Aarón. Después, de seguido, probó Gelabert. No debía de gustarle el tema a Calero porque rápido movió sus piezas: Aldasoro y Mingo , al verde. Aún se asentaban los equipos con los nuevos nombres cuando Gelabert se lanzó pasado de revoluciones a un balón que era de Domínguez. El central despejó y los tacos del rojiblanco impactaron en su tobillo. El colegiado sacó amarilla, pero su mano al pinganillo avisaba de que habría otro desenlace. El VAR entró en escena para recomendar un segundo visionado y, ahí sí, Gelabert fue expulsado. El golpe dejó al Sporting tocado y, mérito del Oviedo , tardó poco en caer a la lona. El 2-0 llevó la firma de Enzo . A Mingo se le fue hacia atrás el control, pero rectificó con un servicio exacto a la llegada de Enzo, que le pegó con todo para batir a Yáñez. Ahí se acabó el partido. Un 2-0 y un jugador más eran argumentos de sobra para dar por finiquitado el encuentro. Pudo hacer sangre el Oviedo de ahí al final, ante un exaltado Tartiere que recuperó esa alegría de ganar un derbi que no saboreaba desde 2022. El triunfo refuerza a Calero , que apostó por algo nuevo, arriesgado con tanto cambio, y le salió cara. Lo de Goti como cerebro de este equipo tiene que tener continuidad. La derrota aumenta las dudas con Larcamón . No por perder, porque este tipo de partidos pueden salir cruz, pero sí por no haber visto la identidad de su Sporting . La fiesta del fútbol asturiano, una noche de fútbol y más, devuelve el cetro regional al Oviedo . Fue merecido.
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