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8 fuentesSeguimiento desde 20 sept, 16:11

Merz reconoce la derrota electoral de la CDU y mantiene su plan de reformas

En resumen

La CDU sufrió una derrota en las elecciones regionales de Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde quedó fuera del Parlamento regional. Friedrich Merz calificó el resultado de «desastre», pero descartó dimitir y afirmó que continuará con sus reformas. El SPD defendió mantener la coalición, aunque pidió adaptar parte del programa.

Resumen redactado por HeraldLoop a partir de 8 fuentes · actualizado 23 sept

Qué ha cambiado

  1. 20 sept, 16:11Las elecciones regionales en Alemania confirman la debacle de Merz, que reconoce el «desastre», pero no dimite · ABC
  2. 20 sept, 21:30Merz enfrenta una derrota histórica y promete mantener las reformas en Alemania · Diario Bitcoin
  3. 20 sept, 21:45Merz reconoce el "desastre" electoral de la CDU pero promete seguir las reformas · Infobae
  4. 21 sept, 10:42La CDU de Merz celebra una reunión de crisis tras los últimos reveses electorales en Alemania · Europa Press
  5. 21 sept, 11:02Gobierno alemán reivindica su capacidad de actuación pese a la debacle del partido de Merz · Infobae
  6. 21 sept, 11:39Merz se queda sin margen tras el "desastre" histórico de la CDU pero pide "paciencia" a la gente: "Alemania puede cambiar" · 20minutos
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Cobertura cronológica

  1. 22 de septiembre
  2. Más reciente22 sept, 20:08

    La agonía de los viejos gigantes y el nacimiento de pequeñas "islas": ¿ha llegado el fin del sistema de partidos en Alemania?

    Los dos grandes partidos de Alemania, conservadores y socialdemócratas, han pasado de concentrar el 90% del voto en los años 70, hasta el 69% en 2005 y el 49% en 2025 “Desastre”. El reloj marcaba las 18:13. Minutos habían pasado del cierre de las mesas de votación y el canciller alemán Friedrich Merz salía a valorar lo sucedido en las elecciones de Berlín y de Mecklemburgo-Antepomerania. Fue en esta última región, ubicada en el noreste del país en los territorios de la antigua RDA, donde sucedió lo imposible: la Unión Demócrata Cristiana (CDU) no fue capaz de superar el 5% de los votos y con eso quedó fuera un parlamento regional por primera vez en la historia. El triunfo se lo volvía a quedar AfD, como dos semanas atrás había sucedido en Sajonia-Anhalt, otra región del este. Mientras tanto, en Berlín, su partido también era derrotado, en este caso por Die Linke. Con casi diez puntos menos que en 2023 y una distancia de casi siete puntos respecto a la izquierda, el partido del canciller debía conformarse con el segundo lugar. ¿Por qué Merz salió tan rápido a enfrentar a la prensa? Puede haber sido una jugada para imponer su propio encuadre de lo sucedido antes de que lo hicieran otros, o un intento de apagar, al menos por esa noche, una eventual revuelta interna. Ambas hipótesis apuntan a analizar cómo sigue este gobierno. Sin embargo, el impacto de fondo de estas elecciones pide una mirada más amplia que ponga en perspectiva el proceso que se viene configurando desde hace años y que hoy parece llegar a su punto de inflexión: el fin del sistema de partidos tal como lo conocíamos en Alemania. En su lugar, asoma algo que se parece más a un archipiélago, con islas de votantes que tienen demandas muy concretas y un partido para cada una. El viejo sistema Durante décadas la política alemana funcionaba según los movimientos de tres grandes siglas: CDU, SPD y FDP. Tanto la CDU como el partido socialdemócrata (SPD) eran los grandes jugadores, los que lideraban el proyecto político según quien llegara al gobierno. Eran los partidos mayoritarios (Volksparteien en alemán), también conocidos como “ catch-all-parties ”. Poseían la capacidad de conquistar electorados de forma transversal más allá de la edad, la procedencia geográfica, el oficio o la formación. Tenían sujetos políticos amplios y construían una representatividad muy persistente que desembocaba en la configuración de un “voto cautivo”. El peso de ambos partidos era tan importante que, durante los años 70, en conjunto reunían más del 90% de los votos. Los liberales (FDP) completaban la cuenta, aunque su rol no dejase de ser fundamental: eran la llave de gobernabilidad, ya que decidían con quién formar coalición y conformar el siguiente gabinete. En resumen, se había constituido una lógica relativamente simple en la que el votante optaba entre dos visiones de país: centro-derecha o centro-izquierda. En los años 80 comenzaron los cambios. La aparición del Partido Verde aportó cierta complejidad, aunque nunca puso en riesgo el sistema de dos grandes conglomerados ordenados a ambos lados del espectro político. Después de la Reunificación y tras una escisión importante en la formación socialdemócrata a mediados de los 2000 surgió Die Linke (La Izquierda). Su incorporación al sistema de partidos inició un proceso de fragmentación que ya era moneda corriente en otros países en Europa. No obstante, el peso de los grandes se sostenía: en 2005, el SPD y la CDU en conjunto superaban el 69% de los sufragios. El canciller alemán y líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Friedrich Merz, asiste a una rueda de prensa en la sede del partido CDU. EFE/EPA/FILIP SINGER El quiebre se dio con la llegada de la ultraderecha de Alternative für Deutschland (AfD). Primero en el este y posteriormente en el resto de la república, AfD rompió aquella lógica, y lo hizo en al menos dos aspectos. En primer lugar, los mayoritarios dejaron de serlo: juntos ya no suman ni la mitad de los votos (49,8% en 2021 y 44,9% en 2025). Además, tanto la CDU como el SPD ya no ganan siempre todas las elecciones. A nivel regional, tanto los Verdes como Die Linke y AfD se han impuesto y con ello han desbancado su rol protagónico histórico. Perder el primer lugar, a veces hasta el segundo, ha reducido su capacidad de liderazgo a la hora de armar coaliciones y, sobre todo, marcar la agenda. El segundo aspecto es que ante la oferta electoral más amplia, su sujeto político se ha desdibujado. Es decir, aquel votante cautivo descubrió que alguno de sus intereses podría estar mejor representado por otra fuerza política, especialmente cuando se trata de cuestiones específicas. Así, ser mainstream ha dejado de ser una ventaja y se ha convertido en un elemento difuso para la ciudadanía. Otto Kirchheimer, autor del concepto de “ Volskpartei ” escribía que ese modelo cambiaba identidad por amplitud. Hoy donde los discursos identitarios son mucho más relevantes, ese trade-off es una debilidad. Lo que reemplaza al voto cautivo son las islas: electorados más pequeños, con prioridades concretas, que se reconocen cada vez menos en un partido que pretende hablar por todos y más en uno propio. La CDU es el ejemplo más reciente, y el más simbólico. El gigante en crisis Durante buena parte de este siglo, la CDU no compitió con el SPD, sino que gobernó con él. Tres de los cuatro gobiernos de Angela Merkel fueron grandes coaliciones, Groko en la jerga alemana, y lo que había nacido como una excepción para tiempos difíciles terminó siendo la regla. Años de compartir gabinete fueron limando los perfiles de ambas fuerzas ante los ojos del electorado. Resultaba cada vez más complicado distinguir dos proyectos de país que habían sido rivales. Parecía que Alemania no tenía alternativa. Merz buscaba romper esa lógica. Traía la disciplina fiscal como sello y, sobre todo, la promesa de devolverle a la CDU un perfil propio, democristiano y conservador. Su discurso, además, garantizaba un cambio de rumbo para Alemania. Y le creyeron, por eso lo eligieron jefe del partido y luego candidato a canciller. No tardó en defraudar las expectativas. Lo primero que hizo fue desentenderse de una posición electoral que defendió durante toda la campaña: el freno a la deuda. Un mes después de ganar la elección, pero antes de formar gobierno, su partido votó junto al SPD y los Verdes una reforma constitucional que dejaba fuera del límite el gasto en defensa por encima del 1% del PIB y creaba un fondo especial de infraestructuras de 500.000 millones de euros. Para muchos fue una traición a su promesa de austeridad, algo que el propio Merz reconoció posteriormente como una decisión que minó su credibilidad. La segunda decepción fue volver a pactar con los socialdemócratas y forjar una nueva Groko . Y ni siquiera empezó bien: el 6 de mayo de 2025 se quedó a seis votos de ser elegido canciller en la primera votación (310 contra 316 necesarios), pese a que su coalición tenía 328 escaños. Nunca le había pasado a un candidato en la historia de la República Federal. Necesitó una segunda ronda esa misma tarde. Otra señal de un partido resquebrajado. La CDU se quedó con la Alemania mayor y conservadora. Los Verdes, con la de las ciudades y el sur próspero. AfD, con los trabajadores y el este. Die Linke, con los jóvenes urbanos que no llegan a pagar un alquiler. Al SPD le queda un electorado que todavía existe, pero ya no alcanza para sostener un proyecto, y el FDP casi no tiene a nadie Hubo reformas, sí. En diciembre de 2025 se aprobó la de las pensiones, que mantiene el nivel de las jubilaciones en el 48%. El Bürgergeld , la prestación para desempleados, fue reemplazado por una Grundsicherung más estricta y se aprobó un paquete de ahorro en el sistema de salud. Otras promesas quedaron a medias o en el cajón, como la rebaja del impuesto a la electricidad, que solo se aplicó en parte, o el alivio a los ingresos medios. La sensación general es negativa: para quienes confiaron en él en un principio, las reformas no llegan lo bastante lejos; mientras que para sus detractores su política está profundizando la crisis. Los números son elocuentes: según el DeutschlandTrend de ARD de septiembre, solo el 15% valora positivamente el trabajo de la coalición, el 84% está insatisfecho. Mecklemburgo-Antepomerania no es más que el corolario. En 2021 la CDU había sacado allí un 13,3% y el domingo cayó al 4,9%. El patrón se repite en Sajonia-Anhalt, donde hace cinco años ganó con el 37,1% y este mes obtuvo el 17,2%, mientras AfD llegaba al 43,8%. Pareciera que a la CDU le queda seguir apostando por el votante conservador que históricamente le ha apoyado y todavía lo hace. En 2025 obtuvo el 41,4% entre los mayores de 70 años y apenas el 13% entre los de 18 a 24. Es un electorado importante, pero lejos está de devolverle al partido a su performance de antaño. A eso se suma el problema del cordón sanitario. La CDU mantiene su línea roja frente a AfD y tiene vetada, por un acuerdo de partido, la alianza con Die Linke. Esto reduce su capacidad de maniobra. A nivel federal actualmente su único socio posible es un SPD que también se hunde. Entre los dos suman poco más del 30% de intención de voto, lejos de la mayoría. Hubo un tiempo en que había otra salida. El FDP fue durante décadas su socio natural para gobernar sin el SPD, con Kohl hasta 1998 y con Merkel entre 2009 y 2013. Hoy ese socio casi no existe: En febrero de 2025 el FDP cayó al 4,3% y quedó fuera del Bundestag, y este mes sacó un 2,6% en Sajonia-Anhalt, un 2,5% en Berlín y un 1% en Mecklemburgo-Antepomerania. El gran partido de la derecha alemana, la CDU, ha quedado atrapado en una coalición de debilidades, y quizá no exista un rumbo capaz de devolverle la capacidad de hablar por todos. La sangría socialdemócrata En los años 70 ganaba elecciones con más del 40%. Willy Brand, Helmut Schmidt, Gerhard Schröder marcaron la historia del país, para bien o para mal. Esas imágenes son parte de un pasado más lejano que nunca. En febrero de 2025 llegó el golpe más duro: 16,4%, el peor resultado de su historia en unas federales. Este mes la tendencia se repitió en Berlín, con un 12,1%. En Mecklemburgo-Antepomerania la situación fue distinta: en octubre de 2024 las encuestas lo ubicaban en el 22% y terminó con el 35,5%. Un respiro que igualmente no le alcanzó para vencer a la ultraderecha, que se volvió a imponer en un estado federado del este. Para entender la situación actual del SPD hay que regresar a inicios de 2018. En enero de ese año, los Verdes renovaron a su cúpula y votaron por Robert Habeck y Annalena Baerbock, dos líderes del sector más pragmático. El nuevo dúo se propuso disputar el espacio progresista a los socialdemócratas. Y en ese momento el lugar parecía vacante: el SPD perdía perfil, arrastrado por su mimetización con la CDU en las Groko de Merkel. El reto no parecía imposible, sino todo lo contrario: un electorado convencido y movilizado que, con las necesidades básicas cubiertas, podía concentrarse en una agenda postmaterialista. Esto era acompañado por un mundo relativamente estable, todavía guiado por los consensos de posguerra. Sin embargo, cuando aquellas condiciones se esfumaron, también lo hizo la esperanza verde. Manuela Schwesig, líder del SPD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental asiste a una rueda de prensa en la sede del partido en Berlín. De las federales de 2021 (14,8%) a las de 2025 (11,6%), los Verdes perdieron terreno y hoy rondan el 14% en las encuestas. No obstante, conservan un caudal fiel: los sectores acomodados y progresistas de las zonas prósperas del sur, como Baden-Württemberg, o ciertas regiones de Baviera y Hessen. Se le suman los barrios acomodados de las grandes urbes, especialmente en aquellas con universidades. Se trata del electorado de postmaterialista, aquel que puede votar por temas abstractos, atados al futuro. Posiblemente, los más trascendentales, pero al mismo tiempo los considerados menos urgentes. Los Verdes no llegaron a ser la nueva socialdemocracia. Quedaron como la isla de quienes pueden permitirse votar por el futuro. Esto no representó una recuperación del SPD, sino todo lo contrario. En los últimos años, los socialdemócratas son testigos de cómo su electorado es drenado sin piedad. Se trata de dos frentes abiertos que golpean los elementos distintivos del partido. El primero de ellos es la pérdida del voto obrero y el segundo es la disputa por la agenda de la justicia social. Y tal vez lo más interesante de esta situación es que las dos formaciones que recogen buena parte de esa herencia no podrían ser más opuestas. En las últimas elecciones federales de 2025, solo el 12% de los obreros votó socialdemócrata, 14 puntos menos que en la elección anterior. El partido más votado en ese grupo, con el 38% fue la ultraderecha. AfD se ha convertido en el partido de los trabajadores. En Sajonia-Anhalt el 59% del voto obrero fue a la ultraderecha y solo el 6% se inclinó por los socialdemócratas. En esa misma elección, AfD se llevó el 65% de los votantes que califican su situación económica como mala o menos buena. Ese sector sostiene que ese partido tiene competencias para resolver las problemáticas sociales. Su relato de justicia social es peculiar, con un Estado presente solo para los nativos y el apoyo a esa idea se basa en un fenómeno común al ascenso de la epidemia ultra en todo el mundo. La socióloga estadounidense Arlie Hochschild publicó en 2016 el libro Strangers in Their Own Land . En su intento por explicar el apoyo al Tea Party en las zonas pobres de Estados Unidos, identificó una narrativa que bautizó como deep story , la historia profunda. La resumió con una imagen: una fila larga, con gente que espera desde hace generaciones para llegar al sueño americano. La fila no avanza y mientras tanto ven cómo otros se les cuelan adelante, con el visto bueno de un gobierno que los ignora. Ese relato va más allá de los programas partidarios, en él se refleja una sensación de injusticia que fomenta la frustración y la rabia. En las últimas elecciones federales de 2025, solo el 12% de los obreros votó socialdemócrata, 14 puntos menos que en la elección anterior. El partido más votado en ese grupo, con el 38% fue la ultraderecha. AfD se ha convertido en el partido de los trabajadores En el este de Alemania esa fila empieza en 1990. La reunificación les prometió a los ciudadanos de la RDA el nivel de vida del oeste en poco tiempo, y lo que llegó fueron fábricas cerradas, jóvenes que se iban y salarios que todavía hoy son más bajos que al otro lado del país. En Sajonia-Anhalt solo el 33% de los votantes de AfD cree que la reunificación se logró y el 83% siente que los alemanes del este siguen siendo ciudadanos de segunda clase. AfD ha sabido capitalizar esa decepción y convertirla en reivindicación. En su discurso conviven las preocupaciones materiales y las identitarias. El 89% de sus votantes en Sachsen-Anhalt teme que los precios suban tanto que no pueda pagar sus facturas, el 80% cree que no podrá mantener su nivel de vida y el 91% teme la Überfremdung , un término históricamente cargado que alude a un supuesto exceso de extranjeros. Es la fila que no avanza y los que supuestamente se cuelan. Los resultados dan la dimensión: en Sajonia-Anhalt AfD obtuvo el 43,8% y 39 de los 83 escaños, a tres de la mayoría absoluta, y en Mecklemburgo-Antepomerania el 38,2%. Pero el este no lo explica todo. En 2025 logró su mejor resultado federal, un 20,8%, y hoy lidera las encuestas nacionales con el 29%, casi diez puntos por delante de la CDU. Actualmente, la idea de justicia social también es disputada por Die Linke, que ganó las elecciones en Berlín con el 25,7%, su mejor resultado en unas elecciones berlinesas y el quinto mejor en toda su historia. Su candidata, Elif Eralp, hizo campaña sobre un eje primordial: la vivienda. El argumento era tan simple como efectivo: sin alquileres asequibles no hay forma de tener una vida pagable. En una ciudad donde la escasez de vivienda accesible es el mayor problema de un electorado joven, sin ingresos suficientes para conseguir dónde vivir, el mensaje llegó. Die Linke entendió en esa campaña que era preciso mirar mejor los problemas de la ciudadanía para construir desde abajo hacia arriba. Es decir, evitar el impulso que tienen otros sectores políticos de la izquierda que buscan imponer su agenda como un mandato casi moral. El respaldo joven es contundente, al menos en Berlin. El 43% de los jóvenes entre 16 y 24 años apoyaron a Die Linke. En el caso de la franja etaria de 25 a 34 años esa cifra alcanzó el 49%. Esta es una tendencia que ya se vio en las elecciones federales de 2025 y parece sostenerse especialmente en donde vive la juventud urbana y formada, pero con salarios que no alcanzan. Esa es la isla de Die Linke. Así, el SPD, el partido de los trabajadores y de la justicia social, tiene hoy a otro representando cada una de esas dos ideas: AfD a los primeros, Die Linke a la segunda. Un sujeto que antes cabía bajo una sola sigla se repartió en varias islas. El archipiélago alemán Puesto todo junto, el sistema que emerge ya no tiene dos polos con satélites. Tiene islas. Cada una es un electorado más pequeño, con prioridades más concretas, que encontró un partido que lo representa mejor que uno que quiera hablar por todos. La CDU se quedó con la Alemania mayor y conservadora. Los Verdes, con la de las ciudades y el sur próspero. AfD, con los trabajadores y el este. Die Linke, con los jóvenes urbanos que no llegan a pagar un alquiler. Al SPD le queda un electorado que todavía existe, pero ya no alcanza para sostener un proyecto, y el FDP casi no tiene a nadie. Estas islas se distinguen del voto cautivo por dos rasgos. El primero es que se mueven. Ya no votan por tradición: se movilizan cuando alguien les habla de lo suyo y se van cuando dejan de sentirse representadas, así que ningún partido puede darlas por seguras. El segundo es que cambian la forma de competir y de gobernar. En el viejo sistema se ganaba conquistando el centro, hoy esa lógica ha cambiado: quien se impone es el partido que moviliza mejor a su isla. Utilizar la analogía del archipiélago ayuda a evitar una idea muy repetida: que Alemania se corrió hacia los extremos. Un péndulo no alcanza para entender por qué los votantes que en 2021 eligieron al SPD se repartieron en 2025 en cuatro direcciones: 1,76 millones hacia la CDU, 720.000 hacia AfD, 560.000 hacia Die Linke y 440.000 hacia el BSW. Tampoco explica que Die Linke haya ganado Berlín con una consigna de alquileres, ni que los Verdes sigan siendo primeros en Baden-Württemberg. Lo que ha cambiado es a quién le confía cada grupo su urgencia. Los partidos grandes siguen ahí, pero el sistema que los tenía como eje ya no existe.

    elDiario.eselDiario.es•Franco Delle Donne
  3. Infobae
    Seguimiento22 sept, 16:16

    El grupo parlamentario conservador asegura su apoyo a Merz en medio de la crisis política

    Berlín, 22 sep (EFE).- El grupo parlamentario conjunto de la Unión Cristianodemócrata y la hermana bávara Unión Socialcristiana (CSU) reiteró este martes su apoyo al canciller alemán, Friedrich Merz, en medio de la crisis que vive su partido tras las sucesivas derrotas electorales en los estados federados orientales de Sajonia-Anhalt, Berlín y Mecklemburgo-Antepomerania. "El canciller cuenta con nuestro apoyo", dijo el jefe del grupo parlamentario, Thorsten Frei, antes de una reunión con los diputados para analizar la crisis. Según Frei, las reformas planeadas por el Gobierno de coalición tienen que llevarse a cabo lo más rápido posible y la CDU/CSU debe contribuir a la estabilidad de la alianza en la que el Partido Socialdemócrata (SPD) es el socio minoritario. Frei también dijo que actualmente no hay alternativa a la coalición con el SPD. No sólo los recientes resultados electorales (con victoria de la ultraderecha sobre los conservadores en Sajonia-Anhalt, la derrota de la CDU en Berlín y la primera exclusión del partido de Merz en un parlamento regional en Mecklemburgo-Antepomerania), sino también las encuestas de opinión muestran una tendencia a la baja de la Unión Cristianodemócrata y de la popularidad del canciller. Un 55 % de los alemanes considera que Merz debe dimitir, según una encuesta realizada por el instituto demoscópico Forsa por encargo de los canales privados RTL y ntv. En el este del país, los partidarios de la dimisión de Merz alcanzan el 68 %, mientras que en el oeste son un 53 %. Los resultados coinciden con la baja popularidad de Merz, que mide también la encuesta de Forsa, según la cual sólo un 11 % se declara satisfecho con la gestión del canciller, mientras que el 87 % se considera descontento. Dentro de los votantes de su propio partido, un 21 % está a favor de una dimisión de Merz. Entre los votantes de su socio de coalición, la cifra alcanza el 43 %. Si hubiera elecciones generales este domingo, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ocuparía el primer lugar con el 27 % de los votos, seguida por el bloque conservador, formado por la CDU de Merz y la CSU, con 20 %; Los Verdes, con un 17 %; y el SPD y La Izquierda, con un 12 % cada uno. Un 66 % de todos los encuestados y un 43 % de los partidarios de la CDU consideran que la pérdida de caudal electoral del partido se debe a Merz. Un 81 % de los encuestados considera, además, que la CDU se ocupa demasiado poco de las preocupaciones cotidianas de la gente y un 64 % cree que al partido le está pasando factura el haber roto la promesa de no aumentar la deuda pública. EFE

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  4. 21 de septiembre
  5. Seguimiento21 sept, 18:45

    Merz expresa su agradecimiento al SPD por mantenerse en la coalición de Gobierno en Alemania

    El canciller alemán, Friedrich Merz, de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), ha expresado este lunes su agradecimiento al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) por mantenerse en el Gobierno de coalición a pesar de las críticas, algunas procedentes del propio SPD, y de los últimos reveses en las elecciones regionales. "Estoy agradecido tras escuchar esta mañana a los socialdemócratas que tienen intención de mantener la coalición en Berlín. Esto también lo mantenemos nosotros", ha afirmado Merz, que ha apelado a "afrontar los desafíos históricos de nuestro país". "Se trata ni más ni menos que del futuro democrático de nuestro país", ha subrayado. Merz ha reconocido que la política federal ha tenido peso en los malos resultados obtenidos por la CDU en los últimos comicios. "Sé que las elecciones estatales (...) la política federal y yo mismo han tenido un peso fundamental", ha planteado. Sin embargo, los motivos de estos resultados "van más allá de lo personal", ha apuntado en rueda de prensa recogida por la televisión pública alemana ARD. Ante esta situación, ha apelado a realizar "un gran esfuerzo". "Siendo franco, ya no tenemos respuestas satisfactorias a demasiadas preguntas". "Tenemos que cambiar eso y lo vamos a hacer", ha recalcado. Merz ha puesto como ejemplo que las personas con seguros sanitarios privados reciban atención inmediata mientras que en la sanidad pública se tardan "semanas o meses". "Eso es exacamente un problema de justicia. Algo tiene que cambiar", ha planteado. El SPD ha apoyado la continuidad del Gobierno de Merz, pero ha advertido de que "no podemos seguir como si nada", en palabras de la copresidenta del partido y ministra de Trabajo, Baerbel Bas. El otro copresidente del SPD y vicecanciller del Gobierno, Lars Klingbeil, ha mencionado la reforma de las pensiones como ejemplo de políticas que generan malestar. La líder del SPD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Manuela Schwesig, ha sido una de las voces más críticas con el acuerdo de coalición entre CDU y SPD y su posición se ha visto reforzada tras mantener sus resultados electorales tras la votación del domingo. Schwesig podrá seguir gobernando la región, ahora con más peso personal a nivel federal, si bien el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) fue el más votado.

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  6. Infobae
    Seguimiento21 sept, 13:47

    Merz asegura que "nadie" ha pedido su renuncia, pero admite que la CDU debe cambiar

    Berlín, 21 sep (EFE).- El canciller alemán y presidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Friedrich Merz, calificó este lunes de "punto de inflexión" para su partido el resultado obtenido en las regionales del domingo, y aunque subrayó que "nadie" de la cúpula ha pedido su renuncia, reconoció que la fuerza conservadora necesita cambiar. "Esta elección supone un profundo punto de inflexión. Es un resultado dramático y sin precedentes para la CDU en Alemania: no hemos podido superar el umbral del 5 % y una bancada parlamentaria regional completa queda fuera del Parlamento regional" del estado federado nororiental de Mecklemburgo-Antepomerania, dijo en una rueda de prensa en la sede de la CDU en Berlín. "Es un duro golpe y tendrá consecuencias que nos acompañarán durante mucho tiempo", añadió. Merz sostuvo que el resultado en Mecklemburgo-Antepomerania, donde la CDU logró solo un 4,9 % de los votos, el peor en la historia del partido, es fruto también de la "fuerte polarización" que se produjo entre el Partido Socialdemócrata (SPD) y Alternativa para Alemania (AfD), el partido de ultraderecha. En los comicios de la ciudad-estado de Berlín, a su vez, la CDU perdió el Gobierno que había encabezado desde 2023 con el SPD, a favor de La Izquierda, aunque quedó segunda fuerza. Merz consideró el resultado "considerable", pese a haber quedado la CDU "por debajo de sus expectativas y sus posibilidades", y recalcó que ahora corresponde a Los Verdes y el SPD decidir si optan por unirse a La Izquierda o a los conservadores en Berlín. El canciller aseguró ser consciente de que tanto en estas regionales como en las de Sajonia-Anhalt hace dos semanas, donde la ultraderecha rozó la mayoría absoluta, "la política federal ha influido de forma importante", incluida su propia persona. Sin embargo, opinó, "las razones (...) van mucho más allá". "Estamos experimentando una profunda transformación del sistema político y de partidos en Alemania, así como en muchos otros países del mundo, y eso también se ha reflejado en las elecciones de ayer. Aquí, en Berlín, por ejemplo, más del 40 % de los votos fueron para fuerzas que son destructivas, que cuestionan nuestro sistema político y parlamentario y que intentan entusiasmar a la gente con soluciones radicales y sencillas", sostuvo. Eso sí, admitió como evidente que la CDU debe evaluar qué significa el resultado para el rumbo de la CDU y el Gobierno federal de coalición con la hermana bávara de la Unión Socialcristiana (CSU) y los socialdemócratas tras solo 16 años en el Ejecutivo. "Sabemos que ahora tenemos por delante un enorme esfuerzo. Sabemos que el Gobierno federal y los estados federados tienen que mantenerse unidos y unir sus fuerzas. Tenemos que encontrar -y encontraremos- una nueva forma de trabajar juntos", recalcó. "Debemos dar respuestas a las preocupaciones y los temores de la gente. Muchas personas están preocupadas por su puesto de trabajo, por sus familias, por sus ingresos durante la jubilación y por la atención sanitaria", dijo. Pero advirtió, en referencia a la AfD y La Izquierda, que "las soluciones sencillas" que sugieren "los extremistas no existen". El canciller reconoció también que la CDU ya no tiene "respuestas satisfactorias para demasiadas cuestiones", y que "ya solo en parte" es un partido popular o de masas. Merz consideró que no cabe dudar del camino elegido porque lo importante es "la estabilidad y un rumbo claro", pero se mostró abierto a hablar con los socialdemócratas y su cúpula para evaluar "cómo seguir trabajando juntos". "Que sigamos trabajando juntos es lo correcto", dijo, y agradeció al SPD que haya reiterado su apoyo a la coalición. "Lo celebro y, por cierto, esa fue también esta mañana la opinión unánime, sin excepción, de la dirección federal de la CDU", recalcó. Según añadió sobre su futuro inmediato, "ni ayer por la noche ni esta mañana nadie planteó ninguna cuestión personal, y mucho menos ningún debate sobre cambios de personas o cargos". EFE (foto)(vídeo)

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  7. Seguimiento21 sept, 13:22

    Cuánto más puede resistir Friedrich Merz al frente de Alemania

    Los poscomunistas de La Izquierda ganan en Berlín y la ultraderecha de Alternativa para Alemania, AfD, es primera fuerza en Mecklemburgo-Antepomerania, donde los democristianos del canciller se quedan fuera del Parlamento La ultraderecha vuelve a ganar en Alemania y la CDU de Merz sufre un descalabro histórico Poco antes de que las encuestas a pie urna en Schwerin anunciasen el peor resultado de la historia de los conservadores de la CDU en unas elecciones regionales, una noticia saltaba el domingo en Berlín: Friedrich Merz comparecería poco después de las seis de la tarde en la central democristiana en la capital federal, justo después del cierre de los locales electorales. No se recuerda algo similar en Alemania: que un canciller se adelante a las valoraciones de los candidatos regionales de los partidos y tome la palabra robando el protagonismo al resto de actores políticos. “El resultado en Mecklemburgo-Antepomerania es un desastre. La CDU ha peleado, pero ha quedado destrozada por la polarización entre SPD y AfD”, dijo Merz con gesto de derrota y evidente cansancio. El canciller y presidente democristiano calificó el resultado de su partido de “respetable” en las otras elecciones de la jornada: en Berlín, la CDU perdió más de nueve puntos y quedó en segunda posición, por detrás de los poscomunistas de La Izquierda, que ganaron claramente las elecciones en la capital. Contra pronóstico, cuando todo apuntaba a una bomba informativa, Merz sorprendió una vez más: “Alemania es capaz de llevar a cabo reformas. Me atrevo incluso a afirmar que estas reformas son el antídoto contra el veneno autoritario”, dijo el canciller, sin nombrar expresamente a AfD. “Lo que hay que hacer ahora requiere firmeza, constancia y paciencia. Yo voy a poner de mi parte. Como presidente del partido CDU y, sobre todo, como canciller federal de nuestro país”. Merz se mantiene al frente de Alemania y de su partido. El canciller pronunció esas palabras antes de que hubiese resultados definitivos en Mecklemburgo-Antepomerania. Cuatro horas más tarde, poco después de medianoche, se hacía oficial el peor escenario para los conservadores: la CDU, con 4,9% de los votos, se queda fuera del Parlamento regional, situación inédita en la historia de la República Federal. El partido que reconstruyó la Alemania de posguerra cae en el extraparlamentarismo en el noreste del país. Las palabras de Merz de media tarde habían envejecido meses en tan sólo unas horas. Dudas sobre la Gran Coalición Merz unió este domingo su futuro político a la capacidad del Gobierno federal de la Gran Coalición de sacar adelante su agenda de reformas económicas y políticas . Pero los resultados de la doble cita electoral dejan aún más dudas sobre el futuro del Ejecutivo liderado por Merz. Democristianos y socialdemócratas perdieron juntos más de 15 puntos en Berlín, ciudad que han gobernado también en Gran Coalición durante los últimos tres años. El castigo a los partidos que hoy dirigen Alemania es innegable en la capital, que se enfrenta ahora a la difícil tarea de formar Gobierno. El mensaje que las urnas lanzan desde el norte, en Mecklemburgo-Antepomerania, no es mucho más alentador para Merz: los conservadores de la CDU pierden más de ocho puntos y caen en la irrelevancia política del extraparlamentarismo. La primera ministra regional, la socialdemócrata Manuela Schwesig, pierde las elecciones frente a la ultraderecha, pero probablemente podrá mantenerse en el poder si consigue armar una coalición con los poscomunistas de La Izquierda y Los Verdes. Se puede decir que Schwesig ha conseguido aguantar el pulso a la ultraderecha, que gana casi 20 puntos respecto a las últimas elecciones regionales, pese a su partido: la primera ministra ha hecho campaña centrándose en su figura, muy popular en Mecklemburgo-Antepomerania, y no ha dudado en atacar algunas de las reformas propuestas por la Gran Coalición de Merz, de la que su partido forma parte, como, por ejemplo, la prolongación de la edad de jubilación o los recortes sociales. Los resultados lanzan un mensaje común al Gobierno de Merz: si la única respuesta del canciller federal es mantener inalterado el curso de sus impopulares reformas, la crisis dentro del Gran Coalición parece servida en badenja. Cuesta imaginar cómo Merz conseguirá agotar la legislatura y mantener el Gobierno unido, con una dirección socialdemócrata muy desacreditada y una creciente oposición interna dentro de las filas conservadoras. La destrucción de la CDU Los resultados de este domingo vuelven a confirmar el auténtico proyecto de la ultraderecha de AfD: la destrucción de la democracia cristiana de la CDU para alcanzar la hegemonía política y electoral en un país esencialmente conservador. AfD quiere convertir ese conservadurismo en voto reaccionario para poner en marcha proyectos como el de la “remigración: es decir, la expulsión de millones de personas para recuperar la homogeneidad etnocultural de Alemania, una posición que raya claramente con el neonazismo. La salida de los democristianos del parlamento regional de Mecklemburgo-Antepomerania confirman que la ultraderecha va por buen camino. La buena noticia para Merz es que las elecciones del pasado domingo cierran un año electoral que ha dejado dos victorias electorales de la ultraderecha –una en Sajonia-Anhalt y otra en Meclemburgo Anteporania– y una de los poscomunistas de La Izquierda –en Berlín–. Hasta abril del próximo año las urnas no se volverán a abrir en Alemania. Será con tres comicios regionales en Schleswig-Holstein, el Sarre y Renania del Norte-Westfalia, en esta ocasión en el Occidente del país. El plan de Merz parece ser resistir en el poder y al frente de su partido hasta entonces. Pero durante estos meses, Alemania podría tener su primer ministro regional ultraderechista en Sajonia-Anhalt , estado en el que Ulrich Siegmund se quedó al borde de la mayoría absoluta a inicios de este septiembre. Entre las filas de la CDU las voces críticas con la gestión de Merz amenazan con convertirse en una rebelión dentro del conservadurismo. La dimisión a plazos que Merz podría entonces convertirse en una renunciada forzada. A estas alturas la cuestión no es si Merz caerá, sino cuándo.

    elDiario.eselDiario.es•Andreu Jerez Ríos
  8. Infobae
    Seguimiento21 sept, 12:01

    Los socialdemócratas defienden coalición con CDU de Merz, pero piden adaptar las reformas

    Berlín, 21 sep (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) expresó este lunes su lealtad a la coalición de gobierno del canciller conservador, Friedrich Merz, cuyo partido se ha visto castigado en los comicios regionales del domingo en Mecklemburgo-Antepomerania y Berlín, pero pidió no ignorar al descontento ciudadano y hacer adaptaciones en las reformas que quiere impulsar el Ejecutivo. "Nuestra máxima premisa es que seguimos apoyando esta coalición, pero tal y como han ido las cosas en los últimos meses, no podemos seguir así; necesitamos cambios", dijo el copresidente del SPD y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, durante una rueda de prensa en Berlín para analizar los resultados de los comicios. El también vicecanciller defendió que Alemania necesita reformas, pero ignorar lo que los votantes han expresado en tres elecciones regionales -las dos del domingo en Mecklemburgo-Antepomerania y Berlín y las de Sajonia-Anhalt del pasado 6 de septiembre, "es inaceptable". "Necesitamos reformas, pero estas deben ser justas y contar con el apoyo de la población", añadió, y reconoció que el rumbo seguido en los últimos meses ha aumentado la incertidumbre en el país. Si los ciudadanos perciben las reformas como algo que amenaza sus vidas y que sólo conduce a un empeoramiento de la situación, entonces "no sólo es nuestra comunicación la que debe mejorar, sino también, en uno u otro aspecto, la sustancia de las reformas", afirmó. En la misma línea se expresó la copresidenta del SPD y ministra de Trabajo, Bärbel Bas, quien afirmó que la población es consciente de que hay que hacer reformas, pero estas deben ser sometidas "a una evaluación realista, por un lado, y sobre todo, a una evaluación en términos de equidad", defendió. "Formamos parte de esta coalición y queremos seguir haciéndolo; sin embargo, de las campañas electorales también hay que extraer la conclusión de que la gente no está satisfecha con las reformas previstas", afirmó, sobre todo las que el Gobierno impulsa en materia de pensiones y sanidad. Bas advirtió de que "no hay nada más fatal que dejar que esta coalición se rompa ahora por cualquier cuestión concreta" y se mostró convencida de que es posible hallar soluciones para las reformas que se avecinan. En los comicios de Mecklemburgo-Antepomerania, la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merz quedó con sólo el 4,9 % de apoyos por primera vez en su historia fuera de un Parlamento regional, mientras los socialdemócratas de la primera ministra regional en funciones, Manuela Schwesig, sumaron el 35,5 % de los votos, pero quedaron por detrás de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que se disparó hasta el 38,2 %. En Berlín, la CDU del alcalde-gobernador en funciones, Kai Wegner, perdió el Gobierno que encabezaba junto al SPD desde 2023 y quedó en segundo lugar con el 18,8 %, casi diez puntos menos que en los anteriores comicios, adelantada por La Izquierda (25,7 %). Los socialdemócratas quedaron en cuarto lugar, con el 12,1 % de los apoyos, su peor resultado con más de seis puntos menos que en las anteriores elecciones, adelantados por AfD, que subió del 9,1 % al 16,3 %. EFE (foto)(vídeo)

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  9. Infobae
    Seguimiento21 sept, 11:02

    Gobierno alemán reivindica su capacidad de actuación pese a la debacle del partido de Merz

    Berlín, 21 sep (EFE).- El Gobierno alemán aseguró este lunes que retiene "absolutamente" su capacidad de actuación, pese a la debacle de la Unión Cristianodemócrata (CDU) del canciller Friedrich Merz el domingo en las elecciones regionales en los estados federados de Mecklemburgo-Antepomerania y de Berlín. "Sí, absolutamente", respondió el portavoz adjunto del Gobierno de coalición formado por la CDU de Merz, la hermana bávara Unión Socialcristiana (CSU) y el Partido Socialdemócrata (SPD), Sebastian Hille, en una rueda de prensa ordinaria tras ser preguntado si, a la luz del fracaso electoral el Ejecutivo, aún tiene capacidad para actuar o tomar medidas. La CDU se hundió la víspera en Mecklemburgo-Antepomerania, donde no logró entrar por primera vez en su historia en un Parlamento regional, y donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se impuso al SPD. A su vez, en el estado federado de Berlín, la CDU perdió el Gobierno que encabezaba desde 2023 con el SPD, tras imponerse claramente y por primera vez La Izquierda. Pese a sufrir el peor resultado jamás registrado por la CDU en el noreste alemán; pese a que desde la Reunificación, conservadores y socialdemócratas se habían alternado siempre como los partidos más votados en Berlín, y pese a la baja popularidad del canciller, Merz se negó la víspera a dimitir como presidente del partido y como canciller, y prometió continuar con el camino de las reformas, aunque no arrojen inmediatamente resultados. En una inusual comparecencia tras los primeros sondeos a pie de urna -antes de saber que la CDU se quedaba incluso fuera del Parlamento de Mecklemburgo-Antepomerania, Merz calificó el resultado de "desastre". Antes de que se dirigiera desde la sede de la CDU en Berlín a la población, Merz se había reunido con la cúpula del partido y los ocho primeros ministros de la formación en estados federados, quienes no le retiraron la confianza. Sin embargo, se reunieron posteriormente durante más de dos horas por separado en la representación de Renania-Palatinado en Berlín, sin el canciller y presidente del partido, según la revista Stern. "No está prohibido en ninguna parte ni tiene nada de sospechoso, ni nada por el estilo, que los políticos se reúnan y hablen entre ellos. Por lo tanto, no hay absolutamente nada que nos haga pensar en ello ni que nos parezca extraño de ninguna manera", señaló Hille. Al ser preguntado cómo queda la autoridad del canciller después de esta noche de reuniones, Hille respondió con un simple "bien". El portavoz adjunto no cree, por ende, que la debacle electoral afecte al calendarios de reformas económicas y sociales -incluida la intención del Gobierno de coalición de suprimir la prejubilación a los 63 años sin sufrir reducciones para quienes hayan cotizado 45 años, pese a las protestas de tres primeros ministros orientales. El canciller, dijo Hille, envió el domingo "una señal muy clara sobre la dirección que se seguirá: continuaremos con nuestro rumbo de reformas", enfatizó. Sí concedió, ante las voces en el SPD que piden ajustar o adaptar las reformas, que "naturalmente, la política consiste constantemente en reconsiderar y reflexionar sobre las cosas". "Pero eso no significa ahora que pongamos en cuestión todo el rumbo de reformas", insistió. EFE

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  10. Seguimiento21 sept, 11:01

    La CDU de Merz celebra una reunión de crisis tras los últimos reveses electorales en Alemania

    La Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) celebra este lunes una reunión de crisis para abordar los últimos reveses electorales en varios estados federados, incluido el recibido el viernes en Mecklemburgo-Pomerania Occidental --donde por primera vez el partido no logró entrar en un parlamento regional--, con todas las miradas puestas en el canciller, Friedrich Merz. La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se impuso en las elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, con lo que logró su segunda victoria en unas elecciones regionales en apenas dos semanas, después de su triunfo arrollador en Sajonia-Anhalt, mientras que en Berlín la CDU perdió la Alcaldía frente a La Izquierda. Los resultados han agravado el descontento generalizado con el liderazgo de Merz, que ha tenido dificultades para sacar adelante impopulares reformas económicas, sanitarias y sociales consideradas cruciales para reactivar la débil economía, lo que ha provocado llamamientos a favor de su dimisión. Tras conocerse las primeras proyecciones en las elecciones del domingo, Merz reconoció ante las cámaras que el resultado de la CDU en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el peor de su historia en unas elecciones regionales, había sido "un desastre", pero aseguró que permanecerá en el cargo y continuará con su impopular agenda de reformas. En este sentido, el vicepresidente de la CDU Karl-Josef Laumann ha destacado este lunes a su llegada a la sede del partido en Berlín para la reunión de crisis que "la dirección del partido está detrás del canciller", antes de considerar fundamental "dejar claro en la situación actual que tenemos un Gobierno que seguirá en el cargo". Catarina dos Santos-Wintz, secretaria general del bloque parlamentario de la CDU y su partido hermano bávaro, la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), ha mostrado también su "confianza" en Merz, mientras que la ministra de Familia, Karin Prien, ha reconocido que los resultados demuestran que a su partido "le falta empatía" para comprender los problemas de la población. "Las cosas tienen que cambiar ahora. Tenemos que tomarnos más en serio los temores legítimos de muchas personas, claramente también a la hora de abordar las reformas", ha reseñado Prien, que además es vicepresidenta de la CDU, en declaraciones concedidas a la emisora alemana Deutschlandfunk. "El propio canciller sabe que tendrá que cambiar", ha zanjado. Por su parte, Matthias Miersch, líder del grupo parlamentario del Partido Socialdemócrata (SPD), socio minoritario de la coalición de Gobierno de Merz, ha reclamado igualmente más empatía a la hora de aplicar las reformas previstas, defendidas en todo momento por Merz. "En estos momentos, las reformas consisten principalmente en recortes", ha explicado en una entrevista concedida a la televisión pública ARD. "Eso es lo que ahora tenemos que conseguir también en Berlín: sacar adelante y aplicar realmente las reformas, pero con empatía", ha señalado, tal y como ha recogido la agencia alemana de noticias DPA. LOS ÚLTIMOS RESULTADOS ELECTORALES Los resultados de las elecciones del domingo son un nuevo reflejo del descenso en los apoyos a los dos grandes partidos en Alemania, la CDU y el SPD, que gobiernan en coalición a nivel nacional. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la AfD se impuso con un 38,2% de los votos, más del doble de su resultado de hace cinco años, y derrotó al SPD de la actual primera ministra regional, Manuela Schwesig, cuya estrategia de presentarse como la única alternativa a la ultraderecha no dio los frutos esperados. En un resultado especialmente adverso para la CDU, los conservadores obtuvieron apenas un 4,9% de los votos, por debajo por primera vez del 5% necesario para obtener escaños en el parlamento regional. El resultado es además el peor de su historia desde el 9% obtenido en Bremen en 1951. Pese a la victoria de la AfD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental --al igual que en Sajonia-Anhalt, parte de la antigua Alemania comunista del Este, donde el partido ultraderechista tiene especial fuerza--, es poco probable que pueda gobernar el estado federado, ya que los demás partidos se niegan a colaborar con él. Leif-Erik Holm, candidato de la AfD al gobierno regional, ha apuntado este mismo lunes que no espera que su partido entre en el gobierno de Mecklemburgo-Pomerania Occidental pese a haber ganado las elecciones del domingo. "Creo que podríamos gobernar. Sin embargo, en estos momentos no parece que vaya a ocurrir", ha señalado en declaraciones a la emisora pública NDR. En Berlín, el resultado ha abierto la vía a una coalición de tres partidos entre La Izquierda, Los Verdes y el SPD para sustituir al actual gobierno de signo conservador. La candidata de La Izquierda, Elif Eralp, una abogada de 45 años de origen turco, aspira a convertirse en la primera alcaldesa de Berlín de su partido. Los Verdes han manifestado su disposición a negociar una alianza de este tipo, mientras que inicialmente no estaba claro si el SPD seguiría el mismo camino. La participación aumentó considerablemente en ambos estados federados, hasta el 78,1% en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y el 74,2% en Berlín.

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  11. 20 de septiembre
  12. Seguimiento20 sept, 21:45

    Merz reconoce el "desastre" electoral de la CDU pero promete seguir las reformas

    El canciller alemán, Friedrich Merz, ha reconocido el "desastre" del resultado obtenido por su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) en las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, pero ha prometido seguir adelante con su contestado programa de reformas políticas. "No podemos suavizar el resultado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Es un desastre", ha afirmado Merz en una comparecencia pública tras conocerse las encuestas a pie de urna en esta región alemana, en la que la CDU corre el riesgo de quedarse sin representación parlamentaria. "La CDU ha luchado, pero al final ha sido derrotada claramente por la polarización entre el SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania) y AfD", Alternativa para Alemania, ha argumentado. Para Merz Mecklemburgo-Pomerania Occidental se ha convertido en "un estado muy complicado". "Nuestra economía está en medio de una profunda agitación y el tono y las interacciones en nuestra sociedad son más duras y menos reconciliables", ha planteado. Merz ha advertido del "hundimiento" de la "confianza en las instituciones" resultado de un "ataque activo de partidos radicales de izquierda y derecha". "En Alemania y en toda Europa tenemos que repensar de raíz la libertad, la seguridad del día a día, la paz y nuestras propias fortalezas y debilidades", ha propuesto antes de alertar de "amenazas muy concretas". El canciller ha expresado su "intención" de "sacar nuestro país adelante" porque "hay reformas que no se pueden posponer". "Estoy firmemente convencido de que el éxito de nuestras reformas no solo mejora nuestra coexistencia, sino nuestro autoconcepto y nuestra imagen en el exterior. Alemania puede cambiar", ha propuesto. Pero para ese cambio es necesario "fortaleza de carácter, firmeza y paciencia" y ha pedido también "tiempo". "Nuestro país tienen que ser otra vez la tierra de los nuevos comienzos", ha apelado antes de mencionar el "ascensor social" y la "prosperidad" a la que también deben tener acceso los jóvenes, "especialmente los jóvenes". SCHWESIG PIDE MÁS "HUMILDAD" La líder del SPD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Manuela Schwesig, ahora convertida en una de las principales figuras de su partido, se ha mostrado "muy irritada" y ha criticado la respuesta de Merz a los resultados en las elecciones regionales y le ha emplazado a tener "más humildad". "Estoy muy irritada. Creo que sería más apropiado que el canciller tuviera más humildad", ha afirmado Schwesig en declaraciones a la televisión pública alemana. "¿Por qué? Cuando veo lo mal que le ha ido a la CDU aquí, un partido con el que yo misma he colaborado durante muchos años, el canciller y el Gobierno federal en pleno tendrían que preguntarse qué necesitan cambiar", ha argumentado. Además ha pedido "no subestimar" a AfD porque si no se modifica nada, "AfD será cada vez más fuerte en todas partes", ha advertido. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental AfD ha ganado 21,6 puntos, hasta el 38,3%, para situarse ligeramente por delante del SPD de Schwesig, que obtiene un 35,4% de votos, 4,2 puntos menos que en 2021, según la última proyección publicada por la televisión alemana. Muy lejos se sitúa la tercera fuerza política, La Izquierda que logra un 6,5% de apoyo, 3,4 puntos menos, mientras que Los Verdes conseguirían un 5,5%, 0,8 puntos menos. La CDU obtiene un 4,9%, 8,4 puntos menos, la misma cifra que BSW (4,9%), también al del 5%. AfD ha celebrado el "sensacional resultado" en Mecklemburgo-Pomerania Occidental en palabras de su colíder Tino Chrupalla, quien considera que tienen "claramente mandato para gobernar" y ha manifestado su disposición a "dialogar con todos los partidos". Mientras, la otra colíder de AfD, Alice Weidel, ha destacado el fracaso de "las políticas de izquierda" de CDU-SPD y ha abogado por dialogar con fuerzas políticas como la Alianza Sahra Wagenknecht. "Si hay puntos en común, podemos hacerlo. Incluso un gobierno en minoría. En lo que a mí respecta está totalmente abierto", ha afirmado en la cadena ARD.

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