Continuareacum 4 h
Un jefe de Información de la Guardia Civil reconoce que la acción de Greenpeace fue "totalmente" pacífica y no causó daños
El testigo relata que una de las dársenas quedó "totalmemente" bloqueada y dice que el despliegue ecologista en el puerto de Sagunt para bloquear un barco gasero estuvo "muy bien" coordinado El activismo climático afronta un juicio histórico: “Que sirva para que en el futuro no sufran este calvario” El juicio contra 11 activistas de Greenpeace en el que la Fiscalía pide cinco años de prisión por un presunto delito de desórdenes públicos a consecuencia de una acción pacífica contra un barco gasero en el Puerto de Sagunt el 26 de octubre de 2021 ha arrancado con una certeza compartida por todos los testigos: todo fue pacífico. La discusión se ha centrado en el eventual riesgo que supuso el despliegue de las lanchas y del buque Esperanza de Greenpeace. El guardia civil instructor del expediente, jefe del Grupo de Información, ha relatado ante la titular de la Plaza número 8 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de València que el instituto armado fue avisado el día de autos de que se estaba desarrollando una “acción activista” de Greenpeace. Las primeras cuatro zodiacs de la organización se dedicaron a la “navegación rápida alrededor del buque, zigzagueando” y a hacer algunas pintadas en el buque gasero. Sin embargo, a juicio del testigo, fue “claramente” una “maniobra de distracción” que despistó al personal de la Guardia Civil y permitió al buque de Greenpeace echar el ancla en la dársena dos para impedir la entrada del barco gasero. “Se colocan de tal forma que es imposible entrar y maniobrar en la dársena”, ha relatado. Aquella dársena quedó “totalmente” bloqueada, interrumpiendo la actividad del puerto, según ha apostillado. El testigo ha declarado que el capitán del buque Esperanza , de Greenpeace, fue requerido varias veces para que depusiera su actitud, sin éxito. Una vez autorizado el abordaje, los efectivos del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS), la unidad de élite de la Guardia Civil, procedieron a “reventar” la puerta de entrada al puente de mando. “Ni el capitán ni nadie de la tripulación colaboraron, la actitud fue totalmente pasiva”, ha dicho. Un “peligro para la navegación” “La acción tengo que reconocer que está muy bien coordinada”, ha manifestado el testigo. El uniformado también ha aludido a un “peligro para la navegación”, aunque nada más allá: “A la vista de los hechos, no hay un peligro manifiesto de que explotara o de una fuga de gas, eso no se produce”. El jefe de Información ha declarado que la actitud de los activistas fue “totalmente pacífica”, lo cual ha dicho que es de “agradecer”. “La resistencia sigue siendo resistencia”, ha apostillado. También ha reconocido, en la línea del anterior testigo, que “no se constata ningún riesgo concreto”. Sin embargo, ha tildado de “negligentes y temerarias” las maniobras de las zodiacs de Greenpeace, aunque ha descartado que pretendieran embestir a las embarcaciones de la Guardia Civil. Por otro lado, el patrón de la embarcación Río Júcar de la Guardia Civil ha explicado en su declaración que el Servicio Marítimo del instituto armado tenía localizado con días de antelación al buque de Greenpeace y, al estar prevista la entrada del gasero en el Puerto de Sagunt, se les ordenó patrullar por la zona “por si podía haber algún altercado o algo”. El agente ha dicho que los activistas mantenían una “actitud tranquila”. “No tenían una actitud violenta, pero no había intención [por parte de los activistas] de atender nuestros requerimientos. No fueron nada violentos, pero es verdad que ellos seguían con su objetivo”, ha resumido el guardia civil. También ha descartado que los activistas mantuvieran una actitud “hostil” hacia la autoridad. El agemnte ha descrito un “pequeño” incidente: el accidente de una de las zodiacs que “no claculó bien” y chocó con el ancla de la embarcación d ela Guardia Civil, venciendo la consola de mando para patronear la lancha y estrellándose finalmente contra el muelle. “Vinieron a pedirnos perdón porque había sido un accidente sin más intención, en ningún momento lo percibimos como un atentado a la autoridad”, ha afirmado. Un “incremento del riesgo”, según el testigo de la regasificadora El representante legal de la planta regasificadora de la infraestructura portuaria también ha reconocido que no hubo daños a consecuencia de la acción reivindicativa de la organización ecologista, y ha aludido a un mero riesgo “hipotético”, tal como ha destacado uno de los dos abogados que ejerce la defensa de los encausados. “No hubo daño, pero sí incremento del riesgo”, ha afirmado ante una sala repleta de un público solidario con los acusados, que incluía a observadores de Amnistía Internacional. El testigo, que presenció los hechos, ha explicado que al tratarse de una infraestructura crítica la planta tiene la obligación de avisar a organismos tales como la Guardia Civil o el Ministerio de Transición Ecológica en escenarios como el de la protesta de Greenpeace, que bloqueó el acceso del buque gasero en protesta contra los combustibles fósiles. El representante legal de la planta regasificadora también ha manifestado que en ningún momento se interrumpió la entrada de gas, al haber existencias para abastecer la demanda durante la protesta, que duró unas 12 horas. “Una cosa es el daño y otra es el riesgo, no se materializó el daño, pero eso no quita el riesgo, el riesgo existe”, ha afirmado el hombre, que ha declarado por videoconferencia. El testigo, en definitiva, ha descrito una “situación potencialmente peligrosa” vinculada a las maniobras para sacar el buque gasero de popa hacia la zona de fondeo de mercancías peligrosas.
elDiario.es•Lucas Marco