Friedrich Merz

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Alemania pide incrementar la presión sobre Rusia para lograr negociaciones con Ucrania

Nueva York/Berlín, 23 sep (EFE).- El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, instó este miércoles a incrementar la presión sobre Rusia para obligar a Moscú a emprender conversaciones "serias" para alcanzar la paz en Ucrania. En declaraciones a medios alemanes en los márgenes de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, a donde viajó en sustitución del canciller, Friedrich Merz, el ministro de Exteriores denunció que un miembro permanente del Consejo de Seguridad, en alusión a Moscú, "amenaza" a Occidente. "Por eso hablaré hoy en este mismo Consejo de Seguridad de cómo Rusia comete crímenes de guerra al atacar hospitales, viviendas e infraestructuras energéticas en Ucrania, de cómo destruye barcos cargados de cereales en los puertos ucranianos del mar Negro", afirmó. Además, Moscú intenta "dividir a nuestras sociedades" con "desinformación y ataques híbridos", aunque oculte su implicación, acusó, y no está interesada en negociar realmente. "Quien para negociar plantea prerrequisitos que se corresponden con sus demandas máximas, quien caza con drones a civiles, sin consideración, quien escala siempre más, no quiere seriamente negociar", advirtió Wadephul. El ministro afirmó que Alemania y sus socios trabajan juntos para incrementar la presión sobre Rusia, de forma que se vea obligada a negociar, y citó la decisión de alargar durante tres años las sanciones europeas, aunque reconoció que para lograr esto último ha habido que "aceptar compromisos difíciles". Finalmente, calificó de "importante" que el presidente estadounidense, Donald Trump, se haya reunido con su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski. "Si las conversaciones del secretario de Estado estadounidense con el ministro de Exteriores ruso nos acercan a las negociaciones, sería una buena noticia", concluyó. Para este miércoles estaba previsto un encuentro entre Wadephul y su homólogo iraní, Abás Araqchí, que llegó el martes a Nueva York, en medio de nuevos cruces de amenazas entre Irán y Estados Unidos. Además, el ministro alemán se reunió hoy con su colega peruano, Carlos Espá, con el que abordó temas como la cooperación en materias primas esenciales o en la lucha contra el crimen organizado, así como con el jefe de la diplomacia india, Subrahmanyam Jaishankar. EFE

InfobaeInfobaeNewsroom Infobaehace 4 h

La agonía de los viejos gigantes y el nacimiento de pequeñas "islas": ¿ha llegado el fin del sistema de partidos en Alemania?

Los dos grandes partidos de Alemania, conservadores y socialdemócratas, han pasado de concentrar el 90% del voto en los años 70, hasta el 69% en 2005 y el 49% en 2025 “Desastre”. El reloj marcaba las 18:13. Minutos habían pasado del cierre de las mesas de votación y el canciller alemán Friedrich Merz salía a valorar lo sucedido en las elecciones de Berlín y de Mecklemburgo-Antepomerania. Fue en esta última región, ubicada en el noreste del país en los territorios de la antigua RDA, donde sucedió lo imposible: la Unión Demócrata Cristiana (CDU) no fue capaz de superar el 5% de los votos y con eso quedó fuera un parlamento regional por primera vez en la historia. El triunfo se lo volvía a quedar AfD, como dos semanas atrás había sucedido en Sajonia-Anhalt, otra región del este. Mientras tanto, en Berlín, su partido también era derrotado, en este caso por Die Linke. Con casi diez puntos menos que en 2023 y una distancia de casi siete puntos respecto a la izquierda, el partido del canciller debía conformarse con el segundo lugar. ¿Por qué Merz salió tan rápido a enfrentar a la prensa? Puede haber sido una jugada para imponer su propio encuadre de lo sucedido antes de que lo hicieran otros, o un intento de apagar, al menos por esa noche, una eventual revuelta interna. Ambas hipótesis apuntan a analizar cómo sigue este gobierno. Sin embargo, el impacto de fondo de estas elecciones pide una mirada más amplia que ponga en perspectiva el proceso que se viene configurando desde hace años y que hoy parece llegar a su punto de inflexión: el fin del sistema de partidos tal como lo conocíamos en Alemania. En su lugar, asoma algo que se parece más a un archipiélago, con islas de votantes que tienen demandas muy concretas y un partido para cada una. El viejo sistema Durante décadas la política alemana funcionaba según los movimientos de tres grandes siglas: CDU, SPD y FDP. Tanto la CDU como el partido socialdemócrata (SPD) eran los grandes jugadores, los que lideraban el proyecto político según quien llegara al gobierno. Eran los partidos mayoritarios (Volksparteien en alemán), también conocidos como “ catch-all-parties ”. Poseían la capacidad de conquistar electorados de forma transversal más allá de la edad, la procedencia geográfica, el oficio o la formación. Tenían sujetos políticos amplios y construían una representatividad muy persistente que desembocaba en la configuración de un “voto cautivo”. El peso de ambos partidos era tan importante que, durante los años 70, en conjunto reunían más del 90% de los votos. Los liberales (FDP) completaban la cuenta, aunque su rol no dejase de ser fundamental: eran la llave de gobernabilidad, ya que decidían con quién formar coalición y conformar el siguiente gabinete. En resumen, se había constituido una lógica relativamente simple en la que el votante optaba entre dos visiones de país: centro-derecha o centro-izquierda. En los años 80 comenzaron los cambios. La aparición del Partido Verde aportó cierta complejidad, aunque nunca puso en riesgo el sistema de dos grandes conglomerados ordenados a ambos lados del espectro político. Después de la Reunificación y tras una escisión importante en la formación socialdemócrata a mediados de los 2000 surgió Die Linke (La Izquierda). Su incorporación al sistema de partidos inició un proceso de fragmentación que ya era moneda corriente en otros países en Europa. No obstante, el peso de los grandes se sostenía: en 2005, el SPD y la CDU en conjunto superaban el 69% de los sufragios. El canciller alemán y líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Friedrich Merz, asiste a una rueda de prensa en la sede del partido CDU. EFE/EPA/FILIP SINGER El quiebre se dio con la llegada de la ultraderecha de Alternative für Deutschland (AfD). Primero en el este y posteriormente en el resto de la república, AfD rompió aquella lógica, y lo hizo en al menos dos aspectos. En primer lugar, los mayoritarios dejaron de serlo: juntos ya no suman ni la mitad de los votos (49,8% en 2021 y 44,9% en 2025). Además, tanto la CDU como el SPD ya no ganan siempre todas las elecciones. A nivel regional, tanto los Verdes como Die Linke y AfD se han impuesto y con ello han desbancado su rol protagónico histórico. Perder el primer lugar, a veces hasta el segundo, ha reducido su capacidad de liderazgo a la hora de armar coaliciones y, sobre todo, marcar la agenda. El segundo aspecto es que ante la oferta electoral más amplia, su sujeto político se ha desdibujado. Es decir, aquel votante cautivo descubrió que alguno de sus intereses podría estar mejor representado por otra fuerza política, especialmente cuando se trata de cuestiones específicas. Así, ser mainstream ha dejado de ser una ventaja y se ha convertido en un elemento difuso para la ciudadanía. Otto Kirchheimer, autor del concepto de “ Volskpartei ” escribía que ese modelo cambiaba identidad por amplitud. Hoy donde los discursos identitarios son mucho más relevantes, ese trade-off es una debilidad. Lo que reemplaza al voto cautivo son las islas: electorados más pequeños, con prioridades concretas, que se reconocen cada vez menos en un partido que pretende hablar por todos y más en uno propio. La CDU es el ejemplo más reciente, y el más simbólico. El gigante en crisis Durante buena parte de este siglo, la CDU no compitió con el SPD, sino que gobernó con él. Tres de los cuatro gobiernos de Angela Merkel fueron grandes coaliciones, Groko en la jerga alemana, y lo que había nacido como una excepción para tiempos difíciles terminó siendo la regla. Años de compartir gabinete fueron limando los perfiles de ambas fuerzas ante los ojos del electorado. Resultaba cada vez más complicado distinguir dos proyectos de país que habían sido rivales. Parecía que Alemania no tenía alternativa. Merz buscaba romper esa lógica. Traía la disciplina fiscal como sello y, sobre todo, la promesa de devolverle a la CDU un perfil propio, democristiano y conservador. Su discurso, además, garantizaba un cambio de rumbo para Alemania. Y le creyeron, por eso lo eligieron jefe del partido y luego candidato a canciller. No tardó en defraudar las expectativas. Lo primero que hizo fue desentenderse de una posición electoral que defendió durante toda la campaña: el freno a la deuda. Un mes después de ganar la elección, pero antes de formar gobierno, su partido votó junto al SPD y los Verdes una reforma constitucional que dejaba fuera del límite el gasto en defensa por encima del 1% del PIB y creaba un fondo especial de infraestructuras de 500.000 millones de euros. Para muchos fue una traición a su promesa de austeridad, algo que el propio Merz reconoció posteriormente como una decisión que minó su credibilidad. La segunda decepción fue volver a pactar con los socialdemócratas y forjar una nueva Groko . Y ni siquiera empezó bien: el 6 de mayo de 2025 se quedó a seis votos de ser elegido canciller en la primera votación (310 contra 316 necesarios), pese a que su coalición tenía 328 escaños. Nunca le había pasado a un candidato en la historia de la República Federal. Necesitó una segunda ronda esa misma tarde. Otra señal de un partido resquebrajado. La CDU se quedó con la Alemania mayor y conservadora. Los Verdes, con la de las ciudades y el sur próspero. AfD, con los trabajadores y el este. Die Linke, con los jóvenes urbanos que no llegan a pagar un alquiler. Al SPD le queda un electorado que todavía existe, pero ya no alcanza para sostener un proyecto, y el FDP casi no tiene a nadie Hubo reformas, sí. En diciembre de 2025 se aprobó la de las pensiones, que mantiene el nivel de las jubilaciones en el 48%. El Bürgergeld , la prestación para desempleados, fue reemplazado por una Grundsicherung más estricta y se aprobó un paquete de ahorro en el sistema de salud. Otras promesas quedaron a medias o en el cajón, como la rebaja del impuesto a la electricidad, que solo se aplicó en parte, o el alivio a los ingresos medios. La sensación general es negativa: para quienes confiaron en él en un principio, las reformas no llegan lo bastante lejos; mientras que para sus detractores su política está profundizando la crisis. Los números son elocuentes: según el DeutschlandTrend de ARD de septiembre, solo el 15% valora positivamente el trabajo de la coalición, el 84% está insatisfecho. Mecklemburgo-Antepomerania no es más que el corolario. En 2021 la CDU había sacado allí un 13,3% y el domingo cayó al 4,9%. El patrón se repite en Sajonia-Anhalt, donde hace cinco años ganó con el 37,1% y este mes obtuvo el 17,2%, mientras AfD llegaba al 43,8%. Pareciera que a la CDU le queda seguir apostando por el votante conservador que históricamente le ha apoyado y todavía lo hace. En 2025 obtuvo el 41,4% entre los mayores de 70 años y apenas el 13% entre los de 18 a 24. Es un electorado importante, pero lejos está de devolverle al partido a su performance de antaño. A eso se suma el problema del cordón sanitario. La CDU mantiene su línea roja frente a AfD y tiene vetada, por un acuerdo de partido, la alianza con Die Linke. Esto reduce su capacidad de maniobra. A nivel federal actualmente su único socio posible es un SPD que también se hunde. Entre los dos suman poco más del 30% de intención de voto, lejos de la mayoría. Hubo un tiempo en que había otra salida. El FDP fue durante décadas su socio natural para gobernar sin el SPD, con Kohl hasta 1998 y con Merkel entre 2009 y 2013. Hoy ese socio casi no existe: En febrero de 2025 el FDP cayó al 4,3% y quedó fuera del Bundestag, y este mes sacó un 2,6% en Sajonia-Anhalt, un 2,5% en Berlín y un 1% en Mecklemburgo-Antepomerania. El gran partido de la derecha alemana, la CDU, ha quedado atrapado en una coalición de debilidades, y quizá no exista un rumbo capaz de devolverle la capacidad de hablar por todos. La sangría socialdemócrata En los años 70 ganaba elecciones con más del 40%. Willy Brand, Helmut Schmidt, Gerhard Schröder marcaron la historia del país, para bien o para mal. Esas imágenes son parte de un pasado más lejano que nunca. En febrero de 2025 llegó el golpe más duro: 16,4%, el peor resultado de su historia en unas federales. Este mes la tendencia se repitió en Berlín, con un 12,1%. En Mecklemburgo-Antepomerania la situación fue distinta: en octubre de 2024 las encuestas lo ubicaban en el 22% y terminó con el 35,5%. Un respiro que igualmente no le alcanzó para vencer a la ultraderecha, que se volvió a imponer en un estado federado del este. Para entender la situación actual del SPD hay que regresar a inicios de 2018. En enero de ese año, los Verdes renovaron a su cúpula y votaron por Robert Habeck y Annalena Baerbock, dos líderes del sector más pragmático. El nuevo dúo se propuso disputar el espacio progresista a los socialdemócratas. Y en ese momento el lugar parecía vacante: el SPD perdía perfil, arrastrado por su mimetización con la CDU en las Groko de Merkel. El reto no parecía imposible, sino todo lo contrario: un electorado convencido y movilizado que, con las necesidades básicas cubiertas, podía concentrarse en una agenda postmaterialista. Esto era acompañado por un mundo relativamente estable, todavía guiado por los consensos de posguerra. Sin embargo, cuando aquellas condiciones se esfumaron, también lo hizo la esperanza verde. Manuela Schwesig, líder del SPD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental asiste a una rueda de prensa en la sede del partido en Berlín. De las federales de 2021 (14,8%) a las de 2025 (11,6%), los Verdes perdieron terreno y hoy rondan el 14% en las encuestas. No obstante, conservan un caudal fiel: los sectores acomodados y progresistas de las zonas prósperas del sur, como Baden-Württemberg, o ciertas regiones de Baviera y Hessen. Se le suman los barrios acomodados de las grandes urbes, especialmente en aquellas con universidades. Se trata del electorado de postmaterialista, aquel que puede votar por temas abstractos, atados al futuro. Posiblemente, los más trascendentales, pero al mismo tiempo los considerados menos urgentes. Los Verdes no llegaron a ser la nueva socialdemocracia. Quedaron como la isla de quienes pueden permitirse votar por el futuro. Esto no representó una recuperación del SPD, sino todo lo contrario. En los últimos años, los socialdemócratas son testigos de cómo su electorado es drenado sin piedad. Se trata de dos frentes abiertos que golpean los elementos distintivos del partido. El primero de ellos es la pérdida del voto obrero y el segundo es la disputa por la agenda de la justicia social. Y tal vez lo más interesante de esta situación es que las dos formaciones que recogen buena parte de esa herencia no podrían ser más opuestas. En las últimas elecciones federales de 2025, solo el 12% de los obreros votó socialdemócrata, 14 puntos menos que en la elección anterior. El partido más votado en ese grupo, con el 38% fue la ultraderecha. AfD se ha convertido en el partido de los trabajadores. En Sajonia-Anhalt el 59% del voto obrero fue a la ultraderecha y solo el 6% se inclinó por los socialdemócratas. En esa misma elección, AfD se llevó el 65% de los votantes que califican su situación económica como mala o menos buena. Ese sector sostiene que ese partido tiene competencias para resolver las problemáticas sociales. Su relato de justicia social es peculiar, con un Estado presente solo para los nativos y el apoyo a esa idea se basa en un fenómeno común al ascenso de la epidemia ultra en todo el mundo. La socióloga estadounidense Arlie Hochschild publicó en 2016 el libro Strangers in Their Own Land . En su intento por explicar el apoyo al Tea Party en las zonas pobres de Estados Unidos, identificó una narrativa que bautizó como deep story , la historia profunda. La resumió con una imagen: una fila larga, con gente que espera desde hace generaciones para llegar al sueño americano. La fila no avanza y mientras tanto ven cómo otros se les cuelan adelante, con el visto bueno de un gobierno que los ignora. Ese relato va más allá de los programas partidarios, en él se refleja una sensación de injusticia que fomenta la frustración y la rabia. En las últimas elecciones federales de 2025, solo el 12% de los obreros votó socialdemócrata, 14 puntos menos que en la elección anterior. El partido más votado en ese grupo, con el 38% fue la ultraderecha. AfD se ha convertido en el partido de los trabajadores En el este de Alemania esa fila empieza en 1990. La reunificación les prometió a los ciudadanos de la RDA el nivel de vida del oeste en poco tiempo, y lo que llegó fueron fábricas cerradas, jóvenes que se iban y salarios que todavía hoy son más bajos que al otro lado del país. En Sajonia-Anhalt solo el 33% de los votantes de AfD cree que la reunificación se logró y el 83% siente que los alemanes del este siguen siendo ciudadanos de segunda clase. AfD ha sabido capitalizar esa decepción y convertirla en reivindicación. En su discurso conviven las preocupaciones materiales y las identitarias. El 89% de sus votantes en Sachsen-Anhalt teme que los precios suban tanto que no pueda pagar sus facturas, el 80% cree que no podrá mantener su nivel de vida y el 91% teme la Überfremdung , un término históricamente cargado que alude a un supuesto exceso de extranjeros. Es la fila que no avanza y los que supuestamente se cuelan. Los resultados dan la dimensión: en Sajonia-Anhalt AfD obtuvo el 43,8% y 39 de los 83 escaños, a tres de la mayoría absoluta, y en Mecklemburgo-Antepomerania el 38,2%. Pero el este no lo explica todo. En 2025 logró su mejor resultado federal, un 20,8%, y hoy lidera las encuestas nacionales con el 29%, casi diez puntos por delante de la CDU. Actualmente, la idea de justicia social también es disputada por Die Linke, que ganó las elecciones en Berlín con el 25,7%, su mejor resultado en unas elecciones berlinesas y el quinto mejor en toda su historia. Su candidata, Elif Eralp, hizo campaña sobre un eje primordial: la vivienda. El argumento era tan simple como efectivo: sin alquileres asequibles no hay forma de tener una vida pagable. En una ciudad donde la escasez de vivienda accesible es el mayor problema de un electorado joven, sin ingresos suficientes para conseguir dónde vivir, el mensaje llegó. Die Linke entendió en esa campaña que era preciso mirar mejor los problemas de la ciudadanía para construir desde abajo hacia arriba. Es decir, evitar el impulso que tienen otros sectores políticos de la izquierda que buscan imponer su agenda como un mandato casi moral. El respaldo joven es contundente, al menos en Berlin. El 43% de los jóvenes entre 16 y 24 años apoyaron a Die Linke. En el caso de la franja etaria de 25 a 34 años esa cifra alcanzó el 49%. Esta es una tendencia que ya se vio en las elecciones federales de 2025 y parece sostenerse especialmente en donde vive la juventud urbana y formada, pero con salarios que no alcanzan. Esa es la isla de Die Linke. Así, el SPD, el partido de los trabajadores y de la justicia social, tiene hoy a otro representando cada una de esas dos ideas: AfD a los primeros, Die Linke a la segunda. Un sujeto que antes cabía bajo una sola sigla se repartió en varias islas. El archipiélago alemán Puesto todo junto, el sistema que emerge ya no tiene dos polos con satélites. Tiene islas. Cada una es un electorado más pequeño, con prioridades más concretas, que encontró un partido que lo representa mejor que uno que quiera hablar por todos. La CDU se quedó con la Alemania mayor y conservadora. Los Verdes, con la de las ciudades y el sur próspero. AfD, con los trabajadores y el este. Die Linke, con los jóvenes urbanos que no llegan a pagar un alquiler. Al SPD le queda un electorado que todavía existe, pero ya no alcanza para sostener un proyecto, y el FDP casi no tiene a nadie. Estas islas se distinguen del voto cautivo por dos rasgos. El primero es que se mueven. Ya no votan por tradición: se movilizan cuando alguien les habla de lo suyo y se van cuando dejan de sentirse representadas, así que ningún partido puede darlas por seguras. El segundo es que cambian la forma de competir y de gobernar. En el viejo sistema se ganaba conquistando el centro, hoy esa lógica ha cambiado: quien se impone es el partido que moviliza mejor a su isla. Utilizar la analogía del archipiélago ayuda a evitar una idea muy repetida: que Alemania se corrió hacia los extremos. Un péndulo no alcanza para entender por qué los votantes que en 2021 eligieron al SPD se repartieron en 2025 en cuatro direcciones: 1,76 millones hacia la CDU, 720.000 hacia AfD, 560.000 hacia Die Linke y 440.000 hacia el BSW. Tampoco explica que Die Linke haya ganado Berlín con una consigna de alquileres, ni que los Verdes sigan siendo primeros en Baden-Württemberg. Lo que ha cambiado es a quién le confía cada grupo su urgencia. Los partidos grandes siguen ahí, pero el sistema que los tenía como eje ya no existe.

elDiario.eselDiario.esFranco Delle Donne22 sept

Los españoles elegidos para representar a Die Linke en Berlín: “Sí que hay manera de frenar a la ultraderecha”

Jaime Martínez y Luis Sanz, españoles residentes en Berlín, han salido elegidos como representantes en dos distritos de Berlín y Pilar Caballero, alemana de ascendencia española, participará en el parlamento de la capital alemana La ultraderecha vuelve a ganar en Alemania y la CDU de Merz sufre un descalabro histórico Si por algo es conocido Berlín, además de por la música electrónica, es por su diversidad y multiculturalidad. Y, consciente de ello, Die Linke (La Izquierda) ha querido aprovechar ese filón para conectar con partes de la población que han estado más desconectados de la política local. Las elecciones locales de Berlín han presentado una oportunidad excepcional para Die Linke, que ganó la semana pasada por primera vez en toda la capital alemana y en más de un tercio de los barrios, que cuentan con sus propias competencias como planificación urbanística, servicios sociales y movilidad, entre otros. Con la vivienda y la limpieza de las calles como asuntos centrales, la formación liderada por la turco-alemana Elif Eralp ha conseguido el 25,7% de los votos. Dos emigrantes españoles y una hispano-alemana figuran en las listas de concejales y parlamentaria electos: Jaime Martínez, palentino; Luis Sanz, madrileño; y Pilar Caballero, berlinesa hija de españoles. Jaime Martínez lleva trabajando en la Universidad Libre de Berlín desde 2016, milita en Die Linke desde 2019 y espera participar de la política local de Steglitz. Luis Sanz, que tuvo que emigrar con la crisis económica a Berlín, ciudad que le acogió hace 13 años, será uno de los concejales del barrio de Neukölln , un barrio multicultural del sur de la capital alemana. Ambos militaban en Izquierda Unida antes de afiliarse, en Alemania, a Die Linke. De hecho, Jaime Martínez encabezó la lista provincial de IU en Palencia a las Cortes de Castilla y León en 2019. Pilar Caballero es hija de inmigrantes españoles y, como ella sí es alemana, ha podido presentarse para la cámara de Diputados de Berlín. Los tres destacan el trabajo que ha hecho su partido durante años para llegar hasta este punto y destacan la estrategia específica para estos comicios. “Hemos emulado el ejemplo de Mamdani ”, apunta Martínez. Aunque Die Linke tenía más de cien propuestas, se ha centrado dos temas concretos: la vivienda y el servicio de limpieza, que atiende de manera desigual a los barrios pudientes y obreros, una idea englobada en el eslogan de Die Linke, 'Hacer Berlín asequible'. “Tras las elecciones de Sajonia-Anhalt , se lanzó una campaña antifascista, pero no solo se trataba de ir a la contra, sino de 'entendemos que hay un descontento, pero queremos generar un espíritu constructivo'”, explica este palentino. Uno de los grupos de militantes y voluntarios de Die Linke que han trabajado en la estrategia de puerta a puerta. Al fondo, a la izquierda, Jaime Martínez. Los tres españoles reconocen la excepcionalidad berlinesa después del crecimiento de la extrema derecha en Sajonia-Anhalt y en el estado de Mecklemburgo-Antepomerania , donde Alternativa por Alemania (AfD) ha conseguido el 38,2% de los votos. Luis Sanz recuerda que más del 80% de la población de Berlín vive de alquiler, por eso la vivienda es una cuestión tan importante en la zona. “Berlín es una ciudad, y aquí el problema más importante es el de la vivienda. Los alquileres están demasiado altos y hay demasiada poca regulación”, reflexiona Pilar Caballero: “Y la estrategia de ir puerta a puerta y escuchar a la gente aquí ha funcionado. Les hemos preguntado por sus problemas”. Die Linke quiere implementar el referéndum de 2021 y expropiar a los tenedores de más de 3.000 viviendas. Los jóvenes y las mujeres han sido dos de los grupos sociales que más han apoyado a Die Linke en Berlín, que también ha tenido crecimiento de voto entre las personas con formación superior y trabajadores por cuenta ajena. “En Sajonia-Anhalt, AfD ha arrasado entre las personas que tienen condiciones de vida más precarias, y en Berlín hemos ganado nosotros en ese grupo, aunque aún llegamos menos a los pensionistas, y tenemos que ver si tiene más relación con la historia y el Muro”, apunta Martínez. Campaña en 400.000 puertas Aupado por activistas, asociaciones, grupos sociales y organizaciones de inmigrantes como el Bloque Latinoamericano de Berlín, Die Linke ha querido mostrar la diversidad que vive y convive en Berlín y ha visto la necesidad de ser una referencia para sus habitantes: sus oficinas se han convertido en puntos de información sobre cómo afrontar los imposibles del alquiler o cómo pedir ayudas sociales, mientras la estrategia de ir puerta a puerta ha funcionado de manera muy positiva. En dúos, los militantes de Die Linke se han personado en unas 400.000 puertas de Berlín para escuchar las demandas de sus ciudadanos y plantear sus propuestas. Sanz también destaca que Die Linke tiene marcado un sueldo máximo para sus representantes, y la diferencia va a la financiación del partido y a inversiones en los barrios. Entre sus primeras medidas, Eralp plantea reforzar los topes del alquiler, trabajar contra la usura del alquiler, mejorar la limpieza, una 'gira' de escucha por Berlín y mejorar la atención a las personas sin hogar. “Ahora hay que no defraudar, que es complicado por lo difícil de la cuestión. No queremos ser un partido protesta, pero queremos canalizar la protesta”, sostiene Sanz. Jaime Martínez, en una imagen de campaña de Die Linke. Para Martínez, el crecimiento de AfD no es “imparable”, aunque sí reconoce que las políticas de conservadores (CDU) y socialistas (SPD) está generando “un caldo de cultivo de desesperanza, cabreo e indignación”. “Hay gente que no tolera más recortes sociales y que los trenes cada vez sean más impuntuales mientras se invierte en gasto militar. Si a esa frustración le sumas el racismo estructural, los discursos de extrema derecha o la arabofobia calan”, explica Jaime Martínez. Luis Sanz vive en Neukölln, el distrito de Europa con la mayor comunidad palestina, en el que hay más de 300.000 habitantes y que en muchas ocasiones es criminalizado por parte de los partidos de extrema derecha. En ese distrito, ha ganado la candidatura de Die Linke de la mano del palestino Ahmed Abed con un 32% del voto, aunque aún no está claro si podrá ser elegido alcalde de distrito, porque necesita el apoyo del resto de formaciones. En el barrio, el segundo partido ha sido la CDU, con un 15% del respaldo. “Neukölln es un ejemplo de lo que es Berlín”, defiende Sanz. “En el centro de la ciudad el voto suele ser verde o socialdemócrata. Y en la periferia hay mezcla de burguesía venida a menos y una clase trabajadora. Y es la historia de siempre, ¿cómo llegas a todos? No llegábamos a la periferia, pero en algunas zonas hemos pasado de un 3% a un 18%, siendo parte del granero de la extrema derecha, que aumenta bastante, pero se queda lejos respecto a otras regiones. Si uno se consigue plantear como alternativa, sí que hay una manera de frenar a la extrema derecha”. Imagen de Luis Sanz durante un mitin político. Ahora toca pensar en el futuro más próximo: en las negociaciones para acordar qué áreas dirigirá cada partido dentro de los barrios y cómo se configura el nuevo gobierno de Berlín, porque buena parte de los berlineses busca cambios grandes en la ciudad. “Hay que no defraudar la esperanza. La gente tiene que notar que la vida cambia. Si no conseguimos que noten que pueden vivir mejor, de alguna manera, en cinco años la situación será diferente. La responsabilidad es muy grande”, remata Martínez.

elDiario.eselDiario.esAlba Camazón22 sept
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Merz celebra acuerdo sobre Groenlandia y garantiza apoyo de Alemania

Berlín, 22 sep (EFE).- El canciller alemán, Friedrich Merz, celebró este martes el acuerdo sobre la seguridad de Groenlandia firmado por la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, el jefe del Gobierno groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, y el presidente de EEUU; Donald Trump y garantizó el apoyo de Alemania para alcanzar las metas fijadas en el mismo. "El que las negociaciones de los últimos meses hayan llevado a un acuerdo consensuado y en armonía con el derecho internacional. Es algo que fortalece nuestra asociación transatlántica en la OTAN y contribuye a la seguridad en el norte", dijo Merz en un comunicado. "Nuestros socios pueden seguir contando en el futuro con el apoyo de Alemania para buscar conjuntamente el cumpliento de esas metas". agregó.EFE

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae22 sept

Merz prohibirá por ley la expropiación de viviendas para adelantarse a La Izquierda

Al canciller Merz le esperaba una complicada reunión con el grupo parlamentario de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), tras el «desastre» en las elecciones regionales del pasado domingo. Para zanjar el debate sucesorio y recuperar la iniciativa, se ha presentado ante los diputados planteando la prohibición de las expropiaciones , para adelantarse a la agenda de la izquierda radical de Die Linke (La Izquierda) en Berlín. El partido que ha ganado las regionales en la capital alemana busca a esta hora socios de coalición con los que llevar a cabo la expropiación de 200.000 viviendas. Merz ya había acordado con sus socios, los socialdemócratas del SPD, regular por ley federal que la nacionalización de viviendas privadas en alquiler no... Ver Más

ABCABC(abc)22 sept
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El grupo parlamentario conservador asegura su apoyo a Merz en medio de la crisis política

Berlín, 22 sep (EFE).- El grupo parlamentario conjunto de la Unión Cristianodemócrata y la hermana bávara Unión Socialcristiana (CSU) reiteró este martes su apoyo al canciller alemán, Friedrich Merz, en medio de la crisis que vive su partido tras las sucesivas derrotas electorales en los estados federados orientales de Sajonia-Anhalt, Berlín y Mecklemburgo-Antepomerania. "El canciller cuenta con nuestro apoyo", dijo el jefe del grupo parlamentario, Thorsten Frei, antes de una reunión con los diputados para analizar la crisis. Según Frei, las reformas planeadas por el Gobierno de coalición tienen que llevarse a cabo lo más rápido posible y la CDU/CSU debe contribuir a la estabilidad de la alianza en la que el Partido Socialdemócrata (SPD) es el socio minoritario. Frei también dijo que actualmente no hay alternativa a la coalición con el SPD. No sólo los recientes resultados electorales (con victoria de la ultraderecha sobre los conservadores en Sajonia-Anhalt, la derrota de la CDU en Berlín y la primera exclusión del partido de Merz en un parlamento regional en Mecklemburgo-Antepomerania), sino también las encuestas de opinión muestran una tendencia a la baja de la Unión Cristianodemócrata y de la popularidad del canciller. Un 55 % de los alemanes considera que Merz debe dimitir, según una encuesta realizada por el instituto demoscópico Forsa por encargo de los canales privados RTL y ntv. En el este del país, los partidarios de la dimisión de Merz alcanzan el 68 %, mientras que en el oeste son un 53 %. Los resultados coinciden con la baja popularidad de Merz, que mide también la encuesta de Forsa, según la cual sólo un 11 % se declara satisfecho con la gestión del canciller, mientras que el 87 % se considera descontento. Dentro de los votantes de su propio partido, un 21 % está a favor de una dimisión de Merz. Entre los votantes de su socio de coalición, la cifra alcanza el 43 %. Si hubiera elecciones generales este domingo, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ocuparía el primer lugar con el 27 % de los votos, seguida por el bloque conservador, formado por la CDU de Merz y la CSU, con 20 %; Los Verdes, con un 17 %; y el SPD y La Izquierda, con un 12 % cada uno. Un 66 % de todos los encuestados y un 43 % de los partidarios de la CDU consideran que la pérdida de caudal electoral del partido se debe a Merz. Un 81 % de los encuestados considera, además, que la CDU se ocupa demasiado poco de las preocupaciones cotidianas de la gente y un 64 % cree que al partido le está pasando factura el haber roto la promesa de no aumentar la deuda pública. EFE

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae22 sept
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Las autoridades alemanas empiezan a revisar la protección concedida a los sirios

Berlín, 22 sep (EFE).- La Oficina Federal para la Migración y los Refugiados (BAMF) de Alemania ha comenzado a revisar los permisos de residencia concedidos a una parte de los ciudadanos sirios acogidos con el fin de ir reduciendo progresivamente su número en el país, según ha confirmado una portavoz del Ministerio del Interior a EFE. "Desde mediados de junio de 2026, la BAMF ha comenzado a extender progresivamente las actuaciones de revocación a aquellos grupos de personas a los que ya se había hecho extensiva la toma de decisiones en los procedimientos de asilo debido a la mejora de la situación humanitaria en Siria", dijo la portavoz, Elena Singer. Varios medios alemanes informaron este lunes que el Gobierno encabezado por el canciller cristianodemócrata Friedrich Merz ha dado instrucciones para que se revoquen a gran escala los permisos de residencia por protección humanitaria y por asilo concedidos en los últimos años a los sirios que huían de la guerra civil en su país. Sin embargo, el Ministerio del Interior no ha confirmado por el momento que se había emitido el correspondiente decreto. Singer sí que reconoció el lunes en una rueda de prensa ordinaria que, si la situación se sigue "estabilizando" en Siria, los correspondientes permisos de residencia serán revisados, un procedimiento que en todo caso se llevará a cabo examinando cada caso de manera individual. Merz afirmó este año que su Gobierno aspira a que el 80 % de los sirios residentes en Alemania regresen a su país natal en un plazo de tres años, unas declaraciones que provocaron confusión, puesto que muchos de los refugiados que llegaron entorno a 2015 entretanto son ciudadanos alemanes nacionalizados. Según datos del Registro Central de Extranjeros, a fecha del 31 de mayo de este año residían en Alemania 919.397 personas con ciudadanía siria, de las que 264.605 contaban con un permiso de residencia por tres años como refugiados, es decir, obtenido tras haber sido concedido el asilo, mientras que 314.115 contaban con el estatus de protección subsidiaria (que implica un año de residencia, prorrogable, por razones humanitarias). Estas personas pueden, si están trabajando y cumplen los requisitos para ello, obtener permisos de residencia por trabajo, con lo cual ya no se verían obligados a abandonar Alemania si se les retira la protección como refugiados. La BAMF revocaba hasta ahora la protección internacional en casos en los que el interesado hubiera cometido un delito o hubiera viajado a su país de origen, entre otros. Además, a lo largo del último año había comenzado a rechazar solicitudes de asilo de ciudadanos sirios, aún cuando anteriormente concedía de forma automática protección subsidiaria, debido a la estabilización relativa de la situación tras el derrocamiento del régimen de Bachar al Asad a manos del islamista Ahmed al Sharaa. Sin embargo, ciertos grupos de población, como por ejemplo las personas de etnia kurda, han seguido recibiendo asilo generalmente, debido a la volátil situación de seguridad en ciertas zonas del país, donde se han seguido produciendo choques de signo sectario o político. EFE

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae22 sept

Merz radicaliza su política de inmigración para frenar la fuga de votos hacia AfD

El canciller Friedrich Merz presentó este lunes una postura inmovilista: no sólo no respondió a las peticiones de dimisión, incluso desde su propio partido , sino que insistió en que su gobierno seguirá el curso de las reformas estructurales «porque Alemania las necesita» y se dio «semanas, meses, para seguir entendiendo este cambio profundo, un cambio en la estructura de partidos que tiene lugar no sólo en Alemania, sino también en otros países». Se refería al hecho de que tanto su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), como los socialdemócratas del SPD, las dos formaciones sobre las que ha pivotado la política alemana desde la fundación de la República Federal, estén quedando incluso sin presencia parlamentaria en los 'Länder'. Merz no... Ver Más

ABCABC(abc)21 sept

La izquierda, única esperanza

¿Ustedes, como el Ojo, se sorprenden de que la presidenta danesa, Mette Frederiksen, pertenezca al Partido Socialdemócrata y que sea la mejor aliada de la italiana Meloni en cuestión de inmigración? Empezamos por Alemania. Conclusiones rápidas de las últimas elecciones en aquel país. Una: la ultraderecha crece; y dos: solamente la izquierda puede frenarles. De hecho, los socialdemócratas podrían gobernar en coalición en Mecklemburgo-Pomerania con Die Linke y verdes, y Die Linke en Berlín lo haría repitiendo el mismo trío. Si consiguen acuerdos, claro. La derecha clásica, esa derecha de Merz, tan hipócrita como débil, que ha abandonado cualquier principio democrático para parecerse cada vez más a la ultraderecha, con la estúpida estrategia de robarle votantes, se ha hundido en el pozo casi, casi, de la irrelevancia. Ejemplo de mímesis vergonzante con la inmigración, mano de hierro para evitar que los más pobres del sur vengan a comerse nuestras mascotas, a violar a nuestras hijas, quitarnos el trabajo y okupar nuestras viviendas, amén de copar todos los servicios sociales y dejar a los aborígenes huérfanos de médicos, aulas y subvenciones. Y de allí, de la otrora poderosa Deutschland über alles a esta modesta piel de toro, que aquí estamos, en un rinconcito de Europa. Es sonrojante oír a todo un líder de la oposición de un país europeo decir que los inmigrantes no vienen a trabajar o que quiere cerrar España a “quienes vengan a saltarse la ley”. Aún hoy, si no me equivoco, las autoridades yanquis preguntan para solicitar el visado cosas tan ridículas como estas: ¿Tiene la intención de participar en actividades terroristas en los EE. UU. o ha participado alguna vez en ellas? ¿Ha proporcionado alguna vez (o tiene la intención de proporcionar) asistencia financiera u otro tipo de apoyo a terroristas o redes terroristas? Creo que ya han eliminado aquella tan graciosa de si ibas a atentar contra el presidente. ¿Pretende Feijóo preguntar uno a uno a los que hoy pululan por Ceuta si viene a saltarse la ley? ¿Hablan de legislación? Pues veamos qué dice la ley. Porque lo que exigen los dirigentes del PP, mala gente, es, precisamente, que el Gobierno incumpla la ley, echando o devolviendo a Marruecos a los que ya entraron en Ceuta. Bien lo saben ellos en Génova, pero cuanto peor, mejor, en su tradicional y miserable guerra de desgaste contra el Gobierno, todo vale para echar al perro Sanxe . Incluso el presidente Vivas, antes de convertirse en monaguillo de Feijóo y Abascal, era consciente de ello y así lo proclamó, justo el día antes, 29 de julio, de la entrada masiva: “Quien devolviera a los migrantes sin seguir el procedimiento estaría incumpliendo la Ley” y por tanto “cometiendo un delito”. De hecho, sobre el asilo, Vivas subrayaba que “en el momento en el que un adulto solicita asilo, y todos lo solicitan, ya no se puede retornar al país de origen. Imposible”. Y más aún en cuanto a los menores: “Las personas que llegan a Ceuta, en su gran mayoría son adolescentes, ninguno quiere retornar. Por lo tanto, es imposible”, zanjaba Vivas. Así que sabiendo lo que todos sabemos, ¿no sería de esperar una cierta colaboración, la que fuera, para que los ciudadanos ceutíes y el Gobierno del PP de aquella plaza pudieran respirar y acoger, por ejemplo, a menores en las comunidades que ellos presiden, tal y como recoge la ley? Ahí os pudráis, el Gobierno central, los menores y los habitantes de Ceuta de toda la vida. El Ojo ya lo ha dicho en más ocasiones: no esperen la menor ayuda de las huestes de Feijóo o Abascal - ¿usted sabe diferenciar a Tellado de Garriga? –, lo que nos lleva a decir al Gobierno que debe ser consciente de que todo lo que haya que arreglar tendrán que hacerlo ellos con su propia moto. Y admitir y apretarse el cilicio porque es impropio de un país decente el espectáculo del traslado de los inmigrantes a las carpas o que aún no sepamos, a estas alturas, de cuántos marroquíes, esto es, de personas, que no animales- malviven como desgraciados en las tierras ceutíes. Y los menores, ¿son 800, son mil? Queremos saber el número exacto, 932, un ejemplo, porque debemos conocer que ustedes los tienen controlados y están seguros de que Jalil, Farid y Amil están en la playa de El Trampolín o perdidos en un monte. ¿Más policías, más funcionarios? Pues hágase. Saquen el dinero de donde gusten -¿no estamos tan bien económicamente? - y demuestren dignidad y eficiencia. El ascenso de la extrema derecha en Europa que comentábamos al principio es otro síntoma más del descalabro mundial que se venía gestando desde hace años, los estragos del neocapitalismo, pero que la presidencia de Trump ha llevado al paroxismo. El desorden es gigantesco y, por tanto, reina el caos. Nos cuesta entender lo que está ocurriendo y, sobre todo, descifrar las conexiones entre unos acontecimientos y otros. Salgamos de la pereza: ¿ustedes entienden el acuerdo sobre Groenlandia-todavía rodeado de mil y una dudas que nadie ha aclarado- entre Dinamarca, país de la UE, y Estados Unidos? Y ya que mencionamos al país nórdico: ¿Ustedes, como el Ojo, se sorprenden de que la presidenta danesa, Mette Frederiksen, pertenezca al Partido Socialdemócrata y que sea la mejor aliada de la italiana Meloni en cuestión de inmigración? Y por seguir con Trump, ¿qué les parece el amorío con Delcy Rodríguez, Satanás hasta ayer mismo? Déjenme traer un último arcano: ¿A qué responde que un régimen árabe como el de Marruecos -y los países del Golfo, claro- haya condenado a muerte de manera salvaje y ruin a otro país árabe y a sus habitantes como Palestina, con ese acuerdo infame y deshonroso con el régimen criminal israelí de Benjamín Netanyahu? Y esa reunión de esta semana en la ONU, ¿de qué servirá? Seamos conscientes, aunque no sepamos dibujar con precisión milimétrica la línea de puntos que une a todos estos acontecimientos, que en todos estos casos, y en otros muchos, aparece la aberrante figura de Donald Trump junto las diabólicas fuerzas de las empresas de combustibles y de armamento. Sumen a los potentados de la IA de los que ya hemos hablado aquí. Como esos monstruos que destrozan el Universo cada dos por tres de las películas de Marvel. Ahora solo falta que entre todos nosotros encontremos a los correspondientes Spider-Man, Thor, el Capitán América o Iron Man. Claro que es un deseo vano, aunque quizá bastaría con la existencia de varios Mamdani o con políticas como esa líder de origen turco de Die Linke, Elif Eralp, que ha ganado en Berlín. Por cierto, con soluciones para la vivienda como estandarte. ¿Les suena? Al comienzo, recordémoslo, decíamos que solo la izquierda es capaz de frenar a la fuerza bruta de la extrema derecha, como se comprueba con los resultados alemanes. Vamos a verlo muy ponto en Francia. O Le Pen o la izquierda. Y también, por qué negarlo, entre la extrema derecha de Feijóo y Abascal, tanto monta, monta tanto, en esta España nuestra, camisa blanca de nuestra esperanza. Los finos analistas, tan circunspectos, lloran y gimen ante esta polarización, palabra tabú para ellos. No quieren ver lo evidente. Que desde hace muchas décadas, en el siglo XX hubo ejemplos para todo, la violencia estructural, el salvajismo y el rodillo de las ideas proviene de una derecha que ha ido recuperando los peores aspectos de la derecha más tradicional, el convencimiento de que ellos representan al orden divino, ese de que siempre ha habido, y por tanto debe haber por los siglos de los siglos, ricos inteligentes y pobres tontos, hombres fuertes y mujeres débiles, bien diferenciados y sin grises repugnantes, razas superiores y razas inferiores. Son ellos, esa derecha feroz, jaleada por unos medios de comunicación cómplices, quienes agreden, quienes emplean el rodillo de la fuerza, los que pisan las cabezas de quienes pretenden rebelarse ante ese orden tan injustamente desordenado. La polarización supone dos radicalismos de igual nivel. Y no. El extremismo violento, hoy por hoy, está en la derecha, la que se autodefine como moderada y la que no esconde su virulencia y agresividad, ahora convertidas en esa unidad de destino en lo universal. Eso es, como los de la CEDA y los falangistas, por ejemplo. Lucharemos todos juntos, todos juntos en unión, defendiendo la bandera de la Santa Tradición, que cantaba el Requeté durante la Guerra Civil. Adenda. Seguramente tienen un punto de razón quienes creen que es dificilísimo luchar contra la mentira. Otros creemos que no tanto, si nos dejamos de vainas y gritamos una y otra vez, en alto y por derecho, digan conmigo, eso que dices, Isabel Díaz Ayuso, frutera o pescadera insolente, ¡es mentira! El sindiós del ático, claro, pero es que la señora es de siempre aficionada al embuste, la trola, la bunga y la jácara. Como aquel novio al que perseguía Hacienda. Mentira, decimos. O mucho más grave, aquella instrucción de su gobierno de 2020 que acabó con la vida de los 7291 ancianos de las residencias. Jamás hubo esa orden, contó la muy desahogada. Mentira y más mentira. Y para no hacerlo largo, el ático. Estaba acostumbrada la lideresa y su ángel de la guarda, el ínclito MAR, a que los concernidos por sus ataques prefirieran la buena educación a la pelea a garrotazos, pero ante la contumacia y el aumento en la agresividad, lenguaje grosero y a veces ininteligible de la reina del vermú, que unir frases lógicas no está al alcance de cualquiera, han dicho basta y cada mentira de la señora se va a enfrentar a la dura realidad. Hartos, los políticos de la oposición y los periodistas no van a pasar más insultos y vejaciones. Querrá la deslenguada huir de sus culpas, pero la van a perseguir hasta el infinito. Bastará con cambiar el hare krishna por el mantra de ático, ático. Solo falta que de esa desvergüenza sean conscientes, también, los votantes.

elDiario.eselDiario.esJosé María Izquierdo21 sept

Merz acelera una ley para prohibir las expropiaciones tras la victoria de La Izquierda en Berlín

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha anunciado este lunes su intención de dar un nuevo impulso a una ley a nivel federal que prohíba las expropiaciones de inmuebles después de que el partido La Izquierda ganara las elecciones en la ciudad-estado de Berlín con la promesa de expropiar a las grandes empresas propietarias de viviendas. "Alemania tiene que dejar claro a los inversores internacionales que la propiedad privada no se expropia. Los primeros borradores están siendo ya trabajados por los ministerios de Justicia e Interior", ha explicado Merz en rueda de prensa desde Berlín. La decisión final sobre la ley se tomará "relativamente rápido", ha augurado. La Unión Demócrata Crisitana (CDU) de Merz y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) que apoya su Gobierno acordaron en julio impulsar una ley federal que impida las nacionalizaciones a nivel estatal de las viviendas privadas alquiladas. "Al final no van a poder permitírselo", ha afirmado Merz, "pero el mensaje que envían tales iniciativas tanto a nivel nacional como internacional ha sido tan devastador que es necesario aclarar por ley que esta práctica es inaceptable". En cuanto al resultado de las elecciones en Berlín, Merz ha afirmado que más del 40% han votado opciones "destructivas", "que cuestionan nuestro sistema político parlamentario y que intentan ganarse a la gente con soluciones radicales y simplistas". Mientras, desde La Izquierda insisten en su intención de expropiar a empresas de alquiler apelando al referéndum de 2021 en el que la mayoría de berlineses apoyaron la socialización de las grandes empresas tenedoras de vivienda. La iniciativa implicaría la nacionalización de más de 240.000 viviendas, con lo que el gobierno estatal pasaría de tener el 20% a más del 30% del parque de viviendas de la capital alemana. Actualmente los alquileres públicos son sensiblemente inferiores a los que se pagan a las grandes empresas propietarias. En las elecciones al parlamento de la ciudad-estado de Berlín celebradas el domingo La Izquierda ha sido el partido más votado (25,7%), seguido de la CDU (18,8), AfD (16,3%), Los Verdes (14,3%) y SPD (12,1%). Con estos resultados, La Izquierda podría gobernar con los ecologistas y el apoyo del SPD. La alternativa sería una coalición entre CDU, SPD y Los Verdes.

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Merz expresa su agradecimiento al SPD por mantenerse en la coalición de Gobierno en Alemania

El canciller alemán, Friedrich Merz, de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), ha expresado este lunes su agradecimiento al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) por mantenerse en el Gobierno de coalición a pesar de las críticas, algunas procedentes del propio SPD, y de los últimos reveses en las elecciones regionales. "Estoy agradecido tras escuchar esta mañana a los socialdemócratas que tienen intención de mantener la coalición en Berlín. Esto también lo mantenemos nosotros", ha afirmado Merz, que ha apelado a "afrontar los desafíos históricos de nuestro país". "Se trata ni más ni menos que del futuro democrático de nuestro país", ha subrayado. Merz ha reconocido que la política federal ha tenido peso en los malos resultados obtenidos por la CDU en los últimos comicios. "Sé que las elecciones estatales (...) la política federal y yo mismo han tenido un peso fundamental", ha planteado. Sin embargo, los motivos de estos resultados "van más allá de lo personal", ha apuntado en rueda de prensa recogida por la televisión pública alemana ARD. Ante esta situación, ha apelado a realizar "un gran esfuerzo". "Siendo franco, ya no tenemos respuestas satisfactorias a demasiadas preguntas". "Tenemos que cambiar eso y lo vamos a hacer", ha recalcado. Merz ha puesto como ejemplo que las personas con seguros sanitarios privados reciban atención inmediata mientras que en la sanidad pública se tardan "semanas o meses". "Eso es exacamente un problema de justicia. Algo tiene que cambiar", ha planteado. El SPD ha apoyado la continuidad del Gobierno de Merz, pero ha advertido de que "no podemos seguir como si nada", en palabras de la copresidenta del partido y ministra de Trabajo, Baerbel Bas. El otro copresidente del SPD y vicecanciller del Gobierno, Lars Klingbeil, ha mencionado la reforma de las pensiones como ejemplo de políticas que generan malestar. La líder del SPD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Manuela Schwesig, ha sido una de las voces más críticas con el acuerdo de coalición entre CDU y SPD y su posición se ha visto reforzada tras mantener sus resultados electorales tras la votación del domingo. Schwesig podrá seguir gobernando la región, ahora con más peso personal a nivel federal, si bien el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) fue el más votado.

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Merz promete aprobar pronto una ley contra expropiaciones tras victoria de La Izquierda

Berlín, 21 sep (EFE).- El canciller alemán, Friedrich Merz, prometió este lunes que su Gobierno actuará con rapidez para prohibir las expropiaciones tras la victoria electoral en Berlín de La Izquierda, que aspira a nacionalizar parte de los parqués de las grandes inmobiliarias. En una rueda de prensa en Berlín tras una reunión de la cúpula directiva de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Merz lamentó que los "partidos populistas extremos y radicales crean inseguridad, pero también captan muchos votos con promesas sencillas con supuestas soluciones milagrosas". Merz reconoció que en Berlín uno de los temas centrales de la campaña electoral fue el problema de la vivienda, lo que facilitó la victoria de La Izquierda, que plantea realizar expropiaciones a las grandes inmobiliarias privadas con más de 3.000 viviendas. "Las expropiaciones masivas no son la solución. Al final traerán consigo la pérdida de puestos de trabajo, reducirán la construcción de nueva vivienda, impulsarán los alquileres y agudizarán el problema que La Izquierda pretende resolver", argumentó. El canciller alemán prometió que su partido hará todo lo posible para solucionar el problema de los alquileres, pero sin caer en el populismo. Al mismo tiempo, explicó que ya se han elaborado los primeros borradores de un proyecto de ley que impida los propósitos de La Izquierda. "No se trata específicamente de prohibir algo en Berlín, se trata de enviar un mensaje claro a los inversores internacionales, que diga que en Alemania no hay expropiaciones de propiedad privada, porque esto es de gran relevancia para Alemania como país que atrae inversiones", afirmó. Por su parte, la candidata de La Izquierda a la alcaldía de Berlín y ganadora de los comicios de ayer, Elif Eralp, se reafirmó hoy en los planes de su partido para sacar adelante la medida, aunque reconoció que requerirá tiempo y que podría ser un obstáculo para las negociaciones de coalición que se emprenderán seguramente con los socialdemócratas y los verdes. Al mismo tiempo, resaltó que en 2021 una mayoría de los berlineses votó a favor de la expropiación y que posteriormente una comisión de expertos determinó que era legalmente factible. En cualquier caso, "solucionar la crisis de los alquileres" en una ciudad en la que el 75 % de la población vive de alquiler es su "prioridad", afirmó. EFE (foto)

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Fráncfort sube un 1,1 % gracias a la caída del precio del petróleo

Fráncfort (Alemania), 21 sep (EFE).- La Bolsa de Fráncfort subió este lunes un 1,1 % gracias a la caída del precio del petróleo y pese a la incertidumbre política en Alemania ante el avance de la extrema derecha y la izquierda y el desastroso resultado electoral de la Unión Cristianodemócrata (CDU) del canciller, Friedrich Merz. El DAX 40, el índice selectivo de la Bolsa de Fráncfort, ganó al cierre un 1,1 %, hasta 25.575,01 puntos. El barril de petróleo brent, de referencia en Europa, se pagó a unos 100 dólares y el gas natural, a algo menos de 76 euros el megavatio hora. La CDU de Merz ha sufrido fuertes pérdidas en las elecciones de dos estados federados, en los que también han avanzado partidos populistas. La Izquierda, absoluta vencedora Berlín, pidió este lunes la dimisión de Merz y el fin de su política de recortes tras la derrota de la CDU en la capital y en la región de Mecklemburgo-Antepomerania, donde no superó la barrera electoral. Volkswagen cayó un 2 %, hasta 74,98 euros, el día de protestas en toda Alemania organizado por el sindicato IG Metall. La inmobiliaria Vonovia perdió un 1,2 %, hasta 17,48 euros, porque la Izquierda quiere expropiar a las inmobiliarias. El fabricante de semiconductores Infineon ganó un 4,3 %, hasta 58,29 euros, y el grupo industrial y tecnológico Siemens subió un 3,6 %, hasta 273,50 euros. EFE

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