La Guardia Civil extrema la vigilancia: el problema en las ruedas del coche que acaba en 200 euros de multa y la inmovilización del vehículo por el riesgo que supone
El verano suele ser una de las épocas del año con más desplazamientos por carretera y, también, con más vehículos que terminan necesitando asistencia. Los datos recopilados por el Real Automóvil Club de España (RACE) durante los meses de julio y agosto de 2026 muestran que tres tipos de problemas han concentrado la gran mayoría de las incidencias atendidas en carretera. En concreto, las averías relacionadas con el motor, los neumáticos y la batería representaron conjuntamente el 77,1% de todas las intervenciones gestionadas por el RACE durante ambos meses. Dicho de otra forma, más de tres de cada cuatro asistencias estuvieron provocadas por alguno de estos tres elementos del vehículo. Las averías de motor continúan siendo las más frecuentes. Durante julio y agosto acumularon el 31,5% del total de intervenciones , aunque los problemas relacionados con las ruedas han ganado terreno de forma notable. Los neumáticos representaron ya el 24,8% de las asistencias , mientras que los fallos de batería supusieron otro 20,7%. Image ID: 134073551 Las cinco funciones esenciales de un neumático más allá de la adherencia 5 /clip/6c6d8249-3ff6-411b-b69b-9f1bea4e8f2a_source-aspect-ratio_default_0_x330y146.jpg 660 440 Precisamente, la evolución de los neumáticos es uno de los aspectos que más destaca el informe. Su peso dentro del conjunto de asistencias aumentó 3,3 puntos porcentuales respecto al verano de 2025 , con incrementos muy similares tanto en julio como en agosto. El dato apunta a que no se trata únicamente de un repunte puntual, sino de una tendencia que se ha mantenido durante toda la temporada estival. Las condiciones propias del verano pueden tener parte de responsabilidad en este incremento. Las temperaturas elevadas provocan que tanto el ambiente como el asfalto alcancen valores muy altos y sometan a los neumáticos a un mayor esfuerzo. Si a ello se suman trayectos largos, vehículos cargados, una presión incorrecta o unas ruedas que ya presentan desgaste, el deterioro puede acelerarse considerablemente. Ante esta situación, revisar los neumáticos antes de realizar un viaje largo se convierte en una de las comprobaciones básicas para evitar problemas. La norativa española contempla distintas soluciones para hacer frente a un pinchazo, entre ellas llevar una rueda de repuesto convencional o una rueda de uso temporal , conocida habitualmente como rueda de galleta, además de las herramientas necesarias para sustituirla. Otra posibilidad es utilizar un kit de reparación de pinchazos , compuesto normalmente por un líquido sellador y un compresor. Este sistema permite introducir el sellante en el neumático y crear una capa que cierre temporalmente la zona afectada, de manera que el conductor pueda continuar la marcha hasta encontrar una solución definitiva. Los coches más modernos recurren cada vez más a esta última opción porque muchos fabricantes han eliminado la rueda de repuesto de sus modelos. La decisión responde, entre otros motivos, a la intención de reducir el peso del vehículo, ganar espacio en el maletero y simplificar los costes de fabricación . También existen neumáticos de tipo runflat, diseñados para permitir seguir circulando durante una distancia limitada tras perder presión. Image ID: 134058007 Un coche de la Guardia Civil en Madrid. EFE/ Mariscal Mariscal / EFE /clip/5652c33d-0b7c-4410-8fd8-5cb5ca60cec3_source-aspect-ratio_default_0_x1000y445.jpg 2000 1336 El problema es que un kit antipinchazos no sirve para solucionar cualquier daño. Puede resultar eficaz ante determinados pinchazos, pero no necesariamente ante un reventón, una rotura importante o un deterioro grave de la cubierta . En estos casos, el conductor puede verse obligado a solicitar una asistencia en carretera para poder continuar el viaje con seguridad. Además, no disponer de una rueda de repuesto, un kit antipinchazos o algún sistema equivalente puede tener consecuencias económicas. Según la información recogida en el texto, no llevar alguno de estos elementos puede acarrear una multa de hasta 200 euros y, en determinadas circunstancias, las autoridades pueden llegar a inmovilizar el vehículo por el riesgo que supone continuar circulando tras una avería. El informe del RACE vuelve así a poner el foco en la importancia del mantenimiento, especialmente antes de afrontar los meses de mayor movilidad.
Sport17 sept