Sara Cabeza de Vaca, del taekwondo al salto definitivo a las MMA: “Este era un reto que necesitaba; no sé entrenar sin competir”
Sara Cabeza de Vaca (0-0) está a punto de abrir una nueva etapa. Después de toda una vida ligada a la competición y de construir buena parte de su trayectoria sobre el taekwondo, el próximo 26 de septiembre dará el salto definitivo a las MMA profesionales en WOW 32, en Sevilla, frente a Ludumila Scurco. No llegará, sin embargo, como una recién llegada a los deportes de contacto. Comenzó a competir en taekwondo con apenas 11 años y con el paso del tiempo amplió su repertorio pasando también por el boxeo, el muay thai, el kempo y, finalmente, las artes marciales mixtas. Una transición que le ha obligado a conservar algunas de sus principales armas, como la distancia y el pateo, pero también a desaprender hábitos e incorporar disciplinas completamente nuevas. En conversación con SPORT, Cabeza de Vaca habla del reto de sentirse cómoda en el grappling, de todo aquello que ha tenido que adaptar desde el taekwondo y de la experiencia que supuso entrenar durante un mes en Las Vegas, incluido su paso por el UFC Performance Institute. Ahora todo conduce a Sevilla y a un debut profesional que lleva tiempo preparando. EL SALTO AL PROFESIONALISMO Estás a pocas semanas de tu debut profesional. ¿Cómo afrontas un momento así? Estoy muy contenta y muy ilusionada porque, al final, un deportista necesita retos y creo que este era un reto que yo necesitaba. Además, un debut solo se hace una vez en la vida. Tengo muchísimas ganas de que salga todo el trabajo que estoy haciendo. Puede verse como algo que genera presión, pero para mí es una motivación. Son cosas nuevas, aprendizajes nuevos y estoy encantada. Llegas al profesionalismo después de muchos años compitiendo. ¿Crees que esa experiencia puede jugar a tu favor? Sí. Mucha gente puede ver la edad como un hándicap, pero yo intento quedarme con la parte positiva: la madurez física y mental que tengo y todos los años que llevo compitiendo. Empecé en taekwondo con 11 años, así que llevo prácticamente toda la vida acostumbrada a salir a competir y a escenarios en los que te juegas cosas importantes. Yo no sé entrenar sin competir. Necesito tener esa motivación y por eso estoy súper contenta. UNA VIDA LIGADA AL TAEKWONDO ¿Cómo empiezas en las artes marciales y cómo termina el taekwondo convirtiéndose en una parte tan importante de tu vida? Primero me metieron en karate con mi hermana mayor, pero éramos muy pequeñas, tampoco hacíamos demasiado y no me terminó de gustar. Después probé otros deportes y con 11 años me apuntaron a taekwondo. Yo apenas lo conocía, sabía que se daban patadas y poco más. Siempre he sido muy bruta y de repente pensé: “Vale, aquí ser bruta no es malo, es bueno”. Vengo de un pueblo de Extremadura, en Badajoz, y allí no había demasiadas chicas ni gente de mi tamaño con la que competir. Empecé a competir, fui campeona de Extremadura y, cuando me fui a Madrid a estudiar la carrera, entré en el Sánchez Elez. Allí había deportistas de muchísimo nivel, incluso medallistas internacionales, y noté muchísimo el cambio. Siempre digo que cuando tienes gente mejor que tú tienes que pegarte a ellos como una lapa. Puede ser frustrante porque te están ganando continuamente en el gimnasio, pero si sufres allí luego la competición la disfrutas mucho más. Image ID: 134198336 Sara, taekwondista de formación INSTAGRAM /clip/f5964fc7-7e04-4bf4-a57a-d5e87b4a27cb_source-aspect-ratio_default_0_x585y520.jpg 1170 1560 ¿Hasta dónde llegó aquella etapa en el taekwondo? Competí en Campeonatos de España, conseguí medallas nacionales y también participé en G1 y G2, torneos que daban puntos para el ranking mundial y olímpico. Todo iba muy bien hasta que en un Europeo me rompieron la nariz. Coincidió además con una situación personal de mi madre y con la carrera, y llegó un momento en el que no tenía la cabeza para competir. Cuando sales con preocupaciones no estás al cien por cien y menos todavía en un deporte de contacto. Decidí dejarlo y, años después, empecé con el boxeo. Pero me faltaban las piernas, así que pasé al muay thai y después llegaron las MMA. Entre medias también competí en kempo. He ido pasando por diferentes disciplinas hasta llegar aquí. DEL TAEKWONDO A LAS MMA ¿Qué armas del taekwondo sientes que te dan una ventaja especial en MMA? Principalmente la distancia. Además soy alta, mido 1,75, así que entre mi altura y que estoy acostumbrada a trabajar desde lejos con las piernas, muchas veces tengo ventaja para reaccionar y decidir. También están los desplazamientos. Todo ese movimiento hacia delante, hacia atrás o hacia los lados lo puedo unir ahora a las manos o incluso a la lucha. El taekwondo también tiene algo que me gusta mucho: puedes estar en calma y, cuando decides salir, sales de manera explosiva. Eso me permite cambiar ritmos, estar más pausada, observar la reacción de mi rival y de repente salir mucho más fuerte. Y obviamente están las patadas delanteras, las giratorias... Siempre me dicen que peleo un poco como un chico porque no soy especialmente elástica, nunca he hecho un split, pero me muevo mucho, entro y salgo y soy bastante agresiva. El grappling posiblemente era el terreno más desconocido para ti. ¿Cómo ha sido ese aprendizaje? Al principio, que alguien se te echara encima me agobiaba muchísimo. No estaba acostumbrada al peso de otra persona, al sudor, a estar en ese cuerpo a cuerpo... Iba muy tensa porque no dominaba cómo controlar a alguien encima de mí ni cómo gestionar los pesos. Creo que una de las cosas más difíciles es precisamente aprender dónde poner tu peso: ni demasiado para que puedan utilizarlo contra ti, ni demasiado poco para que puedan moverte fácilmente. He tenido que aprender a que me guste y, sobre todo, a relajarme. ¿Y ahora consigues sentirte cómoda ahí? Cada vez más. La lucha es diferente porque tiene movimientos muy explosivos. Cuando decides hacer una entrada o coger un clinch son acciones fuertes y ahí sí que me siento bastante cómoda. En grappling he tenido que aprender mucho más a relajarme y respirar. Cuando noto que empiezo a tensarme pienso: “Relax, respira”. Porque además he aprendido que si empiezas a revolverte continuamente muchas veces regalas tú misma la finalización. Si te relajas y esperas, puedes provocar una reacción del rival y responder a ella, igual que haces en striking. Ha sido también un diálogo mental conmigo misma. Quería que el grappling empezara a gustarme y ahora cada vez me gusta más. ¿También has tenido que aprender a gestionar de otra manera el cansancio? Sí. En striking sé descansar, sé cuándo coger mi distancia y resetear. Si algo no me sale, pienso: “Tranquila, volvemos a empezar”. En grappling al principio iba tan tensa que se me cargaban muchísimo los antebrazos, y después tienes que levantarte e intentar golpear con los brazos completamente cargados. Hay que encontrar un término medio. Además, esto no es grappling puro, porque aquí te pueden pegar. Un agarre que funciona en grappling puede cambiar completamente cuando empiezan a golpearte en la cara y necesitas soltar las manos para protegerte. Tengo que aprender a mezclarlo todo y conseguir que sea útil para mi estilo. DESAPRENDER PARA VOLVER A APRENDER ¿Hay cosas del taekwondo que hayas tenido que desaprender para poder adaptarlas a las MMA? Sí, he tenido que resetear algunas cosas para después poder recuperarlas adaptadas a MMA. Cuando decidí hacer la transición empecé trabajando mucho el striking específico de MMA porque también era una forma de coger confianza. No peleas igual sabiendo que alguien únicamente va a intercambiar golpes contigo que sabiendo que en cualquier momento puede entrar a derribarte. Hay que ir ajustándolo todo. ¿Cuál es la principal diferencia en ese sentido? En taekwondo influye muchísimo la puntuación. Hay técnicas que utilizas para puntuar que en MMA directamente no sirven. Porque en MMA no tienes que ir a puntuar, tienes que ir a hacer daño. Hay patadas que he eliminado de mi repertorio porque incluso podría hacerme daño yo intentando utilizarlas únicamente como lo hacía para marcar un punto. Tienes que adaptar todo lo que tienes a un deporte en el que el objetivo es diferente. EL VIAJE QUE LO CAMBIÓ TODO También has tenido la oportunidad de entrenar en el UFC Performance Institute. ¿Cómo surgió? Todo empezó cuando comencé a hacer contenido explicando técnicas. Un día contactaron conmigo desde UFC porque les gustaba lo que estaba haciendo y las técnicas que grababa. Empecé a colaborar con ellos creando contenido y explicando movimientos y, después de llevar ya un tiempo trabajando juntos, me habían invitado en varias ocasiones a ir a Las Vegas. Finalmente se dio la oportunidad. ¿Cómo fue poder vivir durante un mes aquel entorno? Me dijeron que fuera allí, entrenara y aprovechara también para crear contenido con los peleadores. Tuve la oportunidad de asistir a un evento de UFC, también a UFC Jiu-Jitsu y fue una experiencia muy buena. Durante ese mes también estuve entrenando en Extreme Couture y me encantó. Poder ver cómo trabaja todo el mundo, cómo funcionan los equipos y cómo preparan las peleas fue un punto de inflexión para mí. Pensé: “Esto es lo que quiero, esto es lo que necesito”. Ese viaje me cambió todo. Y después está la experiencia de poder estar dentro del PI, algo a lo que muy poca gente tiene acceso, especialmente si todavía no eres peleadora de UFC. “LAS COSAS SE DAN CUANDO SE TIENEN QUE DAR” Viendo dónde estás ahora, ¿te hubiera gustado descubrir las MMA mucho antes? No sabría decirte porque siempre pienso que las cosas pasan porque tienen que pasar. Probablemente, si mi madre me hubiera metido desde pequeña en un deporte que no fuese de contacto, quizá hoy ni siquiera me gustaría todo esto. Yo ya era aficionada a las MMA cuando hacía taekwondo. Siempre me ha gustado. ¿Crees que también ha cambiado mucho la imagen que existe de las MMA? Sí. Cuando alguien dice que esto es como una pelea callejera, yo no lo veo así. Hay muchísima técnica, muchas reglas y muchas cosas que están prohibidas. Es verdad que durante mucho tiempo ha estado muy estigmatizado y se veía como un deporte extremadamente violento y sin reglas. Eso está cambiando y también está apareciendo otro perfil de peleador. Venir de un deporte olímpico y dar el salto a esto podía parecer un cambio enorme, pero creo que las cosas se dan cuando se tienen que dar. No hay que forzarlas. Image ID: 134198401 “LAS COSAS SE DAN CUANDO SE TIENEN QUE DAR” AFL /clip/6db4997c-a4ae-4a02-9541-959195c27624_source-aspect-ratio_default_0_x736y276.jpg 1472 828 EL DEBUT ANTE LUDUMILA SCURCO ¿Cómo está siendo la preparación para ese estreno? Está siendo dura, pero la estoy disfrutando. Siempre tienes que disfrutar del camino antes de llegar a la cima. Estoy súper agradecida por la implicación de mi club, mis entrenadores y mis compañeros. Está siendo del cien por cien. Me siento muy respaldada. Entreno con chicos y hay momentos de frustración, momentos en los que las cosas no salen, pero me están ayudando muchísimo a aprender a gestionarlo. Cada vez tengo más ganas de que llegue el momento. WOW Y EL SIGUIENTE ESCALÓN ¿Qué supone poder hacer tu debut profesional en un evento como WOW 32? Estoy súper agradecida de que me hayan dado la oportunidad de hacerlo en un escenario así. Además, será un evento muy importante para las MMA femeninas, con el primer cinturón femenino de la promotora y tres combates de chicas en la cartelera. No es habitual encontrar tantos combates femeninos dentro de un mismo evento y estoy encantada. Hay que saber aprovechar todas las oportunidades. ¿Sientes que WOW también puede representar un paso importante para tu carrera? Sí. WOW ahora mismo es una gran plataforma a nivel mediático y de redes, y puede ser un gran paso para seguir avanzando. Hemos visto además a peleadores que han pasado por WOW y después han llegado a UFC. Para mí es un paso más en mi carrera que puede darme un plus. Estoy disfrutando muchísimo de todo esto y ahora toca vivir el momento e intentar hacerlo lo mejor posible. ¿Te imaginas peleando algún día por ese cinturón de WOW? Yo soy de ir paso a paso, escalón a escalón. Mi siguiente escalón es esta pelea y ahora mismo estoy completamente centrada en ella. Por supuesto que todos tenemos sueños y todos queremos tener la oportunidad de pelear por un cinturón. Mentiría si dijera que no. Pero en taekwondo ya era igual: primero subo un escalón, después otro y después otro. No quiero pensar más allá porque lo principal es el trabajo que tengo que hacer ahora mismo.
Sport21 sept