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El peligro de la «rendición cognitiva»: un informe del MIT alerta de cómo la IA está destruyendo el pensamiento crítico de los estudiantes

La inteligencia artificial llegó a las aulas como una herramienta que podía resolver dudas o agilizar las tareas cotidianas, con la promesa de ayudar al estudiante, pero ahora es un hábito omnipresente que amenaza con alterar el proceso de aprendizaje de cualquier centro docente. Un informe del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) advierte que este fenómeno está provocando una «rendición cognitiva» entre los estudiantes. Es decir, en cuanto su entorno académico presenta una mínima dificultad, los jóvenes delegan el aspecto intelectual en los asistentes virtuales. La tentación de recurrir a la IA aumenta, sobre todo, cuando los alumnos tienen que hacer frente a la presión de los plazos de entrega. Pero utilizar un agente de IA para resolver un problema de forma inmediata está muy lejos de asimilar el conocimiento, que es el objetivo final de la educación. «Obtener la respuesta correcta de un chatbot puede crear la ilusión de aprendizaje, pero también puede desencadenar una 'rendición cognitiva' en la que los estudiantes recurren a la IA al primer indicio de dificultad», advierte el estudio. Además, este comportamiento provoca que muchos estudiantes pierdan el beneficio del «esfuerzo productivo», es decir, el proceso de prueba y error fundamental para llegar hasta el razonamiento analítico. Al eludir el debate y la reflexión personal, los jóvenes dejan de ejercitar habilidades que son esenciales para su desarrollo. «Existen primeras señales de que la dependencia excesiva de los chatbots puede tener una serie de consecuencias negativas significativas: reducir el pensamiento crítico, debilitar la memoria, erosionar la confianza y mermar el dominio de la materia», detalla el MIT. Depender de los agentes de IA afecta, además de a las calificaciones, al comportamiento en el aula y al bienestar emocional de los jóvenes, pues participan cada vez menos en debates grupales y tutorías presenciales, provocando su aislamiento social. Frente a esta situación, la comunidad educativa debate cómo reestructurar la enseñanza para evitar que la inteligencia artificial reemplace el trabajo mental del alumno, promoviendo un uso guiado que potencie el talento humano en lugar de automatizarlo. «La IA tiene el potencial de ayudar a nuestros estudiantes a ser más productivos, aprender con mayor eficiencia y desarrollar habilidades que les permitan construir un mundo mejor», concluye el estudio, «sin embargo, la IA también plantea numerosos riesgos disruptivos para el proceso de aprendizaje, la práctica docente y el tejido social de la educación residencial».

ABCABC(abc)hace 13 h

Se acabaron los bailes: ahora toca trabajar. Los Atlas de Boston Dynamics se preparan para trabajar en las fábricas de Hyundai

Durante años, hablar de robots humanoides era hablar del Atlas de Boston Dynamics. La empresa representaba la cúspide de la evolución de estas máquinas, pero al igual que sus robots, han dado tantas volteretas pasando de ser una escisión del MIT a parte de Google , luego de Softbank y, ahora, de Hyundai, que parecían algo mareados. Sin embargo, y mientras la robótica humanoide china florecía , Boston Dynamics andaba preparando algo: poner a sus Atlas a currar. Y acaban de inaugurar un laboratorio en los que entrenarán de cara a un futuro en las fábricas de coches de Hyundai. RMAC . Dentro del plan de capacitación de robots de Boston Dynamics, el nuevo Centro de Aplicaciones Robóticas (o RMAC) a las afueras de la ciudad estadounidense de Savannah se erige como un paso clave. Es como un campus en el que los robots van a entrenar para poder trabajar en algo de provecho el día de mañana dentro de las fábricas de Hyundai Motor Group. En este entorno, los robots entrenarán en un entorno real como es la preparación de la logística y la organización de piezas de automóviles dentro de la cadena de montaje. La idea es que, para 2030, Atlas empiece a montar componentes y, con el tiempo, los robots asumirán tareas más humanas, como aquellas que tengan que ver con trabajos de movimientos repetitivos y tareas como levantar peso. En Xataka Si China logra liderar en robots humanoides no será solo por su tecnología: sus empresas saben venderlos mejor que nadie De prácticas . De momento, se trata sólo de un entrenamiento en un entorno controlado en el que hay una combinación de robots con sistemas de aprendizaje por refuerzo y de operación a distancia humano mediante. La idea es ver cómo se desenvuelven en estos entornos en los que comparten espacio con humanos y donde deben manipular piezas que a veces son simples, pero otras veces cuentan con elementos estéticos que deben respetar y no dañar. Zack Jackowski, director de producto y tecnología de Boston Dynamics, ha comentado que hay una diferencia importante entre este centro de investigación y los ensayos anteriores de Atlas. Anteriormente, el robot operaba en un entorno muy controlado y en fases acotadas en el tiempo. Simplemente se trataba de recopilar datos para hacer evolucionar el sistema. En el RMAC, sin embargo, la idea es que aprendan porque, a medio plazo, saldrán al mundo laboral junto a humanos y otros robots. Una empresa china cree tener en sus manos el nuevo filón de la robótica: robots humanoides de compañía desde 15.000 euros Plan a mayores . La idea del grupo es empezar a meter la directa para colarse en la conversación de los robots humanoides no tanto en tecnología, que llevan años en esa conversación, sino en cuanto a viabilidad comercial. Cuando Hyundai se hizo con el 100% de Boston Dynamics no lo hizo sólo por amor al arte y esperan empezar a encontrar clientes interesados en las capacidades de la máquina. Que quieren venderlos, vaya, y el mejor escaparate es empezar a prepararlos para que el trabajo en sus propias fábricas sea el mejor escaparate de cara a conseguir compradores. Para ello, planean el despliegue de 25.000 unidades de Atlas en las plantas globales de Hyundai y Kia a lo largo de los próximos años, y ahí hay dos piezas esenciales. Por un lado, una nueva fábrica en Estados Unidos capaz de producir 30.000 robots anuales. Por otro, una ampliación del RMAC prevista para el próximo año que pueda albergar no sólo más robots, sino otros entornos de trabajo simulado. La idea de Hyundai es contactar con otros sectores como el aeroespacial, los semiconductores o la logística para que el Atlas aprenda más cosas y sea útil en otros campos. Con un ojo en una Europa envejecida . De momento, ese plan es muy estadounidensecentrista, pero como ha comentado el Korea Herald , Hyundai tiene la intención de llevar el Atlas a la planta de Nosovice. Es ahí, en República Checa, donde la compañía tiene la única planta de producción en la Unión Europea y el motivo por el que están interesados en expandirse precisamente ahí es porque se está produciendo una reducción de la fuerza laboral europea debido al envejecimiento de la población. Porque las pirámides están como están y, de hecho, no es la primera vez que los robots humanoides se cuelan en la conversación cuando hablamos de ejecutar trabajos para los que parece no haber reemplazo humano. Lo hemos visto en China y también en Japón , países cuya pirámide poblacional cada vez tiene peor pinta. En Xataka China quiere darle una lección al resto del mundo convirtiendo a los robots en mayordomos. El problema es que una casa no es una fábrica Parte de la guerra de robots . Hablábamos antes de la industria china y no es para menos. Se estima que el gigante asiático fabrica el 90% de los robots humanoides del mundo debido a que lleva 20 años acumulando talento alrededor de esta industria, pero también a que fabrican todos los componentes necesarios para dar vida a estas máquinas, por lo que si quieren cualquier cosa, sólo tienen que cruzar la calle para conseguirlo. Los 30.000 Atlas de Boston Dynamics al año es extremadamente ambicioso y un hito para la robótica humanoide estadounidense, sobre todo en un contexto en el que hay empresas como UBTech que ya están abriendo plantas en las que producir 10.000 robots humanoides industriales al año... y son sólo una de las muchas empresas que están haciendo lo mismo. El objetivo de unos y otros es hacer que los robots dejen de ser simples monos de feria para convertirse en algo útil en comercios, logística, fábricas ( Xiaomi también está probando sus propios robots para fabricar sus coches) o, directamente, como robots de compañía , por muy siniestro y a ciencia ficción que suene eso. Imagen | Boston Dynamics En Xataka | En la guerra de los robots humanoides, los de Estados Unidos bailan y los de China trabajan a destajo. No es una cuestión tecnológica - La noticia Se acabaron los bailes: ahora toca trabajar. Los Atlas de Boston Dynamics se preparan para trabajar en las fábricas de Hyundai fue publicada originalmente en Xataka por Alejandro Alcolea .

XatakaXatakaAlejandro Alcolea22 sept

Daron Acemoglu, Nobel de Economía: “El debate sobre la amenaza existencial de la IA esconde riesgos más inmediatos”

El economista y autor de 'Por qué fracasan los países' dice que las empresas tecnológicas están desarrollando la IA de una manera que puede destruir empleo, crear desigualdad y dividir aún más a las sociedades. Su nuevo libro sobre la crisis de la democracia se publica en español en octubre El 'freno' para la IA rompe Silicon Valley y desata una guerra de bandos entre gigantes tecnológicos Daron Acemoglu está muy preocupado por la inteligencia artificial, pero la extinción de la humanidad no encabeza su lista. El catedrático del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Nobel de Economía de 2024 , experto en tecnología, instituciones y empleo, y autor de Por qué fracasan los países , cree que hay peligros más inmediatos para la democracia y la prosperidad en una tecnología en manos de unos pocos y sin controles. Los tres asuntos que encabezan su elenco de inquietudes sobre cómo las empresas están desplegando la inteligencia artificial generativa que aspira a imitar y sustituir a los humanos son la destrucción de empleos, el aumento de la desigualdad y la erosión de la democracia. “No se puede descartar nada. Pero tampoco creo que la probabilidad de que no aparezca dentro de diez años un robot asesino que venga a matarnos a todos sea de uno entre un millón... Para mí, ésa no es la amenaza principal”, explica Acemoglu a elDiario.es durante un coloquio en el Instituto de Matemáticas de la Universidad de Oxford sobre su nuevo libro, ¿Qué pasó con la democracia liberal? Le preocupa que el “debate sobre la amenaza existencial” de la inteligencia artificial “oculte” dos aspectos que él considera más importantes. De un lado, “los riesgos más inmediatos, más reales y más mundanos que no tienen que ver con la naturaleza de la IA, pero que están relacionados con su desarrollo y quién tiene el control”. La “pérdida de control” cree que es, de hecho, “un marco mucho mejor” que el de la seguridad en abstracto para entender por dónde debe ir la regulación y cuáles son los riesgos ahora mismo sobre la mesa. “El riesgo es que los responsables de la toma de decisiones y el proceso democrático pierdan el control a manos de la IA. Y creo que eso es lo que está sucediendo, pero no porque la IA vaya a convertirse de repente en Hal de 2001: Odisea en el espacio , sino porque está siendo desarrollada por un puñado de empresas al servicio de la automatización y la centralización del poder”, explica en respuesta a la pregunta de elDiario.es sobre su preocupación por la amenaza existencial expuesta por desarrolladores de las empresas de IA. Hal 9000 es la máquina que en la película de Stanley Kubrick de 1968 controla todos los sistemas de la nave espacial y una de las representaciones de la IA más famosas de la historia del cine. Acemoglu suele repetir que los desarrolladores y propietarios de las empresas de tecnología consumen “demasiada” ciencia ficción y, además, casi siempre la misma. El riesgo es que los responsables de la toma de decisiones y el proceso democrático pierdan el control a manos de la IA. Y creo que eso es lo que está sucediendo, pero no porque la IA vaya a convertirse de repente en Hal de '2001: Odisea en el espacio', sino porque está siendo desarrollada por un puñado de empresas al servicio de la automatización y la centralización del poder De otro lado, el segundo aspecto que “oscurece” el debate la conversación sobre la amenaza existencial es que “todavía estamos lejos de que la IA se convierta en una fuerza sobrehumana”. Acemoglu argumenta, de hecho, que “apenas estamos viendo los efectos en el empleo y no vemos ninguna de las ganancias de productividad porque la IA todavía tiene muchas limitaciones”. “Va a mejorar, pero no deberíamos exagerar. Y cuando Elon Musk, Sam Altman o Dario Amodei nos dicen que su tecnología es extraordinaria, siempre deberíamos ser un poco escépticos”, dice. Daron Acemoglu recibe el Premio Nobel de Economía en Estocolmo, Suecia, el 10 de diciembre de 2024. El futuro del trabajo Acemoglu ha calculado que la inteligencia artificial apenas supondrá una mejora de productividad del 0,55% en la próxima década y que un 5% de las tareas actuales se podrán automatizar de manera rentable, con incrementos modestos en el crecimiento económico a corto plazo. De hecho, subraya que en Estados Unidos las pérdidas de empleos también por eso han sido hasta ahora pequeñas. Pero sí le preocupa el impacto en los empleos a medio y largo plazo mientras la tecnología no sea más “pro-trabajador”. El economista turco-estadounidense dirige un grupo en el MIT, en Cambridge, Estados Unidos, sobre el futuro del trabajo. Uno de sus principales argumentos es que la democracia está en crisis por la pérdida de poder adquisitivo y social de los trabajadores con habilidades manuales y la incapacidad de las economías modernas para dar espacio con dinero y respeto a empleos diversos. Acemoglu ha calculado que la inteligencia artificial apenas supondrá una mejora de productividad del 0,55% en la próxima década y que apenas un 5% de las tareas actuales se podrán automatizar de manera rentable, con incrementos modestos en el crecimiento económico a corto plazo Su nuevo libro, que publica a finales de octubre en español la editorial Deusto, argumenta que la inteligencia artificial podría ser utilizada para solucionar uno de los problemas en la raíz de la crisis de la confianza en la democracia, en lugar de agravar sus carencias. El economista insiste en que la IA es una herramienta que se puede desplegar de manera más complementaria para mejorar las capacidades humanas y ayudar en la vida diaria de los trabajadores. Por ejemplo, para dar más información a un electricista sobre los precedentes de problemas con el mismo aparato o permitirle trabajar en remoto; o para señalar a un profesor qué les cuesta más aprender a los alumnos y si conviene separarlos en clases más pequeñas para explicar las partes más complejas del temario. Así, según él, habría más demanda de profesionales, no menos. Pero no cree que ese sea el camino que han emprendido las empresas tecnológicas, que son pocas y están centradas en el modelo de negocio de maximizar los beneficios a través de fuentes tradicionales como la publicidad digital y la venta de servicios a clientes interesados que tienen incentivos para ahorrar en costes de personal. El impacto en el empleo La inteligencia artificial que le preocupa se orienta hacia la imitación de las habilidades y las tareas humanas. Esto puede afectar, de un lado, a los trabajadores de servicios intelectuales cada vez más devaluados y, de otro, a los trabajadores manuales más especializados y que ahora todavía pueden avanzar en sus carreras desarrollando tareas no rutinarias. La consecuencia de este modelo será que a medio y largo plazo “más empleos desaparecerán y no habrá posibilidades de que las personas construyan una prosperidad compartida”, según explicaba este miércoles Acemoglu en el coloquio en el Instituto de Matemáticas de Oxford. “Todavía no lo vemos porque la IA aún está en su infancia y se está expandiendo lentamente por la economía”. El economista Daron Acemoglu durante un coloquio en el Instituto de Matemáticas de la Universidad de Oxford, este miércoles. Su estimación, como la de otros, es que los trabajos habitualmente ocupados por graduados universitarios son los que están más en riesgo porque uno de los objetivos de la IA es automatizar puestos que hasta ahora no podían ser automatizados por software convencional. Muchos de esos empleos son de oficina: se hacen delante de un ordenador y es justamente ahí donde la IA tiene la capacidad de aprender de la experiencia y la práctica humanas. Más empleos desaparecerán y no habrá posibilidades de que las personas construyan una prosperidad compartida. Todavía no lo vemos porque la IA aún está en su infancia y se está expandiendo lentamente por la economía Pero el impacto todavía es limitado incluso en Estados Unidos. En España, desde 2022, las ocupaciones consideradas más expuestas a la IA han creado empleo por encima de la media y su peso se mantiene en algo más del 30 % del empleo total, según un informe recién publicado por los centros de estudios FEDEA y BBVA Research. En Estados Unidos, como subraya Acemoglu, tampoco se están viendo las pérdidas de ingresos para los grupos con estudios universitarios como sucedió con los hombres sin estudios universitarios en la década de los 90 y los 2000. “Pero ahora mismo solo estamos viendo el principio de la pérdida de empleos que podría ocurrir”, avisa el economista. “La programación es la única ocupación que está experimentando recortes significativos en algunas tareas debido a la IA. También servicios de asesoría legal y atención al cliente. Eso no se duplicará ni triplicará de la noche a la mañana, pero se extenderá”. Tampoco cree que las ocupaciones manuales se vayan a librar si sigue el actual desarrollo de la tecnología: “El sueño de todos los tecnólogos es que la IA finalmente tendrá poderes aún mayores de procesamiento y comprensión del mundo, y trabajará con la robótica para que cada vez más actividades que implican interacción con el mundo real también se automaticen”. Desigualdad y división Lo que ve es que la tecnología “ya está creando una desigualdad masiva en lo alto” y está “destruyendo la comunidad y la democracia” porque no sólo no facilita las conexiones, que son la base para el aprendizaje, la experimentación y la concordia cívica, sino que trabaja en su contra. La introducción de la IA en las redes sociales potencia y perfecciona los algoritmos que cree que no son el origen, pero sí una parte esencial de la crisis democrática actual. “Las redes sociales son solo la punta del iceberg. Amplifican los peores instintos y las peores prácticas. Desencadenan emociones negativas, amplifican la indignación, sustituyen la interacción real cara a cara en redes sociales reales en las que las personas aprenden y construyen confianza”, dice. “La comunidad es esencial para nuestra existencia y para la libertad. Porque la comunidad crea valores compartidos, genera confianza y permite la comunicación”. Las redes sociales son solo la punta del iceberg. Amplifican los peores instintos y las peores prácticas. Desencadenan emociones negativas, amplifican la indignación, sustituyen la interacción real cara a cara. “Nada de esto es inevitable” Acemoglu todavía cree que es posible regular y dirigir las empresas tecnológicas hacia un camino beneficioso para la humanidad. También que los políticos y las instituciones pueden afrontar los males de las últimas décadas del desequilibrio social creado por la automatización y utilizar la regulación de una manera más eficaz que hasta ahora. Pero su libro es un llamamiento a la acción rápida para una crisis cuyo origen él sitúa a principios de los años 80 y que sólo se ha agravado con el paso del tiempo. “Tenemos una ventana que se está cerrando por ambos lados. Por un lado, porque la democracia se está debilitando cada vez más. Y, a menos que quede algo de sangre democrática en el sistema, no se puede revivir la democracia liberal. Y se está cerrando, por el otro lado, con la IA”. El economista sostiene que los problemas para los empleos, la desigualdad y la convivencia emanan de que la IA es una tecnología centralizadora tal y como se está desarrollando en este momento. “Concentra el poder en manos de unas pocas empresas y unos pocos líderes, y concentra el poder en manos de algoritmos en lugar de personas. Pero aquí está el quid de la cuestión: nada de esto es inevitable. No hay nada en el manual de uso de la IA que haya sido predeterminado hace 20 ó 40 años y diga que la IA tenga que ser una tecnología que destruya empleos, cree desigualdad y nos divida”, explica. “De hecho, la IA es una tecnología muy versátil, y podemos desarrollarla de multitud de maneras”. La IA concentra el poder en manos de unas pocas empresas y unos pocos líderes, y concentra el poder en manos de algoritmos en lugar de personas. Pero aquí está el quid de la cuestión: nada de esto es inevitable Los ejemplos en su libro de un uso “complementario” y de “acompañamiento” son técnicamente factibles igual que el desarrollo de la IA de una manera más descentralizada. Si son posibles y socialmente deseables, ¿por qué no están en el centro de la conversación? La respuesta de Acemoglu es que los líderes de las pocas empresas que controlan el sector no quieren ir en esa dirección por motivos financieros e incluso ideológicos. “No concuerda con su plan de aumentar su poder, riqueza e influencia. Y no es solo cinismo, es también ideología”, dice el economista. Le sorprende cómo se parecen en sus ideas, sus palabras, sus gustos y sus referentes Mark Zuckerberg, de Meta, Sam Altman, de OpenAI, Dario Amodei, de Anthropic, Elon Musk, de X, o Sergey Brin, de Google. “Su entorno, su formación y los libros de ciencia ficción que leen son idénticos”, dice el economista, elevando la voz para subrayar su asombro. “No había visto nada igual en la historia de la humanidad: un conjunto de ideas tan estrecho y marginal que ha llegado a dominar todos los aspectos de la vida”.

elDiario.eselDiario.esMaría Ramírez17 sept

MIT desarrolla una IA que alinea rayos X con escaneos 3D en segundos

Un equipo del MIT presentó xvr, una técnica de inteligencia artificial que adapta un modelo a la anatomía de cada paciente para alinear rayos X con escaneos 3D en segundos y con precisión submilimétrica. El sistema podría mejorar la navegación de catéteres, endoscopios y otras herramientas durante procedimientos mínimamente invasivos, aunque sus creadores todavía trabajan para validarlo en escenarios más complejos y llevarlo a aplicaciones clínicas.

Diario BitcoinDiario BitcoinCanuto17 sept

La startup Dimenso se afianza en EEUU tras captar 600.000 euros para llevar gafas con IA a farmacéuticas

La startup Dimenso, liderada por los cántabros Luis Alvear, Álvaro Buitrago y Daniel de la Pedraja, se afianza en EEUU tras captar 600.000 euros para llevar las gafas inteligentes con IA a laboratorios farmacéuticos. En concreto, Dimenso ha dado el salto hasta Boston, el corazón mundial de la biotecnología, tras captar los citados fondos en una ronda liderada por Draper B1, acompañados por Next Tier Ventures. Su gran innovación son unas gafas inteligentes con IA (visión artificial y comandos de voz) que asisten a los científicos en el laboratorio, registrando y estructurando datos en tiempo real. Según ha informado la compañía, esta tecnología reduce en un 65% el tiempo dedicado a tareas administrativas y acelera hasta 20 veces el análisis de los experimentos, lo que evita fallos humanos que cuestan millones a la industria farmacéutica al tener que repetir investigaciones desde cero. A día de hoy, la startup opera desde Kendall Square (Boston), el epicentro mundial del sector, codo con codo con gigantes como el MIT, Harvard o Moderna.

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae16 sept