Sam Altman

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OpenAI lanza GPT-6 Sol y Luna, sus nuevos modelos más eficientes al integrar capacidades de Astra con un coste menor

OpenAI ha lanzado sus nuevos modelos de inteligencia artificial (IA) GPT-6 Sol y GPT-6 Luna, que llegan con algunas de las mejoras lanzadas con su modelo insignia Astra, pero añadiendo más eficiencia y costes más bajos. La compañía liderada por Sam Altman presentó GPT-6 Astra a principios de septiembre como su modelo de seguridad más capaz y con más restricciones hasta la fecha, además de avanzar a la inteligencia artificial general (AGI). Unas semanas después, la compañía de IA ha vuelto a lanzar nuevos modelos, GPT-6 Sol y GPT-6 Luna, pensados para impulsar el trabajo a diferentes escalas, ritmos y presupuestos. Concretamente, aunque Astra ofrece capacidad para los proyectos más exigentes, los nuevos modelos Sol y Luna ayudan a distribuir los beneficios de dicha inteligencia al impulsar la eficiencia en costos. Como ha explicado OpenAI en un comunicado en su web, esto se debe a que los modelos Sol y Luna han sido entrenados con métodos similares a los de GPT-6 Astra, por lo que integran el rendimiento de este modelo insignia en cuanto al trabajo profesional, veracidad, codificación, uso de computadoras y alineación a modelos más rápidos y económicos. Al mismo tiempo, destacan por "liderar la relación costo-inteligencia", al combinar estas altas capacidades con una infraestructura que las implementa de manera eficiente a gran escala. Así, OpenAI ha hecho referencia a mejoras en el almacenamiento en caché y la inferencia, lo que les permite ofrecer estos modelos a menor coste. Como resultado, la compañía ha asegurado que ha conseguido reducir los precios de la API de Sol y Luna en un 50 por ciento, en comparación con sus precios promocionales de GPT-5.6. En cuanto a sus capacidades, Gpt-6 Sol es capaz de ejecutar tareas de trabajo difíciles con límites de uso más altos, ofreciendo mayor inteligencia y mejores resultados. Prueba de ello es que, según sus resultados en la prueba de flujos de trabajos empresariales AutomationBench, supera a otros modelos del sector como Claude Opus 5 de Anthropic, con un coste por tarea de tan solo el 9 por ciento en comparación. Asimismo, en el mismo 'benchmark' GPT-6 Luna mejora a su predecesor en 5,4 puntos porcentuales con un coste por tarea un 58 por ciento menor. Lo mismo ocurre en tareas relacionadas con la gestión de agentes de IA para flujos de trabajo profesionales. En la prueba 'Agents Last Exam', OpenAI ha asegurado que GPT-6 Sol obtiene una puntuación de hasta el 56,4 por ciento superior a la puntuación más alta de Claude Opus 5. A ello se le suma que lo hace con un coste por tarea un 60 por ciento menor. OpenAI ha afirmado igualmente que los nuevos modelos han mejorado en cuanto a la veracidad de sus resultados. En concreto, ha indicado que GPT-6 Sol comete la mitad de los errores que su predecesor, "acercándose a la fiabilidad de Astra". Por su parte, GPT-6 Luna también ha implementado mejoras en este aspecto prácticamente igualando a la versión Sol. Siguiendo esta línea, en cuanto a la alineación, los nuevos modelos Sol y Luna también integran el trabajo ya empleado en Astra, que es su modelo "más alineado hasta la fecha". Por tanto, estos modelos de menor coste también han incorporado mejoras, incluyendo menores tasas de afirmaciones engañosas sobre su trabajo de codificación. Con todo, GPT-6 Sol y GPT-6 Luna ya están disponibles en la API, ChatGPT Work y Codex para todos los usuarios suscritos a las versiones Plus, Pro Business, Enterprise y Edu. Igualmente, los usuarios que utilicen las versiones gratuitas y Go podrán acceder a GPT-6 Luna en la aplicación de escritorio.

InfobaeInfobaeNewsroom Infobaehace 4 h

En pleno debate sobre la IA, Anthropic lanza nuevo modelo de alta gama; es Opus 5.5, una versión avanzada de Claude

Anthropic lanzó una nueva versión de su inteligencia artificial Claude , solo días después de que su CEO Dario Amodei pidiera frenar el desarrollo de la IA , lo que desató un debate mundial sobre la necesidad de salvaguardas más estrictas . El lanzamiento de Opus 5.5 ocurre en momentos en que el temor a perder el control de la IA domina la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas ( ONU ) en Nueva York. Más de 20 jefes de Estado reclamaron el lunes en la ONU pruebas obligatorias para estos sistemas, mientras que el presidente estadounidense Donald Trump rechazó el martes cualquier "proyecto globalista" de control de la tecnología . Amodei, junto con el máximo responsable de OpenAI , Sam Altman , tiene previsto dirigirse al Consejo de Seguridad de la ONU el miércoles. Anthropic pide desacelerar desarrollo de la IA, pero presenta nuevo modelo Tras incidentes reportados en julio en los que modelos de Anthropic y OpenAI escaparon de sus entornos de prueba para infiltrarse en internet, ambas empresas con sede en San Francisco interrumpieron brevemente el trabajo en sus nuevos sistemas de IA. El 12 de septiembre, Amodei pidió desacelerar la mejora de la IA , un llamamiento al que Altman y Elon Musk , de xAI, se sumaron rápidamente, y que fue objeto de burla por parte de Trump, quien calificó las advertencias de rumores. Opus 5.5 es el primer modelo que se lanza desde entonces. Anthropic también señaló que, según sus propias pruebas, Opus 5.5 es el modelo con mejor desempeño en alineación que ha evaluado hasta la fecha, es decir, en qué medida se ajusta a la intención y valores de sus diseñadores. En esas pruebas, Opus 5.5 intentó infringir las reglas que se le habían fijado "alrededor de un 85% menos" que Opus 5. Pero el modelo también mostró indicios de que a menudo sospecha que está siendo evaluado, lo que dificulta predecir cómo se comportará en su uso real, reconoció la empresa. Con un precio un 20% inferior al de su predecesor, Opus 5, Opus 5.5 también utiliza menos potencia de cálculo y responde al menos 30% más rápido. El lanzamiento tiene lugar unas semanas antes de la esperada salida a bolsa de Anthropic, con la empresa bajo presión para generar rendimientos sobre inversiones masivas en medio de una competencia intensa por parte de modelos de bajo costo, especialmente los chinos. Te puede interesar: Sam Altman apuesta por estándares internacionales de seguridad para la IA; busca mitigar riesgos "catastróficos" OpenAI, Anthropic y Google buscan crear organismo de supervisión de riesgos de IA; sería similar al que regula la industria financiera Jefe de la ONU llama a gobernar la IA; "debe ser moldeada por la humanidad y para la humanidad", afirma Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más. mcc

El UniversalEl UniversalAFP nullhace 18 h

Sam Altman apuesta por estándares internacionales de seguridad para la IA; busca mitigar riesgos "catastróficos"

El consejero delegado de OpenAI , Sam Altman , planteó la necesidad de fijar estándares internacionales de seguridad para la inteligencia artificial ( IA ), y advirtió de los peligros de la dispersión y de la fragmentación normativa que existe en el mundo. Altman ha planteado además que en el ámbito de la IA, y para el establecimiento de esos estándares internacionales de seguridad , se podrían extraer lecciones de áreas como la aviación o las finanzas, donde los países han desarrollado estándares técnicos comunes y canales confiables para la cooperación sin renunciar a la autoridad nacional. Lo hizo en una entrada en la red social X, que enlaza con un artículo que firma junto al científico jefe de la compañía, Jakub Pachocki , que se publicó en la página web de la empresa. En el texto, Sam Altman, quien recientemente abogó por ralentizar el desarrollo de los modelos de vanguardia y por coordinar ese frenazo en coordinación y colaboración con otras empresas, plantea ahora que las personas ajenas a los laboratorios de inteligencia artificial deben tener también participación real en la toma de decisiones para evitar la concentración de poder y garantizar que exista un entorno competitivo. Altman y Pachocki plantean que para asegurar que la inteligencia artificial general beneficie a toda la humanidad hay que perseguir tres metas: desarrollar un investigador de IA automatizado que esté centrado en la alineación y el control humano; generar progreso científico y crecimiento económico ; y empoderar a los individuos con modelos de IA personalizados . Mantienen que el avance tecnológico impulsado por la IA ya está acelerando descubrimientos significativos en áreas clave como las matemáticas y la medicina, y que a medida que los sistemas ganan autonomía y capacidad, resulta indispensable impulsar la investigación de la alineación de los desarrollos tecnológicos con los intereses que se persiguen para mantener esos desarrollos bajo control y acordes a los valores humanos. A medida que la IA asume una mayor proporción de las tareas de desarrollo, surge la posibilidad de acelerar el progreso a través de un proceso que llaman de " auto-mejora recursiva ", pero han alertado de que si ese proceso no se realiza con la debida precaución y bajo decisiones democráticas informadas, existe el riesgo de que los humanos pierdan el control práctico sobre la investigación. Si no existen salvaguardias sólidas, la aceleración de esos procesos de "auto-mejora" podrían derivar en sistemas que resulten incomprensibles para la supervisión humana, volviéndose más peligrosos y menos coherentes , según los responsables de OpenAI. Para mitigar estos riesgos "catastróficos" , consideran fundamental fijar estándares internacionales de seguridad que orienten el rigor técnico de los desarrolladores y sostienen que Estados Unidos debería liderar el establecimiento de estos estándares mediante organismos como el Centro de Estándares e Innovación en Inteligencia Artificial (CAISI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y en colaboración con los institutos de seguridad que están emergiendo ya en muchos países (citan los casos de Australia, Canadá, Alemania, Francia, Kenia, Japón, Corea, Singapur, la India o el Reino Unido). Los responsables de la empresa citan además como uno de los principales desafíos para la gobernanza de la inteligencia artificial a nivel mundial la dispersión normativa que existe entre los países y la "fragmentación" regulatoria. Te puede interesar: Jefe de la ONU llama a gobernar la IA; "debe ser moldeada por la humanidad y para la humanidad", afirma Trump creará una "fuerza de la IA"; anuncia que habrá un zar de la inteligencia artificial Investigadores hackean OpenAI con inteligencia artificial de Anthropic; detectan vulnerabilidades y acceden a cuentas de ChatGPT Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más. mcc

El UniversalEl Universal​​​​​​​EFE nullhace 19 h
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Sam Altman (OpenAI) apuesta por fijar estándares internacionales de seguridad para la IA

Redacción Ciencia, 22 sep (EFE).- El consejero delegado de la empresa OpenAI, Sam Altman, ha planteado la necesidad de fijar estándares internacionales de seguridad para la inteligencia artificial (IA), y ha advertido de los peligros de la dispersión y de la fragmentación normativa que existe en el mundo. Altman ha planteado además que en el ámbito de la IA, y para el establecimiento de esos estándares internacionales de seguridad, se podrían extraer lecciones de áreas como la aviación o las finanzas, donde los países han desarrollado estándares técnicos comunes y canales confiables para la cooperación sin renunciar a la autoridad nacional. Lo ha hecho en una entrada en la red social X, que enlaza con un artículo que firma junto al científico jefe de la compañía, Jakub Pachocki, que se ha publicado en la página web de la empresa. En el texto, Sam Altman, quien recientemente abogó por ralentizar el desarrollo de los modelos de vanguardia y por coordinar ese frenazo en coordinación y colaboración con otras empresas, plantea ahora que las personas ajenas a los laboratorios de inteligencia artificial deben tener también participación real en la toma de decisiones para evitar la concentración de poder y garantizar que exista un entorno competitivo. Altman y Pachocki plantean que para asegurar que la inteligencia artificial general beneficie a toda la humanidad hay que perseguir tres metas: desarrollar un investigador de IA automatizado que esté centrado en la alineación y el control humano; generar progreso científico y crecimiento económico; y empoderar a los individuos con modelos de IA personalizados. Mantienen que el avance tecnológico impulsado por la IA ya está acelerando descubrimientos significativos en áreas clave como las matemáticas y la medicina, y que a medida que los sistemas ganan autonomía y capacidad, resulta indispensable impulsar la investigación de la alineación de los desarrollos tecnológicos con los intereses que se persiguen para mantener esos desarrollos bajo control y acordes a los valores humanos. A medida que la IA asume una mayor proporción de las tareas de desarrollo, surge la posibilidad de acelerar el progreso a través de un proceso que llaman de "auto-mejora recursiva", pero han alertado de que si ese proceso no se realiza con la debida precaución y bajo decisiones democráticas informadas, existe el riesgo de que los humanos pierdan el control práctico sobre la investigación. Si no existen salvaguardias sólidas, la aceleración de esos procesos de "auto-mejora" podrían derivar en sistemas que resulten incomprensibles para la supervisión humana, volviéndose más peligrosos y menos coherentes, según los responsables de OpenAI. Para mitigar estos riesgos "catastróficos", consideran fundamental fijar estándares internacionales de seguridad que orienten el rigor técnico de los desarrolladores y sostienen que Estados Unidos debería liderar el establecimiento de estos estándares mediante organismos como el Centro de Estándares e Innovación en Inteligencia Artificial (CAISI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y en colaboración con los institutos de seguridad que están emergiendo ya en muchos países (citan los casos de Australia, Canadá, Alemania, Francia, Kenia, Japón, Corea, Singapur, la India o el Reino Unido). Los responsables de la empresa citan además como uno de los principales desafíos para la gobernanza de la inteligencia artificial a nivel mundial la dispersión normativa que existe entre los países y la 'fragmentación' regulatoria.

InfobaeInfobaeNewsroom Infobaehace 20 h

Altman y Amodei llevarán la alarma por la seguridad de la IA al Consejo de Seguridad de la ONU

Sam Altman, Dario Amodei y otros referentes de la inteligencia artificial están previstos para participar esta semana en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, en un momento marcado por incidentes de ciberseguridad, advertencias sobre los riesgos de los modelos avanzados y un debate político sobre cuánto debe regularse la tecnología.

Diario BitcoinDiario BitcoinCanutohace 21 h

OpenAI afirma que su IA ha conseguido resolver más de 100 grandes problemas matemáticos

OpenAI ha anunciado que uno de sus modelos de inteligencia artificial ha sido capaz de resolver más de 100 problemas matemáticos que llevaban mucho tiempo a la espera de una solución. Según ha afirmado la empresa en un comunicado, se trata del mismo sistema empleado para resolver en cuestión de días las ecuaciones de Navier Stokes, considerado como uno de los Grandes Problemas del milenio. «El ritmo de su progreso en matemáticas ha sorprendido a nuestros matemáticos. Esto ha dado lugar a debates internos sobre la mejor manera de informar a la comunidad sobre el rápido progreso para preparar y adaptar el campo», señalan desde la firma dirigida por Sam Altman que, por el momento, no ha compartido el nombre... Ver Más

ABCABC(abc)hace 22 h

Tras las advertencias de Anthropic, OpenAI presenta su propio plan para una IA segura

"Nuestro objetivo es garantizar que la inteligencia artificial (IA) general beneficie a toda la humanidad". Así empieza el artículo titulado "Desarrollar los estándares para la próxima fase de la IA" que publicó ayer mismo OpenAI. Sam Altman, el director general de este laboratorio, y Jakub Pachocki, su científico jefe, se han mostrado preocupados públicamente durante los últimos días por el desarrollo vertiginoso que está experimentando la IA. El artículo titulado "Una mente alienígena" que este último publicó el pasado 6 de septiembre no tiene desperdicio. Sea como sea, algo está cambiando en los principales laboratorios de IA estadounidenses. Hasta hace apenas dos semanas se habían precipitado a una carrera desenfrenada por liderar el desarrollo de los modelos de frontera, y ahora estas mismas corporaciones quieren echar el freno. No obstante, hay algo más. Están empezando a proponer itinerarios que, en teoría, persiguen minimizar los riesgos asociados a la posible llegada de un modelo de IA lo suficientemente avanzado como para poder desarrollar por sí mismo modelos aún más sofisticados. Este concepto se conoce como mejora recursiva . La solución a este escenario propuesta por OpenAI en el artículo que publicó ayer requiere establecer unos estándares técnicos comunes para los modelos de IA de frontera. De esta forma la seguridad, las evaluaciones y la gestión de los incidentes no dependerán únicamente de los laboratorios implicados y los países a los que pertenecen; habrá una supervisión presumiblemente neutral y superior que aprovechará el trabajo que ya están realizando los institutos de seguridad de la IA. El auténtico desafío es proteger el control humano de los modelos de IA El punto de partida de la estrategia que propone OpenAI consiste en encontrar la forma de que el desarrollo de los modelos de frontera esté acompañado por un desarrollo equiparable de la investigación en alineamiento. El propósito del alineamiento es garantizar que los modelos de IA más capaces y autónomos se comportan de acuerdo con los objetivos del ser humano y permanecen en todo momento bajo su supervisión. En este contexto la principal amenaza es, según los laboratorios estadounidenses que se han pronunciado, la automejora recursiva. En Xataka China ha logrado lo que parecía imposible: una batería capaz de seguir funcionando incluso a -70 ºC La automejora recursiva completamente autónoma todavía no existe Si un modelo de frontera adquiere la capacidad de mejorar sus propias habilidades generando nuevas versiones de sí mismo u otros modelos aún más avanzados sin la intervención y la supervisión de sus creadores, el ser humano podría perder el control de su invención. Además, OpenAI advierte que a medida que se incrementa el grado de automatización mayor es también la velocidad de progreso de la IA. No obstante, reconoce que la automejora recursiva completamente autónoma todavía no existe. De hecho, este laboratorio sostiene que esta última capacidad no debe perseguirse hasta que pueda implementarse de una forma segura. La preocupación por el correcto alineamiento de la IA está presente en todo el artículo de OpenAI, pero sus propuestas no se ciñen solo a este desafío. Altman y sus compañeros defienden que es necesario crear un protocolo que identifique aquellos incidentes ocasionados por los modelos de IA de frontera que es preciso notificar a las autoridades. Además, creen que es necesario que los países cooperen para elaborar mecanismos de actuación conjunta ante este escenario. Esta propuesta de OpenAI ha llegado en un momento en el que el debate acerca de la gestión de los riesgos derivados del desarrollo de los sistemas de IA avanzados parece estar alcanzando su punto álgido. Puede que las iniciativas de Anthropic, OpenAI y otros laboratorios estadounidenses no caigan en saco roto y finalmente prosperen, pero no basta. A EEUU probablemente no le va a costar conseguir la complicidad de sus aliados, pero lo más importante es que se alinee en este ámbito con China para que los laboratorios de IA de ambos países estén sometidos a los mismos estándares de seguridad y protocolos de actuación. Y ahora mismo nada parece indicar que este acuerdo sea posible a corto plazo. Imagen | Generada por Xataka con ChatGPT Más información | OpenAI En Xataka | "No confío en que Anthropic y OpenAI abran la IA de frontera": un ingeniero de DeepSeek carga contra EEUU - La noticia Tras las advertencias de Anthropic, OpenAI presenta su propio plan para una IA segura fue publicada originalmente en Xataka por Laura López .

XatakaXatakaLaura López22 sept

Bryan Johnson, el mesías triste de la inmortalidad

Se presenta como la persona más sana del planeta, pero es un tecno-oligarca que experimenta en su cuerpo y codicia la eterna juventud Este reportaje forma parte de la revista de elDiario.es 'El sueño de la vida eterna'. Hazte socia, hazte socio, y te la enviamos a casa Imaginemos Silicon Valley como un olimpo donde sus dioses, todos ellos varones desmedidamente ricos que hicieron fortuna con la revolución tecnológica de finales del siglo XX y las primeras décadas del XXI, deciden no solo sobre sus propios destinos, sino sobre los del resto del mundo. Tenemos a Mark Zuckerberg (Meta), un aspirante a emperador romano obsesionado con Augusto que acumula más poder que muchos países . Está Elon Musk (X, Tesla, SpaceX), el antihéroe con serios problemas personales que fabrica máquinas futuristas mientras tiene hijos por fecundación in vitro a quienes no ve. Jeff Bezos sería el explotador consumido por la avaricia que acaba destinando el dinero que extrajo a cumplir su fantasía infantil de viajar al espacio; y Sam Altman (OpenAI) un temerario cerebro del mal cuyo plan para dominar el mundo siempre está a punto de hundirse y generar un cataclismo que se llevaría por delante las economías globales. Entre todos ellos, a mucha distancia en cuanto a riqueza y poder político pero no tanta en cuanto a ambición e influencia cultural, se encuentra otro personaje de carácter mítico: Bryan Johnson, el millonario atormentado por un pasado oscuro que ha decidido dedicar su vida a no morir, pero debe pagar un gran precio a cambio. Se le ha comparado con un vampiro y existen motivos para ello: está extremadamente pálido, pasa la vida encerrado en su castillo (una preciosa casa de cristal ubicada en California) y ha arrastrado a su estirpe en su locura de inmortalidad, llegando a transferirse plasma de uno de sus hijos y a donar él su sangre a su propio padre. Pero su verdadero arquetipo, como veremos, es el del redentor. Es significativo que todos los dioses mortales que acabamos de citar inviertan en la industria de la longevidad y estén obsesionados con ella en mayor o menor grado . También lo hacen Larry Ellison (Oracle), Larry y Sergey Brin (Google) o Peter Thiel (Palantir). Sin embargo, Johnson es hoy, a sus 48 años, la gran figura del ‘biohacking’ extremo y de la fantasía transhumanista de los tecnócratas de comprar con aquello que les sobra, dinero y conocimiento, lo único que no podrán poseer jamás y que se interpone en su ilimitada codicia: la eterna juventud. Su cuerpo es su misión y su negocio: monitorizado por un equipo de varios médicos, consume docenas de suplementos al día y sigue rutinas tan estrictas respecto a estilo de vida , sueño y alimentación que serían intolerables para la mayor parte de las personas. Junto a su equipo, revisa la literatura científica en busca de todos los avances que puedan tener una aplicación práctica en el campo del antienvejecimiento, los prueba en sí mismo, evalúa el resultado y vuelve a ajustar, en un simulacro de experimento científico formado por una sola persona. Él es su propio conejillo de indias. Mide y comparte sus biomarcadores de forma pública. Empezamos a saber de él cuando se hizo viral el titular de una entrevista donde afirmaba gastarse dos millones de dólares al año en tener el cuerpo de un chico de 18 años. Su protocolo antienvejecimiento (al que ha llamado Blueprint) es gratuito y se encuentra en su página web. Sin embargo, lo suyo es un negocio: comercializa en su tienda en línea aceite de oliva virgen extra a 44 euros el litro y suplementos a 40; y acaba de lanzar un programa denominado ‘Immortals’ donde se ofrece a supervisar detalladamente las rutinas avanzadas de sus clientes vip a cambio de un millón de dólares anuales. “Hola, amigo. Después de tener malos hábitos de salud de niño, de destrozarme durante 20 años creando empresas y de una década de depresión crónica, ahora, a la edad cronológica de 46 años, tengo los mejores biomarcadores integrales de cualquier persona en el mundo. Cuantitativamente, la persona más sana del planeta”, se presenta Bryan Johnson en su página web. Continúa presumiendo de estar dentro del 1% de la población en cuanto a menor velocidad de envejecimiento, masa y función muscular, masa grasa, inflamación, salud cardiovascular, masa ósea, calidad del sueño, marcadores clínicos combinados y –sí eso también– erecciones nocturnas. Está obsesionado con sus órganos sexuales: se ha inyectado bótox en el pene, duerme cada noche con un dispositivo que monitoriza sus erecciones para asegurarse de que son las de un joven y afirma haber mejorado su fertilidad gracias a saunas regulares en las que protege sus testículos con hielo. Voluntad férrea Dice que se acuesta a las ocho y media de la noche y que se levanta a las cinco de la mañana. Se concede un minuto como máximo para levantarse después de despertar. Se sube a una báscula que mide su composición corporal. Se expone a una lámpara que imita la luz solar. Se aplica un sérum en la cara y un casco de infrarrojos en el cuero cabelludo para estimularlo. Se ducha, desayuna un batido de proteína con péptidos de colágeno, aceite de oliva y frutos rojos y comienza su primera ronda de suplementos: creatina, prebióticos, antioxidantes, omega 3, ashwagandha, rhodiola y sus propios multivitamínicos y ‘longevity mix’ adecuadamente disponibles en su tienda. Después entrena durante hora u hora y media, pasa por la sauna, hace unos minutos de terapia infrarroja y de ondas de choque . Se vuelve a duchar con los productos de su tienda. Al salir, oxigenoterapia hiperbárica o entrenamiento hipóxico-hiperóxico intermitente (también ha probado terapias con células madre y una terapia génica no permitida en EEUU para la que viajó a Honduras). Más proteína con aceite, colágeno y frutos rojos. Acude al trabajo. A las 11 come una ensalada vegana de lentejas negras, brócoli, coliflor, setas, ajo, jengibre, lima, comino, vinagre y fermentados. Vuelve a trabajar y a las 12 consume el último plato del día, otra combinación de verduras, frutos secos, semillas y bayas. Se toma sus medicamentos. A las siete y media de la tarde dedica media hora a caminar, reunirse con amigos y desconectar. A las ocho se lava la cara y sigue su rutina para el cuidado de la piel y el cabello. Se mete en la cama y se duerme, dice, en menos de tres minutos. Y así cada día. Dice que ha conseguido un sueño 100% perfecto y reparador durante ocho meses seguidos. Su YouTube y su Instagram poseen un par de millones de seguidores cada uno; su newsletter y su X, unos 800.000. Cuando le preguntan si no está perdiéndose las cosas buenas de la vida responde que no hay nada mejor que una buena salud, y que por tanto nada le distraerá de su meta. Su personalidad extrema captura a una audiencia, fundamentalmente masculina, que oscila entre la fascinación por su desvarío y un serio interés por la salud y la optimización física que tiene predicamento real y los algoritmos promueven. Así funciona el mundo de la influencia moderna: él prueba sustancias milagro que pueden causar graves efectos secundarios –como la inmunosupresora rapamicina que tuvo que dejar–, hace gala de una fuerza de voluntad casi perfecta y da excesiva información sobre su pene en vídeos donde aparece sin camiseta y mientras tanto tú, desde el sofá, compras un suplemento de magnesio. La emisión el año pasado en Netflix del documental donde se retrata su vida acabó de transformarlo de excéntrico protagonista de memes a parte de la cultura popular. La película se titula como su mantra y su movimiento: ‘Don’t die’, no morir. Cuando explica la historia de su vida, Bryan Johnson, un maestro del ‘storytelling’, divide su vida en eras que imitan los pasos de un viaje heroico. Están los años de juventud, que pasó en una granja mormona de Utah. Comían lo que cazaban, y la madre les cosía la ropa. Disparó su primera arma a los cinco años. Tiempo después, tras matar un alce majestuoso, se dio cuenta de que no podía volver a comer carne; cree además que pronto las IA podrán tratarnos como nosotros tratamos a los animales. A los 19, pasó dos años como misionero en Ecuador, donde su vida fue más pobre aún. A su regreso a la identidad de ‘Bryan emprendedor’ comenzó a fundar negocios que le ayudaron a pagar la universidad. En 2007 creó Braintree, una empresa tecnológica de pagos digitales que creció rápidamente y en 2012 supo comprar Venmo, una especie de Bi zum, de forma temprana por solo 26,2 millones de dólares. Un año después vendería la compañía a PayPal, que era parte de eBay, por 800 millones de dólares. Johnson estaba a la mitad de su treintena y tenía de pronto 300 millones en su bolsillo. Como explicaría después, ese dinero fue lo que lo cambió todo. Su era autodestructiva Llega entonces el ‘Bryan nocturno’ autodestructivo que entra en crisis de fe y busca de forma desesperada cómo dar sentido a su vida. Se divorcia de su mujer, con la que tiene tres hijos. Como han explicado los medios, recurre a la prostitución y consume psicodélicos (lleva la estructura química del DMT tatuada en el brazo). Es de ahí de donde emerge el ‘Blueprint Bryan’ en 2021, el hombre con un plan para conseguir la vida eterna que conocemos hoy. Su trayectoria se entiende mejor si la analizamos no solo como un proceso para controlar su cuerpo, sino más bien como un intento de dominar su mente. Esa obsesión viene de lejos: en 2016 invirtió 100 millones de su propio dinero para fundar Kernel, una empresa de neurotecnología que desarrolla interfaces cerebro-máquina . Rechazó fundar una empresa similar con Elon Musk, que acabó creando una que hoy es más conocida, Neuralink, pero se obsesionó con conseguir la exposición mediática que lograba él. Sufrió una depresión suicida durante más de una década, y si queda clara una conclusión tras ver su documental es que construir un entramado tan desquiciado alrededor de su autooptimización es, en el fondo, su forma de evitar caer en el abismo. En Silicon Valley se habla del “trauma del emprendedor”, porque los fundadores de startups quedan marcados por las presiones sobrehumanas que sufren. También resulta evidente la influencia religiosa que impregna la filosofía de todo lo que hace este exmormón. Se nota en el papel que ha elegido como salvador que se sacrifica por el bien de la humanidad, pero también en su interés actual por convertir ‘Don’t Die’ en un movimiento social que supere otras creencias. En una entrevista con la revista Wired en julio de 2025 explicó que ese era ya su principal foco, y explicó su visión de conjunto: “Es evidente que justo ahora, en esta etapa de la IA, una nueva ideología está al llegar. Siempre llegan en respuesta a la disrupción tecnológica (...) cuando miro al mundo no veo ninguna ideología que explique este momento, que me ayude a tomar decisiones prácticas en el día a día. No puedes ir al cristianismo y preguntarle cómo comportarte en este momento. No puedes acudir a la democracia. No puedes acudir al capitalismo”. Detrás de sus hechuras de influencer de estilo de vida, se encuentra también el transhumanismo . Cree que una vez conseguida o bien la extensión de la vida o bien una superinteligencia a la que podamos transferir nuestras esencias, perderemos todo interés en trascender a través de nuestros logros o nuestra descendencia y nos concentraremos, simplemente, en intentar vivir el máximo tiempo posible. En esa misma entrevista racionaliza su obsesión por la fama como una forma utilitarista de lograr su misión más fácilmente: “Si tuviera que elegir entre la fama y mil millones de dólares, elegiría la fama. Es muy difícil de conseguir. Es extraordinariamente valiosa. Tengo acceso a casi cualquier persona del mundo en estos momentos. Si el objetivo es crear la ideología de más rápido crecimiento en la historia de la humanidad y que esto coincida simultáneamente en el tiempo con el momento en que la especie está evolucionando hacia algo más, necesitas fama”. Resultados sin garantías Mientras él piensa a lo grande (¿es posible pensar más a lo grande?) las dudas terrenales rodean todo lo que hace. Empezando por lo que ocurre en su fantástico hogar y plató de rodaje, ese castillo ultramoderno rodeado de vegetación donde trabaja junto a su equipo, encabezado por Kate Tolo. Hace unos meses confesó que eran pareja en secreto desde hacía un tiempo. Ya mantuvo una relación con una antigua empleada que terminó con una costosa demanda que ella perdió. The New York Times hizo el año pasado una investigación exhaustiva sobre su negocio que desveló su costumbre de protegerse a través de complejos acuerdos de confidencialidad que obliga a firmar a sus equipos y que pueden contravenir las leyes laborales estadounidenses. En el mismo texto, uno de los médicos con quienes trabajó sembró dudas sobre la veracidad de los resultados de los ensayos clínicos que inició sobre sus suplementos y regímenes alimenticios y que implicaron a 1.700 personas, de las cuales el 60% sufrió efectos secundarios . Uno de los datos más publicitados de su documental, que había revertido su edad biológica 5,1 años, se contradecía con sus propios estudios internos, que decían que de hecho su edad biológica se había incrementado diez años. Él reconoció presiones para incluir el dato al documental, pero dijo que esas métricas cambian constantemente. Desde luego que existe consenso en la comunidad científica sobre la imposibilidad de lograr la inmortalidad con los conocimientos actuales, y también sobre la invalidez absoluta de su experiencia: puede que cada una de sus actuaciones tenga una base científica, pero la interacción de decenas de ellas entre sí no se ha estudiado y puede ser muy peligrosa. Incluso en el caso de que a él le funcione, eso no quiere decir que sea replicable en otras personas. Ni siquiera hay evidencias de que esté consiguiendo retrasar su envejecimiento, por mucho que evoque la longitud de sus telómeros. La vida cotidiana de los centenarios es en muchas ocasiones opuesta a la rutina de Johnson en cuanto a moderación, placer y disfrute familiar y social. Es un tópico referirse a su aspecto, a pesar de todo, enfermizo: “Tiene el cuerpo de alguien de 18 años y la cara de alguien que ha gastado millones en intentar parecerse a alguien de 18 años”, escribió la periodista Charlotte Alter en un perfil para la revista Time. En su investigación, The New York Times también planteó dudas sobre la viabilidad económica de su empresa, alegaciones que él ha negado afirmando que ya ha alcanzado el umbral de rentabilidad. Llegado a este punto es lógico preguntarse por qué se le dedica tanta atención a Johnson en lugar de considerarlo simplemente un bicho raro a quien, de no ser por su fortuna y su exposición, no dedicaríamos un minuto de nuestro pensamiento. Genera mucho odio, pero ha sido capaz de elaborar un personaje atractivo, con una misión que resuena en un mundo contemporáneo confuso y que ha sabido transmitir utilizando las herramientas adecuadas. Probablemente, tenga razón en su diagnóstico de que este es un momento histórico de cambio ideológico, y son admirables tanto su autocontrol como su decisión radical de sacrificarse por el bienestar. En el fondo, muchos de sus consejos para el gran público son perfectamente lógicos: “Acuéstate a tu hora. Haz ejercicio a diario. Come bien. Deja los malos hábitos. Ayuda a otros a hacer lo mismo”. Su sacrificio es hipnótico pero la mayoría, aunque ni siquiera seamos capaces de asumir esos sencillos mensajes que mejorarían tanto nuestra salud, sabemos de forma intuitiva que su estilo de vida está profundamente equivocado. Bryan Johnson es un experimento radical, pero no de longevidad, sino de aquello que ocurre cuando un ser humano decide llevar al extremo su racionalidad y para ello acaba comportándose de forma completamente insensata. Es un redentor, pero equivocado.

elDiario.eselDiario.esDelia Rodríguez20 sept

Diseñar un chip de IA suele llevar años. OpenAI encontró un atajo bastante obvio: usar su propia IA para hacerlo

Hace casi un mes que OpenAI desveló al mundo algunos de los detalles de Jalapeño , su primer chip de IA propio, desarrollado en colaboración con Broadcom. Que una empresa haga un chip es un auténtico hito que requiere tiempo, dinero y varias generaciones hasta pulir el componente. Sin embargo, la empresa liderada por Sam Altman ha ido a velocidad de vértigo: del concepto arquitectónico al silicio en menos de 20 meses, y del código a la fabricación en apenas nueve. ¿Cuál es su secreto? Para sorpresa de nadie, usar sus propios modelos de IA como herramienta de diseño. Lo contaba Richard Ho , vicepresidente de hardware de OpenAI: "los modelos están dando superpoderes a nuestros ingenieros". El chip. Jalapeño alcanza hasta 13,4 petaflops de cómputo en 4 bits, accede a 232 gigabytes de la memoria más avanzada disponible y se conecta a esta a 15,4 terabytes por segundo. En cuanto a la latencia, la reduce de extremo a extremo hasta 3,6 veces frente a la GB300 de Nvidia, el chip del que actualmente depende OpenAI, y además lo hace consumiendo menos energía, según datos publicados por la propia OpenAI . Hacia el adiós a Nvidia. Jalapeño se anunció oficialmente el 24 de junio de 2026 y constituye el primer paso de OpenAI para, eventualmente, dejar de depender de Nvidia y fabricar su propio hardware. Se fabrica en TSMC y se enmarca en un plan de infraestructura a gran escala y a varios años vista junto a Broadcom. Hoy en día casi cualquier gran tecnológica que se precie ha hecho sus pinitos en el diseño de chips propios para IA, precisamente para depender menos de Nvidia, la gran beneficiada del boom del sector: ahí están la TPU de Google o Maia, de Microsoft. Lo verdaderamente diferencial en el caso de OpenAI es la rapidez: lo suyo ha sido casi visto y no visto. En Xataka Xiaomi se la juega: sus beneficios caen un 42%, pero acelera su inversión en el mercado más caro del mundo Cómo demonios lo han hecho tan rápido. La realidad hace justicia a esas grandilocuentes declaraciones del vicepresidente de hardware de OpenAI. El equipo de diseño de Jalapeño contó de media con menos de 100 personas a lo largo del proyecto, y el trabajo se dividió con Broadcom: mientras que la gente de Altman se encargó del diseño de sistema, a Broadcom le tocó la parte física. Lo que la IA aceleró fue el front-end del diseño, la fase de escritura de código del chip, apoyándose en herramientas como XLS. Como explica Chris Leary, de OpenAI: "a la IA se le daba mucho mejor lo que parecía software... XLS en cierto modo se parece a software, así que se benefició de eso". Hay cosas que la IA sigue sin poder hacer. Mientras que la IA fue de gran ayuda en el front-end, su aportación en el back-end fue mucho más discreta: esa fase siguió dependiendo en gran medida de Broadcom y de ingenieros humanos.Tanto Ho como Leary son claros: la labor del ingeniero sigue siendo imprescindible y, a día de hoy, insustituible por una IA. "No estamos diciendo que cualquiera pueda venir y construir chips aceleradores de IA/ML de última generación usando solo Codex. Estamos diciendo cosas muy concretas sobre cómo sacarle más partido a Codex, y cómo nos hemos centrado en un equipo pequeño y en plazos rápidos para lograr resultados de calidad", resume Ho. En pocas palabras: la IA ha multiplicado la productividad de equipos pequeños y muy expertos, pero no automatiza el diseño de chips de cabo a rabo. En Xataka | Los chips chinos para la IA apuntaban a ser una bombona de oxígeno para la industria. Ahora ese oxígeno es un 50% más caro En Xataka | La IA es la nueva fiebre del oro y Fujitsu tiene un plan: devolver Japón a los días dorados con su chip Monaka Portada | OpenAI - La noticia Diseñar un chip de IA suele llevar años. OpenAI encontró un atajo bastante obvio: usar su propia IA para hacerlo fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .

XatakaXatakaEva R. de Luis20 sept

Sam Altman participará ante el Consejo de Seguridad de la ONU para hablar sobre los riesgos de la IA

Está previsto que el CEO de OpenAI, Sam Altman, participe ante el Consejo de Seguridad de la ONU sobre los riesgos de la inteligencia artificial durante la semana de alto nivel de la Asamblea General, en una señal de que la seguridad de estos sistemas ya forma parte del debate sobre paz, derechos y estabilidad internacional.

Diario BitcoinDiario BitcoinCanuto18 sept

Dario Amodei, el "evangelista de la seguridad" que lleva 10 años estudiando el apocalipsis de la IA

El CEO de Anthropic logró el apoyo de Altman, Musk y otras grandes figuras por su trayectoria investigando la seguridad de la IA, pero su empresa acumula algunos de los mayores escándalos del sector Un equipo de investigadores logra acceder a algoritmos secretos de OpenAI usando la IA de Anthropic Dario Amodei ha sido hasta ahora un gran desconocido para el gran público. Figuras como Sam Altman o Elon Musk han acaparado mucha más atención en las conversaciones sobre la inteligencia artificial. Amodei, sin embargo, podría ser el personaje más citado en este campo de la próxima década. Sobre todo, si el debate sobre la IA pasa a girar en torno a la posibilidad de que esta ataque a la humanidad, como ha ocurrido en la última semana. Amodei (San Francisco, 1983) lleva una década documentando en estudios académicos y ensayos todos los escenarios en los que eso podría ocurrir. Fue en 2016, siete años antes de la salida a la luz de ChatGPT, cuando publicó su primer gran estudio al respecto. Entonces, junto a otros cinco investigadores, alertó sobre los “comportamientos dañinos y no intencionados que surgen de un mal diseño de los sistemas” de aprendizaje automático, la tecnología entonces emergente que terminaría ayudando a desarrollar la IA generativa actual. A la humanidad se le está a punto de entregar un poder casi inimaginable, y no está nada claro si nuestros sistemas sociales, políticos y tecnológicos poseen la madurez para empuñarlo Dario Amodei Pero lo que entonces eran problemas relativamente concretos se convertiría en una preocupación mucho más amplia durante la década siguiente. Amodei fue ampliando el foco desde los riesgos técnicos a los escenarios apocalípticos. “A la humanidad se le está a punto de entregar un poder casi inimaginable, y no está nada claro si nuestros sistemas sociales, políticos y tecnológicos poseen la madurez para empuñarlo”, ha manifestado . Sus escritos están trufados de expresiones así: “La combinación de inteligencia, agencia, coherencia y escasa controlabilidad es plausible y representa una receta para el peligro existencial”. “Su tendencia a maximizar el poder los llevará a tomar el control de todo el mundo y sus recursos y, probablemente, como efecto secundario, a despojar de poder o destruir a la humanidad”, decía en el mismo ensayo, publicado en enero de 2026 y en el que ya anticipaba los riesgos de los agentes de IA. “Pienso y hablo mucho sobre los riesgos de la IA avanzada”, reconocía en otro de sus ensayos sobre la cuestión, publicado en 2024 . “Por ello, a veces se llega a la conclusión de que soy un pesimista o un catastrofista que cree que la IA será mayoritariamente mala o peligrosa. No lo creo en absoluto”, expone: “De hecho, una de las principales razones por las que me centro en los riesgos es que son lo único que nos separa de lo que considero un futuro fundamentalmente positivo. Creo que la mayoría de la gente subestima el potencial radical de la IA, así como también subestima la gravedad de sus riesgos”. Una de las principales razones por las que me centro en los riesgos es que son lo único que nos separa de lo que considero un futuro fundamentalmente positivo Dario Amodei A este tipo de perfiles, el sector tecnológico los denomina “evangelistas de la seguridad”. Ese es el término que utilizó para él, por ejemplo, el Financial Times , cuando detalló cómo su empresa, Anthropic, estaba sobrepasando a la líder del mercado, OpenAI. La diferencia es que esos evangelizadores suelen centrarse en la necesidad de establecer contraseñas fuertes o de formar a los empleados en los riesgos digitales. Amodei habla de que la IA suponga un peligro existencial para la sociedad. Y lo hace desde una posición única. “Los fundadores suelen ser expertos en tecnología, en desarrollo de productos o en ventas. Dario es uno de los pocos directores ejecutivos que he conocido que domina las tres áreas”, explicó al citado medio económico Divesh Makan, fundador de Iconiq Capital, que lideró una de las últimas rondas de financiación de Anthropic, hoy valorada en 2 billones de dólares (aproximadamente 1,75 billones de euros). El científico CEO El de Anthropic es, junto a Demis Hassabis (responsable de Google DeepMind), el único CEO de las grandes tecnológicas que ha trabajado como científico e investigador en la concepción de la IA actual. Una trayectoria muy diferente a la de Altman, especialista en la negociación de tratos con inversores y capital riesgo , o Elon Musk, cuyo perfil hace mucho que pasó a la dirección. Amodei, en cambio, llegó a la cima de una de las empresas más valiosas de la nueva industria de la IA después de pasar años haciendo investigación científica y dirigiendo algunos de los laboratorios que han marcado su desarrollo. Licenciado en física y doctorado en biofísica, su primer trabajo en el sector fue en Baidu, el principal buscador de China, en 2015, donde participó en el desarrollo de Deep Speech 2, uno de los primeros sistemas de reconocimiento de voz entre el inglés y el mandarín. Después saltó a Google Brain (el laboratorio de IA avanzada de la multinacional que posteriormente se fusionó con DeepMind para crear Google DeepMind) y más tarde, a OpenAI, a la que llegó avalado por aquel primer estudio sobre la seguridad del aprendizaje automático. Amodei, en una imagen de archivo “Dario fue uno de los autores principales de Deep Speech 2, un sistema de voz que logró un rendimiento casi humano en muchas tareas de habla. También es coautor de Problemas concretos en la seguridad de la IA , que pone de relieve cuestiones relacionadas con los accidentes en los sistemas de aprendizaje automático”, le presentó entonces OpenAI. Llegaría muy alto en la compañía. Mientras seguía publicando estudios científicos sobre la seguridad de la IA, llegó a ser vicepresidente de investigación y codirigió el desarrollo de GPT-2 y GPT-3, los grandes modelos de lenguaje de OpenAI que más tarde se convertirían en el motor de ChatGPT. Pero entonces decidió que su vocación por la seguridad era incompatible con la organización dirigida por Altman. “Dario siempre ha compartido nuestro objetivo de una IA responsable. Él y un grupo de colegas de OpenAI están planeando un nuevo proyecto que, según nos comentan, probablemente se centrará menos en el desarrollo de productos y más en la investigación”, comunicó entonces Altman. “Esperamos mantener una relación de colaboración con ellos durante muchos años”, continuaba. No serían muchos años, ya que el proyecto de Amodei tomaría forma en Anthropic, la empresa que ha arrebatado el liderazgo a OpenAI. Un laboratorio por la seguridad convertido en cuna de polémicas En 2021, Dario funda Anthropic junto a una persona clave para entender el desarrollo de la empresa: su hermana Daniela Amodei. Mientras que Dario se encarga de la investigación científica y la dirección estratégica de la compañía, Daniela se encarga de convertir su laboratorio en una organización empresarial. Y lo ha hecho con un enorme éxito, puesto que una de las claves del auge de Anthropic son sus cuentas. Mientras OpenAI sigue dilapidando miles de millones cada ejercicio, la compañía de los Amodei ha conseguido beneficios en los dos últimos trimestres. El leitmotiv que los hermanos crearon para su empresa es la seguridad en el desarrollo de la IA. “Realmente queríamos la oportunidad de reunir a ese grupo para hacer esta apuesta de investigación enfocada en construir sistemas de IA dirigibles, interpretables y confiables, con los humanos en el centro de ellos”, expresaba Daniela en una entrevista en 2022 . Es una trayectoria que ayuda a entender por qué Amodei se ha convertido en una de las voces con mayor autoridad dentro del sector para advertir sobre estos riesgos de la IA, , y por qué Altman, Musk o Hassabis llegaron a conceder que “Dario tiene razón” cuando el CEO de Anthropic presentó su plan para “ralentizar” la IA. Sin embargo, la realidad se ha empeñado en poner a prueba ese discurso. La empresa del “evangelista de la seguridad” es una de las que más escándalos acumula en los dos últimos años. A finales de 2025, Anthropic reconoció que su IA Claude fue utilizada por un grupo chino para intentar infiltrarse en unos 30 objetivos de todo el mundo. Recientemente, ha afirmado que ha detectado que otros actores vinculados a Irán y otros países desarrollaron herramientas de vigilancia, armas y otras operaciones digitales gracias a sus herramientas. En Anthropic comprenden lo que está en juego, pero están atrapados en una carrera por llegar primero: creen que nadie más actuará de manera responsable, por lo que deben hacerlo ellos mismos, a pesar del riesgo Jacob Coxon — Ex ingeniero de Anthropic y OpenAI El pasado julio, Anthropic dio a conocer que sus agentes de IA en pruebas habían escapado de un entorno controlado y circulado sin control por Internet antes de que pudieran ser desconectados. Y este viernes, un equipo de investigadores de ciberseguridad ha hecho público que se valió de Claude para explotar una brecha de seguridad en OpenAI, lo que les condujo hasta algunos de sus algoritmos secretos . El ingeniero Jacob Coxon, el responsable de la gran polémica de los últimos días acerca del peligro existencial de la IA, ha denunciado que no hay grandes diferencias entre Anthropic y OpenAI . “En Anthropic comprenden lo que está en juego, pero están atrapados en una carrera por llegar primero: creen que nadie más actuará de manera responsable, por lo que deben hacerlo ellos mismos, a pesar del riesgo”, ha explicado: “Ninguna de las dos compañías está actuando de manera responsable. Están corriendo directamente hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y apostando nuestras vidas en esa carrera”. Dario Amodei ha defendido la necesidad de regular la IA e intentado evitar que sus herramientas se usen para programar armas autónomas o la vigilancia masiva. Mantuvo esa postura incluso ante los embates de Donald Trump, que le tachó de “loco izquierdista” , e intentó coaccionar a su empresa prohibiéndola tener relaciones con la administración . Durante una década, Amodei ha documentado cómo puede salir mal la IA. Ahora su empresa está en el centro de algunos de los episodios que ponen esos riesgos a prueba.

elDiario.eselDiario.esCarlos del Castillo18 sept

Cuatro de cada diez webs usan WordPress. Su cofundador acaba de enfrentarse a una rebelión dentro de su propia empresa

Quizá recuerdes lo que ocurrió en OpenAI a finales de 2023. Su consejo destituyó de forma fulminante a Sam Altman como CEO y, apenas unos días después, Altman estaba otra vez al frente de la compañía mientras OpenAI recomponía su consejo . Fue uno de esos episodios en los que una decisión pensada para apartar a una figura central termina produciendo casi el efecto contrario. Y lo interesante es que acabamos de ver algo con ciertos ecos de aquella historia en otra empresa estrechamente ligada a una parte enorme de la web. La historia nos lleva ahora hasta Matt Mullenweg , uno de los creadores de WordPress y máximo responsable de Automattic, la compañía que opera WordPress.com . No estamos hablando de una tecnología marginal: WordPress se utiliza en aproximadamente cuatro de cada diez sitios web, según los datos actuales de W3Techs . Una rebelión que apenas duró 33 horas Todo empezó el 9 de septiembre . El consejo de Automattic votó poner a Mullenweg en un permiso remunerado y entregar temporalmente las riendas de la compañía al CFO Mark Davies, una decisión a la que el propio CEO se opuso. Mullenweg no tardó en presentar lo ocurrido como una maniobra organizada desde dentro: acusó a Davies y a los consejeros Ann Dunwoody, Toni Schneider y Sue Decker de haber “conspirado” para apartarlo. Según contó después, conoció la resolución solo 50 minutos antes de la reunión y no consiguió que fuese revisada previamente por abogados externos. Para entender lo que ocurrió después hay que detenerse en una particularidad del poder de Mullenweg. WordPress, WordPress.com y Automattic están estrechamente relacionados, pero no son la misma cosa: mientras permanecía apartado como CEO de la compañía, él seguía liderando el proyecto WordPress. A eso se suma un dato que él mismo hizo público en 2024, cuando aseguró controlar el 84% de los derechos de voto de Automattic. Ese antecedente ayuda a entender por qué apartarlo de la dirección ejecutiva no equivalía necesariamente a dejarlo sin influencia sobre la empresa y el proyecto. La situación cambió en poco más de un día. El 11 de septiembre, Mullenweg escribió a la plantilla que volvía a estar "al mando de Automattic" , aunque en aquel momento todavía faltaba una confirmación pública que aclarase exactamente qué había ocurrido con el consejo. Esa confirmación llegó al día siguiente, cuando Automattic confirmó a TechCrunch que regresaba como presidente y CEO con el "pleno apoyo del consejo". La compañía terminaría poniendo una cifra exacta a aquel paréntesis: 33 horas y 20 minutos desde su salida hasta la recuperación del cargo. Mullenweg optó por tomárselo con cierta ironía. En X describió lo ocurrido como un "intento de golpe" y bromeó con que posiblemente era el quinto al que se enfrentaba. El cofundador de WordPress describió públicamente lo ocurrido como un “intento de golpe” | Pulsa para ver la publicación original en inglés El regreso de Mullenweg vino acompañado de una profunda reconfiguración de la cúpula. Según la reconstrucción de TechCrunch , Toni Schneider y Sue Decker abandonaron el consejo, Mullenweg apartó a Ann Dunwoody y Mark Davies y el responsable jurídico Andy Missan también fueron despedidos. Aquellas horas dejaron además otra consecuencia: Davies, entonces CEO interino, y Missan habían firmado mutuamente los acuerdos de indemnización del otro. Los documentos contemplaban, entre otras condiciones, 12 meses de salario base y una aceleración de la consolidación de determinadas participaciones. Según TechCrunch, el equipo jurídico de Automattic estudiaba si cumplir esos acuerdos o cuestionar su validez. En Xataka Las empresas que llevan años acelerando la IA empiezan a hablar de límites. Microsoft acaba de poner los suyos por escrito Lo que sigue sin estar claro es qué llevó al consejo a intentar apartar a Mullenweg. Automattic no ha explicado públicamente el motivo y, aunque la compañía arrastra desde 2024 un duro enfrentamiento con WP Engine , además de tensiones internas y recortes de plantilla. Esa incógnita permanece abierta. Lo que sí sabemos, a 18 de septiembre, es que Mullenweg continúa al frente de Automattic y que la estructura que trató de apartarlo ha cambiado profundamente desde entonces. Imágenes | Xataka Vía | TechCrunch En Xataka | Bill Gates necesitaba talar cientos de árboles centenarios para hacer su mansión. Encontró un enemigo inesperado: el búho moteado - La noticia Cuatro de cada diez webs usan WordPress. Su cofundador acaba de enfrentarse a una rebelión dentro de su propia empresa fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .

XatakaXatakaJavier Marquez18 sept
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La IA se abre paso en la ONU entre diferencias de Estados Unidos, China y la UE

Naciones Unidas, 18 sep (EFE).- La inteligencia artificial (IA) se abrirá paso en los debates de la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas en un momento marcado por los llamamientos a ralentizar su desarrollo, en medio de la pugna entre Estados Unidos y China por el liderazgo tecnológico y los esfuerzos de Europa para no quedar relegada. Francia, que ejerce este mes la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad, prepara además una reunión sobre IA y seguridad durante la semana de alto nivel de la Asamblea, que comienza el martes, aunque la fecha y el formato todavía están por confirmar. El debate sobre los riesgos del rápido desarrollo de la IA se ha intensificado en los últimos días después de que el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, pidiera ralentizar el desarrollo de los sistemas más avanzados y reforzar la seguridad, propuesta respaldada por otros líderes del sector como Sam Altman, de OpenAI, que además retrasó la salida a bolsa de su compañía. La semana de alto nivel coincidirá también con la visita del presidente chino, Xi Jinping, a Washington el próximo día 24, para reunirse con su homólogo, Donald Trump, en unas conversaciones en las que la IA forma parte de las grandes diferencias entre ambas potencias. Mientras Trump insiste en que cualquier freno al desarrollo de la IA beneficia a China, Pekín acelera sus propios modelos y cuestiona las propuestas estadounidenses para limitar el avance de esta tecnología. En ese contexto, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, se reunirá este fin de semana con el viceprimer ministro chino, He Lifeng, en unas conversaciones que incluirán la IA y sus riesgos, según el medio Axios. Pero la pugna entre Washington y Pekín no se limita a quién desarrolla los modelos de IA más avanzados, sino que también está en juego el acceso a los chips más sofisticados, los centros de datos, la capacidad de computación y la energía necesaria para alimentarlos. China no estará representada por Xi en el debate de alto nivel de la Asamblea y en su lugar se espera que intervenga el vicepresidente Han Zheng el sábado 26. Entretanto, la Unión Europea (UE) busca encontrar su propio espacio y este año ha comenzado a aplicar su marco de supervisión de la inteligencia artificial, establecido por la Ley de IA de la UE (AI Act), aunque también ha simplificado parte de sus normas para favorecer la innovación y la competitividad. Bruselas quiere establecer salvaguardas para la tecnología sin quedar al margen de una carrera en la que Estados Unidos y China llevan ventaja. En ese contexto, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, advirtió esta semana del riesgo de que Europa quede expuesta por su dependencia de tecnologías e infraestructuras extranjeras y reclamó que desarrolle sus propios modelos de IA y centros de datos. Y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aprovechó esta semana su discurso sobre el Estado de la Unión para defender una doble estrategia: reforzar las salvaguardas ante los riesgos de los modelos más avanzados y, al mismo tiempo, aumentar la capacidad tecnológica europea. Von der Leyen calificó la Ley de IA como una "pieza crucial" para establecer esas salvaguardas y anunció que invitará a los principales laboratorios de IA a debatir cómo apoyar los esfuerzos de la industria para "acompasar" el desarrollo de los modelos más avanzados. Entretanto, Naciones Unidas busca construir un marco multilateral para la tecnología, y el nuevo presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, ha defendido que los Gobiernos deben "empezar ya a trabajar en una gobernanza de la IA basada en el acceso equitativo, la seguridad, la rendición de cuentas y la supervisión humana". Por su parte, el secretario general, António Guterres, advirtió esta semana de los riesgos asociados al rápido desarrollo de la IA y defendió la necesidad de "una respuesta internacional para garantizar su seguridad" y evitar que la carrera tecnológica se desarrolle sin reglas comunes. El primer diálogo mundial sobre gobernanza de la IA se celebró el pasado julio en Ginebra y el segundo está previsto para mayo de 2027 en Nueva York. A ese mecanismo se suma un panel científico internacional independiente, encargado de abordar e las oportunidades y los riesgos de la IA y de servir de apoyo a los Gobiernos en la elaboración de futuras reglas. Para muchos países, especialmente los más vulnerables, el reto será garantizar el acceso a la IA y tener voz en las reglas que definirán su impacto sobre el empleo, la desigualdad y el desarrollo. EFE

InfobaeInfobaeNewsroom Infobae18 sept